febrero 27, 2010

Coincidencias y...

Jaime Sánchez Susarrey
Reforma

La diferencia más profunda entre la iniciativa presidencial y la priista está en el mecanismo para formar mayoría en el Congreso

Hay coincidencias importantes entre las iniciativas de reforma del presidente de la República y del PRI. Ambas están a favor de la reelección de senadores y diputados y ambas proponen la reducción de 100 diputados y 32 senadores. El punto de acuerdo está al alcance de la mano.

Poco importa si el periodo de reelección para los diputados se fija en nueve años, como propone el PRI, o en 12, como estipula la iniciativa presidencial. Y frente al avance que esto representaría tampoco es relevante que la reelección de alcaldes y de delegados quede como una asignatura pendiente.

Otro punto muy importante son las formas de participación directa. Ambas propuestas coinciden en la creación de mecanismos de consulta popular, pero difieren en el procedimiento.

El PRI establece que a petición del presidente de la República, del 2 por ciento de los ciudadanos inscritos en el padrón o de 2/3 de ambas Cámaras se debe efectuar una consulta popular con efectos vinculatorios. La propuesta presidencial, en cambio, la contempla para las iniciativas preferentes de reforma constitucional. Las diferencias no son menores.

Sin embargo, como en el caso de la reelección, el acuerdo está al alcance de la mano. El espíritu de ambas propuestas es el mismo: poner a consulta directa aquellos temas que no pasan en el Congreso porque las opiniones están muy divididas o porque nadie se atreve a abordarlos. La consulta popular o el referéndum son el único mecanismo capaz de romper esa parálisis parlamentaria.

Las diferencias en otros aspectos son notables. La iniciativa priista propone la ratificación por el Senado de todos los secretarios con la excepción de las secretarías de la Defensa y Marina (y otros organismos como Pemex, CFE, CNA, CNA, etcétera). La intención manifiesta sería mejorar la calidad de los integrantes del gabinete presidencial, tal como ocurre en Estados Unidos.

Pero desde otra perspectiva es una forma de limitar el poder de la Presidencia de la República. El destino de esta propuesta no dependerá sólo de las negociaciones con el PAN, sino de los acuerdos en el interior del PRI -dado el poder y la reticencia que podrían tener algunos gobernadores, como Peña Nieto.

En situación idéntica está la iniciativa de dotar a la Procuraduría General de la República y al Ministerio Público de plena autonomía. El nombramiento del procurador pasaría a ser facultad del Senado de la República por mayoría compuesta (2/3 de los senadores) sin injerencia del presidente de la República. Por razones obvias, la resistencia a este cambio podría provenir, como señalé arriba, del interior del PRI.

La diferencia más profunda entre la iniciativa presidencial y la priista está en el mecanismo para formar mayoría en el Congreso. La intención explícita de la segunda vuelta presidencial empatada con la elección de legisladores es inducir al elector a votar por el mismo partido. La polarización tiende, de manera natural, a formar una mayoría en torno del candidato que gane la contienda. El procedimiento funciona y funciona bien como lo demuestran múltiples ejemplos.

Los priistas, sin embargo, jamás aceptarán ese mecanismo. La negativa formal se funda en que condenan la polarización y la consideran riesgosa. El argumento no tiene muchos asideros ni consistencia. Basta considerar que la gran mayoría de los electores en México son flotantes y no están casados con ningún partido ni ideología.

En realidad, la negativa se funda en un cálculo racional. La segunda vuelta puede perjudicar más al PRI que al PAN por el voto de rechazo. Y además, porque no se puede descartar una alianza PAN-PRD con el objetivo de impedir "el regreso del PRI".

Es por eso que los priistas han sido claros y contundentes. Jamás y bajo ninguna circunstancia adoptarán la segunda vuelta. ¿Qué significa esto? ¿Que la propuesta del PRI no contempla ni diseña ningún mecanismo para salir de los gobiernos divididos? ¿Y que, por lo tanto, la reforma no alcanzará su objetivo fundamental: hacer funcional el régimen democrático?

La respuesta no es simple. La iniciativa del PRI contempla reducir 100 diputados plurinominales. Al hacerlo fortalece el ingrediente representación mayoritaria (300 diputados electos por mayoría en cada uno de los distritos) y fortalece al PRI porque es el partido que tiene mayor y mejor implantación nacional.

La pregunta obligada es: ¿existe una forma de hacer que esa reducción no sólo beneficie al PRI, sino abra oportunidades al resto de los partidos? Sí. ¿Cómo? Primero, eliminando la cláusula que establece que ningún partido puede tener una sobrerrepresentación (porcentaje de diputados referido al porcentaje de la votación obtenida) superior al 8 por ciento. Y, segundo, y ésa es la clave, estableciendo un candado de gobernabilidad.

El candado de gobernabilidad funcionaría sólo para la elección presidencial y le otorgaría al partido que obtuviera la victoria el número de plurinominales necesarios para tener mayoría absoluta en la Cámara de Diputados. Bajo este esquema el PAN habría alcanzado la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados en 2000 y en 2006 (cfr. José Córdova, Para gobernar México, Nexos).

Este mecanismo facilitaría que en el 2012 el nuevo Presidente contara con mayoría absoluta. Pero enfrentaría la condenación de los defensores a ultranza del principio de representación proporcional y difícilmente contaría con el apoyo del PRD. Las denuncias irían en el sentido de un complot contra la izquierda.

El panorama en esta materia, a diferencia de la reelección y el referéndum, es complicado y los pronósticos reservados.

febrero 26, 2010

Truncan sueño reeleccionista de Uribe

La decisión del alto tribunal es inapelable
Por Octavio Pineda / Corresponsal
Reforma

Bogotá, Colombia (26 febrero 2010).- La Corte Constitucional de Colombia rechazó este viernes una ley para convocar un referendo reeleccionista, informó el líder del tribunal, Mauricio González Cuervo.

Por numerosos vicios de trámite, el alto tribunal encargado de velar por la Carta Magna determinó que una nueva reforma a su articulado para permitir una segunda reelección presidencial consecutiva no es posible.

Con esta resolución, el Presidente Uribe no podrá aspirar como candidato para una nueva reelección en los comicios de mayo.

"La Corte Constitucional de la república de Colombia, administrando justicia en nombre del pueblo y por mandato de la Constitución, resuelve declarar inexequible en su totalidad la ley 1354 de 2009, por medio de la cual se convoca a un referendo constitucional", señaló González.

Electo en 2002, Uribe fue reelecto en 2006 por sus logros en seguridad, gracias a una reforma constitucional presentada por el Ejecutivo, aprobada en el Congreso y avalada por la Corte Constitucional en 2005, que entonces aclaró que la reelección presidencial sólo podía darse una sola vez.

En 2008, con el aval de 4 millones de firmas, seguidores de Uribe presentaron al Congreso una iniciativa de ley para convocar a un referendo que preguntaría a los colombianos si estaban de acuerdo en reformar la Constitución para permitir una segunda reelección presidencial consecutiva.

La iniciativa de ley fue aprobada en el Congreso el año pasado, pero había quedado a la espera del aval de la Corte Constitucional.

Entre los diversos vicios de trámite en los que la Corte fundamentó su decisión figuran la violación de topes de financiamiento a la campaña que promovió la iniciativa ciudadana, así como el cambio de la pregunta del texto de referendo en el Congreso.

'Mantras tanto...' por Paco Calderón

La Generación del No

Macario Schettino
schettino@eluniversal.com.mx
Profesor de Humanidades del ITESM-CCM
El Universal

Hace unos días, casi un centenar de personas publicaron un desplegado con el título “La Generación del No”. Con el respeto debido a los firmantes, a la mayoría de los cuales profeso admiración, y cariño personal a algunos de ellos, me parece que se equivocan.

La idea de que se trata de una generación fracasada, me parece, la inició Ciro Gómez Leyva, aunque el epíteto con que titulan el desplegado es de la autoría de Federico Reyes Heroles. Referirse a una generación, si es en el sentido de Ortega y Gasset, que después aplicó con ingenio Luis González y González a nuestro país, tendría que incluir en el calificativo no sólo a los políticos, sino a empresarios, comentócratas, militares y científicos, por lo menos. Ya Felipe Calderón se lo hizo notar a Ciro en una entrevista, y tenía razón.

