mayo 10, 2009

Algo para recordar...

'Motas Rayas Cocolitos' por Paco Calderón

Día de las Madres

Fernanda de la Torre
fernanda@milenio.com
Milenio

Rendir homenaje a la madre es una costumbre tan vieja como la humanidad. En la época de las cavernas, la mujer era el centro de la vida por la maternidad. Existen miles de estatuillas en varios museos de Europa y Oriente Medio como evidencias de que hace miles de años el hombre rendía culto a la madre. Se veneraba a esta mujer-diosa. Prueba de esto es la gran cantidad de Venus paleolíticas encontradas en Europa, como la Venus de Willendorf, encontrada en Austria en 1908 y que data de hace 22 mil a 20 mil años.

En Sumeria, nueve mil años antes de Cristo se rendía culto a la diosa Inana (a la que los babilonios llamaron Ishtar); en Egipto, a la diosa Isis, esposa de Osiris y madre de Horus. El culto a la diosa llegó al Egeo, donde se llamó inicialmente Afrodita y con el tiempo empezaron festividades en honor a Rhea, madre de Zeús, Poseidón y Hades.

Los Romanos festejaban a la diosa Cibeles a mediados de marzo. Cuando el Imperio Romano se convirtió al catolicismo, esta fecha pasó al calendario litúrgico como el cuarto domingo de cuaresma para honrar a la Virgen María y la Santa Madre Iglesia.

En el Reino Unido e Irlanda, en el siglo XVI, empezó a celebrarse el “Mothering Sunday” (domingo materno) que se refería a la práctica de visitar tu parroquia, lo que significaba que las madres se reunirían con sus hijos. Se cree que ese fin de semana, los sirvientes y trabajadores eran liberados de sus labores para poder visitar a sus madres.

Honrar a la madre fue también común en culturas mesoamericanas. Los incas veneraban a Mamá Quilla (madre luna y esposa de Inti), y Pacha Mamá, o madre tierra. Los aztecas también veneraban a la madre de los dioses Tlazoltéotl Teteoinan. En el cerro del Tepeyac, mismo lugar que hoy veneramos a la Virgen de Guadalupe, Fray Bernardino de Sahagún narra que los aztecas rendían culto a la diosa Cihuacóatl (o Tonantzin) que significa “nuestra madre”. Es importante mencionar también el culto a Coatlicue, madre de Huitzilopochtli, quien se embarazó al guardar en su seno unas plumas de colibrí mientras barría.

La celebración, tal y como se le conoce actualmente, es relativamente nueva. En Estados Unidos, Julia Ward Howe fue la primera en proponer un día de las madres, y escribió en 1870 su “Mother’s Day Proclamation” (proclama del día de la madre) la cual era también una reacción pacifista en contra de la Guerra de Civil y la guerra franco-prusiana.

Ella sugirió que esa fecha fuera dedicada a honrar la paz, y comenzó celebrando cada año encuentros en las ciudades de Boston y Massachusetts en celebración del Día de la Madre. Años más tarde, Ana Jarvis, quien había perdido a su madre, en 1905 comenzó a enviar cartas a políticos de todos los estados, solicitando el segundo domingo de mayo fuese el “día de las madres” con el fin de fortalecer los lazos familiares. En 1914, el Congreso de Estados Unidos aprobó la fecha como la declaró fiesta nacional. Tiempo después Ana Jarvis iniciaría una nueva cruzada, esta vez para cancelar la celebración, ya que se sentía decepcionada por la comercialización del festejo y pensaba que había perdido todo sentido.

Siendo Rafael Alduncín director del periódico Excélsior promovió la celebración del día de las madres por primera vez en México en el año de 1922. A sugerencia de un trabajador del periódico, el 13 de abril de ese año lanzó una convocatoria para institucionalizar el Día de la Madre.

Si bien el día de la madre se festeja en todo el mundo, se celebra en fechas distintas, la mayoría en mayo. Algunos países, como España, Hungría y Portugal festejan a sus “cabecitas blancas” el primer domingo de mayo; otros, como Estados Unidos, Canadá, Alemania y Australia, lo hacen el segundo domingo del mes. Algunos países prefieren una fecha fija. Tal es el caso de México (10 de mayo) o Nicaragua (el día 30).

Algunos países (los menos) no festejan el día de las madres en mayo. En Costa Rica es el 15 de agosto. En Egipto, Líbano, Palestina y Siria el día de las madres coincide con el día de la primavera, el 21 de marzo. Argentina lo festeja el tercer domingo de octubre, Panamá el 8 de diciembre (día de la Inmaculada Concepción), en Grecia, el día de las madres corresponde a la fecha del calendario (ortodoxo) de la presentación de Jesús en el templo.

