enero 27, 2010

PRI: ¿quién le teme a las alianzas?

Salvador García Soto
Serpientes y Escaleras
El Universal

A muchos extrañó la sobrerreacción del PRI ante la posibilidad de alianza entre sus principales adversarios para algunas elecciones estatales de julio próximo

A muchos extrañó la sobrerreacción del PRI ante la posibilidad de alianza entre sus principales adversarios para algunas elecciones estatales de julio próximo. La poderosa maquinaria priísta en los estados, esa que a veces parece invencible, se dejó ver dudosa de su fuerza y asustada por la combinación PAN-PRD.

La andanada antialiancista en las cúpulas del PRI, en la que actores como Manlio Fabio Beltrones y Beatriz Paredes satanizaron públicamente las alianzas que ellos mismos han hecho, tuvo como fondo la presión de un grupo de gobernadores priístas que sí están preocupados y nerviosos con los pactos entre panistas y perredistas.

El grupo de gobernadores antialiancistas lo encabezan Enrique Peña Nieto y Ulises Ruiz. Junto con ellos se mueve Miguel Ángel Osorio Chong y Mario Marín. Ulises sabe que la alianza opositora en Oaxaca, con Gabino Cué, pelearía palmo a palmo la gubernatura y teme perder; en el mismo caso está Mario Marín, a quien la candidatura de Rafael Moreno Valle pone nervioso; y de Osorio Chong, aunque tiene un escenario mucho más favorable para el priísmo, sabe que una alianza de oposición, con Xóchitl Gálvez le metería ruido al control priísta.

¿Pero Peña por qué se opone si no tiene comicios este año? Primero, el mexiquense tiene un pacto estratégico con Ulises Ruiz surgido en la pasada aprobación del IVA; segundo, Osorio Chong es su operador muy cercano, y tercero, y ésta es la principal molestia de Peña: porque cuando él operó junto con otros gobernadores la aprobación del incremento al IVA, en el gobierno de Calderón les prometieron que el PAN no haría alianzas con el PRD este año.

Peña ve en las alianzas PAN-PRD de 2010 un “ensayo”; sabe que si funcionan, para 2011, en los comicios por la gubernatura mexiquense, podrían armarle una coalición opositora con un candidato fuertemente apoyado como Luis Felipe Bravo Mena.

¿Dónde quedarían las punteras aspiraciones presidenciales de Peña si una alianza de oposición le gana la gubernatura en 2011? Por eso el mexiquense encabeza la cruzada antialiancista en el PRI.

NOTAS INDISCRETAS… Jóvenes cubanas y argentinas, que trabajaban como “acompañantes” en el bar “Bar”, afirman que el sujeto que le disparó a Salvador Cabañas, a quien las autoridades ubican como José Balderas Garza El JJ era conocido en el lugar como distribuidor de drogas... Aunque ya en el CEN panista afirman que no será el candidato blanquiazul al gobierno de Tamaulipas, al diputado Francisco García Cabeza de Vaca lo cuestionan ahora por una cuenta encontrada a su señora madre, María de Lourdes Cabeza de Vaca, por más de 4 millones de dólares en el Bank of McAllen, en Texas. La prosperidad de la señora no sería extraña a no ser porque ella se mantiene con una pequeña empresa que organiza bodas y eventos, y porque en su historial en ese banco, que es de varios años, sus saldos siempre fueron menores hasta 2007, que recibió depósitos de 1 millón de dólares, cuando su hijo era alcalde de Reynosa… Capicúa de los dados. Se repite el tiro.

Información

Diego Beas
ruta66@diegobeas.com
RUTA 66
Reforma

El acceso a Internet como prioridad de la política exterior estadounidense. Así lo planteó el jueves Hillary Clinton en un esperado discurso de la jefa de la diplomacia norteamericana. "La expansión de las redes de información está formando un nuevo sistema nervioso en nuestro planeta", aseguró. Mantenerlas, defenderlas y garantizar el acceso.

La cita fue en el Newseum en Washington. El propósito del discurso era enmarcar los esfuerzos del Departamento de Estado para utilizar las nuevas herramientas digitales -Internet, redes sociales, SMS, teléfonos móviles, etcétera- para avanzar los intereses de Estados Unidos -entre los diversos departamentos dentro del Gobierno, es el de Estado el que quizá está haciendo los mayores esfuerzos por adaptarse al nuevo paradigma digital-.

"Cuando algo acontece en Haití o en Hunan", elaboró Clinton, "nos enteramos de ello en tiempo real. La respuesta, también, se produce en tiempo real". Es este cambio -la velocidad a la que viaja la información- el que transforma las prácticas: del Gobierno, de los ciudadanos, de los medios de comunicación.

La transformación está en la mirilla del Departamento de Estado: ¿Cómo afectará a los intereses del Estado? ¿Cómo cambiará la forma en la que se distribuye el poder? ¿Qué papel tendrán los gobiernos en un mundo en el que la información circula libremente?

Son preguntas a las que se comienza a dar respuesta; es el nuevo terreno en el que tendrán lugar algunas de las luchas más importantes del siglo.

"Internet es una red que magnifica el poder y potencial de los otros. Por ello, creemos que es vital asegurar la libertad de expresión". Esta libertad, amplió Clinton, ya no se define solamente por la capacidad del ciudadano de asistir a la plaza pública y criticar a su Gobierno sin temer represalias. "Los blogs, el correo electrónico, las redes sociales y los mensajes de texto, han abierto tanto un nuevo frente para el intercambio de ideas como un nuevo blanco para la censura".

Como en las dictaduras del pasado, ejemplificó Clinton, "los gobiernos de hoy se ceban contra pensadores independientes que utilizan estas herramientas". El objetivo de la Administración construir un cuerpo legal que equipare el acceso a Internet con derechos fundamentales. "Algunos países han erigido barreras electrónicas que impiden a sus ciudadanos acceder a una parte de las redes del mundo. Censuran palabras, nombres y frases de los resultados de un buscador".

Esas acciones, aseguró Clinton, contravienen la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que garantiza el derecho individual de "no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión".

De igual forma, Clinton se refirió a los riesgos de seguridad que emanan de la misma conectividad que proporciona la red. "Aunque es claro que las tecnologías de la información están transformando el mundo, no es tan claro cómo los cambios afectarán los derechos humanos y el bienestar de la humanidad". Del uso de la red por parte de grupos terroristas a la vulnerabilidad de un sistema de comercio cada vez más dependiente de ella.

Y lanzó un advertencia: "Estados, terroristas y aquellos que actúan en su nombre, sepan que Estados Unidos defenderá estas redes". Una amenaza velada y explícita a la vez dirigida a países como China e Irán y grupos terroristas que han buscado atacar las infraestructuras de comunicaciones.

"Aquellos que vulneren el intercambio libre de información representan una amenaza a nuestra economía, Gobierno y sociedad civil".

La Secretaria de Estado finalizó el discurso hablando de las oportunidades que se abren con estas nuevas herramientas y por qué serán clave para el futuro: "en última instancia, no se trata solamente de la libertad de información; se trata de qué tipo de mundo queremos; sobre si vivimos en un planeta con un Internet, una comunidad global, y un cuerpo de conocimiento común que nos beneficie a todos".

Se trata de una apuesta estratégica de largo plazo del Departamento de Estado: "al proveer a las personas de acceso al conocimiento y mercados potenciales, las redes pueden crear oportunidades que antes no existían". Internet, los teléfonos móviles y tecnologías similares, asegura Clinton, pueden hacer para el crecimiento económico lo que la Revolución Verde hizo para la agricultura.

Desde el Departamento de Estado buscan construir un cuerpo legal que eleve el acceso libre a la información a un derecho universal que algún día esté a la par de, por ejemplo, los derechos humanos; un discurso que convierte el acceso a Internet en una de las prioridades de la política exterior estadounidense.

Vivir como conejos asustados

Román Revueltas Retes
revueltas@mac.com
Interludio
Milenio

En mi torcida visión de las cosas, los antros deberían estar abiertos todo el tiempo. ¿Por qué no? Digo, si te quieres juntar en casa con los amigos hasta las tantas —las cinco, las seis o las nueve de la mañana— lo haces y punto. ¿Qué diferencia hay entre emborracharte toda la noche en el domicilio del compadre o hacerlo en un Bar Bar? Pues, que te sale más caro pagar las copas en la cantina en vez de comprar las botellas en el súper y trincártelas en la mesa del comedor. Fuera de eso, una noche de juerga es un noche de juerga en cualquier lugar.

Ahora bien, si no te gusta la parranda pues tan sencillo como ponerte las pantuflas a las siete de la tarde y no salir a ningún lado. Supongo, ahí sí, que en tu dulce hogar afrontas menos peligros que si estás en la calle. Pero, ese es el problema, justamente. Son las ciudades las que deberían de ser seguras. Y esa seguridad la debes tener lo mismo en los bares que en las casas. Y de día y de noche. Porque, si los pobladores de algún territorio, para sobrevivir, tienen que permanecer en sus madrigueras cual conejos asustados esto significa que las cosas andan muy mal en ese lugar, que el orden público ha dejado de existir y que el Estado no puede siquiera cumplir la más elemental de sus responsabilidades, a saber, la de garantizar la seguridad de los ciudadanos.

El hecho de que una ciudad sea peligrosa no tiene nada que ver con los horarios ni con los permisos de operación. Un borracho enfurecido puede matar a su cuñado o a su primo en la cocina y los padres crueles maltratan a sus hijos por las tardes —no de madrugada— y con el acta de matrimonio debidamente certificada por el señor cura.

Ah, y que no me digan que si un bar está abierto a las cinco de la mañana entonces tienen forzosamente que ocurrir asesinatos allí. Vaya relación de causa y efecto, señoras y señores. El problema es otro: en una sociedad podrida moralmente como la nuestra, te pueden matar en cualquier parte y a cualquier hora.

Caballada flaca en apuros

Francisco Garfias
www.elarsenal.net
Arsenal
Excélsior

A Santiago Creel le preocupa la distancia que empiezan a tomar los aspirantes presidenciales del PRI y el PRD. No hay un político panista que siquiera se acerque a Enrique Peña Nieto o a Marcelo Ebrard, si nos atenemos a las encuestas más serias sobre preferencias electorales.

Por eso apresuró el paso y se autodestapó para 2012. “No podemos dejar solos al PRI y al PRD, como si estuviesen en campo abierto”, justificó el senador, quien admite que aspira a encabezar un proyecto alternativo para “desmantelar” los remanentes del viejo sistema, a comenzar, dice, por los monopolios económicos, políticos y sociales.

El autodestape de Creel es seguido con lupa en las secretarías de Hacienda, Educación y Trabajo; pero también en la coordinación de los diputados de Acción Nacional. Presiona en forma prematura a Ernesto Cordero, Alonso Lujambio, Javier Lozano y Josefina Vázquez Mota, quienes también tienen su corazoncito.

