septiembre 15, 2009

AMLO fue el Juanito de Cárdenas, revira Acosta

Josué Huerta
La Crónica de Hoy

Martes 15 de Sep., 2009 | El delegado electo de Iztapalapa, Rafael Acosta Juanito, dijo que si el ex candidato presidencial del PRD, Andrés Manuel López Obrador, lo tacha de ladrón o traidor por no entregar la jefatura delegacional a Clara Brugada, será necesario recordarle al tabasqueño que él le hizo lo mismo a Cuauhtémoc Cárdenas.

La división entre Juanito y el Partido de la Revolución Democrática se hace cada vez más evidente, y es que ayer cuando el militante del PT dio a conocer el portal de su organización: reinventa.org.mx dijo que los ladrones son la “gente de López Obrador”.

Esto en alusión a las declaraciones que hiciera en días pasados René Bejarano acerca de que hay muchos intereses atrás de Rafael Acosta, tanto así que comentó: “Hasta le pagan sus trajes”.

Además también porque horas antes de que Juanito presentara su organización, Andrés Manuel López Obrador le dijo desde Zacatecas que “lo robado no luce” y que “a Juanito le recomiendo que se vea en el espejo de Calderón”.

“Yo no le he robado nada, al contrario yo gané y el pueblo quiere que yo me quede en Iztapalapa... las boletas decían Rafael Acosta Ángeles y no Clara Brugada y Clara Brugada estaba muerta ella había perdido y yo la apoyé, yo le volví a dar vida y ahora quieren quedarse con lo que no les toca”, le contestó ayer el delegado electo de Iztapalapa.

En la presentación de la organización Reinventa, donde los ciudadanos podrán adherirse al movimiento de Rafael Acosta e incluso capacitarse como gestores de proyectos, participaron en el podium gente de la Canirac y líderes sociales, pero destacó la presencia de Rafael Medina, diputado local del PAN por el distrito de Álvaro Obregón.

El panista manifestó que fueron 180 mil personas las que a través de su voto expresaron su simpatía por Juanito, por lo que él se tiene que quedar.

“Estamos convencidos que el único que puso a Juanito fue el pueblo, nadie más, y que si se queda Juanito lo estaremos apoyando en sus acciones de gobierno para una mejor Iztapalapa”, dijo Rafael Medina, para luego recibir el aplauso de los asistentes.

Al finalizar el evento Rafael Acosta agregó que Andrés Manuel López Obrador ha dicho que el pueblo es el que manda y, por ende, se quedará al frente de la demarcación porque se lo ha pedido la gente.

“En las votaciones me pidieron que apoyara a Clara Brugada y lo hice, pero a la gente en todas partes a donde voy me pide que me quede y vamos a seguir gobernando Iztapalapa, porque a todas partes donde voy la gente no quiere a Clara Brugada, pero a ella le ofrezco la dirección de Jurídico y Gobierno”, agregó.

Informó que sostendrá una última reunión con Brugada Molina, donde le ofrecerá por última vez que se quede en la dirección de Jurídica y Gobierno, pues de otro modo, dijo, no tendrá posibilidad de participar en la delegación.

Setenta años del PAN

Miguel Ángel Granados Chapa
miguelangel@granadoschapa.com
Plaza Pública
Reforma

Hace 70 años fue fundado el Partido Acción Nacional, al cabo de una convención reunida los días 14, 15, 16 y 17 de septiembre en el Frontón México -edificio situado en la Plaza de la República, a un costado del monumento a la Revolución, cuyo abandono podría ser señalado como metáfora de la venida a menos del proyecto inicial de esa organización.

La personalidad de los dos fundadores más relevantes del panismo se reflejó en la identidad del partido. Manuel Gómez Morin era un político, había contribuido a la construcción del Estado mexicano moderno, conocía el interior del gobierno y, como rector de la Universidad Nacional, había ejercido la política del poder. Efraín González Luna, por su parte, era un intelectual de sólida formación católica. Uno encabezó el partido directamente durante su primera década e hizo sentir su influencia durante los 10 años siguientes. El otro fue su primer candidato presidencial, uno de los siete que sin fruto bregaron por acceder al Poder Ejecutivo hasta que Vicente Fox y Felipe Calderón lograron hacerlo.

