diciembre 22, 2009

Uniones conyugales homosexuales

Rafael Cardona
racarsa@hotmail.com
La Crónica de Hoy

La verdad no me habría gustado participar en el debate de ayer en la Asamblea Legislativa del DF. La defensa de los argumentos de ambas partes me pareció, hasta donde pude seguirla, de una enorme pobreza intelectual y política. La estrategia de sacar al sol los trapitos de reales o imaginarios homosexuales panistas o perredistas fue sencillamente para la decepción.

El problema nunca fue bien enfocado: no se trataba, hasta donde entiendo, de legalizar la homosexualidad pues hasta donde se sabe no es delito. Se discutía (o se debió discutir) si se puede establecer una sociedad conyugal entre personas de la misma preferencia sexual o no y si como consecuencia de eso satisfacen condiciones para convertirse en padres adoptivos.

Ambas preguntas fueron respondidas en sentido positivo para quienes defienden a ultranza los derechos de las minorías; la igualdad y la universalidad de las condiciones para la convivencia y sus consecuencias. Personalmente tengo reservas en cuanto a la adopción.

No nada más a la asumida por los homosexuales; a todo tipo de adopción “industrializada”. Pero ni mi opinión ni mis puntos de vista fueron necesarios ni solicitados en el debate de la aplanadora perredista contra los pocos panistas limitados en sus argumentos.

Hace unos días un lector habitual de esta columna (Fernando Amerlinck) me mandó un correo que ahora divulgo.

“Matrimonio: vocablo usado con inusitada frecuencia (y esperable incompetencia, y no esperable inteligencia) en el órgano amarillo inventor de leyes, de usos, de costumbres, y árbitro de la corrección política que se llama ‘Asamblea Legislativa del Distrito Federal’.

“Esto dice sobre el matrimonio la Real Academia de la Lengua:

(Del lat. matrimonium). 1. m. Unión de hombre y mujer concertada mediante determinados ritos o formalidades legales. 2. m. En el catolicismo, sacramento por el cual el hombre y la mujer se ligan perpetuamente con arreglo a las prescripciones de la Iglesia. 3. m. coloq. Marido y mujer. En este cuarto vive un matrimonio.

“En la primera línea aparece la etimología: el latino matrimonium proviene de ‘mater’ (madre), y el sufijo ‘monium’: calidad de; algo así como ‘madridad’. Lo que permite o evoca el ser madre.

“La calidad de madre, o de maternidad, está asociada forzosamente a la separación fundamental de los seres humanos en dos secciones (sexos). Para que haya matrimonio, y madre, hace falta un padre. Un matrimonio es de un padre y una madre, aunque no haya hijos. Un varón y una mujer. Y por cierto, del latín proviene también la otra sección: patrimonio (pater, monium).

“No sé por qué cuando oigo ‘matrimonium’ lo asocio con ‘pandemonium’ (todos los demonios, o el demonial) pero eso lo inventó John Milton (1608-1674). Y ya entrado en asociaciones, no sé por qué recuerdo a la Asamblea Legislativa del DF cuando pienso en un pandemonium; lo cual nada tiene que ver con lo que estoy escribiendo.

“Usan el mismo sufijo ‘monium’ acrimonia (aspereza o agudeza del gusto, el olfato, el carácter), y testimonio (raíz: testículo, más el mismo sufijo). Y tanto esos como matrimonio y patrimonio son vocablos antiguos de varios milenios. Pero hasta hace muy poco se les ha ocurrido a los diputados locales, con carácter de urgente, estirar ese antiguo estado civil, el ‘matrimonial’, para personas de igual sexo.

“Por eso hablo de incompetencia de los políticamente muuuuy (sic) correctos diputados de la Asamblea. Y de total falta de imaginación, conocimiento y cultura, pero eso sí, con chorros de solemnidad verborréica y radicalismo sextomundista. No tengo absolutamente nada contra los homosexuales (salvo que critico su mal gusto). Sé que en su mayoría lo son por nacimiento. Y en una sociedad plural hay que proteger sus derechos y preferencias, entre ellos el de asociarse y unirse para su mutua conveniencia —que en parte eso es el matrimonio—.

“Ya la misma asamblea inventó lo de ‘sociedad de convivencia’, pero eso no es un sustantivo sino una descripción. Las uniones homosexuales tienen que ver con el patrimonio y las ventajas materiales, pero también las sociedades anónimas y las de convivencia y los individuos tienen patrimonio. No va por allí la crítica. Si el propósito de los diputados locales es permitir que los homosexuales tengan derecho a establecer sociedades con las ventajas de ayuda mutua, fiscales, alimenticias, sucesorias y patrimoniales del matrimonio, adelante. ¡Pero no llamen a esas sociedades ‘matrimonios’!

“Las uniones homosexuales no son matrimoniales ni pueden serlo. No pueden perpetuar la especie o formar familias. Nada tienen que ver con la acepción histórica y tradicional de maternidad y paternidad.

