octubre 22, 2009

Van twitteros a Senado; critican IEPS


Los cibernautas exponen a los legisladores sus argumentos en contra del impuesto del 3 por ciento a internet

Ernesto Núñez
Reforma

Ciudad de México (22 octubre 2009).- Un grupo de cibernautas se reúne con senadores para exponer su inconformidad con la aplicación del Impuesto Especial a Productos y Servicios (IEPS) al servicio de internet.

Organizados vía Twitter para acudir a las instalaciones de la Cámara Alta, los ciudadanos fueron recibidos por Carlos Navarrete, Carlos Sotelo, Javier Castellón y Dante Delgado, entre otros.

De acuerdo con la información difundida en tiempo real a través de Twitter, se planteó a los senadores las desventajas que tendría gravar con una tasa del 3 por ciento las telecomunicaciones, en especial internet.

Los legisladores se comprometieron a revisar el impuesto aprobado el pasado miércoles en la Cámara de Diputados.

La mañana del lunes, horas después de que se aprobó en la Comisión de Hacienda de la Cámara baja este impuesto, surgió un movimiento de twitteros para llamar a los legisladores a no avalar la propuesta en el pleno.

El movimiento, denominado "internet necesario" tiene presencia en Facebook, blogs y páginas como "internetnecesario.org", desde donde se están redireccionando diariamente decenas de mensajes escritos en Twitter a los correos electrónicos de diputados y senadores.

La reunión se dio en el seno de la Comisión de Ciencia y Tecnología, y en ella el presidente de la Cámara alta, Carlos Navarrete, admitió que fue un error de los diputados aprobar ese gravamen.

El senador perredista se comprometió a agotar todas las instancias de diálogo para que el Senado revise el impuesto y eventualmente lo elimine.

Mediocres

Ricardo Alemán
aleman2@prodigy.net.mx
Itinerario Político
El Universal

Con razón, todos los sectores sociales rechazaron el paquete fiscal aprobado por el Congreso. A los ojos ciudadanos, Ejecutivo y Legislativo no sólo han sido incapaces de enfrentar la crisis, sino que “viven la crisis de la incompetencia”.

Todos, Felipe Calderón y colaboradores, líderes, gobernadores y legisladores, debieran echar una mirada a la realidad nacional y escuchar a los ciudadanos, antes de cocinar un intragable potaje recaudatorio aprobado por el Congreso. Medicina que no aliviará a los pobres, que tampoco hará pagar más a los más ricos, pero que tampoco estimulará la producción y el empleo.

Eso sí, la grosera y costosa partidocracia mantendrá sus privilegios, en tanto seguirá corriendo el dinero discrecional para los señores feudales —los gobernadores— de todos los partidos. En resumen, gobierno federal, gobiernos estatales y legisladores mostraron de qué están hechos. Confirmaron que lo suyo es “la incompetencia”. Y todos exhibieron su mediocridad.

Mediocridad de Calderón y sus secretarios, que resultaron incapaces de salir del hoyo con el talento, la creatividad y la audacia que reclama el papel de estadista. Medianía, demagogia y retórica en que terminó un discurso —el del tercer Informe— que parecía alentador. Cómo cambiar si la retórica, la demagogia y el quehacer político son los de siempre.

Mediocridad del PRI de Paredes, Beltrones, Rojas y gobernadores como Peña Nieto —entre otros—, a los que sólo les da para “no recibir ruinas en 2012”. Mentirosos, alardearon que no aceptarían nuevos impuestos y al final aprobaron más impuestos para sus feudos y señores feudales, no para los pobres. Políticos enanos reñidos con el papel del estadista porque lo suyo es la medianía. ¿Listos para regresar al poder? ¿O listos para sacar el dinero a los de siempre y mantener intocados a los intocables de siempre?

