junio 17, 2009

El voto del malestar

José Carreño Carlón
Agenda del debate
El Universal

Un profundo malestar en la política está en la base de la actual falta de sentido de pertenencia de los mexicanos al sistema electoral y de la deserción ciudadana de los procesos electorales en curso. Es un malestar que se nutre de la acumulación de agravios que se publican cada día desde hace años, agudizada por la más reciente percepción de que los partidos se han vuelto excluyentes del interés de la población.

Desde la sociedad se ha respondido con una serie de incentivos para ir a las urnas. Se insta a protestar anulando el voto, a pactar compromisos específicos y exigibles con los candidatos o a emitir votos de castigo, otorgándolos a favor de los partidos que causen más daño a los partidos que han fallado al gobernar.

Ante esas propuestas, la franja abstencionista y la proanulación podrían terminar por establecer el 5 de julio que los partidos no han mostrado ser dignos de crédito para pactar acuerdos con sus electores, que no hay partido al cual recompensar con el voto para castigar a otro y que todos merecen por igual ser castigados con la abstención o la anulación.

Lo notable es que a pesar de que desde los años 70 no se promociona la abstención, y de que sólo 18% del electorado se ha enterado de la propuesta de anular el voto —porque el debate prácticamente no se ha recogido por la televisión—, ambas opciones se han erigido en los enemigos a vencer por la autoridad electoral y los partidos.

Viaje al vacío

Y es que la abstención prevista es mayor que la votación esperada de todos los partidos juntos. Y la anulación del voto alcanza ya una intención de entre 7% y 10%, cuatro o cinco veces más que las intenciones de voto de cada uno de los partidos pequeños, la mitad de la intención a favor del PRD y la tercera parte del PAN o del PRI.

Y eso que entre todos ellos mantienen saturados los medios con frenéticos llamados a votar por sus candidatos y a destruir a los contrarios, mientras que los promotores del voto nulo no cuentan con prerrogativas económicas para promover su causa, ni pueden anunciarse en los medios porque la autoridad electoral y los partidos excluyeron a los particulares de ese derecho. Tampoco pueden responder en esos espacios a los mensajes de descalificación que les lanzan, ni podrán defender los votos anulados, porque no tendrán representantes en los órganos electorales.

Por eso al final los poderes resultantes de la elección podrán instalarse, formalmente, en el vacío o con franca minoría de votos: los partidos mejor librados, acaso con la tercera parte de menos de la mitad del electorado.

Está por verse

Pero no pueden llegar muy lejos con un abstencionismo y un voto nulo portadores del rechazo de la mayoría de la población. Las elecciones españolas de 1931 fueron de carácter municipal, o sea que, formalmente, no afectaban al poder del rey. Pero la victoria de las candidaturas republicanas en las ciudades dejó en el vacío el reinado de Alfonso XIII y con su huida le abrió el paso a la proclamación de la República.

La falta de candidatos presidenciales registrados frente al candidato del PRI en 1976 y la explicable abstención ciudadana dejaron en el vacío un sistema en extremo excluyente, lo cual condujo en 1978 a un sistema incluyente de las minorías, sin hacerlo todavía competitivo ni equitativo. Esto se logró tras la elección de 1988, que mostró la inoperancia del viejo sistema para procesar las nuevas condiciones de competencia electoral, lo que abrió paso en los 90 a un nuevo sistema considerado por primera vez competitivo y equitativo.

Ahora está por verse si los partidos serán capaces de corregir los sesgos impuestos al nuevo sistema por los arreglos políticos de entre 2003 y 2007, que lo volvieron otra vez excluyente, de acuerdo al actual sentimiento de malestar en la política y de pérdida del sentido de pertenencia del ciudadano al sistema político, por sus agravios a la sociedad y a sus magros resultados a favor de la población.

Martí, sospechas

Luis Soto
Agenda CONFIDENCIAL
El Financiero

Ingenua, por decir lo menos, la propuesta del candidato, perdón, del empresario Alejandro Martí de convocar a las ciudadanas y ciudadanos que están pensando en "votar por nadie" el 5 de julio para manifestar su repudio, rechazo, inconformidad contra aquellos políticos que prometen, prometen... y nunca cumplen, a que lo catafixien por "Mi voto pero tu compromiso".

