septiembre 30, 2009

La artífice de la caída de Juanito

Joel Ruiz
joelruiz71@yahoo.com.mx
La Crónica de Hoy

Todo mundo vio cómo Juanito entró confiado a la oficina del jefe de gobierno capitalino, Marcelo Ebrard, y salió con un terrible dolor del corazón. Y cómo no iba a salir así si le salieron alas a los más de tres mil millones de pesos que se hacía administrando junto con sus comparsas.

Llegó entrón y dispuesto a jugarse el todo por el todo, pues decía que nada tenía qué perder; por el contrario, el triunfo del pasado 5 de julio era su cheque al portador para dejar atrás las paleterías, los equipos de futbol, las manifestaciones callejeras, para convertirse en un político de verdad y sólo terminó como lo que es, un remedo de político.

Pero este final tan triste para el petista no deseado y odiado por los perredistas no se hubiera alcanzado sin el trabajo de varias semanas que se realizó en la Consejería Jurídica del gobierno capitalino, a cargo de Leticia Bonifaz.

Ella y su equipo se encargaron de prepararle al jefe de gobierno un minucioso reporte de quién es, cómo actúa, sus vicios y debilidades —que son las mujeres y los medios de comunicación—, su trayectoria política, quiénes lo estaban cilindreando y sobre todo su historial delictivo y el de su familia, con lo que prácticamente lo pusieron en jaque, le hicieron manita de puerco.

Incluso, le mostraron el organigrama del monstruo que significa gobernar la delegación Iztapalapa, en el que hicieron ver a Rafael Acosta que no tenía la capacidad ni el equipo para gobernarla, además de que tendría encima la presión de todos los grupos sociales y el descobijo del gobierno local.

Fue así como le dieron las opciones para que aceptara la renuncia, con algunos puestos que posiblemente no le cumplan, y con ello que el jefe de gobierno se convirtiera en el héroe de la película, pero sobre todo con una factura en mano que más tarde podrá cobrársela a Andrés Manuel López Obrador. No cabe duda que la jugaron bien.

RIESGO. Si bien ya libraron el tema de Iztapalapa, aún les queda pendiente el de Tláhuac, donde los ejidatarios ya amenazaron con impedir que mañana tome posesión de las oficinas delegacionales Rubén Escamilla y exigieron la presencia de Marcelo Ebrard, quien ya estará en Japón, para resolver el problema y las amenazas que les ha hecho Alejandro López Villanueva, valiéndose de su fuero como asambleísta. Este asunto lo deben resolver a la brevedad el subsecretario de gobierno Juan José García Ochoa o su jefe José Ángel Ávila.

INFORME. Hablando del secretario de Gobierno, nos comentan que anda muy apurado debido a que mañana comparece ante la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, donde le espera una tarde tranquila en verdad, a excepción del PAN y del PRI, donde una vez más criticará la actuación en materia económica de la federación y reconocerá que este tercer año de gobierno ha sido el más difícil de la administración debido a la crisis económica mundial y a la epidemia de la influenza.

ATENCIÓN. Y siguiendo con la Asamblea Legislativa, ayer de última hora la Comisión de Derechos Humanos decidió posponer su reunión para sacar la terna del nuevo ombudsman y se espera que ésta se dé a conocer hoy.

Pero hay un hecho que llama la atención, el que hace unos días el aún presidente del organismo, Emilio Álvarez Icaza cenó con el señor de las ligas, René Bejarano. Vaya amigos de nuestro saliente defensor de los derechos humanos, las malas lenguas dicen que fue para apoyar a su ex visitadora Patricia Colchero. ¿Será cierto? Hoy podríamos saberlo.

La persuasión

Sergio Sarmiento
Jaque Mate
Reforma

"Mi padre le hizo una oferta que no podía rechazar". Michael Corleone (El Padrino de Mario Puzo)

Hay que reconocerle a Marcelo Ebrard unos notables poderes de persuasión. Este lunes 28 de septiembre se reunió menos de una hora con Juanito, Rafael Acosta, el incómodo jefe delegacional electo de Iztapalapa, quien debía asumir el cargo este 1o. de octubre. Al salir de la reunión Juanito declaró que sí rendirá protesta, pero inmediatamente después pedirá licencia para dejar el gobierno en manos de Clara Brugada. ¿Razones? La salud, Juanito ya ha tenido dos infartos; y además un deseo por preservar la paz social en Iztapalapa.

