septiembre 17, 2009

“Juanito” sepulta la aspiración de Brugada

Sara Pantoja
El Universal

Da nombres de candidatos que suplirían a la perredista

Rafael Acosta, Juanito, cerró la posibilidad para que Clara Brugada ocupe la Dirección Jurídica y de Gobierno en la delegación Iztapalapa luego de que tome posesión el 1 de octubre y, con ello, canceló la oportunidad de que la perredista pueda asumir la jefatura de esa demarcación.

En conferencia de prensa en su casa de campaña, anunció esta decisión luego de que Brugada no asistió a la reunión promovida por el ex diputado Tomás Pliego, que se había acordado ayer a las 10 de la mañana en casa de Acosta Ángeles.

La semana pasada, ambos comieron en un restaurante del centro de la ciudad, pero él dijo que no habían llegado a ningún acuerdo. “Hoy fue el último día en que se iban a dar las negociaciones y no llegó. Ya no quiero seguir perdiendo el tiempo. Es un hecho que Juanito se queda a gobernar Iztapalapa. Hoy Clara perdió la Dirección Jurídica y de Gobierno, y si quiere, que me busque y le vamos a ofrecer otra dirección”, aseguró.

El petista aclaró: “No rompo con Clara, simplemente que ya no va a haber ningún encuentro oficial con ella”.

Luego mencionó a Román Díaz y a Teresa Torres como dos de sus colaboradores que podrían quedar en ese cargo, que es el segundo en importancia después de la jefatura delegacional. Agregó que a Longinos García, actual delegado, podría incluirlo como uno de sus asesores por la experiencia que tiene en la administración.

En cuanto a una posible reunión con el ex candidato presidencial, dijo que asistiría “sólo si (Andrés Manuel) López Obrador me pide que platiquemos esta semana”, pues recordó que días atrás fue a buscarlo a sus oficinas de la colonia Roma, que no lo encontró y aunque le dejó recado, no recibió respuesta.

Acosta Ángeles también dijo estar consciente de que, previo a su toma de protesta, ya hay grupos que están tocando a las puertas de los habitantes pidiendo firmas en favor de Brugada y que se están organizando para hacer manifestaciones en la Asamblea Legislativa el próximo 1 de octubre.

Por ello, informó que pedirá apoyo a Marcelo Ebrard en materia de seguridad para él y su equipo de trabajo, además de que llamará a los diputados entrantes para que apoyen su gobierno. Tampoco descartó que cuando gobierne la delegación haya plantones en la explanada delegacional o en su casa por parte de grupos simpatizantes de Clara Brugada, “pero estoy dispuesto a resistir”.

Juanito reiteró que no tiene miedo y que “si es necesario hasta me quedo a vivir en la sede delegacional”. Incluso, previó que los ataques hacia su persona seguirán: “Ahorita me van a inventar de todo, pero estoy limpio, que lo investiguen”.

Veracruz, en vivo (Vía TeleVer)







http://telever.com.mx

Algo que valga la pena

Jorge G. Castañeda
jorgegcastaneda@gmail.com
Reforma

Se pueden extraer algunas leccio- nes de las primeras acciones del "nuevo" Calderón. Me refiero a las vicisitudes del impuesto de 2% para el combate a la pobreza, que no ha encontrado buena fortuna en sus primeras semanas de vida. Esto no significa que no vaya a prosperar, ni que sea un desatino. Sí implica que en algunos aspectos el "nuevo" Calderón se parece mucho al "viejo" Calderón, que a su vez se parece, en esto, a Fox y a Zedillo desde 1997.

Reitero que la idea de un impuesto del 2% al consumo etiquetado para el combate a la pobreza, en particular para Oportunidades, es buena idea. El que finalmente las autoridades acepten el principio de etiquetación es un gran avance, que para no variar ha tardado en llegar a México. La discusión es otra. Si le damos al Ejecutivo el beneficio de la duda -y en este caso es imperativo- es de suponerse que Gómez-Mont y Carstens "plancharon" el 2% con el PRI antes de proponerlo. En otras palabras, hicieron más o menos lo mismo que Calderón con el IETU en el 2007, que Fox con el IPI y Elba Esther Gordillo a finales de 2003, y que Zedillo con el PAN, el IVA en 15% en 1995: acordaron su propuesta con el principal partido de oposición antes de enviarla y divulgarla.

El problema es que por lo menos desde el 2000 "el" principal partido de oposición no existe. Los tres partidos tienen profundas divisiones internas y no hay con quien forjar consensos. Fox pactó con Beatriz Paredes en 2001 su IVA "copeteado" y con Elba Esther su IPI; pero ni Paredes ni Elba Esther controlaban ya a sus huestes. Y no hay por qué pensar que Calderón no haya acordado el 2% con Beltrones y tal vez con Paredes, pero no ejercen dominio sobre sus bancadas.

