septiembre 01, 2009

El golf es ahora el nuevo blanco de los ataques de Hugo Chávez

Simón Romero
New York Times News Service

Caracas, Venezuela, 24 de agosto – El movimiento político del presidente Hugo Chávez ha dado con un nuevo blanco: El golf.

Luego de una breve diatriba de ese deporte por parte del mandatario en televisión nacional el mes pasado, las autoridades pro Chávez han reaccionado en semanas recientes para clausurar dos de los más conocidos campos de golf del país, en Maracay, una ciudad de guarniciones militares cercana a esta capital, y en la ciudad costera de Caraballeda.

“Vamos a aclarar esto”, dijo Chávez durante una transmisión en vivo de su programa televisivo dominical. “El golf es un deporte burgués”, pronunció la palabra burgués como si bebiera aceite de castor. Luego prosiguió burlándose del uso de los carritos de golf como una practica que ilustra la pereza de este deporte.

Las amplias nacionalizaciones del gobierno y confiscación de bienes han ido más allá de la industria petrolera, incluyendo tostadoras de café, ranchos de ganado y plantas procesadoras de tomate.

Si las clausuras de los campos de golf avanzan, en los últimos tres años se habrán cerrado aproximadamente nueve, dijo Julio L. Torres, director de la Federación de Golf de Venezuela.

Un proyecto en la Isla Margarita, diseñado por el arquitecto estadounidense Robert Trent Jones Jr. y que pretendía ser el más importante de Sudamérica, se suspendió por problemas financieros.

La mayoría de los campos cerrados están en las regiones petroleras, cerca de Maracaibo en el oeste de Venezuela y en el estado de Monagas, en el este, y se construyeron originalmente para los estadounidenses que trabajaban en la industria petrolera.

La purga de disidentes de la compañía petrolera nacional por parte de Chávez enfocaba sus sospechas en los campos de golf, a los que se consideraba bastiones de la antigua élite.

La escasez de vivienda también ha guiado la mano del gobierno, dijo Chávez el mes pasado, cuando cuestionó por qué Maracay tenía tantos barrios bajos mientras que el campo de golf y los terrenos del Hotel Maracay, una gema modernista propiedad del gobierno construida en la década de 1950, se extendía por 29 hectáreas de codiciado suelo.

“Sólo para que un pequeño grupo de burgueses y pequeños burgueses puedan ir y jugar golf”, dijo durante su programa de televisión. En respaldo del mandatario, quien es fanático del béisbol, los medios estatales han condenado el golf.

Los partidarios de Chávez tomaron este deporte como blanco desde antes. Juan Barreto, un exalcalde de Caracas, trató de apoderarse del campo de 18 hoyos en el Country Club de Caracas, a fin de construir miles de viviendas para los pobres en 2006. La iniciativa despertó el combate entre los Chavistas, como se conoce a los seguidores del presidente. Después de una disputa legal, Barreto se retractó.

Críticos de la campaña antigolf dijeron que el aliado principal de Venezuela, Cuba, va en la dirección contraria. Varios inversionistas canadienses y europeos pretenden construir hasta 10 nuevos campos en Cuba como parte de la apuesta del gobierno cubano para recabar ganancias del turismo.

“China tiene más de 300 campos de golf y vean lo que pasa aquí”, dijo Torres, director de la Federación de Golf venezolana, invocando a otro país socialista con el cual Venezuela tiene estrechas relaciones. “Bajamos de 28 campos a 18”.

En Maracay, las autoridades consideran la construcción de casas de interés social en el campo de golf o convertirlo en un campus de la Universidad Bolivariana, la cual existe por iniciativa de Chávez. En Caraballeda, los planes para convertir el campo en un parque infantil avanzan.

Chávez, por su parte, dijo que no tenía planes de prohibir el golf. “Respeto todos los deportes”, dijo. “Pero hay de deportes a deportes. ¿Me quieren decir que este es un deporte del pueblo?”

Después, él mismo respondió a la pregunta: “Pues no. . .”

Traducido por Alejandra Díaz Alvarado
Editado por Pedro de la Garza

Los Hank y Peña Nieto

Miguel Ángel Granados Chapa
miguelangel@granadoschapa.com
Plaza Pública
Reforma

El viernes pasado, la ceremonia anual en memoria del profesor Carlos Hank González -que ese día habría cumplido 82 años de edad- sirvió para sumar a la familia de aquel poderoso político a la cauda de apoyos con que el gobernador Enrique Peña Nieto espera ser el próximo Presidente de la República.