Debe haber sido muy convincente Ebrard. En los días previos Juanito había señalado de manera reiterada que no cedería a las presiones para renunciar. Hizo planes para conformar su equipo de trabajo. Fue uno de apenas tres jefes delegacionales electos que asistió a los cinco cursos de la Jornada de Capacitación para Servidores Públicos Delegacionales del 21 al 25 de septiembre. Tan entusiasmado estaba que hasta se compró un traje con corbata para su toma de posesión. De hecho, afirmó que se quedaría a vivir en la sede delegacional para evitar las presiones de las huestes de Brugada. Algo muy convincente debe haberle dicho Ebrard para que con tanta rapidez descartara su convicción de ejercer el gobierno.

Iztapalapa no es, por supuesto, cualquier delegación. Con más de dos millones de habitantes, se trata de la delegación más poblada del Distrito Federal. Su población es comparable o incluso superior a las de varios estados. Su importancia política es enorme. Durante años la controló el grupo de René Arce, aliado a los Chuchos del PRD, pero el triunfo de Brugada a través de Juanito significa que quedará en manos de René Bejarano y Andrés Manuel López Obrador.

Ebrard no ha hecho declaraciones sobre la reunión con Juanito. El propio Rafael Acosta me dijo ayer que él y el jefe de Gobierno sólo hablaron del problema del agua en Iztapalapa. Difícilmente sería esto lo que cambió el parecer de Juanito y lo hizo ir directamente a una conferencia de prensa para anunciar su decisión de pedir licencia.

Los motivos de salud pueden descartarse. No dudo que a Juanito le falle a veces el corazón (¿a quién no?), pero en todo el periodo previo a la reunión con Ebrard la salud nunca fue un problema en sus planes. Quizá el único mal de salud que pudiera registrar es el que habría tenido por las presiones de los grupos de Brugada y Bejarano, decididos a no dejarlo gobernar.

Más sensata parece la afirmación de que quería preservar la paz en Iztapalapa. Quizá Ebrard lo convenció de que nunca podría gobernar sin el apoyo del gobierno capitalino y frente a una rebeldía abierta de Brugada y Bejarano.

La licencia de Juanito se limitará inicialmente a 59 días. El jefe delegacional electo ha dicho que en este periodo supervisará al gobierno de Brugada para asegurarse de que se conduzca de manera adecuada. Hay en esta decisión una amenaza. Pero si hoy es difícil pensar que Juanito pueda gobernar, mucho más lo será después de dos meses en que la gente de Brugada haya establecido su control sobre la estructura de gobierno.

Al final, la licencia de Juanito le costó cara políticamente a López Obrador, quien pensó que podía manipularlo como títere. A Brugada, quien asumirá la jefatura delegacional, le costará dos direcciones generales y tres direcciones territoriales. El costo para Andrés Manuel, Bejarano y Brugada, sin embargo, habría sido mucho mayor si Ebrard no hubiera mostrado las dotes de persuasión que caracterizaban a Vito Corleone, El Padrino.

Ley Electoral

¿Cómo quieren que tengamos confianza en la ley electoral o en los encargados de administrarla cuando el Instituto Electoral y el Tribunal Electoral del DF nos dicen que Carlos Orvañanos y Demetrio Sodi rebasaron los topes de gasto de campaña mientras que la sala regional del Tribunal Electoral federal nos dice que no? Una ley objeto de interpretaciones tan diversas no es fiable.

Gracias, señor Noroña

Ricardo Alemán
aleman2@prodigy.net.mx
Itinerario Político
El Universal

Como nobleza obliga, debemos agradecer a Gerardo Fernández Noroña por el retrato de cuerpo completo que nos regaló en su réplica del pasado lunes.

Con la misma rabia que trae a cuestas desde la noche del 2 de julio de 2006, el ahora diputado lanzó contra el autor de esta columna toda su capacidad de difamar y calumniar —claro, al amparo del fuero que le da un cargo que todos pagamos—, además de exhibirse como insulso monumental y de pequeña estatura política, humana y social.

Inicia su carta con lo que pretende ser un insulto, pero termina por retratarlo como zafio. Dice del autor del Itinerario Político: “El autodenominado periodista”. No, señor diputado; si conociera un diccionario sabría el significado de “periodista”, y acaso entendería su ejercicio. Queda claro que, por mentecato, fracasó como vocero del PRD. Lea un poco, señor diputado.

Le molestó que en el Itinerario Político del domingo dijéramos que diputados de la actual Legislatura —del PRI, del PAN y del PRD— olvidaron las ideas y el talento, y que hoy sus armas son “el insulto vulgar, la difamación, el infundio, la mentira y el vómito de odio delirante”. ¿Dijimos alguna mentira? Otra vez, señor Noroña, si leyera un poco, incluso lo que usted y otros diputados dicen en tribuna, entendería que sólo describimos el comportamiento de los representantes del pueblo. El problema es que nadie los ha autorizado a representarnos de esa manera.

