noviembre 28, 2009

El PAN de Andrés Manuel

Hugo García Michel
hgarcia@milenio.com
Cámara Húngara
http://www.lamosca.com.mx/
Milenio

Dicen que con su mitin del domingo pasado en el Zócalo defeño, Andrés Manuel López Obrador arrancó su campaña para (ahora sí) ganar la Presidencia de la República en el fatídico 2012 de todas las profecías tan temido (sin albur). En realidad, el buen Lopitos no ha dejado de estar en campaña desde 2006 y, por lo que se ve, seguirá en campaña en 2018, 2024, 2030 y así, hasta que el cuerpo aguante.

De lo que habló Don Peje ese día, no hay mayor novedad. Digo, en sus diez propuestas para salvar (vaya verbo tan mesiánico) a la Nación, el culto tabasqueño no hizo sino reciclar lo que ya había propuesto años atrás y que consiste en una mera lista de buenas y muy vagas intenciones, llena de palabras grandilocuentes y de una demagogia que nos transporta a las épocas del liberalismo juarista y del nacionalismo revolucionario priista. Nada nuevo y nada concreto, pues. Andrés Manuel está obsesionado con el poder de veras (no como el de su presidencia patito) y nunca se va a bajar de su terca mula.

Mientras tanto, el PRD empieza a desmoronarse y nuestra supuesta izquierda vuelve a dividirse con la famosa frase de “somos pocos pero sectarios”. Ruth Zavaleta se fue del partido amarillo y hay quienes ya la ven en el partido blanquiazul (“¿a qué hora sales al PAN?”, ya le preguntan algunos a la única perredista que se atrevió a desafiar al santo niño de Macuspana). La verdad, no creo que vaya a engrosar a las huestes panistas, sino que fundará una nueva organización izquierdosa que se sumará a tantas otras ya existentes. Mejor que apoye mañana domingo a Juanito, cuando se supone que el delegado con licencia por Iztapalapa asumirá de nuevo su puesto. Las cosas ahí se pueden poner de la Brugada.

Ah, el título de este artículo no se debe a que AMLO y Acción Nacional se vayan a aliar (a pesar de que el presidente Calderón ya le anda quitando sus banderas a aquél), sino a la simpática coincidencia de siglas entre ese partido y el Proyecto Alternativo de Nación de los pejistas, el PAN de Andrés Manuel.

Juanito, segundo acto

Yuriria Sierra
Nudo Gordiano
Excélsior

Mañana vence la licencia de 59 días que Rafael Acosta solicitó como parte del pacto que hizo con Clara Burgada y Andrés Manuel López Obrador. En teoría, al término le sigue su salida definitiva del cargo para que Burgada sea la delegada oficial. Pero Juanito aún se piensa con la sartén por el mango y para mañana planeó la toma de la jefatura delegacional de Iztapalapa, que electoralmente, ganó.

Inclusive tiene una estatua que colocó temporalmente en el lobby de un hotel del Centro Histórico, donde se hospeda desde hace tres meses. Juanito se resiste a aceptar la victoria —que le dejó un sabor a derrota— que le fraguó el grupo de lopezobradoristas. Las razones fueron discutidas, igual que en aquella reunión con Marcelo Ebrard, ya que en menos de 50 minutos el rostro y el rumbo le cambiaron a Rafael Acosta, y justo cuando los reflectores lo apuntaban se apagaron.

Al parecer veremos el inicio de un nuevo episodio y no sabemos qué más nos traerá, pero en definitiva, la intensidad ya no será la misma.

Hubo un rumor. En esa reunión se dijo que a Juanito se le había encontrado su talón de Aquiles: un expediente familiar de tintes delictivos, de ahí que diera su brazo a torcer y aceptara el acuerdo inicial que había pactado con la gente de AMLO antes de las elecciones del 5 de julio pasado. Ése habría sido el argumento que escuchó en el encuentro con en el jefe de Gobierno del DF. Todo quedó en un estado de salud poco favorable para que pudiera tomar el cargo que, como sea, le dieron las urnas.

Aunque nos quedó claro por qué el cambio de opinión, de exigir se respetara lo que los votos decían, a la sumisión y acuerdo para que Burgada acabara como jefa en Iztapalapa. Tampoco sabemos si le cumplieron 100% sus peticiones (el porcentaje de salario o la inclusión de su gente en el equipo de trabajo de la delegación). Claro que para Juanito nada se satisfizo y más que otra cosa, le representa razón suficiente para mover a Burgada del cargo.

Juanito perdió todos los reflectores, tan deslumbrantes siempre, y ahora con esta oportunidad, de nuevo inicia la batalla por la jefatura de Iztapalapa, el botín perredista por excelencia del DF. Es la delegación más poblada y que ha representado tanto para el movimiento de AMLO. En caso de dar la batalla, Juanito no la tiene fácil.

Aunque al menos les ha hecho pensar a los del bando contrario que tampoco para ellos será así, ayer se supo que Burgada había “blindado” las oficinas delegacionales como medida de prevención ante lo que Juanito tiene planeado para mañana.

