agosto 14, 2009

Fox, tenías razón: ya te extrañamos

Francisco Martín Moreno
fmartinmoreno@yahoo.com
Excélsior

Las remesas enviadas por nuestros compatriotas desde Estados Unidos observan una caída importante. Lo mismo acontece con los ingresos petroleros ante el agotamiento agresivo de nuestros manantiales...

A Alfonso Pasquel, por su contagioso amor a México.

La economía nacional se encuentra al punto del colapso, los indicadores del consumidor arrojan cifras estremecedoras. El PIB se desploma 8.2%, mientras que la producción industrial se precipita en un temerario 10.3 por ciento. Se prevé “un hoyo fiscal de 308 mil millones de pesos ante la caída de la producción petrolera, algo así como un 2.5% del Producto Interno Bruto, el shock financiero más grande de los últimos 30 años”. Baste imaginar el futuro de México si el gobierno de Calderón llega a la quiebra financiera como ya acontece con 90% de los municipios del país, en tanto los partidos políticos se niegan a eliminar subsidios o a aumentar impuestos para reducir el déficit. La ruta de colisión adquiere una inercia incontrolable. Vamos al garete rumbo al despeñadero.

Las remesas enviadas por nuestros compatriotas desde Estados Unidos observan una caída importante. Lo mismo acontece con los ingresos petroleros ante el agotamiento agresivo de nuestros manantiales y la incapacidad manifiesta del gobierno calderonista y del Congreso federal para llevar a cabo una auténtica reforma energética que pudiera cambiar radicalmente el rostro escuálido, aceitunado y enfermizo que exhibe el México de nuestros días. Nadie se mueve mientras nos hundimos víctimas de un nacionalismo suicida. Caen las remesas, los ingresos petroleros y las divisas turísticas, mientras que la inversión extranjera busca ambientes estables ante el clima de inseguridad que priva en el país y la falta de certeza jurídica existente en los aparatos de impartición de justicia.

Se empiezan a consumir irresponsable e ilegalmente las reservas del IMSS ante la asfixia financiera que también acosa a dicho Instituto. Pemex también está quebrado, a pesar de contar con el monopolio y la distribución de gasolinas en todo el país. Muy pronto las importaciones de Pemex serán superiores a sus exportaciones, en tanto que sus pasivos laborales, más los del IMSS y los de CFE, son impagables. ¡Horror de horrores!

A nadie escapa que la impresión de dinero fresco constituye un recurso impensable porque sólo precipitaría la catástrofe financiera. La economía informal ya supera 50% de la población económicamente activa, una población que evidentemente no paga impuestos, pero sí disfruta el seguro médico popular. Para concluir este resumen siniestro baste exponer la crisis de desempleo por la que atraviesa México: a finales de este año alcanzará los dos y medio millones de mexicanos sin una fuente de trabajo.

Obama ha sostenido que su obsesión es colocar a las personas idóneas en los puestos correctos para tener la libertad de innovar y de pensar creativamente en la solución de los problemas. El jefe de la Casa Blanca no se ha cansado de insistir en la importancia de contar con las mejores evidencias, los mejores datos, la mejor información, para estar en posición de tomar decisiones valientes en el momento preciso, a pesar de correr riesgos y de exponerse dentro del terreno de lo razonable. Obama se ha mostrado abierto al cambio, a escuchar puntos de vista ajenos y a practicar los ajustes necesarios cuando algo no está funcionando. Su equipo de gobierno, escogido en todos los ámbitos de la Unión Americana, será la clave de su éxito.

El gobierno de Calderón ha demostrado una manifiesta incapacidad para operar las difíciles tareas de gobierno. El país empieza a deshacerse en nuestras propias manos como si fuera papel mojado. Las medidas pertinentes para atacar la crisis no sólo se expusieron extemporáneamente, sino que, además de lo anterior, la mayoría no llegaron a ejecutarse. ¿Cuál Ejecutivo..? Nos esperan tres años más de gobierno calderonista del que sólo podemos esperar peores noticias, ya que además se encuentra prácticamente maniatado ante el Congreso y no cuenta con los operadores políticos para controlar el timón y dirigir al país hacia donde resulte más conveniente. Creo que si el Presidente de la República hiciera un análisis de conciencia y si realmente quisiera a México, según consta en sus discursos, a pesar de que la Constitución General de la República no contempla la posibilidad de renuncia del primer mandatario, salvo en casos de enfermedad y de traición a la patria, Calderón debería convocar en 2010 a unas nuevas elecciones federales para renovar el Ejecutivo federal. Eso es amar a México. Se requiere la presencia de un gobierno creativo, competente, eficaz, negociador, enérgico, visionario y audaz para poder salir adelante. Es obvio que ni Calderón —quien ha perdido contacto con la realidad desde que indirectamente culpa del desastre a Germán Martínez— ni su gabinete, integrado mayoritariamente por funcionarios menores, tal vez leales pero no competentes, integran el equipo que podría sacarnos del atolladero al que nos condujo en buena parte la crisis internacional. Todos ellos hundieron aún más al país en el caos. Los datos duros están a la vista.

