agosto 02, 2009

'Los ricos también llaman' por Paco Calderón

Armas de EU carburan el crimen en México y Canadá

Luis González de Alba
Se descubrió que...
Milenio

Hay investigaciones que no nos sorprenden porque van en el sentido mismo de nuestras intuiciones. La que viene a continuación sobre el flujo de armas hacia grupos criminales es de ese tipo. De cualquier forma su importancia radica en que confirma con datos precisos lo que eran sospechas.

En otras ocasiones, los resultados son contrarios a lo que el sentido común habría adelantado, van contra la intuición y de ahí se ha acuñado el término contraintuitivo. De este último tipo es otra investigación que nos sorprende al descubrir que la tasa de homicidio por arma de fuego en Inglaterra es de las más bajas entre las democracias industriales avanzadas. No sorprende, en cambio, constatar que Holanda se encuentra en ese mismo caso de baja incidencia.

En ocasiones, los resultados contrarios a lo esperado nos resultan de tal forma intolerables, que los rechazamos sin más. Esto también es bien sabido por el sentido común, pero Dolores Albarracín, de la Universidad de Illinois, acaba de confirmarlo con una investigación en la que hubo casi ocho mil participantes: “En temas que conciernan valores morales o políticos, el 70 por ciento de las ocasiones usted escogerá información confirmatoria”. Lo que va contra nuestras creencias lo atribuimos a dolo en los investigadores.

Lo más interesante del estudio es que quienes menos confianza tienen en sus propias creencias son quienes menos escuchan opiniones contrarias. Quien empieza a dudar de su partido o líder predilecto menos desea oír a quienes lo combaten.

Contacto: dalbarra@illinois.edu.

Tampoco sorprende saber que la mayor parte de las armas de fuego recuperadas en escenas del crimen canadienses fueron llevadas de Estados Unidos. Otro tanto ocurre con México. Armas llevadas de contrabando a Canadá y México por criminales que las obtienen con toda facilidad en Estados Unidos contribuyen a elevar la tasa de homicidio en Canadá y a intensificar el conflicto con narcotraficantes en México, sostiene un estudio publicado en un número especial de Criminology and Criminal Justice el pasado mes de julio.

Los autores Philip Cook, Wendy Cukier Ryerson y Keith Krause han acumulado evidencia empírica de lo que todos sospechamos: “Los Estados Unidos son, sin duda alguna, un gran proveedor de armas ilegales (en particular pistolas) tanto para Canadá como para México.”

Los investigadores han rastreado tanto como 90 a 95 por ciento de las armas recuperadas en México hasta su origen en Estados Unidos. Otra fuente es América Central, “una región inundada con armas importadas tanto por gobiernos como por grupos rebeldes durante las guerras civiles en El Salvador, Nicaragua y Guatemala.

Una tercera fuente son las mismas fuerzas armadas mexicanas: “La Small Arms Survey 2008 mostró que armas desviadas de la policía y las fuerzas armadas era una fuente importante y en ocasiones la principal de armas ilegales en muchos países”. Algunas armas empleadas en los delitos mexicanos, tales como granadas y armas automáticas son menos fáciles de adquirir en Estados Unidos y probablemente llegan de otra parte. Esto contrasta con Canadá, donde muy pocas armas llegan de otra parte que no sea de Estados Unidos o del desvío ilegal de suministros legales canadienses.

El resultado es que, según investigaciones previas, la expectativa de vida en los tres países de Norteamérica ha descendido: 0.6 años para los mexicanos como resultado de la violencia armada, 0.3 en Estados Unidos y 0.08 en Canadá.

“El uso de armas de fuego por grupos criminales incrementa su poder relativo y, en las terribles circunstancias que vemos en México, contribuye a subvertir la autoridad legítima y a crear tal miedo como para tener un impacto sustancial económico y político”, dice Cook.

Un dato curioso es que, mientras la tasa de homicidio por arma de fuego en Canadá es baja y está bajando más, la percepción pública es que está subiendo este tipo de crimen. “Cuando Toronto, ciudad con 2.8 millones de habitantes alcanzó 52 homicidios por arma de fuego en 2005, se le llamó ‘el año de la pistola’ a pesar del hecho de que la ciudad tuvo una de las tasas más bajas de asesinato en el continente para una ciudad de su talla. La tasa de homicidio por arma de fuego en Estados Unidos es 6.7 veces más alta que en Canadá, y Estados Unidos tiene cinco veces más asaltos a mano armada que Canadá”. Éste es uno de los argumentos más esgrimidos por quienes exigen un mayor control en la venta de armas en la Unión Americana.

