septiembre 04, 2009

Biocombustibles I

José Sarukhán
jose.sarukhan@hotmail.com
Investigador del Instituto de Ecología de la UNAM
El Universal

Los biocombustibles (BC) presentan efectos ambientales tanto positivos como negativos, y en algunos países —tanto en desarrollo como desarrollados— constituyen fuentes de energía renovable y de empleos rurales.

El tipo de impacto ambiental de los BC depende de la materia prima usada para su producción, los lugares en que se producen y el uso al que se les dedica. Los BC, derivados de algún tipo de biomasa, son de tres tipos: sólidos, que se usan directamente para cocinar o calentar (como la leña o el estiércol seco); líquidos, como los alcoholes o aceites (el biodiesel); y gases, como en el caso del metano producido por fermentación de materia orgánica.

Las políticas energéticas gubernamentales se han enfocado fundamentalmente al tipo líquido, en buena parte porque pueden reemplazar gasolinas para uso del transporte sin necesidad de grandes cambios tecnológicos en los motores.

La producción de BC ha aumentado en forma dramática: en lo que va de este siglo se ha triplicado su producción, lo que ha requerido dedicar casi 6% de la producción global de granos (maíz, arroz, trigo y otros), más de 8% de la producción de aceites vegetales y cerca de un tercio de la producción de caña de azúcar.

Lograr las metas de muchos países para sustituir al menos 10% de combustibles fósiles con BC líquidos requerirá un incremento sustancial del área dedicada a este propósito, así como un incremento sin precedentes en los rendimientos de los productos usados como materia prima para producir los BC, lo cual implica aumentar insumos tales como agua y fertilizantes, con sus consecuentes impactos ambientales y sociales. Esto ocurre en un escenario en el que en los últimos 50 años la población mundial se ha incrementado en 220% mientras que el número de hectáreas de tierras agrícolas per cápita ha caído a la mitad.

Esto implica necesariamente un creciente conflicto entre la producción de alimentos y la de biocombustibles líquidos. Me referiré en esta entrega a los impactos negativos de la producción y uso de los BC y tocaré los aspectos positivos en la siguiente.

Hay dos tipos de impacto negativo: la producción de gases con efecto de invernadero (GI) y las afectaciones a la biodiversidad.

Los GI se emiten tanto en el proceso de producción de los BC en el campo, como en su refinación y en la conversión de vegetación natural para este propósito; en el caso de la conversión de bosques o selvas para producir BC o para reemplazar las zonas agrícolas de producción de granos para consumo humano, casi invariablemente el balance de Gis que se ahorran con los que se emiten es negativo.

El uso de fertilizantes para aumentar la productividad emite otro tipo de GI (los óxidos nitrosos) que tienen un mayor efecto de calentamiento atmosférico que el bióxido de carbono. El uso de insumos agrícolas para la producción de cultivos anuales (como maíz o caña de azúcar), sólo para referirme a dos de ellos (agua y fertilizantes), tiene también impactos negativos al exacerbar la carencia de agua e incrementar, por el arrastre de nutrientes, una mayor eutrofización de cuerpos de agua.

La apertura de nuevas áreas con ecosistemas naturales para compensar por la pérdida de tierra usada para la producción de alimentos o para su uso en producción de BC (como en el caso de la palma de aceite) es una amenaza seria para la conservación de los restantes ecosistemas naturales, ya de por sí reducidos seriamente, con la consecuente pérdida de los servicios vitales que nos proporcionan. Seguiré con el tema en mi próxima entrega. Hasta entonces.

'México tiene prisa'