Mediocridad del PAN, de Nava, Vázquez Mota, Ramírez Acuña… y gobernantes azules que se mueven más supervivencia que por la responsabilidad de quienes deben responsabilidad y eficacia a sus gobernados. Borregos panistas que alzaron el dedo a la orden del patrón. ¿Qué no era eso lo que siempre criticaron?

Mediocridad de la izquierda, de verdes y panales. Unos apuestan al circo —toma de tribunas—, al tiempo que por odio estimulan el fracaso del Estado. Que reviente Calderón y su gobierno espurio, aunque arrastre a todos. Los otros sólo depredan el dinero público. La mediocridad que nos gobierna.

“¡No más impuestos!”

Ciro Gómez Leyva
gomezleyva@milenio.com
La historia en breve
Milenio

Esta vez su grito era inapelable: “¡No más impuestos, no más impuestos!” Puede molestar la grosería teatral de Fernández Noroña y su banda al tomar la parte baja de la tribuna de San Lázaro, pero ¿alguien duda que la consigna tiene el respaldo de la gran mayoría de los mexicanos?

La burocracia política resolvió sus problemas de corto plazo con un paquete fiscal aprobado prácticamente por aclamación, por todos menos por la banda de Fernández Noroña. Y eso es una atrocidad. Por eso celebran en Los Pinos, el Congreso, la Corte y en las sedes del PRI, el PAN y, digan lo que digan, el PRD. Por eso el partido Verde aplaude lo aprobado en la madrugada. Por eso el Senado apenas le tocará una coma a esta atroz Ley de Ingresos.

Los ciudadanos van a pagar más impuestos, para que ellos, los burócratas, sigan reinando. O ¿alguien escuchó que a cambio del 16 por ciento al IVA y el 30 al ISR, los partidos ofrecieron reducir sus presupuestos a la mitad? O ¿alguien leyó que con el dinero extra, la economía mexicana, la peor en el mundo en 2009, será una de las diez de mayor crecimiento en 2010? ¿Los diputados garantizaron que al tapar el hoyo fiscal se comenzarán a construir las cárceles de alta seguridad que urgen, los urgentes nuevos edificios de nuestros aún gloriosos institutos de salud, la red de trenes que urge; que habrá una cruzada para construir banquetas, tapar hoyos en todas las calles del país?

Nada. Ganaron los burócratas. Los demás, a pagar impuestos a cambio de nada. Los burócratas se burlarán y dirán que, claro, a nadie le gusta pagar impuestos y que sin su paquete las cosas se pondrían peor. Cuánta mediocridad.

Lo dicho: con esta generación de políticos no se puede ir lejos. Son la generación del fracaso.

¡Me niego a pagar impuestos!

Rafael Álvarez Cordero
raalvare2009@hotmail.com
Excélsior

¿Por qué el Ejecutivo solicitó más dinero? Porque no le alcanza lo que recauda. ¿Y cuáles fueron los argumentos de los legisladores? Simplemente votaron por su conveniencia política. La frase del diputado Francisco Rojas es elocuente: “Queremos regresar a Los Pinos, no a las ruinas de Los Pinos”.

¿Era una gresca de hooligans borrachos y pendencieros?, ¿era el encuentro de porros reprobados?, no, era la máxima tribuna de la nación, donde se discuten y se aprueban las leyes y, como ejemplo educativo para niños y jóvenes, vimos que trece estúpidos sedicentes diputados bloquearon por horas la acción parlamentaria, mientras 487 indecisos legisladores los dejaban hacer su teatro; ¿qué no hay leyes y reglamentos en San Lázaro?, ¿no hay una comisión de orden?

Finalmente, los diputados aprobaron los nuevos impuestos que usted y yo tendremos que pagar. ¿Por qué el Ejecutivo solicitó más dinero? Porque no le alcanza lo que recauda. ¿Y cuáles fueron los argumentos de los legisladores? Ninguno, simplemente votaron por su conveniencia política. La frase del diputado priista Francisco Rojas es elocuente: “Queremos regresar a Los Pinos, no a las ruinas de Los Pinos”.

