julio 08, 2009

Adiós de Germán

Sergio Sarmiento
www.sergiosarmiento.com
Reforma

"La victoria tiene mil padres. La derrota es huérfana".
Germán Martínez Cázares

Al renunciar a la presidencia nacional del PAN este 6 de julio, Germán Martínez Cázares le evitó a su partido una temporada de intrigas palaciegas.

El Partido Acción Nacional pasó de los 13.7 millones de votos que tuvo en la elección legislativa de 2006 a 9.5 millones este 2009. Esta cifra, sin embargo, es superior a la de 8.2 millones de la elección intermedia de 2003.

La abstención parece haberle pesado al PAN más que a otros partidos. Y es lógico. Otras agrupaciones políticas tienen estructuras mucho más amplias. El PAN sigue siendo un partido minoritario que erige enormes barreras de entrada. Para unirse a él hay que atravesar un complicado y prolongado proceso que lleva primero a la condición de adherente y, sólo después de meses de esfuerzos, a la de miembro. Una consecuencia es que en el 2008 el partido tenía poco más de 277 mil miembros activos, mientras que el PRI y el PRD afirman tener millones.

En las elecciones de alta abstención, como la de este 5 de julio, muchos de quienes acuden a votar lo hacen por sentirse identificados con algún partido. Pero el PAN ha mostrado hasta ahora menos interés que los demás partidos en expandir esta identificación. Sus mejores desempeños se registran así en comicios con alta participación en que la gente vota por partidos con los que no necesariamente se identifica.

En este 2009 el PAN tenía una plataforma con propuestas positivas que incluía la reelección de legisladores, idea que quizá no es popular pero que resulta indispensable para lograr una verdadera rendición de cuentas del Poder Legislativo. Pedía también la reducción del número de diputados de 500 a 400 y una disminución en la financiación pública de partidos. Germán buscó también lograr una mayor apertura del PAN al reclutar a candidatos externos, como Demetrio Sodi en Miguel Hidalgo o Gastón Luken Garza en Tijuana, aun cuando esto provocó resentimientos en el propio PAN.

Los electores, sin embargo, no se enteraron de las propuestas sensatas o de la apertura a candidatos externos. En los medios el PAN promovió una campaña que buscaba simplemente aprovechar la popularidad personal del primer mandatario. "Apoyemos al Presidente" nos decían constantemente los millones de spots del PAN. En sus presentaciones personales, la estrategia de Germán era completamente distinta. El presidente nacional del PAN emprendió una campaña contra el PRI y contra algunos priistas a quienes acusó de estar vinculados con el narco o de no apoyar la lucha del presidente Calderón contra el crimen organizado. Nunca presentó pruebas de sus dichos o denuncias ante la autoridad.

Es muy fácil, sin embargo, decir que la estrategia de Martínez Cázares fracasó y por eso se vio obligado a renunciar. Más realista es atribuir la derrota a la abstención, a la poca apertura del partido y a una crisis económica brutal que inevitablemente afecta al partido en el poder. La popularidad del Presidente, nos dice la experiencia en México, no se traduce necesariamente en un respaldo electoral para su partido.

Por lo pronto Germán no ha querido que la discusión se centre en su persona. Ha optado así por renunciar a la presidencia de su partido, una acción inusitada entre los políticos mexicanos que se aferran siempre a la chamba. El PAN, sin embargo, no puede simplemente cerrar el capítulo de la elección del 5 de julio con esta renuncia. Un examen a fondo de las razones que han llevado a esta derrota es hoy absolutamente indispensable.


Imperialismo


El presidente de Honduras Manuel Zelaya pronunció el 23 de septiembre del 2008 un fuerte discurso en la Asamblea General de las Naciones Unidas contra Estados Unidos: "El imperialismo como sistema de dominación debe desaparecer de la faz de la tierra", advirtió. Hoy que ha sido derrocado, paradójicamente, ha acudido a Washington para pedir a Estados Unidos acciones concretas para restaurarlo en el poder.

¿Y el PRD?

