octubre 21, 2009

¿Qué viene después de #internetnecesario?

Mario Campos
El Universal

Ayer el ciberespacio mexicano vivió un fenómeno muy interesante cuando en Twitter nació y creció hasta niveles no vistos un movimiento de protesta por el impuesto de 3 por ciento a los servicios de internet. El caso da para muchos análisis pero aquí me permito compartir a botepronto algunas ideas:

1. El primer reto es mantenerse a lo largo del tiempo. Acostumbrados a ver pasar los temas uno tras otro, los usuarios de esta red tienen que permanecer enfocados en su demanda pues si bien ya pasó por la aduana de la Cámara de Diputados todavía tiene que ser ratificado por los Senadores. Eso implica un tiempo para la acción política. Aunque para que eso ocurra tendrían que resistir a la natural dispersión con la llegada de nuevos intereses a esos espacios.

2. Tiene que salir de la red. Si bien el primer balance fue muy positivo por la recepción de muchos medios de comunicación electrónicos, la protesta necesita articularse mejor para no quedarse sólo entre los usuarios, ni depender de la buena voluntad de algunos periodistas.

3. La protesta requiere estragia. La queja tiene un valor y bien puede servir como terapia de desahogo pero si no está acompañada de objetivos, formas de acción, mensajes y destinatarios, no pasará de ahí.

4. El enfoque tiene que ser más amplio. Aunque las posturas únicas parecen ser las más sólidas en realidad pueden ser peligrosas si todos apuntan en el mismo sentido sin que exista un diálogo al respecto. ¿El reclamo debe agotarse en el 3 por ciento o debe contemplar variables como el costo de los servicios o la calidad de los mismos?

5. La red tiene que ser reflexiva. ¿Podría darse el caso de que las empresas absorban el costo y no los usuarios? ¿Quién gana si no se aplica el impuesto y a quién se favorece con la propuesta?

6. Hay que buscar la información antes que la opinión. Pocos fueron los casos de twiteros que conocían realmente el alcance del impuesto. ¿A quién está dirigido, qué servicios implica y cómo se va a aplicar? Las respuestas no estaban en la mesa, incluso en las de actores como la Asociación Mexicana de Internet, sin embargo eso no limitaba que se hicieran diversos juicios de valor.

La información también debe estar completa: es cierto, por ejemplo, que en Finlandia el uso de internet es un derecho; también que los que pagan son más que aquí y que el porcentaje es mucho más elevado. Veamos la historia completa para comparar.

7. Se tienen que buscar y encontrar interlocutores. No basta la protesta si no hay quién escuche. Eso pasa por encontrarlos y luego por dejar a un lado los insultos para que los otros puedan exponer sus puntos de vista.

8. Los actores políticos tienen que aprender a dialogar. Ayer fueron varios los casos en los que ciudadanos escribieron a políticos o partidos para conocer sus puntos de vista. Hasta donde yo sé, ninguno respondió. Una premisa en comunicación es que si quieres influir en el curso de una historia tienes que participar en ella. Lo mismo aplica para la red.

9. Hay que ver la película completa. De pronto parece que estamos peleando porque en la aduana no nos pasen una cajetilla de cigarros al mismo tiempo que frente a nosotros meten a un circo completo. La demanda es relevante pero el paquete de impuestos -y su impacto en la cartera- será más importante por el resto de los impuestos. Por eso es importante impulsar iniciativas como la que promueve Andrés Lajous que demanda la reducción en el dinero destinado a los partidos políticos. (http://www.yabajenle.org.mx/)

10. La comunidad debe aprender. No basta con este caso como anécdota. Los ciudadanos/activistas tienen que ver qué funcionó y qué falló en esta cruzada para tener mejores herramientas en próximas cruzadas.

Sirvan estos apuntes como punto de partida para la reflexión. Ustedes dicen.

¿Y si nos regresamos al 2%?

Jairo Calixto Albarrán
www.twitter.com/jairocalixto
Política cero
Milenio

#Internetnecesario, #Internetnecesario, #Internetnecesario.

