octubre 14, 2009

'Dime con quién andas...' por Paco Calderón

¡Y dale con la “soberanía”...!

Román Revueltas Retes
revueltas@mac.com
Interludio
Milenio

Lo que les decía: el patrimonio nacional es un principio innegociable sobre todo cuando te sirve de pretexto para birlarle la riqueza particular al resto del personal. No cabe duda que fueron muy listos los inventores del modelito nacionalista revolucionario: se deshicieron primeramente a balazos de sus contrincantes y luego, cuando la escabechina comenzó a ser un tanto contraproducente, pactaron una paz institucionalizada muy ventajosa que les habría de rendir fabulosas ganancias. Naturalmente, para que el público no se soliviantara recurrieron a los mismos espantajos de siempre pero en versión laica, es decir, en vez de sacar el crucifijo y ponerlo delante de la hoguera se inventaron unos dogmas absolutamente incuestionables que, mira tú, tienen plena vigencia en nuestros días y que son ferozmente recitados por los politicastros de turno.

¿No ha el propio Rayito pronunciado las palabras encantadas “soberanía nacional” y “patrimonio de todos los mexicanos” a propósito de la sosegada aniquilación de Luz y Fuerza del Centro? Y, díganme ustedes, ¿qué tiene que ver una compañía ineficiente que, entre otras cosas, se ha dedicado a extorsionar pura y simplemente a sus clientes, que no es en lo absoluto propiedad de los ciudadanos de este país sino de su sindicato —o sea, de unos líderes mafiosos que, sin rendir cuentas a nadie, se sirven con la cuchara grande y disponen a su antojo de las cuotas que pagan los trabajadores y de los recursos que le ordeñan a la empresa— y que, encima, brinda un pésimo servicio sin obtener siquiera ganancias, que tiene que ver, repito, este engendro con la “soberanía” y con el “patrimonio” de todos nosotros? Pues, nada. Al contrario, significa una pérdida de recursos contantes y sonantes que salen de nuestros bolsillos y representa una carga para toda la sociedad mexicana.

Pero, lo que son las cosas, seguir manteniendo a estos zánganos se vuelve, de pronto, un asunto “nacional” y “patriótico”. ¡Qué forma de abusar de las palabras y de querernos ver la cara de estúpidos! Pero… ya no.

Imagen a oscuras

Víctor Gordoa
Excélsior

Nunca provoques un vacío de información, pues otros lo llenarán por ti, es una de las máximas que más repetimos.

Estoy sin luz y ni siquiera sé si podré hacer llegar este artículo a Excélsior. El Colegio de Imagen Pública que presido está parado, los estudiantes de la Licenciatura en Imagología y de la Maestría en Ingeniería en Imagen Pública están tomando clases al estilo prehistórico, pues no funciona la computadora ni el proyector de cada salón. Tampoco hay internet ni sirve el conmutador telefónico digital, eso significa que estoy incomunicado. Además, como era de esperarse, no ha faltado que algún maestro que va llegando traiga desinformación acerca de lo que acaba de oír en la radio, misma que está reproduciendo las llamadas de mucha gente que dice estar sin luz ¿Qué está pasando? Nadie lo sabe a ciencia cierta y el gobierno no dice nada oficial al respecto.

La desinformación

Nunca provoques un vacío de información, pues otros lo llenarán por ti, es una de las máximas que más repetimos a nuestros clientes de consultoría en imagen pública. En el caso de los apagones, la desinformación ya ha comenzado a darse: Que son muchas las zonas de la Ciudad de México que no tienen luz, que es un boicot de los trabajadores electricistas enojados por la liquidación de Luz y Fuerza del Centro, que los causantes son los perredistas que ya se sumaron al movimiento inconforme conducidos por Andrés Manuel López Obrador, que la capital va a vivir momentos de gran caos por ausencia de energía eléctrica, más bloqueos de tránsito. Desinformación toda que surge debido a la falta de comunicación oficial pronta. La misma falla de siempre.

