julio 29, 2009

Paco Calderón

La necesidad de los pobres

Héctor Aguilar Camín
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

Me ha regocijado el cartón dominguero de Calderón, verdadero ensayo gráfico, dedicado a esa especialidad de la opinión pública mexicana que es la rumia/queja/ablución por la pobreza del país.

Hemos tenido una dosis tradicional de queja y expertise en pobreza por los malos resultados del año dados a conocer oficialmente hace unos días. Fue una ocasión obligada para el repertorio de conocedores y críticos en la materia.

Hace años me contó Luis Rubio que un conocido economista norteamericano llamado Michael Novak confesó, durante una conferencia, que le impresionaban los muchos libros dedicados a la pobreza que había visto en librerías de la Ciudad de México. Dijo que era importante entender la pobreza pero más lo era entender de la riqueza, ya que sólo ésta puede acabar con aquélla.

En su ensayo dominguero, Calderón el de los monos inteligentes recordó que hay dos leyes en vigor en México: la que limita la inversión y la que prohíbe el déficit público. La crisis terminará abrogando una de las dos: o se permite la inversión o se autoriza un mayor déficit público, pues los dineros del gobierno no alcanzarán para todo. Cuál de las leyes se cancela constituye, dice Calderón, “una decisión toral del estado: permitir ricos o permitir pobres”.

La inversión creará ricos y riqueza; el déficit público, pobres y pobreza.

Durante el sexenio de Fox tuve acceso a un estudio de Pemex sobre sus escenarios de crecimiento. Uno de ellos contemplaba el desarrollo de la empresa en condiciones de reinversión de sus excedentes y apertura a la inversión privada. Calculaba un crecimiento equivalente a 4 puntos del producto interno bruto (unos 360 mil millones de dólares por año).

En lugar de buscar ese Pemex rico, el Congreso puso a Pemex a construir una refinería cara que empobrecerá a la empresa.

Pero la pobreza, como dice Calderón, tiene algo de necesario para los tejidos de nuestra vida pública. ¿Qué haríamos sin los pobres? ¿Qué haría la mitad del gobierno que gasta en ellos? ¿Qué harían los partidos y los redentores del pobrismo?

Hace muchos años, luego de discutir con la reportera de un diario de izquierdas, concluyó, horrorizada: “¿Entonces lo que tú quieres es un país de consumistas?”.

Un país de consumistas con expertos en cómo gastar frívolamente podría ser mejor que un país de pobres con expertos en cómo salvar a los pobres.

Godoy sí es narco

Ricardo Alemán
aleman2@prodigy.net.mx
Itinerario Político
El Universal

Con toda razón, entre la clase política mexicana crece la duda sobre el futuro y destino de uno de los más visibles narcodiputados a la próxima Legislatura de San Lázaro. Nos referimos a Julio César Godoy Toscano, hasta hoy diputado federal electo, por el PRD.

¿Qué va a pasar con el hermano de Leonel Godoy, gobernador de Michoacán, a quien las autoridades federales vinculan como presunto socio de La Familia Michoacana? ¿Acaso los aparentes nexos de Godoy Toscano con el narcotráfico y la delincuencia organizada no lo descalificarán para llegar a San Lázaro? ¿Qué autoridad debía ser la encargada de parar por la vía del derecho el proceso de convertir en diputado federal a un presunto criminal?

Para fortuna de todos, la Secretaría de Seguridad Pública federal y la PGR muy pronto podrían responder las interrogantes anteriores —y a los perredistas que aún hoy cuestionan el poder del cártel de La Familia en Michoacán—, y las dudas sobre el estatus legal del diputado federal electo, Julio César Godoy Toscano, con evidencias contundentes que, además, involucran a buen parte de la clase política michoacana, sobre todo en los órdenes estatal y municipal.

Y es que para los que —con toda razón— reclaman insistentes “¡Pruebas, pruebas!” contra Julio César Godoy; para los que dudan del peso de la narcopolítica en el estado de Michoacán, y para quienes desestiman la influencia de La Familia en la política y el ejercicio del poder público en tierras michoacanas, la SSP federal tiene en sus manos respuestas que difícilmente podrían ser rebatidas sobre los vínculos de Godoy con La Familia.

¿Qué tal muchos minutos —horas, incluso— de evidencias irrefutables en las que cabecillas de La Familia diseñan estrategias políticas, de apoyo de candidatos a puestos de elección popular, dan órdenes a alcaldes, dictan sentencias y hasta benevolentes perdonan una que otra vida? Y entre esos largos minutos de evidencias irrefutables, los Godoy —el gobernador Leonel y su hermano Julio César— son tema recurrente.