Y después de todo este anecdotario histórico, hoy quiero felicitar a todas las madres (en particular a la mía, por supuesto) y en especial a las madres que pasaron por numerosos papeleos y sufrieron un desgaste emocional a fin de poder tener a su hijo entre los brazos.

¿Cómo festejas el día de las madres? Me gustaría oír tu opinión. Por favor escribe a:

fernanda@milenio.com

o comenta en mi blog:

http://www.milenio.com/blog/Fernanda

Llegó de Asia por vía humana

Luis González de Alba
Se descubrió que...
Milenio

En Science del viernes 8, Jon Cohen publicó un magnífico seguimiento del brote de influenza atípica en México. Los orígenes del virus A H1N1 son confusos, pero el virus mismo ha servido para rastrear sus diversos pasos, dice Ruben Donis, jefe de virología molecular y vacunas en los CDC (Centers for Disease Control de Estados Unidos). Donis aisló el virus y determinó las secuencias de sus ocho genes, luego, generosamente, lo subió a Internet poniéndolo en GenBank, una base de datos pública. Así la información genética pueden emplearla laboratorios del mundo entero para desarrollar pruebas diagnósticas del nuevo virus.

El grupo de Donis ha empleado las propias secuencias genéticas para rastrear la sorprendente historia del virus. Cerca de un tercio de sus componentes viene de influenza porcina norteamericana ‘clásica’, otro tercio está tomado de influenza aviar norteamericana, y el tercio restante se divide igualmente entre influenza humana y porcina de Eurasia. “Es casi equidistante de los virus porcinos propios de Estados Unidos y de Eurasia”, dice Donis. “Y es una rama solitaria. No tiene ningún pariente cercano.”

La nota recuerda cuánto se ha especulado acerca de si el brote comenzó con un puerco infectado en México. La idea viene de que un caso temprano ocurrió en una región del estado de Veracruz donde hay una enorme granja de puercos. Se trata de Las Glorias, en la cercanía de Perote. “Pero Donis dice que esta explicación podría ser demasiado cómoda.” El origen es quizá algo más complejo, según Donis: “El virus pudo haberse originado en un cerdo de Estados Unidos que fue llevado a Asia como parte del comercio de cerdos; allá en Asia el virus pudo haber infectado a un humano, con el que luego viajó de regreso a América del Norte, donde el virus perfeccionó su diseminación humano a humano, y quizá hasta pasó de Estados Unidos a México”.

La doctora Celia Alpuche, microbióloga de enfermedades infecciosas del Instituto Nacional de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (InDRE), supo que en el cercano Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias se habían presentado varios casos de neumonía en adultos jóvenes, el grupo de población menos atacado por la influenza. Para el 7 de abril, ella y su grupo tenían claro que no estaban frente a un brote de influenza típica de la estación, ni ante una estación anormalmente larga. Había algo extraño.

De conformidad con este rastreo genético y geográfico, la doctora Alpuche señala que algunos de los primeros casos mexicanos ocurrieron en comunidades de alta inmigración a Estados Unidos. Una revisión de muestras anteriores, que se está llevando a cabo todavía, ha descubierto un caso en la Ciudad de México en fecha tan lejana como el 11 de marzo: como una semana antes de las infecciones confirmadas en Veracruz.

“Durante las semanas anteriores, los científicos han compartido rápidamente secuencias de los virus, imágenes digitales de rayos x de pacientes, micrografías electrónicas del nuevo H1N1”, dice la epidemióloga Mirta Roses Periago, al frente de la Organización Panamericana de la Salud. “Hasta el momento es la mejor vigilancia que hemos tenido en la historia”, dice Keiji Fukuda, uno de los directores de la Organización Mundial de la Salud”.

Para el 4 de mayo, el brote parecía haberse estabilizado. Pero algunos expertos avisan que el brote es todavía joven. “No creo que estemos fuera del bosque todavía”, dijo Anne Schuchat de los CDC en conferencia de prensa el pasado 3 de mayo. “No sabemos si el virus volverá en otoño y sea más fuerte que ahora”.

Donis señala que México y Estados Unidos se encuentran en el hemisferio norte, donde la estación de influenza común ha terminado, y eso nos pone en buena posición. “Los muchachos en Buenos Aires están en problemas. Ahora están entrando al invierno”.

“Así que, mientras los científicos y autoridades de salud en el norte podrían tener pronto una buena noche de sueño, las máquinas de hacer café espresso en los laboratorios y ministerios de gobiernos en el hemisferio sur podrían pronto tener trabajo extra.”