Carlos Marín
cmarin@milenio.com
El asalto a la razón
Milenio

Inusual en el común de los políticos, Germán Martínez asumió la responsabilidad de la derrota y, en congruencia, renunció a la dirigencia del PAN.

¿Y qué con los responsables del derrumbe perrediano?

Primer escenario.- Renuncia Jesús Ortega y Los Chuchos entregan la conducción a quien jugó contra el partido: Andrés Manuel López Obrador (cuya estrategia de confrontación le sigue redituando votos).

Segundo escenario.- Se va Jesús Ortega y Los Chuchos dejan la directiva en manos de un inimaginable “perredista neutral” (mientras se organizan otras elecciones internas, por primera vez limpias), pero antes expulsan a López Obrador.

Tercer escenario.- Los Chuchos se quedan en la dirigencia, expulsan a López Obrador (y adherentes, con quienes PT y Convergencia pueden hibridarse en un nuevo partido) y, bajo la autoridad moral del fundador, Cuauhtémoc Cárdenas, trabajan en la refundación del partido.

Cuarto (y peor) escenario.- El PRD se queda como está, con sus enconadas divisiones internas, mientras el PRI sobre todo, pero también el PAN, le siguen comiendo el mandado.

¿Sólo Germán..?

Enrique Aranda
De naturaleza política
Excélsior

Aunque esperada, la apresurada renuncia de Germán Martínez a su cargo en Acción Nacional pareció más un golpe mediático orientado a evitar que los fuegos de la debacle en los comicios alcanzara a otros niveles, así como a desmontar la moderna versión de “la noche de los cuchillos largos” en su contra y de los suyos, que grupos de panistas inconformes preparaban aun antes de las elecciones, que un acto de responsabilidad y pago de costos, independientemente de que nadie, sino él mismo, haya asumido tal decisión.

Esto, en virtud de que, si bien es cierto que “alguien” debía pagar por el “tiradero” que, a su paso por terrenos del partido oficial dejó el “huracán electoral” del domingo y de que él encabezaba la lista de los posibles, nadie duda de que Germán no fue ni el único ni el principal causante de la derrota que, traducida en la pérdida de cinco de seis gubernaturas en juego y otros importantes enclaves “azules”, así como de aproximadamente 60 curules federales respecto a las 207 con que cuenta ahora, terminó por erosionar un liderazgo que, aceptemos, nunca acabó de ser lo fuerte que se requería… por falta de independencia en relación con quien le llevó a él.

Por ello es que, hoy, la renuncia de Martínez Cázares ha conmovido a pocos en el blanquiazul y que, luego del anuncio de la misma, se multipliquen propuestas y llamados a “rescatar el panismo”, a “devolverlo a sus orígenes reasumiendo los valores tradicionales” o, como asegura su antecesor en el cargo, Manuel Espino, a volver a empezar… a reiniciar un camino que, escasos meses antes de celebrar el 70 aniversario de su fundación, en septiembre próximo, fue violentamente interrumpido por las deplorables cifras que logró el “nuevo panismo” de los últimos años.

¿En verdad basta con la cabeza de Germán? ¿Dónde están las solidarias renuncias de quienes, desde la Secretaría General Adjunta del partido o la Secretaría de Elecciones —posiciones ambas del “fontanero” Jorge Manzanera— operaron mal la campaña federal y no pocas estatales, donde se perdió prácticamente todo? ¿Dónde la de quienes le convencieron de ignorar a la militancia para designar más de dos tercios de las candidaturas a los 300 distritos federales y la nómina de quienes, los más sin éxito, pugnaron por una gubernatura o una alcaldía?

Hoy, por el bien de México, parece necesario que Acción Nacional retorne a sus orígenes, a sus fundamentos doctrinales y a “su” manera de hacer política. También a ser un partido en el gobierno… y no del gobierno.

Asteriscos

* A más de uno, por cierto, ha llamado la atención la ausencia del supuesto aspirante a coordinar la bancada “azul” en la Cámara de Diputados, Francisco Ramírez Acuña, en las mesas de alto nivel donde se discute el futuro del panismo, y del gobierno, tras la debacle del domingo. ¿Será que está dedicado a organizar los mítines que en Casa Jalisco —contra el gobernador Emilio González— realizan las huestes de Eduardo Rosales, el aún líder estatal y, según muchos, su “más fiel escudero”?

