noviembre 03, 2009

¡Ya Bájenle!

Denise Dresser
Proceso

'Sabía usted que en este contexto de crisis económica, los partidos recibirán 3012 millones de pesos el año próximo? Sabía usted que con esa suma se podrían incorporar 500 mil familias más al programa Oportunidades? Sabía usted que esa cantidad es casi el doble de los recursos destinados para la reconstrucción de la red de carreteras federales? Sabía usted que es poco menos del presupuesto total para todas las actividades culturales? Sabía usted que es casi el doble de los recursos destinados a sistemas, exámenes y proyectos para la prevención del delito de la Secretaría de Seguridad Pública? Sabía usted que es 1.5 veces el presupuesto total para 230 millones de libros de texto para 25 millones de estudiantes?

La numeralia de lo que cuestan y gastan los partidos revela un sistema político que en aras de promover la equidad, ha producido una democracia de alto costo y bajo rendimiento. Una democracia que gasta 224 pesos por voto cuando un país como Brasil sólo gasta 4. Una democracia con partidos blindados ante los costos de la crisis, blindados ante los despidos de personal, blindados ante los planes de austeridad y los recortes presupuestales. Partidos a los cuales se les ha garantizado una bolsa enorme de dinero público que sólo crece con el paso del tiempo, porque su financiamiento está vinculado al padrón y no al desempeño. Hoy en México la democracia no significa igualdad de oportunidades para contender, sino igualdad de oportunidades para abusar.

Quizás por eso, como lo revela una encuesta reciente realizada por la Secretaría de Gobernación, sólo 4 por ciento de la población confía en los partidos y sólo 10 por ciento piensa que los legisladores legislan en favor de sus representados. La población ve a partidos ricos, partidos que se niegan a rendir cuentas, partidos que se reusan a reducir gastos, partidos que en lugar de demostrar sensibilidad ante el imperativo de la crisis, proponen ajustes en el cinturón de los otros. Partidos que canalizan el dinero público para pagar actividades poco relacionadas con el bienestar de la sociedad. Organizaciones multimillonarias que en lugar de transmitir demandas legítimas desde abajo, ofrecen empleo permanente a los de arriba. Agencias de colocación para una clase política financiada por los mexicanos, pero impermeable ante sus demandas. Otorgándose – una y otra vez -- salarios altos, fiestas fastuosas, viáticos inmensos, exenciones amplias, cónclaves partidistas en las mejores playas.

Cada día sale a la luz otro exceso de un sistema partidista que cuesta mucho y rinde poco. Allí está el despilfarro institucionalizado; el derroche legalizado. Ejemplo tras ejemplo del privilegio de mandar. Evidencia tras evidencia del privilegio más delicioso que es gastar el dinero ajeno. Ese dinero que pertenece a los habitantes de México y que es entregado con fines fiduciarios a través de los impuestos. Ese dinero que podría contribuir a tapar el boquete fiscal, pero acaba pagando los privilegios de los partidos. Ese dinero que no les pertenece pero es usado como si fuera suyo. Y los partidos se actúan así porque pueden. Porque las reglas han sido creadas para permitir y perpetuar este tipo de comportamiento.

Hoy el país padece las consecuencias de una decisión fundacional que se ha vuelto contraproducente. La apuesta al financiamiento público dispendioso a los partidos como una forma de fortalecer la democracia está empeorando su calidad. Lo que funcionó – como resultado de la reforma electoral de 1996 -- para fomentar la competencia ahora financia la incontinencia. El subsidio público a los partidos entonces resolvió algunos dilemas, pero ahora ha creado otros y muy graves.

Las reformas diseñadas produjeron partidos que son carteles de la política y operan como tales. Deciden quién participa en ella y quién no; deciden cuánto dinero les toca y cómo reportarlo; deciden las reglas del juego y resisten demandas para su reformulación; deciden cómo proteger su feudo y erigen barreras de entrada ante quienes – como los candidatos ciudadanos – intentan democratizarlo. Y el problema es que la solución al desfiguro del sistema político depende de los propios partidos. Depende de quienes se benefician del statu quo y no tienen incentivos para reformarlo. La solución a aquello que aqueja a la República está en manos de quienes contribuyen a expoliarla. Depende de quienes saben que el reto ya no es la equidad electoral, sino el despilfarro de recursos públicos y la ausencia de mecanismos fundamentales de representación y rendición de cuentas.

Por ello hoy muchas organizaciones y ciudadanos insistimos – como llevamos años haciéndolo -- en la reducción del financiamiento público a los partidos en 50 por ciento y la revisión de la fórmula conforme a la cual los partidos reciben recursos públicos, para que se calcule no con base en el padrón electoral sino con base en la participación de los ciudadanos en las elecciones. De esa manera, los partidos recibirían recursos en proporción al tamamo del voto que fueran capaces de obtener. Así, la propuesta contemplada contribuiría a mejorar sus métodos de reclutamiento, a mejorar sus propuestas de campa~na, a hacerlos corresponsales de la calidad de la democracia mexicana.

Estos son cambios urgentes. Estos son cambios imprescindibles ante un andamiaje institucional que ya no es capaz de asegurar la credibilidad o la equidad o la confianza. Encuesta tras encuesta lo subraya: 50 por ciento de la población no cree en la democracia y sospecha de sus principales actores; más de la mitad de los encuestados afirma que los partidos políticos “no son necesarios” para el bien del país; 77 por ciento piensa que las elecciones “cuestan demasiado” y son “poco o nada útiles para informar a la ciudadanía”. Los ciudadanos contemplan y padecen elecciones competitivas pero demasiado caras. Partidos bien financiados pero poco representativos. Contiendas equitativas pero donde todos tienen la misma capacidad para gastar sumas multimillonarias. Un sistema para compartir el poder que beneficia más a los partidos que a los ciudadanos. Una democracia costosa para el país y onerosa para los contribuyentes que la financian.