En otra nota, Martin Enserink y Jocelyn Kaiser se plantean el terrible dilema: ¿Deberían los fabricantes parar su producción de vacuna para influenza estacional, común, y enfocarse a la versión pandémica? Estos tópicos han sido tema de discusiones frenéticas, casi diarias, entre científicos, fabricantes de vacunas, instituciones y la Organización Mundial de la Salud.

Sopesemos este dato: la influenza o gripa común, mata en México a unas 13 mil personas por año sin ser noticia. La temporada va de mediados de octubre a mediados de marzo. Cada año el virus cambia y eso exige una nueva vacuna. El brote del nuevo virus ha causado unas 50 muertes en México. Los fabricantes no pueden hacer ambas vacunas. ¿Por cual votamos, la especial que ha matado a 50 o la estacional y común que mata a 13 mil?

Oportunidades a la ciudad…

Enrique Aranda
De naturaleza política
Excélsior

La intención del gobierno es imprimir un nuevo rostro a este programa.

Con cinco millones de familias beneficiadas a nivel nacional —poco más de 93% en zonas rurales— el más exitoso programa oficial de combate a la pobreza —alimentaria, de capacidades o patrimonial— que alcanza a más de 50% de la población, comenzó a ser aplicado ya, como “prueba piloto” por lo pronto, en algunas zonas urbanas.

En las últimas semanas, efectivamente, la Secretaría de Desarrollo Social que lidera el jefe Ernesto Cordero completó ya un primer sondeo en localidades urbanas con alta concentración de población en pobreza, como Ciudad Juárez, Tijuana, Ecatepec y Puebla, con miras a valorar la posibilidad de avanzar con mayor celeridad en la aplicación, con variantes, del programa Oportunidades en las principales ciudades del país.

La intención del gobierno federal, trayendo a Oportunidades a las ciudades, se afirma, no es otra que imprimir un nuevo rostro a un programa que, así como hasta el momento ha permitido mantener a millones de menores que con sus familias habitan en zonas rurales, en las escuelas —primaria y secundaria, esencialmente—, parece ofrecer suficientes garantías de lograr el mismo resultado en adolescentes y jóvenes en edad de cursar estudios de nivel medio superior y superior, a cambio de recibir becas, más servicios de salud y complemento alimentario para sus familias.

En principio, y de acuerdo con cifras desarrolladas en Sedesol, hasta antes de la irrupción del virus A H1N1, causante de la ahora llamada influenza humana, en la vida nacional, la nueva estrategia tendría como propósito central incorporar al nuevo esquema —el “Oportunidades urbano”, le llaman algunos— a poco más o menos 200 mil familias adicionales, antes de que concluya el año en curso, con miras a acrecentar la cifra en los tres restantes años del sexenio.

Si bien los cálculos realizados hasta el momento por gente del jefe evidencian que la aplicación del programa en zonas urbanas resultará hasta 25% más oneroso que hacerlo sólo en las rurales, la apuesta es que el esfuerzo bien vale la pena en razón, no sólo del objetivo de abatir los índices de pobreza extrema sino, esencialmente, de las vasta gama de oportunidad que se abrirían para miles de jóvenes que estarían en posibilidad de mantenerse en las escuelas o, si lo prefiere… de oportunidades políticas.

Asteriscos

* Mientras que al menos en una de las ciudades chinas visitadas se impidió que la tripulación bajara de la aeronave (fletada por el gobierno para repatriar a 138 connacionales), pilotos y sobrecargos de la aeronave que vino a México por 79 chinos recibieron —sin visa— trato de “visitantes distinguidos” para que pudieran descansar antes de partir.

* Al más puro estilo priista, el administrador en turno del partido del gobierno, Germán Martínez, encontró acomodo ya para el aún hoy subsecretario de Enlace Legislativo, Cuauhtémoc Cardona, en la Segob, quien pronto deberá irse a San Luis Potosí como “delegado especial y enlace” con la campaña de Alejandro Zapata. ¿Por..?

* Este miércoles, en la festividad de las apariciones de Fátima y el aniversario del ataque al Juan Pablo II por Ali Agca, la Conferencia del Episcopado Mexicano dará a conocer el documento pastoral que sobre el próximo proceso electoral federal aprobó en su pasada asamblea plenaria.

Veámonos aquí el miércoles con otro asunto De naturaleza política.

PRD: 20 años, el fracaso

Ricardo Alemán
aleman2@prodigy.net.mx
Itinerario Político
El Universal

Con una pizca de autocrítica y honestidad intelectual, ninguno de los políticos de la llamada “izquierda mexicana” —con todo lo que eso quiera decir— puede negar que a dos décadas de su nacimiento está muerto el más ambicioso proyecto político electoral de esa tendencia gestado en México, conocido por todos como PRD

¿Qué es el PRD, a dos décadas?
Es lo que siempre criticó del PRI


Con una pizca de autocrítica y honestidad intelectual, ninguno de los políticos de la llamada “izquierda mexicana” —con todo lo que eso quiera decir— puede negar que a dos décadas de su nacimiento está muerto el más ambicioso proyecto político electoral de esa tendencia gestado en México, conocido por todos como PRD.