* Mal se vio el coordinador de la fracción perredista en el Senado, Carlos Navarrete, y con él cinco legisladores más del “sol azteca”, al concurrir ayer a las oficinas centrales del IMSS para tratar de presionar a su titular, Daniel Karam, con el fin de que les “adelantara” información que, sobre el incendio en la guardería ABC de Hermosillo, éste deberá dar a conocer —en comparecencia ante la Permanente— hoy.

Veámonos aquí el viernes con otro asunto De naturaleza política.

¿Dónde están las solidarias renuncias de quienes operaron mal la campaña federal y no pocas estatales?

La debacle

Ezra Shabot
Línea directa
El Universal

Muchos son los factores que pueden explicar el resurgimiento de la aplanadora priísta, entre ellos la coordinación política puesta en práctica por Peña Nieto, Paredes y Beltrones.

Más allá de sus diferencias y pugnas, pusieron a funcionar la maquinaria partidista aceitada por gobernadores que operaron dentro y fuera de sus respectivos estados, haciéndonos recordar que el PRI, como aparato de control y movilización política, nunca fue desmantelado y únicamente requería de hábiles conductores, sin el estorbo de candidatos presidenciales impopulares como Roberto Madrazo.

Para el PAN, la derrota es producto, entre otras cosas, de la ausencia de un aparato partidario a nivel nacional, que tuviese la capacidad de traducir la popularidad del Presidente en intención concreta de votos. Aunado a esto, la carencia de oficio político de sus gobernadores, y sus excesos y falta de profesionalismo en el ejercicio del poder, provocaron la debacle panista que transforma totalmente el escenario político nacional.

La campaña panista de cuestionamiento al pasado y presente del PRI tuvo momentos de éxito para los blanquiazules, pero la situación económica, aunada a las deficiencias del liderazgo panista, puso en claro que no se puede vencer a los gobernadores priístas y su fuerza organizativa sin contar con una movilización nacional ciudadana como las que dieron en 2000 y 2006.

Si 2003 fue malo para Fox, 2009 puede ser una pesadilla para Calderón con el PRI como fuerza hegemónica en el Congreso. Con una izquierda fragmentada y debilitada al máximo, los priístas tienen la opción de mantener a raya al Presidente y llevarlo de la mano hasta 2012 cuando su oportunidad de regresar a Los Pinos se presente.

Difícilmente se arriesgarán a apoyar reformas profundas que beneficiarían a la imagen presidencial y eventualmente al candidato panista a la grande. Las dificultades financieras presentes obligarán al tricolor a apoyar al PAN para mantener a flote la economía nacional, con el objetivo de evitar recibir un país en bancarrota dentro de tres años. Pero realizar los cambios de raíz junto con Calderón suena imposible.

Todo esto, siempre y cuando los priístas no decidan exacerbar sus pleitos por la sucesión presidencial, y desatar una guerra interna como lo hicieron en el pasado. Es esto lo único que puede convertir a la victoria aplastante obtenida el domingo en una nueva derrota producto de la lucha interna de liderazgos incapaces de pactar y así regresar al poder.

