julio 23, 2009

Un retrato de Felipe Calderón

Etcétera

Carta escrita por Carlos Castillo Peraza a Felipe Calderón, semanas después de que éste asumiera el cargo como presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PAN.

México, D.F., 8 de mayo de 1996

Querido Felipe:

Para mí es mucho más sencillo expresarme por escrito. Por eso lo haré así, poco antes de ausentarme por unos 22 días, lo que nos dará al uno y al otro tiempo para pensar en lo escrito y en lo -espero- leído.

Me preocupó sobremanera un par de expresiones utilizadas por ti durante nuestra más reciente conversación en tu oficina provisional. La primera fue: “Si no me meto, no me hacen caso”; la segunda: “No he encontrado mi alter ego”.

Creo que las realidades que expresan esas dos frases tuyas están emparentadas. Trataré de explicarme, comenzando por la segunda.

¿Por qué no encuentra un jefe a ese alter ego? Creo que porque para que haya un “otro yo”, varios “otro yo” el jefe debe hacerle saber y sentir a sus subalternos que, en efecto, son “yo”, es decir, darles toda su confianza. El subalterno debe saber que el jefe depende totalmente de él porque lo considera capaz de hacer las cosas bien, tal como el jefe mismo las haría. Debe saber que el jefe pone en sus manos su nombre, su fama, su prestigio, su capacidad e incluso su liderazgo. Debe sentir que lo que él hace lo está haciendo el jefe, y que el jefe responderá por él si se equivoca. Debe sentir que en lo que su jefe le encomienda el jefe es él, esto es, el alter de ese ego. Pero esto implica que el jefe deje su ego en ese alter. Y que lo deje en serio: en lo que se le encarga, el alter tiene que estar seguro de que él es “el perro de adelante”; y que el jefe no se pondrá ni antes ni al lado de él, sino detrás; que el jefe lo seguirá en lo que le puso en las manos; que leerá lo que le encomendó escribirle; que se sentará donde decida el alter al que le encomendó diseñar el presidium; que sólo cuando el subalterno le diga que “esto debe resolverlo usted”, debe tomar el asunto en sus manos de jefe, etc.

Nadie se sentirá tu “otro yo” si le revisas todo, si le sospechas todo, si le desconfías, si acabas haciendo las cosas tú. Así nunca encontrarás todos los alter ego que hoy necesita un presidente del PAN. Y te ahogará el trabajo. Y sabrás todo, pero no presidirás. Y tendrás a tu gente en el temor, en la disciplina pero no en el entusiasmo ni en la creatividad. Y... tendrás que meterte en todo para que te hagan caso, porque tú no les haces caso a tus subalternos, y ellos saben que no cuentan, que tienen que esperar a que tú decidas, que les vas a cambiar las órdenes sobre la marcha, que no los consideras responsables.

Tu naturaleza, tu temperamento es ser desconfiado hasta de tu sombra. Si te dejas llevar por ése, entonces no te asustes de no contar ni con tu sombra: ella misma se dará cuenta que es sombra, pero que no es tuya; será sombra para sí, no contigo, no tuya. Dile al perro de adelante de cada uno de los trineos de tu flotilla que él es el único que ve un horizonte distinto. Tú tendrás así la mirada de todos los horizontes; no tendrás que verle las patas a todos, ni las correas a todos: serás el Can Mayor, vigía de todos los horizontes y patrón de todos los trineos. Presidirás: estarás sentado arriba. Desde allí, vigila y exige con suavidad; carga sobre ti los errores de ellos. Acertarás con ellos. El riesgo es que todas las fallas se te carguen a ti. La oportunidad es que los aciertos serán todos tuyos. Pero con este proceder, lograrás que tus subalternos serán tuyos contigo: no envidiarán tus medallas porque las sabrán de ellos; no te cargarán sus tropiezos porque los sabrán suyos. Serán uno. Crecerá el partido con el crecimiento de sus dirigentes. Serás su líder, la cabeza del cuerpo que sabrán y sentirán suyo; te sabrán su cabeza. Y esto es importante porque nadie te niega que eres cabeza y que tienes cabeza. Yo menos que nadie.