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“No pude hacer nada, Amalia no quiere…”, reconoció Marcelo Ebrard, en la charla que tuvo, el martes 19 de enero, con David Monreal, alcalde petista de Fresnillo y aspirante a gobernador de Zacatecas. Así, sin rodeos, el jefe de Gobierno enteró a su interlocutor de que la actual mandataria de la entidad se había negado a incluirlo en la encuesta para definir un candidato único de la izquierda en la elección para sucederla.

Marcelo acababa de entrevistarse con García en su despacho del Palacio del Ayuntamiento. En vano intentó convencerla de la conveniencia de incluir al alcalde en la encuesta para construir una alianza con los otros partidos del DIA, según refiere el senador Ricardo Monreal.

El alcalde, hermano menor del legislador, había esperado fuera del despacho de Ebrard el resultado de la conversación. No tenía muchas expectativas. Sabía de las pocas posibilidades de convencer a Amalia, a pesar de que el mismísimo López Obrador intervino en su favor. “Es la paranoia antimonreal que encabeza la hija (Claudia Corichi), quien es la jefa de todo en Zacatecas”, acusó el ex gobernador.

Aprovechamos la presencia de Amalia en el Seminario de Análisis de la Reforma Política, que se celebra en el Senado, para preguntarle sobre los motivos que llevaron al perredista Raymundo Cárdenas, su compañero de mil batallas, a denunciar la “imposición“ de Antonio Mejía Haro, delfín de la gobernadora, como candidato a sucederla, y amenazar con dejar el PRD. “Es la pasión por las elecciones”, reviró la mandataria. A Monreal no le quedó otra más que voltear hacia una alianza con el PRI.

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Hay claras señales de que la postulación de Lino Korrodi como candidato del PRD al gobierno de Tamaulipas ya se vino abajo. El otrora arquitecto de Los Amigos de Fox se distanció de Jesús Ortega. El empresario convocó este mediodía a los medios de comunicación en un restaurante de Insurgentes. Va a informar, dice, sobre la candidatura que le ha propuesto el jefe nacional del PRD.

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Más de Jesús Ortega. Oídos indiscretos escucharon al perredista manifestar su hastío con la postura de Andrés Manuel en contra de las coaliciones con el PAN. En voz alta, según refieren comensales que se encontraban ayer en el restaurante Alfredo di Roma, se quejó de la “furia” que El Peje ha mostrado por las alianzas que se buscan con el partido del presidente Calderón. La coalición ya se cocinó en Durango. En Hidalgo y Oaxaca está muy cerca, “y nos falta una: Quintana Roo”, adelantó, por separado, el senador Carlos Navarrete.

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Ya que mencionamos Quintana Roo: Manlio Fabio Beltrones le dio ayer un espontáneo espaldarazo al priista Roberto Borge, delfín del gobernador Félix González. El poderoso senador se acercó hasta donde se encontraba el aspirante, le tendió la mano y le dijo: “Hola, diputado… hasta ahora”.

La sonrisa de Borge reflejaba su estado de ánimo. Se sacó la foto con Manlio, mostró números de la pasada elección, desparramó confianza. “Traemos mucho punch, incluso por encima de la megaalianza”, presumió.

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La postulación de Lino Korrodi como candidato del PRD al gobierno de Tamaulipas ya se vino abajo.

Muestras de recuperación

Arturo Damm Arnal
arturodamm@prodigy.net.mx
La Crónica de Hoy

No son signos (realidades que sustituyen a otras), sino muestras (partes extraídas de un conjunto consideradas como representativas del mismo) de la recuperación en determinados frentes de la actividad económica en México.

En primer lugar, el comercio exterior. En junio del año pasado, a tasa anual, las exportaciones cayeron 34.8 por ciento y las importaciones se contrajeron 33.1. En diciembre las primeras crecieron, también a tasa anual, 22.8 por ciento, y las segundas se incrementaron 11.7, todo lo cual apunta en la dirección correcta.

En septiembre pasado la tasa de desempleo abierto alcanzó, en 6.41 por ciento de la población económicamente activa, su máximo nivel desde que, en septiembre de 2008, estallara la recesión. Tres meses después, en diciembre pasado, la misma se ubicó en 4.80 por ciento, la menor tasa de desempleo abierto en los últimos nueve meses, todo lo cual, nuevamente, apunta en la dirección correcta.

Se trata, ni más ni menos, que del comercio exterior, uno de los frentes de la economía mexicana más golpeados por la recesión estadunidense, y de la tasa de desempleo, uno de los frentes más sensibles, por todo lo que el desempleo significa, y no solamente desde el punto de vista económico, sino desde la perspectiva humana, desde personal hasta familiar, frentes en los cuales la recuperación se muestra ya claramente, de la misma manera que lo hace en el frente de la creación de empleos.

Fue en octubre de 2008 cuando, con 14 millones 564 mil 569 empleos, en el sector formal de la economía, se alcanzó, en dicho frente de la economía, un máximo histórico. A partir de entonces, efecto de la recesión, y hasta mayo de 2009, se perdieron, netos, 696 mil 437 empleos en el sector formal, hasta llegar a una cifra de 13 millones 868 mil 132 puestos de trabajo. Entre junio y diciembre se crearon, netos, 138 mil 272 nuevos empleos formales, para alcanzar la cifra de 14 millones 006 mil 404 trabajos (si bien es cierto que en diciembre se perdieron, como es costumbre que suceda en dicho mes, 185 mil 793 puestos de trabajo).

Desafortunadamente, junto a estas muestras de recuperación, que apuntan en la dirección correcta, aparecen signos preocupantes, el primero de los cuales es el repunte que registró la inflación durante la primera quincena de enero, ubicándose el alza en el Índice Nacional de Precios al Consumidor en 0.75 por ciento, la mayor inflación, para cualquier primera quincena de enero, en lo que va del siglo XXI. En 2007 la inflación entre el 1 y el 15 de enero fue 0.33 por ciento; en 2008, 0.27; en 2009, 0.15, tendencia que apuntaba en la dirección correcta, y que se revirtió durante la primera quincena de este enero, todo lo cual presagia que este 2010, año par, será, tal como lo han sido (por casualidad, pero lo han sido) todos los años pares del siglo en curso, año de repunte en la inflación, misma que le pega más a quienes menos tienen

enero 26, 2010

Las coaliciones electorales

Ricardo Pascoe Pierce
Especialista en análisis político
ricardopascoe@hotmail.com
Excélsior

No estamos ante algo insólito o nunca visto antes en la historia nacional.

Resulta sorprendente el nivel de rispidez del debate en torno a la posibilidad de que PAN y PRD pudieran aliarse en pocos estados (Oaxaca, Puebla, Hidalgo y Durango, sin excluir del todo a Veracruz) para competir por las respectivas gubernaturas este año. El PRI se ha descosido en adjetivaciones, así como un importante número de columnistas y editorialistas de todos los medios, además de funcionarios federales. Pero desde 1985 ha habido acercamientos y han acordado coaliciones electorales, como lo rememora Pascal Beltrán del Río en su columna del domingo 24. La más reciente fue en Chihuahua, en las elecciones para gobernador, hace cinco años. Es decir, no estamos ante algo insólito o nunca visto en la historia nacional, como ahora se está insinuando. De hecho, las grandes “coaliciones” electorales las inauguró el PRI, cuando postulaba candidatos a los tres niveles de gobierno con el PPS (la izquierda lombardista) y el PARM (inicialmente, una etiqueta para facilitar que candidatos de las Fuerzas Armadas tuviesen voz en el Congreso y, luego, una bolsa para diversos aventureros de la política), tratando, con ello, de convencer a la comunidad internacional de la existencia de una democracia funcional en México.

Lo desconcertante es la incapacidad de sus líderes para explicar las razones del planteamiento, pues dan a entender con ello que hay elementos “inconfesables”. Tal vez por eso no se lleguen a concretar las coaliciones. Hay muchas presiones internas y externas en ambos partidos, que buscan impedir tales acuerdos.

Todas las coaliciones electorales en el mundo surgen de decisiones pragmáticas, en el parlamentarismo y en el presidencialismo. Por ello extrañan tanto las expresiones sobre “engendros” y demás, cuando en realidad son naturales, en la medida en que son explicadas. Obviamente, sin explicaciones claras, nada funciona.

Las coaliciones, si se hacen, servirán al PAN y al PRD para frenar una oleada de victorias priistas este año y equilibrar la carrera hacia la Presidencia en 2012. No quiere decir que tengan grandes acuerdos, sino que es una decisión que, de no tomarse, pudiera encaminar a un PRI sin freno hacia la Presidencia en dos años. Visto así, es una decisión pragmática que hace sentido. Los líderes partidistas debieran explicarlo con claridad y sin vacilaciones.

Ahora bien, ¿qué sentido tiene frenar al PRI, más allá de los intereses específicamente partidistas, de que no regrese a Los Pinos y de impedir que consiga una mayoría parlamentaria? Independientemente de sus diferencias ideológicas (expuestas nítidamente en torno al matrimonio de personas del mismo sexo), son partidos surgidos de la alternancia democrática y la defienden como sistema político, mientras que el PRI es el estructural e ideológicamente opuesto a la alternancia democrática, pues nunca ha mostrado una autocrítica y una ruptura con sus históricos métodos de gobierno ni de los de sus gobernadores. Precisamente en 2012 se definirá la disyuntiva sobre la validez o no de la alternancia como método de gobierno aquí. Podría abrirse una segunda etapa de la transición democrática o podría cerrársele la puerta a la transición.

El PRI ha crecido por los errores de los “alternativos”. El PAN cometió un error político grave al querer convertir los comicios de 2009 en un referéndum sobre la delincuencia organizada, cuando la gente padecía la crisis económica. El PRD sólo vive promoviendo la polarización social, fantaseando que va a prender en el imaginario social por lo que tiene de martirologio y heroísmo. Aun siendo cierto, el problema sustantivo de las elecciones de 2010 es que son el arranque de 2012 y ambos saben de su desventaja inicial. Hasta AMLO lo sabe, por lo cual su corriente en el PRD ha apoyado la idea de coaligarse en 2010 con el PAN.

El PRI anda nerviosón

Carlos Loret de Mola
Historias de un reportero
El Universal

Los priístas se están muriendo de nervios

Los priístas se están muriendo de nervios. Como pocas veces han perdido el estilo, la compostura, la serenidad que durante este sexenio los ha guiado del tercero al primer lugar entre los partidos políticos más votados del país. Y todo, porque el líder nacional del PAN, César Nava, y el debilitado dirigente del PRD, Jesús Ortega, están negociando una posible alianza.

Los priístas, que tras la victoria de 2009 comenzaron a mostrar sus fisuras porque empezaron a pensar en la sucesión presidencial de 2012, están de nuevo unidos porque la alianza puede poner en riesgo algunos de sus bastiones:

Enrique Peña Nieto sabe que si el próximo año no deja en manos de un gobernador priísta su Estado de México, se puede ir despidiendo de la aspiración presidencial. Unidos, PAN y PRD mexiquenses constituyen una amenaza al “gallo” mejor posicionado.