Y ése seguirá siendo el caso hasta que los ciudadanos demanden – como lo estamos haciendo ahora -- recortar el presupuesto para los partidos; hasta que los ciudadanos insistan que si los partidos quieren tener la credibilidad suficiente para apretar el cinturón de los otros, necesitan comenzar con el suyo; hasta que los ciudadanos clamen “Ya bájenle” y se sumen a la convocatoria en www.yabájenle.org.mx. Hasta que los ciudadanos acoten el privilegio de mandar.

¿Adiós a los pluris?

Yuriria Sierra
Nudo Gordiano
Excélsior

La semana pasada Pedro Ferriz lanzó una pregunta al aire: ¿deben desaparecer los diputados plurinominales? La postura general de la población es sí, por razones obvias: el trabajo legislativo es uno de los más ineficientes en el país y es la institución más desprestigiada ante la opinión pública mexicana, por la eterna pelea de poder, con enfrentamientos y tomas de tribuna pero, sobre todo, porque sólo se representan a sí mismos y a su partido.

Este año, en las listas plurinominales hubo nombres de gente no tan grata y que entra para defender intereses muy específicos, aunque discutir el paquete económico de 2010 lleva implícito el camino que seguiremos para los próximos años al menos, hasta 2012 y dudamos mucho que las cosas cambien, vista la postura del PRI para llegar a un acuerdo. No votó, sólo se deslindó. No se opuso, se quitó de en medio. No alzó la voz, ni a favor ni en contra, sólo jugó al “tío Lolo” al que los temas estructurales lo tienen con el único pendiente de pavimentar su regreso a Los Pinos, haciendo uso del erario como mejor saben hacerlo: carretonadas de dinero a los gobernadores que saben bien cómo se compran voluntades, y sufragios.

Y sí: los plurinominales se han vuelto el cáncer del Congreso, mas no porque la representación proporcional sea mala en una democracia, sino porque en México es solamente el salón VIP de los intereses de partido. Me explico: pensemos en un aspirante a una diputación, con capacidades reconocidas, estudios, iniciativas y gusto por el servicio público, así como ganas de usar los recursos para apoyar a la ciudadanía, algo utópico, pero que podrían justificar a un plurinominal. Pensemos también que ese candidato no tiene el carisma que tantos utilizan para ganar una elección. Un experto en biotecnología, por ejemplo, que no ganaría una de mayoría relativa ni yendo a bailar a Chalma, se convierte en el tipo de candidato que todos los partidos deberían poner en la lista plurinominal. Para una discusión informada y necesaria cuando se debata un tema así de importante en el Congreso. O un experto en transparencia o una en combate a la pobreza o uno en derechos humanos o una en derivados del petróleo o etcétera.

No es un personaje de una canción de Chava Flores, como Juanito, tampoco un líder hipnotizador como AMLO y menos uno mercadológico-esperanzador como Obama o, en su momento, guardando las debidas proporciones, lo fue Fox. ¿Ese poco carisma sería razón para que alguien preparado no llegue a una curul?

Pero no: a las listas no entran los expertos, sino Gerardo Fernández Noroña. Tampoco los que nutrirían el debate intelectual y el conocimiento agregado al que un órgano legislativo de Primer Mundo debería aspirar. No: ellos no entran, sino los niños verdes, las juanitas que renuciarán para dejarle el sitio al esposo, los incondicionales de Beatriz Paredes, Germán Martínez, el Peje o Jesús Ortega. En México, la utilidad de las pluris se ha malentendido por completo.

Un arma de doble filo, ¿no? Desaparecer a plurinominales podría ser también un camino para dar a futuros candidatos un peso, por encima de todo, a su capacidad de seducir masas, pensando más en su convocatoria que en el trabajo hecho y la preparación que constare en su currículum.

De ahí el degenere de los plurinominales, hoy usados como medio intocable para que los partidos den poder a unos cuantos cuya única ambición es llegar a tenerlo. El círculo vicioso de la partidocracia. ¿O bajo qué sustento fue colocada Lucía Morett en la lista del PT este año? Y, así, los nombres incluidos son muchos.

En respuesta, senadores del PRI, el PAN y el PRD proponen que sólo desaparezcan unos cuantos: en San Lázaro la mitad y 32 en el Senado. Eso, dicen, significaría un ahorro de recursos.

La pregunta ahora es: ¿necesitan borrar gente de su “nómina” para ahorrarse una lana? Una vez puesto el ojo en los pluris, valdría la pena revisar la cantidad enorme de recursos que cada año reciben los partidos y llegaríamos pronto a una conclusión, ya puesta en marcha desde hace semanas: quitarle recursos a los partidos, pues, hoy, el trabajo que realizan es inversamente proporcional a los dineros que reciben. No hablemos de eficacia ni de calidad de las leyes e iniciativas con las que justifican su curul. Los partidos, ahora más que nunca, tendrían que entrarle al juego de “ahorro de recursos”, aunque eso nos lleva a otro laberinto: saber que cualquier iniciativa entra o sale de sus manos y que contar con un debate riguroso sobre el tema no es una de sus prioridades. Nunca lo ha sido.