Pero no es todo. Julio César Godoy Toscano no aparece sólo de oídas —como tampoco alcaldes y otros hombres de poder—, sino que el propio diputado electo por el PRD le reporta a uno de los cabecillas de La Familia.

¿Y por qué la autoridad federal no hace públicas esas evidencias?, se preguntarán algunos incrédulos. La respuesta es elemental. Porque en política —y la impartición de justicia es política— todo tiene sus tiempos. Y por eso, al tiempo.

EN EL CAMINO

Por cierto, la Secretaría de Seguridad Pública federal suma aciertos en la lucha contra el secuestro. Ahora capturó a los secuestradores y asesinos de Silvia Vargas. ¿Y la PGJDF? Sí, de cuentacuentos.

Triste, pero cierto

Manuel J. Jáuregui
Reforma

Nos parece increíble que el Gobierno anuncie un supuestamente ambicioso plan de inversión, el cual incluye la construcción de una refinería, y que esta obra -"la joya de la corona" del Plan Sexenal- no pueda ni siquiera arrancar porque no sabe aún dónde la va a poner.

Toda la faramalla del "concurso" para escoger el mejor lugar para este proyecto ha resultado un albur, ya que meses después del anuncio, la misma burocracia que ahoga al ciudadano ha tomado como rehén al Gobierno mismo y ahora éste no puede ni siquiera avanzar con sus planes, atorados en la tramititis y en las confusas reglas de propiedad que tenemos en este país.

¿Cómo construir una onerosa refinería si ni siquiera cuentan con los terrenos en los que piensan ubicarla?

¡Ésta no es la manera de conducir un negocio!

¡Y menos uno tan grande e importante como el que monopoliza nuestros hidrocarburos!

Mientras aquí en México PATINAMOS EN EL LODO y no logramos arrancar los proyectos que tienen como propósito no sólo estimular la economía sino, además, evitar la costosa importación de gasolina, nuestros competidores globales nos están haciendo garras con su crecimiento y eficiencia.

Ellos sí funcionan como empresas, pues son productivos y eficientes. Para muestra tenemos Petrobras en Brasil.

Esta empresa, el equivalente brasileño de Pemex, pero mucho más fregona, arrancará en breve NO UNA, sino CINCO refinerías merced a un ambicioso plan de inversión que contempla el gasto de 174 mil millones de dólares en los próximos cinco años.

Como parte de este proyecto, Brasil se ha propuesto, además de poner en línea nuevos yacimientos petroleros, generar más electricidad y construir una nueva red de gasoductos en su país.

No es sólo que estemos perdiendo el tiempo (y la credibilidad del Gobierno) con esta garrafal falla sino que además estamos perdiendo oportunidades de ganar en competitividad ante nuestros rivales por los mercados de exportación.

Mientras Pemex pierde producción, ingresos y se atora de tal manera que hasta arrancar "su" proyecto del sexenio le cuesta trabajo, las demás empresas contra las que competimos avanzan a pasos agigantados y nos están dejando muy, pero muy, atrás.

Llama poderosamente la atención que el Presidente Felipe Calderón tolere tanta indecisión e ineptitud y no se percate del pésimo papel que está haciendo la mayor parte de los funcionarios que nombró y que lo están haciendo quedar requetemal.

Se rumora que puede pronto haber relevos en varias de las carteras del Gobierno, lo cual sería una buena noticia siempre y cuando existiera la certeza de que el Presidente dispone de unos "superfuncionarios" calentando en la banca.

Dudamos mucho que éste sea el caso, ya que el Presidente acusa una inclinación, que borda en lo obsesivo, por elevar más allá de su nivel de incompetencia (el principio de Peter) a sus incondicionales.

El estrepitoso fracaso de Germán Martínez al frente del PAN representa una muestra de esta obsesión presidencial por el "subditismo".

Pero el relevo de Martínez ya de plano acusa en forma clara lo grave de ese padecimiento: después de que Martínez destrozara al PAN, el Presidente recurre por la misma vía del dedazo a su ex secretario particular César Nava, quien no dudamos sea un buen muchacho, pero de ninguna manera posee la estatura o el carisma de un LÍDER o un estadista conocido y respetado dentro y fuera del PAN.

¡Es más de lo mismo que causó el daño!

Si el Presidente hace cambios en el gabinete para sustituir a los Martínez por los Navas den por seguro, amigos, que NUNCA se hará la refinería; que Pemex seguirá siendo la empresa corrupta e ineficiente que siempre ha sido y México seguirá sumido en el sótano del Tercer Mundo.