Beatriz Paredes sabe que si pierde Oaxaca porque se juntan los votos panistas y perredistas se le está escapando un bastión que, controlado por Ulises Ruiz, garantiza una reserva de votos fundamental para sus aspiraciones.

Manlio Fabio Beltrones necesita aliados locales para vencer en cualquier escenario, y que el PRI pierda gubernaturas le será siempre una mala noticia.

Fidel Herrera se encuentra en el mismo caso que Enrique Peña Nieto: ¿con qué cara presentarse a una preelección presidencial si no es capaz de que su candidato, con todas las ventajas que representa manejar el presupuesto estatal, se quede con la gubernatura?

Por eso se exhiben calificando hasta de engendro antinatural cualquier pacto posible entre PAN y PRD. Pero en realidad, esos calificativos le caben a todos los partidos, de entrada, al mismo PRI, que a lo largo de las décadas ha demostrado no tener ideología sino intereses: el PRI puede subir el IVA en 1995 y negarse a hacerlo seis años después, proponer una reforma energética privatizadora con Zedillo y rechazarla con Calderón, criminalizar el aborto en 17 estados y apoyar las bodas gay en el DF, plantear la reelección desde la tribuna en la Ciudad de México y rechazarla en los municipios de la zona conurbada.

Al llamarle engendro a la alianza PRD-PAN, el PRI se da un balazo en el pie, pues por el engendro corre su propia sangre: en Durango la coalición pretende al ex priísta José Rosas Aispuro, en Veracruz se apunta el ex priísta Dante Delgado, en Puebla suena el ex priísta Rafael Moreno Valle —priísta hasta 2006—, en Hidalgo puede incluso ser el ex priísta José Guadarrama y en Oaxaca llevará la coalición a Gabino Cué (a quien no se entiende, ni en el presente, sin la guía de Diódoro Carrasco, ex priísta, ahora panista).

Y sí, los engendros son de todos los colores y tamaños, pero siempre ha sido así, es el juego de la política mexicana.

SACIAMORBOS Curioso también que otro reniegue de las alianzas cuando en hasta tres de los cinco casos expuestos los candidatos podrían ser de su círculo de lealtades.

La reforma de transición

León Krauze
leon@wradio.com.mx
Epicentro
Milenio

En su libro El futuro de la libertad, Fareed Zakaria alerta sobre los riesgos de la democracia. Uno es una suerte de desfase peligroso: un país puede estar listo para elegir a sus representantes de manera justa y limpia y, al mismo tiempo, estar mal preparado para llevar a buen puerto la vida cotidiana en democracia. La premisa es simple: las instituciones no libres de un país no maduran de la noche a la mañana; mucho menos tras una “jornada ejemplar” en las urnas: democracia no equivale a transición. A Zakaria le preocupaba sobre todo el caso iraquí —donde Estados Unidos trató de imponer la democracia mucho antes de procurar el desarrollo político de las instituciones del país— pero bien podría haber estado hablando de México.

Aquí, la democracia trajo la alternancia pero no la transición. Desde el 2000 la clase política mexicana ha tratado de madurar a marchas forzadas. No lo ha conseguido. A diferencia de otras transiciones en las que la voluntad de progreso ha sido mayor a la mezquindad del pasado (Chile es el ejemplo perfecto), la posibilidad de transición en México ha entrado en agonía. Nueve años después del comienzo hipotético de la transición, la clase política ha tirado la toalla. Eso, y no otra cosa, está detrás de la propuesta de reforma política del presidente Calderón y que hoy vuelve a discutirse tras semanas de inexplicable silencio. Los políticos mexicanos parecen conceder que no tienen ni las armas ni el sistema para ponerse de acuerdo. Reconocen, pues, que necesitan una reforma para comenzar de verdad la transición. Una década después, más vale tarde que nunca.

La reforma tiene dos objetivos: devolver cierta semblanza de poder a la desencantada ciudadanía y encontrar maneras de agilizar el proceso legislativo y darle salida a la polarización. Para el primer punto, el Presidente ha propuesto, sobre todo, tres iniciativas: las propuestas y candidaturas ciudadanas y la reelección legislativa y de alcaldes. La última es la más importante. Ayer recurrí al archivo para leer y escuchar los reparos de quienes dudan de la viabilidad de la reelección en México. “Consolidará cacicazgos”, dicen alarmados. “Restará movilidad a la clase política”, sugieren sin caer en cuenta de la sutil ironía. “La gente en México no sabe exigir cuentas”, sermonean desde el micrófono. Ningún reproche me convence. En efecto, la reelección de legisladores y alcaldes pondría en manos de los ciudadanos el futuro de los políticos. Obligaría a nuestros “representantes” a volver al distrito para explicar cómo, exactamente, nos “representaron”. Naturalmente, la ciudadanía tendría que aprender a cobrar caro la mala representación; tendría, pues, que madurar. Si así fuera, bendita reelección.

Para cumplir el segundo objetivo, el Ejecutivo defiende varias propuestas, algunas más importantes que otras. La iniciativa preferente llama la atención porque podría conseguir lo impensable: mover los engranajes oxidados del proceso legislativo. Pero hay, a mi parecer, un inciso particularmente trascendente para el México de hoy. Se trata de la segunda vuelta. Si una lección dejó el 2006 fue qué tanto daño puede hacer, en este reino del sospechosismo, una elección cerrada. El país necesita urgentemente un mecanismo para liberar al Presidente entrante de la sombra de la ilegitimidad. Lo mismo podría decirse de la dificultad tortuosa para construir mayorías, razón por la que emparejar las elecciones parlamentarias a la segunda vuelta parece una buena idea también.

El problema ahora es que el Congreso tendrá que aprobar la reforma política. Para hacerlo tendrá que actuar con auténtica honestidad patriota y dejar de lado sus intereses. Ambas cosas parecen imposibles. Baste un ejemplo: he escuchado varias veces que la segunda vuelta “no transitará” porque el PRI ha calculado que lleva las de perder en una segunda ronda de votaciones. Más allá de preguntarnos cómo es que el partido de centro llegó a semejante conclusión, la negativa priista expone el fracaso de la transición mexicana en toda su extensión. Pobre país: secuestrado por actores políticos interesados sólo en permanecer en el poder o en recobrarlo, asidos como rémoras al statu quo, al presupuesto, a las viejas formas. Pero todo por servir se acaba. No hay argumento que valga para no aprobar buena parte de la reforma política. Habrá que hacerlo y hacerlo rápido. Cosas más importantes tocan ya a la puerta.

Misericordia

Marcelino Perelló
Matemático
bruixa@prodigy.net.mx
Excélsior

Antes de llegar a la sección Editorial, ya lo leyó usted, sistemático lector. Sin duda en la primera plana de nuestro periódico, y de ahí pa’l real. Y si además tiene usted la mala costumbre de utilizar chunches electrónicos en su casa, desde ayer en la mañana, ya fue víctima del bombardeo “noticioso”: Salvador Cabañas sufrió un atentado que pone en peligro su vida.

Cabañas, paraguayo él, es probablemente el mejor futbolista que hay en México en la actualidad. Delantero, goleador despiadado. Sin él, su club, el América, y la Selección de su país, no son nada. Y mucho me temo que nada serán. Pues aunque no soy médico, y precisamente porque no lo soy, me autorizo a decir lo que los médicos no se permiten: que alguien que recibe un balazo en la frente, tal que el proyectil, después de siete horas de intervención quirúrgica, permanece alojado en la parte trasera de su encéfalo, si sobrevive, difícilmente volverá a jugar.

Siempre que ocurre un hecho como éste, que se convierte en noticia “sensacional”, se dicen muchas tonterías. Lo sensacional llama a la sandez. Hay que llenar a como dé lugar los minutos y las horas que lo sensacional reclama. Y no es tarea fácil cuando no hay nada que decir. A la hora de escribir estas líneas, ni usted ni yo ni la pegejota ni los informadores tenemos la más mínima idea de lo que sucedió.

Como ese locutor, cuyo nombre, para fortuna suya no recuerdo, que afirmó, bien suspicaz él, que era harto sospechoso que no se hubiera encontrado el casquillo de la bala, “como es habitual en estos casos”, añadió, levantando una ceja a la Holmes. Faltó quien informara, quedito, al oído del sagaz reportero, que a lo mejor el arma utilizada fue un revólver y esos no andan regando casquillos.

Sabemos sí, que como a las cinco de la mañana del lunes, el crack sudamericano se encontraba con su esposa en un bar del Insurgentes nice, allá por la colonia Florida, el Club France y ese maravilloso restaurante de pescado cuyo nombre ahora no recuerdo. Usted sin duda recordará la fachada del antro en cuestión. Un auténtico adefesio directamente extraído de Los Picapiedra. Unas letras gigantescas que dicen Bar. Solamente. Por ello la gente, parroquianos o no, se refieren a él como el “Bar-Bar”. Debajo de la A está la puerta.

Todavía a esa hora había bastante gente (¡!), dicen. Salvador subió al baño y ya no bajó. Se produjo un apagón, quién sabe si antes durante o después de la agresión. Hay testigos presentes que afirman no haber escuchado detonación alguna. El herido fue transportado al Ángeles del Pedregal, donde permanece sedado en terapia intensiva.

Y ya que me permití decir lo que los médicos no, igualmente me consiento preguntar y preguntarme lo que los reporteros de la fuente deberían cuestionar y que, por un sentido más bien dudoso del pudor y el respeto, callan. Y es qué hacía un deportista de alto rendimiento, de altísimo rendimiento, en una taberna a las cinco de la mañana. Por muy domingo-lunes que fuera. Y qué hacía el mentado tugurio-Tugurio funcionando a esa hora, por muy privado- Privado que sea.

Varios célebres futbolistas que ejercen en Europa han sido víctimas de escándalos públicos por tales prácticas y sus disipadas costumbres. Entre ellos Ronaldinho, el tal Guti o el insoportable Cristiano Ronaldo. Sorprendidos en plena francachela por algún oportuno inoportuno paparazzo, no pueden dejar de agradecer que lo único que dispararon contra ellos fueron los flashes.

Al margen del móvil, que desconocemos, de tan atroz acto, y al margen también de conductas improcedentes de unos y otros, debemos admitir, esta vez en armonía con la vox populi e igualmente al margen del descenlace, que se trata de una auténtica tragedia. Herir con evidentes intenciones letales a un joven talentoso, en los inicios de una carrera que ya no era simplemente promisoria, es de una bajeza revoltante.

Inútiles, e incluso un poco ridículas, las condenas que, como el Presidente de México, expresaron una multitud de personajes públicos. Lo condenamos, por supuesto. Todos, excepto los autores del atentado, lo condenamos. No pos sí. Sólo faltaría. Si efectivamente está uno afectado por lo acontecido, lo único pertinente es manifestarlo así y deplorarlo. Y hacer pública una sincera actitud de preduelo. Lo más optimista posible.