Pero precisamente el problema empieza desde el principio. Resulta que pocos de esos líderes, políticos y gobernantes que se dicen de izquierda son honestos, y aun menos aceptan la autocrítica. La mayoría practican con singular alegría la deshonestidad intelectual —no se diga la deshonestidad a secas—, y algunos de sus prohombres del intelecto han llegado al extremo de asegurar públicamente que ninguna izquierda en el mundo practica la autocrítica. ¿Por qué lo tendría que hacer el PRD? Cínico argumento para justificar el fracaso.

Viene a cuento el tema porque el pasado 5 de mayo se cumplieron 20 años del nacimiento formal del PRD, proyecto histórico de la izquierda mexicana para acceder al poder, sacar al PRI de Los Pinos y empujar la democracia —que era el punto angular— precisamente a través de una “revolución democrática”. Si bien en su sigla el PRD llevó parte de su ideario, lo cierto es que en su composición partidista y en su desempeño —en y por el poder— cavó su tumba. El PRD de hoy es el más vergonzoso y doloroso fracaso político de la llamada izquierda. Y de su historia, claro.

¿Qué es hoy el PRD?

Los cínicos de siempre dirán que el proyecto nacido hace dos décadas sigue vivo, que las mafias pretenden su destrucción, que les arrebataron el poder. Pero más allá de cinismos, los perredistas que aún conservan una pizca de honestidad intelectual y capacidad autocrítica —que los hay— reconocen que ese partido se convirtió en lo que siempre criticó. Es decir, que el PRD de hoy es todo aquello que cuestionaron sus fundadores del PRI. Hoy vive en el PRD todo aquello por lo que el PRI debía dejar el poder, según la izquierda de ayer.

Lo más grave, sin embargo, es que se ha olvidado, ignorado, traicionado y tirado a la basura todo por lo que valió la pena llamarse de izquierda, irse al monte y tomar las armas; la memoria y el homenaje a las vidas que dieron cientos o miles de luchadores sociales de la causa de la izquierda, la persecución y la guerra sucia... todo eso no sirvió de nada al final del día —a la vuelta de dos décadas—, porque hoy el PRD es igual o más antidemocrático, rapaz, corrupto y clientelar que el PRI.

Sus líderes fácticos o morales, jefes, mesías y gobernantes son igual o peor de cínicos, farsantes, mentirosos y deshonestos —en el intelecto y en lo práctica— que los viejos y nuevos jefes del PRI. ¿Y cómo se le puede llamar a eso? A todas luces es un fracaso político, pero en el fondo es el más grande fracaso cultural en la historia de la llamada izquierda mexicana; corriente política que se enamoró de su enemigo, secuestrador, y que terminó por llevar en todas sus células la genética del PRI.

Desde 2001 aquí dijimos que el PRD había sido picado por una fea enfermedad conocida como síndrome de Estocolmo —porque se enamoró de su secuestrador, el PRI—, pero luego descubrimos que el asunto era mayor, que el PRI en realidad convirtió al PRD en su principal y más rentable colonia. Es decir, que la transición democrática dentro de los partidos fue más de artificio que real; que si bien el PRI perdió el poder, en el fondo colonizó con sus peores prácticas no sólo al PRD, sino al PAN y a toda la chiquillería, de tal suerte que hoy el PRI es dueño o tiene una influencia determinante en todos los partidos políticos, en los órganos electorales, en los tres poderes y en buena parte de los gobiernos y congresos estatales.

En los hechos, más que una transición democrática, intramuros, de los partidos, se produjo una vergonzosa —aunque exitosa para el PRI— colonización que alcanzó a todo el sistema político. Hasta antes de 1997 la práctica política priísta era una suerte de virus maligno que sólo podía ser combatido con el potente antiviral que era la democracia, fuera en la vida nacional, fuera intramuros de los partidos. Ante el reflector público, todos se daban golpes de pecho, se alejaban del PRI, no fuera a ser que los contagiara de su virus antidemocrático, corrupto, clientelar... pero en lo “oscurito” todos los partidos tuvieron amoríos con el PRI. ¿El resultado? El que hoy vemos. Todos llevan la genética del PRI.

¿QUIÉN Y CUÁNDO EL MEA CULPA?