Triste, pero cierto.

Hooliganismo mexicano

Leo Zuckermann
Juegos de Poder
Excélsior

La victoria de la Selección Mexicana de Futbol el domingo pasado fue como un vaso de agua fría para un sediento en medio del desierto. Cinco goles a cero a Estados Unidos en una actuación extraordinaria, en su sentido literal: fuera de lo ordinario, a lo que nos habían acostumbrado los seleccionados mexicanos con partidos aburridos, desesperantes y desganados.

Pero el domingo, la historia fue diferente. Sí que había motivos para celebrar. No sólo se le ganó a un rival que ya le había tomado la medida al equipo mexicano sino que la victoria fue contundente y, con ella, se conquistó la Copa Oro de la Concacaf. Más todavía: los jugadores determinantes para la victoria fueron los de la nueva generación de futbolistas, los que ganaron la Copa del Mundo Sub 17 en Perú en 2005.

Había que festejar. Sobre todo en un país que atraviesa por una profunda crisis económica y de inseguridad. El triunfo de la Selección era como un bálsamo temporal a las múltiples desgracias de este año.

En la Ciudad de México los aficionados se congregaron en el Monumento a la Independencia, mejor conocido como El Ángel. El orgullo nacionalista estaba por las nubes. Sin embargo, algunos mexicanos confundieron el nacionalismo con la xenofobia. Aprovecharon la ocasión para ventilar su odio a los extranjeros, en particular a los estadunidenses, los llamados gringos, entendidos éstos como todo aquel con piel blanca y pelo rubio.

Eran aproximadamente cincuenta los hooligans mexicanos que gritaban “maten a los gringos”. Su lamentable diatriba era en contra de una familia de turistas holandeses a los que etiquetaron como los enemigos. Ellos, pacientemente, explicaban que no venían del vecino del norte sino de Europa. No importó. El color de su piel y pelo los condenaba ipso facto. A los Vrooijink los bañaron con espuma, los empujaron, les gritaron. A una de las jóvenes le exigieron que se quitara su blusa. Los holandeses escaparon “en medio de una lluvia de piedras, botellas de refresco y latas”. Al final, “les robaron celulares, relojes, anillos y dinero en efectivo, con un valor aproximado de 400 dólares”. Vive México, vive lo tuyo.

Por su parte, a un alemán “lo obligaron a desfilar como un gringo caído”. No importó que Florian Schulz dijera varias veces que él no era estadunidense. El color de su piel también lo condenó. Finalmente, la policía llegó y arrestó a 12 de los hooligans.

En Europa, el hooliganismo, vinculado con la pasión futbolera, ha estado relacionado con ciertos movimientos de corte racista como los skinheads que en la Gran Bretaña suelen atacar a inmigrantes paquistaníes y en Alemania reivindican al nacional-socialismo de Adolfo Hitler.

Es una pena que este tipo de movimientos también aparezcan en México. No nos confundamos. Una cosa es el orgullo nacionalista y otra muy diferente la xenofobia en contra del otro, del diferente, del que tiene una apariencia racial distinta, del que profesa una religión ajena.

Resulta muy lamentable que un juego como el futbol despierte sentimientos xenofóbicos y racistas. Odio del mexicano al güero que parezca gringo al cual, en el paroxismo de la celebración, agreden y roban. Es el mismo tipo de odio que me ha tocado ver en Estados Unidos en contra de los mexicanos que trabajan ahí, de sol a sol, para ganarse unos cuantos dólares. Les dicen despectivamente mexcrement, al combinar las palabras “mexicano” y “excremento” en inglés. No sorprende, entonces, que estos inmigrantes discriminados vayan al partido de la Selección Mexicana de Futbol y, cuando se entona el himno estadunidense, chiflen como muestra de su frustración.

Odio, puro odio, que se reproduce por todos lados y acaba eclipsando el juego del hombre que es el futbol.

La victoria de la Selección Mexicana el domingo fue como un vaso de agua para un sediento en el desierto.