Pero más allá de esta descripción generacional, el llamado a los políticos para que decidan es un poco extraño. ¿Se piensa acaso que no han decidido por falta de ánimos, por distracción, por simple flojera? Porque si esa falta de decisión corresponde más bien a un problema de fondo, entonces no veo cómo el desplegado pudiese tener alguna utilidad. Y me parece que es éste el caso: la falta de decisiones en México es producto de un problema de fondo.

De acuerdo con los firmantes, hemos dejado de decidir hace 13 años. Me imagino que la última reforma que reconocen es la que creó el IFE, de forma que entendería que se concretan al tema político. Entonces debieron reconocer que además de no tener reformas en esos 13 años, sufrimos una contrarreforma, producto del enojo del PRD después de la elección del 2006. (Seamos justos, varios de los que firman el desplegado rechazaron esa reforma en su momento, y algunos iniciaron un recurso jurídico en su contra.)

Si las reformas a las que hacen referencia no se restringen al ámbito político, sino que incluyen todas aquellas que pudiesen hacer competitiva nuestra economía, entonces habría que analizar por qué éstas no han ocurrido. Y cuando lo hacemos, con una única excepción, veremos que todas las reformas han sido bloqueadas por el PRD, acompañado en varias ocasiones por el PRI, de manera abierta o a trasmano. La excepción es la reforma eléctrica de 1998, que el PAN rechazó. Valdría la pena recordar que en ese mismo 1998 ese partido aprobó la creación del IPAB, que ya era un costo político alto.

Es decir que la Generación del No a que se refieren los firmantes no abarca a todos los políticos. Se reduce a aquellos que, efectivamente, han votado en contra de las reformas o han impedido su presentación durante los últimos 15 años. Trece, pues, si nos quedamos en lo político. No se requiere demasiado esfuerzo para encontrar a este grupo, reitero. Incluye a la casi totalidad del PRD y a una parte del PRI, que hoy coincidentemente es la inmensa mayoría de la fracción parlamentaria de ese partido en la Cámara de Diputados. Son ellos quienes impidieron la reforma fiscal en 2003 y nuevamente en 2009, quienes deformaron la reforma energética, quienes han impedido la presentación de una reforma laboral. No son otros, son ellos.

Queda entonces claro quiénes forman parte de esa Generación del No, de forma que no entiendo por qué no decirlo sin ambages. Si lo que los firmantes desean es un cambio profundo del funcionamiento de nuestra política y nuestra economía, podrían empezar por ser mucho más claros. O es que tal vez no coinciden con esta secuencia lógica, y podrán entonces dar ejemplos que demuestren mi equivocación. Porque puede uno culpar a Vicente Fox y a Felipe Calderón de muchísimas cosas, pero la responsabilidad de que no hayamos hecho las reformas que tanto necesitamos no termina en ellos. Ni siquiera, me parece, tienen parte relevante de ella.

Reitero que el problema es la incapacidad de salir de esa forma de pensar que llamamos nacionalismo revolucionario, que se refleja en no poder explotar el petróleo como país civilizado, ni poder cobrar impuestos como es debido, ni destruir el corporativismo obrero, ni terminar con los subsidios a los campesinos, ni meter en orden a la educación pública, hasta los más altos niveles. Esta mentalidad se mantiene en el PRD y en buena parte del PRI. Y es eso lo que ha impedido las decisiones. No la buena o mala fe de un grupo generacional de políticos. Hay que llamar a enterrar la Revolución, dejémonos de subterfugios.

El nuevo club de países latinoamericanos

Andrés Oppenheimer
El Informe Oppenheimer
Reforma

La reciente cumbre de países latinoamericanos y caribeños realizada en Playa del Carmen, México, decidió crear un nuevo bloque regional que excluirá a Estados Unidos y Canadá, en lo que muchos medios internacionales calificaron como un acto de abierto desafío hacia Washington.

Pero existen tres razones importantes para creer que, pese a las aseveraciones de Venezuela y sus satélites de que el grupo reemplazará a la Organización de Estados Americanos (OEA) y se convertirá en frente contra la política exterior estadounidense, la nueva asociación regional será algo muy diferente.

En primer lugar, muchos de los 32 países que participaron de la cumbre del 22-23 de febrero están atrasados en sus pagos anuales a las Naciones Unidas, la OEA y otras instituciones internacionales, y lo que menos quieren es crear una nueva burocracia.

El Presidente mexicano Felipe Calderón, que presidió la cumbre, dijo que el nuevo grupo -provisionalmente llamado Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe- será un "mecanismo" para discutir asuntos políticos y económicos a nivel latinoamericano, que no intentará reemplazar a la OEA.

Rafael Fernández de Castro, el principal asesor de Calderón en política exterior, me dijo en una entrevista que el nuevo grupo será una cumbre "flexible" que se reunirá anualmente o cada dos años, pero que probablemente no tendrá un edificio propio, ni personal permanente.

Más bien, cada país sede de la próxima cumbre presidirá el grupo por uno o dos años, y proveerá el personal para preparar la siguiente reunión, explicó.

"México considera que no es necesario constituir un organismo, ni crear un acuerdo vinculante", dijo Fernández de Castro. "No queremos gastar dinero en estructuras que consideramos innecesarias".

Entonces, ¿qué será este grupo?, le pregunté.

La idea es reducir -no aumentar- el número de cumbres regionales, respondió.

Mientras que ahora hay dos cumbres anuales que reúnen a los líderes latinoamericanos y caribeños sin la presencia de Estados Unidos, Canadá y España -la Cumbre del Grupo de Río, que se centra en temas políticos, y la Cumbre de América Latina y el Caribe (CALC), que se ocupa del desarrollo y la integración económica-, el nuevo grupo fusionaría ambas cumbres en una sola, dijo.

Según Fernández de Castro, "esto debería ser como las cumbres de Asia-Pacífico de la APEC, que nadie quiere perderse, porque se tratan temas de importancia para todos".

La segunda razón por la que es probable que la nueva comunidad no se convierta en un foro de discursos antiestadounidenses es que la comisión de cinco países designada para redactar la carta constitutiva del nuevo grupo está integrada en su mayoría por países que no quieren crear fricciones con Estados Unidos.

El grupo de trabajo está compuesto por México, Brasil, Jamaica, República Dominicana y Venezuela, y tendrá que presentar sus recomendaciones a tiempo para una cumbre en Venezuela en 2011 o -más probablemente- para una cumbre en Chile en 2012.

"Hicimos lo que hacen los gobiernos cuando no quieren hacer algo: creamos una comisión", me dijo un Ministro de un país miembro del grupo de trabajo. "Venezuela es la opinión minoritaria dentro del grupo".

La tercera razón es que el Grupo de Río -la base de la nueva Comunidad- será presidido durante los próximos dos años por Chile, cuyo Presidente electo, Sebastián Piñera, asumirá la presidencia el 11 de marzo.

En una entrevista reciente, Piñera me dijo que como presidente del Grupo de Río se propone trabajar duro para fortalecer los mecanismos de defensa de la democracia y los derechos humanos de la OEA, que son anatema para el gobernante venezolano, Hugo Chávez.

Mi opinión: Lo que está detrás de la creación del nuevo grupo regional es un intento de México por recuperar el espacio que ha perdido en Latinoamérica en los últimos tres años, en que Brasil prácticamente eliminó a México del mapa político regional.

Durante los últimos tres años, Brasil ha consolidado a Unasur, el bloque diplomático sudamericano, que de hecho excluye a México. Eso le permitió a Brasil convertirse en el líder indiscutido de América Latina, mientras México estaba dormido, o ensimismado en sus problemas económicos y de seguridad.

Desde el inicio de su mandato, Calderón se ha dedicado a reparar las relaciones de México con Venezuela y Cuba, tal vez para evitar problemas con la izquierda radical mexicana, mientras proseguía con su guerra contra los carteles del narcotráfico, al costo de renunciar a su anterior defensa de la democracia en la región y al protagonismo de México en asuntos latinoamericanos.

Ahora, probablemente sin intención de cambiar su timorata política exterior, México está tratando de crear un grupo regional más amplio, donde tanto Brasil como México puedan ser considerados líderes.

Eso es lo que hay detrás de la nueva comunidad regional latinoamericana y caribeña, más que alguna conspiración secreta para desafiar a los Estados Unidos.