La gran pregunta, en todo caso, es a futuro. ¿Quién y cuándo empezará el proceso de revisión de ese escandaloso fracaso? ¿Quién será el valiente en decir “esta boca es mía” y llamar a las cosas por su nombre? La interrogante es oportuna, sobre todo por el penoso espectáculo que desde Cuauhtémoc Cárdenas, pasando por Andrés Manuel López Obrador —sin dejar fuera a ninguna o ninguno de los próceres— nos ofrecen casi todos los perredistas a propósito del libroescándalo de Carlos Ahumada —superados los videoescándalos—, que los muestra como asustados ratoncitos pillados por el reflector público.

Casi todos corren a esconderse, niegan lo que todos saben, reniegan del sentido común, de sus espectáculos públicos y sus ridículos privados; hasta se llaman perseguidos. ¿Cómo estarán en el PRD, que un pillo y corrupto como Ahumada fue capaz de doblar las potentes torres que sostenían honestidades valientes y revoluciones democráticas? Si tuvieran un poco de vergüenza, no llegarían al cinismo de validar el complot pero negar que fueron parte de las raterías. Pero de eso hablaremos en otro momento.

EN EL CAMINO

Cuestionables y todo, negociantes y todo, transas y todo, los dueños del futbol pusieron el ejemplo. ¡Qué pena!

Los rencores de Carlos Ahumada

Alvaro Cueva
alvarocueva@milenio.com
Ojo por ojo
Milenio

Qué bueno que Carlos Ahumada publicó su libro Derecho de réplica, porque la industria periodística estaba francamente ciclada con lo de la epidemia de influenza y muy frustrada ante el desinterés del público por ponerse a discutir las campañas políticas.

Carlos Ahumada, como siempre, apareció en el momento perfecto para provocar el escándalo perfecto. ¡Qué talento! ¡Qué sentido de la oportunidad! ¡Cuánto poder de convocatoria! ¡Qué éxito!

No sé si a usted le pasó lo mismo que a mí, pero desde hace mucho que yo no sufría tanto para conseguir un libro, porque mientras que en unos lugares no estaba, en otros, casualmente, se les acababa de terminar, y más allá, me recomendaban que lo dejara apartado.

En general, no había vendedor que no me contara que la gente se lo estaba llevando por montones, como para leer y regalar.

Y allá voy, y allá vengo, y enciendo la radio y en todos los programas están leyendo fragmentos, y monitoreo los televisores y en todos los canales están comentando el dato.

Algunos lo hacían con más pasión que otros, pero nadie se quedaba callado.

¡Qué fenómeno! Derecho de réplica es nuestro Harry Potter, nuestro Crepúsculo. Y yo no me puedo dejar de preguntar: ¿por qué?

¿Por qué nos interesan tanto a usted y a mí los chismes del señor Ahumada? ¿Por qué estamos dispuestos a pagar por ellos? ¿Por qué le damos tanta importancia a sus palabras? ¿Por qué le creemos?

A mí no me sorprende que don Carlos escriba pestes hasta de las mujeres con las que anduvo, me sorprende la respuesta de los lectores y los medios, y el impacto de sus textos en la comunidad política mexicana.

Si la gente se está matando por comprar el libro y los medios no paran de citarlo, debe ser porque alguna verdad se debe estar colando en esas líneas, porque compartimos los rencores del señor Ahumada o porque, como él, queremos ver hundido a más de un político importante.

Si la comunidad política mexicana está histérica tratando de desmentir a don Carlos, de corregirlo o de desligarse de él, debe ser porque tiene cola que le pisen, porque tiene miedo, porque algo sabe.

Qué chistoso que a personajes tan encumbrados se les caliente la sangre por un libro de este tipo. Qué triste que esos hombres y mujeres tan aparentemente poderosos, sean tan frágiles, tan vulnerables.

Además, las escenas que Carlos Ahumada describe en su libro cumplen con todos los requisitos de lo sensacional.

Tocan directa o indirectamente temas que son de interés general, tienen a protagonistas de primer nivel, estimulan a los lectores a través de situaciones novedosas, impactantes y conflictivas, y la fuente es única, exclusiva.

Derecho de réplica es una cátedra de sensacionalismo. Lo malo es que si alguien tenía en sus manos un proceso plagado de irregularidades que pudo haber servido para crear un verdadero golpe político era él.

Su libro es tan visceral que hasta su autor termina enlodado y lo menos que uno puede concluir después de terminarlo es que arriba de nosotros todo está podrido. Todo.

¿Y cuando todo está podrido qué se hace? ¡Pues nada! Lo podrido, podrido está. Allá van a seguir los podridos, por acá vamos a seguir nosotros, los simples mortales. Gracias.