En 2004, Carlos Hank Rhon, heredero directo de su padre, pretendió ser candidato a la gubernatura que su padre desempeñó de 1969 a 1975. Con su prosapia y su dinero, su aspiración parecía imparable. Fue, sin embargo, convencido por el gobernador Arturo Montiel de apartarse del camino en beneficio de Peña Nieto. Lo hizo, pero tan dolido quedó que no asistió siquiera al acto de postulación formal de quien ahora gobierna en la entidad natal de su padre. Este 28 de agosto, sin embargo, fue uno de los más entusiastas asistentes a la recordación del profesor, en Santiago Tianguistenco, encabezada por Peña Nieto. La reconciliación de ambos quedó sellada por la presencia de doña Guadalupe Rhon, la viuda de Hank González, y el reconocimiento de su hijo al papel de Peña Nieto en el proceso electoral recién concluido: Le pareció "padrísimo" que el estado de México se volviera "a pintar de PRI". Le dio "mucho gusto" y admitió que ese logro se debe "a la gran actividad y presencia del gobernador". Consideró que la victoria fue posible porque "tenemos un gran partido... y nuestro gobernador tiene una presencia increíble" (Reforma, 29 de agosto).

Ese acto no era la primera manifestación del hankismo de Peña Nieto, que no puede prescindir del equipo que trabajó con Hank González en el estado de México y en la política federal. Como ejemplo de esa proximidad está la publicación del libro Carlos Hank González, fuerza expresiva y vigencia de un gobierno innovador, editado por la fundación que lleva el nombre de ese magnate y está encabezada por Humberto Benítez Treviño. Éste fue el primer secretario de Gobierno de Peña Nieto y ahora es uno de "sus" diputados, miembro de la numerosa bancada que tendrá gran influencia en la LXI Legislatura que hoy abre su primer periodo de sesiones ordinarias.

Aunque con mayor fortuna en los negocios que en la política, la dinastía Hank ofrece diversas muestras de su vigencia en el ámbito público. Derrotado y venido a menos Roberto Madrazo, que por su cercanía con el profesor era su heredero político, Peña Nieto se ha colocado a la cabeza de esa fracción del Grupo Atlacomulco. Eso no borra a Carlos Hank Rhon, presidente del consejo de administración de los dos consorcios empresariales que aglutinan a sus negocios, el Grupo Financiero Interacciones y el Grupo Industrial Hermes. Especialmente a través de su actividad financiera (que incluye un banco, una aseguradora, una casa de bolsa y una operadora de fondos de inversión), Hank Rhon está en la política: su banco llegó a ser el principal acreedor del PRI, que acudió a él en busca de crédito luego de que la multa de mil millones de pesos que le impusieron los órganos electorales lo dejó en la penuria. Igualmente ejerce influencia en gobiernos estatales porque una línea principal de Interacciones es financiar proyectos municipales y de infraestructura de los gobiernos estatales. Es de preverse que si prospera esa nueva forma de endeudamiento de las gubernaturas priistas que es la bursatilización, su casa de bolsa estará presente en las principales operaciones de esa modalidad.

Si bien el grupo Interacciones no ha estado exento de tratos con la justicia (la norteamericana, particularmente) Carlos Hank Rhon representa el lado claro de los negocios familiares (iniciados por el profesor hace más de sesenta años). A su hermano Jorge, en cambio, le han correspondido los aspectos más sombríos de la actividad familiar. Fue alcalde de Tijuana -donde vive hace casi 30 años- y no estuvo lejos de ganar el gobierno de Baja California, pero lo hizo a contrapelo de su deplorable reputación. Ha sido expresamente acusado, aunque sin repercusiones judiciales, de ser autor intelectual del asesinato de Héctor Félix Miranda, fundador con Jesús Blancornelas del semanario Zeta. Una cosa es cierta: que el jefe de vigilancia del hipódromo tijuanense administrado por años por Hank Rhon está preso por su comprobada autoría material de aquel asesinato.