Otro artículo en el mismo número sobre armas de fuego señala que el Reino Unido y Holanda están entre las democracias industriales avanzadas con más baja ocurrencia de homicidio por arma de fuego. Lo cual lleva a recordar que Holanda es uno de los pocos países que han despenalizado el consumo de drogas.

Contacto: Mithu Mukherjee, mithu.mukherjee@sagepub.co.uk

SAGE Publications UK.

Recuperar la confianza

Ivonne Melgar
Retrovisor
Excélsior

Apenas esta semana, 24 días después, el presidente Felipe Calderón habló de manera pública del futuro de su gobierno y del PAN, luego de la derrota electoral.

Ocurrió en la gira por Costa Rica, donde por primera vez, desde aquel 5 de julio, respondió las interrogantes abiertas desde entonces: ¿Habrá cambios en el gabinete? ¿Qué pasará ahora con su partido?

Es significativo que los pronunciamientos sobre dos temas difíciles, vinculados y determinantes para la suerte del sexenio, se hayan realizado en una visita internacional y que ésta sea el espacio que le permitió al Presidente ventilar sus posiciones políticas. Como si necesitara de la distancia física para establecer la medida de las cosas.

El asunto no es trivial, porque las formas nunca lo son y porque el cómo de las cosas cuenta y mucho, sobre todo cuando se trata de resolver problemas. A pesar del álgido debate que desató esta elección intermedia, porque sus resultados estrecharon los márgenes del partido gobernante, en Los Pinos se optó por guardar silencio durante tres semanas.

Claro que el Presidente mantuvo actos públicos con mensajes diversos, en su mayoría relacionados con la crisis económica y su estrategia de seguridad. Pero en ningún momento fue expuesto al diálogo con los representantes de los medios de comunicación, es decir, a las preguntas que los informadores hacen en toda democracia en tanto representantes, puentes, enlaces de la opinión pública.

Las comparaciones resultan odiosas para quienes pierden en el cotejo, pero si algo caracterizó a Fox el día después de la derrota en los comicios legislativos fue que, como lo hizo en todo el sexenio, se adueñó del micrófono.

Y el lunes siguiente se dedicó a ofrecer entrevistas en la radio para difundir su balance de lo sucedido en las urnas y dar el banderazo de la sucesión hacia 2006.

Porque si bien es cierto que el primer presidente del PAN y su gente perdieron desde muy pronto la batalla con el denominado círculo rojo (intelectuales, líderes de opinión y comentaristas de la política), la terquedad del foxismo también se expresó en la pelea cotidiana por ganar la pantalla, la radio y figurar en las primeras planas de los diarios. Su apuesta era seguir vigente en el círculo verde, el de la gente de a pie.

En contraste, acaso bajo la idea de ir en sentido contrario a su antecesor, el equipo calderonista buscó encarecer los encuentros con la prensa. Sin embargo, conservó el esquema de los discursos cotidianos en actividades protocolarias y apegadas a la exaltación de la investidura presidencial. Se le puso un precio alto a los cuestionamientos de los medios de comunicación. Pero se mantuvo el esquema que trivializa los dichos del día a día.

Como nunca antes, en esta compleja coyuntura hubo silencio, apenas superado el miércoles en la Cumbre de Tuxtla, una vez que concluyó el encuentro con gobernantes de Centroamérica, México, Colombia y República Dominicana, en Guanacaste, en Costa Rica.

Acaso porque era inevitable obviar el formato de las conferencias de prensa tanto ese día como el siguiente, en San José, durante la visita de Calderón a la sede de su homólogo costarricense Oscar Arias. Pero fue ahí donde se dieron los postergados encuentros con la prensa. Mucho tiempo después del saldo rojo electoral que acentuó la división interna en el blanquiazul.

Mas resulta evidente, si nos atenemos a la reacción y a las respuestas de Calderón, que él necesitaba hablar y fijar postura. Este aparente detalle forma parte de un estilo que lo aleja de la posibilidad de que su palabra marque el debate político. Es un detalle que forma parte del estilo de comunicación que se diseñó para este sexenio y que lo aleja del gran público.