Rafael Acosta ya anunció que en punto de las 11 de la mañana entrará al edifico delegacional a recuperar lo que es suyo.

Es evidente, el reflector que ahora lo apunta, el teatral, no es suficiente, y tal vez, la candidez de un personaje como Juanito, le da el valor necesario para abrir este segundo acto... cuyo final podría ser predecible.

Rómulo y Remo

Andrés Pascoe Rippey
apascoe@cronica.com.mx
Invasión retrofutura
La Crónica de Hoy

Qué bonitas son las leyendas. No sólo por la narrativa épica, sino porque nos da una ventana a la forma en que las comunidades escogen ver su historia; nos muestran qué era lo que se consideraba importante, la forma en que las sociedades desean entenderse a sí mismas.

La leyenda de Rómulo y Remo —y por tanto de la fundación de Roma— es emblemática por varias razones. Una, porque nos muestra la obsesión humana con el linaje y la herencia; dos, porque es una historia clásica de supervivencia; tres, porque explica el nacimiento de uno de los imperios más importantes del mundo y cuatro, porque me recuerda a Felipe Calderón y Andrés Manuel López Obrador.

Recordemos un poco la historia.

Troya arde. Los griegos, gracias a un ingenioso plan de Ulises, lograron penetrar la inexpugnable ciudad que sitiaron durante años. Los templos son devorados por las llamas, las mujeres son violadas, los soldados masacrados. Se ha terminado el sueño troyano y todo por culpa de una mujer, Helena.

Pero ningún final es el final: un grupo de hombres, mujeres y niños, logran escapar de la masacre, liderados por Eneas. Corre que corre, llegaron a la zona septentrional de África y ahí Eneas —ni tardo ni perezoso— se ligó a la reina Dido de Cartago. Pero Eneas, guiado por los dioses, supo que debía abandonarla y fundar su propia ciudad. Así, la dejó desesperada (Dido se suicidó) y viajó a Italia, dónde fundó Lavinia. Pasaron ocho generaciones.

Dos hermanos, descendientes de Eneas, se disputaban el trono. Numitor y Amulio gobernaban juntos pero no revueltos, al punto que Amulio destronó a Numitor y obligó a su hija, Rhea, a volverse sacerdotisa, para que se mantuviera virgen.

Pero la carne es débil y un día Rhea se echó una siesta al borde de un río. “Casualmente” el dios Marte pasaba por ahí, la vio —muy sexy en su toga— y se la echó al plato. Tan sutil fue que ni la despertó (un poco como la Virgen María) —o al menos eso contó Rea.

Total, nacen Rómulo y Remo, lindos gemelos. Pero el rey Amulio, temiendo lo destronen, los manda matar. Pero el asesino se apiadó de ellos y los echó en una canasta (como Moisés). Afortunadamente, una loba los encontró y los cuidó. Así, Rómulo y Remo sobrevivieron y crecieron fuertes con la leche de loba guerrera.

Deciden fundar una ciudad, pero no se ponen de acuerdo. Ambos juran ver señales divinas que los marcan como los dueños de la verdad sobre dónde y cómo montar el nuevo imperio. Rómulo gana la disputa y hace una raya. Jura que quien la cruce sin permiso morirá. ¿Quién es el primer tarado en hacerlo? Remo. Rómulo, dueño de una intransigencia sin límite, se cena a su hermano.

Pero, ay pobre, se siente culpable. Digo, acaba de matar a su único hermano. Así que en su honor, le pone Roma a su ciudad.

¿Qué nos dice sobre los romanos esta historia? Por un lado, que querían creer que tenían linaje, que eran herederos de otra gran ciudad e hijos de dioses. Por otro, que les encantan las historias de honor, culpa y redención. Por último, que se parecen a nuestro presidente y a su principal rival.

Aunque no parezca, ambos mamaron la teta de una loba: el sistema priista. AMLO es, en el fondo y superficie, un burócrata del PRI; Calderón no es priista, pero es rehén del priismo, así que da lo mismo. Ambos quisieron ser los líderes de la refundación de la República, y tuvieron que matarse para resolverlo.

Y ambos han creado leyendas propias. Calderón ha creado la leyenda de que todos los problemas de su gobierno son culpa de otros y que todo lo han hecho bien. No importa lo que digan los dramáticos hechos —delincuenciales, sociales, políticos y económicos— aquí no hay falla. ¿Que nos critican de afuera? No han leído, ignorantes. ¿Que nos critican de adentro? Son malos patriotas, egoístas. La leyenda radica en haber cerrado todo oído a la crítica, con la certeza de que todos son traidores. Y así le ha ido.

La leyenda de AMLO es bien conocida: él, el rayo de esperanza, vino a salvar al pueblo. Mafias y fuerzas malvadísimas le hicieron un fraude electoral para mantener sus privilegios. Ahora recorre los pueblos, como alma en pena, exigiendo que se haga justicia. Pero no se rinde: volverá. En 2012, diga lo que diga el PRD, AMLO será candidato y se vengará. Los sindicatos que me apoyan son pureza; los que no, son perversidad. Y así le ha ido.