El sino oscuro de Jorge Hank -dueño del grupo Caliente, la red de casas de apuestas más grande de la República- acaba de manifestarse en un nuevo hecho de sangre en que se involucra a uno de sus 19 hijos. El 15 de agosto murió asesinada la señora Angélica María Muñoz Cervantes, madre de una hija de Sergio Hank Krauss. La pareja había pasado la tarde en Rosarito, en una boda, y al volver ella se quedó en el departamento en que vivía con la hija de Hank y dos más procreadas por ella con anterioridad. En la madrugada siguiente ella pidió auxilio a su novio, pues alguien pretendía entrar por la fuerza en su casa. Quienquiera que haya sido lo consiguió e hirió de muerte a la señora. Al llegar a socorrerla, Hank Krauss la condujo al hospital donde falleció. Está implicado en la investigación.

En cambio, su primo Carlos Hank González brilla en los ambientes empresariales. Resulta tocayo integral de su mítico abuelo porque su padre Carlos Hank Rhon casó con Graciela González, hija de Roberto González Barrera -el dueño de Maseca y Banorte-, casi tan afamado y rico como su consuegro. A sus 38 años, el nuevo Hank González dirige con eficacia y éxito las operaciones de Hermes e Interacciones.

Pena ajena: López y Juanito

Jorge Fernández Menéndez
Razones
Excélsior

Hace ya bastante tiempo que nos hemos preguntado de qué vive López Obrador. Una puntual investigación del periódico Excélsior permite que sepamos, sin lugar a dudas, que el ex candidato presidencial vive de nuestros impuestos, del presupuesto, de la utilización de recursos públicos. No paga, violando la ley además, un peso al fisco, aunque las cantidades que recibe son millonarias.

López Obrador recibió en forma directa poco más de 50 millones de pesos de la bancada perredista en San Lázaro, según el arqueo final de las cuentas de ese grupo parlamentario, diezmado luego de los resultados del 5 de julio. Y recibió, por otra parte, 12 millones de pesos de los senadores perredistas. Estas cantidades, según la investigación realizada por el periódico, es independiente de las aportaciones voluntarias que dieron la enorme mayoría de los legisladores de ese partido, del PT y de Convergencia: en la mayoría de los casos un diez por ciento de su dieta parlamentaria, una cantidad que no es menor si tomamos en cuenta que oscila en los 150 mil pesos (o sea 15 mil pesos mensuales por cada legislador) y estamos hablando de unos 150 legisladores en ambas cámaras que aportaron ese diezmo durante tres años: según nuestros cálculos eso representa aproximadamente otros 70 millones de pesos en tres años, sumados, por supuesto, a los 62 millones de ambas bancadas: estamos hablando de unos 132 millones de pesos entregados en efectivo, con un uso discrecional del que nadie ha dado ni da cuentas, que resultan una cantidad estratosférica para mantener un supuesto gobierno legítimo cuya acción es simplemente testimonial y formado por un puñado de personas que, por supuesto, tienen otros ingresos, incluso en distintas áreas de gobierno y cuya mayor infraestructura es una casa en la colonia Roma que ya era propiedad del PRD. Ahora ya sabemos de qué vive López Obrador, su familia y sus colaboradores.

El tema debería ser de escándalo: varios medios se escandalizaron, por ejemplo, cuando se supo que toda la estructura de la Suprema Corte de Justicia de la Nación había gastado este año en concepto de viáticos nueve millones de pesos. Quizás es una cifra muy alta, pero estamos hablando de uno de los tres poderes de la Unión, estamos hablando de una amplia estructura de poder que trasciende a los ministros y que requiere de su presencia en todo el país. Y estamos hablando de que aún así, toda la Suprema Corte, incluyendo ministros y trabajadores, gastó en viáticos en un año menos de la quinta parte del dinero que recibe anualmente López Obrador. Con una diferencia sustancial: la Suprema Corte rinde cuenta de sus gastos; éstos son auditables y verificables; si alguno de sus trabajadores viola las normas se hace sujeto de sanciones administrativas e incluso penales. Y todos pagan sus impuestos. En el caso de López Obrador, no se rinden cuentas a nadie, ni siquiera a su partido; no existen normas que se deban respetar; ese dinero no es auditable ni verificable su uso; no transita por canales legítimos, circula en efectivo e insistimos: ni López Obrador (¿cuánto se quedan, él, su familia, su estructura personal y de seguridad, de esa cantidad?), ni su movimiento ni su “gobierno legítimo” pagan impuestos por esos millonarios recursos, lo cual, por sí mismo, debería constituir un delito.