Diles qué quieres y para cuándo. No les digas ni te metas en el cómo y confía; corre el riesgo de confiar. Puedes hacerlo, porque en torno de ti no hay gente de mala voluntad y tampoco retrasados mentales. Sólo personas que tienen derecho a la oportunidad de ser ellas, de pensar por sí mismas, de correr el riesgo de equivocarse, de agradecer la oportunidad de acertar. Estoy seguro de que acertarán más veces de lo que imaginas. “A los hijos dice un refrán japonés hay que darles sólo dos cosas: raíces y alas”. Gibrán añade: “Nuestros hijos son flechas, nosotros somos arqueros. Nuestra responsabilidad es darles la tensión de la buena madera y la buena cuerda y el buen músculo, no hacerles el vuelo”.

Perdona la intromisión. Un abrazo. Me voy con mi hijo mayor a Alemania. Voy a darle la última entrega de raíces, antes de que parta a volar con sus alas en octubre, cuando cumplirá dieciocho años. Espero tensar bien la cuerda por vez postrera, antes de soltarla para que parta esa amada flecha, ya sola en pos de su propia trayectoria y en busca de su propio blanco.

Hasta pronto, Jefe

Carlos Castillo Peraza

PAN: las razones de la derrota

Horacio Jiménez
El Universal

Panistas y expertos coinciden en que la estrepitosa caída del PAN en los comicios del 5 de julio es “multifactorial”

Panistas y expertos coinciden en que la estrepitosa caída del PAN en los comicios del 5 de julio es “multifactorial”. Consideran que influyeron desde el exceso de confianza, la soberbia y la división, hasta la crisis económica.

El blanquiazul perdió la mayoría en el Congreso de la Unión, cinco de seis gubernaturas que estuvieron en juego, incluso Querétaro y San Luis Potosí, considerados sus bastiones. Todo ello significa que Acción Nacional dejó de gobernar a más de 10 millones de mexicanos.

Ahora, militantes y líderes exigen un periodo de reflexión y autocrítica para analizar las causas del fracaso.

La bancada del PAN en el Senado analizó los factores que los llevaron a la derrota electoral el 5 de julio entre los que destacaron la crisis económica mundial que afectó a México, el combate a la inseguridad —que no se tradujo en votos para el partido—, e incluso la epidemia por la influenza humana.

La reunión estuvo encabezada por el coordinador del PAN, Gustavo Madero, y estuvieron presentes 48 de 51 senadores.

En un encuentro privado celebrado anoche en la Torre Azul de avenida Reforma los panistas no sólo se quedaron en la crítica, en la que también destacó la estrategia del partido, sino que acordaron que cada legislador llevará propuestas a la próxima reunión plenaria que tendrá lugar antes del inicio del próximo periodo ordinario de sesiones en septiembre.

Trascendió que Santiago Creel Miranda se reunió con César Nava recientemente, y que le pidió llevar a cabo un proceso de reflexión, a lo que el candidato a dirigir el PAN le contestó que ello sería luego de la elección interna.

Legisladores consultados por EL UNIVERSAL reconocieron que se trató de un encuentro positivo en el que cada uno expresó los motivos que consideran les afectaron en el proceso electoral pasado.

Sin embargo, asistentes al encuentro revelaron que senadores denunciaron la “operación” de delegados del gobierno federal del presidente Felipe Calderón, como uno de los factores que infirieron en la derrota electoral del 5 de julio.

Hubo enojo de algunos legisladores porque no se les toma en cuenta en Los Pinos, los secretarios de Estado no atienden a sus demandas.

La batalla por la Presidencia

Héctor Aguilar Camín
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

Hay en curso dos batallas por la Presidencia: una, la tradicional, por ver quién la gana en 2012. Otra, por ver qué clase de Presidencia ganará quien la gane.

La primera es la clásica y no tiene mayores secretos: está a la vista de todos, con el PRI en una posición de fuerza cuya única debilidad es precisamente ésa: parece tan segura que no une a los contendientes internos sino, por el contrario, exacerba su lucha por la candidatura del partido que se ve como segura carta de entrada a la casa presidencial de Los Pinos.

La segunda batalla por la Presidencia no es un secreto para nadie, pero tiene implicaciones menos fáciles de leer. Se refiere al tipo de Presidencia que quieren los grupos políticos y en particular el tipo de Presidencia que quiere heredar el PRI.

