julio 21, 2009

Un Presidente desbordado

Eduardo R. Huchim
omnia08@gmail.com
Reforma

El Presidente está desbordado.

A consecuencia del asesinato de casi una veintena de policías federales, decide enviar a miles de soldados y policías a Michoacán, sin reparar en las violaciones legales que implica el desdeñar la coordinación con el gobierno local. Sería explicable tal reticencia, si el gobierno federal desconfiara del gobernador, pero conforme a declaraciones explícitas del procurador general de la República, Leonel Godoy no está bajo sospecha.

Sería explicable tal descoordinación si hubiese estado acompañada de acciones sorpresivas contra los narcos, pero no las hubo, como tampoco existen resultados que justifiquen la antifederalista manera de operar la incursión policiaco-militar en Michoacán. Sería explicable la pretensión de confidencialidad, si pudiera mantenerse en secreto el desplazamiento masivo de las fuerzas federales, pero ello no es posible. Y entonces debe concluirse que se trata de un acto autoritario, que además se repite después de una operación similar y de escaso éxito en Chihuahua.

El mandatario finca la prioridad de su gobierno en el combate militarizado contra el narcotráfico, una lucha para la que soldados y marinos no están capacitados ni tendrían que estarlo porque su función es otra. Al militarizarse amplias regiones del territorio nacional, se generan las condiciones para los excesos de la tropa censurados incluso internacionalmente y, además, se descuidan los aspectos financieros, de corrupción política y de prevención vinculados al narcotráfico. Por momentos, además de la equivocada estrategia castrense, pareciera que se pretende vencer al narco a golpes de discursos y spots.

Más de 10 mil muertes ha habido en esa lucha durante el actual sexenio, la mayoría narcotraficantes asesinados entre sí, pero también policías, soldados y marinos. Y a pesar de todo, la droga sigue fluyendo a Estados Unidos y el consumo interno aumenta en México (el número de adictos creció 78 por ciento en seis años, como informó ayer Reforma). No se desdeña la captura de cientos de delincuentes y la destrucción de millares de toneladas de droga, lo que se enfatiza es el alto costo de las aprehensiones y decomisos y su escasa utilidad, de cara al incesante trasiego de estupefacientes.

El Presidente está desbordado.

Tras de la valerosa renuncia de Germán Martínez a la presidencia del PAN, a causa de los desastrosos resultados en las elecciones legislativas y estatales, el mandatario -que antes impuso a Germán- se dispone a imponer a otro presidente partidario, César Nava, en una recreación de aquel cínico dicharajo de que cuando el Presidente manda y se equivoca, vuelve a mandar. No importa que relevantes personajes del panismo, tan divergentes como Santiago Creel, Manuel Espino y Juan José Rodríguez Prats se opongan al ukase presidencial. Tampoco cuenta que en la lista de aspirantes haya reconocidos líderes como Javier Corral, Adrián Fernández, Ricardo García Cervantes, José González Morfín, Gerardo Priego y Jorge Zermeño (citados en orden alfabético). Tampoco cuenta la inexistencia de un análisis autocrítico de la derrota en las urnas. Nada importa más que la vocación de controlar lo que un jefe de Estado no debe controlar.

En otro frente, el mandatario instruye o permite que un ingenuo secretario de Gobernación salga a responderle a un presunto líder narco, Servando Gómez, La Tuta, para rechazar su oferta de diálogo y pacto, cuando ni siquiera se tiene certeza de que el oferente sea realmente quien dice ser.

Además, el Presidente le autoriza a Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública, informar que ha capturado a los "verdaderos" victimarios de un joven secuestrado, Fernando Martí, en un obvio intento de desacreditar a la Procuraduría de Justicia capitalina, que meses atrás había detenido a una banda responsabilizada de ese caso. Y quizá también se trata de proteger a una ex jefa policial acusada del mismo delito.

El Presidente está desbordado.

Y debe serenarse, rectificar y no actuar con mentalidad de general o almirante, ni como jefe supremo de un partido, ni como el cobrador de agravios reales o supuestos. Sus deberes de jefe de Estado le exigen gobernar con sobriedad, inteligencia y con una cierta dosis de audacia para impulsar planteamientos heterodoxos -por ejemplo en temas económicos y de narcotráfico- ante quienes lo elogian e incluso lo llaman "héroe" porque la conducta presidencial abona ortodoxias aplaudidas por muchos, pero equivocadas y socialmente dañinas.