Esta era la consigna que se multiplicaba de manera viral en el Twitter desde que se conoció de primera mano que los siempre incomprendidos diputados del sector panista, con una pequeña ayuda de sus amigos del PRI —que son quienes son y no se parecen a naiden— habían decidido aplicarnos la roqueseñal en materia internáutica. Los trabajadores sin sueldo de la comunicación virtual, se movilizaban desde sus teléfonos y computadoras para establecer de manera inequívoca su rechazo, primero, a la peregrina idea de que internet es un frívolo lujo que puede gravarse impunemente; y segundo, establecer con toda claridad que internet es una vigorosa herramienta de comunicación, propagación de las ideas, del pensamiento y la cultura, también del entretenimiento y el exceso, que no merece ser tratado con desdenes políticos amarrados a coyunturas económicas profundamente ladinas.

Como dice @chavira_mcs “Cuando se trata de impuestos, nos sale el Noroñas que todos llevamos dentro”. Y ahí tronó la cosa. En cuanto se supo que el gran Noroñas había desatado sus artes declamatorias, difamatorias y aclaratorias para manifestar su repudio a los impuestos, se desataron las polémicas y los desencuentros, como es natural. Pero al final sólo un objetivo: #internetnecesario.

De ahí que hayan corrido los nombres y las direcciones de los Lyn Mails de los diputados para presionarlos para que cambiaran su voto. Un ejercicio sin duda vano porque salvo honrosas excepciones esas criaturas siniestras para abajo no saben mirar.

O a lo mejor lo que pasa es que no sabemos valorar el esfuerzo de las autoridades por llevar a esta pobre patria de tendencias populistas, a fundar en los impuestos hasta en materia de flatulencias y bostezos, su destino ejemplar. Además, hay que reconocer que en el PRI y el PAN tuvieron mucho estilo para dejarnos caer la roqueseñal. Amagaron con el 2%, gambetearon con su supuesta muerte, y al final sacaron el arma secreta del 16% al IVA y la derrama indiscriminada de impuestos en toda materia: de la cerveza al teléfono, de internet a los pomos, de la televisión de paga a lo que se les vaya ocurriendo.

Así como la policía federal entró, amparada en la nocturnidad gomezpunkista a las instalaciones de Luz y Fuerza, así Jelipillo nos aplicó una requisa hacendaria en el mejor estilo de una ocupación nada momentánea.

Ahora sí nos dejó con cara de sindicalizados del SME, con cara de watt?

#Internetnecesario, #Internetnecesario, #Internetnecesario, ¿o nos regresamos al 2%?

#internetnecesario

Carlos Loret de Mola
Historias de un reportero
El Universal

Trekki Monster, una marioneta personaje de la obra de teatro musical Avenida Q, dedica una de sus canciones a refutar la idea de que internet es el futuro de la comunicación entre seres humanos, una herramienta indispensable para la educación, la ruta del crecimiento económico de las naciones y el aprendizaje de sus ciudadanos. Para Trekki, internet es sencillamente para ver porno.

Su visión parece ser la que sostienen los que impulsaron y aprobaron hace unas horas cobrarle un impuesto de 3%: Presidencia, Hacienda, PRI y PAN. Hoy México se lamenta de no haber invertido hace 20 años en una revolución educativa, sino haber dejado al vaivén de la política el mejor cimiento del desarrollo de una nación. Dentro de 20 años serán lamento público cuando se sepa que quisieron detener con un gravamen el ferrocarril de la humanidad, logrando sólo que México se quede —una vez más— atrás.

No había terminado de aprobarse este impuesto de 3% a las telecomunicaciones, cuando ya la comunidad de internet había reaccionado. En la red social twitter se creó un foro de discusión (llamado #internetnecesario) para que la gente se expresara al respecto:

@leos dice: “El impuesto va porque la gente informada es gente con poder y no les conviene”. @hemg21: “De por sí los precios de internet en México no pueden competir con los de otros países, ahora menos”. @jonatva: “No pensé decir esto, pero apruebo la toma de tribuna”. @cafeenelbalcon: “¿En qué se parece un mouse a un político? En que si no lo presionas y arrastras, no funciona”. @roalcocer remata recordando la visita del llamado “padre de internet” a nuestro país hace unos días: “Y Calderón regalándole un balero a Vint Cerf”.