Dice el candidato, otra vez perdón, el empresario Martí, que hay que votar sólo por los candidatos que se comprometan por escrito y ante notario público a cumplir las demandas en materia de seguridad y libertades constitucionales. "Mi voto por tu compromiso", es el lema de campaña de este empresario que hace un año recibió el apoyo y reconocimiento de la sociedad por el valor y el coraje que demostró al exigir castigo para los secuestradores y asesinos de su hijo y demandar a los encargados de las instituciones de seguridad y a los impartidores de justicia hicieran su tarea. ¡Si no pueden, renuncien!, fue el clamor del empresario; fue la frase que recorrió el mundo, que puso a temblar a funcionarios; que millones de mexicanos hicieron suya.

Justo al año de los lamentables acontecimientos, Alejandro Martí lanza su convocatoria nacional para que aquellos ciudadanos desencantados "contra lo que son y han hecho los partidos políticos y sus representantes emitan su voto basado en propuestas reales y medibles de los candidatos a diversos puestos de elección popular". Hasta esta parte de la convocatoria nadie se hubiera atrevido a cuestionar la propuesta. Pero tal vez contagiado por las campañas políticas, Martí decidió entrarle a otro asunto que dirigentes y exdirigentes de los partidos políticos, representantes de organismos empresariales y electorales, comunicadores de todas las corrientes, incluidos los bisoños y hasta la iglesia, "han manoseado", perdón, abordado: El Vota por Nadie (VPN).

Ahí fue donde, a juicio de los observadores políticos objetivos, imparciales, enhiestos, erectos... Alejandro Martí empezó a "regar el atole". En su convocatoria nacional, señala que: "Frente al llamado a la sociedad a anular su voto en los próximos comicios del 5 de julio hecho por diversas organizaciones, MÉXICO SOS considera que ello no sólo no abona al fortalecimiento de nuestra democracia, sino que puede ir en sentido contrario de las aspiraciones por las que muchos mexicanos han luchado." ¡Si no hubiera vencido el plazo del registro de candidatos, cualquier partido se hubiera peleado la candidatura de Martí para diputado!, exclaman los observadores.

Con ese espíritu electoral, perdón empresarial, señala en su convocatoria: "Ante el común incumplimiento de las promesas de campaña, se hace indispensable contar con mecanismos de rendición de cuentas y el reforzamiento de las garantías de libertad de expresión de los mexicanos para exigir el cumplimiento de las obligaciones de los funcionarios, por lo que dichos compromisos deben incluir también lo siguiente: Para el caso de los candidatos a diputados locales y federales, reintegrar a los ciudadanos su derecho a expresarse libremente durante los procesos electorales, los cuales fueron limitados por la reciente Reforma al Artículo 41 Constitucional. Asimismo, ampliar el Servicio Profesional de Carrera a todos los órdenes de gobierno; posibilitar la operación efectiva de las figuras del plebiscito, el referéndum y la iniciativa popular, así como la reelección consecutiva de diputados, senadores, presidentes municipales y delegados, como un mecanismo democrático de refrendo o rechazo al buen o mal desempeño de sus funciones. Además, eliminar los diputados y senadores plurinominales o de representación proporcional." ¡Como que se parecen a los "ocho erres" de la Reforma del Estado que propone el "Jefe de Jefes"!, exclaman los observadores. ¿Se habrá convertido en su publirrelacionista?, preguntan los suspicaces.

Pues piensen lo que quieran, pareció responderles Martí. Pero una cosa es clara, les recomendó a los electores: "Si no hay propuesta no hay voto". Y agregó: "si los nuevos gobernadores, los presidentes municipales, los delegados y los diputados locales y federales no cumplen, que renuncien..." ¡A ver si al empresario Martí no le pasa lo que a la señora Moreira!, exclaman los observadores.

Agenda previa

La Agenda Confidencial del miércoles 3 de junio decía en el título: "Más vale decir aquí corrió, que..." En una parte del texto, esa misma columna decía:

"¿No habrá en las filas del PAN alguien cercano al dirigente que le aconseje que mejor se eche a correr...?" En la Agenda Confidencial de ayer se dice:

"¡Quiere correr, quiere correr, quiere correr...! Habrá que ver si al final de cuentas el dirigente del PAN no tira la toalla antes del combate, perdón, del debate." Ayer se anunció la cancelación del debate. En otras palabras: se echó a correr el mayestático.

¿El qué? ¡Pues búsquenlo en el diccionario!