Ofende al señor diputado el parafraseo de “enanos del tapanco” con “enanos del Congreso”. Exalta que es un lego cuando dice: “Por cierto, ‘enanos del tapanco’ es el nombre de un café de la colonia Roma”. Lea un poco, señor diputado. Encontrará por ahí el origen y significado del viejo refrán del “enano del tapanco”. No, su origen no está en un café de la Roma, sino en un burdel.

Más adelante, el señor Noroña lanza todo su arsenal de calumnia y difamación. Se dice “injuriado impunemente”, por el autor de este espacio —no tiene ni idea del género periodístico de opinión, y conste que fue vocero del PRD—, al que acusa de recibir del gobierno usurpador “empleo, canonjías y privilegios que se guardan bien de hacer públicos”.

No, señor Noroña. Si usted o cualquiera tuviera una sola prueba de esos “empleos, canonjías y privilegios”, ya los habría usado en mi contra. Es elemental. No tiene pruebas, porque no existen. Difama y calumnia por naturaleza. Por bajo. Le pregunto: ¿qué me dice de sus viajes al mundo? ¿Quién pompó? Hasta una foto le tomó a Enrique Peña Nieto en Roma.

Gracias por dejar en letra de molde calumnia y difamación contra el autor de Itinerario Político. Infamias que muestran su cachaza, y que serán de curso institucional cuando no se esconda bajo las faldas del fuero.

Juanito, otra vez ese don nadie

Joaquín López-Dóriga
lopezdoriga@milenio.com
En privado
Milenio

Era un güey de chocolate, con nariz de cacahuate. Florestán

Qué lejos parece aquella tarde del pasado 16 de junio, cuando ante el golpe del TEPJF a un ala del perredismo anulando la candidatura de Clara Brugada a jefa delegacional de Iztapalapa, Andrés Manuel López Obrador, desde su índice, designaba a un personaje de la picaresca urbana y desconocido por él, Juanito, como su candidato, con la condición de que si ganaba no se la fuera a creer, renunciara y designara a Clara Brugada en el cargo, lo que Marcelo Ebrard propondría a la Asamblea y ésta aprobaría.

Pero en el camino Juanito se la creyó. La distancia que tomó su Gepeto le dio más fuerza y aquél, de personaje de la picaresca urbana se convirtió en otro, deleite de los medios por su diferente locuacidad.

Ante el desdén de López Obrador, que supuso que con su dedo bastaba, su engendro se creyó que el ganador de las elecciones de Iztapalapa había sido él por sí mismo, lo que nunca fue cierto, pero él construyó así su verdad y así la comenzó a esparcir en un ejercicio de autoconvencimiento: rompió con su creador y lo desconoció como presidente legítimo; también rompió con su compromiso público de renunciar al ganar, y con la misma Brugada.

Anunció que ya no le daría ni la dirección Jurídica y de Gobierno, antesala en la prelación a la jefatura delegacional, y anunció que así como López Obrador quería vivir en Palacio Nacional, él lo haría en las oficinas delegacionales; que Lin May sería su primera dama y que se encontraba en tan buenas condiciones de salud, que el domingo se presentó con el torso desnudo a contorsionarse con los fisicoculturistas para hacer más que acto de presencia, el ridículo en su afán de mostrarse grotescamente sano.

Y ahí la llevaba, hasta que el lunes por la tarde, cargado de ilusiones, de proyectos y de ambiciones llegó a su anhelado primer acuerdo con Marcelo Ebrard, del que salió devastado para anunciar que el guión estaba vigente: protestaría y tomaría posesión, designaría a Brugada directora jurídica, renunciaría y ella asumiría su cargo.

Todo esto ya se le había olvidado.

Pero Ebrard se lo recordó de un modo tal, que Juanito recuperó la memoria para volver a ser lo que siempre fue: un don nadie de la política y un instrumento desechable.

Retales

1. MEDIO TIEMPO. Coincidieron en el futbol en CU, Manlio Fabio Beltrones y el subsecretario de Ingresos, José Antonio Meade. El encuentro, cordial; el tema, las reformas; el testigo, José Narro;

2. NO PASARÁ. Hay acuerdos para tirar el impuesto a las telecomunicaciones. Gravar el internet es en el siglo XXI como gravar los libros; y

3. BISOÑOS. Josefina Vázquez Mota califica de un triunfo tener la Comisión de Hacienda, que el PRI desechó para hacerse de la importante, la de Presupuesto, para Jorge Videgaray.

