abril 26, 2009

Tamilflu, Rumsfeld y la gripe porcina

Pascal Beltrán del Río
Bitácora del director
Excélsior

La epidemia de gripe que ha golpeado a México es una mutación de la variedad de influenza que causó la peor epidemia registrada: la española.

La tarde del viernes, mientras cerrábamos la edición de Excélsior, leí el siguiente despacho de la agencia AP: “Los fabricantes de los dos principales tratamientos antivirales para tratar la influenza señalaron el viernes que han estado en contacto con las autoridades mundiales de salud para abordar el brote de gripe porcina en México.

“GlaxoSmithKline, que produce la droga Relenza, y Roche, que ofrece el Tamiflu, señalan que han estado en contacto con la Organización Mundial de la Salud (OMS), luego que el gobierno mexicano ordenó el cierre de escuelas, bibliotecas y varios lugares públicos en la Ciudad de México para tratar de contener el brote, que ha dejado al menos 20 muertos (…)

“Un portavoz de Roche dijo que la empresa suiza está preparada para enviar su abasto de Tamiflu en caso de que se le solicite.”

Unas horas antes, el secretario de Salud, José Ángel Córdova Villalobos, había declarado que las vacunas contra la influenza con que cuenta el gobierno mexicano no sirven para tratar esta clase de gripe, pero que, en cambio, las autoridades tienen un millón de dosis de antivirales para hacer frente a la propagación del virus.

El funcionario mencionó en específico el medicamento olsetamivir, que produce la farmacéutica suiza Roche con el nombre comercial Tamilflu.

En estos momentos, conviene recordar algunos datos sobre Tamilflu que han sido publicados por medios tan serios como The Guardian.

En una nota publicada en abril de 2006, el periódico británico se refirió a los preparativos en el Reino Unido para hacer frente a una pandemia de gripe aviar.

Con respecto a la decisión del gobierno británico de adquirir 14.6 millones de dosis de Tamilflu, el diario hizo referencia a un estudio reciente de la prestigiada publicación científica The Lancet que puso en duda la efectividad del antiviral en casos de epidemia y apuntó que su uso indiscriminado podría desalentar prácticas más útiles, como la higiene y el aislamiento.

En su momento, representantes de Roche viajaron a Londres para desmentir las conclusiones del estudio.

Como ocurre con muchas discusiones científicas, las posiciones contrapuestas dejaron a la opinión pública sin una idea clara al respecto.

De acuerdo con datos que aparecen en la página de internet de Roche, el (fosfato de) oseltamivir es un inhibidor oral de neuraminidasa (una enzima presente en la envoltura de las partículas virales que ayuda a su diseminación), “diseñado para actuar contra todos los virus de la gripe clínicamente importantes”.

La farmacéutica sostiene que es “el único antiviral que la OMS recomienda fuertemente para el tratamiento de pacientes infectados por el virus de la gripe H5N1”.

El H5N1 es una cepa altamente patógena de gripe aviar. La primera vez que apareció de manera notoria en humanos fue en Hong Kong en 1997, donde se desató una epidemia. Hasta marzo de 2006, la OMS tenía contabilizados 176 casos de gripe aviar H5N1 en humanos, de los cuales 97 terminaron con la muerte del paciente, la mayoría de ellos en Vietnam.

La epidemia de gripe que ha golpeado a México, y que ha comenzado a llamarse gripe porcina mexicana, es del tipo A/H1N1. Se trata de una mutación de la variedad de influenza H1N1 que causó la peor epidemia registrada, la influenza española, la cual mató a más de 40 millones de personas, en varios países del mundo, entre 1918 y 1919.

La variedad mexicana ha causado alarma, entre otras razones, por ser la primera vez que se propaga entre humanos. Por su novedad, uno pensaría que el tratamiento con medicamentos tendría que ser motivo de estudio.

Hace más de una década que se espera la aparición de una pandemia de gripe en alguna parte del mundo. Cuando los temores se elevaron en 2005, las acciones de la empresa biotecnológica Gilead Research subieron de 35 a 47 dólares. La razón es que Gilead desarrolló el antiviral Tamilflu y en 1996 otorgó a Roche una licencia para producirlo.

De acuerdo con un comunicado de Gilead, fechado en noviembre de 2005, esta empresa recibe regalías de Roche “de entre 14% y 22%, basado en las ventas anuales” de Tamilflu. Dicho comunicado dio cuenta del fin de una disputa entre ambas empresas e informó que se crearían “comités conjuntos para decidir sobre la producción y la planeación comercial y pandémica del producto”.

Un mes después, la revista Fortune dedicó una nota a uno de los más célebres accionistas de Gilead: el entonces secretario de Defensa estadunidense Donald Rumsfeld.