El gobernador Eduardo Bours se "está haciendo el tío Lolo", afirman integrantes de la sociedad sonorense. Ni investiga ni "coopela" en las indagatorias para determinar quién o quiénes tienen responsabilidad en el incendio de la guardería que ha provocado la muerte de más de 40 niños. Eso sí, cada vez que puede "le atiza" al IMSS y defiende a sus parientes. El IMSS, por su parte, ha apoyado las tareas de investigación de la Secretaría de la Función Pública, la PGR y la PGJE. Ha retirado de su cargo a los funcionarios estatales para que se investigue su actuación. Ha cerrado otras guarderías que no ofrecían condiciones de seguridad a los niños, e instruyó a los delegados a revisar exhaustivamente las instalaciones de la red de Guarderías del IMSS para detectar posibles riesgos. El lunes suspendió la licitación de 78 guarderías más hasta establecer medidas más estrictas de protección civil. También ha desplegado acciones de apoyo a familiares de las víctimas.

¡Fuera, fuera, fuera...!, gritan miles de sonorenses indignados.

Los panistas, 33 años después

Diego Petersen Farah
diego.petersen@milenio.com
Acentos
Milenio

Una noche de junio de 1976, en las elecciones en las que López Portillo iba solo pero se elegían también diputados, un grupo de jóvenes, casi niños, fueron detenidos por la policía municipal de Guadalajara acusados del delito, terrible en aquel entonces, de pegar propaganda panista en las calles de la ciudad (en aquellas épocas la propaganda se pegaba con cubetas de engrudo y brocha gorda). El grupo era encabezado por el entonces joven candidato a diputado suplente Ernesto Espinoza Guarro quien defendió ante los policías el derecho que los jóvenes manifestar sus preferencias electorales y hacer propaganda a favor del partido que quisieran. La policía, terca y prepotente, le dijo que tenían orden de impedir que se pegara propaganda del PAN. Después de una larga, tensa y desgastante alegata no los detuvieron, pero les decomisaron la propaganda ante la indignación de los panistas y goce de los priistas que, sorpresa, ganaron las elecciones.

Ahora, 33 años después, la policía del municipio de Tlaquepaque, gobernado por el PAN, detuvo a un grupo de jóvenes que repartían propaganda a favor de la alternancia, lo que en términos llanos no es otra cosa que propaganda de oposición. Los policías se llevaron a los jóvenes a los separos de donde fueron liberados unas horas más tarde, ya en la madrugada, porque se dieron cuenta, sorpresa, que repartir propaganda no es delito, ni siquiera falta administrativa.

La anécdota marca con claridad lo que ha pasado en estas tres décadas. El PAN pasó de ser un perseguido partido de oposición a un gobierno que usa todos los recursos de Estado a su alcance para mantener el poder. No se puede decir que las elecciones de ahora se den en las mismas condiciones que las de 1976; entonces no había un instituto electoral independiente, ni un padrón más o menos confiable, ni reglas de equidad como las hay ahora. Pero la actitud de los policías de Guadalajara de aquellas épocas y la de los policías de Tlaquepaque de ahora es exactamente la misma. El uso de los instrumentos de Estado para mantener el poder que hoy usan muchos burócratas y funcionarios panistas es la misma actitud que tanto criticaron y padecieron en la batalla por el acceso al poder.

Cómo ha cambiado el PAN, comentan muchos arrepentidos votantes y ex militantes de este partido que ya no reconocen los principios del partido en los operadores pragmáticos que tienen en sus manos el partido y que comentan con cínico orgullo: el PAN no cambió, el que cambio fue el PRI, que ya no está en el poder ¿Será?

A favor del voto nulo

Armando Román Zozaya
armando.roman@anahuac.mx
Excélsior

No estamos ante un “anulas y te vas”, sino ante un “anulamos, exigimos, nos quedamos y, si siguen igual, volvemos a anular”.

El voto nulo no sólo es legal y democrático; es necesario, especialmente en el México de hoy. De hecho, al contrario de lo que argumenta Germán Martínez, presidente del PAN, en un artículo publicado en El Universal, dicho voto no pretende minar a la democracia misma, busca fortalecerla. Y es que no se trata nada más de repudiar a la clase política, sino de demandarle seriedad. De igual manera, no estamos ante un “anulas y te vas”, sino ante un “anulamos, exigimos, nos quedamos y, si siguen igual, volvemos a anular”. En otras palabras, el voto nulo pretende orientar el hartazgo ciudadano, provocado por políticos, partidos, funcionarios, etcétera, en dirección de una manera diferente de votar: antes, los políticos ofrecían y nosotros decidíamos; ahora, nos hemos adelantado y ya decidimos que, si quieren nuestro voto, no bastan las promesas: exigimos hechos concretos. Una vez que dichos hechos sean, en el futuro votaremos por quienes nos hayan escuchado; les premiaremos: la democracia se habrá robustecido.