El nuevo frente de Google

Antulio Sánchez
Internet
twitter.com/tulios41
tulios41@yahoo.com.mx
Milenio

Google ha destacado en los más de 11 años de haberse fundado por ser una empresa innovadora, que no sólo es el buscador más exitoso sino que se apresta a devenir en la empresa de contenidos más grande del planeta. Pero a pesar de que los múltiples frentes que abre Google la hacen más susceptible de enfrentar líos con la justicia de diferentes países, ahora acaba de anunciar que se lanza al terreno del servicio de acceso a internet.

Recientemente la empresa de Menlo Park anunció un proyecto de conexión y cableado con fibra óptica (http://goo.gl/V23e) que permitirá la increíble velocidad de 1 Gb por segundo. Por ahora trabaja en una experiencia piloto que alcanza únicamente a 500 mil hogares en Estados Unidos, en donde usará a los cibernautas que tengan dicho servicio para perfeccionar su modelo y estudiar los hábitos de consumo de las personas.

Para quienes tenemos una conexión de dos megas seguramente eso nos parece algo alucinante y para darse una idea de lo que se puede hacer con este ancho de banda pensemos, por ejemplo, que se puede descargar en 40 segundos una película en alta definición, o que son suficientes unas 24 horas para descargarse más de 14 mil películas. Con tal ancho de banda prácticamente se puede garantizar en el futuro la llegada de la televisión de alta definición por internet y el usuario podrá hacerse de cualquier contenido desde su equipo. Así, de paso, Google piensa hacer redituable a YouTube.

Google apuesta por esto porque va a tono con su concepto de neutralidad de la red y no le interesa lo que los usuarios descarguen sino garantizarles un medio para hacerlo. Conexiones de un ancho de banda como con el que ahora experimenta Google no son los únicos, pero alientan a subir materiales y que descargarlos sea algo rutinario y habitual; pero también advierten que mientras unos quieren proteger celosamente los contenidos y ponerle candados al por mayor, otros, como Google, promueven indiscriminadamente la circulación libre de cualquier contenido por redes y servidores, lo que hace necesario debatir sin prejuicio y públicamente sobre los aspectos positivos y negativos que esto conlleva.

La tercera revolución

Francisco Martín Moreno
fmartinmoreno@yahoo.com
Excélsior

No por el hecho de que México haya iniciado el movimiento de Independencia en 1810 y haya estallado la Revolución en 1910, en 2010 nuestro país vaya a vivir una nueva convulsión armada

No creo en el historicismo ni acepto, tal y como ya lo sentenció Karl Popper, la predicción histórica ni “el descubrimiento de los “ritmos”, o “patrones”, las “leyes” o las “tendencias” que subyacen a la evolución de la historia.” Es decir, no por el hecho de que México haya iniciado el movimiento de Independencia en 1810 y haya estallado la Revolución en 1910 (en realidad estalló en 1913 con el asesinato de Madero) en este año 2010 necesariamente nuestro país vaya a vivir una nueva convulsión armada.

Sin embargo, los mexicanos deberíamos aprovechar este momento histórico del Bicentenario para iniciar una “tercera revolución”, pacífica, inteligente, constructiva, útil y metódica en todos los órdenes de la vida nacional. Comenzar tal vez por sentar las bases de una “revolución moral” efectiva. La corrupción es un gigantesco cáncer, cuya metástasis ha alcanzado a todo nuestro organismo y amenaza con extinguirnos y acabar con toda esperanza de evolución. Resulta imperativo intentar una “revolución espiritual” que multiplique exponencialmente el producto per cápita e impida los procesos de resignación y abatimiento. A continuación debemos proceder a ejecutar, sin tardanza y con audacia y talento, una auténtica revolución educativa y cultural liberando a la educación de sus salvajes secuestradores y rescatando los auténticos valores patrios, nuestras auténticas raíces. No podemos diferir ni un momento más la puesta en práctica de una “revolución industrial” que modernice al país y se oriente a abastecer de productos mexicanos al mundo entero y no sólo a Estados Unidos. Diversifiquemos mercados sin descuidar a nuestros socios del TLC. Diseñemos la mejor estrategia para llevar a cabo una revolución política en el entendido de que el modelo actual respondía tal vez a exigencias de la diarquía Obregón-Calles pero que han sido sobradamente superadas por la marcha de los tiempos. Nuestras necesidades tanto políticas, como económicas y sociales son imposibles de satisfacer con los esquemas vigentes que a diario dan muestras de evidente caducidad. Estudiemos las mejores alternativas para instrumentar una “revolución verde” aplicando la ingeniería genética a la mejora de las plantas que nos sostienen. Hagamos una “revolución ecológica” para rescatar a nuestro país de la desertificación que ya alcanza niveles temerarios superiores a 75 por ciento. Propongamos una “revolución de las comunicaciones” que integre al país en materia de infraestructura carretera, aeroportuaria y ferrocarrilera, además de impulsar la unión entre todos nosotros a través de la red de internet, la magia a través de la cual se puede lograr que una enorme proporción de mexicanos nos tomemos de la mano, hablemos el mismo idioma y nos acerquemos para tratar de compartir los mismos objetivos.

Si la corrupción somos todos, al gobierno le corresponde iniciar el largo proceso de renovación moral de la sociedad. La autoridad está obligada a actuar de buena fe y evidentemente dentro de la ley. ¿Quién dará el primer paso para empezar a respetar las reglas que nosotros mismos emitimos para regular nuestro comportamiento ciudadano? La gran purga se impone. ¿Quién debe comenzar a ingerirla? Obviamente los gobernantes deben comenzar por imponer el ejemplo. Lo primero que se pudre del pescado es la cabeza, insiste la legendaria sabiduría china y nuestra cabeza está podrida.

La Iglesia católica se apresta a celebrar, desgraciadamente, el quinto centenario de su monopolio espiritual. De la misma manera en que se ha impuesto el pluralismo político en nuestro país, es conveniente promover el pluralismo espiritual en el México moderno. Abramos con confianza las puertas a todas las iglesias del mundo. Es la hora de la revolución espiritual fundada en la libertad de credos. ¿A dónde va un país que identifica el origen de la injusticia, de la pobreza y de la insalubridad y se resigna rezando para ganarse supuestamente una paz eterna? Es imperativo despertarlos de ese sueño narcotizado, de ese letargo mental, de esa sonámbula resignación. Si pudiéramos convencerlos de las infamias del conformismo. Si el ocio fuera un pecado capital en México, si la miseria fuera una causal de excomunión, tendríamos otro país.

La concentración de la educación y del saber en grupos privilegiados que tienen acceso a las grandes universidades se traduce en la concentración de ingresos que amenaza a nuestro país porque la riqueza, de acuerdo a lo anterior, la detentan unos cuantos.

Nada mejor para celebrar nuestro Bicentenario, no así sólo para conmemorarlo, que instrumentar de manera pacífica, sensata y efectiva, una “tercera revolución” en todos los órdenes de la vida nacional. Precisemos la metodología de una revolución moral, de una revolución espiritual, de una revolución educativa y cultural, de una revolución industrial, de una revolución comercial, de una revolución política, de una revolución ecológica, de una revolución en materia de comunicaciones, finalmente de una “tercera revolución” en la que destaque la inteligencia nacional que en nuestros días nadie encuentra por ningún lado…

febrero 25, 2010

No me digas que no

Lydia Cacho
Plan B
El Universal

Muchos diputados y senadores, no todos desde luego, son vagos, vividores, ignorantes, flojos, corruptos, obcecados o mercaderes de la política. Algunos lo son de tiempo completo y otros a ratos. Algunos son tan cínicos que ponen a su hermana, tía, esposa o madre a hacerles campaña y llegan cuando la cena está servida a tomar su curul. Cierto.

Otros compraron curul a “su partido” para cubrir temas específicos. Por eso tenemos a un director de noticias defendiendo los monopolios mediáticos y corrompiendo políticos con dinero sucio, o a una que sólo busca que se aprueben los casinos de la mafia, o al que se asegurará de bloquear toda iniciativa que permita que en realidad se investigue el lavado de dinero porque afecta sus intereses y los de sus socios. Algunos legisladores y legisladoras se dedican sistemáticamente a desarticular iniciativas porque representan intereses ajenos a los de la sociedad. Otros simplemente no ven el poder transformador en sus manos para generar consensos específicos. A esa mayoría debemos apelar.

