diciembre 08, 2009

Una bomba en el Teletón

Carlos Loret de Mola
Historias de un reportero
El Universal

“Unos días antes, durante o después del Teletón va a explotar un CRIT”. La amenaza era sucinta y llegó a través de sendos correos electrónicos a las cuentas de Internet de los Centros de Rehabilitación Infantil Teletón (CRIT) ubicados en Tlalnepantla, Estado de México, y Guadalajara, Jalisco.

Encabezada por Fernando Landeros, la fundación más exitosa y mejor evaluada de México dio parte a las autoridades de esta amenaza que fue de inmediato turnada a las áreas de delitos cibernéticos. Se tomaron las medidas de reforzamiento de seguridad necesarias y no se bajó la guardia.

Por eso cuando la mañana de ayer el conmutador del centro de rehabilitación de Tlalnepantla recibió la llamada de “en dos horas va a estallar el CRIT” seguida de “un colgón”, el plan estaba hecho: antes incluso de dar parte al presidente de la Fundación, los encargados iniciaron la evacuación de niños con discapacidad, familiares que forman parte de las terapias y trabajadores de todas las áreas, desde médicos hasta quienes atienden al público. Tras una inspección a las instalaciones bajo zozobra, el escuadrón anti-bombas de la Agencia de Seguridad Estatal mexiquense diagnosticó que fue una falsa amenaza.

Quien orquestó el amago no afectó al Teletón, no vulneró a Televisa o alguna de las empresas patrocinadoras, no molestó a ningún conductor, periodista, cantante, ac triz o actor comprometido con la causa, pero sí logró que 500 niños con discapacidad dejaran de asistir a sus terapias con sus familiares, interrumpieran su rehabilitación y encontraran en su camino a la integración con la sociedad un nuevo obstáculo a los que ya se enfrentan (discriminación, abandono, ataques a su dignidad, pobreza).

Entre el viernes en la noche y el domingo en la madrugada, el Teletón llegó a su meta de panzazo en año de crisis, recaudando más de 443 millones de pesos. Este 2009 hubo de enfrentar, además, la sistemática y organizada campaña —manifestada en Internet pero que mereció difusión y respuesta en televisión abierta— de intento de desprestigio. Los anti-Teletón sufrieron una derrota descomunal: no sólo se llegó a la meta en el monto económico sino que el número de personas que donaron superó al del año anterior.

Su discurso intolerante, sin matices, violento, pero derrotado, derrotado por millones de mexicanos, intentó un día más tarde una nueva ruta de expresión: la amenaza de hacer explotar un Centro de Rehabilitación Infantil Teletón tratando de manchar el triunfo social que representó la posibilidad de fundar dos nuevos CRIT’s, sostener los existentes y abrazar ahora la causa de los niños con cáncer. Está claro quiénes están detrás. Ni buscarle.

SACIAMORBOS

1.— Se da por hecho en Los Pinos: Carstens a Banco de México y Cordero a Hacienda.

2.— Denise: tenía que contar esta historia. ¿Me das chance para mañana?

Esclavitud disfrazada

Leo Zuckermann
Juegos de Poder
Excélsior

México fue uno de los primeros países americanos en abolir la esclavitud. Miguel Hidalgo y Costilla así lo decretó el 6 de diciembre de 1810: “Todos los dueños de esclavos deberán darles la libertad, dentro del término de diez días, so pena de muerte, la que se les aplicará por transgresión de este artículo”. En la actualidad, el artículo primero de la Constitución manda: “Está prohibida la esclavitud en los Estados Unidos Mexicanos. Los esclavos del extranjero que entren al territorio nacional alcanzarán, por este solo hecho, su libertad y la protección de las leyes”.

En este asunto, México siempre ha sido un país de vanguardia en sus normas. Pero, como suele ser el caso en muchos temas, una cosa es lo que dice la ley y otra es la realidad.

Por desgracia, en nuestro país existió una esclavitud simulada durante mucho tiempo. En 1846, cuando Estados Unidos invadió México, muchos soldados de ese país se sorprendieron de que, a pesar de que en México la esclavitud estaba prohibida, los campesinos mexicanos vivían en peores condiciones que los esclavos de su país donde esta práctica era legal.

Ahí estaba, por ejemplo, la institución del peonaje acasillado. Eran “aquellos que habitaban gratuitamente en casa construida dentro de los límites de la hacienda y previo contrato para determinar su condición, hiciera depender habitualmente sus medios de subsistencia del jornal o salario recibido en trabajos relativos al cultivo de la tierra”.

Las condiciones de los peones acasillados eran prácticamente de esclavitud. Trabajaban jornadas de 16 horas al día. Vivían en chozas de la peor calidad. Dormían en el piso sobre petates. Comían tortillas, frijoles, chiles, atole y pulque. Los capataces tenían el derecho de castigarlos corporalmente. Lo poco que ganaban se les pagaba en vales que podían intercambiar en la tienda de raya de la hacienda donde los precios eran fijados por el hacendado. Estos campesinos por lo general se endeudaban y las deudas eran heredadas a las siguientes generaciones. Si bien los dueños de las haciendas no tenían un título de propiedad de estos seres humanos, en la práctica, eran una especie de esclavos disfrazados.