Porque el silencio en el ejercicio del poder resulta caro. Y muy caro ha sido el que facturó el conflicto interpartidista, al grado que desde Los Pinos, por iniciativa del Presidente, a través de su secretario particular Luis Felipe Bravo Mena, se tuvo que convocar a una encerrona el fin de semana anterior, a fin de dialogar con algunos de los inconformes como Santiago Creel, Ricardo García Cervantes y Javier Corral.

Todo indica que el inicio de la operación cicatriz fue exitosa. Con excepción de Manuel Espino, los “no alineados” que antes impugnaron la candidatura de César Nava se dan por bien servidos con la interlocución experimentada en ese cónclave que concluyó la urgencia de acercar al PAN a la ciudadanía y a los reclamos sociales.

Y es por esa apertura presidencial con sus correligionarios críticos, que Calderón habló del tema este jueves, con el llamado a sustituir el prejuicio y la desconfianza por el diálogo y la reflexión.

Confianza. Eso es lo que ahora se debe restablecer. Y donde la capacidad de comunicación gubernamental tiene un reto: transmitir esa confianza.

Si en un primer momento de la gestión calderonista funcionó la imagen de un mandatario a cargo de la inseguridad, dispuesto a enfrentar al crimen organizado, actualmente el reclamo de las urnas va por otro lado. Y se requiere de un gobierno más atento a las demandas económicas y sociales, que demuestre que escucha a la gente.

Confianza del Presidente no sólo en los suyos. Y quizá por eso ha subido tanto la expectativa de los cambios en el gabinete. Porque en el fondo hay una exigencia de la clase política, de diversos sectores panistas y de los ciudadanos al hecho de que el actual gobierno se haya integrado sólo de los cercanos.

Por lo pronto, Calderón tomó la pregunta que se le hizo en Costa Rica: ¿Habrá cambios en el gabinete? Y aunque su respuesta fue ambigua, hubo una: “Siempre, las circunstancias cambiantes ameritaran una constante adecuación tanto de las estrategias como de los equipos de gobierno”.

Con esta respuesta, se dio una actitud de revisión, de reconocimiento de la necesidad de cambiar. Se rompió el silencio, un silencio que debe remontarse porque en las actuales circunstancias, el que calla otorga.

PD: Hacemos una pausa vacacional. Y nos encontramos aquí, nuevamente, el 22 de agosto.

Confieso

Jean Meyer
Profesor investigador del CIDE
jean.meyer@cide.edu
El Universal

Confieso que he pecado por omisión. Hace 15 días, preocupado por el enfriamiento de las relaciones entre México y Francia, escribí “La guerra de los pasteles”; me motivaba la tercera intervención del presidente Sarkozy, que pedía a México el traslado de Florence Cassez a una prisión francesa, donde purgaría su condena, en virtud de la Convención de Estrasburgo, firmada por México.

No me sentía Víctor Hugo regañando a Napoleón III por la intervención francesa, pero sí me molesté por las insistentes presiones de un gobierno sobre el nuestro. Por eso publiqué la carta de un francés igualmente molesto. Hasta aquí, todo bien, aunque ahora sé que Sarkozy tiene buenas razones para sentirse “engañado” por algunos de los nuestros.

Mi pecado fue, al reproducir tal cual la carta de mi amigo, no preocuparme por el hecho de que se daba por evidente la culpabilidad de Florence Cassez, con la corta frase: “Obviamente Florence Cassez no es el capitán Dreyfus”. Significa que no es un caso (affaire) que divide la nación francesa en dos bandos violentamente enfrentados; pero como Dreyfus fue un inocente injustamente condenado a partir de la fábrica de falsas pruebas, no ser Dreyfus puede significar ser culpable.

Un periodista mexicano que me pide por lo pronto no dar su nombre, pero que prepara un largo artículo sobre el “caso”, me señaló mi irresponsabilidad al sumarme a los que acusan “a una persona en la cárcel que, además de perder la libertad, tiene a todo un país en su contra, injustificadamente”.

El “injustificadamente” me despertó. No es todo el país, porque varios periodistas y locutores de primer nivel han manifestado sus dudas sobre la culpabilidad de la francesa, pero es casi todo el país: todos los partidos, el Congreso, diputados y senadores, el Presidente, los ministros, los defensores institucionales de los derechos del hombre, los familiares de víctimas de secuestros famosos y fatales; según un sondeo, 62% de los encuestados se manifestó en contra de la repatriación de la francesa, incluso si se incumple algún tratado internacional. Confieso que me dejé llevar por la cargada de los búfalos y que pensé: si la mujer y sus abogados piden su traslado a Francia, en lugar de recurrir al amparo, es que se reconoce culpable.