Si bien un gran porcentaje son la generación del No (frase atinada de Federico Reyes Heroles) hay que decir que Felipe Calderón ha demostrado una enorme pobreza de operación política. Tenía a Gómez Mont quien en lugar de lograr consensos, como debería, se afanó en ser ariete de Calderón. Nadie en una democracia puede creer que será fácil imponer una agenda legislativa azotándola en la mesa a quienes deben votar por ella. Yo no creo que Calderón sea víctima de un Congreso inoperante, creo que ha sido su cómplice, lo cual no resta responsabilidad al Congreso. Así como se reunió con la DEA para implementar la guerra contra el narco sin consensuar, se ha olvidado que a México lo deben gobernar tres poderes: el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial.

Por esa ausencia de habilidades y voluntad de negociación del Ejecutivo y el Legislativo, este país tendrá un sistema de justicia penal mediocre, en lugar de uno ideal, por eso se han ido resquebrajando las instancias de transparencia del Estado, por descuidos al legislar y por la obsesión de Calderón de operar en solitario y sabotear su débil liderazgo. En la medida en que el Presidente impone, el Congreso paraliza, y ante esa parálisis Calderón se aísla. Al país le urge que se rompa ese ciclo vicioso. No me parece una tarea imposible.

Yo he sido testigo de cómo un buen cabildeo social multipartidista funciona y genera cambios legislativos importantes en México. Habrá que buscar estrategias de diálogo por aproximaciones sucesivas en lugar de subirnos al ring tomando esquinas. Habrá que pedirle al Presidente que dialogue públicamente con el Congreso, y a las y los legisladores que asuman que tiene en sus manos una misión para destruir o reconstruir a México. Es cierto que el puñado de legisladores que operan para intereses oscuros no van a dialogar, pero la mayoría sí podría hacer la diferencia, ¿quién dirá que sí va por México?

Paco Calderón

Adelante la temida alianza

Miguel Ángel Granados Chapa
miguelangel@granadoschapa.com
Plaza Pública
Reforma

De joven tecnócrata Gabino Cué ha transitado a un papel protagónico que le permitirá gobernar en Oaxaca para las mayorías carentes de pan y democracia, ayunas de las libertades ciudadanas

Se formalizó anteayer la alianza de cuatro partidos (PAN; Convergencia, PRD y PT) para ganar desde la oposición el gobierno de Oaxaca. Al hacerlo y presentar la candidatura de Gabino Cué, esos partidos frustraron el activismo que el gobernador Ulises Ruiz y algunos dirigentes del PRI desplegaron para impedirla expresamente. La batida verbal, mediática, gubernamental contra las coaliciones se resume, en verdad, en el temor que con suficientes motivos despertó la concretada el martes en la capital de aquella entidad.

El esfuerzo contrario a esa alianza en particular implicó al propio presidente Calderón, quien habría acordado directamente con Ruiz la abstención panista en la tentativa unificadora de la oposición. El propio gobernador oaxaqueño afirmó que un acuerdo en ese sentido se había logrado en Los Pinos. Aun si no se cree en esa versión, hay que dar crédito a la confesión del ex panista Fernando Gómez Mont, quien apartado muy pronto de la discreción profesional que a la hora de abandonar a su partido le impidió expresar las causas de esa decisión, contó más tarde que ofreció al PRI que no habría alianza en Oaxaca. O al menos que su partido no participaría en ella. La relevancia de su alejamiento del partido en el gobierno es un signo del peso que diversos intereses pusieron en impedir la coalición que ahora va adelante, con Cué a la cabeza.

La biografía política del aspirante opositor, que desde el arranque de su campaña aparece con amplias posibilidades de triunfo, es un resumen de la evolución política nacional. El senador con licencia podrá ser gobernador merced a sus capacidades para participar de modo principal en entornos adversos y transformarlos en lo contrario.

Comenzó su vida pública como un joven tecnócrata priista. Nacido en la capital de su estado, estudió economía en el Tecnológico de Monterrey y otras materias relacionadas en el Instituto de Directivos de Empresa de Madrid y en la Universidad Complutense de la propia capital española. Allí cursó el doctorado en hacienda y economía del sector público. Con ese equipaje inicial se incorporó al equipo de gobierno de Manuel Camacho y Marcelo Ebrard en el gobierno del DF y luego al de Diódoro Carrasco en el de Oaxaca. Secretario técnico del Ejecutivo, ganó la confianza del gobernador Carrasco al punto de que fue natural que se trasladara con él a la Ciudad de México en 1998, cuando Carrasco fue llamado a ser subsecretario de Gobierno bajo Francisco Labastida, a quien reemplazaría al iniciarse la contienda interna por la candidatura presidencial del PRI. Como en Oaxaca, fue secretario técnico, y después particular del secretario y finalmente subsecretario de comunicación social en Bucareli.

Al concluir en derrota la campaña priista, Cué volvió a Oaxaca, donde fue recibido con desgano por el gobernador José Murat, que cada vez de modo más abierto reñía con sus predecesores en el ánimo de investirse como el hombre más poderoso del estado. No transcurrió mucho tiempo sin que Carrasco, y con él Cué, se encararan con Murat y terminaran yéndose del PRI. El ahora candidato de la unidad opositora hizo su propia elección partidaria, se afilió a Convergencia y fue elegido alcalde de la capital, en plena pugna con Murat. Su desempeño al frente del ayuntamiento capitalino lo proyectó hacia una alianza similar a la formalizada ahora (con excepción del PT, que entonces se coaligó con el PRI).

En esa condición se enfrentó en 2004 con Ulises Ruiz, candidato escogido por Murat pero que contaba asimismo con el impulso que le daba Roberto Madrazo desde el comité nacional priista. Fue una contienda cerrada y ruda, marcada por violencia contra la oposición. A pesar del gran derroche de recursos del gobierno estatal, del apoyo de Madrazo, de la presencia de un partido (Unidad Popular) creado para minar ex profeso al PRD, Cué estuvo cerca del triunfo. Ya hemos recordado aquí las cifras y no sobra repetirlas: la alianza opositora quedó a menos de 30 mil votos del triunfador, menos de tres puntos en términos relativos. Dos años más tarde, candidato a senador por la coalición Por el bien de todos, en fórmula con Salomón Jara, Cué superó a sus contendientes del PAN y el PRI, cuya votación sumada fue sólo un poco mayor que la obtenida por la coalición que allí arrasó. Si bien es imposible ignorar el efecto López Obrador en aquellos resultados electorales, y si no es posible esperar una movilización como la de hace cuatro años, es innegable que entre los factores que permiten esperar ahora el triunfo de Cué en la elección estatal cuenta su proximidad con el ex jefe de Gobierno del Distrito Federal.

Esa cercanía, mostrada a lo largo de tres años sin embozo, y de la que Cué no ha abjurado, ha querido ser presentada como la tacha principal del nuevamente candidato opositor. No faltó quien viera, en consecuencia, como una traición, como una negación a sí mismo el cumplir con un requisito que el PAN esbozó para apoyarlo como ha hecho a pesar de todo. Cué anunció que en caso de ser gobernador mantendrá relaciones institucionales con el presidente Calderón. Fue sensato hacerlo. Todos los gobernadores, Ebrard incluido, pertenecientes o apoyados por el PRD han practicado esa relación, propia de quien encabeza uno de los poderes de los estados que gobiernan y a los cuales no piensan escindir de la Federación.

Con transparencia y congruencia desde que se fue del PRI, Cué se ha forjado una personalidad clara, inequívoca, confiable.

Cajón de Sastre

A semana y media de la acusación formulada por el diputado federal Manuel Clouthier Carrillo sobre la inactividad federal en Sinaloa en materia de combate al narcotráfico, el presidente Calderón mostró estar al tanto del señalamiento y además de un refuerzo informativo sobre el caso formulado por la Secretaría de Gobernación, él mismo encaró el asunto. No mencionó al todavía miembro de la bancada panista, hijo de uno de los candidatos presidenciales con mayor presencia electoral que haya tenido el PAN. Desmintió que haya sesgos en la acción federal a favor de una banda a la que no se persigue y se aventuró a calificar de dolosa la motivación de Clouthier Carrillo. Su adustez y aun acritud se explica por el juicio que le asestó el legislador, pero era preferible que no descalificara, pues suele fallar en su apreciación de los sucesos.