Fox, ¡horror!, por lo que más quieras, vuelve, te extrañamos…

Los coordinadores y las definiciones

Jorge Fernández Menéndez
Razones
Excélsior

Como en muy pocas otras ocasiones, la designación de los coordinadores parlamentarios de las principales bancadas de la Cámara de Diputados marcará el futuro de los partidos. El caso del PRD es, en este sentido, el más evidente: la elección de Alejandro Encinas deberá ser entendida prácticamente como la resignación de Jesús Ortega y Nueva Izquierda de seguir liderando el partido. No nos confundamos: Jesús y su equipo podrán continuar administrando el PRD, controlarán sus finanzas y algunas posiciones de poder, como la bancada del Senado, pero la dirección real del partido ya no es suya y aceptaron, desde hace ya tiempo, pero la elección de Encinas lo confirma, que quede en manos de López Obrador.

Sinceramente espero equivocarme: durante muchos años consideré a Encinas uno de los mejores hombres de la izquierda mexicana… hasta que se convirtió en funcionario y terminó como jefe de Gobierno interino durante la campaña de López Obrador. Después de los comicios de 2006, Encinas públicamente dijo que, a pesar de su cargo, su compromiso no estaba con los capitalinos a los que gobernaba, sino con su candidato. Permitió, apoyó y financió con recursos público el plantón de Paseo de la Reforma y del centro de la ciudad (recibió una durísima recomendación de la Comisión de Derechos Humanos del DF por ello, misma que ignoró como lo hizo con las quejas de la ciudadanía) y salió del GDF con el índice de aceptación más bajo que ha tenido un jefe de Gobierno desde 1997. Luego compitió impulsado por el lopezobradorismo para la presidencia del partido. Durante la campaña aceptó e impulsó una estrategia despectiva, agresiva, contra sus propios compañeros. Perdió, mas no aceptó la derrota, pero cuando se acercaba la designación de candidatos para el Congreso, descubrió que López Obrador y el bejaranismo no lo apoyaron para obtener una curul. Recurrió entonces a sus adversarios de Nueva Izquierda y, contra la opinión de muchos militantes de esa corriente, Ortega lo colocó en las primeras posiciones de la lista plurinominal. Pero quienes se quejaban de ese apoyo tuvieron razón: Encinas se fue con López Obrador e hizo campaña contra el PRD en varios distritos, en forma notable en Iztapalapa, con el famoso caso Juanito.

Esa campaña de descalificación interna dejó al PRD en apenas 12 puntos. En ese partido, el mismo 5 de julio en la noche, los principales dirigentes de Nueva Izquierda aseguraron que serían castigados, como dicen los estatutos, todos los que hubieran hecho campaña o aceptado candidaturas de otros partidos. Pero una vez más no cumplieron su palabra y no sólo no hubo expulsiones ni sanciones a los principales dirigentes que violaron los estatutos, sino que se les premió, como en el caso de Encinas, convertido en coordinador parlamentario y disponiendo de uno de los mayores presupuestos a los que tiene acceso su partido.

Toda la historia está teñida de gestos ridículos. Guadalupe Acosta Naranjo, que aspiraba con legitimidad a ser coordinador de la bancada, fue obligado por sus compañeros de corriente a bajarse de sus aspiraciones y leyó entonces un texto con los compromisos que le pedía a Encinas que asumiera, incluida la búsqueda de acuerdos con otros partidos, que no se sometiera a AMLO y no recurriera a acciones violentas como las tomas de tribunas, etcétera. Encinas no dijo ni que sí ni que no y se quedó con la coordinación. Sin embargo, para nadie es un secreto que su compromiso, como en 2006, no está más que con López Obrador y éste ya ha ordenado la toma de tribunas si se plantean reformas con las que el “líder” no esté de acuerdo. El hecho es que la dirigencia del partido no tendrá control sobre su diezmada (apenas 70) bancada de diputados y no parece tenerlo tampoco sobre las principales expresiones públicas del partido. Habrá que ver cómo llegan al famoso congreso refundacional, pero pareciera que ya bajaron los brazos. Insistimos en un punto: ojalá nos equivoquemos con Encinas, pero no se percibe un solo dato (comenzando por su actitud en la reciente campaña) que nos haga ver que ha cambiado con respecto a sus decisiones de 2006. ¿Por qué tendría hoy que apostar por los intereses de la gente o incluso de su partido, en vez de por los de López?

