junio 03, 2009

Mi regalo al medio ambiente

Marielena Hoyo Bastien
producciones_serengueti@yahoo.com
Animalidades
La Crónica de Hoy

Hace 37 años que a instancias de la Asamblea General de las Naciones Unidas cada 5 de junio se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente. La fecha está pues, a dos días de distancia. Me gustaría festejarla, pero…

A nivel global andamos con muchas y muy penosas deudas en la materia. Cada gobierno insiste en que está haciendo lo posible y lo debido, cuando en realidad requiere hacer lo imposible y lo necesario, situaciones estas dos últimas que no se ven reflejadas en las elocuentes cifras y mucho menos en los presuntuosos discursos con los que cada temporada se lucen tanto las autoridades como sus fieles o sometidos seguidores. Lo que se informa, si acaso, es dudosamente cuestionado o embarrado de politiquería. Por ello, todo, no le entregaré al medioambiente, en su día, un regalo, ni le daré un abrazo; simplemente seguiré trabajando para merecerme este hogar planetario, especialmente interviniendo en cada oportunidad para velar o promover el bienestar de los animales no humanos.

Por ello es que el jueves 28 y el viernes 29 de este recién pasado mes de mayo participé felizmente en dos jornadas por las ballenas. La primera, les cuento, para afinar detalles de un anteproyecto de reforma por el que diversas personas, encabezadas por reconocidos expertos, hemos trabajado desde hace tiempo en atención a la revisión quinquenal que corresponde a la Norma Oficial Mexicana 131, por la que se establecen los lineamientos y especificaciones para el desarrollo de la actividad de observación de ballenas, su protección y la conservación de su hábitat, asunto de sumo interés sobre el que a su debido tiempo me ampliaré. En la segunda fecha participé nuevamente en el foro de consulta que cada año, desde el 2000, puntualmente se organiza para conocer y comentar, entre autoridad y sociedad civil, la posición que México llevará a la Comisión Ballenera Internacional (CBI) a través del Comisionado Lorenzo Rojas, Coordinador del Programa de Mamíferos Marinos del Instituto Nacional de Ecología de cuyo Presidente, Dr. Adrián Fernández, en lo particular me siento confiada. Lejos de cerrarse a la posibilidad, como se siente un poco por parte del Comisionado, respalda entusiastamente la factibilidad de que uno o dos elementos ciudadanos se integren al grupo oficial de trabajo que asistirá a Madeira, Portugal, donde a fin de mes se llevará a cabo la 61 Reunión de la CBI que no será nada fácil ni suavecita, por cuanto la organización se encuentra fatalmente dividida entre aquellos países encabezados por Japón, cuyo interés radica en abrir descaradamente la caza comercial de ballenas y, aquellos que fundamentando la fragilidad de tales especies luchan enconadamente por su conservación. Tan encontradas posiciones están provocando un peligroso estancamiento con el que se pone en duda un sano futuro para tan importante asociación y por lo tanto, para los grandes cetáceos. Los mantendré al tanto también sobre esto, ya que además somos un país líder en la conservación de mamíferos marinos, aunque… con la colita de esa pequeña marsopa que cada día se acerca más a la extinción. Sí, me refiero a la Vaquita, que requiere de ¡ya!, una acción radical para su salvación. Mientras ello se da, estaré en espera de conocer los nombres de los experimentados y conocedores ciudadanos que acompañarán en su misión a mi estimado Lorenzo, el enojón.