El opio de las ideologías

Héctor Tajonar
htajonar@artemultimedia.com.mx
Milenio

El filósofo polaco Leszek Kolakowski, fallecido el pasado 17 de julio, fue uno de los pensadores políticos más destacados de la segunda mitad del siglo XX, así como uno de los principales historiadores y críticos del marxismo. Lo conocí en 1982 en el colegio All Souls, de la Universidad de Oxford, donde impartía un curso de filosofía política. En 1990 le hice una larga entrevista en el marco del primer Encuentro Vuelta, organizado por Octavio Paz un año después de la caída del imperio soviético. Le pregunté por qué consideraba que el marxismo había sido “la más grande fantasía” del siglo XX, como lo afirma en el epílogo de su magna obra Main Currents of Marxism, (T. III, 1978, p. 523). Resumo su respuesta:

Es innegable que el marxismo forma parte de la historia intelectual europea y por tanto debe ser estudiado y conocido, como innegable es también que en las obras de Marx se encuentran observaciones y análisis de la historia muy importantes. Sin embargo, el marxismo realizó predicciones fantásticas del futuro glorioso del comunismo en el mundo. Predijo el advenimiento de una nueva humanidad liberada, con el tono de las fantasías milenaristas. Enseñó también que el pasado debía interpretarse a la luz de ese futuro glorioso. Todo eso no pasó de ser una mera fantasía. Si consideramos las ideas principales del marxismo, ninguna de ellas es creíble. La teoría marxista del colapso del capitalismo como resultado de la tendencia descendente del libre comercio sencillamente es errónea. La idea de que el capitalismo había perdido su capacidad para promover el progreso técnico es exactamente lo contrario de lo que nos ha demostrado la experiencia. La revolución proletaria pronosticada por Marx nunca ha ocurrido y es improbable que ocurra.

El pensador polaco sostenía que el comunismo soviético “era una versión bastarda del ideal socialista”, sustentado en un gobierno despótico y legitimado por la ideología marxista-leninista-estalinista, que logró monopolizar la tradición socialista. ¿Sigue vigente el ideal socialista?

Por supuesto. Antes de la primera guerra mundial, el movimiento socialista fue el principal defensor de las instituciones y los valores democráticos, de la equidad legal, de la libertad cívica y del Estado de bienestar —instituciones sin las cuales sería inimaginable el Estado moderno. El movimiento socialdemócrata sigue vigente.

Kolakowski nos previno contra los excesos de la política: la ideología, la idolatría y la irracionalidad. Su pensamiento crítico ofrece el principal antídoto contra ellas, como lo muestran sus reflexiones acerca del fenómeno ideológico, reunidas en la colección de ensayos titulada La modernidad siempre a prueba, (Editorial Vuelta, 1990).

Kolakowski pensaba que las ideologías políticas tienen algunas similitudes con la fe religiosa: ambas están basadas en la creencia en dogmas que contienen verdades absolutas y, por tanto, son imposibles de rebatir para quien las profesa. “Lo que comparten los sistemas de creencias ideológicas y religiosas es que ambos pretenden imponer un significado a priori a todos los aspectos de la vida humana y que ambos están construidos de tal suerte que ningún hecho concebible —no digamos real— pudiera refutar la doctrina establecida.” (“Por qué siempre tiene razón una ideología”, p. 307) Es decir: las ideologías son inmunes a la evidencia de la realidad: si los hechos contradicen los postulados de la ideología, peor para los hechos.

Trátese de masas o de intelectuales, quienes sucumben ante una ideología lo hacen por la combinación de instinto gregario y pereza mental. “El atractivo intelectual de una ideología de pretensiones universales reside precisamente en ser tan fácil. Una vez aprendida, lo cual siempre se consigue en un dos por tres y sin esfuerzo, todo adquiere sentido y uno se convierte en el feliz poseedor de una llave que abre todos los secretos del mundo.” (p. 309).

El mapa ideológico del mundo se ha transformado durante las últimas dos décadas: la fusión de religión e ideología tiene su manifestación extrema en el terrorismo islámico, la original mezcla de comunismo y capitalismo en China refuta los paradigmas conceptuales acerca de la incompatibilidad de esos dos sistemas, y la ideología económica del libre mercado también se ha fracturado.

Las ideologías se han debilitado, pero conservan su esencia: ser instrumento y máscara de demagogos, así como alimento de soñadores. El pensamiento de Kolakowski nos enseña a no confundir ideas e ideales con dogmatismo político.

PGJDF: el enemigo en casa

Salvador García Soto
Serpientes y Escaleras
El Universal

A Miguel Ángel Macera lo conocí hace más de un año, recién llegado al cargo de procurador. Julio Scherer Ibarra me buscó para ofrecerme platicar con él y conocerlo. Acepté y en un restaurante de la colonia Del Valle me encontré con un funcionario joven, dedicado y comprometido. Sigo pensando lo mismo de él y mantengo un trato cordial y profesional con el procurador capitalino.