Esta dinámica no entraña necesariamente rechazo. Zedillo sí logró el apoyo del PAN al IVA en una de las dos Cámaras; Fox fracasó porque Montiel y Madrazo lo traicionaron al final; y Calderón transformó el apoyo de Beltrones y de Gamboa en votos suficientes a favor del IETU (al costo de una desastrosa reforma electoral). Pero esta estrategia sí encierra otras desventajas, casi comparables con el fracaso.

Si el 2% avanza, y espero que así sea, tendrá que salvar escollos que lo pueden volver inviable, irrelevante o costosísimo. Inviable: si los coordinadores de las bancadas del PRI permiten que sus tropas despotriquen contra el IVA disfrazado -sumándose al "coro fácil" del PRD- para desahogar sus pasiones populistas y antipanistas en gritos y sombrerazos, luego no va a ser fácil que den media vuelta y voten a favor, aunque esa haya sido la intención desde un principio.

Irrelevante: pactar con la cúpula una fórmula de compromiso de por sí ya diluida contiene el riesgo, en las circunstancias imperantes desde 97, de tener que volver a pactar para recuperar las adhesiones que se perdieron en el camino por el griterío. Si el pacto es sobre el 2%, y hay que negociar de nuevo, Hacienda se puede quedar con 1%, es decir, con un monto caro políticamente y financieramente insuficiente.

Y tercero, esta táctica tal vez resulte costosísima. No es imposible que la condición para que el PRI apruebe el 2% sea que no sólo esté destinado a Oportunidades, sino que todo el programa se vaya a los gobiernos de los estados, es decir, a un hoyo negro. En ese caso, saldría mucho más caro el caldo proverbial que las albóndigas fiscales.

Por eso conviene preguntarse si el "nuevo" Calderón, posterior al 2 de septiembre, no es el mismo de siempre: el que busca a como dé lugar llegar a acuerdos con el PRI, aunque el precio sea la sustancia del pacto. Quizás hubiera sido más congruente una propuesta del "nuevo" Calderón de un IVA uniforme, de 15%, incluyendo frontera, medicinas, alimentos y todas las demás exenciones o tasas cero. A sabiendas de que no salía, pero que con la misma etiquetación que el 2%, aunque más detallada porque es más lana, hubiera puesto en más apuros al PRI. Pero por algo que valiera realmente la pena.

El PAN nuestro

Juan Manuel Asai
jasaicamacho@yahoo.com
Códice
La Crónica de Hoy

Hay señales de que el PAN sí tiene remedio. Se trata de un organismo político añoso, en edad de recibir la pensión que ideó El Peje para ganarse a los viejitos, pero de vez en cuando tiene gestos y conductas juveniles. La evaluación de las causas de su derrota electoral el pasado cinco de julio, que sólo puede calificarse de estrepitosa, demuestra que en el edificio de la colonia Del Valle soplan vientos de renovación, y que es posible sacar a los panistas del marasmo en que se encuentran.

El partido debe evitar contagiarse del anquilosamiento del aparato gubernamental. Le conviene tomar una sana distancia del gobierno calderonista, no para criticarlo, sino para ampliar sus márgenes de acción, y salirse del burocratismo pesimista que atrapó a las dependencias que conforman el gabinete. El PAN tiene setenta años, pero la democracia por la que tantos panistas distinguidos lucharon, apenas se está bosquejando en el país. La alternancia en Los Pinos fue un avance importante, pero a todas luces insuficiente. Lo que requiere para pelear en el 2012, con posibilidades de triunfo, es rehacer su alianza con el empresariado, pues hoy la relación está muy desgastada; y sobre todo acercarse, en serio, más allá de los discursos, a los ciudadanos.

Contra la Revolución

El PAN nació para contener los bandazos socialistas del gobierno de Lázaro Cárdenas, y esto lo colocó como antagonista natural del régimen emanado de la Revolución Mexicana. Esa es la realidad. Los abogados que lo fundaron estaban en su derecho, aunque hace siete décadas eran una franca minoría, por lo que su triunfo en las urnas era una opción impensable. Lo curioso es que no tuvieron que mudar de convicciones ideológicas para tener éxito electoral, el propio PRI desde la administración de Miguel de la Madrid, se fue desplazando a la derecha y terminó, en la época de Ernesto Zedillo, siendo más panista que el PAN, por lo que puede decirse que se trata de dos partidos conservadores, intercambiables, aunque desde que el partido fue sacado de Los Pinos, el discurso de los dirigentes priistas se ha corrido al centro, como recordando sus orígenes.