PUNTO DE ACUERDO… de nueva cuenta la Asamblea Legislativa del Distrito Federal hizo una solicitud a Martha Delgado Peralta, Secretaria (capitalina) de Medio Ambiente, para que tanto ella como el director del ¿zoológico? conocido como Los Coyotes, informen a tal ¿soberanía? sobre un proyecto para remodelación del lugar, dándoles un plazo de 5 días hábiles para ello. Hoy miércoles se cumple el tiempo e ignoro si los convocados atendieron la petición. Sin embargo, quien conoce el lugar referido, sus dimensiones, alcances y posibilidades, me concederá la razón de que no es un sitio adecuado y digno para albergar fauna silvestre, como no sea desarrollando aquel proyecto e invirtiéndole una muy buena suma de la que no dispone el gobierno del D. F. Propongo entonces, como lo he manifestado en infinidad de ocasiones, que el lugar quede como una importante y cuidada área verde y que la fauna se distribuya entre los zoológicos de Chapultepec y San Juan de Aragón. De otro modo sería inconcebible abrir otro frente de construcción del tipo en la Ciudad, especialmente cuando todavía está pendiente de acabar el zoológico ubicado en Gustavo A. Madero, sobre el que se iniciaron trabajos de reconstrucción desde el año 2000. Y eso que el gurú de la pureza y la honestidad, el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, ofreció públicamente terminarlo en menos tiempo de lo que se llevó la reconstrucción del Zoológico Alfonso L. Herrera (2 años, un mes, 7 días) y con mucho menos dinero (40 millones de U.S. dólares). Por cierto, ni quien le pida cuentas. Todo parece un acuerdo entre pares. Por eso mejor será concentrar todos los esfuerzos y recursos en las dos grandes instalaciones que cito, de por sí desgastadas estúpidamente hoy por hoy, ante la enorme burocracia que les insertaron.

Por cierto y ya que estoy en el rumbo, entereme de la muerte por eutanasia de la hipopótamo OLGA, con la que tanto conviví. Estaba muy vieja, pero aún con todo, Chapultepec a este paso quedará vacío de LOS GRANDES. Habrá entonces que actuar en consecuencia. Por cierto, a la numerosa ciudadanía preocupada por la nota aparecida este domingo en el periódico Reforma, infórmoles con gusto que este mismo miércoles quedará prácticamente resuelta la situación de la elefanta MAGUIE, gracias, primeramente, a la disposición inmediata de su compra por parte del Jefe de Gobierno Marcelo Ebrard y dos, debido a la paciente y amable disposición de sus propietarios legales, el circo Hermanos Fuentes Gasca. Pero el asunto no terminará ahí. La cosa se pondrá difícil en otro sentido. Ya les contaré…

La traición de AMLO

Carlos Marín
cmarin@milenio.com
El asalto a la razón
Milenio

Al “razonar” que su apoyo al PT y Convergencia es porque los dirigentes de ambos partidos “no han ido a entregarse a la mafia”, pero sin atreverse a decirlo de manera explícita, Andrés Manuel López Obrador lanza una infame acusación al que usa como hilacho para su personal conveniencia: el de la Revolución Democrática.

Con “honestidad valiente”, el presidente legítimo (de la república patito) debiera confesar lo que piensa: “El PRD se ha entregado a la mafia”.

Los del PT y Convergencia, arguye, “no me dejaron solo (¿el PRD sí?). Estoy comprometido moral y políticamente (¿por qué separará ética y política?); están cuando menos demostrando su independencia…”.

Pero más: en el colmo de su paranoide soberbia (¿sabrá que la intolerancia es característica de la derecha?), ve como “ataque” periodístico su bochornosa exhibición (en MILENIO), mandando al carajo a perredistas de la Zongolica.

Artero, traicionero (aquí sí) este golpe al partido que lo ha respaldado y respetado hasta la ignominia...

¿Por qué sí votar?

Lorenzo Córdova Vianello
Investigador y profesor de la UNAM
El Universal

Desde hace varias semanas ha venido cobrando fuerza una postura que llama por no votar en las próximas elecciones, o bien por acudir a las urnas y anular el sufragio. La intención, se dice, es la de protestar por esa vía contra una clase política corrupta y contra partidos que son antidemocráticos en su vida interna, que en realidad no representan los intereses de los ciudadanos, y que están dirigidos por élites que con miradas cortoplacistas buscan sólo satisfacer sus ambiciones personales y de grupo.
Se dice también que ese voto de castigo es una manera para obligar a los políticos a hacerse cargo de su descrédito y a propiciar, en consecuencia, que volteen a ver a la sociedad y atiendan sus legítimos reclamos.