Pienso con lógica ingenua que a la vista del hecho de que ganará en el 2012 el PRI sería el primer interesado en no debilitar la Presidencia, sino en fortalecerla.

Pero no es esa la conclusión que puede derivarse de lo que publica la prensa sobre las intenciones del PRI en materia de presupuesto y de relaciones del Congreso con el Poder Ejecutivo.

Respecto de lo primero, la tendencia anunciada es reducir dineros, atribuciones y administración de programas al Ejecutivo federal, en particular lo que se refiere a los programas sociales cuyos recursos y manejo se pretende trasladar a los estados.

Respecto de las relaciones del Congreso con el Ejecutivo, se plantea desaparecer algunas secretarías, reducir las delegaciones federales y, sobre todo, sujetar los nombramientos del gabinete que haga el Presidente a la aprobación del Congreso.

En suma, debilitar aún más esa que probablemente, con sólo no pelearse de más entre ellos, los priistas ganarán en el año 2012.

La conclusión un tanto sorprendente que cabe sacar de estos propósitos de nuevo acotamiento al poder presidencial, es que el PRI no quiere heredar una Presidencia fuerte, sino una débil, más débil incluso que la que dejó al descubierto la pasada elección del 5 de julio.

Los poderes priistas —gobernadores, legisladores, pirámides sindicales— han gozado de extraordinaria libertad y comprobada autonomía desde que el poder presidencial perdió la mayoría en el Congreso en 1997 y el PRI salió de Los Pinos en el año 2000.

Se diría que no quieren restaurar la Presidencia que los oprimía, sino debilitar todavía más la que los ha liberado y fortalecido.

Ahora La Familia “canta”

Pepe Grillo
pepegrillo@cronica.com.mx
La Crónica de Hoy

Los miembros de La Familia que son detenidos empiezan a “cantar”. El cambio ocurre cuando el Ejército toma el mando del combate al grupo armado por soldados y la PF. Cuatro de los que emboscaron a 12 federales fueron capturados ayer y José López Barón, El Gordo, dio valiosos informes. Detalló la organización del grupo, su manera de operar y las normas que los rigen; dijo que La Tuta no es el jefe. El hecho es que también dan nombres.

El mando, al Ejército

Después de la emboscada y muerte de 12 federales, el gobierno decidió enviar más soldados a Michoacán. Lo planteó ante el gabinete de seguridad. Y dicen que el general Galván lo aceptó si les dejaban el mando y operar sus estrategias e inteligencia militar. Se lo concedieron.

No hacía falta


No gustó el reto de Fernando Gómez Mont a La Familia: “Métanse con nosotros, no con la gente… los estamos esperando”. De su propio partido, Gustavo Madero calificó esas palabras como “muy aventuradas”. Graco Ramírez, lógico: “fue una bravuconada” del titular de Segob. Y otros: “pero, ¿qué necesidad?”.

Reviven a Charly... sin ángeles

Las policías, metidas en problemas, decidieron revivir a Charly, el de Los Ángeles… Charly, el bueno, era el jefe invisible que daba órdenes por teléfono a sus bellas tres chicas, que sólo obedecían. Algo así es, según el procurador Mancera, la SSPf y el Consejo Ciudadano, el jefe invisible de La Familia, Los Petriciolet, Los Tiras y hasta Los Bayardo y Los Rojos. Con eso esconden enredos, contradicciones, medias verdades y mentiras completas.

La Lore: soy inocente

Lorena González, de la SSPf, acusada por el plagio de Fernando Martí, acusó: “Soy un chivo expiatorio, estaba en Acapulco cuando dicen que instalé aquí el retén que atrapó al joven”. Lo malo es que no puede decir con quién estaba en Acapulco. Y por lo visto, el caballero no quiere salvar a su dama.

Ahora, a refundar el PAN


Los senadores panistas tampoco son como los panistas de antes. Se dedican a copiar los malos modos que criticaban al PRI. Lo hacen también con “salidas” del PRD a sus broncas. Ayer se encerraron en el Senado para analizar la situación del partido y buscarle solución. Según uno de los asistentes, la decisión fue “refundar el partido, adecuarlo al momento que vive el país”. Como lo hace el PRD hace años.