Gómez Morin creyó de modo firme en el papel activo del Estado en la economía. Fue en gran medida autor de los proyectos legislativos que crearon el Impuesto Sobre la Renta y el Banco de México, de cuyo Consejo de Administración fue el primer presidente, clara señal de que no era tenido como un simple amanuense de los generales que mandaron en el país durante los años veinte. Cuando Vasconcelos demandó su apoyo en la campaña electoral de 1929, Gómez Morin respondió en una carta rehusando participar en una movilización social que se agotaría en sí misma, por estar determinada por un hombre, y argumentando la conveniencia de carácter permanente e institucionalidad a la oposición. Diez años después de exponer esas consideraciones las convirtió en realidad. Contó para ello con el pensamiento católico aportado a su iniciativa por González Luna, que en la capital de Jalisco encarnaba la postura social de la Iglesia y era tenido como Satanás por la derecha ultramontana que fundó la Universidad Autónoma de Guadalajara practicante de un integrismo contrario a las bases de espiritualidad cristiana que animaron al Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente, ITESO, creado por los jesuitas para dar a su educación elitista un sello social derivado de encíclicas papales como la Rerum Novarum.

A partir de esas fuentes el PAN se situó frente al régimen. Nació al año siguiente de la expropiación petrolera y del desafío personal del presidente Cárdenas al conservadurismo empresarial regiomontano. Como respuesta a las protestas patronales por el apoyo gubernamental a los sindicatos y las huelgas, Cárdenas demandó de los empresarios que, si estaban cansados, entregaran sus establecimientos a los trabajadores. Contra esa política, y contra el reparto agrario nació el PAN. Si bien sus cuadros provinieron en amplia medida de agrupaciones juveniles católicas, como la Unión Nacional de Estudiantes, no es caricatura señalar la influencia empresarial en la fundación y primeros años del partido. Sus documentos básicos fueron redactados en el Banco de Londres y México, y uno de sus primeros diputados federales, Antonio L. Rodríguez, dirigía el centro bancario de Monterrey. Pero esa influencia fue acotada y mantenida a raya por los fundadores. No fue casual que sólo tras la muerte de Gómez Morin, en 1972, se expresara el conflicto entre los doctrinarios y los pragmáticos.

Con diversas modalidades ese dilema interno se reprodujo varias veces. No es casual, por ello, que tres personajes tan relevantes que fueron candidatos presidenciales y jefes del partido se apartaran de él. José González Torres presidió al PAN de 1959 a 1962 y en 1964 fue el opositor a Gustavo Díaz Ordaz, Efraín González Morfín desempeñó esos papeles en orden inverso. Fue candidato presidencial en 1970 y líder del partido en 1975. Pablo Emilio Madero fue también candidato presidencial, en 1982, antes que dirigente nacional del partido, de 1984 a 1987. Los tres renunciaron a su militancia panista: González Morfín, hijo de González Luna, en 1978, junto con Raúl González Schmal, que había sido secretario general, y Mauricio Gómez Morin, hijo del otro fundador insigne del partido. Por su parte, González Torres y Madero Belden se fueron en 1992, con otros miembros del Foro Doctrinario y Democrático, entre los cuales se encuentran Jesús González Schmal y Bernardo Bátiz, ambos secretarios generales.

También renunció a ser panista otro ex presidente nacional de ese partido, Carlos Castillo Peraza, que prohijó políticamente a Felipe Calderón, a quien nombró secretario general del partido y, al declinar su reelección en 1996, lo impulsó a sucederlo. Quizá no es casual que el propio padre de Calderón, Luis Calderón Vega, terminara sus días apartado del partido al que dedicó décadas enteras de generosa militancia.

Al cabo de muchas vicisitudes, la inspiración doctrinal del PAN se ha diluido, superada por el crudo pragmatismo que Calderón resumió en su fórmula de arribar a la Presidencia "haiga sido como haiga sido". Sin embargo, aun sus críticos más encarnizados no ponen en duda el papel que en la construcción de la democracia electoral asumió el PAN, tanto por la pertinaz participación de candidatos que -como Calderón Vega mismo- hacían campaña a sabiendas de que los esperaba la derrota, como en la generación de las condiciones legales y políticas que permiten el libre ejercicio del voto.

