"Preferimos ir desnudos que vestir pieles"

Hoy es martes 10 de noviembre de 2009. Lo primero que se me ocurre es felicitar a los meshicas (y a los meshicos) que, cayendo y levantando como émulos de aquel Pedro Infante que cantaba: "¡Ábreme la puerta que me ando cayendo!; de ventanas y paderes me he venido deteniendo..." ("Con un polvo y otro polvo" de Rubén Méndez y Rubén Fuentes) hemos podido llegar, con una creatividad y una audacia que dejan al plomito de Indiana Jones en calidad de larva de ajolote, hasta estas ignotas y gélidas alturas del mes de noviembre, el mes de las dos Juana Inés, mi hijita la bostoniana y la monja jerónima, principio y oriente de mi amor por las mujeres inteligentes de México (brutas, absténganse).
Todas las grandes, verdaderamente grandes marchas de los últimos años en la Ciudad de México han sido en sábado o domingo. Las dos contra la criminalidad, junio de 2004 y agosto de 2008. Las dos contra el desafuero de Andrés Manuel López Obrador, agosto de 2004 y abril de 2005. Y las cuatro del propio López Obrador contra el supuesto fraude electoral: 8, 16, 23 y 30 de julio de 2006.
No falla, sobre todo con la clientela presupuestaria del Cona(sub)culta, el Consejo Nacional para el Subsidio a la Cultura y las Artes. No fallan, siguen el libreto al pie de la letra, lo cual quiere decir que, cada vez que arremeto, como lo hice en el último Pesos y Contrapesos, contra el subsidio a la producción de arte y cultura, independientemente de cuál sea su manifestación (en el último Pesos y Contrapesos fue el cine y el Im(sub)cine, el Instituto Mexicano para el Subsidio de la Cinematografía), surgen los creadores que me tildan de bárbaro insensible por oponerme a la cultura y a las artes, cosa que no es cierta, ya que a lo que me opongo es al subsidio a la cultura y a las artes, ¡algo muy distinto!, al menos que consideren, ¡como buenas clientelas presupuestarias que son!, que subsidio a la cultura y a las artes es sinónimo de cultura y arte.