Son muchos, pero no sabe quiénes


Y el otro problema del PAN, el de elegir nuevo líder, va peor. Los navistas retan a los que ya no le van a entrar a que lo hagan y “muestren su fuerza”. La mostrarán, dicen, si convencen a los delegados de no “elegir”… a Nava. Y Alberto Cárdenas tercia: “hay muchos y muy buenos tiradores para dirigir al PAN”. Le preguntaron que quiénes, y no recordó ningún nombre.

Carlos Castillo Peraza “Corre el riesgo y confía”

Excelsior
Redacción

Ocho párrafos le bastaron al ex líder del PAN, Carlos Castillo Peraza, para diagnosticar y recetar el remedio a las frustraciones que sentía Felipe Calderón Hinojosa en mayo de 1996, dos meses después de haber asumido la presidencia del partido.

“Tu naturaleza, tu temperamento es ser desconfiado hasta de tu sombra”, escribió quien es considerado el mentor político del actual Presidente de la República. “Si te dejas llevar por ése, entonces no te asustes de no confiar ni con tu sombra: ella misma se dará cuenta que es sombra, pero que no es tuya; será sombra para sí, no contigo, no tuya”, sentencia.

La misiva, divulgada ayer por la revista Etcétera (vea la versión íntegra), fue escrita el 8 de mayo de 1996, cuando el hoy extinto dirigente panista había cedido el timón de Acción Nacional a su ahijado político.

Castillo Peraza inicia su auscultación tomando como referencia dos lamentos del propio Calderón. “Me preocupó sobremanera un par de expresiones utilizadas por ti durante nuestra más reciente conversación en tu oficina provisional. La primera fue: ‘Si no me meto, no me hacen caso’; la segunda: ‘No he encontrado mi alter ego’”.

Según el político yucateco, el origen de ese problema está en el recelo con el que actuaba Calderón. “Nadie se sentirá tu ‘otro yo’ si le revisas todo, si le sospechas todo, si le desconfías, si acabas haciendo las cosas tú. Así nunca encontrarás todos los alter ego que hoy necesita un presidente del PAN.

“Y te ahogará el trabajo. Y sabrás todo, pero no presidirás. Y tendrás a tu gente en el temor, en la disciplina, pero no en el entusiasmo ni en la creatividad. Y tendrás que en todo para que te hagan caso, porque tú no le haces caso a tus subalternos, y ellos saben que no cuentan, que tienen que esperar a que tú decidas, que les vas a cambiar las órdenes sobre la marcha, que no los consideras responsables.”

La carta fue redactada días después de que Castillo Peraza terminara su gestión al frente del panismo y horas antes de viajar a Alemania, donde permaneció 22 días en compañía de su hijo mayor.

Calderón, por su parte, llevaba dos meses de haber ganado las elecciones internas, tras imponerse a Ernesto Ruffo Appel (159 papeletas contra 107) y convertirse en el presidente de Acción Nacional más joven de la historia, con apenas 33 años.

Según Castillo Peraza, para que un líder se rodee de los mejores colaboradores, “el subalterno debe saber que el jefe depende totalmente de él porque lo considera capaz de hacer las cosas bien, tal como el jefe mismo las haría. Debe saber que el jefe pone en sus manos su nombre, su fama, su prestigio, su capacidad e incluso su liderazgo.

“Debe sentir continúa— que lo que él hace lo está haciendo el jefe, y que el jefe responderá si se equivoca. Debe sentir que en lo que su jefe le encomienda el jefe es él, esto es, el alter de ese ego. Pero esto implica que el jefe jefe deje su ego en ese alter. Y que lo deje en serio: en lo que se le encarga, el alter tiene que estar seguro de que él es ‘el perro de adelante’; y que el jefe no se pondrá ni ni antes ni al lado de él, sino detrás; que el jefe lo seguirá en lo que le puso en las manos; que leerá lo que le encomendó escribirle; que se sentará donde decida el alter al que le encomenó diseñar el presidium; que sólo cuando el subalterno le diga que ‘esto debe resolverlo usted’ debe tomar el asunto en sus manos de jefe”.

Antes de despedirse y pedir perdón por “la intromisión”, Castillo Peraza lanza una última recomendación al joven e inseguro líder del PAN: “Diles que quieres y para cuándo. No les digas ni te metas en el cómo y confía; corre el riesgo de confiar”.