En el embrollo que se ha vuelto la investigación del caso Martí, el fondo no es la disputa política entre el GDF y el gobierno federal —por lo demás real—, sino todo el funcionamiento de nuestro sistema de seguridad y procuración de justicia y la credibilidad de las instituciones; lo más útil ahora es atenerse a las pruebas, las evidencias, a los datos basados en investigación científica que nos acerquen a la verdad.

El lunes, con Carlos Loret, Carlos Puig, Raymundo Riva Palacio y Ricardo Alemán, fui invitado a una plática con el secretario de Seguridad Pública federal, Genaro García Luna. Se nos presentó toda una explicación, con procedimientos, datos y evidencias del caso Martí.

Nunca se nos dijo ahí que la PGJDF mentía o que estuvieran mal sus investigaciones de ese crimen. Pero ante las evidencias mostradas, contundentes, era imposible no deducirlo. Escuché la voz distorsionada de uno de los secuestradores de Fernando al negociar el rescate de una víctima, justo la que siguió de Martí. El secuestrador —que la SSP identifica como Abel Silva Petriciolet— dice a los familiares del secuestrado, cuyo nombre me reservo: “Si no me pagas, como en el caso anterior, voy a matar a tu familiar… Tengo ahí llorando y arrastrándose al anterior (Alejandro Martí) por no pagarnos”.

Conozco de voz de Mancera sus argumentos. He revisado los expedientes de la PGJDF. Y de la confrontación de las dos versiones no me quedan dudas. Mancera se equivocó; si no deliberadamente, entonces lo engañaron los policías que le armaron el caso, con extrañas intenciones.

Esos mismos policías de la PGJDF recibieron, del abogado de Martí, Ernesto Mendieta, 5 millones de pesos para el rescate de su hijo, dinero que no pagaron, lo que causó la muerte de Fernando. También actuaron extrañamente en el caso Equihua, jovencito asesinado tras cortarle una oreja. Y aparecen en el fallido rescate de Yolanda Ceballos Coppel, en el que la filtración de información de la PGJDF a los secuestradores terminó en la muerte de la secuestrada y de Antonio Moreno Sánchez, subdirector de Antisecuestros, y de Julio Rincón Juárez, jefe del grupo de élite.

¿No será que los enemigos que el procurador y Marcelo Ebrard debieran combatir y desenmascarar no están en la SSP sino dentro de su procuraduría?

Pelos de gato

Sergio Aguayo Quezada
Reforma

Una buena: el Banco de México (BM) eliminó nueve de las más de 200 comisiones utilizadas por la banca privada para enriquecerse a nuestra costa. Celebremos tan simbólico acto hurgando en su génesis.

Para defender derechos, hay que conocerlos. Hace cinco años, Adriana Labardini y Daniel Gershenson me detallaron los infortunios de los consumidores y su intención de crear una organización dedicada a combatirlos (Alconsumidor). Me convencieron y, desde entonces, abordo periódicamente ese tema concentrándome, sobre todo, en los abusos cometidos por la banca.

Las cifras son escandalosas. Mientras a las mayorías se les estancan o reducen los ingresos, la banca vive en jauja. Entre el 2001 y el 2007 sus ganancias subieron en 315 por ciento y Banamex, filial de Citibank, tuvo utilidades netas por ¡3 mil por ciento, o la mitad de lo recaudado en el mundo por el gigante estadounidense! (Reforma, marzo 24, 2008). La rentabilidad viene del cobro de todo tipo de comisiones, que en estos momentos superan las 200. Estamos indefensos.

Los gobiernos panistas capitularon frente a la banca. La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) es presidida por el panista Luis Pazos, un cruzado del libre mercado que rechaza con sonoras frases el establecimiento de "topes" a los cobros de los bancos (La Jornada, marzo 17, 2009); en consecuencia, inútil recurrir a la Condusef.

La ley tampoco da refugio. En las raras ocasiones en que alguien confronta con éxito a los abogados de la banca, el éxito es individual y no acarrea los beneficios generales que en otros países brindan las "acciones colectivas" (demandas hechas para beneficiar a quienes forman parte de una misma categoría). Ante esa carencia y desde hace tres años, académicos, organismos civiles y algunos medios de comunicación empezaron a insistir en la incorporación a nuestras leyes de esta figura legal, indispensable para contener los abusos de la banca y otras empresas.