¿Tomaron en cuenta a la ciudadanía? No, ni mucho menos. Una vez más, cien millones de mexicanos, ciudadanos de segunda, tenemos que callar y pagar. Soy contribuyente cumplido, pero ya me cansé.

Me niego a pagar impuestos si mi dinero va al IFE, que gasta inútilmente más de 19 mil millones de pesos en organización y vigilancia electorales.

Me niego a pagar impuestos si mi dinero va a los partidos políticos, dinero que se queda en los bolsillos de algunos o se desperdicia en propaganda inútil y mentirosa.

Me niego a pagar impuestos si mi dinero servirá para que los legisladores se paguen viajes, hoteles, comidas en El Cardenal, el Four Seasons, la Hacienda de Los Morales o el Alfredo di Roma. Me niego a pagar sus trajes Armani, sus relojes Rolex, sus camionetas Hummer, sus guaruras, asesores, amantes y pachangas. Me niego a pagar las borracheras de los Muñoz Ledo, los trajes y las corbatas de los Noroña, las bolsas Prada de las Gordillo, los yates de los Romero Deschamps, las caballerizas y ranchos de los Esparza, los viajes y mítines de los López Obrador.

Pero también me niego a pagar impuestos si van a programas oficiales que no funcionan. En Oportunidades, la enorme burocracia y la falta de supervisión permite que familias que reciben el dinero lo gasten en borracheras. La ineficiencia existe también en el Seguro Popular, la Semarnat, la Conagua y tantos más.

Por otra parte, me niego a pagar impuestos si muchas empresas, sindicatos, ambulantes y demás grupos privilegiados no los pagan, mientras nosotros, contribuyentes cautivos, tenemos la espada de Damocles sobre nuestra cabeza.

Me niego a pagar impuestos mientras no haya transparencia en el manejo de los dineros que tanto trabajo nos cuesta conseguir. Me niego a seguir solapando la mediocridad y la mentira.

Creo, estimado lector, que es el momento de hacer contacto con la Presidencia o con los legisladores, para decir lo que queremos y lo que exigimos. Si quiere, escriba a http://contacto.presidencia.gob.mx o a www.diputados.gob.mx o a www.senado.gob.mx , miles, millones de mensajes, podrán algún día generar el cambio.

Bajar impuestos

Sergio Sarmiento
Jaque Mate
Reforma

"Primero, voy a reducir los impuestos". Felipe Calderón, candidato

En el debate del 25 de abril de 2006 el entonces candidato panista a la Presidencia de la República, Felipe Calderón, fue muy claro: "Primero, voy a reducir los impuestos para quienes trabajan, producen o generan empleos, y voy a simplificar su pago".

Al contrario de los políticos de otros tiempos, que se escondían detrás de la vaguedad en sus promesas de campaña, el entonces candidato panista fue específico: "Voy a bajar la tasa del impuesto sobre la renta", señaló.

Prometió también una reforma para simplificar el pago de impuestos. "Pagar impuestos será más sencillo que nunca", dijo. En mi gobierno, dijo, los contribuyentes podrían preparar ellos mismos sus declaraciones.

Entiendo que una cosa es ser candidato y otra gobernar. Pero el cambio de posición entre el Calderón candidato y el Calderón Presidente es tan dramático que es imposible achacarlo a un simple ajuste de opinión por la disponibilidad de información nueva. O el Presidente mintió como candidato o alguien lo cambió en el camino.

Los diputados priistas tratan de zafarse de su responsabilidad en el alza de impuestos. Les echan la culpa al PAN y a los gobiernos panistas. No reconocen que su partido se ha negado de manera sistemática a hacer la reforma fiscal de fondo que habría permitido bajar las tasas de impuestos y aumentar la base gravable. La homologación del IVA a todos los productos habría sido un paso indispensable para ello. Sin embargo, ayer David Penchyna, el diputado priista de Hidalgo, secretario de la Comisión de Hacienda, me decía que los priistas no habían subido los impuestos sino bajado los que proponía el Presidente Calderón.

