octubre 20, 2009

Mexicanos se manifiestan en Twitter contra el impuesto a Internet

Después de que la Comisión de Hacienda en San Lázaro aprobó un impuesto de 3%, para los servicios de Internet, en la red social ya comenzaron las protestas en contra de este gravamen, bajo el tópico #internetnecesario.

La mayoría de los twitteros inconformes están utilizando la etiqueta: #internetnecesario. Foto: Especial

Impuesto a Internet, un retroceso para México: AMIPCI

-Organizan campaña a favor del #InternetNecesario

Ciudad de Mèxico.- Después de que la Comisión de Hacienda en San Lázaro aprobó un impuesto de 3% -adicional de Impuesto Especial Sobre Producción y Servicios (IEPS)- para los servicios de internet, en la red social Twitter ya comenzaron las protestas en contra de este gravamen.

La aprobación en la Comisión será integrada al dictamen positivo, que será enviado al pleno de la Cámara de Diputados que hoy votará el paquete de impuestos para 2010. Es por ello que los twitteros tienen la esperanza de que su opinión sea tomada en cuenta.

La mayoría de los twitteros inconformes están utilizando la etiqueta #internetnecesario, el tema fue tan comentado que alcanzó a colarse entre los Treding Topic.

Algunos mensajes de los twitteros:

Juan__Ma twitteo: “Increible cuan retrogradas pueden resultar nuestros gobernantes al aprobar leyes que van en contra de la tecnologia #internetnecesario”(sic).

angeldoro comentó: "RT @charlie_brook Nos irán a cobrar por Tweet enviado?? por qué somos tan retrogradas?? ya estoy harto!!! #InternetNecesario"(sic).

El usuario apisanty llamó a mantener la protesta: “RT @warkentin: #InternetNecesario debe sostenerse como protesta; cabildear c legisladores q le quieran entrar”(sic).

Hubo quien ya comenzó a organizar una visita de protesta al Congreso, el usuario AndresRico twitteo: “RT @lion05: Para los q no creen que sirve: quien se apunta y vamos al Congreso a ver a los Legisladores? RT #internetnecesario”

Incluso, Andrés Manuel López Obrador comentó el tema en su Twitter: “Gracias al PRIAN: IVA 16%, telecomunicaciones 3%, depósitos en efectivo 3%, ISR 30% y la gasolina en 2010 costará dos pesos más por litro”.

La protesta ya está siendo apoyada por twitteros a nivel mundial, Lacreid @aplusk desde Nueva York, publicó: "Politicians in Finland make Internet a RIGHT. In Mexico & Argentina they want to tax it. Help say no, please RT! #internetnecesario"(sic).

Los otros dos temas que han causado un interes semejante entre los twitteros mexicanos fueron: la Influenza Humana y el juego de eliminatoria mundialista entre México y EU.

La verdadera valentía

León Krauze
leon@wradio.com.mx
Epicentro
Milenio

Tuvo que pasar casi una década, pero finalmente ocurrió: un gobierno panista tomó una decisión digna del momento histórico que llevó al partido al poder en el 2000. Porque no hay que engañarse: con aquellos memorables gritos de “no nos falles”, la multitud reunida para celebrar el triunfo de Vicente Fox no le pedía al primer presidente de oposición en 80 años que administrara el andamiaje corporativo del México priista. No le pedía que cuidara las formas con los sindicatos enquistados en engranes clave para el desarrollo del país. Tampoco que gobernara de puntitas, pensando primero en la popularidad que en el mandato del electorado. El de 2000 —y, en cierto sentido, el de 2006— fue un voto de cambio en el sentido más profundo de la palabra. La generación que llevó a Fox al poder escuchó hablar a sus padres del dolor del 68, vivió la perplejidad absurda de López Portillo en el 82 y vio el descaro priista del 88. Para el 2000, el país (o al menos el país de esos jóvenes) ya no podía esperar más: era virar o morir.

Por desgracia, México encontró, en Vicente Fox, a un hombre diametralmente opuesto a los que el electorado demandaba. A las primeras de cambio buscó las tablas. Nunca tuvo los pantalones para llegar a una sola decisión valiente. En el último par de años del sexenio confundió la valentía con una vendetta política de la peor calaña con la que no sólo no logró echar de la pelea a su principal rival político sino que lo fortaleció. Fox fue, por cobarde y terco, una desgracia. A Felipe Calderón quizá no se le puede acusar de lo primero. Pero el segundo adjetivo es otra cosa. Obsesionado con el mito de su propia ilegitimidad, Calderón ha buscado, como Fox, una salida negociada con el peor México: el del andamiaje corporativista del siglo XX. Pensó también que podía salir inmune de un sistema de complicidades no sólo indignas del propio Presidente sino de su partido. A final de cuentas, los costos públicos de su pacto con el SNTE han resultado mucho mayores que las ventajas electorales. En algún momento de 2009, el Presidente debe haber tenido una epifanía: la valentía sirve de poco si no se le usa para cumplir con el espíritu del mandato original del electorado.

Eso ha sido el fin de Luz y Fuerza del Centro. Ahora, el gobierno tendrá que evitar que el desenlace de la compañía de luz implique el crecimiento del monopolio de CFE y no la auténtica mejoría del servicio en el centro del país. Si la limpia en LFC da pie a un borrón y cuenta nueva, con una compañía que opere, con prontitud y amabilidad, en números negros, Calderón habrá dado el primer golpe de timón digno de la transición mexicana.