Dicho en otras palabras, la sensación de vacío que queda después de leer Derecho de réplica es exactamente la misma que queda después de consumir publicaciones amarillistas o revistas del corazón.

Es estimulación pura, una droga, crimen organizado.

¿Qué esperaba Carlos Ahumada que pasara a raíz de la publicación de su libro? ¿Destruir a alguien? ¿Hacerse justicia?

¿A poco esas cosas pasan en México cuando se publica un libro? ¿Se le puede hacer justicia a un hombre que se balconea como el señor Ahumada lo hace en Derecho de réplica?

No, yo creo que aquí hay mucho odio y sí, un legítimo derecho de su autor de gritar tras un montón de experiencias traumáticas que, manifestadas de otra manera, hubieran podido servir para algo bueno.

Pero ahora no, ahora ya no van a servir para nada. El caso Carlos Ahumada va a quedar como un ejercicio más de entretenimiento colectivo, como otro escándalo de moda, como un condimentado best seller.

Qué bueno, porque con la epidemia y las campañas ya no teníamos tema de conversación. ¿Pero y lo demás? ¿Pero y la verdad y la justicia?

¡Atrévase a opinar!

Influenza: ¿qué hacemos ahora?

Pascal Beltrán del Río
Bitácora del director
Excélsior

Bien haríamos en contemplar la formación de un comité independiente de expertos, similar al que elaboró el Informe Naylor en Canadá

El 23 de febrero de 2003, una mujer proveniente de Hong Kong aterrizó en Toronto. En su organismo portaba el coronavirus, causante del Síndrome Respiratorio Agudo y Severo (SARS), una enfermedad infecciosa que había emergido en China apenas tres meses antes.

Eso bastó para que la ciudad canadiense se volviera la única zona caliente del SARS fuera de Asia. Aunque la expansión del mal pudo ser contenida, 438 personas resultaron contagiadas. De ellas, 44 fallecieron.

Pasada la crisis, el gobierno canadiense ordenó una investigación independiente sobre cómo se había manejado la epidemia, a fin de extraer lecciones para el control futuro de las enfermedades infecciosas.

Para realizar la pesquisa se formó el Comité Consultivo Nacional sobre el SARS y la Salud Pública, integrado por expertos y encabezado por el doctor David Taylor, actual rector de la Universidad de Toronto.

En octubre de 2003, se publicó el llamado Informe Naylor, que emitió varias recomendaciones al Parlamento, como la creación de una nueva entidad gubernamental entre cuyos objetivos estaría la prevención de epidemias: la Agencia Nacional de Salud Pública de Canadá (PHAC), que comenzó a operar en 2004.

En poco tiempo, la PHAC se ha convertido en una agencia con amplio reconocimiento en Canadá y el resto del mundo.

De ella depende el Laboratorio Nacional de Microbiología (NML), en Winnipeg, institución que rivaliza con el Centro para el Control de Enfermedades (CDC) de Atlanta por sus investigaciones en virología.

Por ejemplo, el NML logró reconstruir el virus de la llamada influenza española que mató a decenas de millones de personas entre 1918 y 1919, a partir de tejidos de víctimas de esa pandemia, y descubrió en qué consistía su capacidad mortífera. El estudio ha ayudado a entender cómo opera la influenza y por qué llega a provocar pandemias.

En el NML se analizaron en abril pasado las muestras de personas infectadas en México por un virus hasta entonces desconocido y se confirmó que, en 17 casos, se trataba del mismo germen —un virus de influenza tipo A H1N1, de características nunca antes vistas— que había aparecido en el sur de California a finales de marzo.

Un total de 51 muestras tomadas en México llegaron a Winnipeg la noche del 22 de abril, luego de que fueron rechazadas por el CDC de Atlanta, de acuerdo con una fuente gubernamental mexicana que consulté recientemente. La razón del rechazo fue que algunas muestras tenían más de 15 días de haber sido recogidas, lo cual iba en contra de los protocolos de la institución estadunidense.

En Canadá no hubo la misma reticencia. La tarde del jueves 23 de abril, el director científico del NML, Frank Plummer —quien también formó parte del Comité sobre SARS en 2003—, informó al gobierno mexicano de la presencia del nuevo virus en la tercera parte de las muestras recibidas. Esa misma noche se declararía la emergencia sanitaria y el cierre de escuelas en el Distrito Federal y el Estado de México.

Le ofrezco este contexto porque me parece fatuo el debate sobre si el gobierno mexicano exageró en su reacción ante la enfermedad.

Primero, porque el ciclo de expansión del contagio no ha concluido, como parecen evidenciar nuevos casos en Jalisco, Guerrero y otros estados. Segundo, porque un virus nuevo no viene acompañado de un manual para contenerlo. Y tercero, porque no se llega a una conclusión así por medio de la observación circunstancial sino de un análisis más profundo.