La ficción de Salinas

Martín Moreno
Archivos de Poder
Excélsior

Carlos Salinas de Gortari nos obsequia otro intento por limpiar su nombre, arremetiendo, una vez más, contra su obsesión llamada Ernesto Zedillo. No lo logrará. Es mal visto por la mayoría de los mexicanos. Su historia está ligada y condenada a la crisis económica más dolorosa de la historia.Casi nada.

Salinas apareció en el Centro de Estudios Espinosa Yglesias y, entre muchas ocurrencias, criticó el manejo económico del zedillismo; acusó a Zedillo de “tratos inaceptables” con emisarios de la administración de Clinton, propuso regresar la banca a manos mexicanas y arremetió contra los monopolios.

Fue el clásico “yo no fui” de Carlos Salinas de Gortari. Debería ver el ex presidente los cientos de reacciones en su contra, casi unánimes, que aparecen de los lectores de Excélsior, al pie de sus declaraciones, así como en el resto de los diarios.

Pocos le creen. La debacle económico-financiera heredada por el salinismo provocó que un millón de mexicanos perdieran sus bienes.

Dice Salinas que “la crisis de solvencia ocurrió durante diciembre de 1994, cuando el nuevo gobierno duplicó la emisión de tesobonos…”

Salinas manipula. Luis Téllez —quien fue uno de sus economistas de confianza— asegura que la quiebra económica de finales de 94 fue producto del gobierno de Salinas. “El problema fue que se presentaba el vencimiento de los tesobonos por 50 mil millones de dólares y Salinas no lo previno”.

Aún más: el economista Jorge Calderón detalla que, a comienzos de 1994, para evitar la fuga de capitales —que finalmente se dio en proporciones dramáticas—, el gobierno salinista, sin consultar al Poder Legislativo, creó los tesobonos, deuda a corto plazo indexada al dólar. Técnicamente equivalían a deuda externa. “Al estallar la crisis, un porcentaje mayoritario se vencía en 1995 y eran impagables, dada la gigantesca reducción de las reservas internacionales”.

¿Por qué, en ese seminario, Salinas no dijo lo anterior?

“El gobierno mexicano aceptó un trato inaceptable del subsecretario Summers, similar al que las metrópolis daban a sus colonias, como si México fuera un país sin historia ni prestigio o instituciones”.

Salinas se evidencia. Nos habla de “tratos inaceptables” con enviados del gobierno de Clinton que Zedillo supuestamente pactó, pero se olvida de un sinnúmero de “tratos inaceptables” que el mismo Salinas hizo antes y durante su gobierno.

¿O ya se le olvidó su trueque político con el PAN, por conducto de Diego Fernández de Cevallos para que, a cambio de que lo reconocieran como Presidente, se aprobaran reformas que alentaba el panismo?

¿Ya se le olvidó que su gobierno se enteró de que los Arellano Félix estaban en la Nunciatura Apostólica y que, por órdenes presidenciales, obedecidas por su procurador federal, Jorge Carpizo, los dejaron huir?

¿Ya se le olvidaron los “tratos inaceptables” que hacía, para compensar y gratificar a sus leales gracias a la famosa partida secreta de la que disponía, la misma de la cual lo acusó públicamente Téllez de haberse robado la mitad? ¿Ya se le olvidaron a Salinas los manejos político-policiacos que existieron con el fin de burocratizar y obstaculizar lo relativo al asesinato de Luis Donaldo Colosio, para darnos la versión del “asesino solitario”?

¿O también Salinas olvida los vergonzosos chantajes que su hermano, de nombre Raúl Salinas, exigía para beneficiarse de obras y contratos públicos?

¿Esos no fueron unos tratos inaceptables? Salinas tampoco dijo nada de ello.

“Que la banca regrese a manos mexicanas”.

Vergüenza le debería dar hablar de esto, a pesar de que él mismo acepta que de 18 bancos privatizados en su gobierno, hubo fraude “sólo en tres”. ¡Ah, menos mal! Fue un proceso con poca transparencia, que sirvió para beneficiar a algunos, y sin reglas de equidad.

“No debería haber prácticas monopólicas”.

Vaya con Salinas. Habla de monopolios, algunos de los cuales él fomentó. Allí están sus herencias: el telefónico, el del maíz, el de la dictadura sindical de Elba Esther Gordillo, entre otros.

Salinas, el de siempre. ¿Usted le cree?

Memoria de un saqueo

Rafael Cardona
racarsa@hotmail.com
La Crónica de Hoy

Con recurrencia e insistencia cercana a la monomanía, Carlos Salinas de Gortari acusa una y otra vez a Ernesto Zedillo de la década perdida en la economía y por consecuencia en la historia nacional. Y eso en pleno Bicentenario-Centenario.

Más allá de esperar otras voces capaces de develar los misterios de su administración (ojalá sin posterior descalificación médica), vale la pena revisar los dichos del ex presidente, en especial un secreto a voces desde el estallido de los errores decembrinos de 1994: la lesiva revelación a los empresarios beneficiados por el “pitazo” de una estrepitosa devaluación monetaria

La llamada “crisis de insolvencia financiera” fue originada por la fuga de capitales auspiciada tras la injustificable y delictuosa revelación de Zedillo “a unos cuantos empresarios mexicanos sobre la inminente devaluación”, lo cual generó el vaciado de las reservas internacionales “en unas cuantas horas”.

Desde la temprana y fulminante salida de Jaime Serra Puche de la Secretaría de Hacienda los mexicanos sabíamos ese episodio.

Bastaría para sorprenderse menos haber leído el libro de Salinas La década perdida (p. 172) para hallar esta denuncia bastante refriteada.

“Si en diciembre de 1994 unos cuantos mexicanos amasaron grandes fortunas con la información privilegiada sobre la inminente devaluación, y algunos incluso obtuvieron ganancias extraordinarias con la venta de sus bancos (sin pago de impuestos), también unos cuantos extranjeros hicieron el gran negocio de quedarse con los bancos del país” (op. cit.).

Sin embargo, nadie pagó por el daño causado a millones de personas, ahorradores, empresarios con operaciones en moneda extranjera y en general al sistema financiero.

Si alguien quiere una muestra de la impunidad del más alto nivel, ahí esta el caso mayor. Suficiente para creer en la sinceridad oportunista de Zedillo, quien aparece por estos días como firmante del patriótico desplegado sobre “la generación del NO”.

Pero de las palabras de Salinas, cuya intención no elimina su conocimiento, se desprenden muchos datos cuyo engranaje permite ver las febles condiciones de este país en su relación con los Estados Unidos, esos a quienes hemos hecho a un lado para organizar bailongos tropicales en Playa del Carmen, en lugar de ajustarnos a una dinámica de respeto y búsqueda de equidad en los tratos financieros, industriales y económicos.

Con base en datos del Senado mexicano y el Banco Mundial, Salinas explicó cómo desde Washington, a través de Robert Rubin, ex secretario del Tesoro estadunidense (quien lo ha confirmado) se diseñaban las acciones, respuestas, compromisos, condiciones, términos e intereses de la Hacienda mexicana.

“…el gobierno estadunidense le impuso al de Ernesto Zedillo la decisión de elevar las tasas de interés, aun cuando el equipo de la Secretaría de Hacienda se oponía a esa determinación. Las tasas pasaron de siete a más de 110 por ciento. Fue esa decisión, dijo, la que provocó la quiebra de la banca mexicana, de miles de empresas y de cientos de miles de familias”, indica la información generada en el Centro de Estudios Espinosa Yglesias.

Esas circunstancias y la casi simultánea entrega de la banca nacional a manos privadas, paso previo de la quiebra del sistema total, el Fobaproa y el IPAB, y todas las otras consecuencias, fueron piadosamente condenadas por el ex secretario de Hacienda, Jesús Silva Herzog, quien mira las cosas con el desencanto del tiempo perdido:

“Fue uno de los más grandes errores en la historia de México la privatización y posterior extranjerización de la banca”, apuntó Jesús Silva Herzog, ex secretario de Hacienda y ex embajador de México en Estados Unidos… aquí, en este seminario, nos dijeron que todo fue perfecto, equitativo y transparente. Yo tengo mis dudas porque hubo muchas páginas negras en ese proceso”.

Llamar a este saqueo simplemente un error (sin importar su dimensión de mayor o menor en la historia nacional) es al menos un eufemismo inadmisible para quien además de todo fue embajador en Estados Unidos y conoció de primera mano la dimensión de las presiones cuya naturaleza y detalle nos debería revelar.

