julio 09, 2009

El voto nulo

Héctor Aguilar Camín
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

Mi impresión es que el voto nulo ganó su pleito antes de llegar a las urnas. Encendió un debate en los medios y en la conciencia política muy superior a su número. Fue un catalizador de la reflexión sobre los agujeros del sistema electoral vigente.

Y algo más importante: el síntoma de un rechazo incipiente, aunque largamente incubado, de franjas jóvenes, activas y educadas de la población, hacia los partidos y los políticos.

El aumento cuantitativo de los votos nulos en esta elección es significativo: son más que los obtenidos por cuatro de los ocho partidos que contendieron.

Es absurdo decir que representa la quinta fuerza electoral del país, pues se trata de un conglomerado heterogéneo que no pudo –ojalá pueda— fijar sus demandas en una agenda precisa.

Pero es absurdo también decir que el voto nulo obtuvo “sólo” el 5% de los votos y que su número es un fracaso.

Por el contrario, creo que es una cifra enorme si se la mide con los recursos empeñados en la difusión de la causa, infinitamente menores que los empleados en combatirla.

Me queda claro que si la causa del voto nulo hubiera tenido tantos recursos como tuvieron los partidos menores, sus resultados electorales habrían sido superiores a la suma de todos ellos.

Casi mil millones de pesos recibieron y gastaron en el 2009 los partidos pequeños (Partido del Trabajo, Nueva Alianza, Convergencia y Partido Socialdemócrata).

Con esos mil millones y acceso a la televisión, quién sabe lo que hubieran hecho los anulistas, cuántos ciudadanos que sólo se abstuvieron habrían anulado su voto.

Creo que la elección fue un éxito desde el punto de vista de la afluencia de votantes (42%), alta para tratarse de una elección intermedia. Pero la abstención siguió siendo mayoría y quizá hubiera sido mayor sin los votos anulistas.

Falta desentrañar el sentido del voto anulista. Lo ha empezado a hacer Federico Reyes Heroles que procesa una encuesta nacional sobre ese tema, levantada el día de la elección.

Un primer corte hecho el mismo domingo muestra un sentimiento que debería preocupar a partidos y autoridades. De los ciudadanos que votaron nulo, según esa encuesta, 60% no se sienten representados por su diputado federal ni creen que los partidos políticos los escuchen.

Pero entre los que no votaron nulos el escepticismo es también alto: el 46% no se siente representado por su diputado federal y el 60% cree que los partidos escuchan poco o nada a la ciudadanía.

La pregunta de Zelaya

Solange Márquez Espinoza
De mundo a mundo
El Universal

"¿Está usted de acuerdo que en las elecciones generales de noviembre de 2009 se instale una cuarta urna para decidir sobre la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente que apruebe una nueva constitución política?"

El golpe militar que depuso a Manuel Zelaya como presidente de Honduras, tomó por sorpresa al mundo entero y ha sido condenado por la comunidad internacional denunciando un atentado contra la democracia en Honduras. Los abusos militares a los derechos de los ciudadanos, los toques de queda y las cruentas represiones que hemos visto por televisión nos dejan una sensación de vuelta al pasado.

La pregunta de Zelaya no era inocente. Con su “encuesta” Zelaya buscaba tener facultades para llamar a un nuevo Congreso Constituyente y echar por la borda la actual Constitución Hondureña, en lo que muchos han interpretado como un intento por perpetuarse en el poder.

La Constitución Hondureña contiene lo que se llaman “artículos pétreos” que son artículos que la propia Constitución señala como INMODIFICABLES, es decir, nadie, por ningún motivo puede cambiarlos o pretender cambiarlos bajo el riesgo de incurrir en un delito. Tales artículos son los que se refieren al periodo presidencial de cuatro años y a la no reelección en la presidencia del país.

Zelaya negó que buscara reelegirse inmediatamente, pero no descartó que podría volver a ser presidente “si el pueblo así se lo pidiera”. En esa intentona, en la destitución del Jefe de las Fuerzas Armadas y en su negativa a acatar las órdenes de los jueces, Zelaya, claramente violentó preceptos constitucionales, calificados así por el propio Poder Judicial.

Hablar de buenos y malos en este conflicto nos llevaría a un debate sin sustancia. Ni Zelaya es el demócrata bueno maltratado por las élites hondureñas, ni el Congreso, el Poder Judicial y el Ejército de Honduras son los perversos oligarcas que han llevado a cabo un golpe contra las instituciones democráticas del país. Tampoco es lo contrario.

Tanto unos como otros han cometido errores y han afectado las instituciones democráticas del país; tanto el primero como los segundos han violentado la Constitución y las leyes que protestaron defender y proteger.

Todos estos hechos nos dan un motivo para debatir y repensar en la necesidad de analizar nuestros sistemas de protección constitucional. La historia reciente ha demostrado que en América Latina no tenemos mecanismos para evitar que presidentes todopoderosos como Zelaya busquen manipular las leyes y a la ciudadanía con el fin de perpetuarse en el poder.