Pero si la vehemencia ha de ser realmente creíble, el gobierno calderonista deberá actuar —y pronto— contra al menos una de las otras estructuras indignas del México que se pretende construir en el siglo que aún comienza: el SNTE. Durante la semana pasada, el secretario de Gobernación concedió una larga entrevista a Carlos Puig en W Radio. Gómez Mont es claro e inteligente. Pero Puig lo puso a temblar cuando le preguntó si el gobierno tenía planeado hacer algo con el sindicato petrolero y, de manera crucial, con el sindicato de maestros. Ahí, Gómez Mont dejó de ser un hombre de convicciones para convertirse en un abogado experto en marañas retóricas. Según el sapo es la pedrada, le explicó —con lenguaje de la Escuela Libre de Derecho, claro— Gómez Mont a su interlocutor: “Hay procedimientos distintos para solucionar los problemas”. A otro perro con ese hueso. Es cierto que la situación financiera de Luz y Fuerza era tan claramente dramática que el gobierno sólo tuvo que soltar un par de cifras para convencer a la opinión pública. Pero nadie con dos dedos de frente puede negar el daño infinito que ha hecho a México el sindicato de la señora Gordillo. Si diablitos, apagones y descortesías son motivos para dar un golpe en la mesa, ¿qué merecen los trágicos resultados académicos de los niños mexicanos en casi todas las pruebas relevantes? Si fuera contable, ¿a cuánto ascendería el daño que infringen todos los días a la economía nacional esos cínicos que se dicen maestros dirigidos no por una cínica sino por un auténtico engendro de la realidad política mexicana? Seguro serían mucho más que los vergonzosos 40 mil millones de pesos de subsidio a Luz y Fuerza. Por definición, la valentía no es selectiva. O se es valiente o no se es. La pelota sigue estando en Los Pinos.

Lo que sí y lo que no

María Amparo Casar
Reforma

A 10 días del decreto de extinción de Luz y Fuerza se han decantado las posiciones de apoyo y rechazo. Comparto la mayoría de los argumentos de los que han escrito antes que yo para sustentar y apoyar la medida. Comparto la racionalidad económica, la voluntad política y la inteligencia para operarla.

Pero me parece que hace falta destacar qué es y qué no es la decisión; subrayar su significado político y pedagógico; lo que anuncia y a lo que compromete.

La liquidación de Luz y Fuerza no es ni una declaratoria de guerra contra la izquierda ni contra el sindicalismo, no es el rostro autoritario de un gobierno panista ni el triunfo de la fuerza sobre la política, no es la vuelta al presidencialismo desbocado ni el camino a la privatización.

Pero tampoco es el fin de los privilegios sindicales, ni el de la opacidad, ni el de la rigidez en el mercado laboral; no es el fin de las alianzas políticas a cambio de protección, mucho menos del corporativismo.

No es el fin de los subsidios a la electricidad ni la inauguración de la era de los precios competitivos; no es el fin de la corrupción ni de la ordeña de las empresas del Estado; no es el fin de los monopolios públicos ni de las empresas cuyas administraciones son tan responsables como los sindicatos de la ineficiencia y abusos.

Pero por algo se empieza y la decisión tomada por el Presidente es un buen comienzo.

Sí es, en cambio, el fin de una empresa ineficiente y quebrada, de un sindicato voraz, de una transferencia fiscal para fines improductivos, de la utilización de cuantiosos recursos públicos para fines privados, de la prevalencia del interés corporativo por sobre el ciudadano.

Pero quizá su mayor valor sea el pedagógico. La decisión de liquidar Luz y Fuerza muestra que no hay intocables y que el chantaje dura hasta que el chantajeado quiere; que hay vida más allá del Congreso; que la falta de acuerdos puede retrasar la toma de decisiones pero no tiene porque paralizar al país; que se puede gobernar a golpe de políticas públicas. Que el Ejecutivo no está manco y tiene instrumentos de gobierno. Muestra también que hay proyecto de gobierno más allá de la lucha contra el narcotráfico y que hay inteligencia política y aptitud técnica en el gabinete.

La decisión muestra que la política no se debe agotar en cuidar los intereses de los partidos. Que el gobierno no tiene por qué apoyarse solamente en los partidos o en los poderes fácticos o en las clientelas tradicionales. Que hay aliados en los usuarios de servicios de salud que quieren atención médica adecuada, en los contribuyentes que están dispuestos a pagar sus impuestos a cambio de un cobro justo y un uso adecuado de los recursos, en los padres de familia que demandan educación de calidad, en los automovilistas y usuarios de transporte público que reclaman el derecho a transitar por las calles de la ciudad, en los electores que quieren elecciones más baratas, en los trabajadores que quieren sindicatos más transparentes y en los ciudadanos todos que queremos una vida más segura.

La decisión anuncia todo lo que acabo de mencionar pero también compromete. Es peligrosa no por las movilizaciones que puede provocar sino por las esperanzas que ha levantado. La decisión compromete al Presidente a seguir en la ruta de lo que sí significa la decisión y en adelgazar la lista de lo que todavía no significa: el fin de los privilegios, la improductividad, la corrupción, los abusos.