Ambas leyendas nos dicen más de quien las construyó —y de quien las cree— que de la historia de nuestra patria. Ambos son cuentos, en los que la verdad importa nada. El único objetivo de la leyenda —a nivel histórico y a nivel político— es mantener una autoridad moral inquebrantable.

Lo hicieron los romanos, para justificar todas sus conquistas: somos los herederos de Marte, de Eneas, de Rómulo, el héroe trágico. Lo hace Calderón, para poder dormir haciendo oídos sordos al desprestigio internacional que sumerge a México. Lo hace AMLO, para asegurarse de que todos aquellos disidentes y críticos sean destruidos y quede claro que él es la luz.

De verdad, qué bonitas son las leyendas.

Se les prendió el foco

Alberto Serdán Rosales
http://twitter.com/albertoserdan
Secretario técnico de Propuesta Cívica, AC, promotor de Esperanza Marchita
El Universal

Las encuestas son claras: la ciudadanía piensa que es excesivo que los partidos políticos reciban ríos de dinero en medio de una de las crisis económicas más profundas. Al descontento siguieron la propuesta y la movilización de un sector importante de la sociedad. La buena noticia es que a un grupo plural de senadores y diputados se les prendió el foco y han presentado iniciativas que buscan corregir el rumbo.

En México, nueve de cada 10 ciudadanos consideran adecuado disminuir el dinero a los partidos políticos, según reportó EL UNIVERSAL (9/XI/09). Más aún, una encuesta del Gabinete de Comunicación Estratégica (12/XI/09) apuntó que 33.4% de la población cree que “la tarea más importante sobre la que deben trabajar los legisladores” es la reducción del financiamiento de los partidos por encima de “darle más recursos a la educación” (30.2%), “el combate a la pobreza” (29.6%) o “promover una reforma energética” (3.2%). El veredicto es claro: los partidos reciben más dinero del que se supone necesario.

En este contexto, la Asamblea Nacional Ciudadana, Alianza Cívica y Propuesta Cívica impulsaron la campaña ¡Ya Bájenle! con la participación de 27 mil 990 voluntarios que enviaron cartas a diputados para solicitar menos recursos a los partidos. Asimismo, se realizó la jornada del Foco Ciudadano, en la que más de 250 mujeres y hombres pedalearon en una bicicleta conectada a un foco que permaneció prendido durante 24 horas seguidas al pie del Ángel de la Independencia. A estas acciones se sumó una intensa campaña por medios alternativos como twitter y Facebook para difundir la idea.

El resultado es notable: desde el 18 de septiembre en que arrancó la campaña a la fecha se han presentado una serie de iniciativas tanto en la Cámara de Diputados como en la de Senadores. Además, a instancias de los diputados Jesús Ramírez del PAN y Vidal Llerenas del PRD, se agregó un artículo 21 transitorio en el Presupuesto de Egresos de la Federación para el ejercicio fiscal de 2010, previendo que “una vez que se modifique el régimen de financiamiento” de los partidos, los recursos ahorrados se destinarían a gasto de inversión en infraestructura.

La Constitución establece en su artículo 41 que la bolsa a repartir se calcula multiplicando una proporción del salario mínimo del DF (65%) por el número de ciudadanos inscritos en el padrón electoral. Ello garantiza un flujo constante y siempre creciente de dinero a los partidos. Por tanto, cualquier modificación debe pasar por una reforma constitucional. Ningún otro rubro del gasto tiene este privilegio.

Las aproximaciones han sido diversas. El PAN planteó en ambas cámaras (a través del diputado César Nava y del senador José González Morfín) un cambio en la fórmula que busca reducir de 65% a 35% la proporción del salario mínimo que se multiplica por el padrón electoral. Estas iniciativas también proponen aumentar el tope a los recursos privados que recibirían los partidos a través de sus simpatizantes, pasando del 10% actual a 30% propuesto respecto del total de gasto de los partidos.

Por su parte, el diputado Jaime Cárdenas del PT expuso una propuesta de Punto de Acuerdo de la Cámara de Diputados, por el que se exhorta a los partidos a disminuir voluntariamente su financiamiento y a asumir el compromiso de reformar la Constitución a fin de modificar la fórmula de cálculo, y que en lugar del padrón electoral “se tome en cuenta el número total de los votos recibidos por cada partido en la pasada elección”.

Sin embargo, la iniciativa más refinada proviene de un grupo plural de senadores de PAN, PRI, PRD, PT y PVEM, encabezados por el senador Tomás Torres, que busca derogar la disposición constitucional y reforma el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales a fin de que sea el número total de votos válidos emitidos, y no el padrón electoral, lo que determine el dinero de los partidos.

Esta propuesta tiene el mayor mérito ya que dará más poder a los ciudadanos, pues modifica los incentivos para que los partidos busquen el voto: si quieren más dinero, tendrán que convencer a la ciudadanía de ello. Por su carácter plural y su pertinencia democrática, desde ¡Ya Bájenle! impulsaremos esta última iniciativa para que se apruebe en el pleno de ambas cámaras así como, por lo menos, en 17 congresos locales. El camino es largo y la movilización ciudadana continuará para que a más legisladores se les prenda el foco.