Se me había olvidado lo dicho por nuestro gran pintor José Luis Orozco: “Cuando todo el mundo dice que sí, debes decir no”. Denise Maerker, Anabel Ochoa, Marie Hélène Pontvianne, Román Revueltas y otros más habían dicho que no, pero fue necesario que me escribiera el señor X y me facilitara una enorme documentación para que me cayera el 20: “La aterradora posibilidad de que F.C. sea inocente”.

Un estudio fino de la cronología de los acontecimientos, en todas sus dimensiones nacionales e internacionales, incluidas las relaciones personales entre los dos presidentes Calderón y Sarkozy, desde el 8 de diciembre de 2005, día del arresto de la francesa, hasta el día de hoy, no permite conservar la convicción nacional de que la mujer es culpable.

¿Le toca al acusado demostrar su inocencia o a la acusación demostrar su culpabilidad? Por desgracia parece que los últimos enredos entre policías y justicias federales y capitalinas, a propósito del secuestro y asesinato del joven Martí, nos demuestran que seguimos fabricando pruebas, como en los tiempos del presidente Zedillo con motivo del asesinato de Ruiz Massieu, o haciendo todo lo necesario para que no se sepa nunca quién mató y quién mandó matar al cardenal arzobispo de Guadalajara.

Nuestro país se encuentra “en el sótano de la libertad de prensa”, al nivel de Sri Lanka y Filipinas. “México es un país con muchas instituciones y ONG que supuestamente defienden la libertad de prensa y a pesar de ella hay impunidad”, declaró hace poco a EL UNIVERSAL Jean François Julliard, secretario general de Reporteros Sin Fronteras . Nos encontramos con una calificación muy mala también en cuanto a la seguridad, la corrupción y la impartición de justicia . Y con todo eso, seguí la cargada de los búfalos. Confieso mi culpa.

El historiador debe conseguir toda la documentación posible antes de pasarla a la criba; el periodista también. Ese periodista que me pide el anonimato, porque se siente indefenso, lo hizo y me dio una lección profesional y moral. Las “fallas”, para no decir más, en los procedimientos, instrucción, juicios en el asunto Cassez abren la puerta a todo tipo de sospechas. Es lamentable, pero es el caso y eso explica la insistencia de un presidente Sarkozy que seguirá insistiendo.

Tan sencillo como abrir la puerta

Román Revueltas Retes
revueltas@mac.com
La Semana de Román Revueltas Retes
Milenio

Y pensar que el crecimiento y la riqueza los tenemos ahí, al alcance de la mano. El territorio nacional fue bendecido con un fabuloso tesoro natural, el petróleo, que no ha prácticamente servido para maldita cosa porque México sigue empantanado en el atraso y la desigualdad. Y no me digan, por favor, que poco más de nueve años de gobernaciones panistas explican, de pronto, la existencia de 40 millones de pobres en este país. Pero, por lo que parece, la evidencia de tan morrocotudo fracaso —un desastre que se origina en la concepción misma de un sistema que nunca tuvo el propósito de otorgar libertades a ciudadanos soberanos sino que se dedicó simplemente a controlar una colectividad de súbditos consintientes a punta de prebendas y beneficios espurios— no sirve para hacernos cambiar de rumbo ni para corregir las fallas: hoy mismo, confrontados a la realidad de la desigualdad, la injusticia social y vapuleados, encima, por una devastadora crisis económica, somos incapaces de cuestionar un pernicioso modelo de desarrollo que, por el contrario, hemos transmutado en dogma sagradamente constitucional.

Hablo, desde luego, de ese gran decreto fundacional del Estado mexicano que consagra solemnemente la propiedad pública de los hidrocarburos y los energéticos pero que, en los hechos, ha perpetuado la descarnada expoliación de un recurso para alimentar las arcas de un gobierno ineficiente, ha servido de caja chica a los líderes sindicales, ha propiciado colosales niveles de corrupción, ha repartido las ganancias entre una pandilla de contratistas cercanos al régimen, ha sentenciado a la empresa petrolera nacional a una bancarrota onerosa para la nación entera y, sobre todo, ha impedido la verdadera creación de riqueza implantando un catálogo de prohibiciones que ni siquiera estaban previstas en la proclama original de Lázaro Cárdenas. ¿A alguien le beneficia que un conciudadano emprendedor no pueda venderle a los vecinos la electricidad que producen sus molinos de viento?