El llamado a no votar o a anular el voto no es algo nuevo. En naciones europeas en ocasiones se ha recurrido al “voto en blanco” como una medida de protesta contra la falta de alternativas políticas reales, como en el caso de Italia, donde el rechazo a Berlusconi, por un lado, y la incapacidad de la izquierda de articular un discurso coherente que se opusiera al del magnate televisivo llevaron a muchos a postular la anulación del voto.

Entiendo los argumentos de quienes buscan impulsar esta postura en México pero no los comparto por las siguientes razones fundamentales:

1. Porque con el diseño legal que tenemos actualmente no existe la posibilidad de distinguir el voto anulado con motivo de protesta de aquellos que suponen un mero error.

2. Porque no es cierto que todos los partidos sean iguales. Existe un evidente descontento hacia los políticos que cruza transversalmente las fronteras partidistas, pero también hay varios aspectos de crucial importancia social que los distinguen y que suponen posicionamientos diferentes en torno a temas como la despenalización del aborto, el modo de combatir al crimen organizado, la manera de enfrentar la crisis económica, el tipo de reforma fiscal que se plantea, la actitud frente a la desigualdad y la pobreza, etcétera.

3. Porque los órganos representativos (en este caso la Cámara de Diputados) se van a integrar en su totalidad, con independencia del número de abstenciones o de votos nulos, y nada garantiza que los partidos tomen nota del reclamo que se les pretende hacer con la anulación del sufragio. Es más, estoy convencido de que un elector que vota por un partido tiene más autoridad moral para reclamarle a éste o a sus representantes las razones y motivos de su actuación. A fin de cuentas, una baja votación no supone de ninguna manera que se incremente el principio de rendición de cuentas, al contrario.

4. Finalmente, y esta es mi razón más importante, el llamado a no votar o a anular el voto no hace otra cosa más que hacerle el juego, conscientemente o no, a las posturas encarnadas por los grandes grupos de interés económico y mediático, que desde hace años han venido construyendo un sistemático y ramplón discurso de descrédito de la política, de los políticos y de los partidos. Basta ver los noticiarios estelares de la televisión para entender el punto.

Detrás de ese discurso se esconden peligrosas pulsiones autoritarias. Se trata de aquellas voces que cotidianamente abonan al desprestigio de la política y del Estado (particularmente de los órganos legislativos) con la evidente intención de hacer prevalecer sus propios intereses. La debilidad institucional sólo conviene a unos cuantos: a aquellos que apuestan por la personalización de la política o a aquellos grupos de presión que buscan imponer su propia agenda. Al fin y al cabo, no hay que olvidar que sin partidos y sin parlamento la democracia se agota.

El reto que tenemos enfrente como sociedad es rehuir a las salidas falsas (como la abstención o la anulación del voto) y encontrar verdaderos mecanismos de exigencia (no sólo durante las elecciones, sino de manera permanente) para demandar a la clase política comportarse a la altura de los graves problemas por los que atraviesa el país.

Por Esperanza

Sergio Aguayo Quezada
Reforma

Si los candidatos no me convencen, anularé mi voto escribiendo en la boleta el nombre de Esperanza Marchita. A esa conclusión llegué después de revisar los hechos y reconocer que me siento un ciudadano agraviado por la clase política.

Tardé un año en reconciliarme con la idea de anular mi voto. El primer paso fue rendirme ante la evidencia: la degradación de los partidos políticos no es anécdota pasajera; están fundidos con las redes de intereses corruptos que nos exprimen y maltratan. Se salvan personas, grupos e instituciones, pero son incapaces de modificar el quebranto ético y la mediocridad.

También influyó la revisión de la lujosa Memoria gráfica de la elección del 2006 editada por el Instituto Federal Electoral (IFE). Con centenares de fotos, en este documento se construye una visión idílica, beata, irreal sobre aquellos comicios. Por ningún lado aparece la polarización desencadenada por los spots del odio, la parcialidad del Presidente o las caras de las protestas postelectorales. Se trata de un intento ridículo de disimular la baja calidad de nuestra democracia. Ese texto es una metáfora de la intrascendente y costosa levedad de nuestros árbitros electorales: IFE, Tribunal (TEPJF) y Fiscalía (Fepade).