¿Por qué no pasa nada? ¿Por qué nadie exige con firmeza la rendición de cuentas?¿Por qué tanta indulgencia con un personaje que habla una y otra vez de mafias, corrupción, honestidad valiente, y que resulta ser, no de ahora sino desde sus tiempos al frente del gobierno del DF, uno de los políticos menos transparentes y más corruptos de los últimos años? Se dirá que es un juicio abusivo, pero no es así. Sumemos estos 130 millones de pesos, a la decisión de considerar secreto de Estado, durante diez años, lo gastado y pagado por las obras viales más importantes de la administración de López Obrador, incluyendo distribuidores viales y segundo piso; sumemos a todo eso la denuncia realizada por Carlos Ahumada sobre cómo debían pagar los constructores sus comisiones por las obras que se les otorgaban: el propio Ahumada estima que pagó por por lo menos unos 200 millones de pesos; sumemos la corrupción de personajes como René Bejarano o Carlos Imaz o Gustavo Ponce a los que todos vimos literalmente robarse y jugarse el dinero: ¿Cuánto sumó todo ello, no sólo de Ahumada sino de todos los que de alguna manera viven o trabajan a partir de un presupuesto capitalino que ronda en los 100 mil millones de pesos? De todo esto, López Obrador simplemente se ha negado a rendir cuentas y se le ha permitido. De sus ingresos personales tenemos que creer que vive de 60 mil pesos mensuales (de los que tampoco paga impuestos) y que con ello puede mantener a sus hijos mayores, a su nueva familia y tener varias propiedades en el país, por lo menos.

Antes sabíamos que López Obrador vivía de los recursos públicos pero no podíamos cuantificar los mismos. Ahora sabemos que en tres años, lo que proviene sólo del Congreso de la Unión ronda los 130 millones. Súmele usted los ingresos obtenidos durante la pasada administración, las aportaciones del propio PRD como partido, la del gobierno del DF y los estados perredistas y la de los funcionarios o legisladores locales. Y estaremos ante un movimiento de recursos que puede explicar la calidad de vida de ese equipo político, pero también la capacidad de operación de varios movimientos desestabilizadores.

Y como eso no fuera motivo suficiente de pena ajena tenemos a Rafael Acosta, Juanito, al que muchos celebran que se haya insubordinado y decidido a quedarse con el gobierno de Iztapalapa y su suculento presupuesto de cuatro mil millones de pesos anuales. Si no fuera porque la delegación más poblada y más pobre del DF se ha convertido en un botín de verdaderos mafiosos, podría ser divertido.

¿Por qué no pasa nada? ¿Por qué nadie exige con firmeza la rendición de cuentas? ¿Por qué tanta indulgencia con un personaje corrupto?

Informe… invasor de la intimidad

Carlos Marín
cmarin@milenio.com
El asalto a la razón
Milenio

La oposición acusó a Los Pinos de violentar los tiempos del Congreso al haber programado para hoy su mensaje, a propósito del tercer Informe de gobierno, ¡diez horas antes! de la instalación de la LXI Legislatura.

Con absurda solemnidad, los senadores y diputados protestantes creen que si Felipe Calderón lo hace un día después, se “respeta” su traqueteada “investidura”.

El costo del cambio de fecha, sin embargo, será pagado… por el erario, pero también por quienes respondan llamadas del call center que contrató la Presidencia para machacar el rollo.

De modo, pues, que las víctimas de llamadas tan indeseables como las de promociones bancarias y de almacenes; de cobradores chantajistas y amenazantes, o de mensajes demagogos de partidos y candidatos en épocas electorales, corren el riesgo, de aquí al sábado, de ser importunados en sus teléfonos fijos y celulares para el blablablá.

Calderón aún está a tiempo de abstenerse de invadir la intimidad de sus gobernados.

