junio 20, 2009

Autoritarismo de clóset

Ciro di Costanzo
Al dente actualidad en su punto
Excelsior

Si me permiten, optaré por mar y tierra. Pinot Noir, atendiendo a los clásicos, no sin un cierto dejo de nostalgia. Se necesitan ya emociones fuertes.

Y es que parece cada vez más burda la política. Menos civilizada. Más enfocada al poder que al desarrollo.

Más autoritaria. Aunque los aludidos no lo acepten.

APERITIVO: MIXTA DE CANGREJO Y CAMARÓN

Siempre llama la atención postular con ahínco a alguien de quien no se sabe su nombre.

Más todavía, se necesita cara para ordenarle a alguien que, una vez obtenida la victoria, producto de su postulación, renuncie para dar paso a otra persona.

Esto es lo que, precisamente, hizo López Obrador esta semana con un individuo que responde al nombre de Juanito, aunque en realidad se llame Rafael.

Quizá el paradigma de la arrogancia y el franco ridículo de este año electoral.

No sólo por la poco democrática práctica de pedir a un candidato que renuncie una vez que gane un cargo, para que gobierne quien él (el elector omnipresente) quiera, sino que además el lujo de desdén con el que lo postuló.

El mensaje que dejó ver es que le importa una pepita cómo se llame la persona que está a su lado, quién sea o el partido por el que se postule. Lo único importante es que le abra paso a la persona designada por él para que gobierne Iztapalapa, la delegación más populosa del DF.

Daba un poco de pena el triste rol del candidato (éste sí, candidote) del PT a la jefatura delegacional de Iztapalapa, a quien se le exhibió frente a un nutrido grupo de personas en cadena nacional, se le presentó como un patiño y, encima, le regañan (:“¡No te la vayas a creer!, ¿¡eh!?”).

Además, ¿qué papelón juega el PT? ¿El de un partidejo que presta a sus candidatos para colocar miembros de otro partido que sí se respeta así mismo?

De “pasada”, el folclórico tabasqueño giró puntuales instrucciones a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (sí, se supone que nos representan) y al ínclito jefe de Gobierno de la ciudad (sí, la figura más importante del DF, del PRD, y la segunda de todo el país). Igual que a Juanito.

Autoritarismo de clóset.

PIATTO FORTE: FILETE MIGNON

El ayatolá Alí Jamenei, máximo líder iraní, ha ratificado la victoria de Mahmud Ahmadineyad en las cuestionadas elecciones presidenciales.

Desde luego, se supone que el dirigente supremo de la revolución islámica ejerce el poder máximo de Irán para todos los iraníes. Se supondría que tendría que ser imparcial.

Sin embargo, se ha permitido pronunciarse tranquilamente a favor de “la política exterior e interior de Ahmadineyad”. Y, no contento con ello, se dio el lujito de llamar “enemigos” a los seguidores del opositor Mir Hosein Musaví, reformista.

Si tomamos en cuenta el tamaño del reformismo (ha dado ya un presidente a Irán: Mohamed Jatamí), la envergadura de las protestas, la filiación natural al reformismo de los jóvenes (la mayoría del padrón electoral —60%—) y baza del movimiento opositor, más pacifistas, abstencionistas y la generalidad de las poblaciones urbanas y las contrastamos con la catadura del sector ultraconservador y el voto rural, adeptos del conservador Ahmadineyad, no hace lógica que éste haya arrasado con más de 56% en las elecciones.

Menos aun si le agregamos los apoyos de poder fáctico de Mir Hosein:

Los ex presidentes Jatamí (1997-2000) y Rafsayani (1989-1997). De hecho, este último todavía preside instituciones del régimen del propio gobierno y, sin embargo, apoya a su opositor.

Muy a pesar de que el régimen iraní ha fustigado a quienes critican o cuestionan su democracia, allá se han prohibido las marchas, abiertamente se han bloqueado páginas de internet, comunicaciones celulares. Los medios no son plenamente independientes.

Incluso amenazas a periodistas. Associated Press (AP), la agencia más grande y prestigiosa del mundo, ha reportado que el gobierno iraní ha amenazado a la totalidad de los medios on-line con medidas represivas, mientras que blogeros en general han tenido que retirar textos incómodos de la red.

Autoritarismo de clóset.

DOLCE: PASTEL DE PLÁTANO

Quizá le agregaría una bola de helado de vainilla. Y, claro está, el infaltable, imprescindible, café…