Paz Fernández Cueto
pazcueto@avantel.net
Reforma

Hace 27 años, el 1o. de septiembre de 1982, Manuel Clouthier mejor conocido como Maquío, siendo presidente del Consejo Coordinador Empresarial, acudía al informe del presidente José López Portillo cuando éste anunciara sorpresivamente la nacionalización de la Banca. Su reacción fue de rechazo inmediato, abandonando en señal de protesta el recinto legislativo para lanzarse a recorrer el país, retomando el camino de la política con el Partido Acción Nacional. No deja de ser emblemático el que su hijo Manuel Clouthier Carrillo 27 años después, durante la apertura del primer periodo de sesiones ordinarias de la LXI Legislatura del Congreso de la Unión el pasado 1o. de septiembre, tomara la misma tribuna evocando las palabras de Maquío: ¡México tiene prisa!, urge hacer las reformas necesarias para dejar atrás rezagos históricos que posibiliten consolidar a México como un país próspero, atractivo y confiable para la inversión. Es cierto que desde hace 27 años ha habido avances importantes en el proceso de democratización de nuestro país de los que Maquío estaría orgulloso, sin embargo, hay que reconocer que la simple alternancia no ha sido suficiente para generar los cambios.

En el mismo tenor, el Tercer Informe de Gobierno del presidente Felipe Calderón fue determinante ante la urgencia de la crisis. Parecería que el discurso seguiría el esquema convencional a la vieja usanza, enumerando una retahíla de cifras que justificaran los avances del sexenio. Esta vez no fue así. Como quien asume una responsabilidad histórica, el presidente Felipe Calderón retomó su liderazgo al reconocer una realidad adversa que exige una respuesta enérgica e inmediata. Quizá es la vez que más vehemencia ha mostrado su discurso, logrando transmitirnos el sentido de urgencia de un México que tiene prisa por alcanzar cambios sustanciales en la estructura económica, política y social para lograr salir adelante. La novedad consistió en primer lugar en el reconocimiento de la insuficiencia y, en segundo, en la firme decisión de pasar de la lógica de los cambios posibles, limitados siempre por los cálculos políticos de los actores, a la lógica de los cambios de fondo que nos permitan romper inercias, y construir en verdad nuestro futuro. Haciendo un llamado a todas las fuerzas y actores políticos, sociales, del mundo intelectual o empresarial convocó a una alianza por México, proponiendo sumarse a una agenda de 10 puntos que aminoren los efectos de la crisis, y en ese caso: 1) bienvenida sea la crisis que convoca a fortalecer los recursos destinados al combate de la pobreza. Lejos de reducir el presupuesto destinado al gasto social, se evitarán desvíos en cualquier orden de gobierno para cuidar con especial esmero a aquellas familias a las que no les alcanza el sustento diario, 2) como un legado del Bicentenario, se garantizará el que haya médicos y medicinas suficientes para todos los mexicanos, proponiendo la cobertura universal de salud a nivel nacional, 3) bendita sea la crisis que promueva al ser humano en plenitud a través de una educación de calidad, capacitando a los jóvenes para hacerlos competitivos. La educación es la puerta grande para salir de la pobreza, 4) y aquella que obliga a reformar profundamente las finanzas públicas para transparentar el gasto del gobierno federal, y revisar los programas sociales priorizándolos de acuerdo a su eficacia, 5) como también la que obliga a transformar las empresas públicas del sector energético para impulsar el desarrollo del país, 6) bienvenida la crisis orientada a reformar el sector de las telecomunicaciones para garantizar la competencia entre los actores, y responder a las necesidades del desarrollo, 7) y bienvenida lo sea si ésta obliga a transformar el sector laboral, facilitando un ingreso digno a mujeres y jóvenes, incrementando la productividad, 8) bendita sea la crisis que promueva una reforma regulatoria de fondo, con el fin de evitar trámites innecesarios en el gobierno, 9) y ante esta crisis de seguridad que sufren los ciudadanos habrá que profundizar en la lucha frontal contra el crimen organizado, fortaleciendo la autoridad de las autoridades locales, dando mayor certidumbre jurídica y fomentando el respeto al Estado de derecho y por último, 10) bienvenida sea la crisis que permita una reforma política de fondo para mejorar la relación de los actores políticos, centrada en las necesidades de los ciudadanos. Finalmente las crisis son oportunidades, sólo hay que saber aprovecharlas.

Cambio, ¿de personas y rumbo..?

Enrique Aranda
De naturaleza política
Excélsior

Otra vez, horas después de que el presidente Felipe Calderón realizara un atinado, aunque tardío, llamado a establecer acuerdos para impulsar un cambio de fondo en el país, las versiones y rumores sobre cambios en su gabinete arrasaron con todo… y volvieron a centrar la atención de los analistas políticos en “lo que viene y los que vienen”.