Las expectativas que generó en el país, e incluso a nivel internacional, el histórico triunfo de Fox, entraron en crisis una vez que la opinión pública fue conociendo las, digamos, debilidades de la pareja presidencial. Nadie en su sano juicio previó que muchos mexicanos comenzaran tan pronto a echar de menos a los priistas. Desde mi perspectiva faltó humildad a los panitas. Ante nuestros ojos, una vez que tomaron los cargos gubernamentales, dejaron de ser ciudadanos clasemedieros decentes, preocupados por el destino de la nación, hartos de las corruptelas e ineficacias priistas, para incurrir en una perversión inesperada: convertirse en una suerte de aristocracia región cuatro, obsesionada por redecorar sus oficinas, usar celulares de última generación, comer en los mejores restaurantes, contratar asesores de imagen y considerar al servicio público como un botín al que hay que exprimir hasta la última gota.

En tiempo récord igualaron las corruptelas y la ineficacia de los priistas. En lugar de acercarse a los ciudadanos, que son sus aliados naturales, les dieron la espalda para pactar con estructuras corporativas que han sobrevivido desde la época de Cárdenas, como los sindicatos de petroleros o maestros que son, en esencia, priistas, pues tienen en su código genético las formas de hacer política del pasado régimen.

2006

Hemos dicho en Códice que la clave para que el PAN sepa dónde está parado, y lo que puede hacer en el futuro, es reconocer las causas que lo llevaron al triunfo en el 2006. La soberbia les ha impedido asumir que no ganaron por su carisma arrebatador y genio político, al menos no en el caso de Calderón, sino porque fueron el instrumento del establishment mexicano, para parar en seco las aspiraciones de López Obrador. Un instrumento en manos del grupo de personas con poder real en el país. Unas treinta familias que tenían un enemigo común: el tabasqueño. Es increíble que los panistas no hayan conservado, ni siquiera, ese respaldo. Pero tienen remedio, si recuerdan que son un partido de ciudadanos confrontados con los organismos corporativos del viejo régimen, pueden regresar al juego.

La promesa chilena

Héctor Aguilar Camín
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

De todos los trabajos presentados en el seminario de Santiago sobre los cuatro países que celebran su bicentenario en el año 2010, sólo uno estuvo dedicado a la exploración puntual del futuro. Fue una visión geopolítica de los intereses no militares, sino económicos y comerciales de Chile: una mirada al siglo XXI.

(Lo militar es asignatura pendiente en toda visión futura del Cono Sur. Brasil compra hasta submarinos nucleares, Chile se equipa rutinariamente, Venezuela ostentosamente, Colombia ofrece bases a Washington. La tendencia para los pelos de punta).

Chile es el más civil y políticamente estable de los países conosureños. La regularidad institucional de su vida pública es admirable desde la Independencia, especialmente si se la compara con el volantín de la historia política latinoamericana y su festín de gobiernos inestables y caudillos calamitosos.

La única interrupción larga de la civilizada institucionalidad chilena fue el golpe de Estado de Augusto Pinochet contra Salvador Allende en 1973.

Ninguna lección histórica mayor ni mejor aprendida por los chilenos que aquella clausura sangrienta de sus derechos democráticos durante 17 años.

La adversidad enseña. De aquellos años duros y turbios los chilenos surgieron fortalecidos, listos para asumir los acuerdos fundamentales que explican sus últimos lustros, la mayor época de prosperidad económica y conformidad democrática que haya tenido el país en su historia.

Los acuerdos fundamentales de que hablo son, en lo político, la concertación democristiana y socialista; en lo económico, la decisión de construir una economía de mercado.

La alianza de antiguos adversarios políticos y la libertad económica han dado a Chile crecimiento sostenido y fortaleza institucional. Es el país más equilibrado y prometedor de la América Latina, así no sea, por desgracia, el de más peso en el futuro del subcontinente, sitios que pertenecen a Brasil (en marcha) y a México (pasmado).

Una historia cívica inspiradora, un presente institucional sólido, un comercio equilibrado con Norteamérica, Europa y Asia, unas reservas ecológicas y energéticas envidiables en su inmensa coleta austral: Chile es toda una promesa de futuro.

Y creo que el único país que en nuestra reunión de Santiago presentó terminados, impresos y en versión digital, los ensayos de todos sus autores, entre los que destaco a Sol Serrano, a Manuel Antonio Garretón y a los expositores del seminario: Cecilia Osorio, Juan Emilio Cheyre, Patricio Meller y Sonia Montecino.

¡“Juanito” para presidente!

Alfonso Zárate
Presidente de Grupo Consultor Interdisciplinario, SC
El Universal

“Tengo 33 años trabajando por Iztapalapa y estoy preparado para gobernar”.