SEA COMO SEA

No importa cómo se juzgue fuera de la casa presidencial, pero la maquinación para lograr las alianzas con cualquiera en contra del Partido Revolucionario Institucional ha sido vista como un logro magnífico cuyos primeros pasos llenan de júbilo al primer panista del país.

En los círculos más estrechos se interpretan las cosas más o menos de este modo: la calculada renuncia de Gómez Mont ha sido un acto de congruencia frente al cual el PRI se ha quedado desnudo, pues se le exhibió como un irresponsable capaz de condicionar la viabilidad financiera del Estado a cambio de una circunstancia electoral favorable.

La existencia de alianzas —dice esa interpretación— no es atacada por el peligro en la elección de Oaxaca o cualquier otro estado, sino el futuro proceso en el Estado de México y obviamente la elección federal del 2012. Por eso —dicen los consejeros de FCH— le han mostrado tan descomunal aversión.

Pero, claro, todo eso podría ser cierto si se cumple una circunstancia: el triunfo de los aliados. Si no, como diría Curzio Malaparte: ¡Kaputt!

febrero 24, 2010

El futuro de la OEA

Andrés Oppenheimer
El país

El futuro de la Organización de Estados Americanos (OEA) no es algo que mantenga desvelados a los funcionarios de la Casa Blanca, pero la campaña de reelección del secretario general, José Miguel Insulza, ha generado una polémica en el pequeño mundillo de los diplomáticos interesados en América Latina en Washington. El punto de conflicto es si Insulza, ex ministro de Exteriores de Chile, ha sido tímido en denunciar ataques contra la democracia en países como Venezuela. Sus críticos dicen que no ha hecho cumplir el compromiso de la OEA con la defensa de la democracia en la región, tal vez porque necesite los votos de Venezuela y sus aliados para poder ganar la reelección. Insulza ya ha ganado el apoyo de Brasil, de su Chile natal y de varios países de Centroamérica y el Caribe. La OEA votará sobre su reelección el 24 de marzo.

Un reciente informe del Congreso encargado por el senador Richard Lugar, el líder republicano del Comité de Relaciones Exteriores del Senado de EE UU, acusó a Insulza de practicar una "intervención selectiva" en defensa de la democracia. Según el informe, Insulza reaccionó rápidamente cuando se trató de movilizar a la región para denunciar los golpes contra presidentes izquierdistas en Venezuela en 2002 y en Honduras en 2009, pero no hizo gran cosa para impedir que esos mismos líderes desmantelaran gradualmente la democracia antes de esos golpes.

Días después, el 12 de febrero, un durísimo editorial del Washington Post señaló que, con Insulza, la OEA "fracasó en su propósito de promover y consolidar la democracia". El periódico recomendó al Gobierno de Obama no apoyar la reelección de Insulza, y pidió al Congreso estadounidense "reconsiderar si EE UU debería continuar aportando la mayor parte de los fondos de la OEA". ¿No tienen razón?, le pregunté a Insulza en una entrevista. ¿Dónde estaba usted cuando el presidente venezolano, Hugo Chávez, inhabilitó a 272 candidatos de la oposición para impedirles participar en las elecciones municipales de 2008? ¿O cuando Chávez dio un golpe contra el alcalde electo de Caracas, Antonio Ledezma, despojándolo de sus oficinas y presupuesto, desoyendo el mandato de las urnas?, pregunté, citando algunos de los ejemplos de sus críticos. Insulza dijo que criticó esos y otros ataques contra la democracia en Venezuela y otros países, pero agregó que, según las reglas de la organización, no puede enviar unilateralmente misiones de observación a ningún país. "Yo no puedo obligar al Consejo Permanente a tratar un tema que no quiere tratar", dijo.

Entonces, ¿usted se considera un simple burócrata?, le pregunté. Insulza respondió: "Son las limitaciones [legales] que hay. Si usted me pregunta si soy un burócrata, no lo soy, pero no me mando solo. No soy el presidente de la OEA. El secretario general se llama así porque implementa la acción del mandato colectivo". Cuando le pregunté si no tienen razón sus críticos cuando dicen que el secretario general podría convocar la asamblea general para exponer los abusos de regímenes autoritarios, aunque luego los países decidan no hacer nada, dijo que muchas veces ha emitido declaraciones personales sobre estos problemas, pero que "el secretario general no propone resoluciones. Los países miembros presentan resoluciones". En cuanto a qué sería diferente en su segundo periodo, en caso de que lo reelijan, Insulza dijo que "habría diferencias de énfasis". Por ejemplo, es "indispensable" lograr que todos los países acaten las decisiones de la Comisión de Derechos Humanos de la OEA y que se mejoren los mecanismos de "alerta temprana" para prevenir ataques a las instituciones democráticas.

Mi opinión: yo preferiría un líder más proactivo en la OEA, como el presidente saliente de Costa Rica y ganador del premio Nobel Óscar Arias, pero no quiere el cargo. Arias me dijo en una entrevista telefónica que la OEA "es una institución muy débil". Pero considerando que Insulza ya tiene los votos necesarios para ser reelecto, los países democráticos deberían tomarle la palabra y pedirle que se comprometa a fortalecer los convenios de derechos humanos y democracia de la OEA. El problema de la OEA no es Insulza. Es la absurda tradición de la institución de tomar decisiones por consenso, lo que en una región polarizada es una receta para la inacción.

La OEA debería crear un Consejo de Seguridad, como el de las Naciones Unidas, que permitiría al secretario general convocarlo por asuntos urgentes. O debería crear una Comisión de Democracia, como su semiautónoma Comisión de Derechos Humanos -de lejos el organismo más meritorio de la OEA- para monitorizar la adhesión de los Gobiernos a las constituciones de sus países. Si no se producen esos cambios, el futuro de la OEA seguirá siendo -con Insulza o sin él- tan mediocre como su pasado.

La denuncia de Clouthier

José Antonio Crespo
Horizonte político
Excélsior

Gran revuelo causaron las declaraciones del diputado Manuel Clouthier, quien, sin ser militante del PAN, llegó al Congreso bajo esas siglas, mismas que abanderó su padre en la histórica elección de 1988. Acusó al gobierno federal de no tomar con gran entusiasmo su guerra antinarco en su estado natal, Sinaloa. Pero la denuncia no era solamente de omisión o descuido, sino de algo cercano a la complicidad: “El régimen calderonista protege al cártel de Sinaloa, que encabeza El ChapoGuzmán” (13/II/10). Grave acusación que exige presentar fundamentos. Clouthier toca, de manera tangencial, uno de los múltiples problemas de la guerra contra los narcos: si uno se va contra todos los cárteles al mismo tiempo, se reduce la probabilidad de lograr éxitos palpables, pues abrir varios frentes de manera simultánea nunca ha sido una estrategia militarmente recomendable (como tarde se percató de ello Adolfo Hitler, al abrir el desastroso “frente soviético”). Pero si en cambio se enfilan las baterías sobre algún(nos) cártel(es) en particular, quedará la sospecha de que se trabaja a favor de los demás. No sería la primera vez que ocurriera en México (como quedó claro en el caso del general Jesús Gutiérrez Rebollo, quien en el gobierno de Ernesto Zedillo fue nombrado zar antidrogas por sus éxitos contra ciertos cárteles… mientras protegía a otros).

Durante los gobiernos panistas ha flotado la sospecha de que se tienen privilegios y cuidados especiales hacia JoaquínEl ChapoGuzmán, desde que escapó del penal de “máxima seguridad” de Puente Grande (después conocido como “Puerta Grande”). Eso ocurrió justamente al inicio del gobierno de Fox, y es la hora que no se conoce el paradero del Chapo por más que, según el arzobispo de Durango, Héctor González Martínez, “todos conocen el paradero de El ChapoGuzmán, menos la autoridad” (18/IV/09). Hay algo en lo que Clouthier tiene razón al evaluar la dinámica de la guerra antinarco: “El punto de no retorno será cuando el costo de combatir al crimen organizado y a la corrupción que genera sea más alto que el costo de tenerlo. Cuando eso suceda, ya nadie le va a entrar” (14/II/10). En ello coincide el consultor internacional y asesor del gobierno de Calderón, Joaquín Villalobos, cuando afirma que las guerras “se pierden cuando se tienen más bajas de lo que el entorno político puede tolerar” (Nexos, I/2010). La pregunta es si ya se llegó a ese punto. Al menos eso piensan cada vez más quienes padecen directamente la narcoviolencia, como en Ciudad Juárez y otras urbes norteñas.