En otro ámbito, si no ocurre nada extraño, hoy tendrá que ser confirmada como coordinadora parlamentaria del PAN la ex secretaria de Desarrollo Social y de Educación Pública, Josefina Vázquez Mota. Es la mejor decisión que podría tomar el panismo: Josefina le otorgará la dosis de apertura que el calderonismo requiere en la política nacional y en el Congreso. Se abre allí una posibilidad de tener un liderazgo panista que pueda mantener la lealtad con el Ejecutivo pero, al mismo tiempo, transitar con cierta autonomía. Ninguna de las otras opciones en el PAN es mejor que ella. Y Francisco Ramírez Acuña, como se ha dicho, podrá ser presidente de la Cámara el año siguiente, cuando le toque al panismo. El PAN debe resolver un punto que no es menor: ¿se quedará o no César Nava en la Cámara? Si lo hace, el proceso de toma de decisiones y negociaciones podría enturbiarse porque las otras fuerzas buscarán una doble vía de negociación.

En el PRI las cosas se han complicado como sólo los priistas saben hacerlo. Luego del triunfo electoral, la sensación de que están en la antesala de Los Pinos los ha llevado a repetir errores. Al momento de escribir estas líneas no se define quién será el coordinador o la coordinadora porque la presidenta del partido, Beatriz Paredes, aspira a liderar la bancada en la Cámara. Podría hacerlo sin mayor problema, pero el punto es si conserva o no la dirigencia del partido. Y sus opositores internos consideran que se debe quedar con una u otra responsabilidad, sobre todo por el peso que esa doble cachucha tendría de cara a 2012. Lo resolverán, pero el hecho pone de manifiesto las tensiones que conviven en el priismo.

Ninguna de las otras opciones en el PAN es mejor que Josefina Vázquez Mota. Y Ramírez Acuña podrá ser presidente de la Cámara en 2010.

A soltar puras barbaridades

Román Revueltas Retes
revueltas@mac.com
Interludio
Milenio

Esta podría ser una auténtica columna de complacencias. La receta es muy sencilla: le pegas a Calderón, le zumbas a Manlio Fabio, le sueltas algunos leñazos a los asoleados aztecas y le conectas repetidos ganchos a los panistas persignados pero, eso sí, a Rayito ni lo tocas porque el hombre come en plato aparte, digo, tiene ideales y es honrado y milita en la izquierda mexicana y su causa —la de los pobres, evidentemente— es justa de necesidad, aunque le haya aparecido por ahí un secretario de Finanzas, cuando era mandamás del supremo Gobierno del DeFectuoso, que tenía aficiones burguesas y que se largaba a Las Vegas a apostar una plata que no sabemos de dónde la sacaba. Y así, con este cuidadoso reparto de denuestos y lindezas, navegas muy comodonamente entre dos aguas y te la vas pasando de lo mejor, con un porcentaje de correos hostiles muy reducido y con niveles de aceptación muy aceptables.

Pero no. A uno le gusta provocar al respetable y proferir barbaridades. Por ejemplo, cuando giraba yo en la misma órbita que Federico Arreola, ocurrió que él y Carlos Mota y yo defendimos la intervención de Estados Unidos (de América) en Iraq. Se los juro por Dios que sí. Escribimos artículos aprobatorios en estas mismísimas páginas. No era una postura muy popular que digamos, pero teníamos nuestras ideas y las decíamos alto y fuerte. Hoy mismo, esa guerra ha resultado un fiasco monumental aunque, si me preguntan, el propósito era, entre otras cosas, instaurar la democracia en una nación avasallada por un tirano odioso. Y, con perdón, los miles de civiles iraquíes que han muerto en los últimos tiempos fueron asesinados por los terroristas islamistas, no por las fuerzas de la Coalición.