Golpe de imagen pública

Desde el quinazo de Carlos Salinas de Gortari no se había visto otro golpe de imagen presidencial tan contundente como el que dio Felipe Calderón el sábado. La mayoría de la gente vio la liquidación de la improductiva y desorganizada LyFC como algo bueno para México, por el ahorro de gastos a largo plazo financiados con nuestros impuestos y, sobre todo, para los usuarios de esa empresa que tenían que sufrir cobros indebidos, apagones, tardanza en contrataciones, largas colas para hacer aclaraciones y un sinfín de molestias más. El Presidente verá crecer su imagen pública, sólo faltará ver cómo termina el asunto, pues se ven negros nubarrones políticos.

Nubes negras

Pese a que los trabajadores verán respetados sus derechos de jubilación y recibirán una liquidación promedio de dos años y medio (así se publicó en un comunicado oficial el día de ayer), la izquierda política mexicana representada por López Obrador y sus huestes perredistas reaccionarias ya se sumó a la protesta por la liquidación poniendo sus acciones de resistencia civil bajo las órdenes de los líderes electricistas. Léase: ahí viene el caos. Por otro lado, Marcelo Ebrard ya exculpó al Sindicato Mexicano de Electricistas de la ineficiencia operativa de la empresa liquidada, dando la impresión de que está a favor de aquél, así que si de veras el caos llegara a darse, el daño de imagen pública que se produciría se sumaría al que provocó el grave retroceso del PRD en las urnas en julio pasado. Así que si don Marcelo quiere tener esperanza de ocupar la silla grande para 2012, no debería de comprar el boleto de su ex jefe, pues le podría yo asegurar que en términos de percepción saldría perdiendo.

Sin monopolios

Ezra Shabot
Línea directa
El Universal

El peor cuello de botella que sufre la economía mexicana es el de los monopolios estatales o privados. Construidos con base en el principio de rectoría económica del Estado mexicano, los monopolios públicos se cubrieron bajo el manto ideológico del nacionalismo revolucionario, convirtiendo a estas instituciones en símbolos de la mexicanidad.

Así, Petróleos Mexicanos (Pemex) y la compañía de Luz y Fuerza del Centro (LyFC, hoy en liquidación), entre otras, aparecían como empresas propiedad de la nación, como si todas ellas fuesen de todos y cada uno de los mexicanos. Esta falsa premisa según la cual toda propiedad del gobierno era por definición parte del patrimonio de los mexicanos en su conjunto legitimó la corrupción y el despilfarro en su operación cotidiana.

Por su parte, los monopolios privados en el área de las telecomunicaciones se presentaban como concesiones no del Estado a particulares, sino de los presidentes de la República en turno a sus cuates o socios en estos negocios de alto rendimiento. Por otra parte, los bancos expropiados y luego entregados a los amigos de los Salinas, que terminaron quebrando en la crisis política de 1995, son el ejemplo más claro de la irresponsabilidad en el manejo de la estructura financiera por parte de un gobierno que creaba monopolios y luego los llevaba a la quiebra para revenderlos finalmente a la banca internacional.

Cuando hoy se habla de reformas estructurales destinadas a proporcionar más recursos al gobierno e impulsar crecimiento mayor, parece olvidarse la presencia de monopolios públicos y privados que dañan la competencia y la competitividad del país en su conjunto.

La vieja discusión sobre estatizar o privatizar no tiene hoy sentido en el marco de economías globalizadas que se disputan capitales para crecer y desarrollarse. En este escenario no queda otra alternativa al gobierno que la de golpear estos intereses poderosos, para permitir que cada vez más jugadores participen en la competencia económica, incluso dentro de los monopolios públicos que por ley no pueden ser desmantelados.

Mientras todos estos monopolios, incluidos los sindicales, sigan operando sin restricción alguna, a lo más que podremos aspirar en México es a una tregua entre los mismos para evitar que uno de ellos se inmiscuya en el terreno del otro.

Esta situación se produjo cuando uno de los dueños de las televisoras le dijo a un empresario de la industria farmacéutica interesado en entrar al negocio de la tele: “No te metas con mi monopolio y yo no meto con el tuyo”. Vivir en la paz de los monopolios es resignarse a la mediocridad.

¿Por qué amar a los animales?