“Siempre me trataron como si fuese un títere, alguien que no valía. […] Me usaron como papel de baño”.


Rafael Acosta, “Juanito”

Dicen sus malquerientes que don Manuel Bernardo Aguirre tenía dos grandes aspiraciones en la vida: concluir su educación primaria y ser gobernador de su estado. Sólo pudo cumplir la segunda. Ahora Rafael Acosta, Juanito, dice que tiene dos anhelos: terminar su educación preparatoria y lanzarse para presidente de la República (después, claro, de ocupar la jefatura de Gobierno del DF).

En una sociedad afectada por las malas noticias, los desplantes de Juanito —desnudista, golpeador, actor de reparto— podrían ser divertidos, pero son patéticos. Cumplen, sin embargo, el papel de distractores políticos. El entretenimiento mediático es el moderno opio de los pueblos: el chupacabras, el astronauta mexicano, los avatares de la Selección de futbol, las especulaciones sobre la boda de Peña Nieto con La Gaviota…

Por lo pronto, el tal Juanito ya es jefe delegacional electo, y está mostrándose como lo que es: un malandrín. Su precariedad cultural e intelectual (¡cree que Xochimilco es una entidad federativa!) lo lleva a creerse la historieta: que él —¿quién más?— ganó la elección; busca ignorar su compromiso y quedarse a gobernar Iztapalapa, y después, ¿por qué no?, lanzarse para jefe de Gobierno del DF o para presidente de la República “no en 2012, pero sí dentro de nueve años” (sic).

Su partido, el PT —que no puede dar lecciones de ética a nadie—, le exige que cumpla “sin condiciones” sus compromisos con la gente (es decir, con López Obrador) y le entregue la jefatura delegacional a Clara Brugada. Pero en sus desvaríos, Juanito ya advirtió que si el PT no lo apoya, se irá por la libre.

En estos días anda repitiendo que lo que ocurrió aquel 16 de junio, cuando el presidente legítimo le dijo que no se la creyera, porque quien iba a llevarlo a la jefatura delegacional era “el movimiento”, fue una humillación a la que siguió el ninguneo tanto de Andrés Manuel como de Clara Brugada, y anda caliente.

Rafael Acosta no es un loco de pueblo, sino un pícaro que entiende bien la política a la mexicana (que “la amistad se demuestra en la nómina”; que “el que no transa no avanza”; que “no les pido que me den, nomás que me pongan donde hay”), por eso intenta vender lo más cara posible su renuncia: exige para “su gente” (entre ellos, faltaba más, su propio hijo) 50% de las coordinaciones territoriales y de las plazas laborales de la delegación. Y no hay nada que lo obligue a cumplir “su compromiso”: si reniega de su palabra o no le dan lo que pide, puede quedarse a (des)gobernar la delegación más poblada de la capital del país, con casi 2 millones de habitantes y un presupuesto anual de 3 mil millones de pesos.

Los habitantes de esa infortunada delegación que por una u otra razón votaron por Juanito no están exentos de culpa: avalaron el enmarañado mecanismo propuesto por López Obrador y llevaron al petista de la insignificancia al estrellato.

Por entre el hueco que deja la apatía de unos y el cinismo de otros, suelen colarse personajes primitivos, cuestionables. Juanito no es un accidente político sino una criatura alimentada por lo más nocivo de nuestro sistema. Lo trágico es que en este bodrio lo que menos importa es el presente y el futuro de la delegación más pobre y compleja de la ciudad de México, mucho menos el duro momento que vive el país.

A López Obrador le salió la criada respondona y hoy está en riesgo la posibilidad de constituir la “comuna” de Iztapalapa: el asiento de los poderes de la República pejista. Pero nada está escrito; todavía es posible que al final, por las buenas o las malas, “disciplinen” a Juanito. Podrían hacerle, como decía El Padrino, “una oferta que no pueda rechazar”: algún portafolios con o sin ligas o, en un extremo, alguna amenaza creíble que lo haga recapacitar, retomar el guión que delineó aquella tarde de junio Andrés Manuel y después perderse, como tantos gandallas, entre los desechos de la urbe: terminar de teporocho dando lástima en las esquinas. Pero no le irá mejor si se amacha en quedarse a gobernar: se la cobrarían desde la ALDF, sufriría día con día la rijosidad de los más “duros” del movimiento pejista y terminaría inhabilitado y en la cárcel o, peor aún, muerto de fea manera, porque es un producto de utilería, desechable, y los intereses que están en juego son enormes.

En Iztapalapa hay una tradición que se repite cada año durante la Semana Santa: algunos pobladores representan La Pasión de Cristo. No sería difícil que la puesta en escena que está en curso, la de Juanito contra el presidente legítimo, termine también en su monte Calvario, con la crucifixión del redentor.