Hoy por hoy, aún quedan volando muchas preguntas: ¿Qué pasará en la reunión Zelaya-Micheletti en Costa Rica? ¿qué pasará si Chávez cumple su amenaza de utilizar sus propias fuerzas armadas en Honduras? ¿Apoyarían la OEA, Estados Unidos o México tal intervención? ¿podemos calificar de “vendida” a la Corte Suprema de Honduras que calificó de anticonstitucionales las intenciones de Zelaya y le ordenaba (como son sus atribuciones en Honduras) reinstalar al jefe de las fuerzas armadas?

¿Quién defiende a al democracia en Honduras? ¿el que violó reiteradamente las normas constitucionales y pretendía perpetuarse en el poder a través de una falsa “consulta popular” llevada a cabo por él mismo y calificada por él mismo ó quienes siguieron los pasos legales para echar atrás esas intenciones y que luego sobrepasaron también los limites y se han excedido en el uso de la fuerza? ¿estaríamos en México dispuestos -verdaderamente dispuestos- a debatir y analizar la reelección presidencial? ¿no les parece raro ver a Calderón sentado al lado de Chávez, Ortega y Castro?

Los mensajes del domingo

Rafael Álvarez Cordero
raalvare2009@hotmail.com
Excelsior

Si no entendieron lo que los ciudadanos les dijimos con nuestros votos blancos o nulos, no merecen ser legisladores.

Millones de ciudadanos de todo el país mandamos mensajes muy claros a las autoridades, partidos políticos e instituciones. La Biblia dice: “El que tenga oídos para oír, que oiga”, por lo que más vale que escuchen atentamente.

A Felipe Calderón: -Ya te diste cuenta de que no se gobierna con discursitos, inauguraciones y viajes, que la calificación que te dimos es de reprobado en economía, seguridad, salud, etcétera, y que más te vale revisar a fondo a tu equipo, eliminar a los que no sirven y cambiar de estrategia.

Al PRI: -Tanto tú, Beatriz Paredes, como tu partido, pueden celebrar alegremente su triunfo, que en parte fue por mérito propio y en parte por la debacle de los otros partidos, pero en los próximos meses, sin mezquindades o revanchismos, deben trabajar en las reformas que necesita el país, porque 2012 está cerca y, si quieren gobernar, tendrán que preparar desde ahora la Reforma del Estado, la fiscal, la económica y otras leyes necesarias para resguardar la seguridad de los mexicanos. Piénsalo, es el momento.

Al PAN: -Panistas: saben que la técnica de Germancito, como niño “bravero” no funcionó, pero su renuncia no soluciona nada, porque este partido parece no tener ni ideas ni programa ni líder. Necesita un verdadero líder, pero no se ve por ningún lado, por eso las múltiples derrotas, incluso en áreas tradicionalmente panistas. Lástima.

Al PRD: -Jesús Ortega: mi padre me decía que cuando el camino es accidentado, la canasta debe llevar los huevos duros, pero tú no hiciste caso; no supiste enfrentar y correr a tus enemigos dentro del partido y ahora sufres las consecuencias, tu partido está partido y, además, ni tú ni tus colaboradores tienen un proyecto de nación atractivo a los ciudadanos. México necesita una izquierda fuerte, inteligente y propositiva, pero no la vemos por ningún lado.

A los diputados: -Si no entendieron lo que los ciudadanos les dijimos con nuestros votos blancos o nulos, no merecen ser legisladores. Tienen mucha tarea que hacer, recuerden nuestras demandas: menos diputados, menos senadores, no más plurinominales, reelección a los que sí cumplen, transparencia total, menos lana para cada legislador, menos prebendas y canonjías, que se acabe el funesto fuero, sí a candidatos independientes, sí al plebiscito y al referéndum. Pónganse a trabajar. Tristemente, oí que uno de ustedes recién elegido dijo: “No le vamos a hacer la tarea al Presidente”. ¡Estúpido!, ¡la tarea se la deben hacer a México, pero ya!

Al IFE: -Señor Leonardo Valdés: ni siquiera el cardenal Rivera Carrera pudo hacer un discurso más cuadrado, simple y aburrido que el de usted la noche del domingo, a la legua se ve que aún vive en el pasado. El IFE, secuestrado por los partidos políticos, no es el que nosotros queremos. Debe cambiar radicalmente, ciudadanizarse de nuevo, dejar de ser “Tribunalito de la Inquisición”. Haga usted su trabajo, aunque no haga discursos.

A los partidos enanos: -Señores dueños de los partidos/negocios familiares, el tiempo de circo ya terminó, esperemos que el IFE les levante la canasta y dejen de medrar. Es todo.

Alguien me preguntó que si tengo un mensaje para el señor López Obrador y sus secuaces, pero recordé lo que escribió Antoine de Saint-Exúpery en El Principito: “Si le pides a una piedra que florezca y no florece, ¿de quién es la culpa?”