La verdad es que los políticos nos quieren ver la cara. Es evidente que hubo una baja importante en los ingresos petroleros del gobierno en el 2009, producto de la dependencia que Hacienda ha tenido durante años de los precios del petróleo, y que los legisladores nunca quisieron eliminar. Pero lo curioso del caso es que ya el precio del petróleo se encuentra arriba de los 70 dólares por barril, que es la cifra que se previó en el presupuesto del 2009. El gobierno no puede seguir dependiendo de un recurso natural no renovable, entiendo, pero eso no significa que el alza generalizada de impuestos sea la solución de fondo al problema.

Todas las empresas y todos los mexicanos hemos sufrido por la crisis económica, esa misma que el gobierno no pudo diagnosticar cuando el secretario de Hacienda previó que nos ocasionaría, si acaso, un catarrito. Empresas y personas hemos tenido que apretarnos el cinturón. No se entiende por qué el gobierno, que tiene un gasto de 1.3 billones de pesos, casi 12,500 pesos por cada hombre mujer o niño de nuestro país, no puede hacer lo mismo.

Las promesas de Calderón el candidato, al contrario de los actos de Calderón el Presidente, no carecían de lógica. Irlanda redujo hace años su impuesto sobre la renta de 40 a 12.5 por ciento, eliminando exenciones, deducciones y tratos preferenciales, lo cual generó un aumento en vez de una reducción en la recaudación y produjo un periodo de fuerte crecimiento económico y prosperidad.

El candidato Calderón tenía sin duda a Irlanda en mente cuando prometió reducir impuestos. No era una mala idea. La solución irlandesa ha demostrado que la mejor forma de generar recursos gubernamentales es promover una mayor actividad económica. Es una lástima que al presidente Calderón se le hayan olvidado las ideas que promovió como candidato.

BAJO EL COLCHÓN

Tengo 15 mil pesos, ¿en qué ahorro? Desafortunadamente la única respuesta que puedo dar a quien me pregunta es: Compre dólares. Recomendar el ahorro en un banco mexicano es condenarlo a perder dinero. El rendimiento en los bancos mexicanos es negativo. Pero, además, la Secretaría de Hacienda cobra un impuesto injusto al ahorro en México, lo cual aumenta la pérdida. Mejor guardar dólares bajo el colchón, ya que éstos pueden subir de precio.

No entendieron

Macario Schettino
schettino@eluniversal.com.mx
Profesor de Humanidades del ITESM-CCM
El Universal

Pues los diputados del PRI decidieron los impuestos sin entender lo que ocurre. Para ellos, resultó más importante su propia interpretación de lo que los votantes quieren que las necesidades de esos votantes


No pudieron comprender que la situación financiera del gobierno mexicano es sumamente delicada, y que posponer decisiones difíciles es un riesgo innecesario. Para ellos, la posible interpretación de la contribución del 2% como un IVA a alimentos y medicinas fue determinante.

No fueron a preguntarle a sus votantes, ni nada por el estilo, sino simplemente supusieron que había un riesgo de que alguien pudiera interpretar la nueva contribución como un incremento al IVA, o mejor dicho, como una extensión de ese impuesto a alimentos y medicinas. Y ese riesgo les pareció mayor, es decir más importante, que la posibilidad de una profunda crisis financiera en los próximos meses.

Lo que no han comprendido los legisladores, y muchos mexicanos, es que una época ha terminado. Se acabó el petróleo, y ya no podremos financiar nuestros gastos con los ingresos que éste generaba. La producción todavía alcanza para nuestro consumo interno, y podemos aún exportar, pero cada vez menos. Pero ahora tenemos que financiar nuestros gastos con impuestos, y esto no había ocurrido desde hace 45 años, de forma que nadie puede recordar cómo hacerlo.