Otra cosa que no se puede decir es que don Zelaya es un perfecto candidato a tirano populista —de la calaña de Chávez y sus amigos— y que es preferible que lo hayan puesto de patitas en la calle a que él mismo hubiera instaurado un régimen opresor. Se rompió la legalidad, es cierto, y no se guardaron las formas. Pero ¿qué prefieren? ¿Qué el tipo comience a cerrar estaciones de radio y periódicos y que se ponga a perseguir a sus opositores? El Congreso de Honduras, la Corte y el propio partido político del presidente decidieron que no debía seguir en el cargo luego de haber violado la Constitución. ¿Esto es un golpe de Estado? Formalmente sí, pero se trata de una versión light, patentada por los hondureños, y algún día les daremos las gracias.

Bueno, eso es todo por hoy. Buen fin de semana, lectores.

El dedacito

Rafael Segovia
Reforma

El dominio del señor Calderón sobre su partido se puso de manifiesto en el mantenimiento del señor Nava, su antiguo secretario privado, cuando los miembros de su grupo privado estuvieron punto menos que obligados de elegir a Nava presidente del partido. A Calderón sólo le faltó decir: el PAN es mío, no admito discusiones sobre el tema. El puñado de disidentes, de todos modos, fue un acto de rebeldía raro, debido a que una serie de hombres se manifestó dando así a conocer -por lo menos así lo creyeron- una personalidad justificativa de su pasado. De poco les sirvió: su palabra no es temida y, cuando lo fue, Calderón declaró el examen de su derrota terminado y todos los consejeros dijeron amén. Empezó la otra espera, la de los grandes, la de una serie de esperanzas sin cumplimiento, porque las visas canadienses seguían igual y el examen de algo tan improbable como el paso en condiciones humanas de los mexicanos al país del norte no se va a examinar por lo pronto: ya se vio que la Cámara de Representantes americana no tiene tiempo disponible.

Los viajes relámpago no tienen posibilidad de alcanzar resultados concretos; el día escaso que Obama puede dedicar a los problemas de América del Norte no alcanza para los asuntos más urgentes. Queda saber si todos los asuntos canadienses serán examinados con ganas de resolverlos, no sólo el de las visas, sino el de los trabajadores mexicanos en aquel país, que como es costumbre se está buscando trabajo para el desempleo a miles de mexicanos, cosa que el secretario del desempleo, no del Trabajo, no sabe ni por dónde empezar.

Aprovechando la presencia de Obama, Calderón hizo una limpia de política interna. Se detuvieron asesinos en potencia, se hizo un castigo ejemplar con una abogada de Monterrey que andaba con problemas de narcotráfico y se consolidó a César Nava, quien también aprovechó la ocasión para consolidar una presidencia de dedo de su partido. Más que nunca el PAN no parece un partido. Obedientes, respetuosos, educados, andan buscando ponerse a las órdenes del hermano mayor que desaparecerá tan pronto como deje de ser el que manda, no el que convence o dirige. Así se ve, así lo ven los del PAN, sin el menor empuje, sin el menor carisma, sin gracia alguna; se pasea por el país buscando un aplauso que no llega. Nava promete triunfos imaginarios, considera el 5 de julio un tropiezo inexplicable como los hombres del PAN en general y como la clase media mexicana en general: no les cabe en la cabeza que se haya votado contra ellos, no comprenden que se haya ignorado la decencia, la honradez -en tanto no se hable de dinero-, no comprenden que no se acepte esta brutal división en clases.

Ya terminó el momento electoral, empieza el trabajo de la Cámara y el de sus líderes. Por el momento no parece interesar gran cosa. Las promesas de Calderón quedarán aplazadas porque no hay dinero para llevarlas a cabo. La reforma de la ley del trabajo, después de la paliza del PAN, no puede ni mencionarse, menos aún como están las cifras de desempleo. No se ha anunciado qué puede ofrecerse por cualquiera de los partidos en esta coyuntura política: esperar es lo más sensato, pero esperar es vivir en el tema de unas nuevas elecciones, de gobernadores esta vez, temiéndose el convencimiento de que una nueva derrota sería una renuncia obligatoria.

Pasada la visita queda una realidad dolorosa, unas deudas pendientes de millones por saldar. México se encuentra en una situación como de hecho no la ha encontrado en su historia. No hay más que la angustia de unos gastos que no se sabe cómo los va a saldar. Dejemos que lleguen. Quedan preguntas de este triste continente: Chile es un país ordenado, con una vida política, capaz de superar el salvajismo militar y el de una derecha olvidadiza de haber vivido en conformidad con una cultura envidiable, un poco como Argentina, Uruguay y Brasil. En México nos separamos de los que supieron alejarse de aquel infierno. Parece como si ahora nos acercáramos, basta con pensar por qué esos países cayeron tan bajo y cómo un canallita como Kissinger los empujó al abismo, del cual sólo salieron a fuerza de voluntad.