Ahora resulta

Germán Dehesa
german@plazadelangel.com.mx
Gaceta del Ángel
Reforma

A nosotros que nos esculquen. Ahora resulta que los así llamados "anulistas" (un nombre asaz horrible. Parece como de secta herética de los primeros siglos del cristianismo, donde los "anulistas" propalaron el nefando dictamen de que habría que anular al Espíritu Santo, que ni milagros hacía, de modo que la Santísima Trinidad no fuera el primer hacinamiento histórico) que ¡nosotros! tenemos la culpa de los pobres resultados que el PAN obtuvo en los recientes comicios. Cada uno de los que tenemos la oportunidad de hablar con la gente sabrá si va a salirle al paso o no a esta adjudicación nada grata. Yo sí lo haré. Por lo visto, nadie se ha puesto a hacer la suma de los votos anulados y los votos obtenidos por el PAN. Si lo hubieran hecho, se darían cuenta de que ni con nuestros votos habría variado el resultado final de este domingo aciago. Entiéndase también que la gran mayoría de los llamados "anulistas" no teníamos la menor intención de favorecer a un partido, o de perjudicar a otro. En el centro de nuestra protesta lo que está es un radical hartazgo por nuestro actual sistema político que actúa como un club muy exclusivo, que reparte chambas, cuyos socios viven de mirarse unos a otros, pero que jamás miran hacia la gente para saber lo que ésta realmente necesita. Por pura cercanía, tomo mi caso y me recuerdo diciéndome el domingo por la mañana: si tan solo supiera yo cómo es, quién es, cómo habla cualquiera de ésos que desde las bardas y los postes me dicen que soy muy importante y que tienen grandes planes para mí y que con ellos todo va a cambiar. Y todas estas vaguedades y tonterías me las dicen desde el poste mientras despliegan una mensa sonrisa con gran profusión de dientes recién terminados y colocados en el gabinete de su odontólogo y, la verdad, me parece muy bien que los dentistas hagan su ronchita, pero eso a mí no me sirve de nada, porque no he logrado ni siquiera estrechar la mano de cada una de estas estrellitas marineras y no sé en verdad qué se traen y qué armas portan. Si no conozco a ninguno, si todos se cuelgan de las siglas de su partido, no veo por qué yo ciudadano le tenga que extender ese voto de confianza implícito en cada sufragio. No; para mí no era justo ni moral proceder así. Creo que cumplí con creces mi obligación ciudadana con el hecho de abordar una silla de ruedas para buscar mi casilla y ahí depositar mi voto anulado. Puestos a pensar, me parece que ésta es una actitud más sensata y civil que presentarse a votar a lo baboso "porque mi familia siempre ha sido priista, o perredista, o neoaliancista, o porque Leopoldina Troncoso, candidata a Jefa Delegacional es muy amiga de mi prima la Cavernaria".

Los que me encantan son los "comentaristas" que están agazapados ahí en Televisa, o TV Azteca, o TV UNAM, o TV Las Truchas. Ahí están con sus atuendos de intelectuales dominicales diciendo puras sonseras con bibliografía. Si tiene uno la paciencia de hacer todo el circuito, verá que cada quien dice lo que se le da la gana. Lo hacen porque saben que nadie se va a tomar el trabajo de rebatirlos y entonces se pueden arrancar diciendo que el gran perdedor es Felipe Calderón, o que las izquierdas han desaparecido, o que de esta cama no se levantará el PAN. Frente a todo esto, los ciudadanos que marchamos en las agostadas filas de la tercera edad, los oímos a todos, aun a sabiendas de que, desde la perspectiva de la gente, nada va a cambiar después de este costosísimo concurso dominical.

Llega el lunes, hay que trabajar, la vida está difícil, pero los "anulistas" no perdemos el paso mientras el horrendo sistema se va socavando. ¿Triunfador indiscutible?: el gran Juanito.

¿QUÉ TAL DURMIÓ? MDLXXXVII (1587)

MONTIEL ha dejado de tomar píldoras para dormir.

Cualquier correspondencia con esta anulista columna, favor de dirigirla a dehesagerman@gmail.com (D.R.)

Ética y cinismo

Sergio Aguayo Quezada
saguayo@colmex.mx
Reforma

Si evaluamos las elecciones con normas éticas, en extremos opuestos están el Verde Ecologista y el movimiento en favor de la anulación, inconforme con la corrupción política.

La forma más convencional de analizar unos comicios es viéndolos como un concurso de belleza o una carrera de coches: lo que importa es quedar en primer lugar y recibir los premios. Una forma alternativa, menos utilizada, es revisar la forma en la que se obtiene el triunfo. Con este último criterio reviso la elección del domingo.

El PRI y el Verde Ecologista son ganadores indiscutibles; juntos alcanzarán la mayoría en la Cámara de Diputados y podrían condenar a Felipe Calderón a mil días de soledad, frustraciones e impotencia. Al PRI pueden criticársele los modos en los que triunfa, pero es imposible negarle sus bases sociales. Por los motivos que se quiera, existe un México priista.