El caso Clouthier abrió otra veta de debate. ¿Deben los diputados de una bancada mantener una férrea disciplina hacia su partido y las políticas que siguen los gobiernos emanados de sus filas o pueden hablar en nombre propio y, mejor aún, de sus electores? Es cierto, por un lado, que acusaciones de la envergadura de las que lanzó Clouthier (no solamente de omisión o negligencia, sino de complicidad, como se dijo) deben fundamentarse. Varias voces dentro de la bancada del PAN se han alzado a favor del alineamiento con las políticas del gobierno federal e incluso exigen a Clouthier que ceda su curul a “quien esté dispuesto a acompañar las políticas del gobierno de la República”, según dijo el panista Julio Castellanos. A lo que Clouthier respondió que “lo que digo es una exigencia a título de mi representación de los sinaloenses. Que me reclamen ellos” (18/II/10).

¿A quién debe darle su lealtad un representante popular? ¿A su partido, a su coordinador de bancada, a su gobernador, al Presidente de la República —como sugiere el diputado Castellanos— o a sus electores? A los electores, esencialmente. Pero en la democracia mexicana no funcionan muchos mecanismos de control ciudadano, por lo cual parece natural a los partidos que la lealtad de quienes llegaron al Congreso bajo sus siglas debe ofrecerse a las jerarquías partidarias (incluido el jefe nato del partido gobernante: el Presidente). Es cierto que el funcionamiento del Congreso exige cierta disciplina interna de las fracciones parlamentarias, para ordenar la toma de decisiones. Pero esa disciplina no debe pasar por alto el parecer, el interés y las demandas del electorado (aunque esa vieja tesis del PAN haya sido ya abandonada, desde que el blanquiazul se convirtió en una mala réplica del PRI). Para lo cual ayudaría mucho introducir la elegibilidad consecutiva y la revocación del mandato de los legisladores.

Los amigotes de Felipe Calderón

Ciro Gómez Leyva
gomezleyva@milenio.com
La historia en breve
Milenio

¿Qué va a quedar de esta fiesta en la Riviera Maya?, le pregunté al ex canciller Jorge Castañeda. “Es una clásica latinoamericanada que no va a ningún lado”, respondió. “Quedará en la retórica, el mariachi y algún poema de Pablo Neruda y Gabriela Mistral”.

Seguramente Castañeda acertará. Ayer mismo, el presidente Felipe Calderón achicó la aparatosa nota del lunes sobre la formación de un organismo latinoamericanista sin la sospechosa participación estadunidense. El nuevo grupo, dijo, “no representa y no debe representar ninguna amenaza ni motivo de preocupación para nadie, porque seguiremos participando en la ONU y la OEA”.

Latinoamericanada entonces. Pero quedan las sensaciones y las imágenes. Como en pocos lugares, Calderón se vio a sus anchas en medio del dictador Raúl Castro, el gorilón Hugo Chávez, el impresentable Daniel Ortega, el ultramontano Evo Morales, la antiimperialista Cristina Kirchner.

Feliz en el frente antiyanqui. En la Riviera Maya terminó de morir la diplomacia Castañeda-Fox, que prometía, tras un inevitable momento de tensión, ventajas geopolíticas para México. Y, sobre todo, consistencia.

¿A cambio de qué somos ahora amigos de Chávez, los hermanos Castro y el resto del club de “izquierda”? A cambio de que Chávez no le miente la madre a Calderón, La Habana no divulgue conversaciones privadas, Buenos Aires no haga un tango.

Venezuela confisca empresas mexicanas, Argentina y Cuba cancelan vuelos cuando México necesita un guiño de solidaridad. En fin. Que Washington espere, porque a Calderón le encanta el “salgo a caminar, por la cintura cósmica del sur”.

Así es que, “canta conmigo canta, hermano americano, libera tu esperanza, con un grito en la voz”.

En Puebla, dos Méxicos

Miguel Ángel Granados Chapa
miguelangel@granadoschapa.com
Plaza Pública
Reforma

Las principales fuerzas políticas en Puebla ya definieron a sus candidatos. El gobernador Mario Marín impuso a su favorito, Javier López Zavala, hecho a su lado desde hace tres lustros. Ése será el candidato del PRI. En la esquina opuesta, postulado por el PAN y apoyado por el PRD, Rafael Moreno Valle Rosas. Si éste triunfara, será el segundo gobernador de su nombre en esa entidad. Su abuelo, el doctor Rafael Moreno Valle, un cirujano ilustre, dejó en 1968 la Secretaría de Salubridad y Asistencia para ser candidato al gobierno de Puebla. Tomó posesión el 1o. de febrero de 1969. No concluyó su periodo. Renunció en abril de 1972, quizá presionado por el presidente Luis Echeverría, acaso porque Moreno Valle era cercano a su doble colega -médico y miembro del gabinete diazordacista- Emilio Martínez Manautou en la sucesión presidencial que favoreció a Echeverría.

Es difícil hallar dos perfiles más contrastantes, dos trayectos de vida tan alejados entre sí como los de los contendientes por la gubernatura poblana. López Zavala, como su jefe Marín Torres, trabajó toda su vida en el gobierno y el PRI. Nacido en Pijijiapan, Chiapas, su familia emigró a Puebla donde él estudió derecho en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Siendo estudiante encontró empleo en la Secretaría de Gobernación local, en tiempos del gobernador Manuel Bartlett y en 1996 llegó a ser secretario particular del titular de aquella oficina, Mario Marín, que a su turno había ascendido en la escala burocrática local. Marín lo llevó consigo, igualmente en la secretaría particular, cuando presidió el comité estatal del PRI. Y cuando en 1999 el después llamado góber precioso ganó la alcaldía de la capital de Puebla, López Zavala fue coordinador del DIF-municipal.

En 2000 López Zavala sufrió un tropiezo. Su jefe lo impulsó a la candidatura a una diputación federal, pero el efecto Fox se reflejó especialmente en Puebla y el marinista perdió no sólo la elección sino la oportunidad de asomarse a la vida política más allá del estado de su adopción. Volvió al DIF y después obtuvo un mínimo resarcimiento a su percance electoral, ganó una diputación local. En 2004 se encargó de coordinar la campaña que llevó a su protector al gobierno del estado. Marín lo hizo secretario de Gobernación y buscaba hacerlo cabeza de la legislatura en 2007, pero el éxito de las maniobras priistas fue tal que estando a la cabeza de la planilla plurinominal no pudo volver al Congreso local por el número de sus compañeros que ganaron distritos de mayoría. Entonces Marín lo estableció en la oficina dadivosa por excelencia, la Secretaría de Desarrollo Social.

Marín se aseguró que su designio de continuar en el gobierno a través de su protegido no sufriera alteraciones y confeccionó una convocatoria y un procedimiento a modo. Enrique Doger, ex rector de la BUAP y ex alcalde capitalino, pretendió eso no obstante inscribirse en el proceso interno. No lo consiguió ni apelando a la justicia electoral y López Zavala ha comenzado ya sus recorridos como candidato priista.

El tercer Rafael Moreno Valle, Rosas de apellido materno, tiene una historia muy distinta. Su padre estudiaba en la Universidad de Columbia en Nueva York cuando su hijo fue concebido. El nacimiento, sin embargo, ocurrió en Puebla el 30 de junio de 1968, mes y medio antes de que el primer Rafael Moreno Valle dejara su cargo ministerial con Díaz Ordaz para ir de campaña a esa entidad. El ahora candidato se formó en Estados Unidos: es licenciado en economía y ciencias políticas por el Lycoming College, de Williamsport, en Pennsylvania; doctor en leyes (o juris doctor, como prefiere decir) por la Universidad de Boston y con posgrado en administración de empresas por la Universidad de Harvard.