Sin pluris, pero con el mismo financiamiento para los partidos, no dudemos que la próxima Legislatura esté exclusivamente conformada por juanitos… y por juanitas.

Se han convertido en el cáncer del Congreso.

Una reforma en serio

Macario Schettino
schettino@eluniversal.com.mx
Profesor de Humanidades del ITESM-CCM
El Universal

Pues ya salió la Ley de Ingresos como se pudo. La modificación más importante que se propuso, la contribución de 2%, no tuvo éxito

Fue sustituida por 1% de IVA que debe recaudar como la tercera parte, nos complica la vida un poco menos que 2%, pero finalmente no ayuda a movernos en la dirección correcta, que es generalizar los impuestos.

En lo relativo a impuestos especiales, también acabamos mal. Se reduce el impuesto a cervezas y cigarros, con respecto a la propuesta, aunque sigue habiendo un pequeño ajuste al alza. Y en el caso del impuesto a telecomunicaciones, acabamos con una mezcolanza que no ayuda a nadie, pero que los internautas festejan mucho, porque no se le aplicará a internet. Es muy interesante la postura de estos personajes, que defienden su acceso a la red de redes aunque implique que millones de mexicanos jamás tendrán ese mismo acceso. No es una posición reprobable en sí misma, pero sí cuando esos mismos personajes critican la desigualdad de nuestro país. No se pueden sostener las dos cosas al mismo tiempo, si uno tiene una lógica mínima. Pero parece que internet también acaba con la lógica.

Bueno, en cualquier caso ya tenemos los impuestos para el próximo año, y en estos días veremos la disputa por la pequeña cobija. Cada uno de los que gastan en el gobierno querrá más, y en realidad hay menos, así que se pelearán amargamente, y dentro de quince días tendremos también un presupuesto. Igual de malo que la recaudación que tenemos, porque no puede ser diferente.

Esta columna insiste en que tenemos que hacer una reforma fiscal en serio antes de junio, en el período ordinario que tenemos en primavera. Urge hacerla porque tenemos que resolver el asunto fiscal antes de que sea totalmente evidente que no tendremos dólares para cerrar 2011. Si, frente a esa escasez de divisas, tenemos un gobierno que ya inició cambios de fondo, será posible conseguir los dólares en los mercados internacionales, sea mediante créditos o inversión. Pero si llegamos a la falta de divisas sin tener orden en nuestras cuentas públicas, no habrá salida.

La reforma que tenemos que hacer no requiere demasiada ciencia, en términos económicos, pero sí en cuestión política. Si no fuese así, ya existiría. Lo que hacen todos los países exitosos del mundo es cobrar un impuesto al ingreso y uno al gasto, ambos casi sin exenciones. Dependiendo del carácter del país, estos impuestos pueden estar divididos entre recaudación nacional y local. Adicionalmente, en todos esos países hay una recaudación importante de impuesto a la propiedad que suele dedicarse a los servicios públicos locales.

Permítame empezar por este impuesto, para que sea más fácil. En los países mencionados la recaudación de impuesto a la propiedad (principalmente predial) va de 3% a 4% del PIB. En México recaudamos 0.3%. Esto es así porque no tenemos catastros actualizados ni eficientes, pero sobre todo porque los presidentes municipales no quieren cobrar, para no quedar mal con sus votantes. De cualquier forma, el gobierno federal les manda dinero y con eso pueden comprarse sus camionetas, que es lo que realmente les importa. La solución es sencilla: en un plazo de cinco años, las trasferencias del gobierno federal a los municipios se reducirán escalonadamente hasta llegar a cero, salvo para los 500 municipios más pobres del país. En ese lapso, el mismo gobierno federal dará asistencia técnica y facilidades para la modernización del catastro. Le puedo garantizar que en tres años estamos cobrando 1% del PIB, y en los cinco años llegamos a 2%.

Con respecto al impuesto al consumo, la solución es que el IVA tenga dos tasas: 18% para todos los bienes, y 8% (tal vez 10%) para un grupo de bienes básicos, que son alimentos (pero no todos) y medicinas (pero sólo las que realmente son medicinas). Estos cambios permitirían incrementar la recaudación del IVA de 3.5 a 5% del PIB, sin contar con la eliminación de la elusión (los que dicen que venden alimentos para no pagar). Posiblemente en el lapso de cinco años estaríamos recaudando entre 6% y 7% del PIB por este concepto.

Finalmente, el impuesto al ingreso debería ser una mezcla del ISR y el IETU. Este segundo impuesto se introdujo para poder cobrar a muchos que tienen privilegios en el ISR, y que habían impedido en ocasiones anteriores una reforma a ese impuesto. El IETU, sin embargo, puede resultar muy costoso en algunas actividades, por la forma en que se calcula. Por cierto, acerca de que las empresas grandes no pagan, le pido que vea el blog Economía 2.0 del día de ayer, para que vea cómo nada más repetimos sin entender.

Aquí tenemos un problema adicional, que los legisladores acaban de ampliar: quienes ganan poco no pagan nada, y eso no está bien. Quienes ganan poco deben pagar poco, pero tienen que pagar, porque de otra forma no podemos darles, precisamente a ellos, los bienes y servicios que requieren para ganar más en el futuro. Si este impuesto corrige ambas cosas, entonces podremos recaudar cosa de 7 puntos del PIB con él.