La medida ha provocado dos sentimientos. Temor entre los muchos sectores que gozan de privilegios. Esperanza entre los mexicanos que no pertenecen a esos grupos. El temor puede encauzarse de manera positiva. Quizá enseñe a los que gozan de privilegios a no seguir estirando la cuerda, a moderar sus demandas y a sentarse a negociar antes de que el gobierno tome la decisión por ellos.

La esperanza también puede encauzarse. Servir de acicate para seguir en la misma dirección y articular el apoyo más difuso pero más importante que hay en las democracias: el del ciudadano.

Y para terminar, un dato curioso. En medio de la gran polarización que ha provocado la medida se percibe una coincidencia. A los que apoyan y los que rechazan les une una cosa: ambos quieren ver más acciones en el mismo sentido; más deudas saldadas. Más decisión para acabar con otros privilegios sindicales y empresariales, con otras empresas improductivas, otros abusos, otras corrupciones. Más decisiones firmes y menos doblegarse ante las presiones de los grupos de interés.

Y esa izquierda, ¿de quién es?

Joaquín López-Dóriga
lopezdoriga@milenio.com
En privado
Milenio

En mi fragilidad está mi fuerza. Florestán

Este fin de semana se registró un acontecimiento que puede redefinir rumbo y personajes de cara a la sucesión presidencial en 2012.

Me refiero al frente de izquierda formado por los mismos, PRD, PT y Convergencia, a convocatoria no sé aún claramente de quién pero sí bajo la coordinación del ex regente Manuel Camacho Solís.

Apenas el miércoles pasado, Cuauhtémoc Cárdenas, dirigente histórico del PRD, declaraba que con 12.9 por ciento de preferencias electorales al que cayó en las pasadas elecciones, ese partido no está en condiciones de competir en 2012.

“La candidatura presidencial de un partido con 12.9 por ciento no llegaría a ningún lado, sólo sería una candidatura testimonial. El partido (PRD) tiene la tarea ineludible de barrer y deshacerse de los oportunismos, las actitudes sectarias y las prácticas clientelares; de no enfrentarse esta situación con decisión, no sólo se faltará a una obligación, sino que el partido seguirá en un proceso de achicamiento moral, ético y de su influencia política”.

En lo que pareció una respuesta a este diagnóstico, Carlos Navarrete dio a conocer que aquellos tres partidos, el FAP roto cuando por AMLO arrojaron al PRD, “dieron por superadas sus diferencias porque cada quien por su lado, no llegaremos lejos”.

En el nacimiento de este frente estuvieron representantes de la izquierda, organizaciones y senadores, diputados, gobernadores, entre los que destacó Marcelo Ebrard.

¿Y por qué él?

Pues porque es el que ha ido construyendo la candidatura más viable de esa alineación, lo que se confirma con la designación de Camacho como coordinador del bloque.

La pregunta es, ¿para quién trabajará Camacho, para Ebrard o López Obrador?

Porque en esa respuesta puede estar el final de este frente, contrapeso indispensable en la vida política nacional.

Recordemos que el PT lanzó ya la candidatura presidencial del tabasqueño al que no veo declinando en favor de nadie que no sea él mismo.

Retales

1. RESULTADOS. El PAN en Coahuila, cantado aquí, perdió Torreón, por dos factores: el mal gobierno del panista José Ángel Pérez Hernández y la gestión electoral del gobernador Humberto Moreira;

2. EDEN. El PRD fue arrollado en Tabasco a pesar del llamado, y peso, de López Obrador a votar por ese partido. La noticia fue el triunfo del PAN en Balancán y en Emiliano Zapata, nunca visto. ¿Y AMLO que perdió hasta su reducto de Macuspana? De visita permanente en Oaxaca; y

3. CHOQUES. Gabriela Cuevas chocará con Demetrio Sodi, ambos buscan la misma candidatura del PAN al gobierno del Distrito Federal. Y luego lo hará con José Luis Luege, que va tras lo mismo. El PAN tiene tres cartas fuertes para el DF. El PRD y el PRI a nadie hasta ahora, al revés de la carrera presidencial de 2012.

Nos vemos mañana, pero en privado.

Primer round

Francisco Garfias
www.elarsenal.net
Arsenal
Excélsior

El ISR queda como lo propuso Calderón. Sube de 28 a 30 por ciento.

El tema del IVA enfrentó a dos potenciales contendientes del PRI a la Presidencia de la República. Mientras que el gobernador mexiquense, Enrique Peña Nieto, empujó con todo a favor del incremento de 15 a 16% en el IVA —a excepción de medicinas y alimentos, que siguen en tasa cero—, el senador Manlio Fabio Beltrones, líder de la bancada tricolor en la Cámara alta, hizo saber su aparente oposición a la medida.

Diputados que, leales al senador sonorense —Felipe Solís Acero, Sami David, María Esther Sherman—, votaron en contra del punto adicional al IVA, durante la maratónica reunión interna —siete horas— que tuvo la bancada del tricolor ayer en San Lázaro para debatir el punto.

No sólo eso. La CNOP, que encabeza Marco Bernal, uno de los lugartenientes de Manlio, hizo público un explosivo comunicado en contra del incremento al IVA. “Si no queremos que el país se incendie socialmente, debemos de cuidar la economía de las todas las familias mexicanas”, advierte el beltronista.

La votación a favor del IVA, en la interna de los diputados del PRI, fue de 124 votos a favor, 41 en contra y dos abstenciones. Falta ver cómo se comportarán los senadores de ese partido.