Y como esos, más de 25 mil (al momento de redactar esta columna). La condena al impuesto a internet es unánime. No sé si fueron las prisas, la ignorancia, la falta de imaginación. Quisieron cobrar más a empresas y sacarles raja a los empresarios más poderosos; terminaron poniéndole un dique al crecimiento y condenando a los menos favorecidos al analfabetismo informático, a nunca ser competitivos.

SACIAMORBOS Ya cabildearon en el Senado el nombre del aspirante a subprocurador. Sin sorpresas: panista, del grupo de Diego Fernández de Cevallos. A ver si pasa, sobre todo ahora que circula entre legisladores el registro de donadores a la campaña de Calderón: “De los recibos de simpatizantes en efectivo”. Es el control de folios expedido en 2005. Y el propuesto aparece con 200 mil pesos de apoyo bajo el recibo número RSEF-PAN-CEN-00244, el 21 de noviembre de ese año.

Ni a los pobres ni a los ricos

Héctor Aguilar Camín
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

Conforme triunfa el tabú vernáculo contra el impuesto general al consumo, incluyendo alimentos y medicinas, se diluye el único argumento que hacía tragable el aumento de los impuestos: que algunos de ellos serían etiquetados para combatir la pobreza.

No va quedando en la discusión sino la urgencia recaudatoria, y conforme la bondad del destino de lo recaudado se diluye, se disipa también la tolerancia a la idea de pagar nuevos impuestos.

Nuevos impuestos para más de lo mismo es simplemente inaceptable. Empiezan a rondar nuestra cabeza algunas preguntas estructurales.

¿De veras es mejor para el país quitar dinero a las empresas para que en lugar de que lo inviertan ellas lo gaste el gobierno?

¿De veras nos va a ir mejor si pagamos más impuestos por telefonía e internet para que lo gaste el gobierno, en vez de que los usuarios compren más de esos servicios y las empresas tengan más consumidores?

¿De veras el gobierno invertirá mejor, creará más empleos y más riqueza con el dinero de los impuestos que las empresas afectadas por ellos?

¿De veras el gasto gubernamental será un instrumento más efectivo para dinamizar la golpeada economía nacional que las decisiones de inversión de las empresas?

¿Los aumentos al impuesto sobre la renta y tantos impuestos especiales al alcohol, la cerveza, el tabaco, la televisión de paga, tendrán un uso más productivo metidos a los presupuestos del gobierno que dejados en la corriente general de la economía de donde van a sustraerse?

Una buena parte de las grandes empresas de México se truenan los dedos en estos días porque la iniciativa recaudatoria incluye una disposición retroactiva en materia de consolidación fiscal, el mecanismo que permite a las empresas de un mismo grupo compensar las pérdidas de unas con las utilidades de las otras.

Las empresas tendrán que pagar a partir de 2010 consolidaciones hechas en años anteriores, un golpe de retroactividad que podría afectar severamente su equilibrio financiero.

¿De veras se invertirá mejor ese dinero en las prioridades que definan las clientelas políticas de la Cámara de Diputados que en los proyectos de crecimiento de las empresas?

La urgencia recaudadora ha empezado a olvidarse de los pobres, pero parece dispuesta a golpear a los ricos, con un cambio de reglas discutible, alegablemente anticonstitucional, contra las empresas mayores del país. La medida podría terminar afectando por igual a pobres y ricos, sin otro beneficiario que las clientelas políticas del presupuesto.

Los rasgos innovadores de la reforma fiscal en curso parecen llamados a terminar en un nuevo juego de suma cero: lo que recaude el gobierno lo perderá la sociedad.

¿Qué sindicato sigue?

Armando Román Zozaya
armando.roman@anahuac.mx
Excélsior

Debo decir que mi empatía es simple y sencillamente nula hacia los dirigentes del SME: ellos, ¿de qué se preocupan?