El Verde es una historia diferente, porque tiene un cuarto lugar sin base social, programa o principios. Toda su campaña estuvo sustentada en tres mensajes difundidos machaconamente: la promoción de la pena de muerte y la promesa de que un voto por ellos se transformará en vales para medicamentos y educación, lo que favorecerá a los desprotegidos. En un país empobrecido, millones creyeron en esas promesas que violan la normatividad constitucional y legal por no apegarse a la veracidad exigida en el derecho a la información.

Por ese motivo, el 28 de mayo Propuesta Política (APN) presentó -con el respaldo del Bufete Reyes y Castillo Consultores, que dona sus honorarios- una queja ante el Consejo General del IFE. Solicitó pronunciarse sobre la legalidad de los mensajes. Este martes 7 de julio, el IFE respondió declarando infundada la queja, confirmando la laxitud que facilitó la campaña de un partido que, en otro acto de simulación, lleva en su bancada a ocho o nueve diputados defensores de los intereses de las televisoras. Silvio Berlusconi tiene escuela en México.

¿Cómo es que la política sigue tan impregnada de corrupción y cinismo? Parte de la respuesta está en el derroche del capital ético acumulado por las oposiciones durante los años heroicos de la transición. Vicente Fox y Felipe Calderón han sido ejemplares en la manera de dilapidar la decencia acumulada desde 1939. La izquierda ha hecho lo mismo después de la brutal agresión que sufrió Andrés Manuel López Obrador en 2006. El Instituto Federal Electoral sigue refugiado en el dejar-hacer-dejar-pasar desde que los partidos lo castraron en 2003 y 2007. El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales se cuecen aparte porque nunca tuvieron autoridad moral para desperdiciar.

Con esta perspectiva se entiende mejor la elección de 2009. Gobernadores, partidos, empresarios y capos se dieron vuelo apoyando a los suyos, aprovechándose de una legalidad llena de huecos. Como en 2006, lo único que importó fue alzarse con los presupuestos y los cargos. De persistir estas reglas, preparémonos para una batalla sin cuartel y sin árbitros por la Presidencia de la República.

Una sorpresa de estas elecciones fue el vigor del voto nulo en algunas ciudades. Ante el colapso ético, fue una explosión de inconformidad de sectores urbanos bien educados e informados, que respondieron al llamado de esa parte de la juventud harta de la forma de hacer política en nuestro país. Como los políticos y partidos siguen viendo los comicios de manera convencional, su reacción ha sido ignorar el voto nulo, condenarlo o responsabilizarlo de sus derrotas. Algunos nos endilgan la paternidad de las victorias del PRI y las derrotas del PAN y el PRD, y hay quienes aseguran que somos un instrumento de "la CIA y el Pentágono estadounidenses" decididos a seguir destruyendo a Andrés Manuel López Obrador.

Ignoro el destino de este movimiento que ahora tiene el reto de traducir en propuestas y organización la confianza de los casi 2 millones de electores que anularon el voto. ¿Lo aceptarán políticos y partidos o perseverarán en la descalificación de esos millones que anularon su voto? Carezco de respuestas. Mi única certidumbre es que, con la vara de la honestidad, hay una distancia enorme entre la estatura de los niños verdes y la de jóvenes como Elisa o El Negro. Una brecha tan grande como la del cinismo y la ética.

La Miscelánea

A propósito de cinismo, este miércoles 8 de julio comparecerá el director del Instituto Mexicano del Seguro Social, Daniel Karam, ante senadores y diputados. Con suerte, presentará la lista de las aproximadamente mil 500 guarderías subrogadas por el IMSS. Habrá un mitin de solidaridad con los padres de los 48 niños en Donceles 16, a las cuatro de la tarde.

A propósito del mismo caso, recibí un largo texto de Jorge Sáenz Félix, presidente de la Comisión de Derechos Humanos de Sonora. No me convenció, pero lo comentaré con más detalle en una columna sobre el colapso ético de los organismos públicos de derechos humanos.