La Revolución Mexicana acabó con esta terrible práctica de esclavitud simulada. Sin embargo, la semana pasada nos enteramos de un increíble caso que nos recuerda, otra vez, que los malos hábitos mueren lentamente.

En una supuesta clínica de nombre Los Elegidos de Dios ubicada en Iztapalapa, en pleno Distrito Federal, había 105 individuos, algunos menores de edad, esclavizados sin poder salir del inmueble. De acuerdo a una investigación de La Razón, los esclavos “debían armar y tener listas a diario, al menos mil 200 bolsas o cajas de regalo para la tienda Liverpool […] Si cumplían la meta su ‘premio’ era comer verdura hervida sin sal, y dormir ocho horas por la noche. Pero si alguien no cumplía, había castigo del tamal, del ángel y el de la moto […] Estar en la posición de tamal era estar de pie, envuelto en cobijas y vendas. Encerrado dos días y dos noches en el baño, tiempo durante el cual no había alimento. Si debían hacer sus necesidades, lo hacían con la ropa puesta […] Con la posición del ángel debía pararse en un solo pie y con las manos estiradas. Había que hacerlo durante un día completo […] La posición de moto consistía en ponerlos casi en cuclillas y con el cuerpo inclinado hacia el frente”.

Vaya revelación para conmemorar el 199 aniversario de la prohibición de la esclavitud en México.

La semana pasada nos enteramos de un increíble caso y nos recuerda que los malos hábitos mueren lentamente.

No, si no tienen madre...

Joaquín López-Dóriga
lopezdoriga@milenio.com
En privado
Milenio

Son como la gaita: les falta la nota de la alegría. Florestán

El sainete de Iztapalapa tiene un reparto estelar con algunos personajes buscando salirse de esta ópera bufa.

El actor principal es Andrés Manuel López Obrador, que impuso a Rafael Acosta, Juanito, como su pelele.

El rol estelar está a cargo del propio Acosta, en el papel de Juanito, este locuaz personaje que se ha creído lo que AMLO le advirtió que no se creyera: haber ganado las elecciones.

Clara Brugada, como Clarita, que debía asumir el cargo a la renuncia inmediata del pelele obradorista.

Silvia Oliva es la olvidada candidata del PRD a esa jefatura de Iztapalapa que impugnó y ganó, aunque perdiera su partido y su grupo.

Actuación especial de René Arce, en su interpretación del amo de la delegación donde sólo gobiernan los suyos: Víctor Hugo Círigo y otros fieles.

Alberto Anaya es el dueño de la franquicia que entregó al PT a su candidato presidencial y ahora, es de locos, forma parte de los que quieren defenestrar a su propio Juanito.

María del Carmen Alanís en el papel de presidenta del TEPJF, quien en vísperas de elecciones con el nombre y foto de Brugada en las boletas, la sacó de la película para darle el papel a Oliva.

Marcelo Ebrard, con una actuación especial en la que no se sabe si seguirá o no el libreto de AMLO para que a la caída de Juanito meta al reparto de vuelta, ahora sí en plan estelar a Brugada, en el mismo papel de Clarita.

Las locaciones se trasladaron de la calle a los foros de la Asamblea Legislativa, donde están buscando un argumento que, de encontrar, acabaría con todos los delegados: la falta de servicios en sus localidades.

O la barbaridad en el nuevo script que presenta a los asambleístas como intérpretes del “voto ciudadano en Iztapalapa” que, de prosperar, sentará un antecedente para que las elecciones, las que sean, tengan a los diputados como traductores de lo que quiso decir el electorado con su voto, con lo que éste saldrá sobrando, que, me late, es lo que quieren.

Le digo: ¡qué poca madre!

Retales

1. NOBEL. Guillermo Ortiz viaja hoy a Estocolmo, invitado por el comité Nobel para la ceremonia de entrega del premio, este jueves. La semana pasada estuvo en Los Pinos;

2. PLAZOS. Igual termina este periodo ordinario y el Presidente no envía al Senado su propuesta para gobernador del Banco de México, dejándoselo a la Permanente, que se instala el día 15. Agustín Carstens se quedará en Hacienda. Ayer en Nueva York dijo que ahí se siente muy a gusto. Tampoco moverían a Ernesto Cordero de Sedesol; y

3. AUDITOR. Si de verdad los diputados estuvieran buscando un auditor superior de la Federación de hierro hubieran gestionado el registro y aprobación de Enrique del Val, cuyo prestigio los asusta. Pero como no tiene partido y es intransitable, pues no.

Nos vemos mañana, pero en privado.