Se ha discutido mucho este tema pero, por lo general, las argumentaciones se apoyan en los dogmas que sustentan a las ideologías en vez de surgir de la razón y el pragmatismo. El debate es así “político” en el peor sentido de la palabra: no cuentan los hechos duros sino la exhibición de incuestionable fidelidad a unos principios de doctrina que nadie debe discutir. El petróleo “es de todos los mexicanos”. Punto. Quien proponga que algunos de esos mexicanos inviertan sus dineros para construir refinerías o explorar nuevos yacimientos es un traidor. Lo curioso es que “nuestro” oro negro es un “patrimonio”, un “bien estratégico” administrado por una corporación paraestatal que no tiene otro remedio que otorgar, a diestra y siniestra, contratos para que toda clase de capitalistas —autóctonos y del exterior— le proporcionen los bienes y servicios que requiere: Pemex renta buques privadísimos y compra helicópteros irremediablemente extranjeros; paga dólares contantes y sonantes para que los denostados yanquis le vendan maquinaria y equipo; usa herramienta fabricada por particulares de Alemania y adquiere “soluciones de software” como cualquier hijo de vecino que se persona en el Office Max del barrio para hacerse con el último programa de Microsoft.

El problema es que esa empresa que tan alegremente reparte convenios y contratos no gana dinero; no tiene capital propio para invertir en infraestructura y en exploración; y, en el colmo de la política antipatriótica y antinacionalista, se asocia con magnates texanos porque doña Constitución le prohíbe celebrar maridajes con los ricos del terruño para construir refinerías en su propia casa. Las gasolinas nos las refinan fuera de nuestras fronteras, el gas natural nos lo venden los yanquis al precio que les viene en gana y los petroquímicos que utilizan nuestras industrias los tenemos también que comprar en el exterior, dejando a otras multinacionales el beneficio del valor agregado. México solamente vende petróleo crudo. Nada más.

Éste, el de los hidrocarburos, debería de ser el gran debate nacional en estos momentos. Porque, aunque algunos (muchos) no lo quieran ver, es la única salida que existe para remediar el pavoroso estancamiento de la economía mexicana. Imaginen ustedes, para no ir más lejos, los beneficios de que con recursos privados –justamente ésos de los que carece Estado y por lo cual apenas va a edificar una refinería— se construyeran, ahora mismo, cinco nuevas plantas de refinación. Tan simple y tan sencillo como dar un paso. Y tan complicadamente mexicano como eso mismo.

Así es cómo

Luis Rubio
Reforma

Décadas de observar y analizar promesas de desarrollo económico me han hecho un escéptico. La evidencia de qué funciona y qué no es bastante obvia, pero por algún motivo nunca se conjuntan las circunstancias que lo hacen posible. Por qué, me pregunto, algunos países avanzan y otros no. Si uno revisa la literatura, los temas de hoy no son distintos a los de hace décadas o, incluso, siglos. Las palabras cambian, pero los temas persisten. El debate sobre más gobierno o más mercado no es nuevo ni particularmente creativo. Pero algo sin duda nos ha faltado para encontrar nuestro camino.

Hace algunas semanas estuve en una conferencia sobre los BRIC, sigla que inventó un banco de inversión para identificar a cuatro países (Brasil, Rusia, India y China) que tienen poco en común pero prometen lograr elevadas tasas de crecimiento económico. Quitando a Rusia, cuyo acelerado envejecimiento demográfico, por no hablar de su dependencia respecto a los precios del petróleo, seguramente le hará imposible mantenerse en ese grupo, los otros tres han evidenciado una gran flexibilidad y capacidad de adaptación. Pero cada uno ha seguido un camino distinto y lo único que los asemeja es su expectativa y propósito de convertirse en potencias en el futuro. Este punto tiene un impacto psicológico tan enorme que no puede ser ignorado.