Evidentemente, para los trabajadores afectados y sus familiares, la decisión de liquidar Luz y Fuerza es un golpe brutal. De hecho, siento empatía hacia ellos, especialmente hacia los que hacían su trabajo con gusto y seriedad. Eso sí: honestamente, mi empatía no es mucha hacia los trabajadores que me trataron con la punta del pie cada vez que acudí a una oficina de LyFC o cuando llamé a ésta para reportar fallas o hacia los que, hace unos meses, tardaron días y días en reparar un problema menor ocurrido a las afueras del condominio en el que habito, el cual provocó que no tuviéramos bomba para el agua por cinco días. Debo decir también que mi empatía es simple y sencillamente nula hacia los dirigentes del SME: ellos, ¿de qué se preocupan? ¿De qué se quejan? Mejor que se vayan al rancho del señor Esparza a congratularse mientras montan algunos de sus hermosos caballos de que, lamentablemente, en este país la impunidad es la regla, por lo que, al parecer, inclusive si son culpables de algún delito (corrupción y tráfico de plazas laborales, por ejemplo), el gobierno ha decidido no proceder en su contra.

Como decía, comprendo que los trabajadores se sientan angustiados. Por eso mismo, me parece adecuado que se les ofrezcan jugosas liquidaciones y oportunidades laborales en la CFE. Se dirá que no es justo, que dichas liquidaciones son muy costosas, que son un privilegio, etcétera. Hasta cierto punto esto es verdad. Sin embargo, no olvidemos que los cambios profundos cuestan. Por ejemplo, en Alemania, hace unos años se modificaron las pensiones, lo que significó que el Estado dejó de respaldarlas totalmente. Para convencer a los sindicatos de que aceptaran esta reforma, el gobierno alemán ofreció hacer contribuciones a las nuevas cuentas privadas de los futuros pensionados, es decir, tuvo que hacer un desembolso importante, pero no lo vio como un costo, sino como una inversión. Y eso mismo es lo que hay que pensar en el caso de Luz y Fuerza del Centro: no es un costo, sino una inversión.

Lo que no me parece adecuado es que a los trabajadores de las secretarías de Estado próximas a desaparecer no se les haya ofrecido nada similar a lo que se llevarán los de LyFC: ¿por qué a unos sí y a otros no? No se vale. Tampoco se vale que el presidente Calderón declare que se procedió a cerrar Luz y Fuerza porque le costaba al erario, provocaba pérdidas de eficiencia y dañaba la creación de empleos sin que, paralelamente, se proceda contra otros sindicatos que, de la misma forma, le cuestan al erario, provocan pérdidas de eficiencia y dañan la creación de empleos. Me refiero, en concreto, al SNTE y al STPRM, por lo menos.

Si la autoridad no procede contra los sindicatos mencionados y no ofrece liquidaciones superiores a lo establecido en la ley a los despedidos de Reforma Agraria, Turismo y Función Pública, estará evidenciando que, si bien el cierre de LyFC era necesario —de hecho, lo aplaudo—, no se llevó a cabo porque ese fuera el caso sino con el fin de destruir a un grupo que era un dolor de cabeza para el gobierno. Y se diga lo que se diga, así no es como se construye un mejor país.

Intolerancia y democracia

Lorenzo Córdova Vianello
Investigador y profesor de la UNAM
El Universal

Aunque resulte una obviedad, en los tiempos que corren no está de más recordar que la democracia tiene en la tolerancia uno de sus pilares fundamentales. Sin tolerancia, es decir, sin una actitud de respeto frente a las ideas y posturas sostenidas por los demás —con independencia de que puede haber legítimas coincidencias o diferencias con ellas—, la convivencia democrática es, simple y sencillamente, impensable.

Todas las esferas de la vida democrática se rigen bajo esa lógica. No podría ser de otra manera, pues de lo contrario las diferencias serían irresolubles y el conflicto inevitable. Si no existe el respeto y el reconocimiento de dignidad de las convicciones y de los planteamientos de los otros, por muy profundas que sean las diferencias frente a éstos, se abona el terreno para la descalificación, el rechazo y el conflicto.

En ese sentido, la democracia se construyó como la única forma que permite la coexistencia de la pluralidad política, ideológica, religiosa, social y racial que caracteriza a las sociedades modernas, a partir de una lógica incluyente y respetuosa de las diferencias.