* * *

Los gobernadores, encabezados por Peña Nieto, Ulises Ruiz, Miguel Osorio y Fidel Herrera, hicieron volar en pedacitos el “tabú” que impedía siquiera debatir el IVA. Apretaron fuerte a sus diputados. Y es que el punto adicional generaría ingresos adicionales por 34 mil millones de pesos, que serían participables a los estados.

“Queremos llegar a Los Pinos y no a la ruina de Los Pinos…”, argumentó Francisco Rojas, coordinador de los diputados del PRI, al defender, frente al pleno de su bancada, la famosa propuesta alterna. El argumento es que la renta petrolera ya no garantiza finanzas públicas sanas, y que es mejor subir impuestos ahora, con un panista en la Presidencia, que en el próximo sexenio.

Los priistas tienen razones para creer que volverán a la Presidencia de la República. No sólo Peña Nieto es el consentido en las encuestas sobre 2012, sino que la maquinaria tricolor arrasa elección tras elección. Lo acabamos de constatar en Coahuila y Tabasco. Al Peje no le dejaron ni su natal Macuspana. En Coahuila, los azules perdieron hasta Torreón, uno de sus bastiones.

* * *

La propuesta alterna del PRI, negociada ya con el gobierno federal, propone un incremento de 3% a las telecomunicaciones, en lugar del 4% que proponía el Ejecutivo. Para que haga usted sus cuentas: a la hora de pagar el celular, cablevisión o internet, por ejemplo, súmele a ese 3% el 16% de IVA. Costo total de impuestos: 19 por ciento.

El ISR queda como lo propuso Calderón. Sube de 28 a 30 por ciento. La retroactividad al régimen compensatorio se elimina, para tranquilidad de los grandes empresarios. El IEPS sube, pero en menor proporción a la propuesta del Ejecutivo.

* * *

¿Qué mosca le habrá picado a la SSP del Gobierno capitalino? Nomás no entrega a la ALDF el video en el que aparece el dipuporro, Christian Vargas, en plena agresión a los acompañantes de la secretaria de Medio Ambiente del DF, Martha Delgado, entre ellos una persona mayor.

Los asambleístas requieren la grabación para respaldar la denuncia que existe contra el exaltado priista quien, como usted sabe, lleva varias. ¿Habrá algún pacto de Marcelo con el PRI a cambio de no entregar el video? Es pregunta.

Las sanciones al dipuporro pueden ir desde una simple amonestación, una sanción económica de hasta 30% de dieta y, si le comprueba haber infligido lesiones que tardan más de 15 días en sanar, puede enfrentar un juicio de procedencia para desaforarlo, según el perredista Alejandro Sánchez Camacho.

Choque de televisoras

Salvador García Soto
Serpientes y Escaleras
El Universal

Tras bambalinas del Congreso, en medio del jaloneo político por el inminente aumento al IVA de 15% a 16% en la mayor parte del país y de 10% a 11% en la frontera norte, la redacción de la Ley de Ingresos 2010 que se aprueba hoy provocó un nuevo enfrentamiento entre los dos grandes consorcios de la televisión mexicana: Televisa y TV Azteca.

Resulta que, disfrazado de un artículo transitorio de la citada ley fiscal, se escondía un “regalito” que el gobierno del presidente Felipe Calderón quería hacer a Televisa, tal vez para quedar bien o para pagar favores recibidos.

El transitorio decía que las nuevas empresas que entrarán a prestar el servicio telefónico, utilizando el espacio radioeléctrico que devolverán la radio y la tv tras la digitalización de sus frecuencias, “estarán exentas de pagar impuestos durante los primeros tres años de su operación”, a partir de que les entreguen su título de concesión.

Entre esas nuevas empresas que entraran al mercado de la telefonía local y celular está Televisa con sus filiales, y cuando detectaron eso, los del Ajusco pusieron el grito en el cielo. La empresa de Ricardo Salinas Pliego se quejó con el gobierno y el Congreso de que no podía favorecerse así a su principal competidor y el tema saltó ayer en los pasillos del Congreso, donde los coordinadores parlamentarios pidieron explicación a Hacienda. Ayer el encontronazo entre las televisoras era total y se cruzaron llamadas y reuniones en Los Pinos, Hacienda y San Lázaro para encontrarle una salida al choque que complicó la negociación de las leyes de ingresos y coordinación fiscal.

Por lo demás, anoche avanzaba franca, con el aval de la mayoría de gobernadores del PRI, encabezados por Enrique Peña Nieto, con la rebeldía de Ulises Ruiz, la propuesta de aumentar el IVA a 16% y 11%, manteniendo la exención actual en alimentos y medicinas. Tan avanzada estaba la negociación del aumento al IVA, que hasta el PRD se había incorporado al acuerdo y, a través del senador Carlos Sotelo y de otros diputados, daba su aval.

Otros acuerdos casi consensuados eran el barril de petróleo en 58 dólares, el aumento de 2% al ISR, el impuesto a las telecomunicaciones de 2% y no 4% que pedía el Presidente, y los IEPS a tabaco y cervezas con reducciones mínimas al plan presidencial. El único punto donde seguían atorados los acuerdos era el déficit público: PAN y gobierno no quieren más de 0.75% propuesto, PRI pedía subirlo a 1% del PIB y el PRD propone ampliarlo a 1.25%.