Nos vemos mañana, pero en privado.

Juanito o al diablo con las instituciones

Jorge Fernández Menéndez
Razones
Excélsior

El lunes pasado Rafael Acosta se convirtió, más que nunca antes, en Juanito. Regresó aquel desconcertado y desconocido candidato que un lluvioso lunes de junio, López Obrador, sin saber siquiera cómo se llamaba, subió al escenario político y le hizo prometer que si ganaba las elecciones en Iztapalapa entregaría el gobierno a Clara Brugada, una jugada creada por el ex candidato presidencial y por el ahora diputado Gerardo Fernández Noroña, para reventar la candidatura perredista de Silvia Oliva. Como le dijo esa noche López Obrador, Juanito “no se la iba a creer”.

Pero, en cuanto ganó las elecciones, Juanito quiso convertirse en Rafael Acosta y creérsela, había sido tan menospreciado y minimizado que quiso demostrar que era él quien había ganado en Iztapalapa y no la maquinaria electoral de René Bejarano y del Gobierno del DF. Terminó deslindándose de López Obrador y dijo ser más popular que él; le pidió a Brugada que “atara sus perros” y, como ésta no había llegado a una reunión, afirmó que ni siquiera tendría lugar en su “gabinete”; aseguró que tomaría posesión del cargo y gobernaría tres años y ya vislumbraba, dijo, la posibilidad de lanzarse a gobernar el Distrito Federal e incluso de buscar la Presidencia.

Todo era una mezcla de mentira, negociación de recursos y posiciones y simples delirios de grandeza. El lunes, cuando llegó a la sede del Gobierno del DF a entrevistarse con MarceloEbrard, le dijo a los medios que lo esperaban en ese lugar que asumiría el gobierno de la delegación aunque lo bloquearan. No pasaron ni 45 minutos y, cuando salió de la junta con Ebrard, expresó que estaba enfermo, que pediría licencia por 59 días el mismo primero de octubre en la tarde y que designaría, cómo no, a Brugada como secretaria jurídica y de gobierno para que se quedara con el mando en la delegación. El sueño se había topado con la realidad, los 15 minutos de fama prometidos por Andy Wharhol habían concluido: Juanito volvía a ser el achichincle de Gerardo Fernández Noroña, el que reventaba presentaciones de libros, el que actuaba de extra en películas de ficheras. Claro, con tres carteras en el gobierno delegacional y una cuenta personal que oscilaría, según las versiones, entre los 150 y los 300 millones de pesos, precio que desde tiempo atrás le había puesto a su renuncia.

Todo es una burla y muestra el deterioro del perredismo como fuerza política y el de sus dirigentes. Sin embargo, muestra también uno de sus signos más preocupantes, impuesto desde la administración de López Obrador: el desprecio por las normas, las leyes, las instituciones. La candidatura de Juanito fue impulsada para darle la vuelta a la decisión de los tribunales que habían anulado la candidatura de Brugada porque había cometido fraude en la elección interna del PRD. El mismo día de las elecciones, Jesús Zambrano reconocía en entrevista que los votos para Juanito habían sido comprados hasta en 500 pesos cada uno y exigía saber de dónde había salido ese dinero que distribuían los operadores de Bejarano. Cuando Juanito se rebeló, muchos se acercaron para financiarlo, pensando en los casi cuatro mil millones de presupuesto. Ahora se busca evitar que la Asamblea Legislativa ratifique a Brugada. Una trampa tras otra.

Estos sectores del PRD y ahora del PT respaldan a las instituciones si éstas les dan la razón: si el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación no los apoya en sus reclamos, ignoran las decisiones, como ocurrió en la telenovela de Juanito y Brugada, o anuncian movilizaciones y juicio político para los magistrados, como ocurre ahora, porque el TEPJF respaldó los triunfos de Carlos Orvañanos en Cuajimalpa y de Demetrio Sodi en la Miguel Hidalgo, triunfos que les habían sido escamoteados por unas instituciones electorales del DF que han mostrado ser sesgadas y dependientes del gobierno local.

Quizá la novela de Juanito aún tenga algún capítulo por ser escrito, pero será ya en tono absolutamente menor y mostrará el deterioro de una corriente política que está más cerca del arribismo lumpen que de las legítimas demandas sociales.

Era una mezcla de mentira, negociación de recursos y posiciones; simples delirios de grandeza.