En fin, que el domingo pasado los mexicanos mandamos muchos mensajes, más vale que sean escuchados y atendidos.

Lo que provocaron los votos

Javier Aparicio
javier.aparicio@cide.edu
Profesor-Investigador del CIDE
El Universal

Con los datos del cierre del PREP todo parece indicar que el PAN obtendrá 71 curules de mayoría relativa, 66 menos que las que obtuvo en 2006. La coalición PRI-PVEM, por otro lado, obtendrá 187 diputaciones de mayoría relativa, 122 más de las que obtuvo hace tres años. La distribución de curules de representación proporcional es algo más complicada, puesto que el PRI llegará al tope de sobrerrepresentación que marca la ley (8%).

Las encuestadoras nos tendrán que explicar por qué casi ninguna pudo anticipar una brecha de más de 8 puntos porcentuales entre PRI y PAN. Más allá, comprender cómo 3 millones de votos se traducen en más de 100 curules de diferencia requiere un análisis más cuidadoso.

Tras nueve años en el poder, el PAN no ha podido construir un aparato electoral para contener la maquinaria priísta estatal. El desplome y/o fractura del PRD beneficiaría relativamente más al PRI que al PAN, esto se sabía hace meses y se pudo haber anticipado durante la campaña. Y al final de cuentas, la crisis económica “que vino de fuera” cobró su factura voto por voto. El ágil equipo de campaña panista de 2006 brilló por su ausencia.

La jornada electoral transcurrió sin mayores problemas. El PREP 2009 avanzó mucho más rápido porque sólo tuvo que contarse una boleta por ciudadano, en vez de 3, y a mayor abstencionismo, menos votos que contar. Es decir, un llenado y captura de actas más rápido. Al igual que antes, el PREP tiene un sesgo urbano. En la medida en que los votos nulos “por convicción” son urbanos, el PREP sobreestimó el porcentaje de votos nulos en las primeras horas. Por ello, los nulos iniciaron por arriba de 7% y cerraron en 5.4%.

El voto nulo también tuvo consecuencias. Asumiendo que al menos 1% de los anulacionistas podrían haber votado por PSD —su perfil sociodemográfico sugiere que esto es plausible, pues muchos apoyaron a Alternativa/Patricia Mercado en 2006— puede decirse que el movimiento anulacionista hizo perder el registro al PSD.

La izquierda sigue en pleito consigo misma: en 2006 los votos de Mercado pudieron haberle costado la presidencia a López Obrador: Alternativa Socialdemócrata consiguió su registro sólo para quebrantarse pocos meses después. Y en 2009 puede decirse que los anulacionistas eliminaron del mapa al PSD. Por su lado, una vez más los perredistas se partieron en dos o tres fracciones: PRD, PT y Convergencia. Cada líder tiene su partido, pero esto no los ayudará en nada en 2012.

Algunos celebraron haber borrado del mapa un pequeño partido parasitario. Pero que nadie se confunda, el monto de financiamiento público a los partidos no se reducirá un centavo: éste depende ahora del tamaño del padrón, y no del número de partidos, como antes. Tampoco disminuirá el número de spots, ni su aburrimiento, por cierto.

Lo que sí cambiará es la distribución de recursos, tiempos y curules entre los siete partidos sobrevivientes. Al eliminar del cómputo los votos nulos, no registrados, así como los votos del PSD, el porcentaje efectivo de votos y curules de representación proporcional de los otros partidos aumentará en alrededor de 7%. Como bien sabemos, los votos nulos aumentan la sobrerrepresentación de los partidos que mantienen su registro: el porcentaje efectivo de votos del PRI pasó de 36.7 a 39.3% gracias a esto.

¿Es mucho o es poco? Depende de cuánto “te duelan” los diputados de los partidos grandes: Como hay 200 curules de representación proporcional, cada 1% de votos adicionales para un partido equivalen a 2 diputados más. De modo que los 2.6 puntos más que consiguió el PRI tras eliminar los votos inválidos se traducirán en 5 diputados más. Para el PAN, el bono de sobrerrepresentación es menor: unas cuatro curules más. Dicho de manera más sencilla, los cuatro diputados que hubiera ganado el PSD y los 12 del inexistente “partido anulacionista”, se acaban repartiendo entre los partidos con registro, y los partidos más grandes reciben relativamente más curules.

Pero una curul de más o de menos o un pequeño partido de más o de menos quizá no son tan importantes. Las consecuencias importan: el bono de sobrerrepresentación del “movimiento anulacionista” hará más factible que una coalición del PRI y del PVEM consiga la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados, o algo muy cercano a ello. Es la misma mayoría que perdió el PRI en 1997 y que muchos consideran una piedra angular de la transición democrática. Viendo a futuro, si el PRI consigue la Presidencia en 2012, no podremos descartar que también cuente con el Congreso. Después de todo, ellos saben cómo hacerlo.