En situaciones como ésta, sin embargo, hay un aspecto adicional que me intranquiliza y me vuelve más pesimista, si cabe. Y es la atracción inexorable hacia la sangre y la muerte, hacia el sufrimiento y el mal, que nos avasalla de manera ineludible, siempre y a todos, ante tales circunstancias.

Es inocultable el placer, siempre mal reprimido, que experimentan periodistas e informadores diversos ante el hecho irrefutable de que por fin “hay nota”. Están convencidos, y no se equivocan, de que los lectores y las audiencias se multiplicarán. Que por una vez dejarán las telenovelas, las series y el Abierto de Australia, para no perderse el noticiero, que no hará sino repetir lo que saben de sobra. A la espera abyecta de que lo sensacional suba una octava más.

En el caso Cabañas, como en el de Haití, afloran las más negras pulsiones de Thanatos que alberga el ser humano, cobijadas por una, no por útil, menos auténtica, misericordia.

"El primer cierre fue locura, el segundo es dictadura"

Joaquim Ibarz
Corresponsal en América Latina
Diario de América Latina
La Vanguardia

En medios de crecientes marchas de protesta de los estudiantiles venezolanos, que ya han ocasionado la muerte de dos jóvenes en Mérida, renunció el vicepresidente Ramón Carrizález (uno de los dirigentes más cercanos al presidente Hugo Chávez) y su esposa, ministra del Ambiente. El cierre del Canal Radio Caracas Televisión (RCTV), que logró una gran audiencia nacional pese a verse obligado a emitir por suscripción de cable, ha provocado una amplia repulsa a nivel nacional e internacional.

La dimisión de Carrizález es un nuevo revés para Hugo Chávez, quien enfrenta un complicado panorama para las elecciones legislativas de septiembre ante el creciente descontento de la población por la devaluación del bolívar, los cortes en el agua y la electricidad, y altos índices de criminalidad. Carrizález, un militar retirado de 58 años, fue nombrado vicepresidente en 2008.

RCTV respondió al cierre emitiendo por internet para Venezuela y por cable para el resto de América. Durante la transmisión de su programa La Entrevista, el periodista Miguel Ángel Rodríguez, denunció que el presidente Hugo Chávez "ha secuestrado todas libertades ciudadanas, quienes luchamos por la democracia somos sistemáticamente perseguidos y reprimidos".

RCTV era líder absoluto en televisión de pago. En poco tiempo subió del 19 % de audiencia al 65%. Millones de venezolanos se suscribieron por primera vez a sistemas de cable para poder ver su canal favorito. De las 188 televisoras que pueden ser vistas en Venezuela mediante suscripción, 24 nacionales y 164 internacionales, RCTV era, de lejos, la de mayor audiencia. Por su posición crítica al Gobierno, RCTV ya fue suspendida en mayo de 2007, por lo que dejó de salir al aire en canal abierto.

Como una mancha de aceite, las protestas estudiantiles se extienden por todo el país en defensa de la libertad de expresión. Desde primeras horas de la mañana del lunes, el movimiento estudiantil volvió a salir a las calles en varios puntos de Caracas y otras ciudades para protestar por el cierre del canal RCTV. Pese a que el día anterior fueron reprimidos con gases lacrimógenos, miles de estudiantes se concentraron de nuevo en Chacaíto, punto neurálgico de la capital venezolana, para marchar con pancartas y carteles. "Y va a volver, y va volver, Radio Caracas va a volver'', gritaron los estudiantes de universidades públicas y privadas, así como de colegios privados. "Libertad, libertad", y "el primer cierre fue locura, el segundo es dictadura", coreaban los manifestantes al dirigirse hacia la sede capitalina de la estatal Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel), que el 22 de enero ordenó a las empresas de cable suprimir la señal de RCTV. Los estudiantes que bloquearon la vía que une la capital con las ciudades-dormitorio también fueron dispersados con perdigones y gases, con un saldo de ocho lesionados.

El poderoso movimiento estudiantil, que en 2007 fue determinante para que Chávez perdiera el referéndum para poder reelegirse, se está reorganizando. Ayer celebró asambleas en todas las universidades del país para definir las acciones que seguirán en los próximos días y continuar las protestas en contra del cierre de RCTV. Roderick Navarro, presidente de la Federación de Centros Universitarios de la Universidad Central (UCV), dijo que todas las universidades de la capital se habían unido a la movilización.

Cuando apenas se disipaba el olor de los gases en las calles, se conoció la renuncia "por razones estrictamente personales" del vicepresidente ejecutivo y ministro de Defensa, Carrizález, y de su esposa, Yubirí Ortega, ministra del Ambiente. Un escueto comunicado oficializó la decisión de los ministros sin dar mayor explicación. Según el diario El Nacional, de Caracas, la renuncia se originó en discrepancias de Carrizález con Diosdado Cabello, ministro responsable del cierre de RCTV.

Carrizález era partidario de no clausurar el canal de manera inmediata. Cabello apoyaba la vía de actuar con todo el rigor y la fuerza que, en su opinión, le otorgan las leyes. El respaldo de Chávez al cierre habría originado la dimisión.

El malestar de los venezolanos con el cierre de RCTV se expresó en forma sonora en el cuarto juego de la final del béisbol profesional venezolano, que se disputó en la noche del lunes en el estadio de béisbol de la capital venezolana. Los tres partidos anteriores entre los populares clubes Magallanes y Caracas fueron escenario de protestas contra Chávez. Las consignas contra el cierre de RCTV se multiplicaron en el partido del lunes. Numerosos jóvenes exhibieron en las gradas carteles y banderas con el logotipo de RCTV, y desplegaron una pancarta contra el presidente Chávez con una expresión típica de un revés en la jerga de ese deporte: "Chávez tás ponchao".

Organizaciones venezolanas como el Colegio Nacional de Periodistas y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa crearon con grupos no gubernamentales del área de comunicaciones una alianza en defensa de la golpeada libertad de expresión.

"No es posible que los venezolanos no podamos elegir cuál canal de televisión ver, cuál radio escuchar, cuál periódico leer, sino que eso lo decida una sola voluntad, la del presidente de la República. Se pretende instaurar la voz del amo", dijo a la agencia IPS el presidente del Colegio de Periodistas, William Echeverría.

Oscar Lucien, profesor de postgrado en Comunicación Social y responsable de la no gubernamental Ciudadanía Activa, señaló que, "a pesar de los laberintos legales, la lectura es política, no sólo por la línea opositora de RCTV, sino porque el gobierno no logra captar sintonía con las decenas de medios que tiene a su disposición". "En el futuro veremos más acciones de este tipo, de restricción de los espacios para la expresión disidente, porque el gobierno ha confesado su intención de alcanzar una hegemonía comunicacional", a menos que la sociedad se lo impida", dijo Lucien.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos deploró la salida del aire de algunas estaciones de televisión porque "se profundiza el deterioro del derecho a la libertad de expresión en Venezuela". El cese de RCTV también generó el rechazo del secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza; del departamento de Estado norteamericano; de la cúpula de la Iglesia católica venezolana y de grupos opositores locales.

El ex ministro Teorodo Petkoff escribe en TalCual, diario caraqueño que dirige: "El cierre de RCTV apunta a reducir casi a la nada la posibilidad de comunicación televisiva de cualquier opinión distinta a la del Poder. Será inútil. Tendrán que prohibir Internet, Twitter, los celulares, los SMS y toda la fantástica parafernalia comunicacional de estos tiempos, para callar a este pueblo"

Según Petkoff, "por encima de la vocación totalitaria del régimen, que quisiera una sociedad silenciosa y resignada, lo que reconforta y llena de esperanza es la presencia indomable de un país que no se la cala, que responde y lucha. "Esto nos lo cobramos en septiembre", dice una voz anónima en algún periódico. Voz del común. Pura sabiduría popular de quien sabe que no por mucho madrugar amanece más temprano y que el juego no se acaba sino cuando se acaba".

enero 25, 2010

¿Por qué tan enojados?

Denise Maerker
Atando Cabos
El Universal

Cuando el camino de regreso a Los Pinos parecía despejado, sin mayores obstáculos, ancho, soleado y triunfal; cuando todo parecía regresar al orden natural de las cosas, el PAN y el PRD después de 10 años de reinado irresponsable salen con la antinatural y perversa idea de unir fuerzas en ciertos estados para quitarle al PRI fuerza, recursos y poder.

¿De qué se trata? —gritó el viernes Beatriz Paredes en Veracruz frente a la plana mayor de su partido—. ¿Qué pretenden? —airada insistió—. Lo obvio, Beatriz, ganarles, debilitarlos para no dejarles libre el camino de regreso a la Presidencia.

Pero más allá del evidente enojo de los priístas la pregunta es si una alianza así es legítima. Está claro que en una democracia consolidada la alianza entre dos partidos ideológicamente en las antípodas resultaría improbable e improductiva. ¿Qué agenda lo justificaría? ¿Por qué no mejor aliarse con fuerzas políticas cercanas? Pero nosotros no estamos ahí. En una democracia incipiente como la nuestra, peor aún en estados como Hidalgo y Oaxaca, el eje en torno al cual se acomodan las fuerzas es el de autoritarismo versus democracia. Y entonces la alianza entre contrarios no sólo se explica sino que resulta vital y necesario para el avance democrático.

Y si quedaban dudas de la legitimidad de estas alianzas, el discurso de Beatriz del viernes nos recordó que los priístas no han todavía aprendido a ser un partido más dentro del sistema de partidos e insisten en presentarse como los únicos representantes verdaderos del conjunto de la patria. Los priístas confunden pluralidad con polarización y rompimiento. Y se imaginan como el antídoto al inevitable resquebrajamiento que trae aparejada la libre discusión de las diferencias. Manlio, Beatriz y Enrique acusan al PRD y al PAN de carecer de ideología, ¿y la de ellos? A juzgar por la definición que dio Beatriz el viernes en Veracruz, son la encarnación de la historia toda: “tienen estirpe independentista, raigambre revolucionaria, son garantes de la armonía, el diálogo y de la construcción progresista de la estabilidad del país, liberales y de izquierda dentro de la Constitución mexicana”. ¡Increíble que con toda esa genealogía detrás sean incapaces de pronunciarse sobre temas concretos y actuales!

Es cierto que PAN y PRD en estos inicios democráticos han polarizado y confrontado innecesariamente al país, el costo lo hemos pagado todos y ha sido alto, pero la solución que plantea el PRI es el regreso a un México donde las diferencias se matizan y diluyen, donde se rehúye el conflicto, donde reina el pragmatismo y se ocultan los intereses divergentes.

La democracia mexicana está en juego y los desilusionados son legión.

Por sus errores y excesos panistas y perredistas están a punto de garantizar la restauración del viejo régimen. Por eso, y porque el PRI no ha cambiado, es que esas alianzas tienen sentido.