Marielena Hoyo Bastien
producciones_serengueti@yahoo.com
Animalidades
La Crónica de Hoy

La pregunta con la que titulo esta colaboración y a la que por vicio personal le agregaría al final un “no humanos”, resulta muy común que se nos haga a quienes profesamos tal sentimiento -durante discusiones, debates, conferencias, etc.- principalmente por quienes son detractores del mismo, pero, también forma parte del catálogo de interrogantes que normalmente cualquier persona nos hace en buena onda y durante cualquier momento. La respuesta que personalmente tengo a botepronto es solamente un… ¿y por qué no?...

Sin embargo, cuando en soledad analizo todas las posibilidades que los animales no humanos (ANH) brindan para amarlos, para respetarlos, para admirarlos, termino por llenar de testimonios mis recuerdos y libretas de apuntes íntimos, y por compadecer a quienes meramente por malformación cultural, que no otra cosa, no se permiten esa maravillosa oportunidad. Y porque además y muy particularmente tratándose de perros, los ANH son harto divertidos. Unos bobos cariñosísimos. Pero…

Sea como sea y generación tras generación, seguramente quienes venimos desde hace mucho tiempo dedicándonos a esto del amor por los ANH, a un activismo educativo o de denuncia, a luchar porque se entienda el derecho que tienen todos los bichos a tener “derechos” como seres vivos y sintientes que son, física y emocionalmente, seguramente no hemos dado una respuesta convincente puesto que el cuestionamiento sigue en el aire. Es precisamente por ello que me gustó mucho que rondara precisamente sobre ese tema la participación, como conferenciante, de mi querido amigo Eduardo Lamazón, durante un ciclo de conferencias organizado la semana pasada en la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Su exposición resultó de gran interés y fue una buena sacudida para las conciencias presentes, sobre todo las más jóvenes y por eso mismo me hubiera agradado disponer del suficiente espacio para reproducir íntegra la plática. Como ello no es posible, solicité al autor permitirme extraer las partes que más me impactaron, con el fin de que quienes estén comenzando en esta lucha, puedan contar con más apoyo para defenderla, para armar, cada vez, una mejor respuesta, incluyéndome. Entonces, de aquí en adelante tendrán los lectores, lectoras -a quienes por cierto aprovecho para agradecerles en lo que vale su afectiva y solidaria reacción específica a mi colaboración de la semana pasada, referente a la celebraciones por el Día Mundial de los Animales- las que para mí, fueron las mejores frases de la plática:

…el concepto de Derechos de los Animales… una convención (algo acordado entre dos o más partes y respetado en la vida diaria) dictada por estados de conciencia elaborados.

...a mis animalitos les reconozco derechos, y los respeto. Ahí está la convención y ahí están los derechos de mis perros en un mundo donde la mayoría de los animales han venido a sufrir lo indecible por su viciada relación con el hombre, que es su verdugo más excesivo y cruel.

…la gente dice que “los animales no pueden tener derechos porque no pueden racionalizar obligaciones”, criterio mezquino y carente de grandeza, porque los derechos de los animales, de los débiles, de los inferiores, de los incapaces, de los menores, no son algo que esté en la naturaleza y que haya que encontrar, sino UNA CONVENCIÓN… El derecho es, además, el instrumento por excelencia que tiene el ser humano para administrar justicia.

El hombre considera inferior al animal y por lo tanto, de su propiedad. (Algo que) es éticamente insostenible, una idea antropocéntrica de conveniencia. Puedo someter a un niño porque es físicamente inferior a mí, pero no es inferior como entidad viva, como ser vivo.

Siguiendo a Hans Kelsen, el jurista y filósofo austriaco, crear un derecho para alguien es poner a su alrededor un cerco de restricciones para los demás... aquí queda a la vista claramente porqué los niños y los animales pueden tener derechos sin tener obligaciones. Pero…

¿Por qué amarlos?

1.- Porque el cuidado de todas las formas de vida nos hace más evolucionados. 2.- Porque lo expansivo es primitivo y la inhibición es cultura. 3.- Por compasión, que es una olvidada emoción elevada. 4.- Porque matar o hacer sufrir es destrucción. 5.- Porque construir es participar como un dios todopoderoso del acto de la Creación. 6.- Porque el hombre útil o bueno o civilizado vive de acuerdo con ciertos valores y no hay valores que justifiquen la crueldad. 7.- Porque la inteligencia invita a vivir de tal manera, que nuestras acciones aporten a la felicidad y no al dolor que hay en el mundo. 8.- Porque proveer a la vida y no a la muerte no puede ser una antigualla, a menos que el mundo esté irremediablemente perdido. 9.- Porque estoy seguro que se entiende la diferencia entre la sensibilidad de quien mata a un animal por placer, y la de quien goza escuchando la Quinta Sinfonía de Beethoven. Y 10.- Porque la lucha por los derechos de los animales es una de las tantas gigantescas luchas que tiene por delante la humanidad.