Aun así, los críticos del gobierno se han apresurado en encontrarle fallas a la estrategia oficial, mientras que las autoridades se han empeñado en probar que no sobredimensionaron el problema, en un aparente afán de no cargar con la culpa del daño a la economía que inevitablemente dejará la epidemia.

Antes que llegar a conclusiones precipitadas, me quedo con las declaraciones que la infectóloga Allison McGeer, del hospital Mount Sinai de Toronto, hizo hace unos días a la televisión canadiense: Sin la experiencia adquirida por la epidemia de SARS, quizá los casos de contagio de la influenza humana en México se habrían detectado mucho más tarde, pues buena parte de los protocolos internacionales, e incluso el famoso sistema de alertas de la OMS, fueron revisados a raíz del surgimiento de aquella enfermedad.

Este episodio nos obliga a ver hacia atrás, aprender las lecciones y planear para el futuro. Sin duda son cosas más útiles que la feria de acusaciones y desconfianzas que suele darse en nuestra vida pública.

Por eso, bien haríamos en contemplar la formación de un comité independiente de expertos, similar al que elaboró el Informe Naylor en Canadá, para revisar lo que se hizo, cómo se hizo y lo que se dejó de hacer a raíz del surgimiento de la influenza.

Asimismo, atender una falla de la que ya podemos hablar sin riesgo de precipitación: la carencia en México de un centro avanzado de investigación sobre enfermedades infecciosas que cuente con un laboratorio con alto nivel de bioseguridad, capaz de analizar muestras en corto tiempo y con un elevado grado de precisión.

En Estados Unidos se supo en dos semanas que los casos de influenza del sur de California eran provocados por un nuevo virus, gracias a que las muestras fueron analizadas en laboratorios especializados de Atlanta y San Diego.

En México nos tomó tres semanas alcanzar la misma certeza, principalmente por la necesidad de mandar las muestras al extranjero. Según la última cuenta, para cuando se decretó la emergencia había 28 muertes asociadas a la influenza; siete días antes, solamente nueve.

Ahí se ve lo útil que puede ser una semana para organizar la respuesta a una epidemia. En algunos casos, significa la diferencia entre la vida y la muerte, y entre la firmeza y el colapso de la economía.

Conspiración mundial

Jean Meyer
Profesor investigador del CIDE
jean.meyer@cide.edu
El Universal

Antes de divertirnos o indignarnos frente a la estupidez y a la maldad, déjeme, querida lectora, estimado lector, compartir con ustedes una buena noticia: turcos y armenios se acercan tras un siglo de enemistad. Hace tres semanas, Barack Obama medió personalmente, en Estambul, entre los dirigentes de Turquía y Armenia para que normalizaran sus relaciones; hace 15 días les hablé de los valientes turcos que remaban a contracorriente para compartir con los armenios la conciencia de la tragedia de 1915; ahora resulta que las secretarías de Relaciones Exteriores de los dos países anunciaron un acuerdo para “la normalización de las relaciones bilaterales”.

¡Ojo! No es la normalización, sino un paso hacia ella que debería empezar en unos días (¿semanas, meses?) con la apertura de las fronteras, algo importante porque pondría fin a un duro embargo económico, puesto que Turquía es la vía comercial natural de Armenia hacia Europa.

Y ahora vamos a declinar el verbo conspirar: él conspira, tú conspiras, ustedes y ellos conspiran, porque el otro es siempre el malvado, el enemigo, mientras que yo soy inocente. La gripe A humana H1N1 la inventó Felipe Calderón para impedir las marchas de AMLO o para sabotear las elecciones de julio y/o ganarlas; fue conspiración de la CIA para fregarnos, y tan es así que el gobierno de EU encargó la elaboración del virus a un laboratorio de biología de no recuerdo cuál universidad de Kansas u Oklahoma. ¡Nooo! Tonto, es un golpe ideado, financiado, ejecutado por la narcomafia. ¡Qué va! Es una conspiración de los Sabios de Sión en su última maniobra para construir un nuevo orden mundial favorable a sus intereses (correo recibido hoy, no invento nada, lo juro, tampoco inventé lo de Calderón y de la CIA).

Para algunos no existe el virus, tampoco la epidemia, que es un nuevo Chupacabras inventado por el gobierno panista para distraer la atención y evadir la responsabilidad de todos los problemas que afectan a la nación y que no sabe remediar.