El informe sin Presidente

Alberto Aziz Nassif
aziz@ciesas.edu.mx
Investigador del CIESAS
El Universal

Con el fin del partido hegemónico y, más tarde, del partido dominante, se trastocó la ceremonia del Informe presidencial. Sin embargo, el ritual se mantuvo muchos años, a pesar de que estaba completamente rebasado. Este movimiento tuvo una expresión que lo describe de forma exacta: se pasó del día del presidente al día contra el presidente.

La ceremonia era el espacio —quizá más visible— en donde el presidente de la República construía su imagen de poder y legitimidad. Esta parafernalia se transformó en un incómodo momento en el que la oposición más estridente cobraba las cuentas al presidente mediante interrupciones, abucheos, burlas, pancartas, mantas y hasta máscaras. Así transcurrió desde el último Informe de Miguel de la Madrid en 1988, los sexenios de Salinas, Zedillo y Fox. Al final de la administración foxista el presidente no pudo entrar al Congreso a rendir su último Informe y sólo pudo entregarlo en la puerta, por el conflicto electoral.

La sucesión presidencial de 2006 también afectó a Felipe Calderón. El 1 de septiembre de 2007, sólo llegó a la tribuna del Congreso para entregar su primer Informe, estuvo tres minutos y se retiró sin emitir un mensaje político; incluso los legisladores del PRD salieron del salón con el argumento de no reconocer a un Presidente cuestionado en su legitimidad. Así, entre el envejecimiento de las formas y la polarización política, la ceremonia del Informe se volvió prácticamente inviable.

Al año siguiente el Congreso modificó los artículos 69 y 93 de la Constitución y suprimió la obligación del Ejecutivo de asistir, por lo cual sólo quedó la necesidad de entregar un informe sobre el estado que guarda la administración pública del país. Aquí terminó ese teatro envejecido, pero la solución tampoco fue la mejor. En lugar de establecer un mecanismo más dinámico, acorde con los tiempos de la alternancia, los gobiernos divididos y la supuesta pluralidad, los legisladores se fueron por una ruta fácil: suprimir la presencia y terminar con el espectáculo.

Quizá se hubiera podido establecer una ceremonia más republicana, en la cual hubiera diálogo entre los poderes. Por ejemplo, que el presidente asistiera a la sesión de instalación, escuchara las posiciones de los diferentes grupos parlamentarios y, más tarde, respondiera, una sesión de preguntas y respuestas. Haber establecido una ceremonia de intercambio y diálogo entre poderes. Tal vez la ceremonia del Informe se vuelva a revisar muy pronto, como ya lo dijo el coordinador de los diputados del PRI.

Con el segundo Informe de Calderón sólo se hizo la entrega por parte del entonces secretario de Gobernación y, al día siguiente, el Presidente leyó un discurso en el Palacio Nacional. Además, hubo una intensa transmisión de spots personalizados, antes y después del Informe, como lo hacen también algunos gobernadores, única excepción legal permitida para aparecer en los medios.

Todavía hay ajustes y tensiones por la ceremonia. En esta ocasión, con motivo del tercer Informe, el gobierno de Calderón quiso darles un madrugete a los legisladores con la realización de una ceremonia en la mañana del 1 de septiembre, antes de la instalación del Congreso, que se hace por la tarde de ese día.

El PRI, como partido mayoritario, se negó a aceptar esta situación y Calderón tuvo que retroceder. Lo más probable es que se repita una ceremonia con los suyos en el Palacio, como el año pasado. Así se acabó el espectáculo y también la interlocución. Llegó el tiempo de los spots, un manejo completamente mediático de la política de informar. A tal grado se terminó, que en 2008 los legisladores decidieron analizar el Informe y en caso de haber alguna pregunta, establecieron que se haría por escrito. ¿Qué dirán los que plantean que la democracia es debate y acción comunicativa?

El cambio de formato para presentar el Informe tiene en este momento una ventaja: no exponerse a la crítica directa; no rendir cuentas; no dar la cara. Este tercer Informe tendrá muy poco espacio para las buenas noticias y los logros de gobierno. Ante el negro panorama, no le viene mal a Calderón presentar su visión optimista del país sólo con lo suyos. El México de Calderón tiene poco que ver con la realidad que viven millones de ciudadanos, donde la mayoría de los indicadores son negativos: baja del PIB de 10.3%; desempleo que crece a 6.1%; la exportación de petróleo cae; la inflación repunta; las reservas del Banco de México también bajan, así como las remesas; y donde lo único que ha crecido en los últimos años es el gasto del gobierno, los sueldos de los funcionarios, los bonos, la opacidad y los privilegios de los tres poderes.