Ahora sólo queda, a cada interesado, ir agregando a estos puntos todos los más conceptos posibles y fundamentados que puedan servir al necesario e indispensable intento para hacer entender a la humanidad entera, lo que resultará en conveniencia de todos.

RECETA… cuando se tengan dudas sobre lo sucedido con Luz y Fuerza del Centro, sólo tráigase a la memoria la serie de infamias, corruptelas, abusos y malos tratos, crueles en ocasiones, que todos los consumidores no sindicalizados ni en nómina hubimos de sufrir en alguna de las oficinas de tan vetusta y mal administrada empresa. Gracias Presidente Calderón. Y ahora, a lo que sigue… ¿Petróleos?... ¿Maestros?

Hugo Chávez expropia Hotel Hilton: “El turismo de lujo sólo deja basura; hay que socializarlo”

Agencias
La Crónica de Hoy

Tras la expropiación en los últimos 10 años por parte del gobierno venezolano de empresas petroleras, eléctricas, lácteas, cementeras, panificadoras, embotelladoras, latifundios y bancos, entre otros sectores productivos del país, ahora le toca, por primera vez, el turno a la industria turística. Ayer, el presidente Hugo Chávez anunció la toma forzosa de todos sus bienes y del control del Margarita Hilton Suites y Marina, alegando que “el turismo de lujo sólo deja basura”.

Según el decreto presidencial publicado ayer en la Gaceta Oficial, todo el complejo hotelero ubicado en la caribeña isla Margarita, que incluye 280 habitaciones, 210 suites, un casino, diversos locales comerciales, restaurantes y salones, y hasta la residencia del gerente, “pasarán libre de gravámenes” a formar parte del patrimonio del Estado venezolano y será controlado por el Ministerio de Turismo.

Se da la circunstancia de que el hotel expropiado fue el mismo que acogió en septiembre la cumbre de líderes de Sudamérica y África, con Chávez como anfitrión.

“Construcción del socialismo”. La medida se acoge a la Ley de Expropiación por Causa de Utilidad Pública o Social, así como en el compromiso del gobierno de avanzar “con calidad revolucionaria en la construcción del socialismo”, subraya el decreto.

En éste también se argumenta que el Estado debe contar con “alojamientos y sitios de recreación para la actividad turística” y ejecutar “su estrategia de diversificación y desarrollo sustentable orientada a la inclusión”, para así combatir “la concepción del capitalismo individualista” y avanzar hacia una realidad “socialista colectiva”. Argumenta también Chávez que el Estado debe contar con “alojamientos orientados a la realidad socialista colectiva y al turismo popular, con precios solidarios”.

“Turismo imperialista”. Chávez critica lo que llama “turismo de perfil imperialista, turismo de ricos”, y dirigió sus críticas a cruceros que preferentemente atracan en Margarita y que “ni siquiera invierten en el país”, manifestó.

Los pasajeros de esos cruceros, prosiguió en un discurso, “se bajan un día, dos días y dejan el basurero”; por eso, dijo, su empeño por “socializar el turismo” y acabar con el “turismo elitesco”.

Sindicatos improductivos

Héctor Aguilar Camín
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

El Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) fue en su tiempo la vanguardia sindical de México. El primer sindicato que firmó en este país un contrato por normas de trabajo, es decir, que alguien era contratado para un trabajo determinado y no para lo que se ocurriera al patrón, como era en todas partes.

No perdió año sin ganar algo en su negociación del contrato colectivo y su mismo trabajo fue parte de una épica mal contada hasta hoy: la electrificación de México.

Hemos asistido en los últimos días a un desenlace contrario al origen. Aquel sindicato de la vanguardia del trabajo y la modernidad sindical, terminó siendo el ejemplo de un sindicato caro, improductivo y conservador.