En efecto, el discurso antidemocrático por excelencia es aquel que desestima cualquier pretensión de legitimidad a quien piensa diferente y que incluso lo rechaza y hasta lo persigue. La historia, como sabemos, está plagada de ejemplos ominosos en ese sentido.

La tolerancia en las democracias no está referida únicamente al Estado y, en ese sentido, no sólo se traduce en la obligación de las autoridades a no perseguir posturas diferentes a las que se sostienen desde el poder político; también se impone como una actitud de los ciudadanos frente a los otros miembros de la sociedad. De otra manera, si en el tejido social permean actitudes de intolerancia, la democracia tarde o temprano se erosiona y corre el riesgo de graves distorsiones e incluso de propiciar el florecimiento de expresiones autoritarias.

El lamentable contexto de crisis económica, de inseguridad y de falta de confianza en la política y en las instituciones crea un caldo de cultivo en el cual se lesiona la capacidad de tolerancia y abona el surgimiento de pulsiones refractarias a la aceptación y el respeto de las diferencias.

En ese ambiente es frecuente que los contrastes se exacerben y que las diferencias sirvan de base para descalificaciones y eventualmente para acusaciones y denuesto.

Como se ha demostrado en incontables ocasiones, un discurso centrado en las diferencias, que las acentúe por encima de los elementos de coincidencias en una sociedad, termina por alimentar lógicas maniqueas, las amistades frente a las enemistades y, al cabo, la negación de cualquier valor a las opiniones discordantes.

En un ambiente como ese las diferencias tarde o temprano se traducen en condenas públicas construidas con base en discursos dogmáticos, equiparables a linchamientos que de democrático no tienen nada.

En días recientes hemos visto una condenable expresión de ese tono discursivo en la opobrobiosa descalificación que Hugo Valdemar, vocero de la Arquidiócesis de México, hizo de Emilio Álvarez Icaza, uno de los más destacados aspirantes a ocupar la presidencia de la CNDH, al afirmar que él era “el más connotado abortista del DF”.

Que Valdemar no coincida con las posturas de alguien es absolutamente legítimo; sin embargo, que utilice ese tono —más desde la posición que ocupa— es preocupante, pues su descalificación no hace otra cosa más que crispar aún más una sociedad que ya está polarizada y que cada vez es más propicia a aceptar la lógica de buenos y malos, de amigos y enemigos, que, lejos de expresar una vocación democrática, fomenta justamente el énfasis en los contrastes de los que se nutren los autoritarismos.

Diputados aprueban paquete fiscal 2010

Andrea Merlos y Juan Arvizu
El Universal
Ciudad de México

La ley de Ingresos de la Federación fue el último dictamen de ocho que integraron el paquete, que entre los cambios más relevantes incluye un aumento al 16% en el IVA, 30% al ISR y la creación de un impuesto a las telecomunicaciones de 3%

Con 415 votos a favor, 24 en contra y 10 abstenciones, la Cámara de Diputados aprobó la Ley de Ingresos de la Federación 2010.

Este dictamen fue el último de ocho que integraron el paquete fiscal para el próximo año, que entre los cambios más relevantes incluye un aumento al 16% en el Impuesto al Valor Agregado, 30% al Impuesto Sobre la Renta y la creación de un impuesto a las telecomunicaciones de 3%, así como otros IEPS.

La sesión para la aprobación del paquete fiscal del próximo año, fechada el 20 de octubre culminó este 21 de octubre al filo de las 5:20 horas con la asistencia permanente de más de 400 legisladores.

El PT que el pasado martes tomó la tribuna en la Cámara baja en contra de los aumentos en impuestos, continuó en su lugar y provocó que los debates, posicionamientos y reservas se hicieran desde la curul de cada diputado.

En total fueron cinco horas para la aprobación de los ingresos 2010, que deberán enviarse al Senado de la República para su análisis y votación, de no haber cambios la Ley deberá de publicarse, pero si hay modificaciones éstas regresan a San Lázaro.

Ayer venció el plazo legal para que los diputados avalaran los ingresos del próximo año, y por ello, aunque el día se pasó en medio de protestas y desacuerdos, el llamado "reloj parlamentario" quedó congelado en sesión de 20 octubre.