Si otra cosa no sucede, hoy por la tarde-noche se estará llevando al pleno la iniciativa de ley de ingresos con varios de los puntos mencionados. Y habrá que poner atención al transitorio que habla de las nuevas empresas de telefonía que entrarán al mercado, para saber en qué acabó el choque de las televisoras.

Definiciones

Federico Reyes Heroles
Reforma

El suceso será recordado como un capítulo clave de definiciones profundas entre el vano intento por revivir un pasado repleto de corruptelas, prebendas, privilegios y un futuro en el cual son los intereses de los más los que deben privar. Definiciones ante la idea que tenemos del mundo, un mundo cerrado, inconsciente de la competencia obligada y en el cual se pueden seguir ocultando las degradaciones laborales y el despilfarro del dinero público o un mundo abierto regido por los estándares de la modernidad. El caso de Luz y Fuerza del Centro ha confrontado dos Méxicos que son incompatibles.

Las cortinas de humo son varias. Eran enemigos políticos de Calderón, por eso decidió terminar con la empresa. La tesis es insostenible. El SME fue, lo que queda de él, es y seguirá siendo enemigo de quien ose tocar sus intereses, así de sencillo. Dejarle los privilegios a los 63 mil involucrados no pinta en la arena política. ¿Qué necesidad política tenía Calderón de meterse justo en este momento a liquidar a la empresa? El factor fundamental fueron los 42 mil millones de pesos de los mexicanos que el Presidente ya no estuvo dispuesto a tirar. Son 42 mil millones que agravan el boquete fiscal del 2010 y no están allí. Lo grave del argumento es que muestra la brutal distancia entre la realidad de México y el autismo sindical. Definiciones: o se manejan los dineros públicos con sensatez o México no saldrá adelante.

Otra cortina de humo es lanzar a los "neoliberales" en contra de la empresa pública. Por lo visto no han leído el Artículo 27 constitucional, nadie está hablando (por desgracia) de abrir el sector. La administración recayó en CFE porque hay de empresas públicas a empresas públicas. Fueron ellos, los miembros del SME, en complicidad con autoridades medrosas, los que volvieron insolvente a la empresa que les daba trabajo. Patearon durante años el pesebre. En contraste CFE y su sindicato entendieron la necesidad de modernizarse, ése es el meollo, no lo público versus lo privado. En su momento el Sindicato de Telefonistas entendió que las reglas del juego estaban cambiando, cambiando en el mundo, en el país y en la empresa que les daba de comer. Se adaptaron y allí siguen con condiciones muy favorables, pero viables.

En casi todas las latitudes la empresa pública sigue teniendo un espacio, Petrobras, Électricité de France, por poner dos ejemplos. Pero los defensores del SME no defienden a esa empresa pública sino a una que recibiría rechiflas internacionales de los propios sindicalistas modernos. Es momento de definiciones: o se defiende la eficiencia, la transparencia y modernidad laboral o se defiende a auténticos caciques que son impresentables. El observador es un ciudadano común que ya no entiende un país de privilegios oficializados, sean estos de la alta burocracia, de las empresas que evaden o simplemente no pagan impuestos. Pero tampoco entiende privilegios para los trabajadores de una empresa estatal de los mexicanos. Ser aliado del SME es hoy algo muy delicado. No quiere decir estar en contra de la derecha o de Calderón, sino estar en contra del ciudadano común, del sentido común y a favor de la ineficiencia y los privilegios. Así lo leyeron 8 de cada 10 mexicanos. Si la izquierda quiere resurgir más le vale no equivocarse, una vez más, en su lectura de en dónde está el sentir popular. A definirse.

Quizá lo más dramático del caso sea la cultura laboral que se ha desnudado. La izquierda está aliada con la parte más retrógrada del sector laboral. Hay muchos sindicatos en el mundo y en México que han entendido que su rol central está en fomentar la creación de empleos, sólo así se fortalecen. Para ello se necesita que todos seamos productivos. Los sindicatos modernos hoy no luchan por mantener empleados innecesarios, pues saben los costos que ello tiene en los beneficios que la empresa puede generarles. (Ver The Future of Work de Chales Handy). Los sindicatos modernos hoy saben que la flexibilidad laboral es su mejor negocio. Si una planta ya no necesita tres fresadoras sino sólo dos, lo importante es que haya oferta de empleo en otras áreas para ese trabajador. En parte a eso se dedican las coaliciones, a garantizar empleos útiles. Luz y Fuerza del Centro inhibió la creación de empleos en el centro del país. Por defender a unos cuantos castigó a cientos de miles. Eso no es ser progresista.

Es momento de definiciones. El SME es hoy indefendible, simboliza lo contrario a la prosperidad y la justicia. Muchos sindicatos y organizaciones laborales lo saben, por eso guardan un prudente silencio. ¿Huelga general, con quién? Del otro lado hay quien ya exige proceder contra petroleros, maestros, universitarios, y otros, instalar una guillotina. No es tan sencillo. El reacomodo llevará tiempo. Pero el caso es emblemático y puede ayudar a una reforma laboral moderna y progresista que urge en el país. Definiciones: a favor del empleo, en contra de los privilegios.

¿Por qué gana el PRI?