Al escuchar las presentaciones iba yo pensando en lo circular de la historia y en las formas en que nuestra experiencia se asemeja o diferencia de aquéllos. En las últimas décadas se adoptó una serie de programas y proyectos, todos ellos concebidos como la forma última de alcanzar el desarrollo y, aunque ha habido mejorías aquí y allá, es evidente que el país no ha logrado la transformación que se prometía. Un comentarista argentino decía que ellos crearon grandes proyectos e incluso se adoptaron etiquetas rimbombantes para asegurar que "ahora sí" se harían las cosas bien, sólo para comprobar años después que el desarrollo seguía siendo una promesa y no una realidad. El argentino se refería al programa de "convertibilidad" del peso argentino, mecanismo consistente en fijar la moneda local contra el dólar para garantizarle a la población que el gobierno ya no volvería a generar inflación, sólo para luego encontrar con que los engañó, llevando al país a una catástrofe. Los costos de la laxitud fiscal son conocidos por todos, pero eso no ha impedido que, desde 2006, se siga prometiendo el Nirvana económico si sólo se rompen las amarras fiscales.

No hay patrones comunes en los BRIC. El gobierno chino ha utilizado toda la fuerza de su poderoso aparato para forzar una transformación "desde arriba", en tanto que el hindú ha ido haciendo pequeños cambios, en la medida en que ha podido, que han liberado las fuerzas creativas y productivas de su sociedad. Se trata de dos experimentos tan dramáticamente contrastantes en forma y enfoque que es imposible encontrar mayores denominadores comunes. Los chinos viven bajo la férula de un gobierno duro que tiene absoluta claridad de sus objetivos y no ceja en su esfuerzo por avanzarlos ni ha encontrado obstáculo suficientemente grande que lo pare. En cambio, el de India apenas logra navegar las difíciles aguas de la extraordinaria complejidad social y política de una nación tan diversa. A decir del expositor hindú, China es una nación que va asimilando las diferencias y creando un todo común, en tanto que India va acumulando experiencias y dejando que persistan las partes que integran al conjunto.

Brasil, más cercano a nuestra historia y experiencia, ha logrado extraordinarias tasas de crecimiento gracias tanto al boom en la demanda de materias primas que ha generado la economía China, como a la industria de bienes de capital que desarrolló en otra era y que ahora, bajo un nuevo enfoque, ha comenzado a arrojar dividendos. La exportación de materias primas le ha generado una enorme oportunidad, en tanto que la venta de aviones y otros bienes tecnológicamente sofisticados le han dado una enorme visibilidad. Sin embargo, lo que realmente ha transformado a Brasil es una actitud: los brasileños están decididos a convertirse en una nación desarrollada y poderosa y eso les ha permitido remontar toda clase de obstáculos, tanto físicos como mentales. Es eso lo que les ha llevado a convertir a su otrora monopolio petrolero en una de las empresas energéticas más sofisticadas del mundo y a privatizar sus empresas en formas que generan competencia interna y los obligan a ser cada día mejores. Su actitud no es discursiva como la nuestra: esa actitud ganadora les ha llevado a cambiar, aceptando costos pasajeros en aras de un futuro mejor.

En la conferencia se presentaron muchos indicadores y anécdotas de corrupción, burocracia, desigualdad y subsidios. Ninguno de esos elementos ha sido particularmente crucial en promover o impedir el crecimiento: hay ejemplos de todo pero ninguno los mantiene estancados. El hindú decía que su país "crece a pesar del gobierno" y, de hecho, que "la economía crece de noche porque es cuando el gobierno está dormido". En contraste, en China es el gobierno el que allana el camino. El reto para India es construir la infraestructura de un país moderno, el de China resolver los problemas del poder sin perder su dinamismo. Ninguno la tiene fácil.

Por años parecía que los qués del desarrollo habían sido resueltos y que sólo faltaba encontrar los cómos. Nuestro estancamiento, que ya lleva décadas, muestra lo contrario: no hemos resuelto ni lo más elemental.

El desarrollo no es algo técnico, sino resultado del sentido común y de la disposición a cambiar. Lo que une a estas naciones ha sido su capacidad, cada una a su manera, para crear condiciones de mercado; hacer atractiva la inversión; promover el desarrollo de su capital humano (sobre todo educación y salud); seguridad pública; y cumplimiento de los contratos a un costo bajo.

Nosotros no hemos logrado los acuerdos más básicos ni existe el hambre de querer vivir de una manera distinta: la actitud de cambiar y transformarnos, de una vez por todas. Eso crea un entorno propicio tanto para la frustración como para el abuso y la corrupción. Todo porque no existe la disposición a adoptar una agenda de futuro que todos ofrecen pero nadie asume.