“Mi inveterado amor y respeto a la lengua castellana y al lenguaje preciso me impide aceptar el vocablo ‘matrimonio’ para una unión homosexual.

“¿Por qué no inventar otro sustantivo? Se aceptan propuestas”.

“Por eso esta columna se llama “UNIONES CONYUGALES HOMOSEXUALES”. O ya de plano llamarlas ‘Homomonios’”

“¿Cuántos panistas son gays?”

Francisco Garfias
www.elarsenal.net
Arsenal
Excélsior

Harto de escuchar sobre la homofobia de Marx, Engels, El Che y el régimen cubano, el asambleísta del PRD, José Luis Muñoz, se creyó con el derecho de utilizar la emblemática figura del desaparecido panista, Carlos Castillo Peraza, para argumentar a favor del matrimonio entre gays.

Montado en la tribuna, el ex delegado en Cuauhtémoc miró en dirección de los diputados panistas y sin medir las consecuencias, cuestionó: “¿Se han preguntado cuántos de sus militantes tienen una preferencia sexual diferente? ¿Se han preguntado si el gran dirigente que tuvieron, Carlos Castillo Peraza, vivió una existencia feliz o si tuvo toda una serie de traumas, porque nunca se le permitió ejercer su sexualidad?”

La alusión al yucateco sonaba a los azules como un sacrilegio. Muñoz se había atrevido a hacer insinuaciones sobre las preferencias sexuales del emblemático panista, sin tener la menor prueba. Nunca vio, ni le constó que a Castillo Peraza le gustaran los hombres. “No puedes llamarle gay a alguien que ya se murió y que públicamente nunca salió del clóset”, comentó en corto, una asambleísta de Acción Nacional.

* * *

El atrevimiento de Muñoz produjo una desproporcionada reacción del diputado azul, Juan Carlos Zárraga, quien no vaciló en acusarlo de “corrupto y bocón”, e insinuar, además, que es pederasta, por no haber combatido la red de prostitución infantil que había en la Cuauhtémoc, cuando él fue delegado. “¿No será acaso que eso iba con sus preferencias?”, preguntó el panista.

Así anda el nivel en la Asamblea.

* * *

Mariana Gómez del Campo, coordinadora de la bancada del PAN, no se quedó con las ganas de reclamar. Entrona como es, se apersonó en la curul de Muñoz para decirle: “No podemos caer en descalificaciones y calumnias; me parece terrible que se refiera así a Carlos Castillo Peraza.”

La propia Alejandra Barrales, jefa de los perredistas, calificó la intervención del ex delegado como “rudeza innecesaria”.

La intervención de Muñoz fue la gran mancha en un debate que terminó con un final feliz para las parejas del mismo sexo que luchan por la igualdad de derechos. El dictamen aprobado no sólo legaliza ese tipo de enlaces en la Ciudad de México, también les permite la adopción de hijos, algo que no se tenía previsto, y fue producto de una maniobra de la “aplanadora amarilla”, como le dicen al PRD en la ALDF.

* * *

Nos topamos ayer con la diputada federal Gabriela Cuevas. Encuentro interesante y oportuno. Acabábamos de leer en la sección Comunidad, de Excélsior, que buscan quitarle el fuero, luego que Demetrio Sodi solicitara una auditoría a la gestión de la ex delegada en Miguel Hidalgo, por supuestas irregularidades en el financiamiento del famoso y polémico “deprimido” (¿porqué le dirán así?) de Palmas y Reforma.

La cara de Gaby era de molestia. El tono de indignación. La joven legisladora no acaba de digerir que el actual titular en Miguel Hidalgo haya siquiera insinuado que se robó los 40 millones de pesos que dio como anticipo para el inicio de la polémica obra. “Los anticipos son legales, la ley los autoriza. Si Demetrio quiere jugar rudo, me encanta. Le voy a partir la madre”, advirtió.

La presidenta de la Comisión del DF en la Cámara de Diputados asegura que Sodi está molesto con ella por un correo electrónico que dio a conocer. No nos reveló el contenido de ese e-mail, pero afirma que tiene otro más rudo y está dispuesta a hacerlo público. Sus señalamientos no pararon allí. La aguerrida legisladora jura que Sodi paró las obras porque “no se quiere pelear ni con Peralta, ni con la esposa de Arango”, aseveró.

Cuevas está abierta a que la investiguen. Si descubren que alguna licitación se hizo en forma irregular con su consentimiento “que me lleven a la cárcel”. Pero quiere también que Vinalay y Sodi, sus predecesores, aclaren por qué cancelaron una obra para la que se adelantaron 40 millones de pesos.

www.elarsenal.net http://panchogarfias.blogspot.com

Alejandra Barrales, líder de los perredistas, calificó la intervención como “rudeza innecesaria”.