Quizá uno de los grandes retos de Calderón, como lo apuntó Bajo Reserva de EL UNIVERSAL, será presentar un tercer Informe para la legitimidad, con la mejor cara del gobierno y, una semana después, presentar el rostro del “shock”, la cara económica de los ingresos y el presupuesto. ¿Habrá alguna idea novedosa de qué hacer para los próximos tres años? ¿Cuál será la agenda? ¿Qué hará este gobierno de minoría? Después de la derrota del 5 de julio no se ha visto ninguna propuesta interesante, por eso quizá habrá poco que esperar de este tercer Informe, pero se aceptan sorpresas…

¿Por qué Calderón no baja más?

Leo Zuckermann
Juegos de Poder
Excélsior

Estamos atravesando por una grave crisis económica. De acuerdo con la última encuesta de viviendas de Consulta-Mitofsky, levantada a finales de agosto, ocho de cada diez mexicanos califica como negativa la situación económica: “Es la peor antes de un Informe Presidencial de los últimos nueve años”. Por donde se vea, la encuesta mencionada encuentra un ambiente de zozobra entre los mexicanos con respecto a la economía. Reporta Consulta-Mitofsky:

* Por quinto trimestre consecutivo más de la mitad de los mexicanos dice que hoy se vive una crisis económica.

* Más de uno de cada tres mexicanos responde espontáneamente que la crisis económica es hoy el principal problema del país, este porcentaje es claramente superior al porcentaje observado en los ocho años anteriores.

* Casi cuatro de cada diez encuestados responden que sí tienen un familiar que se quedó sin su trabajo en los tres meses previos, esta proporción es significativamente superior a la de hace un año.

* 53% de la población considera que el país va por un rumbo equivocado.

Son muy malos indicadores de percepción. Y no son gratuitos. En tamaño, la crisis económica actual va a resultar peor que la de 1995. En aquel año, el Producto Interno Bruto (PIB) se desplomó 6.2%. Este año se espera una caída anualizada de alrededor de 8% del PIB. La crisis actual, y la consiguiente pérdida de empleos e ingreso, han sido brutales.

Ante esta situación, que ciertamente se reflejó en las urnas el pasado mes de julio, yo esperaba una caída pronunciada en la tasa de aprobación del Presidente. Pero no ocurrió. Calderón sí bajó en el último trimestre pero sólo tres puntos porcentuales, de acuerdo a la encuesta de Consulta-Mitofsky. 62% de los mexicanos está de acuerdo con la manera de gobernar del Presidente. 35% está en desacuerdo.

Compárense estos números con los que traía Zedillo cuando la crisis económica de 1995. Ese Presidente llegó a tener una aprobación de 31%, es decir, la mitad exactamente de lo que hoy trae Calderón. Es un hecho: la crisis económica actual está afectando mucho menos la popularidad presidencial que hace catorce años. La pregunta es por qué. Pongo en la mesa tres hipótesis, en el entendido que este fenómeno habrá de estudiarse con mucho cuidado en la academia.

Primera hipótesis: en 1995, la mayoría de la gente consideraba que la crisis económica era culpa de las malas decisiones de los gobiernos de Salinas y Zedillo. Por eso, castigaban al Presidente. Sin embargo, la gente ahora considera que la crisis nos vino de fuera, tal como argumenta el gobierno, y que Calderón sólo está tratando de resolverla.

Segunda hipótesis: Calderón ha logrado que la guerra contra el crimen organizado sea el tema predominante de su administración. Y resulta que el combate a la delincuencia es el asunto donde los mexicanos aprueban más la gestión presidencial, de acuerdo con la encuesta de Consulta-Mitofsky. El Presidente encontró un tema que sostiene su popularidad y que le ha permitido “escapar” de la mala situación económica.

Tercera hipótesis: la crisis de 1995 fue como una pelea en la que la economía nacional cayó noqueada de un golpe en el primer round. En pocas semanas, todas las variables macroeconómicas se derrumbaron arrastrando la popularidad de Zedillo. En cambio, la crisis de 2009 ha sido una larga pelea de muchos rounds donde, poco a poco, se han desgastado las variables macroeconómicas y, de igual manera, la popularidad presidencial.