En la suma, estamos hablando de pasar de menos de 9% del PIB que recaudamos hoy por estos tres impuestos, a 16% en cinco años. Si agregamos los impuestos especiales y otros derechos (sin contar al petróleo), estamos hablando de una recaudación de 18% del PIB hacia 2015, cuanto el petróleo ya sólo dará 3 puntos del PIB. Sin haber resuelto todos los problemas, sí estaremos en condición de ser un país atractivo, y muy probablemente encaminado a ser una de las cinco economías más grandes del mundo. Nada más poniendo un poco de orden en las cuentas del gobierno.

Comisión bicameral

Federico Reyes Heroles
Reforma

Para Carlos Abedrop, autor original de la idea "...el futuro no protesta".

Carlos Elizondo

Ocurrió lo previsible. Entre prisas, reclamos e imputaciones cruzadas, el Legislativo parió un alebrije fiscal. Además de ser notoriamente insuficiente, el engendro podría producir efectos no deseados. Una vez más se perdió la oportunidad de ir al fondo. Pero hay una diferencia nada despreciable. La negociación del llamado paquete fiscal del 2009 confrontó al gobierno de Calderón con el sector empresarial como hacía décadas no se veía. "Y si esto es obligado -pagar impuestos, habla Calderón- ...lo es más obligado para quien más tiene y más ha recibido". Hasta aquí no hay novedad, pero el Presidente remató: "...para quien más gana, para las empresas que más ganan... y que rara vez pagan impuestos en el país". El señalamiento es muy serio. Si Calderón sabe de algún acto ilegal debe proceder. Pero de no ser así estaríamos ante un Presidente que inventó (o le inventaron) un ogro, la salida del desesperado. Los reclamos morales no pertenecen a jefes de Estado. El país todavía no se recupera de las anteriores rupturas por ogros.

¿Cómo llegamos aquí? ¿Quién es el responsable? El esquema inicial de "consolidación" fue una agresión. El secretario de Hacienda y su equipo derribaron puentes de negociación y personalizaron el debate. El equipo económico del gobierno se desmorona. Después de este capítulo será un interlocutor débil. Las impertinentes declaraciones del presidente del PAN fueron un tiro en el pie. Así se desataron los jaloneos en el PRI, gobernadores, diputados y senadores confrontados. ¿Quién salió ganando? Es pronto para saberlo. Lo que queda claro es que el circo legislativo dañó al país. Habrá que observar las consecuencias económicas de la nueva fórmula. Hasta aquí la coyuntura, regresemos a lo estructural.

La discusión de fondo se perdió. El país recauda poco y gasta mal. Son dos problemas que merecen dos soluciones. Podríamos gastar mejor, de manera impecable y aun así el Estado sería pobre. Podríamos recaudar más, pero si gastamos mal los dineros nunca alcanzarán. Recaudar más y gastar mejor son metas que no se van a lograr en unas semanas de discusión, ni siquiera en un par de años. Son asuntos que merecen atención sistemática y consistente. De la novatez del equipo del Presidente se ha hablado mucho, de su soberbia poco. Éste es el resultado. Pero también en el Congreso el número de diputados con experiencia fiscal es reducido. Agréguese a ello el veneno de los recursos petroleros que nos han vuelto unos perezosos fiscales y también una fuerte dosis de cobardía fiscal. Resultado: un sistema recaudatorio muy poco progresivo, que no alienta la producción, invadido de evasores, complejo, caro y que recauda la mitad de lo que debiera. ¡Genial!

Mientras no arreglemos de fondo el acuerdo fiscal y político seguiremos en lo mismo: un país pobre, un Estado débil, una economía mediocre y mucha injusticia. Eso fueron los Pactos de la Moncloa. Todo mundo alude a ellos como piedra de toque de la transición política española. Pero los Pactos de la Moncloa fueron en esencia acuerdos fiscales. Si seguimos por el mismo camino de aprobar cada año de manera muy apresurada y locuaz el llamado "paquete fiscal" repleto de ocurrencias, si a esa negociación se le suman coyunturas, intereses, personalidades y, perdón, tonterías, nunca llegaremos a un esquema racional de recaudación y de reparto entre los municipios, las entidades federativas y la Federación. De ese asunto, cargado de factores técnicos y de entendimientos políticos de largo plazo, depende la solidez del futuro de México. Más allá del boquete del 2009 está ese gran pendiente nacional.

El senador Beltrones ha lanzado la idea de ir a una reforma fiscal de fondo. Tomémosle la palabra. Voy a la propuesta de Carlos Abedrop. Por qué no pensar en una comisión bicameral que se instale el 1o. de enero y que, con tiempo y buena asesoría técnica, elabore un sólido acuerdo nacional que dé cabida abierta a los intereses de la Federación, de los gobernadores, de los municipios, de los empresarios, de los causantes cautivos, pero sobre todo de los pobres del país. Un acuerdo multianual que nos permita poco a poco disminuir la dependencia del petróleo.

Si no incrementamos de manera sustantiva la recaudación, no podremos invertir más en infraestructura, en educación, en salud, en ciencia y tecnología. Si no logramos recuperar la posibilidad de lanzar proyectos de largo plazo que no lleven en la frente un signo partidario, que no dependan de los acomodos de los cambiantes vientos de la política, seguiremos siendo un país de caprichos. Así nunca enterraremos la pobreza y en cambio ahuyentaremos la prosperidad. Seremos responsables del fracaso de un país de parches, de acuerdos fiscales de enanos. Se necesita negociar con tiempo y en serio, con grandeza. El bicentenario obliga a pensar en ese futuro que no protesta. Llegó la hora.