Cofetel: el duopolio sigue ganando

Javier Corral Jurado
Diputado Federal del PAN
El Universal

Cedida conscientemente al duopolio de la Televisión, como parte de las negociaciones electorales del 2006, la Comisión Federal de Telecomunicaciones es el mejor y a la vez el más patético ejemplo de la enorme fractura política que vive la transición mexicana. El órgano que presumiblemente regula a los operadores de telecomunicaciones junto con la SCT, y que en materia de radio y televisión lo hace de manera exclusiva —según lo ha vuelto a confirmar recientemente la SCJN—, está bajo control de Televisa y de TV Azteca, en ese orden. Capturado por los regulados, el Estado “soberano” sólo es testigo cómplice.

Esto es así porque el pacto del 2006 sigue vigente, por más que estén pagados con creces sus compromisos, e incluso que ya sea suicida y autodestructivo seguir protegiendo al duopolio que —salvo el manejo medianamente cuidadoso de la imagen del Presidente—, no hacen otra cosa que promover a su candidato presidencial Enrique Peña Nieto, ya sea en gira por el país, por Estambul o por el Vaticano. A donde vaya el gobernador mexiquense, ahí van las cámaras, al cabo pagan los ciudadanos del Estado de México. Reciben en contrapartida “programas especiales” sobre la inmaculada fé católica de Enrique y Angélica que, cual telenovela del canal de las estrellas, dan la primicia en el oído a su santidad de que pronto se casarán, pero ¡oh, micrófonos del Señor!, todos nos hemos enterado.

El descaro del duopolio televisivo tiene resguardo en la Cofetel. Siendo una instancia que les pertenece, no tienen problema enfrente para disfrazar de cobertura noticiosa la propaganda electoral con manipulación religiosa, para violentar la ley o hacerse de nuevos privilegios, para eso tienen órgano regulador a su servicio.

Y si a Cofetel, Televisa le puede dictar sus resoluciones para impedir que le compitan otros operadores en servicios para los que ya se alista a entrar (como es el caso de la banda de 2.5 GHz, en relación con la próxima licitación de la banda 1.7 GHz), y si para ello tiene que falsificar actas y firmas de quien sea, y cambiar sus criterios y acuerdos ya aprobados ¿porqué TV Azteca no puede hacer lo mismo, que también participó de aquella negociación?

Pues eso es lo que acaba de suceder: la televisora del Ajusco ha logrado salirse con la suya en el caso del ilegal servicio HiTV que presta a través de los canales espejos que le fueron asignados para llevar a cabo la transición digital, que en este mismo espacio denuncié el 12 de mayo pasado como “nueva fechoría de TV Azteca”. Cuatro de los cinco comisionados de la Cofetel: José Luis Peralta, Gonzalo Martínez Pous, Ernesto Gil Elourdy y Héctor Osuna Jaime, se retractaron de su acuerdo anterior por el que desautorizaban este servicio y recomendaban sanciones a la conducta ilegal de esta empresa. Como siempre, la honrosa excepción en ese órgano la sigue representando Rafael del Villar Alrich.

Este es un asunto muy grave, relacionado con el proceso de transición de la televisión radiodifundida analógica a la televisión digital terrestre o TDT y para el que se adoptó el estándar A/53 del “ATSC” y definió por parte de la SCT la política para la transición a la TDT. Como parte de esta política se estableció la asignación temporal de un canal adicional para realizar transmisiones digitales simultáneas de la programación transmitida por cada canal analógico. A través del nuevo estándar de TDT, es técnicamente factible transmitir varias señales de televisión en un solo canal o bien transmitir, además de la réplica digital de la señal analógica, servicios adicionales de telecomunicaciones distintos a la radiodifusión.

Lo podrían hacer los concesionarios previa autorización de las autoridades, otorgando al Estado mexicano una contraprestación, y siempre “en los términos de las disposiciones legales, reglamentarias y administrativas vigentes al momento en que se otorgue, en su caso, el título de concesión respectivo.”

Pero después de su experiencia exitosa en hacerse del Canal 40 por la fuerza, a la mala, nuevamente en flagrante violación al estado de derecho validada por la Cofetel, TV Azteca intenta prestar servicios adicionales de telecomunicaciones. TV Azteca utiliza los canales asignados para la transmisión digital de las señales del 7, 13 y 40 en la ciudad de México para transmitir hasta 21 canales digitales.

Es importante recordar que esto fue precisamente lo que invalidó la SCJN de la Ley Televisa, que los concesionarios de servicios de radiodifusión puedan utilizar las frecuencias asignadas a esos servicios para prestar servicios adicionales de telecomunicaciones. Sin embargo, se les acaba de autorizar que lo hagan. Y si lo podrá hacer TV Azteca, pues lo hará Televisa que se encuentra técnicamente capacitada para utilizar de la misma manera las frecuencias de TDT, particularmente en aquellas áreas en donde no existe penetración de la televisión restringida.

Sin duda lo más relevante de todo esto, será saber de qué manera actuará el Secretario de Comunicaciones y Transportes, Juan Molinar Horcasitas.