Daniel Gershenson de Alconsumidor me comenta, en entrevista telefónica, algunos detalles del fallido esfuerzo por incorporar las "acciones colectivas" a nuestro cuerpo jurídico. Quienes impulsaron la propuesta convencieron a unos cuantos legisladores (entre los cuales destacan los priistas María de los Ángeles Moreno y Jesús Murillo Karam) y vino una iniciativa de ley que fracasó ante el cabildeo lanzado por el Consejo Coordinador Empresarial, la Asociación de Bancos de México y la Secretaría de Hacienda. En esa batalla, el opositor más encarnizado fue precisamente Luis Pazos, titular de la Condusef, creada para defender al usuario. Por cierto, si la Asamblea Legislativa del Distrito Federal aprueba una ley local, la capital se pondrá a la vanguardia en la defensa de los consumidores.

En un canal paralelo, el gobernador del Banco de México, al menos desde la 67 Convención Bancaria (marzo del 2004) criticó las comisiones bancarias. Pasaron cinco años para que, el pasado 21 de julio, el BM informara sobre la cancelación de nueve comisiones de las 200 y tantas cobradas por los bancos. Aunque el BM todavía carece de estimaciones sobre el impacto que tendrá la medida, Ricardo Medina, director de Sistemas Operativos y de Pagos de esa institución, comenta en entrevista telefónica lo que significará la eliminación del cobro de comisiones a quien deposita cheques sin fondos. Si se multiplican los 5 millones de cheques que rebotan cada año por los 250 pesos cobrados por los bancos, el ahorro para los usuarios será de 1,250 millones de pesos. Es como quitarle unos pelos al gato, porque según la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, los bancos percibieron por comisiones cobradas ¡81,631 millones de pesos!

El combate a quienes abusan de los consumidores está en sus inicios. La eliminación de nueve comisiones no da como para irse a reventar al Ángel de la Independencia pero tampoco puede desdeñarse. Es un avance modesto hecho posible, en buena medida, por un trabajo paciente y metódico que permitió meter el tema en la agenda nacional, lo que llamó la atención de algunos políticos que impulsaron la causa, tal vez pensando en su rentabilidad electoral. Y ante la ausencia de la Condusef, el Banco de México entró al quite.

¿Por qué se tardó tanto el banco central? Tal vez Guillermo Ortiz esperó hasta el final de su mandato para hacerles ese rasguñito a los poderosos bancos. Su osadía puede tener consecuencias ingratas. En los próximos meses, Felipe Calderón propondrá al Senado a su candidato a gobernador del Banco de México. Dado el rechazo de los políticos a cualquier señal de independencia de los organismos públicos autónomos, no debería sorprendernos si el Presidente y su partido promueven a su correligionario, Luis Pazos, como próximo gobernador del BM. Si ya entregaron la educación a Elba Esther Gordillo, otros absurdos también son posibles.

Alberto Serdán Rosales colaboró para esta columna.

Casos Martí y Vargas: los verdaderos responsables

Jorge Fernández Menéndez
Razones
Excélsior

Las detenciones de los secuestradores de Fernando Martí y de Silvia Vargas, por la Secretaría de Seguridad Pública federal, son dos de las acciones más importantes que han realizado las autoridades federales en mucho tiempo. Lo son porque se trata de casos paradigmáticos que conmovieron e indignaron a la opinión pública, pero mucho más porque ambas detenciones son resultado de una intensa labor de inteligencia e investigación de la policía federal que, a pesar de todas las dificultades que ha encontrado en su camino, se sigue significando como el cuerpo de seguridad que mejor y más eficientemente funciona en el país.

Y esos golpes han logrado, aunque ello no haya sido necesariamente la voluntad de las autoridades, poner de manifiesto también las deficiencias de otras instancias de seguridad locales y privadas. En el caso de Fernando Martí resulta evidente que ha habido muchas fallas, como lo señalamos en este espacio, desde el inicio mismo de la investigación, en la Procuraduría capitalina: nunca se ha podido comprobar, y ahora menos, la participación de la llamada banda de La Flor, incluidos sus personajes centrales, como El Apá, la comandante Lore y otros, en el secuestro y el asesinato de Fernando, aunque existen testimonios que podrían fortalecer la idea de que algunos de esos detenidos participaron en otros hechos delictivos e incluso secuestros. Las presiones políticas, el tiempo, la actuación de ciertos cuerpos policiales y negociadores privados, provocaron que la investigación de la Procuraduría capitalina estuviera lejos de las expectativas que creó. No implica que los detenidos sean blancas palomas, pero sus delitos son otros, no el secuestro y el asesinato de Martí. Hoy, la SSP federal ha logrado detener al autor material, que se encuentra confeso; localizó la casa donde se mantuvo cautivo a Fernando y donde se le asesinó, además de mucha información adicional que prueba que el caso estuvo lejos de ser único. La banda involucrada, Los Petriciolet, participó en por lo menos otros 13 secuestros desde 2005 hasta la fecha. Existen numerosas pruebas periciales que lo demuestran y sobre ese eje tendrán que girar ahora las investigaciones para terminar de desarticular esa banda, capturar a su líder Abel Silva Petriciolet y terminar de aclarar los muchos capítulos oscuros que persisten en las investigaciones, comenzando por esclarecer qué sucedió realmente con el pago del rescate de Fernando, que la familia entregó y que por alguna razón no llegó a los secuestradores, lo que propició el asesinato del joven Martí