Se dirá que no, que el voto nulo es indeseable porque “no genera ningún tipo de mandato” ni “representantes encargados de promover las reformas” que el país necesita. De hecho, es “un mensaje en una botella, sin destinatario ni remitente” y, por lo tanto, “puede terminar siendo un voto a favor del statu quo”, argumentos expresados por uno de los consejeros del IFE, Benito Nacif, por medio de un par de contribuciones publicadas en nuestro Excélsior. Sin embargo, es evidente que el voto nulo sí tiene destinatario y remitente: el mensaje es para la clase política; el remitente, una buena parte del electorado. Es igualmente obvio que anular el voto sí conlleva un mandato puesto que no votar por nadie equivale a hacer explícito que ninguna opción es convincente. Así, el mandato es: “¡Convénceme!” Para ello, es necesario que los políticos ya no sean lo que son, no operen como operan y entreguen resultados concretos.

Lo que deseamos quienes estamos a favor de la anulación es, entonces, que nuestros políticos sean serios. Quien no entienda esto, no ha entendido nada, es decir, no ha comprendido por qué muchos mexicanos estamos hartos de quienes, por décadas, se han burlado de nosotros, han utilizado nuestros impuestos inadecuadamente y nunca han rendido cuentas de verdad, entre otras cosas. De esta manera, el voto nulo no tiene por qué coadyuvar a mantener el statu quo, sino todo lo contrario: es una exigencia de cambio. Pero claro está que, si los partidos optan por ignorar dicho voto y todo lo que conlleva, entonces sí seguirá el statu quo. No obstante, este no es un problema asociado a la anulación, sino al hecho de que los políticos no hacen caso al electorado inclusive cuando sí reciben su apoyo, o sea, es un problema provocado porque, una vez que han ocurrido las elecciones, los partidos “olvidan” sus promesas de campaña. Dicho de otra manera, ya nos cansamos de votar por algún partido en concreto para que luego no cumpla lo prometido, es decir, para que el statu quo continúe. Así, mejor no votamos por nadie y, de esta manera, gritamos a los cuatro vientos que estamos hartos de cómo se hace política en México. Si los destinatarios optan por no escucharnos, habrán demostrado que tuvimos razón al anular: no les importa lo que los electores les piden (en este caso, seriedad y responsabilidad). Eso sí: si siguen sin hacer caso, seguiremos sin votar por partido alguno; no nos callaremos.

Por supuesto, como ya hemos dejado ver, no se trata nada más de anular y ya: es necesario que, quienes no creemos en ningún partido, nos organicemos y exijamos un día sí y el otro también que la clase política cumpla con sus obligaciones. En segundo lugar, es indispensable que concretemos una agenda de reformas y busquemos su implementación. Y si los políticos no reaccionan, de nuevo anulemos y continuemos exigiendo. Igualmente, si se nos achaca el debilitar a la democracia, respondamos que estamos a favor del voto y los partidos, aunque no a favor de ninguno de nuestros partidos específicamente. Si se nos acusa, como lo hace Germán Martínez en el texto ya mencionado, de buscar el colapso del gobierno federal o del país mismo, respondamos que precisamente por miopes y sectarios —¿anular el voto equivale a anhelar que el país se colapse?— los políticos nos tienen cansados. Y si se nos recrimina que no contamos con propuestas concretas, contestemos que, por lo pronto, tenemos una: ¡no más política a la mexicana! Si lográramos esto, la ruta estará abierta para seguir adelante: ¡ojalá!

IFE organiza foro sobre "voto en blanco"

apineda
El Economista

Este miércoles, a partir de las 10:00 horas


Analistas, politólogos, expertos en materia electoral y funcionarios del IFE participarán en el ciclo denominado "Voto razonado", convocado por el organismo para escuchar las distintas posiciones a favor y en contra del denominado "voto blanco".

Durante el evento que se llevará a cabo mañana en la sede del Instituto Federal Electoral (IFE) y que será inaugurado por su titular, Leonardo Valdés Zurita, participarán en la Mesa 1, los politólogos José Antonio Crespo, Leo Zuckermann, Jesús Silva-Herzog Márquez y Federico Reyes Heroles.

En la Mesa 2 han confirmado su asistencia, Ernesto García Montaño, Manuel López San Martín, Lorenzo Córdova y Jorge Buendía.

Y, finalmente en la Mesa 3, estarán Sergio Aguayo, Denise Dresser, Jorge Alcocer y José Woldenberg.

Los consejeros electorales Benito Nacif, Francisco Javier Guerrero Aguirre y Alfredo Figueroa Fernández, serán los encargado de moderar dichas mesas.

Las mesas redondas iniciarán en punto de las 10:00, 12:30 y 19:00 horas y se llevarán a cabo en el auditorio del IFE.