Juan Manuel Asai
jasaicamacho@yahoo.com
Códice
La Crónica de Hoy

El domingo hubo elecciones en Tabasco y Coahuila. El Partido Revolucionario Institucional ganó de nuevo. En el caso de Coahuila le arrebató al PAN enclaves como Torreón y Ramos Arizpe. En Tabasco, recuperó la mayoría en el Congreso y ganó 10 de 17 municipios en disputa, entre ellos Macuspana, tierra natal de López Obrador. Cuestionamiento central del quehacer político nacional es identificar las razones de la racha de triunfos del tricolor, que en julio del 2006 parecía destinado a desaparecer. ¿Por qué triunfa?

Por el poder de los gobernadores. Hubo una época en que los gobernadores de los estados eran, en los hechos, empleados del Presidente. La soberanía de las entidades federativas era un adorno para discursos oficiales. Conforme el poder presidencial declinó, a partir de que el PRI perdió el control del Congreso, aumentó el de los gobernadores. Hoy día gozan de una situación envidiable y la mayoría de ellos tienen control absoluto sobre lo que ocurre, políticamente, en sus respectivos territorios. Tienen “ascendencia” sobre los órganos electorales, pueden ir formando candidatos ganadores, suelen tener asociaciones estratégicas con los empresarios de la zona y una relación, digamos fluida, con los dueños de los periódicos y estaciones de radio y televisión de cada plaza.

Por la destreza de su dirigencia. Paredes, Beltrones, Murillo, Gamboa, y ahora Rojas, son de lo más pulido de la clase política mexicana. Es un equipo curtido en mil batallas, varias de ellas perdidas. Acumulan experiencia y mantienen intacta la ambición compartida de regresar a Los Pinos. Saben que la condición fundamental para lograrlo es mantener la unidad. Pelearse entre ellos sería un error fatal. Aspecto sobresaliente es que la dirigencia ha construido una relación equilibrada con los gobernadores del partido. Se están acostumbrando a negociar entre ellos y a respetar los acuerdos que alcanzan.

Por el desgaste del PAN. Por décadas estuvo vigente la ilusión de que los políticos priistas eran seres perversos, habitantes de la oscuridad, que impedían el avance del país con su ineficiencia y corrupción. Si por algún milagro eran sustituidos por políticos del PAN, abogados clasemedieros, gente decente que va con su familia a misa cada ocho días, las cosas en la administración pública mejorarían de la noche a la mañana. Un maniqueísmo ingenuo, pero esperanzador. La alternancia en Los Pinos, el sexenio completo de Fox y lo que va de Calderón han dado a la república un servicio valioso: nos demostraron que los políticos del PAN, de todos los partidos, son habitantes del lado oscuro, que la ineficiencia y la corrupción no son exclusivas de un partido, sino parte de la cultura nacional.

Por el desgaste del PRD. El Partido de la Revolución Democrática estuvo a muy poco, casi nada, de ganar la Presidencia de la República. Gente ilustrada sigue sosteniendo que le arrebataron la elección del 2006 a la mala. No me consta. Lo que sí me consta, porque es público, es que el PRD emprendió desde el día siguiente a las elecciones un enfermizo proceso de autoflagelación propio de la psiquiatría política, que incluyó la hazaña de disparar ráfagas de críticas sobre su personaje más emblemático y el afán vergonzante de la nueva dirigencia de tratar de quedar bien con la derecha en el poder. Pero no sólo eso, en diversas plazas de la república, sobre todo en el DF, los perredistas han demostrado que asimilaron las mañas del PRI, y en muchos casos superaron al tricolor en toda la línea.

Por el apoyo de los empresarios. La gente del dinero en el país votó por el PAN en el 2006. Lo hicieron los grandes empresarios de influencia nacional, y también los que son relevantes en el ámbito local. No porque adoraran a Calderón, sino porque tenían un enemigo común: López Obrador. De hecho, una de las fallas políticas con mayores consecuencias negativas para el PAN fue malgastar ese respaldo. Muchos empresarios se sintieron mal entendidos por el staff presidencial y, claro, le buscaron por otro lado. Muchos de los más ricos voltearon a ver al PRI. Los empresarios tienen un poder político decisivo, como se demostró en el lance de la liquidación de Luz y Fuerza del Centro.

¿Todo esto le asegura al PRI el triunfo en el 2012? La respuesta es no. No la tiene segura.

Pobre PRD, pobre lopezobradorismo

Ciro Gómez Leyva
gomezleyva@milenio.com
La historia en breve
Milenio

La frialdad de las cifras. En 2003, el PRD, propulsado por Andrés Manuel López Obrador, ganó 11 de las 17 presidencias municipales y 17 de los 21 distritos en Tabasco. Tiempos en que el PRI estaba dirigido por el tabasqueño Roberto Madrazo y perder costaba y dolía.

El 2 de julio de 2006, López Obrador arrasó a Madrazo en la entidad por 170 mil votos. Desde entonces, todo ha sido retroceso. Tres meses más tarde, octubre 15, el candidato del PRI a gobernador, Andrés Granier, venció por 80 mil votos al lopezobradorista Raúl Ojeda. El PRI, además, se llevó 10 de los 17 municipios.

Algunos preguntamos entonces quién en el PRD podría excusar la pérdida de más de 2 mil votos diarios entre las dos elecciones de 2006. Y afirmé aquí: “El PRD podrá seguir actuando el papel secundario de plañidera o dar un manotazo en la mesa (…) La falta de mesura de López Obrador comienza a ser una pesada carga. Su gen autoritario cuesta cada vez más caro”.