Pero sin intentar recordar nada, ni preguntar nada, el PRI simplemente ajustó todos los números que pudo (crecimiento, precio del petróleo, déficit) y elevó el IVA en un punto, haciendo evidente que nunca entendieron la oportunidad que la contribución del 2% les ofrecía. Lo interpretaron siempre como si fuese un IVA, y por eso su propuesta. No vieron que esa contribución les ofrecía la posibilidad de financiar adecuadamente al gobierno sin enfrentar a sus votantes ni a sus documentos básicos. Y al no verlo, pusieron en riesgo a la economía nacional, y con ello a sus posibilidades de regresar a la presidencia.

Fuera de esa contribución, las demás propuestas del Ejecutivo fueron aprobadas, algunas con pequeños ajustes. Pero no tienen mucha importancia. Es cierto que dan recursos, pero ninguna de estas propuestas modifica la estructura fiscal, lo que sí hacía la contribución, porque permitía ampliar la base de recaudación. Nos permitía a todos los mexicanos, ricos y pobres, apoyar el desarrollo nacional, en contra de la discriminación flagrante del IVA actual, que impide a quienes menos tienen aportar para su propio beneficio y lograr con ello que los que más tienen aporten aún más.

Al no aceptar esta contribución, el PRI se complica la vida solo, porque dentro de unos meses, cuando sea evidente la necesidad de recursos, y cuando quede claro que no hay manera de sacar las cuentas de 2011, ya no podrá aceptar con facilidad un impuesto general, o una contribución, al haber rechazado la que hoy se proponía. Por el contrario, de haber aceptado el 2%, esto le hubiese abierto la posibilidad, en unos meses más, de alterar la relación entre esta contribución y el IVA, sin por ello enfrentar ni a sus votantes ni a sus documentos básicos, como decíamos. Pero no lo hicieron, y en unos meses veremos los resultados.

Pero hay otro tema que vale la pena comentar acerca de la aprobación de la Ley de Ingresos en la Cámara de Diputados, y es la toma de tribuna de parte de un grupo de diputados, muy pequeño, cuya capacidad de comprender parece totalmente nula. Aunque se entiende que un legislador debe tener toda la libertad de expresión posible, y por ello el fuero especial, que estrictamente se limita a las opiniones, no parece razonable extender esta libertad de expresión a la libertad de bloqueo de las actividades parlamentarias.

Es una muy perversa confusión, que ese movimiento autodenominado de izquierda utiliza con frecuencia. En su opinión, bloquear a los demás es una simple expresión, aunque sea una flagrante violación a los derechos de los demás, y una provocación, porque no se puede impedir la acción de los demás si no es ejerciendo violencia, aunque parezca pasiva. Y esta violencia no es libertad de expresión, sino un intento golpista.

Lo único que lograron fue posponer por unas horas las decisiones, y es lo único que lograrán, además de enajenarse la voluntad de los votantes, ya pocos, que tienen. Allá ellos, pero sería muy útil empezar a considerar acciones en contra de estas provocaciones, que no son libertad de expresión, sino abuso de la paciencia de los demás.

Pero el tema fundamental es la tremenda irresponsabilidad de los diputados priístas, que no han podido comprender lo que ocurre en la realidad, y que han dejado pasar una gran oportunidad para resolver problemas que serán inmanejables en el futuro. Un futuro muy cercano, previo a 2012, que puede cancelar nuevamente las posibilidades de este partido de regresar a Los Pinos.

Pero, como decíamos al principio, no estamos entendiendo lo que pasa: ni corregimos la estructura fiscal como deberíamos, ni ordenamos la vida política nacional, ni tomamos las decisiones que son cada vez más urgentes.

Insana, mediocre propuesta diputadil

Carlos Marín
cmarin@milenio.com
El asalto a la razón
Milenio

La realidad conspira siempre contra el deber ser: las decisiones del gobierno, pero también del Congreso, como se ve con la propuesta de los diputados federales, se toman con los dedos atrapados en la puerta.