Intentamos salir de una cultura, de un comportamiento lamentable. ¿Qué necesidad existe, en un subconsciente obscuro, de apedrear e insultar a unos pobres americanos por el hecho de ser blancos y hueros?

Los pueblos se muestran en sus carencias. Cataluña, siempre educada aunque por momentos se vea un tanto acomplejada, cae en la locura con sus tres copas; Madrid se gasta un dinero que ahora le falta porque no soporta las tres copas catalanas. Hay una prensa lamentable a los dos lados del Atlántico que tiene la obligación de educar a su gente.

Partidos fallidos

Ramón Alberto Garza
Dossier Índigo
El Universal

Si usted no entiende por qué el país está como está, asómese a ver lo que sucede en los partidos que están en reconstrucción tras el 6 de julio. Y también a las bancadas legislativas por estrenarse el 1 de septiembre.

El partido en el gobierno acaba de pasar el duro trance de traicionar sus principios democráticos tras experimentar una traumática y cuestionada designación de su nuevo presidente.

La segunda elección de dirigente del PAN con candidato único en lo que va del sexenio de Felipe Calderón. La tercera de su tipo en la larga historia del partido.

Difícil será para César Nava pegar los platos rotos que dejó una asamblea en la que se cometieron muchos de los pecados por los que tantos años el PAN condenó al PRI.

Candidato único, vinculado al Presidente, con rivales acotados y censurados, con votos cabildeados entre consejeros que no tienen más opción que elegir entre obediencia sumisa o expulsión del paraíso presupuestal. Partido en el gobierno al fin y al cabo.

Como dijera uno de los más prominentes panistas, de los que hicieron historia, de los que pelearon la trinchera: “Por primera vez siento que el PAN ya tiene dueño”.

Pero las cosas en el PRI no son muy distintas. A pesar de ser el que más se benefició de los errores del PAN-gobierno, de nuevo el virus del divisionismo podría dar al traste con su hegemonía verde en San Lázaro.

Y es que igual que como sucedió en 2003 con el duelo entre Elba Esther Gordillo y Manlio Fabio Beltrones, en 2009 la disputa del control se libra en los territorios de Beatriz Paredes y Emilio Gamboa. Investida de la legitimidad que le da el triunfo del 5 de julio, la presidenta del PRI dilucida si aceptar ser la jefa de la poderosa bancada tricolor o si se queda en el partido para recoger la cosecha de triunfos 2010 y enfilarse entre guirnaldas y olivos rumbo a la presidencial de 2012. Pero Emilio Gamboa y un bloque de gobernadores, apuntalados por decenas de legisladores priístas, apuran a que Paredes tome la decisión final.

La victoria da a la tlaxcalteca mano para elegir a dónde ir. Pero algunos de los suyos se sienten excluidos del clan tricolor que crea, decide, pone en práctica, evalúa y avala las decisiones. Y a dos semanas de que inicien los trabajos legislativos, los diputados priístas no definen jefe de bancada, ni tienen la lista de quiénes ocuparán comisiones, ni están definiendo su agenda legislativa.

Si ese es el preámbulo de lo que se le verá al partido dominante en San Lázaro, ya podemos sentir la sombra del paralizante 2003 que entrampó las negociaciones, los acuerdos, las reformas. El sexenio perdido.

En el PRD tampoco se curten mal las baquetas. Con el divisionismo encendido, el sol azteca no se repone de la debacle electoral del 5 de julio, sólo superada mediáticamente por el desplome del PAN.

Una facción perredista domina el partido, otra tiene el control de la cámara, otra más el Gobierno del DF y todas están secuestradas entre los caudillismos o de Cuauhtémoc Cárdenas o de Andrés Manuel López Obrador. No hay manera de refundar.

Con esta descomposición al interior de lo que por principio deberían ser acuerdos, ¿cómo esperamos una República unida?

No lamentemos, pues, las consecuencias de la pesadilla que viviremos en 2010. La construimos a pulso.