Aquí estamos, tres años después. López Obrador aún reconoce como legítimamente suyo al PRD de Tabasco. En las cifras preliminares de las elecciones del domingo, el PRI aventaja al PRD por unos 60 mil votos y estaría obteniendo 10 alcaldías, contra cinco del PRD. El tricolor ganaría las cinco grandes, en donde votaron más de 60 mil personas: Centro, Comalcalco, Cárdenas, Huimanguillo y Jalpa de Méndez; así como dos de las cuatro en donde sufragaron más de 40 mil: Nacajuca y Macuspana, la tierra de Andrés Manuel. El PRD se quedaría con seis distritos de mayoría, contra 11 de hace tres años y los citados 17 de 2003.

La frialdad de la estadística. Pero los lopezobradoristas insisten en que por ese camino triunfarán en 2012. Está bueno. Pasaron tres años. Faltan tres.

Otra prueba para Calderón

Leo Zuckermann
Juegos de Poder
Excélsior

Los próximos días serán fundamentales para ver qué tanto va en serio el Presidente en otro de los cambios a fondo que prometió impulsar el 2 de septiembre pasado: “Una reforma profunda de las finanzas públicas”. ¿Tendremos una reforma para “simplificar los trámites fiscales, reducir la evasión e incrementar la recaudación, aumentando la base gravable”, como propuso Calderón? ¿O acabaremos con una reforma recaudatoria, con más de lo mismo, pero con tasas impositivas más altas?

Eso es lo que está en juego en este momento y depende de la postura de los dos principales jugadores de la política mexicana. Por un lado, el PRI el partido con mayor fuerza en el Poder Legislativo federal y en los gobiernos locales. Por el otro, el Presidente y el PAN, quienes controlan el Poder Ejecutivo federal.

En materia de impuestos, la postura de Calderón, apoyada por los panistas, es clara. Incluye un incremento de dos puntos porcentuales en la tasa máxima del Impuesto sobre la Renta y de un punto en el Impuesto a los Depósitos en Efectivo. Además, un aumento en impuestos especiales de 4% en telefonía y televisión de paga, 3% en cervezas y 10% en cigarrillos y sorteos.

No hay nada nuevo en estas medidas. Son meramente recaudatorias. La única reforma de fondo propuesta por el Ejecutivo es la Contribución para el Combate a la Pobreza (CCP). Se trata de una sobretasa de 2% al IVA (aunque el gobierno, por razones políticas, evita llamarlo así) cuyo elemento innovador es su universalidad, es decir, sería generalizado al consumo. Todas las transacciones comerciales serían gravadas. Lo que antes pagaba una tasa de 15% al IVA ahora pagaría 17%. Lo que antes tenía una tasa cero, como alimentos y medicinas, pagaría dos por ciento. Es un cambio de fondo ya que, con un tributo generalizado, la base gravable se incrementaría; además, sería un buen paso para cerrar regímenes especiales que hoy permiten la evasión fiscal.

Con el propósito de hacer atractivo este impuesto, el gobierno propone que 70% de lo que se recaude vaya directamente a incrementar los programas para combatir la pobreza como Oportunidades y el Seguro Popular. El 30% restante se repartiría a los estados, lo cual es un incentivo para que los gobiernos locales apoyen la propuesta.

Está en manos del PRI aceptarla o no. Muchos dicen que “está muerta”. Otros no la descartan. En la prensa se empiezan a filtrar opciones alternativas como incrementar en un punto porcentual el IVA (de 15 a 16%) pero manteniendo los regímenes especiales (salvo el que existe en la frontera norte donde se cobra una tasa de 10%). Otra opción es aceptar el CCP pero exentando una canasta básica de alimentos y medicinas lo cual aniquila el beneficio de un impuesto generalizado. También se ha hablado de aceptar el CCP pero con una tasa menor de uno por ciento.

Los legisladores pueden mover a su antojo la propuesta de Calderón. Subirle acá y bajarle allá. La pregunta es cómo reaccionará el Presidente frente a su propuesta del CCP. ¿Dejará que se la rasuren como le rasuraron sus propuestas de fondo en la reforma a Pemex el año pasado? ¿O en esta ocasión cumplirá con su promesa de impulsar cambios de fondo como lo hizo al liquidar Luz y Fuerza?

Si el Presidente va en serio, tendría que vetar la Ley de Ingresos en caso de que el Congreso modifique o rechace el CCP. Esto, por supuesto, presionaría a la oposición priista. Lo que viene, en este sentido, es otra prueba más para Calderón para ver qué tanto está dispuesto a impulsar los cambios de fondo que el país necesita.

Los legisladores pueden mover a su antojo la propuesta del Presidente. Subirle acá y bajarle allá.

Privilegios y régimen

Macario Schettino
schettino@eluniversal.com.mx
Profesor de Humanidades del ITESM-CCM
El Universal

Después de una semana, 10 días, de la extinción de Luz y Fuerza del Centro, ya deberíamos tener claro por qué México es un fracaso

La empresa estaba quebrada desde la nacionalización realizada por López Mateos (por eso la nacionalizó), y nunca pudo liquidarse por la presión que ejercía su sindicato. Desde 1994, cuando tomó su nuevo nombre y personalidad jurídica, era deficitaria e ineficiente, y año con año crecía el monto de recursos que había que transferirle, superando los 40 mil millones de pesos anuales desde 2008. Indudablemente en el mantenimiento de ese esperpento tiene responsabilidad la administración federal, lo mismo que el sindicato. Sin importar el culpable, lo que no tenía sentido era seguir manteniendo ese pozo sin fondo.