En el caso Vargas, como sucedió con el de Fernando, llegó a las autoridades federales muy tarde. Pero ha sido en los ámbitos federales donde se logró localizar la casa donde había estado secuestrada Silvia, donde fue asesinada y donde estaban sus restos. A partir de allí, comenzó una intensísima labor de investigación e inteligencia que involucró vigilancia en el DF, el Estado de México, Guerrero y que permitió llegar a los líderes de la banda en Alvarado, Veracruz. Una persecución que tomó un año y permitió desentrañar una madeja de complicidades y equívocos que aún, como en el caso Martí, no conocemos plenamente.

Sigo pensando que, en términos operativos, aunque indudablemente para muchas tareas, sobre todo en relación con el combate al narcotráfico, la participación de las Fuerzas Armadas resulta imprescindible, que la Policía Federal es la mejor alternativa que tiene el Estado mexicano para enfrentar a la delincuencia. Y ello también confirma que es un error no centralizar las fuerzas policiacas, si no en una policía única, por lo menos en una fuerza federal y 32 estatales, que permitan homologar esfuerzos, métodos, equipos y controles de calidad. Que la distancia entre la Policía Federal y la más importante de las locales, la del Distrito Federal, es amplísima, lo demuestran casos como los de Martí y Vargas. Y esa distancia podría disminuir si se toman las medidas acertadas, que deben pasar necesariamente por centralizar en todo lo posible los esfuerzos policiales y los de seguridad. Falta ver si los partidos y las autoridades locales están dispuestos a asumir esa responsabilidad y compartir, aunque sea parcialmente, tales espacios de poder.

De certificación y colaboración

Ayer pudimos platicar con Gil Kerlikowske, el zar antidrogas de la Casa Blanca, y fue enfático en asegurar que cuando habló de certificación simplemente utilizó un término equivocado, que solamente quiso explicar que el Departamento de Estado, como hace con los demás países, entrega un reporte cada año, al Congreso de EU, sobre la situación de los derechos humanos. Que no hay ni habrá, como nos dijo en la entrevista que hoy se publica en Excélsior, un regreso a la tristemente célebre certificación.

Ayer, antes de conocer estas declaraciones, legisladores de distintos partidos se habían desgarrado las vestiduras por “el regreso de la certificación” y alguno de ellos desafío, incluso, al gobierno de EU, a que “se guardaran” los recursos donde les cupiera, lo que nos lleva a dos preguntas: ¿cuándo van a aprender nuestros legisladores y dirigentes partidarios a informarse de forma veraz antes de opinar sobre algún tema? Jamás lo hacen y suelen terminar cometiendo errores que rayan en lo ridículo. No debe ser tan difícil para el Congreso, como institución, hacerlo si la información la puede confirmar un reportero.

La segunda pasa por la cooperación internacional para combatir a la delincuencia organizada. En ello coinciden todos los conocedores del tema, desde Baltasar Garzón, con quien hablamos la semana pasada en Madrid, hasta Kerlikowske. ¿Qué les pasa a nuestros legisladores que, a la menor causa, real o ficticia, exigen olvidar cualquier esquema de colaboración internacional contra la delincuencia, para “defender la soberanía”?

¿Cuándo van a aprender nuestros legisladores y dirigentes partidarios a informarse antes de opinar sobre algún tema?

Cárceles... y escuelas

Román Revueltas Retes
revueltas@mac.com
Interludio
Milenio

Es cierto que la delincuencia se previene con la educación. Tenemos a la mano, entonces, la más palmaria prueba del fracaso del proyecto educativo nacional: nuestras escuelas no sólo producen estudiantes iletrados sino que fabrican, por millares, ciudadanos sin valores morales. Alguno de los partidos políticos populistas utilizó, en las pasadas elecciones, la abusiva propaganda de que la inseguridad no se combate con prisiones sino con colegios. El supremo Gobierno de Estados Unidos (Mexicanos), al declarar la guerra a las mafias criminales, estaría entonces emprendiendo una mera estrategia represiva —muy en la línea de los regímenes derechistas, desde luego— en vez de abordar el problema con una visión “social”. Calderón no educa a los pobres. Los castiga. Pareciera, encima, que el binomio pobreza-criminalidad es un hecho comprobado.