Uno puede pensar, sentir, decir lo que quiere, puesto que el cerebro no es racional, sino sentimental, pero un político, un comunicador, un analista responsable, si bien no escapa a la regla de nuestro cerebro pasional, tiene una ética profesional que no le permite, a la hora de la información, afirmar sin pruebas, siguiendo sus pasiones. Por más anticalderonista que sea uno, y uno tiene derecho a sufrir esa pulsión, no puede hablar como la senadora que quiere llamarse Yeidckol Polevnsky. ¿Se burla del Presidente porque dijo que hay que estornudar en el codo si uno no tiene tapaboca? De acuerdo; ella sólo demuestra su ignorancia. Pero cuando declara que no usará los tapabocas porque su color azul es un mensaje electoral subliminal… me limito a decir: sin comentarios.

Se encuentra al mismo bajo nivel que los dizque médicos que me mandaron mensajes afirmando que los patios de los hospitales estaban llenos de cadáveres que venían a sacar de noche los camiones del Ejército, que la desbandada reinaba entre doctores y enfermeras que desertaban en masa; que los que afirman que todo es un invento del gobierno para desviar a las arcas electorales del PAN el dinero dizque destinado a luchar contra la inexistente enfermedad; que sí existe el virus, pero que nuestro gobierno criminal retrasó el anuncio de la epidemia para no cancelar la visita de Obama, indispensable para su estrategia electoral.

Lo más bonito es el cuento siguiente: la economía mundial en crisis necesitaba un impulso; a los del G-7 se les ocurrió que la industria farmacéutica podría ser el motor del despegue y ofrecieron a México, vía Barack Obama, un pacto: tú dejas que nazca la epidemia en tu territorio y a cambio te conseguiremos una línea financiera multibillionaria.

El gran historiador francés, fusilado por los nazis en junio de 1944, Marc Bloch, escribió al final de la Primera Guerra Mundial, en la cual había participado gloriosamente, un artículo sobre el tema que nos ocupa hoy: los rumores en tiempo de guerra; en Francia, rumores falsos todos pero muy difundidos sobre las atrocidades supuestamente cometidas por los alemanes, en particular en la Bélgica ocupada. Un solo ejemplo: los húsares prusianos enfilan a tres bebés belgas en su lanza para luego asarlos y devorarlos; los de la infantería hacen lo mismo, pero en su bayoneta cabe un solo infante. Inútil decir que en Alemania corrían los mismos rumores, agravados por el hecho de que entre las tropas francesas, inglesas y estadounidenses había… ¡negros y moros! La estupidez humana no tiene límites.

Ahumada, el nuevo chantaje

Néstor Ojeda
nestor.ojeda@milenio.com
Vuelta prohíbida
Milenio

Nuevamente, Carlos Ahumada vuelve a la carga y nos recuerda en su libro la podredumbre que caracteriza a la política y los negocios en México y que él encarnó, como nadie, cuando en un acto de soberbia y prepotencia infinitas destapó los videoescándalos pensando que iba a quedar impune —como hasta entonces— de una más de sus viles acciones de chantajista y extorsionador.

En fallido intento por hacerse víctima de una conspiración producto de la lucha por el poder entre el panismo foxista y el perredismo de López Obrador, el dueño de Grupo Quart se exhibe tal cual es: como un empresario corrupto e inmoral que no tiene empacho en utilizar el poder del dinero para conseguir —a la mala— millonarios negocios de los hombres del gobierno, sea éste panista, priista o perredista.

Ahora, Ahumada Kurtz pretende enarbolar como bandera un derecho de réplica que en ningún momento le fue negado, pues nunca faltaron voceros a su servicio que se encargaron de difundir su versión de una historia llena de chantajes, verdades a medias y un cinismo rampantes; a grado tal que pretendieron hacerlo pasar como un preso político, cuando en realidad se trata de las aventuras de un negociante trinquetero que, por desgracia, puede seguir en libertad por la incapacidad de las procuradurías de justicia del DF y del gobierno federal.

Una lectura somera del texto del Señor de los Videos es suficiente para concluir que el actuar de Carlos Ahumada no resiste el más simple análisis ético, moral y legal, pues con sus propias argumentaciones el acusador prueba que es tan culpable como a quienes acusa de corruptos, transas o criminales, ya que al mismo tiempo confiesa cómo con su torcido proceder se aprovechó de la debilidad de las instituciones políticas y de gobierno gracias al poder corruptor del dinero obtenido con toda suerte de malas artes.

Pero no todo es malo con Carlos Ahumada, sin duda hay que agradecerle a este conspicuo personaje que su nombre sea un recordatorio permanente de la inmoralidad, vileza y descaro que caracterizan a gran parte de los hombres del poder y que, como sociedad, todavía nos hace falta mucho para lograr que la política y los negocios en México no sean una suerte de lodazal donde todos salen embarrados.