Tampoco convencen algunos argumentos de quienes promueven el voto y/o atacan a quienes estamos por la anulación. Según un correo no verificado, don Lorenzo Servitje promueve el voto por los candidatos del PAN diciendo que aun cuando algunos de sus miembros tienen defectos, éstos "son menores si se comparan a los [de] otros partidos". Por su parte, el cardenal de Guadalajara, Juan Sandoval Íñiguez, predica que "esos [que promueven la anulación] no hacen labor de patria, el abstencionismo va a matar a la democracia, eso no está correcto, hay que votar por el menos peor" (Mural, 22 de mayo del 2009).

Es propio de acomplejados y mediocres proponer al menos malo, sobre todo porque los partidos podrían elegir a candidatos mejores. No lo hacen porque sus liderazgos son burocracias que defienden negocios y temen la llegada de gente mejor preparada. Hay quienes repiten que la anulación favorecerá al voto duro; extraño razonamiento porque todos los partidos cortejan o compran el voto corporativo e ignoran al ciudadano independiente. ¿Cambiará eso si volvemos a darles el voto?

Con la anulación del voto buscamos que cambien y seleccionen a buenos candidatos. Menciono a tres de los que buscan una diputación federal: Jaime Cárdenas, postulado por el Partido del Trabajo en el cuarto distrito de la capital; José Alfredo Gutiérrez va por Convergencia por el tercero de Coahuila y Guadalupe Loaeza, por el décimo del Distrito Federal.

Los razonamientos anteriores me condujeron a la decisión de votar por los candidatos que me convencieran. Volví a constatar cuán poco les importamos a los partidos. Como parte de la construcción de esta columna, le pedí a una colaboradora que averiguara los nombres, historial y propuestas de los candidatos a diputado federal, asambleísta y delegado de la Magdalena Contreras por Convergencia, PT y PRD. Dedicó ¡ocho horas de trabajo! a sacar alguna información sobre los candidatos. Es tanta su desorganización que hasta el domingo 24 de mayo el sitio del PRD-DF no había habilitado el vínculo que permite llegar al perfil de los candidatos. Porque conocí el trabajo de Carlos Reyes Gámiz (PRD) en la Asamblea del DF, votaré por él para diputado federal, pero anularé mi voto en los otros dos casos: ninguno convence.

Tomada la decisión vino la forma de hacerlo. Como es legal cruzar toda la boleta o escribir el nombre de un candidato no registrado, Propuesta Cívica de Guanajuato inventó a una candidata mujer que simboliza, en nombre y biografía, un desencanto común. Esta opción tiene como ventaja que forma parte de un proyecto más amplio de dignificación de la política.

Así, escribir el nombre de Esperanza Marchita en la boleta ayudará a continuar la lucha por el acceso a las boletas de las elecciones. Después de los comicios, Propuesta Cívica, AC (o su media hermana Propuesta Política, APN) iniciará un proceso ante el IFE y las autoridades judiciales para solicitar el acceso a las boletas electorales del 2009 para constatar, en algunas casillas, cuántos votos sacó Esperanza. Votar por Esperanza es, también, respaldar un proyecto más amplio que incluye, entre otras actividades, la queja interpuesta ante el IFE por Propuesta Política, APN contra la propaganda engañosa y manida que difunde el Verde.

Según la última encuesta de Reforma (29 de mayo del 2009) ya somos un 10 por ciento los que pensamos anular el voto. Ojalá y crezca ese porcentaje para que los partidos y los árbitros electorales se den cuenta de la intensidad de nuestro hartazgo con sus dispendios, su desorganización y su cinismo. Esperanza Marchita es una de las muchas opciones disponibles. Todas son legítimas porque coinciden en la exigencia de una revolución ética.