Cajón de sastre

Murió ayer Horacio Augusto Granados Chapa. Nacido el 23 de octubre de 1938 en Pachuca, consagró al trabajo su vida entera. Se empleó formalmente a los seis años y durante los siguientes 10 fue ayudante en talleres de zapatería. Luego, obrero textil durante casi una década más. Cursó el bachillerato trabajando el tercer turno, para poder asistir a las clases dispersas a lo largo del día, y durmiendo a ratos. Se graduó de licenciado en administración de empresas en la Universidad Nacional, e ingresó en el servicio público. Laboró en diversas oficinas del gobierno federal y a últimas fechas en el Sistema de Transporte Colectivo, Metro. Fue un hijo ejemplar, un esposo y padre de familia entregado y tierno, y un dulce abuelo de sus nietas. Tuve el privilegio de que fuera mi hermano mayor, mayor en todos los sentidos.

PGR: el PRI decide

Joaquín López-Dóriga
lopezdoriga@milenio.com
En privado
Milenio

Para algunos, lunático no es insulto, es su gentilicio. Florestán

Arturo Chávez Chávez no era la primera opción del presidente Felipe Calderón para la Procuraduría General de la República, en relevo de Eduardo Medina Mora.

Su as era un antiguo amigo y actual procurador de Justicia del gobierno panista de Baja California, Francisco Blake, sin mayores cartas como penalista, pero de todas sus confianzas.

Cuando sondearon este nombre entre la oposición del Senado le dijeron que no transitaba por falta de credenciales.

El Presidente buscó otras opciones pero los penalistas de peso le dijeron gracias, que con ellos no contara, lo que él mismo entendió por todos los riesgos que implica el cargo para un abogado instalado y reconocido.

Así le quedó una ficha, la de Chávez, que había sido subsecretario de Gobernación con Santiago Creel, que lo apoya, y con Carlos Abascal; antes delegado de la PGR en Chihuahua y procurador local durante el primer gobierno panista de aquella entidad, con Francisco Barrio, cuando la crisis de las mujeres asesinadas en un marco de impunidad.

En cuanto el Presidente de la República hizo pública esa postulación a la PGR, que pasa por la aprobación del Senado, simultáneamente se hicieron públicas las reacciones de rechazo; las de apoyo no se han escuchado.

El fin de semana se acordó lo que se anunció ayer, que Chávez comparecería ante el Senado el próximo lunes, luego de un intento de madruguete panista que por momentos parecía querer descarrilar la propuesta presidencial.

A como estaban las cosas anoche, el destino del propuesto para la PGR es incierto. Sólo cuenta, y por línea, con los votos del PAN, en contra los del FAP y en duda los del PRI, que no sabe si lo elimina, votando en contra, o lo deja pasar absteniéndose. De no ser aprobado, el Presidente habrá de mandar otro y otro y otro nombre hasta que el Senado le acepte uno.

Mientras tanto, que la PGR siga acéfala, como pudiera estar la aduana de Sonoita, que al fin, para algunos, pesan lo mismo.

Retales

1. ¡AL LADRÓN! Santiago Creel quiere ajustar cuentas y exige sanciones a los responsables de la derrota electoral del PAN. Una pregunta: ¿qué hizo él para evitarla? Con el castigo busca eliminar a los que no apoyan su precandidatura presidencial;

2. NAVARRETE. Carlos Navarrete no estará esta noche en Palacio Nacional en la ceremonia del Grito que encabeza el presidente Calderón, pero mañana sí lo acompañará en el balcón central de Palacio con motivo del desfile militar, balcón que siempre había visto desde abajo, en marchas y mítines; y

3. MUDANZA. Homero Niño de Rivera deja la dirección de Comunicación de la Secretaría de Gobernación para ocupar ese cargo en Pemex, además de ser enlace legislativo. En Bucareli lo reemplaza un asesor de Fernando Gómez Mont, Luis Estrada.

Nos vemos mañana, pero en privado.

¿Cómo salvar al PAN?

Ricardo Alemán
aleman2@prodigy.net.mx
Itinerario Político
El Universal

A los 70 años, muchas desviaciones
Por sus errores, el regreso del PRI


De manera formal, hoy cumple 70 años de fundado el Partido Acción Nacional. Como todos saben, pasaron más de seis décadas de brega opositora para que en el 2000, el partido azul alcanzara el poder.
Y han bastado nueve años —el gobierno de Vicente Fox y la mitad del de Felipe Calderón— para que el PAN se acerque peligrosamente a su mayor fracaso: ser echado del poder por un PRI al que hace apenas nueve años sacó “de los Pinos”.