Adiós alimañas

Denise Dresser
Reforma

Diez razones para apoyar las alianzas PAN-PRD:

1. El PRI viene de regreso sin haberse modernizado, lo cual implica una regresión para la vida política del país. Ha centrado su atención en ganar gubernaturas para -desde allí- financiar y pavimentar el camino a Los Pinos. La única forma de frenar la maquinaria priista es deteniendo su avance en estados cruciales para la elección presidencial del 2012, incluyendo Oaxaca, Puebla, Durango, Veracruz e Hidalgo. Una forma de colocar piedras en su camino es impedir el fortalecimiento del "feuderalismo" que el PRI ha logrado implantar en la periferia.

2. La alternancia electoral del año 2000 cambió a los partidos en la Presidencia, pero no alteró la forma de hacer política en las gubernaturas. Durante los últimos años hemos presenciado la resurrección del autoritarismo, donde los "nuevos virreyes" gobiernan a su libre albedrío. Son corruptos, poderosos e impunes. Para descabezarlos habrá que desterrar al PRI de las gubernaturas, con alianzas PAN-PRD comprometidas a instrumentar cambios profundos en la gobernabilidad a nivel local. Se trata no sólo de sacar al PRI de sitios como Oaxaca, sino de gobernar mejor allí.

3. El PRI está repuntando debido a que el PAN y el PRD no han sabido combatir con inteligencia al viejo régimen. El PAN lo mimetizó y el PRD contribuyó a que resurgiera al radicalizarse -y suicidarse políticamente- a lo largo de los últimos tres años. Para recuperar el terreno perdido será necesario que forjen una alianza reformista, como la que debieron haber pactado después del 2000.

4. Manlio Fabio Beltrones ha calificado a las coaliciones PAN-PRD de "perversas". Pero es más perverso aún que el priismo haya apoyado incondicionalmente a Ulises Ruiz, a pesar de que la Suprema Corte documentara su violación a las garantías individuales en Oaxaca. El mantenimiento de un gobernador acusado por el máximo tribunal del país constituye una perversión peor. Una vergüenza más obvia. Un espectáculo más lamentable que la alianza anti-PRI.

5. En el caso de Oaxaca, el priismo logró imponerse durante la última elección a pesar de la inestabilidad social y la violencia que el gobierno de Ulises Ruiz había alentado y fue incapaz de controlar. La única manera de combatir la posibilidad de otro "carro completo" construido a base de clientelas sería a través de un frente común contra el PRI en el estado. De no ser así, el PRI recurrirá nuevamente a la lógica de "divide y vencerás", y Oaxaca seguirá siendo un archipiélago autoritario.

6. Estrategia electoral mata pureza ideológica. Aunque es cierto que las diferencias entre el PAN y el PRD son hondas, el objetivo compartido de "sacar al PRI de las gubernaturas" -desde donde compran votos y voluntades- puede constituir un punto del encuentro, desde el cual armar una plataforma de gobierno. En numerosos países, partidos políticos de la más diversa índole forman frentes tácticos para enfrentar a contrincantes comunes. Y esa práctica no es vista como una herejía sino como una forma de ganar elecciones.

7. Ante el temor de las coaliciones PAN-PRD, el PRI despliega su voluntad de chantaje habitual, amenazando con revisar las cuentas públicas del gobierno de Fox, sabotear la posibilidad de una reforma política, y poner en jaque la gobernabilidad. Pero la amenaza del chantaje no debería ser disuasivo sino incentivo para confrontar conjuntamente al PRI. Si tanto los panistas como los perredistas permiten que regrese a Los Pinos, el poder abusivo y vengativo del PRI no amainará sino todo lo contrario. El PRI se lanzará contra ambos partidos con un picahielo.

8. Beatriz Paredes ha caracterizado las alianzas PAN-PRD como un esfuerzo por "dividir, enfrentar, emponzoñar el ambiente del país y deteriorar la relación con quienes representamos la fuerza mayoritaria". Comentario curioso, ya que de eso se trata la política: la institucionalización del conflicto permanente, la confrontación entre el cambio y la permanencia, la competencia entre visiones alternativas. Y en ese sentido lo que plantean el PAN y el PRD es perfectamente legítimo. Pero parecería que la señora Paredes quiere que la oposición se rinda de antemano ante su partido sin dar la batalla necesaria. El temor visible que le producen las alianzas entre sus adversarios es razón de más para impulsarlas.

9. Sobre las alianzas PRD-PAN, Beatriz Paredes pregunta: "¿Qué se busca, qué se pretende?". La respuesta es obvia. Impedir que el PRI recobre su posición hegemónica, montado sobre caciques al frente de cotos corporativos. Impedir el revés histórico que entrañaría el enquistamiento del PRI en lugares como Oaxaca. Darle nuevo impulso a una transición que se quedó trunca.

10. Tácito escribió que cuando dos fuerzas pelean por su propia cuenta, todos son conquistados. Para evitar ese desenlace, el PAN y el PRD deberían forjar alianzas para ahuyentar a las alimañas y a las tepocatas que la transición no logró tocar. Porque ante el peligro de la restauración priista, permanecer impasibles -eso sí- contribuiría a "emponzoñar" al país.

Otra oportunidad para la generación del fracaso

Ciro Gómez Leyva
gomezleyva@milenio.com
La historia en breve
Milenio

De no haber ocurrido lo que ocurrió en las primeras semanas del año, de no haberse dicho lo que se dijo, el foro sobre la reforma política, que comienza hoy en el Senado, levantaría más entusiasmo. Pero ruin, plagado de descalificaciones, enero ha sido asolador: como 2009, 2008, 2007…

Basta revisar los adjetivos de la dirigencia del PRI en la plenaria de Veracruz el fin de semana. “Sí, hay un gobierno fallido”, dijo en el arrogante torneo de diatribas el gobernador anfitrión, Fidel Herrera. Para el PRI, todos los males de nueve años para acá, y de aquí a tres años, son y serán culpa de la Presidencia de la República panista.

Basta revisar la insolencia discursiva del PAN y el PRD tratando de justificar alianzas electorales. Para esos dos partidos, enfrentados a muerte hace cuatro años, los males del país comienzan y terminan con el PRI.

Y por más esfuerzos del secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, el gobierno federal no consigue convertirse en un actor que module las palabras y promueva la concordia.

Hoy y mañana se reunirán prácticamente todos los políticos de primera línea de México. Se extrañará la voz de Andrés Manuel López Obrador, pero ahí estarán los líderes de PT y Convergencia, y más de un analista cercano a sus planteamientos.

La mayoría de los presentes ha hecho una suerte de autocrítica pública y el compromiso de aprovechar el simbolismo del 2010 para perfilar los acuerdos que saquen al país político, y al país-país, del marasmo.

Se necesita una alta dosis de ingenuidad para creer que algo bueno saldrá de las palabras que expresen en este foro los protagonistas de la generación del fracaso. Pero, en fin, quizá esta vez sea diferente.

De alianzas y congruencias

Agustín Basave
abasave@prodigy.net.mx
Profesor-investigador de la Universidad Iberoamericana
Excélsior

Está a discusión la pertinencia de las alianzas partidistas. El detonador son las elecciones en varios estados —particularmente Oaxaca y Puebla— en las que el PAN y el PRD pretenden acordar candidaturas comunes o coaliciones. Sus críticos los acusan de oportunismo.

¿Cuáles son los criterios para trazar fronteras entre partidos políticos? En buena tesis, deben ser bastante rígidos para constituir opciones diferenciadas ante el electorado y suficientemente flexibles para evitar su proliferación. ¿Y entonces cuántos partidos debe haber en un país, uno o dos, diez o veinte? Aunque eso depende de variables históricas y socioculturales, no es descabellado afirmar que con uno no habría democracia y con veinte no habría gobernabilidad. Vamos, sin ánimo de reducir un asunto tan relativo a una receta de cocina, podría decirse que un número razonable está entre dos y diez. Ahora bien, una vez deslindados, los institutos políticos teóricamente no tendrían por qué aliarse. Se trata de agrupaciones diseñadas entre otras cosas para evitar la atomización en la búsqueda y el ejercicio del poder y por ende, si dos o más de ellas encontraran coincidencias ideológicas, programáticas y estatutarias para justificar un maridaje electoral, probablemente deberían fusionarse permanentemente en una sola.

Eso dice la teoría. En la praxis las cosas, desgraciadamente, no son tan sencillas. Las alianzas son necesarias para gobernar cuando un partido no cuenta con mayoría en el Congreso o Parlamento, y son válidas en ciertas circunstancias para competir en las elecciones. Desde luego, cuando surge una sociedad electoral, debe crear un programa de gobierno consensuado de cara a la sociedad. Esta es una de las razones por las que considero que el régimen parlamentario es mejor que el presidencial: su diseño institucional obliga a quienes se alían a hacerlo con una plataforma común y de largo aliento. En el presidencialismo eso no ocurre. Los tratos entre partidos para ir juntos en unos comicios suelen ser coyunturales, y no hay incentivos para que las negociaciones entre el Ejecutivo y el Legislativo den como resultado algo más que arreglos casuísticos y volátiles.

En México está a discusión la pertinencia de las alianzas partidistas. El detonador son las elecciones en varios estados —muy particularmente Oaxaca y Puebla— en las que el PAN y el PRD o el DIA pretenden acordar candidaturas comunes o coaliciones. Sus críticos los acusan de oportunismo: aducen la incompatibilidad entre derecha e izquierda y la disfuncionalidad del posible gobierno emanado de esa cruza. Panistas y perredistas radicales y analistas de buena fe los critican por convicción, sin agenda escondida, pero otros lo hacen para defender los intereses del PRI. Los líderes de este partido han atacado con virulencia inusitada la fórmula PRD-PAN, cosa que no harían si su temor de perder bastiones estatales no fuera muy grande. Ese repentino prurito de pureza ideológica carece de credibilidad porque proviene de políticos extraordinariamente pragmáticos que, cuando les conviene, recurren a peores impurezas o callan ante connivencias mucho más cuestionables. Las que sí son creíbles son las encuestas que esos mismos políticos consultan y que sugieren que la suma de perredistas y panistas puede vencer a los priistas en estados en que se consideraban invencibles.

Cuando digo que en ciertas circunstancias esas alianzas son válidas me refiero justamente a eso: el beneficio de derrotar a grupos caciquiles enquistados en el poder es mayor que el costo de la presunta incongruencia de los aliados. Y es que el objetivo no es sólo lograr la alternancia ahí donde no se ha dado, sino primordialmente sacar del poder a una facción corrupta de un partido, en este caso a lo peor del viejo priismo. Se trata de algo más que ganarle al PRI: se trata de ganarle a esa parte del PRI que amenaza con adueñarse de un todo cuyo poderío resurge y cuya relevancia en la gobernanza de México crece. He aquí mi razonamiento. Por supuesto que el del PAN y del PRD contiene un móvil adicional: quieren impedir que los priistas gobiernen en 2012 estados con muchos electores. Porque en estos tiempos de feudalismo los gobernadores, y más ese tipo de gobernadores, suelen inclinar con su presupuesto la votación de sus entidades a favor de su candidato presidencial. Sospecho que Felipe Calderón estará dispuesto a ceder en la exigencia del reconocimiento de su némesis con tal de quitar al priismo ese almácigo de votos.