Él fue presidente de Gilead entre 1997 y 2001, antes de formar parte del gabinete del presidente George W. Bush. En el momento de la publicación, Fortune estimó que el valor de las acciones de Rumsfeld podían alcanzar los 25 millones de dólares y que la demanda internacional de Tamilflu que se dio en 2005 había engrosado los bolsillos del secretario en un millón de dólares.

La revista calculó las ventas de Tamilflu alrededor del mundo en mil millones de dólares ese año, incluido un pedido de 58 millones de dólares por parte del Pentágono, cuyo titular era entonces Rumsfeld.

Existen muchos más datos sobre Tamilflu que, si bien deben ser tomados con precaución, no deberían ser descartados en automático. Entre ellos que en Japón, uno de los principales compradores del antiviral, el consumo del medicamento en menores de edad ha sido asociado con conductas anormales y hasta suicidios (The Guardian, 22/III/07).

No soy adepto de las teorías de la conspiración, pero sí creo que los gobiernos deben actuar con transparencia total en el gasto del presupuesto y la toma de decisiones que afectan a los ciudadanos.

Por tanto, cabría esperar más información sobre el costo, la eficacia y los efectos secundarios del oseltamivir antes de prescribírselo a miles de mexicanos para hacer frente a la epidemia de gripe porcina.

El país del “no pasa nada”

Néstor Ojeda
nestor.ojeda@milenio.com
Vuelta prohíbida
Milenio

Al hacer un recorrido por las calles del DF todo se ve como cualquier fin de semana. Tal parece que no estuviéramos viviendo la alerta epidemiológica más grave de la historia reciente de México por la influenza, virus que ha matado en el mundo a millones de seres humanos en el pasado.

Por la madrugada, el tráfico fue intenso, el peligro de muerte no inhibió a los que buscan fiesta en la Zona Rosa y la colonia Condesa, y durante el día atestó calles como el Eje Central Lázaro Cárdenas o la avenida doctor José María Vertiz; en los mercados públicos la gente comió gorditas, quesadillas y tacos sin ocuparse de usar un cubrebocas o de si los fritangueras se lavaban las manos.

En el Centro Histórico, los paseantes y compradores de siempre llenaban las aceras, muchos con cubrebocas mal puestos o de plano sin ellos. Los niños pasearon en los parques de la mano de sus madres sin protección alguna, como si todo fuera normal. Los restaurantes de Coyoacán estaban llenos de defeños que charlaban animadamente, uno junto a otro, compartiendo la mesa y el aliento.

Acapulco tuvo una ocupación hotelera de 78 por ciento porque a lo mejor los paseantes pensaron que lo mejor es abandonar el Distrito Federal y olvidarse de que el contagio y la posibilidad de morir están tan lejos y tan cerca como un apretón de manos, un beso o un estornudo.

Una gran mayoría de chilangos se comporta como si no significara nada que el gobierno federal haya decidido que, ante la gravedad de la situación, los estudiantes de todos los niveles, tanto de instituciones públicas como privadas, no regresaran a clases —“en principio”, dijo el secretario José Ángel Córdova— hasta el próximo 6 de mayo.

Parece increíble cómo, a pesar de que las autoridades procedieron con la responsabilidad que implica una epidemia que puede provocar gran mortandad, muchos mexicanos actúan como si no fueran vulnerables a la influenza que ha disparado las alarmas de la Organización Mundial de la Salud.

Y es que vivimos en el país del “hágase la voluntad de Dios… en las mulas de mi compadre”; el país acostumbrado a que lo rescate la Divina Providencia; el país donde la irresponsabilidad de la norma y las soluciones tienen que venir del gobierno y no de los ciudadanos. En fin, habitamos el país del “no pasa nada”.

El otro “catarrito”

Ricardo Alemán
aleman2@prodigy.net.mx
Itinerario Político
El Universal

No sabemos si en respuesta a una lección aprendida semanas atrás —luego del escandaloso ridículo por el “catarrito” de la crisis económica—, lo cierto es que con un retraso de horas vitales, el gobierno federal reaccionó con eficacia para contener lo que hasta el pasado viernes fue identificado como “brote epidémico” de influenza porcina

Ebrard y Peña: ¿Muerte por influenza?

CNDH: Caso New’s Divine, un cochinero


No sabemos si en respuesta a una lección aprendida semanas atrás —luego del escandaloso ridículo por el “catarrito” de la crisis económica—, lo cierto es que con un retraso de horas vitales, el gobierno federal reaccionó con eficacia para contener lo que hasta el pasado viernes fue identificado como “brote epidémico” de influenza porcina.

Parece asistir la razón a quienes señalan que la reacción fue tardía —ya que los primeros reportes del brote aparecieron el 13 de abril—, pero una vez confirmado el riesgo el jueves 23, la respuesta del gobierno federal y de los estatales del DF y mexiquense, parece haber sido efectiva. Se habría estacionado el brote epidémico.