Una vez más y de manera tardía, ni siquiera pueden hacer un pronóstico sensato sobre el precio del petróleo y descubren que 700 mil millones de pesos en excedentes petroleros del foxiato fueron diluidos en el gasto corriente.

¿Resultado?: un engendro fiscal menos identificable que la propuesta calderoniana.

En vez del nuevo impuesto de 2% a todo, 1% adicional al IVA para recaudar, dicen, más dinero todavía. Mezquinos: lo que caiga se irá a la buchaca del fisco, perdiéndose la oportunidad de asegurar que ese dinero se destine a los más jodidos porque no está etiquetado.

En nombre de los pobres (a quienes por lo visto desprecian), eluden enfrentar el hecho de que no hay un solo país con desarrollo en que no se graven alimentos y medicinas para, en serio, tener con qué combatir la verdadera pobreza.

Ante el malestar por el 3%, la presión por mayor competencia en telefonía, TV e internet podría subir

Eduardo García
Sentido Común

21 de octubre (Sentido Común) –
El malestar por la decisión del gobierno y los diputados de gravar los servicios de telecomunicaciones en 3% fue amplio entre consumidores, al grado que dejó su huella en el sistema de mensajes cortos, Twitter.

Muchos usuarios de este nuevo método de comunicación digital, representativo de los nuevos servicios de telecomunicaciones, protestaron la decisión al considera que el impuesto hará más costosos los servicios digitales, como la telefonía celular o el acceso a internet –dos de las múltiples herramientas que hoy muchos consideran indispensables para el trabajo, la educación y, casi casi, el desempeño de la vida cotidiana.

Con frases como: “No al impuesto al internet. Es una necesidad, ayuda al desarrollo intelectual y social” o “Nosotros los consumidores tenemos muchas cargas financieras y ya no podemos soportar más aumentos”, los usuarios de este nuevo sistema de comunicación protestaron con miles de tweets o mensajes de texto corto de 140 caractéres máximo.

Aunque algunos usuarios, consultores e empresarios aún tienen una remota esperanza de que el Senado de marcha atrás al gravamen, donde deberá ratificarse, otros creen que el malestar que está provocando el impuesto podría convertirse en un catalizador para presionar al gobierno a que genere verdaderas condiciones de competencia en la industria de las telecomunicaciones.

Esto con el fin de que en el futuro cercano bajen los precios que hoy pagan los consumidores por esos servicios.

Aunque en la industria de las telecomunicaciones en México comienza ya a verse incipientes síntomas de competencia en telefonía, internet y televisión restringida, que de hecho empiezan a reducir los precios y a mejorar el servicio, los usuarios en el país aún pagan algunas de las tarifas más altas por los servicios de telecomunicaciones, de acuerdo con los estudios que realiza año con año la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Para muchos la explicación de que los mexicanos tengan que desembolsar más para tener acceso a tecnologías digitales se debe a que la industria de las telecomunicaciones en México tiene una estructura monopólica u duopólica. Muchos mercados de telecomunicaciones en México están lejos de vivir una verdadera competencia.

En telefonía, por ejemplo, Teléfonos de México y América Móvil, dos compañías controladas por Carlos Slim, el hombre de negocios más acaudalado del planeta, dominan sus respectivos mercados: telefonía fija y telefonía celular; mientras que en la industria de la televisión, el país sólo cuenta con dos compañías de televisión abierta con cobertura nacional, Grupo Televisa, controlada por el empresario Emilio Azcárraga Jean, y TV Azteca, de Ricardo Salinas Pliego.

En internet, Telmex es también el proveedor más importante.

Esta estructura, más que el impuesto, es para algunos analistas el verdadero problema de que los costos de los servicios de telecomunicaciones en México superen los de otros países y es lo que hace que el impuesto sea tan irritante.

