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enero 05, 2010

Héroes muy poco heroicos

Román Revueltas Retes
revueltas@mac.com
Interludio
Milenio

Aquí van unas líneas para alebrestar a los patrioteros, señoras y señores, y para merecer el calificativo de “antimexicano” que tanto les gusta endosarme. Nuestra historia está hecha de mentiras y nuestros héroes, por lo general, no son nada heroicos. Vamos por partes: el cura Hidalgo, ese señor que aparece en los billetes de banco y cuyo nombre figura obligadamente en una calle de cada colonia, barriada, municipio y asentamiento irregular de este país, era un tipo más bien sanguinario e impulsivo que se adelantó a los acontecimientos provocando masacres innecesarias siendo que la independencia, en sentido estricto, la consumó un personaje, Agustín de Iturbide, que no goza de particular popularidad hasta la fecha. Otro cura, José María Morelos, imaginaba un Estado tan alejado de los principios liberales que se hubiera entendido a la perfección con los ayatolas que han instaurado la teocracia en Irán. Lo peor, sin embargo, es que toda la historia del México independiente, a partir de 1821, es un recuento de enfrentamientos fraticidas, guerras, traiciones, asonadas y rompimientos del orden constitucional. El mexicano más infame de todos los tiempos, Antonio López de Santa Anna, recibió todavía la amable solicitud de tomar las riendas de la nación en 1853, luego de sus catastróficas gestiones anteriores y de haber perdido la mitad del territorio de la nación. Ah, y pidió que lo llamaran Su Alteza Serenísima. El próximo retorno del PRI al poder es una mera anécdota en comparación.

Llegamos así a la dictadura de Díaz, un raro período de estabilidad (las vías de ferrocarril que usamos hoy día las construyó él, para que vean cómo hemos progresado en 100 años) y, luego, al episodio de la sacrosanta Revolución Mexicana que, más bien, fue otro recuento de escaramuzas, guerrillas aisladas, atrocidades y hambrunas protagonizado por unos rebeldes intolerantes, matones, golpistas y desleales. Se salvan, por ahí, Madero y Juárez, dos liberales de cepa pura en un universo de caudillos brutales. ¿Qué vamos a celebrar en este 2010?