La muerte de Saldaña y el trabajo rudo

Jorge Fernández Menéndez
Razones
Excélsior

“Me acaban de informar que El NegroSaldaña, quien aparentemente es el que estaba pidiendo mi cabeza, hoy amaneció muerto en el DF”. Quien hablaba era el presidente municipal de San Pedro Garza García, Mauricio Fernández Garza, que estaba tomando por segunda vez posesión de esa responsabilidad en el municipio más rico y, hasta hace unos años, el más seguro del país. Era el sábado, poco antes de las 12. El anuncio fue recibido con un amplio aplauso. El hombre que controlaba los secuestros en San Pedro, que dirigía las extorsiones y que había amenazado días atrás al nuevo alcalde, había muerto.

Pero había un detalle. El anuncio fue cerca de las doce del día. Los cuerpos de HéctorEl NegroSaldaña, de su hermano Alan, apodado El Flaco, de un primo, Carlos Saldaña, y de uno de sus sicarios, César Rodríguez, fueron encontrados por la Procuraduría capitalina poco después de las tres de la tarde en un calle de la colonia Daniel Garza, delegación Miguel Hidalgo. En otras palabras, el anuncio de la muerte de estos extorsionadores y narcotraficantes se dio tres horas antes de que se descubrieran los cuerpos.

A partir de allí se dispararon las especulaciones. Mauricio Fernández había denunciado que El NegroSaldaña se había convertido en el jefe de la plaza de San Pedro y era quien estaba detrás de la ola de secuestros y extorsiones. Por eso anunció en octubre pasado que, al asumir la presidencia municipal, echaría a andar “equipos de limpieza, de trabajo rudo”, así los llamó, para eliminar a los grupos criminales, los giros negros y los 300 puntos de venta de droga que tenía localizados en el municipio. Y Mauricio anunció que El NegroSaldaña lo había amenazado de muerte.

¿Quién mató a estos personajes?, ¿los llamados equipos de trabajo rudo? Los cuerpos fueron encontrados vendados y con varios disparos en la cabeza. Se trató de una ejecución. En la camioneta donde fueron abandonados se encontraron tres mensajes, uno citando un versículo bíblico, Job 35:15 Güero; otro cartel en el que se leía por “secuestradores, jefe de jefes, atte” y el mismo mensaje estaba escrito con plumón en la espalda de las víctimas. El versículo bíblico dice que “la luz de los impíos es quitada de ellos y el brazo enaltecido es quebrantado”. La firma de El Jefe de Jefes” ha aparecido en por lo menos unas 30 ejecuciones en las últimas semanas.

Jefe de Jefes le decían a Amado Carrillo Fuentes, hasta su muerte en 1997, y fue popularizado por un corrido de Los Tigres del Norte. Ahora se cree que, quien se hace llamar el Jefe de Jefes, es Arturo Beltrán Leyva, El Barbas y líder del cártel de Sonora, un grupo que en otras ocasiones ha dado muestras de no querer que su gente se involucre en secuestros.

Por eso la historia puede tener otros ángulos. Los Beltrán Leyva han sido muy golpeados en Nuevo León. Héctor Huerta, La Burra, durante años el jefe de esa plaza, fue detenido el 24 de marzo. Para reemplazarlo enviaron desde Sonora a Rodolfo López Ibarra, El Nito, pero lo aprehendieron el 18 de mayo. Y llegó un tercer encargado, Omar Ibarra Lozano, El 34, detenido el 25 de junio con la lista con los nombres de los policías y los mandos que le daban protección a los Beltrán Leyva en San Pedro. Entonces apareció HéctorEl NegroSaldaña, antes un simple operador y sicario de los Beltrán. Y comenzó una guerra feroz por el control del municipio. El NegroSaldaña quiso hacerse del control a sangre y fuego, pero también ampliando, para financiarse, su campo de acción. Y se dispararon los secuestros y las extorsiones en todo el municipio. Por los secuestros cobraban unos cinco millones de pesos de rescate y realizaban hasta tres a la semana. A los bares, antros y comercios los extorsionaban a base de cobrarles un mínimo de 100 mil pesos mensuales.

En Monterrey, desde el jueves hubo versiones de que Saldaña había sido asesinado. Los hermanos Saldaña y su gente salieron al DF ese día, para una “reunión de negocios”. En realidad habrían sido citados por los verdaderos jefes del cártel de los Beltrán Leyva. Tenían muchos pendientes: se habían quedado por la fuerza con la plaza de San Pedro y en esos enfrentamientos se habían apropiado un cargamento de cocaína. Y se dedicaban a los secuestros, una actividad en la que los Beltrán aparentemente no quieren involucrarse.

Más que equipos especializados, todo indica que, en este caso, quienes se deshicieron de El NegroSaldaña y su banda fueron sus jefes, los Beltrán Leyva. La pregunta que no se termina de responder plenamente es por qué.

La historia puede tener otros ángulos. Los Beltrán Leyva han sido muy golpeados en Nuevo León.

¿Quién paga los costos?

Salvador García Soto
Serpientes y Escaleras
El Universal

Ningún partido político salio bien librado de la aguerrida y desgastante discusión de los impuestos. Ninguno tampoco quedará excento de pagar un costo ante los electores, ya porque avaló el incremento y la aprobación de los impuestos o ya porque al final negoció recibir los beneficios que dejarán los gravámenes.

El PAN y el PRI tendrán que compartir, les guste o no, el costo

político de haber impulsado y negociado conjuntamente el aumento al IVA y los incrementos a ISR e IDE. Aunque los priístas al final se hayan abstenido, en un vano intento por no aparecer como co-autores del golpe a la población, la verdad es que al final su abstención no les quita ni un ápice de la responsabilidad de que el plan fiscal del presidente Calderón haya sido aprobado por la mayoría parlamentaria.