Es decir, que a 70 años de edad, tras seis décadas de opositor, y nueve en el poder, el PAN enfrenta la disyuntiva del fracaso en el ejercicio del poder. Pero una eventual derrota en 2012 no sería un fracaso a secas. En realidad se trataría de una derrota política y cultural.

Y es que ante la hipótesis de la derrota azul en 2012, el PAN no sólo confirmaría que no pudo ser alternativa política, de gobierno y doctrinaria frente al PRI, sino que sus desviaciones ideológicas favorecieron una impensable mutación del PRI —regeneración propia de la hidra— que lo haría regresar al poder y convencer a las mayorías de que nunca debió irse.

En esa lógica —y ante la hipótesis de que el PRI pudiera regresar en 2012— se podría decir que el PAN nunca debió acceder al poder, o que la llegada de Vicente Fox y Felipe Calderón a “Los Pinos” no fue más que un accidente en la historia política mexicana. Nunca el arribo al poder que imaginaron los fundadores del PAN.

Pero la tragedia que hoy vive Acción Nacional no debe ser vista como sorpresa o novedad. En la gestión de Calderón como jefe azul, el ahora Presidente de los mexicanos acuñó una frase que ya está en los bronces del PAN: “Al ganar el poder, no cometamos el error de perder al partido”. Si no han perdido al partido, los azules están cerca.

Y no es novedad, porque visionarios, los fundadores de Acción Nacional sabían que tarde o temprano el partido de Gómez Morín enfrentaría una crisis como la que hoy vive. En la asamblea fundacional de septiembre de 1939, Efraín González Luna pronunció un discurso histórico sobre la trascendencia del PAN en el tiempo —conocido como “La técnica de salvación”, que por décadas fue guía de la doctrina azul—, y que hoy debieran rescatar, leer y aplicar jefes y gobernantes azules. Dijo González Luna hace 70 años:

“Pues bien señores: la técnica de la salvación no es otra cosa que el reconocimiento de la preeminencia indiscutible de los valores permanentes y definitivos sobre las contingencias; la técnica de salvación no es otra cosa que la inclinación respetuosa ante todo lo que es y dura para siempre, aunque sea amargo, aunque sea doloroso… La técnica de salvación no es otra cosa que la subordinación del episodio o la anécdota al destino.

“Se trata, pues, del problema de la salvación de la patria, y no es sometiéndose a las exigencias efímeras de una angustia presente como esa salvación se obtiene. Si se trata de la salvación de la patria, no es la preocupación, por lo demás legítima, de apartar el dolor que nos agobia, de sacudir la cadena que nos esclaviza, sino la preocupación de echar la simiente de la vida ordenada, limpia y libre, sana y robusta para siempre, lo que debe señalar nuestro camino.

“Afirmo, por el contrario, la incomparable, la fundamental eficacia práctica, el infinito valor de las posiciones doctrinales, defendidas a toda costa, sin transacciones y sin compromisos oprobiosos, como el estímulo más insustituible de progreso, como el arma más segura de libertad, y como la posibilidad más indiscutible de transformación social.

“Acción Nacional no podrá cerrar los oídos, no podrá cerrar la boca, sobre todo no podrá hacer enmudecer su conciencia ante situaciones, actos y desviaciones que lo obligarían posiblemente a volver a la oposición el mismo día de la toma de posesión del nuevo presidente.

“Se objetará; las masas van a abandonarnos, Acción Nacional va a quedar reducida a un sistema de grupos selectos de orientación, más o menos desprestigiados por su indecisión ante la urgencia del problema electoral inmediato y, por lo mismo, dejará de tener influencia sobre la opinión pública y frustrará el propósito sustancial de su organización. Pero resulta que la clase de adhesiones que Acción Nacional desea tener y necesita tener e indefectiblemente tendrá del pueblo mexicano, no es la adhesión pasajera, la fiebre efímera de una agitación electoral… Mientras en México no exista conciencia política, hábitos políticos, doctrina política y organización política permanente, las calenturas políticas no nos llevaran a ninguna parte”.

Fin de la cita.

¿Qué le pasó a Acción Nacional en esa larga marcha de siete décadas? ¿En que momento desvió su camino? ¿Quién podrá salvarlo?