Llevamos décadas hablando del crecimiento pero no hemos desarrollado la actitud necesaria para lograrlo y eso nos deja inmersos en un proceso desgastante en el que todo se hace para privilegiar lo existente en lugar de construir un futuro mejor. Si algo enseñan los BRIC es que la única manera de lograr el desarrollo es querer lograrlo porque eso obliga a pensar en el futuro.

Página en internet: www.cidac.org

Destape bis de AMLO

Francisco Garfias
www.elarsenal.net
Arsenal
Excélsior

A Dolores Padierna se le adelantaron los tiempos. Falta medio sexenio, pero ya destapó a Andrés Manuel López Obrador como candidato a la Presidencia de la República. Lo hizo en el marco del Consejo Nacional del PRD, que se lleva a cabo en Morelia, Michoacán. “Su liderazgo es aglutinador, confiable, congruente”, argumentó la esposa de René Bejarano. El documento que presentó a los consejeros, leído en tribuna, argumenta que el movimiento obradorista, con El Peje a la cabeza, es el “único” que puede conducir la izquierda a Los Pinos.

A Los Chuchos, obviamente, se les revolvió el estómago. López Obrador hizo campaña por el PT y Convergencia, lo que resultó desastroso para el disminuido PRD. El grupo que encabezan los medio hermanos Arce-Círigo insiste incluso en expulsarlo, por violar los estatutos. Marcelo Ebrard, aspirante confeso a la Presidencia de la República, sólo confirmó que el respaldo de Izquierda Unida no es para él.

En Morelia quedó ratificado que la desaparición de las tribus del PRD es una utopía, y que la pretendida reunificación de la izquierda sólo existe en los discursos. Los proyectos de Obradores y Chuchos son irreconciliables. Unos y otros no caben en la misma casa.

* * *

El cártel de La Familia Michoacana está quebrado. Lo aseguran altos mandos de la SSP federal, luego de tener acceso a datos sobre el estado financiero de esa organización criminal. Esta situación conlleva graves riesgos. Las autoridades federales saben que La Familia mantiene la economía de varias comunidades de ese estado, y que sin ese apoyo se multiplica la marginación y la pobreza en esas zonas. No tienen para donde hacerse.

* * *

Al correo de Arsenal llegó copia de la carta enviada al presidente Calderón por alrededor de 400 integrantes de la comunidad universitaria de Michoacán, en la que abogan por el biólogo Mario Romero Tinoco, el ex alcalde de La Huacana, detenido en los operativos de las fuerzas federales el pasado 9 de julio y consignado por supuestos nexos con el cártel de La Familia.

Los firmantes recuerdan que Romero Tinoco es un destacado miembro de esa comunidad y que ha ganado premios a nivel nacional e internacional por su destacada labor. “Es una persona de probada honorabilidad, rectitud y compromiso para con la comunidad, tanto en el ámbito académico, como administrativo y personal”, destaca la misiva. Solicitan que, en el marco del proceso que se le sigue, haya transparencia, justicia y respeto a sus derechos humanos.

* * *

A Marcelo de los Santos le queda un mes como gobernador de San Luis Potosí. Su inminente salida no fue obstáculo para que solicitara al Congreso local autorización de contratar un crédito por mil 500 millones de pesos. Dice que los necesita para obras de infraestructura y para repartirlo en los 56 municipios.

Pero en el PRI no le creen. “Quieren pagarse el bono de marcha”, asegura el diputado federal de este partido, Jesús Ramírez Stabros. Jura que, de ese total, apenas 100 millones de pesos irán a parar a los ayuntamientos. Los tricolores, además, están preocupados por la enorme deuda que el panista heredará al gobernador electo, Fernando Toranzo. Este último, de quien se dice que está muy enfermo, dio a conocer un comunicado en el que lamenta que se recurra al “deplorable camino” del endeudamiento para enfrentar la crisis financiera del gobierno local.

* * *

El senador Eugenio Govea y el alcalde de San Luis Potosí, Jorge Lozano, se convirtieron ayer en el hazmerreír de la entidad. Las fotos de los ex panistas aparecieron de cabeza en el salón de los presidentes de la sede del comité estatal.

Alguien les hizo el favor de colar un fotógrafo al Comité, y la imagen se publicó en la prensa local. Los dos le dieron la espalda, en el último minuto, al derrotado candidato azul al gobierno del estado, Alejandro Zapata Perogordo. Quedaron como traidores.

* * *

Moraleja de la semana (cortesía de Gandhi): Ojo por ojo, y el mundo terminará ciego.