Dos especies sobre el cuándo de los relevos, en principio, captaron la atención: el fin de semana, decían algunos, en tanto que otros apostaban por el miércoles o jueves, después que sea entregado el paquete económico 2010 que, se adelanta, así como omitirá toda referencia a gravar con IVA alimentos y fármacos, sí impulsará adecuaciones —todas al alza— en la tasa del ISR y del Impuesto Empresarial a Tasa Única (IETU) o al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) —cinco puntos porcentuales a refrescos y cerveza, por ejemplo—, amén que planteará avanzar en la “compactación” del aparato público, lo que es interpretado como la asimilación de secretarías consideradas “inútiles”, cual es el caso de Turismo o la Reforma Agraria, por entidades como Agricultura o Economía… ¿o la desaparición de la Función Pública?

En cuanto a nombres de quienes se van, los primeros lugares siguen siendo ocupados por los mismos que se ubicaron ahí desde hace ya un buen número de semanas: Eduardo Medina-Mora de PGR, donde, se insiste, llegaría Francisco Blake; Jesús Reyes Heroles de Pemex, aunque aquí la novedad es que también se iría su titular de Administración y Finanzas, Rosendo Villarreal, y el multicitado Gerardo Ruiz Mateos, que dejaría Economía, ¡sorpréndase!, en manos del ex priista Javier Lozano Alarcón, quien dejaría el cargo al subsecrertario Álvaro Castro, con lo que las cosas en el Ajusco seguirían como están... lo que ello signifique.

En medio de la multiplicación de los cambios y de los nombres, nadie ayer, sin embargo, atinaba a definir el alcance del movimiento aunque, vale decir, no fueron pocos los que aseguraban que de las designaciones presumiblemente ya definidas, dependerá la “profundización” de la inicial buena aceptación que tuvo el mensaje que con motivo de su III Informe de Gobierno pronunció el presidente Felipe Calderón el miércoles y, claro, su exitosa implementación.

Asteriscos

* En un discreto salón del Club de Banqueros, ayer, Agustín Carstens, de Hacienda, inició el “cabildeo” del paquete económico 2010, con legisladores priistas que, encabezados por Beatriz Paredes y Francisco Rojas, conocieron de primera mano las propuestas incluidas en el mismo. Ahí, entre otros: Luis Videgaray, Alfonso Cano Vélez, Óscar Levín Coppel, Jorge Herrera Caldera y David Penchyna.

* Preocupación en círculos cercanos al primer nivel del gobierno federal por la intensa promoción que a favor de Ricardo Sepúlveda, como futuro ombudsman nacional, realiza el ex titular de Gobernación Santiago Creel. El motivo de la inquietud: que aquél “no es panista y, obvio, no piensa como nosotros…”

* En el emblemático Salón Manuel Gómez Morín del ‘bunker azul’ y, dicen, con la participación de “el impuesto”, el último jefe nacional electo de Acción Nacional, Manuel Espino, presentará este 22 su último libro: Volver a empezar. un llamado a la perseverancia desde la democracia cristiana. Dicen en el rancho que “el miedo (a perderlo todo) no anda en burro”.

* Casi sin hacer ruido, lo que le es propio, Juan María Naveja, ex subsecretario de Normatividad de Medios en Gobernación, “aterrizó” ya en la Cámara de Diputados para hacerse cargo del área de Comunicación Social. Bien.

Veámonos aquí el domingo, con otro asunto De Naturaleza Política.

Juan María Naveja, “aterrizó” ya en la Cámara baja para hacerse cargo de Comunicación Social.

La atrocidad contra Demetrio Sodi

Ciro Gómez Leyva
gomezleyva@milenio.com
La historia en breve
Milenio

El Tribunal Electoral del DF se pronunciará hoy sobre uno de los casos más retorcidos en la breve historia de la tambaleante democracia mexicana: echar abajo el triunfo de Demetrio Sodi, candidato del PAN a la delegación Miguel Hidalgo, por, presuntamente, haber gastado en la campaña más dinero del que permite la ley.