Los panistas, con todo y su falta de valor para asumirse como partido gobernante, y pesar de las divisiones internas y las rebeliones que exhibieron las fracturas al interior del blanquiazul, tendrán que asumir plenamente su voto aprobatorio a una ley fiscal que rechaza la mayoría de la población, incluidas buena parte de las cúpulas empresariales que se distancian así del partido al que siempre han apoyado.

NOTAS INDISCRETAS… Mientras el Senado aún no puede resolver el relevo en la CNDH, a los diputados se le vence ya el plazo para ratificar al actual auditor superior de la Federación o nombrar uno nuevo. Arturo González de Aragón ya aclaró que sí busca la reelección, luego de que a algunos diputados se les había olvidado que la ley le daba esa posibilidad y ya andaban promoviendo sus cartas. Mañana comparece González de Aragón ante la Comisión de Vigilancia y tal vez ahí se empiece a perfilar si hay ratificación o los diputados buscan nuevo auditor. Veremos… Los priístas de Colima y Morelos se quedaron esperando a su dirigente nacional, Beatriz Paredes. La priísta no fue el domingo ni a la toma de protesta de Mario Anguiano como nuevo gobernador colimense, ni a la asunción del nuevo alcalde de Cuernavaca, Manuel Martínez Garrigos. Beatriz prefirió tomar un vuelo a Madrid para ir a alguna reunión internacional que debe ser más importante que el hecho de que, por primera vez en 12 años, el PRI recupere la capital de Morelos… Por cierto que en la toma de protesta del nuevo alcalde de Cuernavaca, el gobernador morelense Marco Antonio Adame, tuvo que soportar tremenda silbatina del auditorio que expresaba su repudio a las ultimas administraciones municipales del PAN. Estoico Adame soportó la rechifla del público en su mayoría priísta, y eso sí, cuando fue su turno de hablar, ofreció “trabajo conjunto” con el nuevo alcalde del PRI y con eso se echó a la bolsa a los que antes le silbaron…Giran los dados. Escalera.

Lo urgente no es lo importante

Juan Manuel Asai
jasaicamacho@yahoo.com
Códice
La Crónica de Hoy

Los repentinos y profundos cambios en el talante presidencial no fueron el único dato inquietante que arrojó la discusión de la Ley de Ingresos, también sobresalió la imperiosa necesidad de que el diseño institucional de las negociaciones fiscales se optimice pues demostró, más allá de toda duda, que corresponde a un modelo de país que ya no existe. No ayuda, estorba. Es una calamidad.

Modelo descontinuado

Las sesiones interminables, las votaciones en la madrugada, los parches colocados sobre las rodillas, las ocurrencias de última hora, las comparecencias extraordinarias de funcionarios de Hacienda, la peregrinación de empresarios, y otros espectáculos igualmente deplorables conforman un revoltijo que confunde y agravia a la ciudadanía. Después de un alud de declaraciones, y de que varios personajes se rasgaran las vestiduras y derramaran lágrimas de cocodrilo, regresamos al principio: IVA al 16 por ciento. ¿Por qué tanto brinco estando el suelo tan parejo? Porque nadie quería asumir el costo político, por eso.

El problema de fondo no se ha solucionado, persiste. Durante las últimas semanas circuló en el país información valiosa sobre debilidades del sistema impositivo y conocimos sugerencias atendibles para remontarlas. Hay que tener claro que la aprobación de la Ley de Ingresos no corrigió el rumbo, atendió lo urgente, esto es, proporcionó al gobierno una forma de captar dinero para el año que entra. Nada más. Debemos aprovechar la inercia para que, sin el apremio de lo urgente, la clase política se aboque a lo importante: diseñar con tiempo una reforma fiscal de fondo para corregir errores y hasta perversiones, una reforma que combata la informalidad, que no aliente la inflación sino el crecimiento económico sano, y que incluya una nueva manera de informar a la ciudadanía sobre lo manera en que se ejerce el gasto. Después de todo, el dinero no cae del cielo, se extrae de los bolsillos de la gente común y corriente que merece ser tratada con mayor respeto.

Derechos de autor

El comportamiento presidencial presenta una especie de bipolaridad política, con drásticos cambios de humor y rumbo. Así como dejó, de pronto, de hablar sobre la guerra del Estado contra las bandas del crimen organizado; de manera igualmente imprevista, Calderón pasó a decir que para su gobierno lo primero son los pobres y a reprochar, en tono por demás severo, que los grandes empresarios no paguen impuestos, frases que tienen en el país derechos de autor, escriturados a favor de Andrés Manuel López Obrador. Incluso, Felipe fue más lejos: deslizó que los empresarios usan la filantropía como coartada para no cumplir con Hacienda. Unas horas después se le bajó el berrinche, cambió de tono y trató de darle vuelta a la página. El daño está hecho. Los empresarios, por cierto, tienen memoria de elefante, no olvidarán la acometida presidencial.

Mala imagen

La imagen pública de la clase política sufrió un nuevo revés. Si la opinión de los ciudadanos sobre las instancias gubernamentales ya era mala, ahora está por los suelos. La discusión del presupuesto les ha salido muy cara a las principales fuerzas políticas del país y, aunque en las filas del PRI y del PAN algunos perdieron más que otros puede decirse, sin ánimo de ensañarse con los afectados, que los señores Calderón y Nava salieron trasquilados. Nava por haber descarrilado el acuerdo inicial (recomponerlo tuvo un costo altísimo) y Calderón por emprender un desconcertante pleito con los empresarios, un pleito que no venía al caso y que perdió por abandono cuando comenzaba a ponerse bueno.