Porque, aunque ha caído poco, ya van dos trimestres que la tasa de aprobación de Calderón en las encuestas presenta una tendencia a la baja.

En 1995, el PIB se desplomó 6.2 por ciento. Este año se espera una caída anualizada de 8% del PIB. La consiguiente pérdida de empleos e ingreso ha sido brutal.

Pequeño gran tesoro

Federico Reyes Heroles
Reforma

No es genético, pero por momentos casi lo pareciera. En otras latitudes resultaría simplemente incomprensible. Va contra toda lógica ya no digamos de enriquecimiento, de llana supervivencia. Los primeros perjudicados somos nosotros y sin embargo no podemos contenernos. Me refiero a la infinita capacidad de destrucción de los mexicanos. Un rayón contra un automóvil ostentoso se puede entender, aunque no justificar: se trata de un acto de resentimiento, la riqueza ofende en un país con millones de pobres. No sólo ocurre en México. Pero lo nuestro va mucho más allá. La capacidad de destrucción atraviesa todos los sectores sociales, no es regional, tampoco mejora con el nivel educativo. Está en el norte, en el sur, en las zonas habitacionales de ingresos bajos, medios y altos. La practican quienes están fuera del gobierno y también dentro. Es una enfermedad crónica.

Niños que tiran piedras a los pájaros, campesinos que disparan a garzas y águilas por simple diversión, mujeres que maltratan muebles viales, jóvenes que dañan los asientos del metro o del autobús donde tendrán que volverse a sentar. Bancos de las aulas que se convierten en proyectiles de juego, sanitarios destruidos a patadas aunque los requiera el propio agresor. El vandalismo urbano es muy conocido pero esa actitud es dramática hacia el medio ambiente. Árboles recién plantados que reciben un pisotón, infinidad de basura que todo mundo arroja incluso en los parques y bosques, en los lagos y mares. El que venga que arree, que limpie, que cargue con la reparación del daño, si ello es posible. La destrucción es un acto individual tolerado por todos. El daño deberá ser reparado a costillas de la colectividad. Como si la riqueza natural no tuviera límites, la usamos, la explotamos al máximo, con enorme miopía, sin importarnos las consecuencias posteriores. Pensemos en las bahías por ejemplo. La de Acapulco es fantástica, era orgullo de nuestro país. Hoy está contaminada, sucia, en un estado lamentable. Qué dieran muchos países por un espacio como Manzanillo. Pero en México nos damos el lujo de poner estaciones de servicio para los automóviles que descargan aceites y gasolinas en esas aguas. Vallarta no está mucho mejor. Se piensa que hay otras bahías por aprovechar, como si fueran infinitas. En lugar de conservar las que tenemos pensamos en algo nuevo, como si fueran desechables.

El Caribe mexicano y el Mar de Cortés son lugares de excepción. Sus riquezas naturales son apreciadas en todo el mundo no sólo por su belleza sino por la riqueza de su flora y fauna. Por fortuna la explotación turística del Mar de Cortés llegó en un momento en el cual hay mucha mayor conciencia, no es fácil que llegue a ser masiva, y hoy hay muchos más ojos vigilantes de la zona. No ocurrió lo mismo con el Caribe. El éxito de Cancún atrae a cientos de miles de turistas y nos deja muy buenas divisas. Pero frente a Cancún está ese pequeño gran tesoro llamado Cozumel. Es un lugar de privilegio no sólo por la localización de la isla sino por los excepcionales arrecifes de los cuales está rodeada. En los años sesenta, cuando el sitio era prácticamente desconocido en el mundo, Jacques-Yves Cousteau ya realizaba investigación allí. Cozumel es considerada una joya mundial. Miles de buzos de todo el mundo se acercan al sitio cada año para poder apreciar sus maravillas.