Es casi un hecho que la semana que inicia continuarán las medidas emergentes —como suspender actividades escolares y espectáculos masivos—, ya que el gobierno de Felipe Calderón, y los estatales de Marcelo Ebrard y Enrique Peña Nieto, se juegan mucho más que la salud de 20 millones de personas, se juegan el cargo.

EL REINO POR UN CATARRO

Y es que más allá de la eficacia del cerco sanitario desplegado en el valle de México, lo cierto es que Calderón, Ebrard y Peña deben explicar la razón por la que no tomaron medidas emergentes en la semana del 13 al 17 de abril. ¿Descuido, apatía, o la visita de Obama, como se especula? Por lo pronto, sorprendió que el arqueólogo Felipe Solís —director del Museo de Antropología— falleciera días después de la visita de Obama a ese recinto. Murió de neumonía.

Por lo demás —y aunque a muchos parece excesivo o exagerado—, son prudentes y atinadas la medidas decretadas por el gobierno federal y seguidas de inmediato por Ebrard y Peña Nieto para contener el brote epidémico y para evitar pánico. Y son atinadas por dos razones vitales.

Primero, porque una de las responsabilidades fundamentales del gobierno, en tanto parte esencial del Estado —sea municipal, estatal o federal— es precisamente preservar la seguridad y la vida de las personas. Y ante el embate epidémico como la influenza porcina, el Estado —y Felipe Calderón es el jefe del Estado—, debe proveer lo necesario para contener el brote, impedir que se convierta en epidemia, y velar por la salud de los ciudadanos infectados. Y para ello requiere echar mano de todos los recursos.

Segundo, porque el brote epidémico se produce justo al inicio del proceso electoral federal más importante del sexenio —la renovación de la Cámara de Diputados— y en buena medida el proceso será un referéndum. Es decir, los ciudadanos calificarán el desempeño del gobierno. Para la administración de Calderón atender de manera eficaz y oportuna el brote epidémico es vital; lo coloca ante la encrucijada de salir del trance como un estadista o, en caso contrario, quedar en calidad de gobernante bananero.

Marcelo Ebrard y Enrique Peña —los más aventajados aspirantes a Los Pinos— se juegan su futuro a una carta: la eficacia ante un adversario natural que los puede mandar a la lona. Si sale de control la epidemia en el valle de México, adiós candidatura para Ebrard y Peña. La influenza los habrá matado. Políticamente, claro.

NEW’S DIVINE, OTRA EPIDEMIA

Por lo pronto, se confirma que “no hay mal que por bien no venga”, ya que el peso mediático del brote epidémico quitará reflectores a una fuerte recomendación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) al GDF y a la Comisión de Derechos Humanos del DF. Se trata de una severa llamada de atención por graves irregularidades en el caso New’s Divine, que no fue una epidemia pero mató más de una docena de personas.

En recomendación dirigida a Marcelo Ebrard y a Emilio Álvarez Icaza, la CNDH señala que a 10 meses de la tragedia del New’s Divine, el gobierno del DF “no ha cumplido” con iniciar averiguaciones previas contra la “posible responsabilidad penal” y administrativa de distintos servidores públicos involucrados. Con esa omisión “ha impedido que se restablezcan derechos fundamentales de los agraviados” y con ello “propician la impunidad de los responsables”.

A su vez, la CNDH revisó “lo actuado” por la CDHDF —y una vez ratificados recursos de impugnación interpuestos agraviados—, y encontró “diversas insuficiencias” en la recomendación del organismo del DF, así como “diversas omisiones en la investigación del operativo policiaco”, lo que anula las garantías fundamentales de las víctimas del New’s Divine.

Dice con severidad la CNDH que es insuficiente la recomendación de la CDHDF, ya que quedó inconclusa la investigación de los jóvenes llevados a cuarteles de la SSP del DF; que es insostenible que aún contando con los testimonios sobre las vejaciones a los jóvenes por parte de servidores públicos no se investigaran plenamente los hechos, y que el organismo local de derechos humanos “fue omiso al no incluir en su recomendación datos para identificar a los servidores públicos responsables ni precisar las probables faltas administrativas y/o penales”.

Solicita la CNDH a la CDHDF: “realizar una valoración integral y eficiente de los hechos que se encuentren sustanciándose, así como del contenido del expediente y se identifique plenamente a los servidores públicos responsables de conculcar los derechos humanos a los agraviados”. Es decir, el New’s Divine es otra epidemia.

EN EL CAMINO

Daniel Cedeño, hermano del jefe de La Familia michoacana —preso en días pasados—, renunció a ser candidato a diputado por el PVEM. El narco en el Partido Verde —ninguna novedad—, pero dice la voz popular que otros verdes también son narcos. Y que son mexiquenses. ¿Será?

'Esculticia' por Paco Calderón