El caso formaría parte de la normalidad, de tenerse las pruebas en la mano. Pero nadie las tiene, porque esas pruebas no existen.

Como se sabe, a finales de mayo, Sodi fue entrevistado en medio del partido Pumas-Puebla. Era una semifinal de alta audiencia. Fue un error suyo, o un flaco favor que le hizo algún amigo de Televisa Deportes. Pero no hubo un peso de por medio.

El IFE descartó rápidamente la posibilidad de sancionar el hecho, como lo pidió el PRD. Pero el Instituto Electoral del DF, por cuatro votos a tres, determinó “incluir la entrevista en Televisa en la cuantificación de los gastos de campaña”. El asunto pasó así al tribunal capitalino.

¿Se vale cuantificar a partir de latidas? ¿Quién sobreviviría a una cuantificación así? Si se añaden otras dos irregularidades en la relación de gastos presentados por la parte acusadora, hay elementos para pensar que el caso Sodi se juzga con consigna política.

Más allá de lo que resuelva el Tribunal Electoral del DF, y si todavía hay un mínimo de sentido común, El Tribunal Federal desechará en la siguiente instancia este atroz intento de despojar de un triunfo a un candidato de oposición que se impuso a la candidata oficial, Ana Gabriela Guevara, por seis puntos.

Vaya ridículo que harían el Instituto y el Tribunal del DF. Y con o sin pruebas, vaya cuantificación negativa para la foja y el futuro de Marcelo Ebrard.

Lo de Juanito era decente

Denise Maerker
Atando Cabos
El Universal

La noticia es que ya no sabemos bien por quién votamos. Los partidos nos presentan listas que son sólo la fachada para cumplir con cuotas de género, juventud y decencia mientras que como sustitutos filtran hombres, notables e impresentables.

¿Creímos que con Juanito habíamos tocado fondo? Pues nos equivocamos. En Iztapalapa, López Obrador llamó a votar por Juanito para que llegara Clara, ¡pero de menos nos avisó! Ahora habrá que agradecerle la sinceridad. Ayer en la primera sesión de la 61 Legislatura, 10 de los recién estrenados diputados pidieron licencia para dejar a sus suplentes en el cargo. Es un número sin precedente y sólo la punta del iceberg; en el PRD se espera un caso más y nos dicen que en el PRI faltan varias.

Vale la pena mencionar algunos casos por el cinismo que revelan.

La diputada perredista Olga Luz Espinoza resultó ser en realidad la asistente de su suplente, el ex dirigente del partido en Chiapas, de pésima reputación, Carlos Esquinca. En el PRI Ana María Rojas Ruiz le cedió amablemente el lugar a su cuñado Julián Nazar Morales, líder de la CNC, ex diputado federal y de quien cuentan se pasea desde el primer día en San Lázaro como diputado titular. En el PT Anel Patricia Nava le va a ceder su curul al experimentado Alfonso Primitivo Ríos Vázquez, ex diputado federal y ex diputado local en Durango.

Mención aparte merece el PVEM. De una bancada de apenas 21 diputados, en el primer día seis pidieron licencia y faltan más. Hay casos que podrían tener relación con las cuotas de género pero, sobre todo, con la venta de posiciones a intereses corporativos. Ejemplos: Mariana Ivette Ezeta Salcedo se va para dejarle el lugar a su hermano Carlos Alberto Ezeta, miembro de la Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión, y Kattia Garza Romo a su esposo Guillermo Cueva Sada, primo de Ninfa Salinas Sada.

Pero no crean que sólo las mujeres se vieron generosas: el priísta Álvaro Raymundo Vargas le deja a su mamá, la señora Caritita Sáenz Vargas, ex diputada mexiquense, la curul. ¡Qué buen hijo!

Ironías aparte, el inicio de esta Legislatura nos confirma que los partidos se sienten dueños del voto de los ciudadanos y de la democracia mexicana. El mensaje es claro: no les importa la opinión que se tiene de ellos, no sienten que les podemos cobrar sus burlas en las urnas. Y lo peor es que con el actual sistema quizá tengan razón. Por eso se necesita la reelección y la disminución de los diputados plurinominales: menos poder a los partidos y más a los votantes.