Hoy Cancún sufre el impacto diferido de dos meteoros terribles como lo fueron "Gilberto" en 88 y "Wilma" en el 2005. Pero también padece las consecuencias de una mala planeación y de los abusos de los intereses allí asentados. Las playas de Cancún necesitan ser recuperadas. El trabajo debe hacerse siguiendo criterios técnicos y no a las prisas de las temporadas altas del turismo. En el 2005 se invirtieron 50 mdd. Los expertos señalaban que la inversión debía ascender al doble para lograr una masa suficiente de arena que resistiera a los huracanes. Por supuesto las prisas dejaron el trabajo a la mitad y ahora de nuevo se necesitan invertir por lo menos 100 mdd, o sea que tiramos 50. Eso se llama falta de seriedad por parte de las autoridades.

Pero lo que verdaderamente subleva es que, contra las recomendaciones de expertos, se pretenda encontrar la solución en los bancos de arena de Cozumel. El asunto merece un debate serio y a profundidad. No podemos seguir mutilando a nuestro país. La posible destrucción de las riquezas naturales de Cozumel sería un verdadero crimen. Semarnat debe propiciar un debate abierto, sin prisas, en el cual se puedan exponer alternativas y los riesgos para la isla. Alguien debe asumir la responsabilidad histórica y dar la cara en el largo plazo. Cozumel no es otro trámite burocrático. Secretarios entran y salen sin rendir cuentas, pero en esto el daño sería irreversible. Para el caso todos los mexicanos somos cozumeleños.

¿Y el Informe? Genial resultado.

Bravo Mena secretario

Joaquín López-Dóriga
lopezdoriga@milenio.com
En privado
Milenio

¿La democracia es el gobierno para el pueblo, o para una mayoría del pueblo? Florestán

Felipe Calderón siempre mantuvo una buena y cercana relación con Luis Felipe Bravo Mena. Siendo éste dirigente nacional de su partido, en 2000, designó a aquél coordinador de la bancada azul en la Cámara de Diputados en la 58 Legislatura, ya con Vicente Fox como Presidente electo.

Ese trato lo cultivaron al punto que cuando en Los Pinos estalló la crisis de relación entre César Nava y el presidente Calderón, éste no dudó y se lo trajo de la embajada de México ante la Santa Sede, a la que había sido designado por Fox en 2005, a fin de ocupar su secretaría particular en un círculo de espera.

Unos meses antes, su cercanía se había puesto de manifiesto. Fue durante la visita presidencial al papa Benedicto XVI. En aquella ocasión, Margarita Zavala viajó por su lado con sus hijos para participar en la audiencia papal. Estando en Roma, se recibió una invitación de Nicolás Sarkozy para cenar en el Palacio del Elíseo, con esposas. Los Calderón no dudaron en dejar a sus hijos en casa de Bravo Mena mientras cumplían en París el compromiso con el nuevo presidente de la República Francesa.

El actual secretario particular del Presidente de la República tiene sólidas credenciales en la vida partidista, política y personal.

Nacido en León el 28 de septiembre de 1952, es abogado por la Universidad de Guanajuato. Militó con Manuel Clouthier durante su campaña presidencial y luego fue secretario ejecutivo de su gabinete alternativo a la derrota electoral de julio de 1988.

Bravo Mena fue diputado federal en 1991, senador en 1994 y antes candidato a gobernador del Estado de México.

Desde que Calderón se lo trajo de Roma, en noviembre de 2008, me quedó claro que su paso por Los Pinos sería breve a la espera de un relevo político, no lo traía sólo para ser un secretario privado.

Hoy eso es inminente ante la vacante en el gabinete presidencial derivada del nombramiento de un nuevo procurador General de la República.

Retales

1. DESEMPLEO. Emilio Gamboa amanece hoy, 1 de septiembre, sin empleo por primera vez desde que ingresó en el servicio público hace 32 años. ¿Qué hará de ex diputado? Porque quieto no se quedará;

2. ZEFERINO. Zeferino Torreblanca, atrapado en el desconcierto del asesinato del presidente del Congreso de Guerrero, se designó vocero del caso, como el único que proporcionaría la información. Y la primera que dio como vocero fue la del nombramiento de ¡otros voceros!; y

3. DESCUIDO. El PRI, por concentrarse en el centro del país, descuidó el norte, donde el panismo se reagrupó, olvidando, también, que la conquista de Los Pinos comenzó por ese rumbo con los triunfos en Baja California, en 1988, y luego en Chihuahua. Ahora el PAN se reagrupa en Sonora.

Nos vemos mañana, pero en privado.