Durante sus años de improductividad, expresión cabal de una empresa mala, en liquidación desde 1974, rescatada en los años 90 como pago de servicios electorales al sindicato, el SME no dejó de sumar cada año nuevas conquistas a su contrato colectivo de trabajo.

La paradoja es que con cada conquista contraria a la productividad, los trabajadores del SME cavaban la tumba de su empresa y, con ella, la de su fuente de trabajo.

Cada conquista desprotegía en lugar de fortalecer su condición laboral, porque iba dejando huecos insostenibles en la empresa. Las cosas costaban ahí tres veces lo que en la otra empresa eléctrica del Estado. Y cada conquista del sindicato aumentaba los costos y echaba otra paletada de tierra sobre su fuente de trabajo.

Llegaron a tener el mejor contrato colectivo en la peor empresa pública del país: un contrasentido que les cobró el peaje completo con la liquidación de la empresa.

Algo parecido a esto —conquistas laborales contrarias a la productividad— sucede en todos los sindicatos públicos mexicanos. Son sindicatos que protegen el trabajo al punto de inmovilizarlo y atentar contra él. Este es el acto de corrupción fundador, el origen de todos los otros. Erigir la divisa: aquí se puede trabajar menos cada vez y cobrar más cada vez.

Sindicatos contrarios al trabajo. Sindicatos que acumulan conquistas laborales mientras empeoran la calidad de su trabajo y el lugar donde trabajan.

¿Es posible otra cosa? Hay un ejemplo vivo de que sí. El sindicato de telefonistas fue capaz de hacer su conversión histórica del sindicalismo improductivo de la empresa telefónica de otros tiempos, a la productividad y la modernidad incuestionables de la empresa telefónica de hoy.

Una izquierda que ignora a la gente

Jorge Fernández Menéndez
Razones
Excélsior

Luego de las dudas y contradicciones iniciales —lo que demostró que la medida había tomado por sorpresa por lo menos a la mayoría de ellos—, en el PRI sus principales dirigentes han sabido definir con claridad su posición respecto a la liquidación de Luz y Fuerza del Centro: tanto Enrique Peña Nieto como Manlio Fabio Beltrones han apoyado la medida e insistido en que no podía seguir operando una empresa con semejante déficit. Habrá que esperar y ver qué sucede en la Cámara de Diputados, donde Francisco Rojas fue más dubitativo que Beltrones y Peña. No ha dicho nada sobre el tema, por lo menos hasta el momento de escribir estas líneas, la presidenta del partido, Beatriz Paredes.

En el PRD se ha dado la reacción esperada: una mezcla de opiniones y juicios temerarios que oscilan entre la descontextualización del tema hasta la más directa mentira. En última instancia, por más que se intenten establecer algunos grises, lo cierto es que la posición que se impondrá es la de López Obrador y Fernández Noroña (¿no es todo un editorial la foto del mitin del lunes donde aparecen juntos López, Noroña, Martín Esparza y el operador de René Bejarano, Agustín Guerrero?) que establece, según el tabasqueño que en realidad, la liquidación tiene como objetivo, primero, golpear a un sindicato que lo apoya y segundo, privatizar la empresa. Que un sindicato como el SME lo apoye es comprensible y además, a su bolsillo (o al de su movimiento) se van muchos de los recursos que deberían destinarse a los afiliados. Pero la privatización de la empresa es lisa y llanamente una mentira: existe una prohibición constitucional expresa y para poder revertir eso se requería, entre muchos otros, buena parte de los votos en el Congreso del propio PRD. Fernández Noroña, como siempre, fue más brutal: él simplemente opinó que quedan “sólo dos opciones, que se derogue el decreto liquidador o que Calderón renuncie”. Así, con sencillez.