El Cartón de Falcón: La Crónica de Hoy



Última llamada para el PRD

Roberto Blancarte
blancart@colmex.mx
Acentos
Milenio

En lo personal, no lo podía creer. Y me imaginó que así les pasó a muchos. Después de la terrible derrota de la izquierda mexicana (a menos que se considere una victoria la de Juanito en Iztapalapa), después de todo lo que pasó en la campaña, de la evidente ruptura ideológica interna y del sabotaje que un grupo le practicó al propio PRD, apoyando abiertamente a candidatos de otros partidos, algunos gobernadores se reúnen con la dirigencia del partido, invitan a un personaje externo, conocido por haber sido el principal operador político de Carlos Salinas de Gortari, a que les dé una plática, o su consejo, y deciden después de oírlo que la unidad a toda costa es la mejor salida a los problemas del PRD.

Ante semejante despropósito, muchos, incluso entre los propios dirigentes, como René Arce, reclaman y piden un mínimo de coherencia al partido y a la dirigencia nacional. El propio ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas hace pública una carta lúcida y crítica, en la que exhibe la falta de coherencia de una dirigencia que parece más preocupada por sobrevivir en sus cargos que por iniciar la tan esperada reforma del partido. Uno puede no estar de acuerdo necesariamente en el llamado del ingeniero Cárdenas a que renuncie la dirigencia (una especie de “que se vayan todos”, a la Argentina), porque luego no habrá quien cierre la puerta, pero se entiende que, como Fernando Martí, se les pida a los dirigentes que si no pueden, renuncien.

Por lo demás, el anuncio de la expulsión de alrededor de tres mil militantes del PRD por haber participado como candidatos en otros partidos, dejándoles la puerta abierta para su reingreso, al mismo tiempo que se evita a toda costa enfrentar a los promotores del voto por otros partidos, muestra que en el fondo sólo se pretende una vez más cubrir las apariencias sin cuestionar a los actores principales de este desastre, ni enfrentar los problemas y los retos reales del partido. En otras palabras, más allá de las expulsiones, se trata de dirimir lo dirimible y deslindar responsabilidades ahora, no de querer tapar el sol con un dedo, para fingir una unidad que no existe ni puede existir mientras no se discutan, de manera abierta a la sociedad, los problemas de fondo del PRD.

Preocupados por esta situación, ya intolerable para muchos miembros y simpatizantes del PRD, mi mujer Sandra Kuntz y yo decidimos el viernes por la tarde mandar un breve mensaje a la opinión pública, apoyado por algunos colegas del medio académico, que en el transcurso del fin de semana decidieron respaldarlo. El mensaje, dice lo siguiente:

“Un grupo de militantes y simpatizantes del PRD, casi todos ligados al trabajo académico, deseamos expresar nuestra preocupación por la situación actual de este partido, única alternativa viable de la izquierda con que cuenta la sociedad mexicana para dar una solución progresista a los graves problemas que enfrenta el país. En particular, deseamos llamar la atención de los dirigentes del PRD acerca de la necesidad imperiosa de evitar que, en esta difícil circunstancia, se violente la legalidad del partido en pos de una unidad meramente retórica, que no tiene ningún sustento real para materializarse. La unidad de la izquierda no se construye ignorando problemas y responsabilidades. El PRD no puede sobrevivir en la flagrante violación de sus estatutos, a riesgo de perder la credibilidad que aún posee.

“En este sentido, consideramos que el llamado realizado por el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas debe ser ventilado y discutido en forma libre y abierta en todas las esferas del PRD, y merece la debida consideración y respuesta por parte de su dirigencia actual. No necesariamente coincidimos con cada una de sus propuestas, pero sí con el espíritu del documento, que convoca a una refundación del partido desde las bases, sin ataduras ni componendas de ningún tipo, a fin de que vuelva a constituirse en una alternativa real para sectores amplios de la población. Pensamos que si se intenta superar esta nueva crisis por el fácil expediente del perdón y el olvido de las faltas cometidas, no sólo se pierde la oportunidad, acaso irrepetible, de rehacerse y renacer con mayor fortaleza, sino que se posterga un conflicto que inevitablemente estallará en el momento menos oportuno.