Del boquete

Arturo Damm Arnal
arturodamm@prodigy.net.mx
La Crónica de Hoy

Según proyecciones del secretario de Hacienda, el año entrante las finanzas gubernamentales tendrán un boquete, brecha de financiamiento, de, más o menos, 300 mil millones de pesos, lo cual quiere decir que el gobierno gastará 300 mil millones de pesos más de los que recaudará, lo cual exige que esa diferencia se financie de alguna manera que, dada la autonomía del Banco de México, es decir, la prohibición para que por medio de emisión primaria de dinero, el banco central financie parte del gasto gubernamental, solamente puede financiarse por medio de la deuda, con todos los inconvenientes y amenazas que la deuda del gobierno trae consigo, desde presiones inflacionarias hasta fuerzas recesivas.

Lo primero que hay que tener claro es que ese boquete, el déficit presupuestario del gobierno, no es una fatalidad inevitable que haya que enfrentar irremediablemente. No, al final de cuentas esa brecha de financiamiento será el resultado de la decisión de quienes tienen el poder para tomarla, de no reducir el gasto gubernamental en la misma proporción en la que se contraen los ingresos tributarios, reducción en el cobro de impuestos que tiene su causa, uno, en la caída de la actividad económica y, por ello, en la contracción de todo lo que grava el gobierno, desde el ingreso hasta el consumo y, dos, por el menor precio del petróleo y por la menor capacidad, de Pemex, para, desde extraer hasta exportar el hidrocarburo.

Lo segundo que hay que considerar es la magnitud relativa del boquete, la cual se puede calcular como proporción del Presupuesto de Egresos de la Federación, que para este año se proyecta, según los cálculos de la Secretaría de Hacienda, en dos billones 312 mil millones de pesos, de los cuales los 300 mil millones del boquete representan el 12.9 por ciento, cifra importante, pero no tanto como para que no se encuentre, sin necesidad de recortar los gastos más importantes del gobierno, tela de donde cortar, como son los que se destinan no a financiar las legítimas tareas del gobierno, que son garantizar la seguridad contra la delincuencia e impartir justicia, no a ayudar a la satisfacción de necesidades básicas de los pobres, no a la inversión en infraestructura, sino a la promoción de intereses particulares como lo son, por ejemplo, los de los deportistas y los de los creadores de cultura.

El problema se encuentra en la reacción, de todos los presupuestívoros, a la eliminación o recorte de su presupuesto, convencidos de que, si realmente es un error vivir fuera del presupuesto, entonces es injusto que, en aras de tapar el boquete, se les reduzca o elimine su partida presupuestal. ¿Se imaginan, por ejemplo, la reacción de todos los presupuestívoros de Conaculta, ante la reducción o desaparición de "su" presupuesto? ¿O la respuesta de los presupuestívoros de la Conade si les sucediera lo mismo? ¡Como si la cultura y el deporte no pudieran marchar sin el subsidio gubernamental, por poner dos ejemplos, de los muchos que se pueden traer a colación!

Obama, México y Canadá

Andrés Oppenheimer
El Informe Oppenheimer
Reforma

"El beneficio fue empezar a educar a Obama en temas que definen la idea de comunidad norte-americana"

La cumbre de Estados Unidos, México y Canadá realizada a principios de esta semana en Guadalajara, México, fue casi universalmente descrita en los medios como una foto de familia que no produjo ningún resultado de importancia. Yo no estoy de acuerdo: puede que haya servido para convencer al Presidente Obama sobre la necesidad de una mayor integración económica regional.

A juzgar por lo que he oído de personas cercanas a la cumbre, Obama -quien había criticado el Acuerdo de Libre Comercio Norteamericano (NAFTA) de 1994 durante la campaña electoral del año pasado- salió de la cumbre más dispuesto que antes a considerar la posibilidad de respuestas conjuntas de América del Norte a los problemas comunes que enfrentan los tres países en el campo económico, delictivo, ambiental y de salud pública.

¿Qué es lo que hizo que Obama tome más en serio la necesidad de mecanismos de integración regional? Entre otras cosas, la pandemia de gripe porcina.

Los funcionarios estadounidenses preven millones de nuevos casos de fiebre H1N1 este invierno, cuando comience la nueva temporada de gripe en el hemisferio norte. Temen, entre otras cosas, que una masiva propagación del virus en Estados Unidos derrumbe una posible recuperación económica a fines de este año o principios del año próximo.

Con un millón de personas que cruzan la frontera entre México y Estados Unidos todos los días -y esa cifra solo incluye a los que viajan por tierra-, Estados Unidos no puede ganar el combate contra la fiebre H1N1 si México no reduce los casos en su territorio, y viceversa. En la cumbre de Guadalajara, Obama y sus dos colegas acordaron que sus respectivos ministros de salud se reunirán el mes próximo para elaborar una estrategia conjunta para combatir la pandemia.