El único que salió ganando, casi sin decir palabra, fue López Obrador, quien apareció como gurú del gobierno panista. El prietito en el arroz para el tabasqueño fue el asunto de los tenis extravagantes que usa uno de sus hijos, que por cierto tiene amigas bonitas. Fue una tontería. Aunque todos conocemos hijos de políticos que podrían, en un arranque, comprar no un par de tenis sino la fábrica completa, lo cierto es que Andrés Manuel júnior incurrió en una frivolidad que lo puso de pechito ante los adversarios de su padre.

Verdades y mentiras

María Amparo Casar
Reforma

Puras verdades de a kilo y otras tantas mentiras de igual peso se dijeron en la recta final de la negociación de la Ley de Ingresos. Unas y otras son la base del diagnóstico que hemos escuchado hace años pero que diputados y senadores omiten al legislar. Nos quedamos otra vez con la reforma posible, con la de compromiso, con la del empate, con la que no acierta dar el paso que necesita México.

Las verdades.

Del gobierno: Que los empresarios eluden el pago de impuestos y que el gobierno tiene el deber de exigirles a quienes eluden. Y, ¿qué se ha propuesto o se ha hecho al respecto?

De los partidos. Que no están dispuestos a pagar el costo político de una reforma fiscal (la diferencia es que en esta ocasión lo dijeron abiertamente); que los empresarios tienen a poderosos cabilderos; que los compromisos en las Cámaras no se honran. ¡Vaya novedad!

De los empresarios. Que las misceláneas fiscales de año con año son incoherentes y complican cada vez más su aplicación; que si los empresarios no pagan más es porque las leyes así lo establecen. Cierto. Para eso están la exenciones, deducciones, subsidios, estímulos y créditos fiscales, tratamientos especiales y demás privilegios. En 2009, el "gasto fiscal" (concepto eufemista utilizado en la jerga hacendaria para decir lo que podría cobrarse de impuestos de no existir tantas excepciones) derivado de las disposiciones establecidas para el ISR de las personas morales ascendió a 148,691 millones de pesos o a 1.24% del PIB más otros 85,567 millones o 0.71% del PIB por concepto de gastos fiscales derivados del IETU. De este tamaño son las excepciones.

Las mentiras.

Del gobierno: Que la abrumadora mayoría sí paga sus impuestos. No hay manera de sustentar esta afirmación. Sólo uno de cada cinco trabajadores paga ISR. Puesto de otra manera, los contribuyentes en México alcanzan menos de los 9 millones de personas u 8.5% de la población. Así, mientras que en países similares al nuestro como Brasil y Chile el 60%, 55% de los trabajadores contribuyen con el pago del ISR, en México lo hace menos del 20%. Una tercera parte del total de los ocupados no pagan impuestos porque son "informales". Peor aún, la evasión fiscal en México equivale al 27% de la recaudación potencial.

De los empresarios. Que los empresarios cumplen con sus obligaciones tributarias. Difícil de sostener. Un estudio encargado al ITAM por el Sistema de Administración Tributaria (SAT) en el año 2006 revela que la evasión del ISR a las empresas se situó en 26%. Si el potencial recaudatorio de este impuesto era de 172 mil millones resulta que se dejaron de recaudar más de 44 mil millones por la evasión de estos contribuyentes. O sea más de lo que se va a recaudar con la subida del 15 al 16% del IVA.

De los partidos. Que están por una política fiscal redistributiva y que el IVA generalizado es un impuesto regresivo. Falso año con año México queda colocado al final de la lista en materia de desigualdad del ingreso. Esto es cierto si calculamos la distribución del ingreso antes o después del pago de impuestos.

De estas verdades y de estas mentiras se desprende un diagnóstico claro de lo que hay que hacer. Hace años se tiene ese diagnóstico y hace años se hace caso omiso de él. Se debe ampliar el padrón de contribuyentes, se deben incrementar las capacidades de fiscalización del Estado y corregir las altas tasas de evasión y elusión, se debe reducir el régimen de exenciones, se debe dar fin a la larga lista de deducciones, se debe acabar con el abuso de la práctica de los amparos fiscales.

Concluimos con la más grande de las mentiras: "éste no era el momento, había que sacar adelante la Ley de Ingresos, pero, ahora sí, en enero nos sentaremos a plantear una reforma fiscal en serio". Y la más grande de las verdades: habida cuenta de lo que hemos visto no hay manera de construir una coalición política comprometida con una política de ingresos ni progresiva, ni coherente, ni robusta. Las finanzas públicas en México seguirán tan vulnerables y raquíticas como siempre.

Tenemos un México que seguirá siendo rehén de los intereses electorales de los partidos, de los grandes intereses económicos que saben bloquear los proyectos de reforma fiscal y de la incapacidad de los gobiernos incapaces de ampliar el padrón de contribuyentes y para cobrar, al menos, los impuestos que hay que cobrar. Seguiremos padeciendo del miedo a recaudar por temor a las movilizaciones, a las amenazas de los empresarios y a la pérdida de votos.