Ocho párrafos le bastaron al ex líder del PAN, Carlos Castillo Peraza, para diagnosticar y recetar el remedio a las frustraciones que sentía Felipe Calderón Hinojosa en mayo de 1996, dos meses después de haber asumido la presidencia del partido.

“Tu naturaleza, tu temperamento es ser desconfiado hasta de tu sombra”, escribió quien es considerado el mentor político del actual Presidente de la República. “Si te dejas llevar por ése, entonces no te asustes de no contar ni con tu sombra: ella misma se dará cuenta que es sombra, pero que no es tuya; será sombra para sí, no contigo, no tuya”, sentencia.

La misiva, divulgada ayer por el sitio web de la revista Etcétera (www.etcetera.com.mx/articulo.php?articulo=827), fue escrita cuando el hoy extinto dirigente panista había cedido el timón de Acción Nacional justamente a su ahijado político.

Esta es la versión íntegra:

México, D.F., 8 de mayo de 1996

Querido Felipe:

Para mí es mucho más sencillo expresarme por escrito. Por eso lo haré así, poco antes de ausentarme por unos 22 días, lo que nos dará al uno y al otro tiempo para pensar en lo escrito y en lo -espero- leído.

Me preocupó sobremanera un par de expresiones utilizadas por ti durante nuestra más reciente conversación en tu oficina provisional. La primera fue: “Si no me meto, no me hacen caso”; la segunda: “No he encontrado mi alter ego”.

Creo que las realidades que expresan esas dos frases tuyas están emparentadas. Trataré de explicarme, comenzando por la segunda.

¿Por qué no encuentra un jefe a ese alter ego? Creo que porque para que haya un “otro yo”, varios “otro yo” el jefe debe hacerle saber y sentir a sus subalternos que, en efecto, son “yo”, es decir, darles toda su confianza. El subalterno debe saber que el jefe depende totalmente de él porque lo considera capaz de hacer las cosas bien, tal como el jefe mismo las haría. Debe saber que el jefe pone en sus manos su nombre, su fama, su prestigio, su capacidad e incluso su liderazgo. Debe sentir que lo que él hace lo está haciendo el jefe, y que el jefe responderá por él si se equivoca. Debe sentir que en lo que su jefe le encomienda el jefe es él, esto es, el alter de ese ego. Pero esto implica que el jefe deje su ego en ese alter. Y que lo deje en serio: en lo que se le encarga, el alter tiene que estar seguro de que él es “el perro de adelante”; y que el jefe no se pondrá ni antes ni al lado de él, sino detrás; que el jefe lo seguirá en lo que le puso en las manos; que leerá lo que le encomendó escribirle; que se sentará donde decida el alter al que le encomendó diseñar el presidium; que sólo cuando el subalterno le diga que “esto debe resolverlo usted”, debe tomar el asunto en sus manos de jefe, etc.

Nadie se sentirá tu “otro yo” si le revisas todo, si le sospechas todo, si le desconfías, si acabas haciendo las cosas tú. Así nunca encontrarás todos los alter ego que hoy necesita un presidente del PAN. Y te ahogará el trabajo. Y sabrás todo, pero no presidirás. Y tendrás a tu gente en el temor, en la disciplina pero no en el entusiasmo ni en la creatividad. Y... tendrás que meterte en todo para que te hagan caso, porque tú no les haces caso a tus subalternos, y ellos saben que no cuentan, que tienen que esperar a que tú decidas, que les vas a cambiar las órdenes sobre la marcha, que no los consideras responsables.

Tu naturaleza, tu temperamento es ser desconfiado hasta de tu sombra. Si te dejas llevar por ése, entonces no te asustes de no contar ni con tu sombra: ella misma se dará cuenta que es sombra, pero que no es tuya; será sombra para sí, no contigo, no tuya. Dile al perro de adelante de cada uno de los trineos de tu flotilla que él es el único que ve un horizonte distinto. Tú tendrás así la mirada de todos los horizontes; no tendrás que verles las patas a todos, ni las correas a todos: serás el Can Mayor, vigía de todos los horizontes y patrón de todos los trineos. Presidirás: estarás sentado arriba. Desde allí, vigila y exige con suavidad; carga sobre ti los errores de ellos. Acertarás con ellos. El riesgo es que todas las fallas se te carguen a ti. La oportunidad es que los aciertos serán todos tuyos. Pero con este proceder, lograrás que tus subalternos serán tuyos contigo: no envidiarán tus medallas porque las sabrán de ellos; no te cargarán sus tropiezos porque los sabrán suyos. Serán uno. Crecerá el partido con el crecimiento de sus dirigentes. Serás su líder, la cabeza del cuerpo que sabrán y sentirán suyo; te sabrán su cabeza. Y esto es importante porque nadie te niega que eres cabeza y que tienes cabeza. Yo menos que nadie.