“Queremos tener un partido por el cual votar en 2012: exigimos a los dirigentes del PRD que no cancelen con sus decisiones esa oportunidad.”

Más claro ni el agua. Las siguientes son las primeras que llegaron. Pero estoy seguro que muchos más (y no sólo del medio académico) comparten esta preocupación. Sus firmas son bienvenidas:

Firman en orden alfabético: Arnulfo Arteaga, Héctor Ávila, Roberto Blancarte, Romer Cornejo, Nancy Dávila, René Drucker Colín, Evodio Escalante, Marco Estrada, Eduardo Flores Clair, Graciela Freyer Muth, Jorge Galindo, Carlos Garma, Cristina Gómez, Graciela Gómez, Silvia Gómez Tagle, Enrique Guerra Manzo, Carlos Illades, Sandra Kuntz, Susana Lerner, Rafael Loyola Díaz, Lucía Melgar, Humberto Morales, María Eugenia Negrete, María de los Ángeles Pozas, Benjamín Preciado, Clara Salazar, Mónica Salcido, Juan Sánchez Zermeño, Teresa Santiago, Patricio Solís, Ana María Tepichín, Rito Terán, Luis Várguez Pasos y Gustavo Verduzco.

Dejan solo a Calderón

Ricardo Alemán
aleman2@prodigy.net.mx
Itinerario Político
El Universal

El PAN trabaja por el regreso del PRI

En peligro, la cabeza de César Nava


La crisis que vive el PAN amenaza con desfondar no sólo al partido en el poder, sino al propio gobierno de Felipe Calderón. Y es que a partir de la renuncia de Germán Martínez a la dirigencia azul y la elección del que será su relevo, partido y gobierno se fracturaron en dos.

Y en política una fractura como esa resulta mortal por necesidad —como lo saben PRI, PRD y todos los partidos del mundo—, y se sumará a los muchos factores que desde hoy se alinean para el regreso del PRI al poder presidencial. O si se quiere, resulta que desde el PAN —igual que ocurre con el PRD— se trabaja para el regreso del PRI. Es decir, los que echaron al PRI de Los Pinos parecen ser los mismos que lo regresarán.

¿Qué significa que buena parte de los grupos y corrientes azules se hayan “coagulado” contra la pretensión de Felipe Calderón de impulsar a César Nava como su “delfín” para la dirigencia del PAN?

Primero, se trata de una decisión que marca el reinicio de las hostilidades entre dos viejos adversarios: los calderonistas y el sector que desde 2000 se había apoderado del PAN, entre quienes estaban Vicente Fox, Santiago Creel y Manuel Espino. Como queda claro, el fondo de la pelea es la sucesión presidencial. La diferencia es que al grupo de Fox, Creel y Espino se sumaron no pocos sectores intermedios —antaño afines a Calderón— y que se dicen agraviados porque desde Los Pinos se intenta el control absoluto del partido.

Segundo, que si buena parte de los azules dejan solo a Calderón en la selección del nuevo jefe nacional del PAN, también lo dejarán solo en el Congreso. De esa manera el Presidente podrá tener el control formal del partido —el control burocrático—, pero no el control político de legisladores y gobernadores. De esa manera Calderón estará solo frente al mundo; ante un poderoso PRI que pretenderá su tajada de poder; ante un PRD debilitado pero ruidoso que intentará tirarlo del poder, y ante un sector del PAN que le apostará a la muerte por inanición. Y claro, los ciudadanos atrapados en medio, víctimas de las luchas de la inmoral partidocracia.

Y, tercero, que si la presión de los adversarios de Calderón es suficiente, la cabeza de César Nava sería la primera en caer. ¿Por qué? Porque no son pocos los que apuestan a una solución salomónica. ¿Qué es eso? Es fácil, sobre todo para quienes conocen a Calderón. Según esa hipótesis, el Presidente habría manado a Nava como “carnada” de sacrificio para luego negociar —ya con cartas de su lado— una postura intermedia pero cercana a sus intereses.

