diciembre 11, 2009

'Por metiche' por Paco Calderón

Club de amigos

Sergio Sarmiento
Jaque Mate
Reforma

"Los verdaderos amigos te apuñalan en el pecho". Oscar Wilde

Los mexicanos hemos tenido algunos presidentes con capacidad de delegar y de rodearse de personas con experiencia y conocimiento en sus campos de acción. El más notable fue Adolfo López Mateos. Otros nunca supieron delegar y trataron de mantener control hasta del último detalle. Luis Echeverría fue, quizá, el más notable representante de esta última especie, pero Felipe Calderón va en camino a superarlo.

El presidente Calderón ha hecho del gabinete, más que ningún otro mandatario, un club de amigos. La lealtad -en lugar de la capacidad o cuando menos la trayectoria- ha sido el criterio fundamental de la mayoría de sus nombramientos. Los ejemplos más recientes son el de Ernesto Cordero, un actuario con apenas dos años de experiencia en el sector financiero, nombrado secretario de Hacienda; y el de Heriberto Félix, yerno de Manuel Clouthier y fallido ex candidato del PAN al gobierno de Sinaloa, quien sin experiencia en actividades sociales o el combate a la pobreza es hoy secretario de Desarrollo Social.

Un vistazo al gabinete muestra que el criterio fundamental de reclutamiento de este presidente ha sido la lealtad personal o política antes que el conocimiento. Juan Molinar Horcasitas no tenía ninguna experiencia en comunicaciones o transportes cuando fue nombrado titular de la SCT. Javier Lozano, especialista en telecomunicaciones, recibió la cartera de trabajo. La única experiencia de Alonso Lujambio en educación era como catedrático universitario, pero aun así reemplazó a una Josefina Vázquez Mota, que tampoco tenía antecedentes en la materia. Gerardo Ruiz Mateos fue empresario, pero no tenía experiencia que lo hiciera candidato a encabezar la Secretaría de Economía. No había tampoco nada en el currículum de Miguel Ángel Yunes para suponer que pudiera ser director general del ISSSTE.

La experiencia en agua de José Luis Luege, hoy director de Conagua, era haber sido presidente del PAN en el Distrito Federal y crítico furioso del gobierno local perredista. Miguel Gómez-Mont Urueta tuvo una brillante carrera como constructor, pero su designación como director general de Fonatur tiene más que ver con su carácter de miembro de una importante familia panista. Patricio Patrón Laviada no mostró ninguna preocupación por el ambiente cuando fue gobernador de Yucatán, estado en el que su gestión provocó la derrota del PAN en 2007, pero de todas maneras el presidente lo nombró titular de la Procuraduría Federal del Ambiente (Profepa). Bernardo de la Garza es director del Comisión Nacional del Deporte, la Conade, no porque sepa de deporte, sino porque es un conveniente aliado político del presidente Calderón. Miguel Ángel Toscano, titular de la Cofepris, tampoco tiene conocimientos sobre riesgos sanitarios.

Unos cuantos miembros del gabinete tienen una trayectoria adecuada para el cargo que ocupan. Es el caso, me parece, de Fernando Gómez-Mont de Gobernación, Patricia Espinosa de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Juan Rafael Elvira de Semarnat o Georgina Kessel de la Secretaría de Energía. Pero el número de miembros del gabinete sin experiencia es, me parece, el más alto de la historia.

Si bien siempre debe haber excepciones para abrir las puertas a nuevas ideas, lo lógico es que el equipo de la Oficina de la Presidencia sea muy cercano al presidente y que los puestos de gabinete queden en manos de personajes con trayectoria política y conocimiento de la materia. El presidente Calderón, sin embargo, ha optado por hacer del gabinete una oficina ampliada de la Presidencia.

GANARSE EL NOBEL

Ayer recibió el presidente Barack Obama de los Estados Unidos el Premio Nobel de la Paz. Ahora tendrá que ganárselo, pero no parece estar avanzando mucho. A Afganistán está mandando miles de tropas adicionales, en Irak no ha podido evitar los atentados violentos y en Guantánamo mantiene una cárcel ilegal. Obama es hasta ahora un triste ganador del Premio Nobel.