Pero Obama también escuchó sólidos argumentos de sus vecinos sobre la necesidad de fortalecer la integración económica. Al final de la cumbre, Obama declaró públicamente que ya no considera la posibilidad de renegociar el NAFTA. Y los tres países acordaron realizar tres reuniones a nivel ministerial -incluyendo la de ministros de salud y otra sobre infraestructura- antes de la próxima cumbre norteamericana, que se llevará a cabo el año próximo en Canadá.

He aquí algunos de los datos que el Presidente mexicano, Felipe Calderón, y el Primer Ministro de Canadá, Stephen Harper, le transmitieron a Obama en Guadalajara:

· Aunque el comercio norteamericano se ha triplicado desde que el NAFTA entró en vigencia hace 15 años, la tasa de crecimiento del comercio en América del Norte disminuyó significativamente desde 2001, mayormente debido al aumento de las restricciones fronterizas.


· Las exportaciones estadounidenses, canadienses y mexicanas están perdiendo su cuota de mercado en la economía global. Mientras que en 2001 los tres socios comerciales norteamericanos en conjunto eran responsables del 19 por ciento de las exportaciones mundiales, en 2008 apenas alcanzaron un porcentaje del 12.7 por ciento.

· Los países asiáticos y europeos han firmado nuevos acuerdos de libre comercio y han fortalecido los acuerdos preexistentes en el curso de los últimos años. Mientras tanto, en Norteamérica, no se han construido nuevos caminos ni pasos fronterizos durante los últimos siete años, una falencia que aumenta los costos de transporte fronterizo y que condena a Norteamérica a una posición menos competitiva en el concierto mundial.


· Para ser mas competitivos y salir más rápidamente de la crisis global, los miembros del NAFTA deberían construir nuevos pasos fronterizos, reducir las trabas al comercio comerciales, y armonizar la producción y las etiquetas de los bienes que exportan. Si las empresas estadounidenses, mexicanas y canadienses pudieran fabricar productos con etiquetas válidas en los tres países, llegarían a los 450 millones de habitantes de Norteamérica en vez de estar limitados a sus mercados domésticos, y serían mucho más eficientes.

Cuando le pregunté por el resultado de la cumbre de Guadalajara a Rafael Fernández de Castro, el principal asesor internacional de Calderón, me dijo que México le transmitió a Obama la idea de que "tenemos la opción ante nosotros: podemos dejar que nuestros países sigan integrándose naturalmente, o podemos incidir, acelerar y ordenar esa situación, y volvernos mas competitivos". Según varios funcionarios, Obama lo entendió.

Robert Pastor, codirector del Centro de Estudios de América del Norte de American University, coincidió en que "el verdadero beneficio de esta cumbre fue empezar a educar a Obama en los temas centrales que definen la idea de una comunidad norteamericana".

Mi opinión: Si Obama asistió a esta cumbre con la idea de conversar sobre temas bilaterales son sus pares de Canadá y México, y salió convencido de que los tres países tienen mucho que ganar con una mayor integración de América del Norte, la reunión fue un éxito.

Quizás veamos los verdaderos resultados de la cumbre de Guadalajara cuando los "tres amigos" vuelvan a reunirse el año próximo en Canadá.

¡Ah!, cómo se parecen

Joaquín López-Dóriga
lopezdoriga@milenio.com
En privado
Milenio

No, en la historia ya no se alternan tragedia y comedia; son simultáneas. Florestán

Los que gobiernan los principales partidos políticos del país, unos más que otros, están involucrados en la estructuración y posiciones de la próxima legislatura.

César Nava en el PAN, Jesús Ortega en el PRD y Beatriz Paredes en el PRI operan en diferentes ejes, siendo esta última la más visible al ser la única que llegará a San Lázaro, ella decidirá cómo.

En el caso de Nava, con 90 por ciento de apoyo del Consejo Político, que es el que gobierna al PAN, ha alineado al partido con el Presidente de la República, y ya no es su prioridad la operación cicatriz con una oposición que gritó más de lo que le votaron: diez por ciento.

Sus primeras decisiones no dejan duda. Confirmó a Gustavo Madero en la coordinación del Senado, hoy designará a Josefina Vázquez Mota al frente de su bancada en la Cámara de Diputados y ha iniciado la negociación de cara a quienes, suyos, presidirán las comisiones legislativas que buscan en San Lázaro.