Diles qué quieres y para cuándo. No les digas ni te metas en el cómo y confía; corre el riesgo de confiar. Puedes hacerlo, porque en torno de ti no hay gente de mala voluntad y tampoco retrasados mentales. Sólo personas que tienen derecho a la oportunidad de ser ellas, de pensar por sí mismas, de correr el riesgo de equivocarse, de agradecer la oportunidad de acertar. Estoy seguro de que acertarán más veces de lo que imaginas. “A los hijos dice un refrán japonés hay que darles sólo dos cosas: raíces y alas”. Gibrán añade: “Nuestros hijos son flechas, nosotros somos arqueros. Nuestra responsabilidad es darles la tensión de la buena madera y la buena cuerda y el buen músculo, no hacerles el vuelo”.

Perdona la intromisión. Un abrazo. Me voy con mi hijo mayor a Alemania. Voy a darle la última entrega de raíces, antes de que parta a volar con sus alas en octubre, cuando cumplirá dieciocho años. Espero tensar bien la cuerda por vez postrera, antes de soltarla para que parta esa amada flecha, ya sola en pos de su propia trayectoria y en busca de su propio blanco.

Hasta pronto, Jefe

Carlos Castillo Peraza

Y ahora, tribus azules

Yuriria Sierra
Nudo Gordiano
Excélsior

Desde que Germán Martínez dejó la presidencia de Acción Nacional como resultado evidente de los derechazos que el PRI le metió en los comicios del 5 de julio pasado, en el cuartel de avenida Coyoacán comenzaron a maquinarse las estrategias para adueñarse de la dirigencia para de pronto evidenciar, o mejor dicho, destapar cínicamente, la división que existe en el partido.

La semana pasada, cuando se inició el proceso de elección de la nueva dirigencia, el primero en ir a registrarse fue César Nava... pasó el tiempo y no sólo les ganó el puesto número uno en la lista de aspirantes, sino que se convirtió en el único que se la juega por el lugar que dejó vacante Martínez Cázares y que alguien deberá ocupar de manera interina los próximos veinte meses, el tiempo que falta para designar la nueva dirigencia, según las normas de Acción Nacional.

Es insólito que, aun cuando se sabe que no son precisamente los más calderonistas del mundo, ahora parte de la primera guardia blanquiazul, por ejemplo, Ricardo García Cervantes, Humberto Aguilar Coronado, Gerardo Priego y Javier Corral quienes tenían la intención de participar en el proceso, junto con Santiago Creel y el ex líder panista Manuel Espino, integraran un bloque opositor a la única postulación por la dirigencia, la del ex secretario particular del Presidente. Extraño, porque por primera vez se anuncia, en tiempos recientes, la formación de un bloque o tribu blanquiazul, tal cual. Y más extraño aún es que esa oposición no da un nombre que le haga frente al único candidato, nada más se oponen al proceso porque tienen el sospechosismo de que el único fin de todo este rollo es poner al frente del PAN a un personaje enviado de Los Pinos. Su labor será hacer una gira por el país, para aconsejar a los 370 consejeros nacionales que no le den la mano al enviado, según ellos, de Felipe Calderón.

Y para entrarle al quite y no dejar solo a César Nava, otro grupo de panistas se organizaron para apoyar la única postulación que tiene su proceso. Beatriz Zavala, Jorge Ocejo, María Eugenia Campos y Héctor Mendizábal respaldaron la candidatura del ex secretario y convocaron a los opositores, wow!, ¡hablamos de grupos opositores dentro del PAN!, a que registren a algún candidato para que estén en igualdad de condiciones.