No creo que esas alianzas deban ser norma sino excepción. Pero sí creo viable construir programas de gobierno de seis años en el que panismo y perredismo concilien sus diferencias en dos o tres estados, y que las fricciones que emerjan valen la pena si lo que se logra es derrocar cacicazgos. Por cierto, la reforma política del Presidente incluye la segunda vuelta, que induce al electorado a votar por uno de dos partidos. Los votantes del candidato que quedó en tercer lugar tienen que escoger a uno de los dos primeros, formando así una alianza de facto que bien podría ser entre el PAN y el PRD y que en cualquier caso no es programática. Supongo que pronto se escucharán las mismas voces de indignación frente a una iniciativa que fomenta la incongruencia que achacan a los aliancistas del 2010.

¿Más consumo = reactivación?

Arturo Damm Arnal
arturodamm@prodigy.net.mx
La Crónica de Hoy

Un lector me asegura, y lo cito, "que sí era (al inicio de la recesión) factible subir los salarios de todas las personas económicamente activas con la finalidad de aumentar el consumo e intentar en una de sus partes la reactivación económica", afirmación ante la cual me pide mi opinión, que con gusto le doy.

Primero, ¿qué procedimiento se hubiera usado para subir los salarios de todas las personas económicamente activas? ¿Un decreto presidencial? ¿Una ley redactada y promulgada por el Poder Legislativo? ¿Un llamado a la atención de los patrones? ¿Alguna amenaza de parte de los sindicatos?

Segundo, y suponiendo que se hubiera resuelto la cuestión del cómo, ¿en función de qué se hubiera determinando la cuantía del incremento salarial, sin olvidar que, al final de cuentas, los aumentos al salario, si no ha de salir más caro el caldo que las albóndigas, no pueden ser más que consecuencia de los incrementos en la productividad del trabajo, misma que no se incrementa de la noche a la mañana?

Tercero, y suponiendo resueltos los dos puntos anteriores, ¿cuáles hubieran sido las consecuencias en las empresas que, por los efectos de la recesión, no hubieran podido otorgar el incremento salarial a todos sus trabajadores? Hubieran tenido que despedir a algunos para, con lo así ahorrado, otorgar el aumento salarial a los otros, generándose así un mayor desempleo.

(No olvidemos que, en tiempos de recesión, el objetivo debe ser mantener el empleo, no aumentar el salario, y que, en muchos casos, mantener el primero puede implicar sacrificar lo segundo)

Cuarto, y suponiendo resueltos los tres puntos anteriores, no debemos olvidar que lo que se les pagó de más a los obreros, razón por la cual podrán consumir más, necesariamente salió del bolsillo de alguien, muy probablemente los patrones, razón por la cual consumirán menos, siendo que el consumo total no amentará: unos consumirían más, otros consumirían menos, y el menor consumo de los segundos compensará el mayor consumo de los primeros.

Quinto, y dado que, según lo dicho por mi lector, el fin de su receta es intentar, en una de sus partes, que obviamente es el consumo, la reactivación económica, le recuerdo que la verdadera reactivación no es la del consumo, sino la de la producción, y que, suponiendo que realmente se logre un mayor consumo general, el mismo no necesariamente será causa eficiente de una mayor producción. Si para aumentar la producción bastara un mayor consumo, nunca habría recesiones: bastaría que, con emisión primaria de dinero, se mantuviera el consumo. Obviamente las cosas no son tan sencillas.

Al analizar la receta de mi lector hay que tener presente, en primer lugar, que un mayor consumo de los asalariados, producto de un aumento salarial por decreto, no da como resultado un mayor consumo general; en segundo término, que un mayor consumo general, suponiendo que se logre, no necesariamente es causa eficiente de una mayor producción y, por último, que la verdadera reactivación es la de la producción, no la del consumo.

Guerra al narcotráfico

Jorge G. Castañeda
jorgegcastaneda@gmail.com
El País

Hace poco más de tres años, el presidente mexicano vistió una casaca militar y declaró una guerra frontal de gran escala contra el narcotráfico, enviando al Ejército a las calles, carreteras y pueblos de México. En aquel momento, Felipe Calderón recibió un amplio respaldo, interno y externo, por una decisión vista como valiente y necesaria. Se esperaban rápidamente resultados tangibles.

El Gobierno de Bush prometió respaldo estadounidense -la llamada Iniciativa de Mérida, pactada en 2007-, Obama reiteró su apoyo en 2008, y las encuestas de opinión pública demostraban que Calderón, de un golpe, había dejado atrás las angustias de su estrecha y cuestionada victoria electoral, ganándose la confianza del pueblo mexicano. Hoy, las cosas se miran de manera diferente. Por fin ha surgido un debate nacional en México sobre la guerra contra el narco, que debió haberse realizado mucho antes: en la campaña electoral de 2006, durante la cual ninguno de los candidatos, y mucho menos Felipe Calderón, se la propusieron a la sociedad mexicana.

Muchos -que votamos por Calderón y apoyamos con entusiasmo sus propuestas de reforma política, por ejemplo- hemos sostenido desde el principio de su sexenio que, al igual que la invasión de Irak, la guerra contra la droga en México fue optativa: no debió haber sido declarada, no se puede ganar y le está causando un daño enorme a México. Un creciente número de mexicanos comparte esta opinión.

Los resultados brillan por su ausencia; la violencia en el país aumenta. En los primeros ocho días del año, tuvieron lugar 223 ejecuciones, el doble del mismo periodo del 2009, y tres veces más que en 2008 o 2007. Durante el año recién transcurrido, se registraron más de 6.500 ejecuciones, superando el total del año pasado, el doble de 2007. De las más de 220.000 personas arrestadas por vínculos con el narcotráfico desde que Calderón asumió su cargo, las tres cuartas partes han quedado en libertad y apenas 5% de las 60.000 restantes han sido juzgadas y sentenciadas. Al concentrarse los esfuerzos en impedir el tráfico vía México de cocaína colombiana a Estados Unidos, la superficie sembrada de amapola y marihuana en el país ha crecido, según el Gobierno de Estados Unidos. La producción potencial de heroína pasó de 13 toneladas en 2006 a 18 en 2008, la de goma de opio de 110 toneladas a 149, y la de cannabis subió ligeramente, alcanzando 15.800 toneladas. Pero las restricciones al transbordo de cocaína no causaron mayor mella en los precios al menudeo en Estados Unidos, que se dispararon en 2008 para luego estabilizarse en 2009en niveles inferiores a sus picos históricos de los noventa. Por otra parte, Human Rights Watch, Amnistía Internacional y la Revisión por Pares Universal del Consejo de Derechos Humanos de la ONU han documentado, con mayor o menor precisión y evidencia, un incremento de violaciones a los derechos humanos, y una ausencia notable de responsables procesados por las mismas.

Desde comentaristas como el director editorial del diario Reforma, Rene Delgado, hasta el líder del izquierdista PRD en el Senado, Carlos Navarrete, y el gobernador priísta de Coahuila, en días recientes han aflorado más dudas que nunca sobre los orígenes de la guerra, sus perspectivas y sus costos. Sus justificaciones han resultado falsas (de acuerdo con las mismas cifras del Gobierno, el consumo de estupefacientes en México no ha crecido en el último decenio, y la violencia, medida por el número de homicidios por 100.000 habitantes, se había reducido desde 1992 hasta el 2007), o alarmistas (México se hallaba al borde de la colombianización).

Cobra cada día más fuerza la idea de que la única explicación satisfactoria, aunque no demostrada, de declaración de guerra consistió en el deseo de Calderón de legitimarse, en vista de las dudas en torno a su elección en 2006, dudas que sus seguidores nunca compartimos. Lo logró: sus índices de popularidad subieron y se han mantenido a niveles comparables a los de sus predecesores.

Frente a este escepticismo, el Gobierno de Felipe Calderón ha procurado mejorar su defensa. La más inteligente e ilustrada se halla en un artículo publicado en la revista Nexos por Joaquín Villalobos, el ex comandante guerrillero salvadoreño, quien fue contratado como asesor por el Gobierno mexicano desde 2005, primero por la Secretaría de Seguridad Pública y posteriormente por la Procuraduría, para la cual trabaja desde 2006. Al tratar de refutar Doce mitos sobre la guerra contra el narco, Villalobos, que siempre fue considerado como el más brillante de los militares revolucionarios de su país, aprovecha la distancia de una mirada externa y deja de lado algunas críticas al Gobierno, acepta otras, y se concentra en una tesis.

Comparte una postura de muchos críticos: la violencia en México es mucho menor que en buena parte del resto de América Latina, y México no es Colombia (Mito # 2); tampoco rebate la afirmación de que dicha violencia iba en descenso hasta 2006. Acepta que la legalización de la mariguana es una alternativa parcial, pero, como subrayan muchos, sólo de la mano de Estados Unidos (Mito # 10): "Sin la participación de Estados Unidos y Europa una estrategia de este tipo (la legalización), aplicada en México o Colombia, por ejemplo, sería un suicidio para la seguridad de estos países". Insiste como muchos, en las diferencias entre México y Colombia.

Pero concentra su esfuerzo en una cierta interpretación de las dudas dirigidas al Gobierno al que aconseja: "No se debió confrontar al crimen organizado". (Mito # 1) Y explica, de manera un poco contradictoria, cómo, en una guerra, si no se gana se pierde, cómo el Estado mexicano, sin correr el peligro de colombianizarse, sí podía haber sido capturado por el crimen organizado, que habría pasado de algunos Estados a la misma capital de la República: "No hacer nada podría haber llevado a México a una situación similar a la que enfrentó Colombia a finales de los ochenta... El nivel de violencia actual en México deja bien claro que el monstruo era real, fuerte y peligroso".

El problema para muchos mexicanos críticos de la embestida gubernamental yace en la relatividad de estos temores. A diferencia de muchos de sus colegas del FMLN, Villalobos no pasó largos ratos en México durante la guerra salvadoreña, ni vivió en México después de la firma de la paz en 1992. Lo cual tal vez le impida ubicar el dilema mexicano en su pleno contexto histórico, al afirmar que: "En el pasado los narcos eran un problema policial de segundo orden y para lidiar con ellos se requería una lógica operacional local y no una estrategia de Estado. Durante muchos años no fueron un tema central ni para México ni para nadie".