En pocas palabras, que en la primera batalla caerían los extremos y Calderón estaría en condiciones harto benéficas para negociar. La duda es si Nava estaría dispuesto al sacrificio, porque ya lo han relegado en dos ocasiones.

Pero la tragedia que viven los azules alcanza niveles de derrota cultural, si se toma en cuenta que luego de medio siglo de ser el partido estandarte de la democracia —la escuela donde dizque se formaban los demócratas azules en sus tiempos de oposición—, cuando sus egresados deben pelear allende las aulas, en las disputas reales de poder, se muestran como niños de párvulos para la democracia. ¿Por qué?

Porque el espectáculo que ofrecen parece por el trofeo a la mayor torpeza o tontería. ¿Quién será el campeón de la mayor estupidez política? Compiten el gobernante que pretende todo el poder del partido, y sus adversarios de siempre que al verse en desventaja parecen infantes que salen con el consabido “ya no juego” y se llevan las canicas.

Felipe Calderón no sólo cuestionó desde 2003 el control autoritario que mantenía Fox del PAN —y de la sucesión presidencial—, sino que se enfrentó a ese control autoritario y vertical, y lo derrotó con una estrategia de tierra que no pudo ser contrarrestada. Hoy Calderón actúa igual que Fox, como un gobernante autoritario, nada democrático y que pretende el control total del partido. ¿Pero quién actúa igual que Calderón en 2003?

Si en 2004 Calderón hubiese actuado igual que hoy lo hacen los señores Creel, Espino y compañía —de enfrentar al adversario mediante la táctica del vacío y la deslegitimación—, seguro el candidato presidencial del PAN en 2006 habría sido Santiago Creel, y el presidente sería AMLO. La enseñanza del lance azul que convirtió a Calderón en aspirante presidencial y luego en presidente —cuando nadie daba un peso por su candidatura— fue que el valor del esgrima político está por sobre el cálculo deslegitimador.

Y el mejor ejemplo lo tienen los azules en la tienda de enfrente. AMLO perdió y le apostó no a la política, sino a deslegitimar a Calderón. ¿Quién perdió al final?

EN EL CAMINO

El circo mediático no es justicia. Al tiempo.

Rebelión en AN; Nava queda solo

Horacio Jiménez
horacio.jimenez@eluniversal.com.mx
El Universal

Aspirante ligado a Los Pinos niega que Calderón quiera "gobernar al partido"

Seis dirigentes de distintas corrientes panistas integraron un bloque que buscará revertir la candidatura “oficial” de César Nava.

Anunciaron también que declinan participar en la elección interna del PAN para elegir un nuevo presidente nacional, tras la renuncia de Germán Martínez, pues señalaron que la contienda es una simulación para imponer a un dirigente designado por Los Pinos.

En una inédita conferencia de prensa en la sede panista, el ex presidente del partido Manuel Espino; los senadores Santiago Creel Miranda, Ricardo García Cervantes y Humberto Aguilar Coronado; el diputado electo Javier Corral y el diputado federal Gerardo Priego decidieron dejar sólo en el proceso a César Nava, a pesar de que la mayoría de ellos tenían intenciones de participar.

En sus discursos, demandaron un proceso de reflexión que preceda la elección, además de que pidieron al presidente Felipe Calderón sacar las manos de la contienda y precisaron que no es nada personal con César Nava ni con el mandatario.

Espino descartó llamar “anticalderonista” a este grupo, que apuesta a que “César Nava no tenga 66%” de los votos de los 370 consejeros nacionales, que es lo mínimo para alcanzar el consenso necesario y ser elegido nuevo dirigente nacional interino.

El ex presidente panista detalló que iniciarán giras para “cabildear” con consejeros nacionales y evitar un “candidato mandado desde Los Pinos”.

En Mexicali, César Nava lamentó la decisión del grupo y dijo que buscará la comunicación e inclusión de todos.

Afirmó que el presidente Calderón no pretende gobernar en el PAN, ni el presidente del PAN pretende imponer una línea partidista al gobierno federal.

En su visita a la capital bajacaliforniana, dijo que tenderá puentes hacia el grupo que declinó participar en el proceso “y hacia todos los panistas”.