Lo extraño de todo esto es que no supimos de la división que existía en Acción Nacional, el ala de Fox y la de de Calderón, hasta que hoy el partido se quedó sin dirigente, sin mayoría en la Cámara, con un único triunfo en las gubernaturas que se acaban de disputar y que puede tambalearse y cuando se descaran los golpes que van a darse entre ellos por el poder del partido.

Esto los coloca, con sus diferencias ni tan distintas de ejecución, junto a sus casi archienemigos del PRD, que aún no han llevado a la renuncia a su presidente nacional, pero igualmente andan hechos muchas bolas, porque no saben ni qué hacer con ellos mismos. Tan así, que Nava y Fox se reunieron ayer en el rancho San Cristóbal, sin llegar, aparentemente, a algún tipo de acuerdo.

Porque resulta ridículo que la única acción que pretender ejecutar este grupo de opositores al “régimen panista-calderonista” sea “aconsejar” a los consejeros que deberán ratificar al próximo dirigente, y para lo que no tienen mucho que escoger, en lugar de proponer, ya no digamos entre ellos, pero sí un nombre que le pudiera dar batalla a Nava o, al menos, alguien que no lo haga ver menos tetazo en una batalla donde al parecer se enfrentará con él mismo. Pero, sin duda, cómo se evidencian los vicios en un partido que siempre ha intentado ser el reflejo de la política derechista y bien hecha, nos dice que, si de poder se trata, no hay purismo que valga...

Cómo se evidencian los vicios en un partido nos dice que, si de poder se trata, no hay purismo que valga...

El PAN: la pesadumbre

Alfonso Zárate
Presidente de Grupo Consultor Interdisciplinario, SC
El Universal

La advertencia de don Luis H. Álvarez —“Nunca nos derrotó la derrota, que no nos derrote la victoria”— resultó profética. El viejo partido de los “místicos del voto”, el que se propuso construir ciudadanía, instaurar la moral en el ejercicio público y traer la democracia a un país de larga tradición autoritaria, no pudo mostrar que podía gobernar con ética y eficacia.

Los resultados desastrosos para el PAN del domingo 5 de julio no se explican nada más por la recesión económica y sus efectos en el empleo y el ingreso familiar, la operación de los gobernadores priístas y otros factores. Hay un dato crucial: el desencanto y la frustración de un electorado que desde los años 70 había votado por Acción Nacional fue incubado, cuidadosa, afanosamente, a lo largo de los últimos años; baste recordar los excesos de los alcaldes panistas del “corredor azul” del estado de México en 2002: los hipersueldos, el de Ecatepec, Agustín Hernández Pastrana, 420 mil pesos; las excentricidades de José Antonio Ríos Granados, el actor-alcalde de Tultitlán; el encarcelamiento de Antonio Domínguez Zambrano, acusado de varios delitos, entre otros, el asesinato de la regidora Marigely Tamés, quien investigaba malos manejos en el ayuntamiento de Atizapán.

A nivel de las gubernaturas tampoco salen las cuentas. Destacan los abusos de Emilio González Márquez (Jalisco), Marco Antonio Adame (Morelos) y Armando Reynoso (Aguascalientes), tres casos en los que los intereses familiares, la corrupción, la frivolidad y la ineptitud marcan la gestión gubernamental.

Frente a tales atropellos está la ausencia de una reprobación clara, severa, por parte de la dirección del partido y de la misma Presidencia de la República. En 2002, el comité directivo estatal de Acción Nacional en el estado de México apenas se atrevió a recomendar a los ediles municipales “moderarse en sus percepciones”, pues en las condiciones del país y la entidad, argumentaba, “resulta ofensivo asignarse grandes sumas de dinero por concepto de salario”.

Con Vicente Fox y bajo la dirección de Manuel Espino, el partido sirvió a los intereses de la ultraderecha que, ante el vacío del presidente, asumió el control. Muchas candidaturas, puestos gubernamentales y concesiones se entregaron a El Yunque y a los cercanos, entre otros, los hermanos Bribiesca.

Al llegar a la Presidencia, Felipe Calderón tenía el enemigo en casa. La salida anticipada de Manuel Espino y el arribo a la jefatura nacional del PAN de uno de sus más próximos, Germán Martínez, no mejoraron las cosas. Los saldos de su gestión son lastimosos.