Sin embargo, a pesar de todo ello, aparecieron defensores de Luz y Fuerza. Los mismos, como dice Ivonne Melgar, que tanto se han quejado de los privilegios que frenan al país. Pero los privilegios de los amigos no lo son tanto, como pensaba Benito Juárez, para ellos justicia y gracia. Lo que implica que para estos personajes, políticos, académicos, opinadores, lo que detiene a México no es simplemente la existencia de privilegios, sino que los tengan quienes no son sus amigos.

Y cuando entendemos esto, todo se aclara. Por eso este grupo ha insistido en que fue el neoliberalismo el que acabó con el país, porque ellos llaman neoliberalismo al ascenso de un grupo nuevo, ligado a Carlos Salinas de Gortari, que no alteró los privilegios, pero que sí cambió las personas que los detentaban. Dicho de otra manera, el enfrentamiento es entre dos grupos que se sienten legítimamente dueños de los privilegios: quienes los detentaban antes de Salinas y quienes los han detentado después. Pero no se trata de acabar con esos privilegios, sino sólo de cambiarlos de manos.

Cuando una fuente de privilegios, como lo era Luz y Fuerza, desaparece, el grupo que vivía de ella, y sus ramificaciones, se molestan. Y defienden su privilegio escudándose en todo tipo de falacias: que el sindicato no era culpable, que lo que se busca es privatizar, que se quiere usar la red para fibra oscura, que el presidente no tiene atribuciones, que la Constitución dice misa, lo que usted pueda imaginar. Pero nada de esto es ni cierto ni relevante. De lo que se trata es de no perder privilegios, de no perder una batalla que puede significar la guerra.

De ahí viene el más perverso de los argumentos: se extinguió Luz y Fuerza porque su sindicato era independiente, no por ser privilegiado. Y lo demuestra el que sindicatos igualmente privilegiados, como el de Pemex, el IMSS, o el SNTE mismo, no hayan sido tocados. Parece cierto, pero no lo es.

Primero: todos los sindicatos del Estado, y los de industria, tienen privilegios en México. Así fueron construidos por el Estado, para que sostuvieran al régimen de la Revolución.

Ninguna de sus prebendas viene de la nada, todas tienen un origen político en esa connivencia del régimen corporativo, corrupto y corruptor, en que vivió nuestro país desde los años 30. Por eso, como escribió esta columna hace varios meses, nuestro problema son 4 millones de trabajadores al servicio del Estado.

Segundo: ningún sindicato tiene el nivel de privilegios que alcanzó el SME, el sindicato de Luz y Fuerza. Aunque todos tienen pensiones impagables, sólo el sindicato del IMSS se equiparaba con el SME, y su régimen de pensiones fue modificado durante esta administración. Aunque todos los sindicatos tienen exceso de personal, ninguno es comparable con el SME, que tenía 40 mil trabajadores en activo y 25 mil jubilados, para un trabajo que requiere, exagerando, 20 mil. Aunque todos tienen un costo para los contribuyentes, ninguno se parece a los 40 mil millones para 40 mil trabajadores. Aunque ha sido difícil, incluso el SNTE ha aceptado tener evaluaciones de productividad y ser pagado por sus resultados. En suma, aunque todos tienen privilegios, el SME era el caso extremo.

Ahora bien, quienes han utilizado la comparación del SME con los otros sindicatos no lo hacen para exigir el fin de los privilegios en estos últimos, sino la restauración de los privilegios del SME. Es decir, buscan desacreditar la decisión del gobierno achacándola a un interés político. Pero el interés político es precisamente de los acusadores.

No es una coincidencia que los mismos políticos, académicos y opinadores que hoy defienden los privilegios del SME sean quienes promovieron la candidatura de Andrés Manuel López Obrador. No es coincidencia que sean los mismos que atribuyen todos los males de México al neoliberalismo los que ponen como fecha de quiebre 1982 cuando perdieron su cercanía con el poder, los que ahora intentarán agruparse en un nuevo frente político, alrededor del salinismo revolucionario.

Seguimos enredados en nuestras limitaciones mentales, producto de ese gran mito del nacionalismo revolucionario. No podemos dejar atrás las mentiras del pueblo bueno, la soberanía, la justicia social, y demás tonterías que han impedido construir un país exitoso. No somos capaces de entender cómo los privilegios de los grupos que sostuvieron al régimen son en realidad mecanismos que transfieren riqueza de nosotros a ellos. A esos sindicatos del Estado, a las centrales campesinas, a los empresarios oligopólicos, a las universidades públicas. A todos estos grupos que no generan riqueza, sino que la obtienen de nuestro trabajo, de quienes no estamos organizados ni sostuvimos al régimen de la Revolución Mexicana.

Gracias a ese régimen se construyeron las grandes fortunas y se mantuvo a la mayoría en la pobreza. Gracias a esos sindicatos, centrales, empresarios y universidades, México es hoy un fracaso. No es otra la razón, y no es otra la solución: terminemos ya con los resabios del nacionalismo revolucionario, acabemos con los privilegios, construyamos un país exitoso.