Con matices se han ido en esa misma línea los demás dirigentes del PRD incluyendo un Marcelo Ebrard que perdió una inmejorable oportunidad para establecer una distancia con el lopezobradorismo y un acercamiento con la sociedad que gobierna. Marcelo, como Jesús Ortega y otros dirigentes de ese partido, decidieron enfocarse en la liquidación del sindicato como una medida política, sin decir una palabra respecto a sus excesos y actos de corrupción, a la ineficiencia de la empresa y a su déficit, mucho menos a los daños que esa ineficiencia acarrea a los habitantes y empresas de Ciudad de México, cuyos intereses debería defender el gobierno local. Y esa ha sido la norma de los defensores del sindicato y de Luz y Fuerza: ninguno ha dicho una palabra respecto a los derechos de la gente, de quienes pagan por ese servicio sin recibirlo adecuadamente. Han defendido a Esparza, a la autonomía sindical, a la soberanía nacional (¿y qué diablos tiene que ver Luz y Fuerza con la soberanía nacional?) pero no han tenido tiempo de preocuparse y defender a la gente de los abusos de una empresa ineficiente y un sindicato corrupto. Han tenido tiempo de respaldar a Esparza, sus caballos criollos, sus ranchos y sus gallos de pelea, pero no de aceptar que no es posible que, además de recibir un mal servicio, la gente tenga que pagar tarifas en muchas ocasiones estratosféricas, derivadas de la corrupción o la ineficacia, por ese mismo servicio; o peor aún, que se tenga que pagar una suerte de impuesto adicional en todo el país, de 42 mil millones de pesos, para subvencionar a la empresa y su sindicato.

Y es que no les importa la gente, sólo su espacio de poder y en este caso la pérdida de una fuente importante de recursos y contingentes de movilización para lo que fuera necesario. Si les interesara lo que dice la gente verían sin mayor problema que más del 80% de la población apoya la medida y que apenas 18% (¿casualmente el porcentaje de electores del bloque PRD-PT-Convergencia?) creen que Luz y Fuerza será reemplazada por una empresa privada. Y una izquierda que prefiere defender sus espacios de poder y recursos a costa de la gente, pierde toda su razón de ser.

La privatización de la empresa es lisa y llanamente una mentira. Y lo prohibibe la Constitución.

Pasándose corriente

Carlos Loret de Mola
Historias de un reportero
El Universal

“No te dejes”, dijo hace dos semanas Andrés Manuel López Obrador al entonces aún oficialmente secretario general del Sindicato Mexicano de Electricistas, Martín Esparza. “Nosotros te vamos a apoyar”, remató en ese encuentro privado.

La alianza entre ambos, negociada cuando se tardaba la Secretaría del Trabajo en otorgar la toma de nota y comenzaba a vislumbrarse que el asunto terminaría en conflicto, se formalizó la tarde-noche del lunes afuera del Palacio Legislativo de San Lázaro y representa una bocanada de oxígeno para ambas partes:

Según la policía del GDF, el 15 de septiembre el lopezobradorismo no juntó ni a mil personas para el “Grito de los libres” en el Hemiciclo a Juárez, en mucho por el enfriamiento de sus relaciones y financiamiento con el jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard. El SME tiene una capacidad de movilización que en un tronar de dedos junta 20 mil personas, de entrada porque ese es el número de jubilados —la mayoría que ronda los vigorosos 50 años de edad—, ya no se diga sumándole los “trabajadores en activo” que quedaron despedidos el sábado. Con su apoyo a los electricistas, el ex candidato multiplica su disminuida capacidad de movilización: con un poco de operación política ya puede llenar de nuevo el Zócalo.

Para el SME, es una ventana legislativa a su servicio, pues los diputados y senadores lopezobradoristas (medio PRD, todo PT y Convergencia) pueden traducir sus reclamos en acciones y presiones políticas y jurídicas, y llevarlas a la “máxima tribuna del país”.

Un sindicato que actúe por la ruta jurídica, institucional, es el escenario más favorable para el gobierno federal. Le preocupan las manifestaciones. Para el jueves, Martín Esparza ha prometido juntar entre 200 mil y 300 mil personas. Será para todos una prueba de fuego y una muestra de músculo. En la actual circunstancia crítica, Esparza considera a Gómez Mont un interlocutor y Ebrard mantiene diálogo fluido con el dirigente electricista.

El sindicato ya prepara los 50 millones de pesos de su Fondo de Contingencias para financiar la resistencia ahora que le han congelado las entradas de dinero por la liquidación. Incluso estudia poner en venta varios centros deportivos que son de su propiedad.

SACIAMORBOS

Los dos operadores políticos federales, en declaraciones públicas, coinciden en que no está planteada la cárcel para Esparza… en este momento… por ahora.