Hoy, como en los viejos tiempos, está en curso la cargada. Por mandato presidencial, César Nava —cuyo deslinde con El Yunque no es claro— llegará a la jefatura nacional del partido. No es el hombre ni son las formas. Para exhibir la imposición, los otros grupos del partido le harán el vacío. Santiago Creel, Héctor Larios, Manuel Espino, Ricardo García Cervantes, Humberto Aguilar Coronado y Gerardo Priego le piden a Calderón que saque las manos del proceso. En varios estados están en curso otras rebeliones contra sus dirigencias.

Acción Nacional requería a un jefe con un liderazgo real, no derivado, que no tuviera el sello calderonista, pero tampoco el de anticalderonista, para poder convocar a distintas fuerzas; con una gran capacidad organizadora para fortalecer estructuras y tener presencia en donde hoy no existe; capaz de impulsar la formación de cuadros para el ejercicio del gobierno y con visión de futuro. Otra oportunidad perdida. Quizá porque no hay de dónde. Y qué decir de aspirantes a la Presidencia de la República en 2012. Lo mismo.

El 10 de septiembre del año pasado escribí en mi columna intitulada “PAN: del poder al no poder”: “Si no hay un giro radical en el escenario y no se modifica sustancialmente la estrategia política del Partido Acción Nacional, el año próximo sufrirá una de las peores derrotas de su historia y regresará al nivel de segunda fuerza política en la Cámara de Diputados. […] Le queda muy poco tiempo a Germán Martínez para cambiar el rumbo y no heredar el desastre”.

La historia —escribió Hegel— se repite, pero como historieta. Perseverar en el error sólo está conduciendo a la jibarización del partido y, de paso, le allana al PRI el camino de regreso a Los Pinos. A Germán Martínez lo reemplaza César Nava… ¿quién seguirá en un año y medio si para llegar la única condición es la cercanía y la lealtad? Al PAN lo derrotó la victoria.

Rebrota virus H1N1; 10 muertos en 4 días

Ruth Rodríguez
ruth.rodriguez@eluniversal.com.mx
El Universal

En el sureste del país se registra el mayor número de nuevos contagios

La Secretaría de Salud (Ssa) confirmó una segunda oleada del virus de la influenza A, que está golpeando principalmente al sureste del país.

Reporta que en los últimos cuatro días se han registrado 10 muertos y 632 nuevos casos.

Se ha disparado la cifra de contagios del virus H1N1 especialmente en Chiapas y Yucatán, informó Hugo López Gatell, director de Epidemiología del Centro Nacional de Vigilancia Epidemológica y Control de Enfermedades de la Ssa.

En el último mes —del 23 de junio al 21 de julio—, en Chiapas se quintuplicaron los contagios; en Yucatán la cifra se triplicó. El primero pasó de 492 casos a 2 mil 516 y, el segundo, de 683 a mil 906.

Lo casos también se elevaron a nivel nacional, ya que en junio se confirmaron 5 mil 821 contagios, casi el mismo número de casos registrados durante el periodo en el que se ubicó el “pico más alto” —23 de abril al 30 de mayo—, cuando se registraron 5 mil 978 casos.

La Secretaría reporta contagios en todas las entidades del país, donde Chiapas encabeza el mayor número de casos confirmados del H1N1 a nivel nacional con 2 mil 516; le sigue el Distrito Federal con 2 mil 161; Yucatán, mil 906; Jalisco, 770; Tabasco, 764; Veracruz, 744; Guerrero, 640; San Luis Potosí, 522, y Nuevo León, 485 casos.

En su nuevo reporte (21 de julio) informa también que el número de muertos en el país es de 138 y se han confirmado 14 mil 861 casos.

Precisa que de las 138 defunciones, 51.4% eran mujeres y 48.6%, hombres. El 71% tenía entre 20 y 54 años de edad. Consideró importante que la población mantenga medidas de prevención como el lavado frecuente de manos y cubrirse con el antebrazo al estornudar.

El pleno de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión pidió al Ejecutivo Federal un informe sobre las acciones, medidas y programas que se están implementando o se vayan a implementar para evitar un nuevo brote.

Chiapas: renuncia titular de Salud

El gobierno de Chiapas informó que el secretario de Salud local, Adrián Pérez Vargas, renunció al cargo “por los señalamientos y actos discriminatorios de que ha sido objeto” y aclaró que no está enfermo de influenza A.