“El problema de fondo no es el impuesto en sí, sino que ya pagamos costos muy altos”, dijo María Cristina Capelo, investigadora asociada del Centro de Investigación para el Desarrollo (Cidac) y directora de la Red Mexicana de Competencia y Regulación, en una entrevista telefónica. El problema es: “porqué una llamada nos cuesta más aquí, porqué el servicio de telefonía móvil es mejor en Honduras. . . El problema de fondo es la falta de competencia en el sector”.

El presidente Felipe Calderón dijo en el mensaje que dio a la nación con motivo de su tercer informe de gobierno que tomaría medidas para mejorar los niveles de competencia en varias industrias. Una de las industrias que señaló fue precisamente la de las telecomunicaciones.

“México requiere que este sector realmente responda a las necesidades del desarrollo, garantice una mayor cobertura de los servicios, la convergencia de las tecnologías disponibles y la competencia entre los actores”, dijo Calderón a inicios de septiembre. “Que sea, precisamente, México un país que pueda acceder para el mayor número de sus habitantes a la telefonía, al internet, al radio, la televisión, a todos los servicios de telecomunicaciones, que son detonantes de desarrollo. Que lo haga en un ambiente de verdadera competencia, que brinde a empresas y hogares la oportunidad de tener acceso a servicios de calidad y a precios accesibles”.

De ahí que algunos tengan la esperanza de que Calderón presentará en breve iniciativas para modificar el marco regulatorio de la industria de las telecomunicaciones. Muchos esperan, aún cuando el impuesto es en el corto plazo una mala señal, que Calderón haga efectivo su planteamiento e inyecte verdadera competencia, o cierta dosis de verdadero capitalismo, a la industria de las telecomunicaciones.

Muchos creen que el presidente podría empujar las discusiones en el Congreso para aprobar reformas a la Ley de Inversión Extranjera a fin de permitir que capitales foráneos puedan controlar compañías de telefonía fija. Hoy, esa posibilidad está prohibida en materia de telefonía fija, más no así en materia de telefonía celular.

Otros creen que el presidente Calderón podría también tomar la decisión, que rehusó al inicio de su mandato, de ofrecer en concesión un tercer canal de televisión abierta nacional, para restar poder e influencia al duopolio televisivo de Televisa y TV Azteca y poder así además brindar tal vez mayor pluralidad a los contenidos televisivos abiertos en México.

Medidas de esa naturaleza podrían generar mayores inversiones y empleos en el país, con el beneficio adicional de que los consumidores podrían terminar pagando menores precios por diversos servicios digitales, con todo y el impuesto. Los servicios de internet, telefonía y televisión restringida están ya cayendo gracias a la mayor competencia que viven esos segmentos del mercado.

El gobierno podría “eliminar barreras de entradas, facilitar la tramitología para que entren todos los operadores” a fin de mejorar la competencia, dijo Ernesto Piedras, director general de la firma de consultoría en materia de telecomunicaciones, The Competitive Intelligence Unit, en una entrevista telefónica.

Claro que para Piedras, los mejoras regulatorias para fomentar la competencia no justifican el gravamen que propuso el presidente Calderón y que aprobó la Cámara de Diputados.

Para él, el nuevo impuesto representa un freno al desarrollo de la industria pues desalentará inversiones, dado que reduce la rentabilidad de las empresas en el sector, frenará el crecimiento en cobertura y, para colmo, tendrá un “bajo impacto recaudatorio”. Si en lugar de cobrar el nuevo impuesto, el gobierno fomentara las inversiones, éstas generarían más recursos fiscales que los ingresos adicionales que recabará el gobierno con el impuesto, dijo Piedras.

“Cada vez que se cursa un minuto de tráfico de voz, de datos, etcétera, va implícita la generación de empleos y generación fiscal”, dijo el especialista.

Capelo sugirió que los consumidores mantengan la presión para que el gobierno, independientemente de lo que pase con el impuesto de 3% a las telecomunicaciones, abra esa industria a una verdadera competencia.