Pero, señoras y señores, ¿cómo afrontar la realidad de esos mexicanos que ya delinquen, por las razones que fueren? ¿Se puede siquiera imaginar, en términos prácticos, una política de auténtica reinserción? Y, sobre todo, ¿es posible “reeducar”, a estas alturas, a los individuos que se han adentrado fatalmente en los territorios de la más sanguinaria barbarie? ¿Al tipo que le corta un dedo a un niño secuestrado se puede —a punta de libros de texto y deberes escolares— retrasarle el reloj de la personalidad y llevarlo así a una condición de bondad primigenia? Todos hemos sido completamente inocentes en algún momento de nuestras vidas pero, justamente, hay actos abominables que, al ser perpetrados con plena responsabilidad, no admiten ya retorno alguno. La educación de los individuos es un proceso con fecha de caducidad y este hecho no parecen advertirlo los demagogos. No podemos, además, invocar un valor incuestionable como la educación para arremeter, así nada más, contra políticas públicas que, en estos momentos, son absolutamente obligatorias: los policías deben soltar balazos —en defensa propia— y los jueces dictar penas de prisión —para aislar a los criminales y proteger a la sociedad mexicana—. Tan sencillo, y tan deprimente, como eso. El arma de la educación ya no es eficaz a estas alturas del camino.

Esto último, lo de que un Gobierno tenga que responder con violencia a la violencia, parece no gustar mucho a ciertos politicastros oportunistamente disfrazados de corderitos. Son esa misma gente de siempre —peleada con el principio de autoridad— que confunde la legalidad con el autoritarismo y el orden con la represión. Construyamos, hoy, más cárceles. Mañana, desde luego, nos ocuparemos de tener mejores escuelas.

El regreso del PRI

Ezra Shabot
Línea directa
El Universal

El eje a partir del cual se creó el Partido Revolucionario Institucional fue el control total del mismo por parte del presidente de la República en turno. Al perder este puesto en el año 2000, el PRI parecía destinado a fracturarse y desaparecer como unidad política del sistema.

No sucedió así, sino que el poder dentro del partido se escindió entre la fuerza de los gobernadores y la dirigencia partidaria encabezada por Roberto Madrazo. La insistencia de este último en convertirse en candidato a la Presidencia en 2006, a pesar de su debilidad como figura pública y la falta de credibilidad por parte de sus propios compañeros de partido, provocó el alejamiento del poder de los gobernadores, y con ello el fracaso electoral.

En este 2009, la recomposición política del PRI se basó en un perfecto proyecto de sincronización electoral, en el que gobernadores, liderazgos locales y aparato de partido recuperaron el poder perdido hace tres años. El problema se vuelve a plantear en función de la sucesión presidencial de 2012, en la que gobernadores se ven como los candidatos naturales para representar a su partido. Y es aquí donde la disciplina deja de funcionar.

Cuando todos se sometían al dedazo presidencial, el problema terminaba el día del destape y todos se aglutinaban en torno al nuevo liderazgo. Hoy ya no existe esa realidad, y los golpes por la sucesión se ven desde ahora.

El góber de la tele, Enrique Peña Nieto, supone que su pasado montielista no será obstáculo para la candidatura, mientras Manlio Fabio Beltrones y Beatriz Paredes esperan la oportunidad para sacarlo de la jugada, de la misma forma como Madrazo lo hizo con Montiel.

El gobernador de Veracruz, Fidel Herrera, experto en el manejo electoral, también juega las cartas contra el mexiquense, que piensa que con tener de su lado a la televisora de avenida Chapultepec, el triunfo está al alcance de la mano. Hay que recordar que las grandes televisoras apuestan a candidatos cuando los ven cerca del triunfo, pero se alejan de ellos en el momento de su caída, y si no recordemos el caso de Televisa con Andrés Manuel López Obrador.

Para el PRI, la posibilidad de regresar a Los Pinos radica en construir un nuevo acuerdo partidario que deje satisfechos a los gobernadores, a liderazgos como el de Beltrones y a la dirigencia partidaria encabezada por Beatriz Paredes. Sin un primer mandatario que imponga decisiones, los priístas están obligados a reformular sus usos y costumbres para no destrozarse entre ellos una vez más.