Cualquier mexicano que recuerde los episodios de la guerra del narco en Sinaloa, Chihuahua y Guadalajara en aquellos años; la grave crisis con Estados Unidos que implicó la ejecución del agente de la DEA Enrique Camarena; la captura de la Dirección Federal de Seguridad entera por el crimen organizado, al grado que fue disuelta por el presidente Miguel de la Madrid; la violencia de capos como Caro Quintero, Félix Gallardo, García Abrego, Carrillo Fuentes, los Arellano Félix y otros; o el bochorno que le causó al presidente Ernesto Zedillo en 1998 que su zar antidrogas, un general del ejército, resultara narco, podría discrepar de Villalobos. Por supuesto que se trataba entonces y ahora de un tema central para México. Lo era -con mayúsculas- en la política interna, en las relaciones internacionales del país, y en la economía regional de zonas que entonces, como ahora, vivían del narco.

Quizás la necesidad de contar con un consejero y defensor externo creíble, revela la complejidad del reto que enfrenta Felipe Calderón. Se ve obligado a recurrir a apoyos como el de Villalobos -al grado de solicitarle que presentara la estrategia gubernamental ante los embajadores y cónsules de México durante su reunión anual hace unos días- porque son los mejores y los únicos. Pero argumentos construidos a la distancia, por lúcidos que parezcan, difícilmente podrán convencer a una sociedad mexicana que cada día se cansa más de una guerra fallida y sin fin.

enero 24, 2010

'Sayonara!' por Paco Calderon

Continúa la negación del sida

Luis González de Alba
Se descubrió que...
Milenio

Vivimos tiempos de creencias extraordinarias: la gente cree a pie juntillas en un gigantesco hombre patón del que sólo se tiene la foto de una sombra entre árboles de una montaña, en un monstruo acuático cuya foto fue hecha con un juguete de 30 centímetros, reconocieron los bromistas; el chupacabras sigue dando para documentales en canales antes serios, la Virgen de Guadalupe se sigue apareciendo en tinacos manchados y bajo puentes de carreteras.

Pero también vivimos negaciones extraordinarias: el sida no existe. El sida, señoras y señores, no es sino resultado de la pérfida combinación de alcohol, drogas, orgías, desenfrenos, sexo y sudor que se paga con merecidas lágrimas. El aumento de casos en mujeres casadas, los miles de bebés con sida de nacimiento, antes de que se arrojen a la promiscuidad, y, sobre todo, la súbita detención de las muertes a partir de nuevos antirretrovirales desde 1994, es una perversa manipulación de consorcios médicos, dicen.

Como el fraude que nadie sabe explicar cómo y cuándo se cometió contra el candidato presidencial del PRD, sin tocar ni perjudicar a sus candidatos a senadores y diputados, así de claro es que el sida no existe.

Una prueba irrefutable de la eficacia de un medicamento, lo sabe quien haya pedido un remedio en una farmacia, es que la enfermedad cede. La prueba de la relación causa-efecto entre el retrovirus denominado VIH y el síndrome conocido como sida, con su abatimiento de las defensas corporales, fue la eficacia del primer medicamento: el AZT. Enfermos terminales recuperaron peso y volvieron a sus trabajos (porque, para asombro de los negacionistas, resulta de que trabajan). Al año todos habían recaído. La conclusión no fue “el sida no existe”, sino “el remedio falló” y la explicación nos la ofrecen todos los antibióticos: al descubrir la penicilina, nada se le resistía. Hoy está casi olvidada.

Pero los negacionistas no son simplemente ridículos esperpentos como los que afirman que ningún cohete ha logrado salir de la atmósfera terrestre (y son millares, con pruebas de cómo las potencias nos engañan, pero sin respuesta para el porqué). Los negacionistas del sida han causado, con la suspensión de los tratamientos, unas 330 mil muertes nada más en Sudáfrica.

En Aids and Behavior, Myron Essex y Pride Chigwedere, de la Harvard School of Publica Health AIDS Iniciative, hacen cuentas a los negacionistas. Los llamados “cocteles triples”, combinaciones de tres, en ocasiones más, antirretrovirales, han detenido la tasa de mortalidad y convertido el sida en una enfermedad crónica, como la diabetes. Los datos están disponibles en todos los países, en reportes como la segunda edición de 25 años de sida en México. Logros, desaciertos y retos, a cargo de José Ángel Córdova Villalobos, Samuel Ponce de León y José Luis Valdespino.

Son casi 500 páginas tamaño carta, donde unos 40 autores dan cuenta de la enfermedad y, sobre todo, de su detención: el sida en mujeres, en jóvenes, en recién nacidos. Los medicamentos, disponibles en servicios públicos y hasta en el Seguro Popular, han logrado que la pandemia amaine. Que las tasas de mortalidad se hayan reducido de forma drástica no conmueve a los negacionistas. Como a los creyentes en el fraude del 2006, los mueve su fe. Y ya sabemos que la calidad de la fe se prueba por su resistencia a los datos más abrumadores: no hay terremoto en país de pobreza extrema que cancele la fe en un Dios de infinito amor.

“Los negacionistas refutan que el VIH cause el SIDA, que los fármacos antirretrovirales sean útiles, y, por último, que millones de personas en el mundo entero hayan muerto de sida. Los negacionistas del sida son un creciente movimiento que tiene considerable visibilidad en la Internet. A pesar de sus puntos de vista, se estima que del año 2000 al 2005, al menos 330 mil sudafricanos murieron prematuramente y 35 mil bebés fueron infectados con VIH como resultado de la decisión tomada por el ex presidente Thabo Mbeki de retirar los fármacos antirretrovirales, basándose en opiniones de negacionistas estadunidenses”, señalan los autores en AIDS and Behavior.

Essex y Chigwedere señalan los potentes efectos de los tratamientos anti VIH y cómo se perdieron oportunidades en Sudáfrica por atender un completo sinsentido, “responden los argumentos de los negacionistas del sida con robusta evidencia científica.” Pero, como lo sabemos quienes hemos intentado pedir fundamentos a los que trompetean el fraude del 2006, nada se puede hacer contra una fe bien consolidada.

“Hay necesidad de honestidad y revisión por pares en situaciones que impactan las políticas de salud pública. Cuando el negacionismo del sida entra a la práctica de la salud pública, las consecuencias son trágicas.”

Artículo completo gratis en: http://www.springerlink.com/content/108174nr1788q73w/?p=00d67412f8b3409aad6df2854871de37&pi=0

enero 22, 2010

Las razones de Beltrones

Francisco Martín Moreno
fmartinmoreno@yahoo.com
Excélsior

Un fisco fuerte cuenta con mayores posibilidades de acometer exitosamente una política social más justa, que un erario con las arcas vacías.La experiencia internacional demuestra que, cuando se han disminuido los gravámenes, la actividad económica observa una aceleración sorprendente.

A Manlio Fabio Beltrones le asiste la razón al proponer un impuesto generalizado al consumo y al ingreso con tasas menores a las vigentes. Los fiscos de la mayor parte del mundo han orientado su actividad tributaria a gravar mayoritariamente el gasto, no sólo por la facilidad administrativa que implica, sino por la generosidad evidente que se descubre en el momento de medir los resultados de la recaudación. Si el objetivo consiste en lograr que todos los mexicanos contribuyamos con nuestros impuestos a financiar lo más sanamente posible el Presupuesto de Egresos, resulta entonces inadmisible que millones de contribuyentes, parapetados en la economía informal, logren escapar a nuestras leyes fiscales, tal como lo hacen, legalmente, algunas empresas poderosas del país, por ejemplo las productoras de alimentos y medicinas.

¡Por supuesto que, aun cuando parezca una paradoja, al reducir la tasa del IVA del 16 al 12%, la recaudación no sólo no se desplomará, sino que, al tratarse de un gravamen generalizado, aquella aumentará en cientos de miles de millones de pesos, con los cuales el gobierno podría satisfacer con más eficiencia las necesidades de los más necesitados. Un fisco fuerte cuenta con mayores posibilidades de acometer exitosamente una política social más justa, que un erario con las arcas absolutamente vacías. La experiencia internacional ha demostrado, hasta la saciedad, que cuando se han disminuido los gravámenes, como lo propone Beltrones, quien sugiere reducir también la tasa del ISR del 30 al 25%, la actividad económica observa una aceleración sorprendente y a la inversa, un fisco miope que pretende imponer gravámenes excesivos, sólo logra deprimirla. Acontece lo mismo con las tasas de interés: cuando éstas se bajan se calienta la economía y, al incrementarse, se enfría el proceso productivo. Si Hacienda permitiera, a título de ejemplo, la depreciación acelerada de automóviles, es evidente que tanto las personas y las empresas adquirirían más vehículos para aprovechar la ventaja fiscal, con lo cual se recaudaría más IVA, más ISAN, más ISR, se estimularía a la industria y al comercio y se contratarían más puestos de trabajo, desde el momento en que las armadoras y distribuidoras venderían muchísimos más vehículos…

Beltrones debe contemplar con meridiana claridad las monstruosas devoluciones que se embolsan las empresas productoras de alimentos y medicinas al estar exentas del IVA. Las devoluciones por sus compras, a cargo de un fisco muy debilitado, significan decenas de miles de millones de pesos anuales. A los desposeídos no se les puede ayudar sangrando irresponsablemente al erario.

Uno de los grandes obstáculos de la contratación de trabajadores formales lo constituye las pesadísimas cargas tributarias a las nóminas, que van del 30 al 35%, situación que orilla a cientos de miles de empresarios a contratar mano de obra informal, ilegal, y evadir a los fiscos, para poder ser más competitivos y lograr la supervivencia de sus empresas. En este esquema se sustituirían los impuestos a las nóminas por impuestos al consumo. Un gravamen adicional del 8% al consumo, o sea, 23 o 24% de IVA, permitiría extender el seguro de invalidez y el de vida a 41 millones de trabajadores en comparación con 14 millones que hoy lo disfrutan; facilitaría la contratación de decenas de millones de trabajadores incorporándolos a la formalidad para poder disfrutar legalmente de las prestaciones del IMSS y del Infonavit; se protegería a todos los trabajadores asalariados con un seguro de desempleo; se reducirían los costos laborales de carácter tributario de aproximadamente 800 mil empresas legalmente establecidas; se facilitaría la legalización de cientos de miles de empresas que ya podrían acceder al crédito y a la banca; se incorporarían 26 millones de trabajadores al sector formal con las consecuentes ventajas en el ahorro nacional a través de las afores y se contaría con muchos más recursos para atender a los desposeídos. En síntesis, al desplomarse el costo de contratación legal de trabajadores se disparará la creación de empleos, y se rescataría al IMSS de la quiebra. Cada mexicano asalariado podría tener su propia cuenta de afore. Una maravilla, ¿no..?

Beltrones tiene razón. Ahora a luchar en contra de los demagogos e ignorantes…

El efecto Chávez impulsa la derecha “civilizada”

Fran Ruiz
fran@cronica.com.mx
La aldea global
La Crónica de Hoy

Casi sin hacer ruido, el péndulo en varios países latinoamericanos se ha movido a la derecha. Algo está cambiado en la región y el responsable en gran parte de este fenómeno es Hugo Chávez, quien paradójicamente pasará a la historia contemporánea como el político latinoamericano que más ha hecho por consolidar la derecha como una opción moderada en contraposición al gobierno autoritario y populista que encabeza el caudillo izquierdista venezolano.