Hay que “presionar para que puedas contratar el servicio de internet de cinco en lugar de una compañía, para que tu servicio de larga distancia lo puedas hacer con cualquier, hay que presionar para que haya un tercer canal” de televisión abierta, dijo.

A mis amigos twitteros; #internetnecesario

Adela Micha
Desde Cabina
Excélsior

Es un verdadero fenómeno mundial. Nuestra capacidad de asombro se ve continuamente renovada y rebasada ante la gran revolución que existe minuto a minuto a través de Twitter, el microblog que mantiene en comunicación permanente a millones de usuarios en todo el planeta. Es “una aldea” como la imaginó y describió el célebre comunicólogo canadiense Marshall McLuhan, en permanente ebullición. A menos de cinco años de haber sido creada por un joven de 33 años que ya tiene un imperio que vale más de cinco mil millones de dólares, Twitter es el gran referente. El curso de grandes acontecimientos internacionales, como la guerra intestina en Irak o el descontento social desbordado por las fraudulentas elecciones de Mahmoud Ahmadineyad en Irán. O, más grande todavía, el triunfo de Barack Obama en Estados Unidos, no podría ser ni siquiera imaginado sin esta poderosa herramienta: Twitter. Tuve oportunidad de conversar con Alec Ross, el hombre detrás de la exitosa, arrolladora y trascendental campaña de Obama que lo llevó a la Casa Blanca. Y con Jack Dorsey, creador de Twitter, y los dos coincidieron: hoy, en este mundo que camina vertiginosamente, nada se mueve ni se transforma en forma tan contundente sin este monstruo de la brevedad y la velocidad en la información y la comunicación.

Esta semana, una vez más, asistimos a comprobar la capacidad de respuesta de este fenómeno. La noche del lunes aún no salía de la Cámara de Diputados el dictamen sobre el alza de 3% a los impuestos en productos y servicios en telecomunicaciones, que incluye a internet, y surgió espontáneo un febril movimiento de protesta contra la pretendida carga tributaria, primero en México, en español, pero después, desde distintos puntos del planeta, en diferentes idiomas.

La campaña #internetnecesario. Y la pregunta en boca de todos fue la misma: ¿Desde cuándo informarse y comunicarse es un lujo? En las primeras horas ya había post de 25 mil twitteros que estaban en la misma frecuencia de tono, enojo, ira y protesta. Y, ¿sabe?, Twitter no fue la única red social, también hubo manifestaciones en otras, pero la más fuerte, la más intensa, la respuesta más rápida, fue en esta maravilla de microblog. Después de todo, no necesitas decir mucho para cambiar el mundo. Usted puede buscarlo en Twitter.com escribiendo el signo de número y la palabra “internetnecesario”, así, seguido, sin espacios, y ver la fuerza de esta respuesta. En Francia o en San Francisco el internet es un derecho, una garantía individual y un servicio gratuito. En Finlandia, aún más. Las leyes no sólo garantizan que cada casa o negocio lo posea, sino que el derecho a la banda ancha obliga a que toda persona tenga acceso a la modernidad. Pero aquí hay que pagarlo y pagarlo caro.

Permítame que insista, porque internet, ya sea para googlear o estar integrado en una red social, sea Hi5, Facebook o Twitter, constituye hoy el lenguaje electrónico y cibernético del futuro que ya nos lleva camino. En México, como en cualquiera otra nación, el orden, el progreso, en educación, salud, comercio, competitividad, depende justamente de estas tecnologías.

Por eso entiendo y apoyo a mis miles de amigos twitteros en que debe avanzar la campaña #internetnecesario. Hoy no debemos ni podemos permitir que se imponga un precio, un freno, en tiempos de crisis, al avance en el uso de tecnologías, ni en México ni en cualquiera otra parte del mundo. Permitirlo es dejar que avance el rezago que tanto daño ha hecho y hace a pueblos y a naciones enteras.

Hi5, Facebook o Twitter constituyen hoy el lenguaje electrónico y cibernético del futuro.