En el PRD, Jesús Ortega ratificó a Carlos Navarrete como coordinador en el Senado, operó, y Alejandro Encinas lo será en San Lázaro, aunque él controlará las comisiones y dejará pasar a Clara Brugada en Iztapalapa. La suma de estos factores le permite mantener la presidencia de su partido.

Al PRI, a diferencia de la liebre de la fábula, se le aprecia tirado en la hamaca, dependiendo todo de si Beatriz Paredes permanece en su cargo, o va a la coordinación de la primera fuerza política de la Cámara de Diputados.

Mientras hacía maletas para alcanzar al presidente Felipe Calderón en Brasil, decía que lo anunciaría el día 24, una semana antes de la instalación de la nueva legislatura.

El punto es si le van a dar el tiempo. Ya operan para que el emisario de un antepasado reciente se convierta en pastor del rebaño priista de San Lázaro, de lo que está enterada y difiere.

Beatriz sabe que su precandidatura y futuro político pasa por esa coordinación que le dará exposición mediática, recursos financieros e interlocución política, plataforma que ahora no tiene.

Retales

1. RECTORES. Los rectores del país, a través de la ANUIES, se reúnen con presidentes de los partidos para evitar el recorte en su presupuesto. Afirman que si lo peor ya pasó, como dijo el presidente Calderón, ya no hay motivo para reducirlo;

2. JUANITO. Rafael Acosta, Juanito, delegado electo de Iztapalapa, está a la espera de que López Obrador, con quien no ha hablado, le fije fecha para entregarle a Clara Brugada. Juanito dijo que si la Asamblea no la aprueba, él se quedará de jefe; y

3. MANO. El gobernador de Jalisco, Emilio González Márquez, dijo que él no le saca y está abierto a competir por la candidatura presidencial del PAN en 2012; que no es como lo mostramos los periodistas.

Nos vemos mañana, pero en privado.

El Eliot Ness mexicano

Denise Maerker
Atando Cabos
El Universal

Sólo hay dos explicaciones posibles: o el secretario de Seguridad Pública federal quiso halagar al Presidente sirviéndole en bandeja de plata la oportunidad de lucir su valentía y determinación frente a Barack Obama y al primer ministro canadiense, o más maquiavélicamente, fue el propio Presidente el que organizó todo el tinglado. Sólo uno de ellos dos pudo tomar la decisión.

Los hechos son conocidos. En plena visita de Barack Obama y de Stephen Harper a nuestro país, y a unas horas de la conferencia conjunta de los tres mandatarios, la Secretaría de Seguridad Pública federal presentó ante los medios a un presunto narcotraficante a quien el líder del cártel de Sinaloa, Ismael El Mayo Zambada, habría encomendado la tarea de matar al Presidente de la República. A pesar de la trascendencia de la noticia, la información fue escueta. La detención sería el resultado de un año de investigaciones iniciadas a raíz de una amenaza contra el Presidente contenida en una narcomanta y que los habría conducido a descubrir que El Mayo buscaba vengarse del Presidente por pérdidas millonarias que había sufrido luego de unos operativos en los que se decomisaron grandes cantidad de dinero en efectivo. Eso es todo.

¿Se trató solamente de amenazas? ¿Había un auténtico plan para matar al Presidente? No sabemos. Pero gracias a este anuncio, Calderón tuvo la oportunidad, en un solo día, de lucir su ecuanimidad y resolución frente al crimen organizado en dos ocasiones y frente a públicos muy importantes.

La primera vez fue en compañía de Obama y Harper y frente a la prensa internacional; ahí dijo: “Ni nos intimidarán ni nos detendrán”. En la noche con Joaquín López Dóriga interpretó esta amenaza como un signo del éxito de la estrategia: “Si no les afectara la acción del gobierno, pues no se tomarían la molestia de andar buscando cómo me quitan a mí del camino”. Y agregó : “Lo que buscan es que uno le saque, que se eche para atrás y aquí ni nos intimidan ni nos vamos a echar para atrás”.

No pongo en duda la valentía personal del Presidente, pero sí me parece significativo que sea eso justamente lo que se quiera presumir. La valentía del Presidente es, o así lo ven el Presidente y su gente, el punto fuerte de este gobierno, lo que hace la diferencia. No es el éxito de un nuevo programa de gobierno, no es un tratado internacional, no es el monto de las inversiones, ni siquiera una detención espectacular, no; aquí lo que hay por lo pronto es un Presidente valiente.