El último país en mover el péndulo ha sido Chile, país con unos indicadores económicos, sociales y de cultura democrática en las antípodas de Venezuela. Allí no estaba en juego esa división maniqueísta del mundo que hace Chávez entre neoliberales-imperialistas contra socialistas-procastristas, lo que triunfó en Chile fue el deseo de un cambio, de una transición tranquila de Concertación centroizquierdista que gobernó dos décadas a una derecha domesticada y limpia de su pasado represor.

No había más que ver el abrazo electoral del perdedor, el candidato oficialista Eduardo Frei, al ganador, Sebastián Piñera, para comprobar el nivel de madurez democrática que se ha logrado en Chile.

Es cierto que la derecha pinochetista votó a Piñera para impedir que la coalición entre socialistas y democristianos siguiera gobernando; es cierto también que en la noche del triunfo electoral se vieron chilenos levantando bustos del dictador; pero lo importante es que el empresario millonario ha prometido, ya como presidente electo, que no desmontará lo construido por la Concertación y que “construirá puentes y derribará divisiones”. Ni un guiño, pues, al pinochetismo.

Efectivamente, los chilenos confiaron en Piñera porque lo identifican con la derecha “civilizada”, porque saben que no invocará el autoritarismo, en definitiva que no tiene el menor interés en resucitar el pinochetismo, de igual manera que los españoles en su día votaron por el conservador José María Aznar, después de una década de gobiernos izquierdistas, porque sabían que ya nadie se atrevería a restaurar el franquismo.

Es cierto, por otro lado, que Chávez no fue el centro de la campaña chilena —es un personaje irrelevante, que más que temor provoca risa—, pero es significativo que las primeras declaraciones de Piñera sobre política exterior hayan sido para dejar claro que sus diferencias con el venezolano son “profundas y tienen que ver con la forma en que concibe y practica la democracia, así como su modelo económico”.

Más consecuencias regionales del “efecto Chávez”: Honduras. El derechista Porfirio Lobo se prepara la semana que viene para asumir el poder y, lo que es la vida, lo hará con el agradecimiento del caído en desgracia Manuel Zelaya por permitirle salir del país con su familia con rumbo a República Dominicana.

Lobo ganó efectivamente las elecciones, pero sabe que lleva el pecado original de haberse beneficiado de unas elecciones que montó un gobierno golpista, por eso pretende marcar diferencia desde el primer momento y ya ha anunciado que encabezará “un gobierno respetuoso de los derechos humanos donde ningún ciudadano hondureño se verá perseguido por sus convicciones políticas”. En otras palabras, que intentará gobernar como otro mandatario derechista, el panameño Ricardo Martinelli, líder absoluto de popularidad en el continente con un asombroso 91 por ciento de aprobación.

Es patente, por otro lado, que, excepto el boliviano Evo Morales, esta misma encuesta de Mitofsky hunda en la lista de popularidad a todos los gobernantes que optaron por el modelo Chávez de autoritarismo, desde el paraguayo Fernando Lugo al ecuatoriano Rafael Correa, pasando por el propio presidente venezolano y, cerrando la lista de los más aborrecidos, el nicaragüense Daniel Ortega y la argentina Cristina Fernández.

No es desde luego una novedad este movimiento pendular a la derecha empujado, muy a su pesar, por Chávez. ¿Cuántos peruanos y mexicanos olieron ya hace cuatro años la amenaza que se avecinaba de haberse decantado por candidatos prochavistas, que llegaron incluso a estar por arriba en las encuestas?

Hasta el mismísimo Lula da Silva debería empezar a preocuparse, ya que su gran popularidad y su izquierda “civilizada” parece que no garantizan plenamente que gane las elecciones presidenciales de 2011 su candidata, Dilma Roussef, que está por detrás en las encuestas que encabeza el derechista José Serra.

Si Brasil da un vuelco, la izquierda moderada latinoamericana, que tan buenos frutos ha dado donde ha gobernado —Uruguay, Chile, el propio Brasil— podría entrar en peligro de extinción, opacada por una derecha que reclama el mismo espacio ideológico centrista, y sobre todo por el daño infinito que está creando la imagen de una Venezuela cada vez más parecida a Cuba en niveles de inmovilismo y represión. Una pena.

Palabras y patentes

Antulio Sánchez
Internet
twitter.com/tulios41
tulios41@yahoo.com.mx
Milenio

La lucha por los derechos de propiedad intelectual o de autor tiende, en ocasiones, a emular las batallas libradas por los grupos fundamentalistas o viceversa. En Malasia, por ejemplo, el gobierno impide a grupos cristianos usar el término Alá como traducción de Dios. Y la disputa se traslada a los tribunales para dirimir si tienen derecho a usarla.

Hoy vivimos una época regida por el individuo y lo propio, característico de la era de las marcas, las patentes y la inexorable y perenne apropiación de los signos. Las ideas hoy valen mucho menos que las palabras concretas, que son las que incluso respaldan las grandes estrategias mercantiles globales.

Parece que el tiempo le ha dado la razón a lo nominalistas que decían que las ideas eran sólo ilusiones. Hasta ahora, y a pesar de que pulule el discurso de que en los tiempos que corren el conocimiento es el gran pivote de las economías, lo cierto es que las ideas que éste genera no se pueden patentar (por lo menos hasta este momento) sino sus síntesis de aplicación. Es por eso que más que ideas o teorías se puede patentar un nombre y pasar a ser propietario del uso comercial del mismo.

De esa manera, los individuos son dueños de la palabra “apple” o “ventana”, por ejemplo, y a tal grado ha llegado esa apropiación que la misma Google vende, vía subastas, palabras clave que pueden servir para comercializar prácticas o productos. El éxito creciente de la propiedad intelectual y de la “apropiación” vertiginosa de términos de uso común, que eran patrimonio global, testimonia esa acelerada y creciente adjudicación de vocablos y palabras que carecían de propietarios.

En la actualidad se multiplican acuerdos globales que, en nombre de los derechos de propiedad intelectual, benefician los intereses de las grandes corporaciones. Hoy, es cierto, que lo común y lo universal ya no gozan de glamur alguno y quien se pronuncie por ello puede ser tachado de un comunista desfasado. En los tiempos que corren, el fundamentalismo en torno a la propiedad intelectual se ha matrimoniado con una especie de nominalismo conservador para descartar el sentido de la propiedad común, construyendo murallas con palabras patentadas o alrededor de las mismas.

Haití: del Estado fallido al Estado natural

José Antonio Crespo
Horizonte político
Excélsior

Todos sabemos que el Estado haitiano es cercano a lo que se ha definido como Estado fallido, pero esa endeble estructura se colapsó también con el terremoto de la semana pasada. Ese país pasó en unas horas del Estado fallido al estado de naturaleza hobbesiano. A los daños físicos y humanos provocados por el temblor, se le pueden sumar unos de mayor extensión, producto justamente de la ausencia de orden, autoridad, legalidad. Situaciones como las que vive hoy Haití, en que los ciudadanos empiezan a pelear y recurrir a la violencia para obtener los insuficientes víveres que por el desorden alcanzan a llegar, confirman una vez más que era aproximada la imagen que de la naturaleza humana tenían filósofos políticos como Tucídides, Nicolás Maquiavelo y Thomas Hobbes. Ante un conflicto entre el interés personal y el de los demás, y donde la propia supervivencia está en juego, la mayoría opta por satisfacer primero las necesidades y ambiciones propias. Lo que prevalece es la ley de la selva, o lo que Hobbes llamaba, en su célebre Leviatán (1651), el estado de naturaleza: “Si dos hombres desean la misma cosa, y en modo alguno pueden disfrutarla ambos, se vuelven enemigos, y en el camino que conduce al fin (que es, principalmente, su propia conservación…), tratan de aniquilarse o sojuzgarse uno al otro”.

Y por eso mismo la anarquía puede traducirse en una guerra social generalizada, a menos que exista una entidad superior, con capacidad coercitiva, para obligar a los miembros de la comunidad a apegarse a ciertas reglas de convivencia y civilidad social. “Con todo ello —continúa Hobbes—, es manifiesto que durante el tiempo en que los hombres viven sin un poder común que los atemorice a todos, se hallan en la condición o estado que se denomina guerra, una guerra tal que es la de todos contra todos… existe continuo temor y peligro de muerte violenta, y la vida del hombre es solitaria, pobre, tosca, embrutecida y breve”.

La figura de anarquía suele considerarse como una construcción teórica para entender la racionalidad del Estado, que aun en forma rudimentaria existe desde los inicios de la humanidad. Incluso el propio Hobbes así lo maneja, como inexistente en la realidad, aunque creía erróneamente que una aproximación de ella la vivían los indígenas de América: “Acaso pueda pensarse que nunca existió un tiempo o una condición en que se diera una guerra semejante y, en efecto, yo creo que nunca ocurrió generalmente así, en el mundo entero. (Sin embargo) los pueblos salvajes en varias comarcas de América… carecen de gobierno en absoluto, y viven actualmente en ese estado bestial al que me he referido”. No es correcta la apreciación, pues aun entre las tribus más hostiles había jerarquía, mando, liderazgo, reglas de convivencia y castigo a quienes las transgredieran. Pero Hobbes no descarta que aun pueblos que pudieron haber construido ya un orden político, puedan bajo ciertas circunstancias caer de nuevo en una anarquía: “De cualquier modo que sea, puede percibirse cuál será el género de vida cuando no exista un poder común que temer, pues el régimen de vida de los hombres que antes vivían bajo un gobierno pacífico, suele degenerar en una guerra civil”.

Y, en efecto, conocemos a lo largo de la historia situaciones en que, al colapsarse el Estado por la razón que sea, se generan las nocivas dinámicas hobbesianas. Como cuando en Irak se desplomó el régimen de Saddam Hussein. Los desastres naturales o las fallas de gran magnitud provocan episodios de anarquía, aun en países avanzados —como durante los apagones de Nueva York— en los que las autoridades fácilmente son rebasadas y surgen las ambiciones y pasiones humanas más primitivas, al colapsarse la institucionalidad coercitiva que puede contenerlas. Haití no está en posibilidad de reconstruir su Estado en medio de esta crisis. De ahí la urgencia de que la comunidad internacional intervenga con ese fin. La ONU ha dispuesto el despacho de policías y militares pero, ante la magnitud del desastre, no serán suficientes, y por ello EU intervendrá en la reconstrucción, algo racional pese a las suspicacias que despierta todo movimiento que hace la potencia fuera de sus fronteras. Pero sería peor dejar a los haitianos a la deriva, y por eso miles de ellos reclaman la presencia estadunidense. Lo ideal, desde luego, sería la incorporación permanente —y no sólo fugaz— de otras naciones en la reconstrucción del país, para equilibrar la presencia de Estados Unidos. Algo, sin embargo, poco probable.