¿Y nosotros?, Ciro

Leo Zuckermann
Juegos de Poder
Excélsior

Ciro Gómez Leyva ha desarrollado una tesis generacional para explicar los fracasos de la política mexicana. De acuerdo al reconocido periodista, la actual generación de políticos mexicanos “culturalmente no aprendió a construir y genéticamente están mal dotados para los altos vuelos”. Se trata de una tesis seductora para aquellos que nos sentimos frustrados con la incapacidad de cambiar para tener un país mejor. Sin embargo, creo que la tesis está equivocada.

Comienzo con los genes. Supongo que se trata de una provocación periodística de Ciro más que de un asunto serio. El ADN humano nada tiene que ver en esta discusión porque, si así fuera, tendríamos que hablar de razas de políticos superiores e inferiores. Una aberración, sin duda.

Sobre el asunto cultural, a mí me convencen más las teorías institucionales para explicar los fenómenos políticos. Creo que la falta de cambios se debe, primordialmente, a un régimen que desincentiva la creación de mayorías legislativas. Hay algo chueco en nuestro sistema cuando la oposición es la que tiene el poder del cambio. De ahí que piense que necesitamos otras reglas del juego político para que, dentro de una democracia, se produzcan gobiernos fuertes con capacidad de sacar adelante una agenda de políticas públicas con toda la responsabilidad que ello implica. Pienso, por ejemplo, que ganaríamos mucho si se permitiera la reelección inmediata consecutiva de diputados y senadores: habría más incentivos para formar alianzas políticas con una mayor rendición de cuentas.

Pero quisiera introducir otro tema a la discusión. Cuando Gómez Leyva le preguntó al Presidente qué opinaba de esta teoría, Calderón le contestó citando a Ortega y Gasset: “El problema viene cuando la minoría selecta no cumple, no ejecuta en su tiempo lo que tiene que hacer”. Pero luego Calderón le volteó el argumento: “No se vale que una generación la integres nada más así. Yo creo que de esta generación, es mi respetuoso señalamiento, tú no te puedes excluir”. Ciro le replicó que los políticos “tienen el poder público” a lo que Calderón contrarreplicó que los periodistas tenían el “poder de los medios”. En una columna posterior, Ciro admitió que había insuficiencias en su profesión: “Incapacidad para ser una confiable línea de defensa contra ciertos mitos”. Pero rechazó que el Presidente igualara el poder público con el de los medios: “No es simétrico”. Se trata de la eterna discusión entre políticos y periodistas. Los primeros que piensan que los segundos tienen mucho poder, mientras que los segundos se la pasan negándolo.

La pregunta de Calderón, sin embargo, me parece legítima: ¿acaso los medios no somos parte de esta generación que ha fracasado en cambiar al país? ¿Dónde estamos en toda esta historia de frustración? ¿Qué hemos hecho nosotros en el retraso de los cambios? ¿En qué hemos fallado?

Las respuestas merecen un análisis serio. Por lo pronto reitero que los medios somos culpables en andar privilegiando el escándalo sobre la sustancia. Mientras que se discuten temas de fondo como los impuestos que debemos pagar, nos concentramos en los tenis que usa el hijo de un ex candidato presidencial. En vez de analizar la imposibilidad de generar empleos, le engordamos el caldo a los peores diputados: aquellos que viven del escándalo. De tal forma, los medios no hemos podido ser la “defensa contra ciertos mitos” como lo de prohibir la inversión privada en la industria petrolera o el rechazo a un impuesto generalizado al consumo.

¿Acaso los medios no somos parte de esta generación que ha fracasado en cambiar al país?

No hay dinero que les alcance

Román Revueltas Retes
revueltas@mac.com
Interludio
Milenio

Les doy una información que, de ser cierta y comprobable, resultaría muy deprimente: México es el país, de los que integran la OCDE, que más gasta en educación. Muy bien. ¿Y los resultados? Están para llorar, como bien dice don Ricardo Salinas Pliego. Luego entonces, cobrar más impuestos para seguirlos derrochando en educación, en salud o en lo que ustedes quieran no servirá de nada.

Somos especialistas en crear monstruosas estructuras que, desde sus orígenes, se convierten en un fin en sí mismo: el entrañable Carlos Castillo Peraza decía que los ferrocarriles existen para trasportar mercancías y pasajeros pero que, en este país, su propósito era contentar a sus propios empleados. Pues, de la misma manera, el gremio de los maestros es, por lo visto, mucho más importante que el conjunto de todos los estudiantes. El otro día, los profesores de Guajaca y Michoacán dejaron sin clases a… ¡un millón de chicos! ¿Por qué? Pues, decidieron ir a armar barullo al DeFectuoso para solidarizarse con los trabajadores de Luz y Fuerza, una empresa que, con perdón, no era propiedad de todos los mexicanos sino mero botín de sus funcionarios y de su sindicato.

Maestros que no enseñan, electricistas que no generan electricidad, burócratas envilecidos que no trabajan, politicastros que no le dan continuidad a los proyectos… Ahí se pierden nuestros impuestos, señoras y señores. Y, como hemos visto, no hay dinero que alcance: a Fox le tocaron los ingresos más altos, por cuenta de los excedentes petroleros, de toda la historia de México. ¿Qué pasó con esa lana? ¿Dónde está? ¿Dónde están las carreteras, los hospitales, los trenes de alta velocidad, los puertos, las redes de fibra óptica, los centros de investigación y desarrollo, los parques industriales y las ciudades del futuro? No están en ningún lado. La plata se gastó de la manera más irresponsable y estúpida. Y así se seguirá derrochando. Eso sí, a nosotros los contribuyentes nos tocará soltar una tajada más grande. Vaya…