Se empleó de inmediato en el sector privado, todavía en Estados Unidos. Fue subtesorero para América Latina en el Dresdner Bank y vicepresidente para America Latina de Dresdner Kleinwort Benson. Es miembro de la barra de abogados de Nueva York, "autorizado por la Suprema Corte del estado de Nueva York para litigar en cortes", según se lee en su currículo oficial. Se estableció en Puebla en 1999, cuando el gobernador Melquiades Morales lo designó secretario de Finanzas y después de Desarrollo Social. En 2003 fue diputado federal y en ese momento entró en contacto con Elba Esther Gordillo, quien lo atrajo a su círculo cercano. Siguiendo las directrices de la presidenta del sindicato magisterial, cuando ella fue defenestrada de la coordinación parlamentaria Moreno Valle se apartó del PRI, renunció finalmente a su breve militancia y se afilió al PAN, como parte de la estrategia multipartidista de la dirigente, que además de su propio partido, el Panal, cuenta con delegaciones en otros.

En la contienda interna por la candidatura panista, Moreno Valle batió a Ana Teresa Aranda, la tenaz luchadora por la alcaldía capitalina y el gobierno estatal, que además ha sido diputada federal, directora del DIF nacional y subsecretaria en la Secretaría de Gobernación. Dada la cercanía de la profesora Gordillo y el presidente Calderón, el ala derechista del PAN poblano se resignó al resultado, de modo que no puede anticiparse ya no digamos una escisión sino siquiera una huelga de manos caídas. Hace seis años Marín ganó por una diferencia de más de 200 mil votos, unos 13 puntos de diferencia en términos relativos. Ése es el desafío que el gordillismo-panismo (y el PRD) tiene que enfrentar en Puebla.

Cajón de Sastre

Los ciudadanos con voz pública que condenaron a la Generación del No y demandaron la aprobación del proyecto de reforma política del presidente Calderón están obligados a reflexionar sobre las propuestas que ayer mismo y a ese respecto propuso la bancada priista en el Senado. Eso conducirá inevitablemente a alterar el ritmo propuesto por los firmantes de dicho mensaje que demandan la aprobación del proyecto presidencial y abrir posteriormente un debate lo que, en mi humilde opinión, significa poner los bueyes detrás de la carreta. Los muchos proyectos de reforma política acumulados en las Cámaras, y aun minutas que esperan su turno en la Cámara revisora deben ser considerados junto con la propuesta de Calderón, cuyo defecto principal consiste en su pretensión de ser el proyecto único a discusión. Por lo demás, la participación de los ciudadanos emisores del mensaje mencionado contribuirá sin duda a la reflexión colectiva y pública sobre nuestro presente y nuestro porvenir.

La comisión del olvido

Denise Maerker
Atando Cabos
El Universal

¿Qué le vamos a ofrecer a la clase política a cambio de que apruebe un conjunto de iniciativas que representan una pérdida para ellos y una ganancia para la sociedad? Y es necesario planteárselo de esta forma porque ahora que se ha hecho público que para que el partido mayoritario en la Cámara (PRI) votara el aumento de un punto del IVA negoció que no hubieran alianzas opositoras en varios estados en los que mantiene auténticos cacicazgos, queda claro que el trueque es lo único que mueve a nuestros legisladores.

Y no confundamos este tipo de trueque con una negociación democrática normal: si lo lógico es que el PRI pidiera a cambio de su voto más recursos para sus estados o incluso la construcción de un acuerdo político y electoral de mediano plazo que comprometiera a ambas partes a ir juntos en otros temas, exigir que no se atentara contra el control absoluto que ejercen en ciertos estados es evidenciar, una vez más, su linaje autoritario y antidemocrático.

Pero si eso es lo legítimo y aceptable para nuestra clase política, ¿qué hacer? Ya no podemos seguir abogando a favor de ciertos cambios con la cantaleta de que es lo mejor para el país, que acabaría con la parálisis de las instituciones, que mejoraría el proceso de toma de decisiones, que fortaleciera la rendición de cuentas y demás argumentos. Eso no sirve y a ellos no les dice nada. Hay que ofrecerles algo a cambio. El problema es ¿qué? Porque lo que les pedimos les afecta y mucho: la reducción del número de diputados, la reelección de los legisladores, las candidaturas independientes, la reducción del dinero que reciben los partidos. ¡Con razón nos dan puras largas!

Veo pocas alternativas, pero pensemos como ellos. ¿Qué les interesa de nosotros? Únicamente los votos y nuestro dinero. Prometerles que vamos a votar por ellos a cambio de que pasen ciertas reformas no es viable porque de entrada nos pedirían pruebas, seguramente fotocopias de nuestras credenciales de elector y foto dentro de la urna, pero sobre todo porque se necesita el voto de más de un partido. Quitarles el dinero es lo que más les dolería, pero no hay forma de hacerlo sin dejar de pagar impuestos y eso legalmente es imposible. Queda una: prometerles la eterna impunidad. ¡En lugar de hacer una comisión de la verdad hagamos una comisión del olvido! Planteemos una lista ambiciosa de iniciativas que cuenten con el apoyo amplio de especialistas y población y ofrezcámosles un “borrón y cuenta nueva”. Algo me dice que entonces sí se interesarían en el tema.

Palabrotas

Francisco Garfias
www.elarsenal.net
Arsenal
Excélsior

Manuel Clouthier Carrillo no se arrepiente de las críticas que le hizo al presidente Calderón por la forma de enfrentar al narcotráfico en su natal Sinaloa. Lo único que admite como error son las “palabrotas” que utilizó en la entrevista que le hizo el reportero de Proceso Álvaro Delgado.

En ella, el hombre manifestó, muy a su bronco estilo, la inconformidad que sienten sus coterráneos por el trato casi impune que, según él, le da el gobierno federal al llamado cártel de Sinaloa. “El reclamo de fondo lo mantengo”, reiteró el diputado externo del PAN, a quien los inquisidores azules han colocado casi como el enemigo público número uno del jefe de la nación.

Al hijo de Maquío le querían quitar hasta la curul, por haber declarado que la lucha contra el crimen organizado no ha llegado a la norteña entidad y que al cártel que encabezan El Chapo Guzmán y El Mayo Zambada no lo golpean igual que a las otras organizaciones criminales. Donde sí admite que se le pasó la mano es en el calificativo de “cabrón irresponsable” que le endilgó al primer mandatario.

Charlamos con Clouthier poco después de que se diera la mano con Julio Castellanos, vicecoordinador de la fracción del PAN en la Cámara de Diputados. Este hombre, brazo derecho de Josefina Vázquez Mota, fue el que le comunicó al vástago del Maquío que un grupo de diputados panistas, inconformes con sus críticas a Calderón, pedían que cediera la curul a su suplente.

“No tengo ningún conflicto personal (con Castellanos). Él acata órdenes”, nos dijo el legislador sinaloense, luego de hablar, en los sótanos del Palacio Legislativo, con el consentido de Josefina. Reiteró que él no es hombre de pleitos, pero que si lo buscan, lo encuentran. “A mí no me gusta alegar, por eso estoy gordo”, recalcó, mordaz.

Después de la charla con Castellanos quedó claro que no le pedirán la curul, aunque de todas maneras no la iba a ceder.

Clouthier, por cierto, no ve con malos ojos la posibilidad de que el senador Mario López Valdez abandere una amplia coalición opositora en Sinaloa. “Es un hombre decente”, recalcó. Pero dijo que Malova, así le dicen al senador, debe hacer dos cosas para ganar apoyo entre los opositores: renunciar al PRI y romper sus lazos con el ex gobernador Juan S. Millán.

* * *

“Si el PAN quiere azul celeste, que le cueste, pero parece que no quiere azul celeste”, nos dijo Porfirio Muñoz Ledo, diputado del PT, al referirse a la alianza de los partidos del DIA, que coordina Manuel Camacho Solís, con Acción Nacional. “Allí está lo que sucede con el SME y la intención de meter al Ejército en Cananea”, ilustró el hombre. Porfirio reconoció que piensa lo mismo de las alianzas que Andrés Manuel López Obrador: son incongruentes ideológicamente.

* * *

El diputado federal Omar Fayad tomó un ejemplar del periódico hidalguense Criterio. Muy orondo, mostró la encuesta sobre preferencias para encabezar una posible alianza PRI-PVEM-Panal, que el cotidiano publicó como su nota principal el pasado 18 de noviembre: Omar 1°; Paco 2°; el tercero, disputado.

El legislador, en efecto, aparece con 28%; Francisco Olvera, alcalde de Pachuca, 19%; los también diputados Jorge Rojo, 15%, y Carolina Viggiano, 13%; Cuauhtémoc Ochoa, militante del PVEM, secretario de Obras, 11 por ciento.

“Yo encabezo todas las encuestas, pero sé que en mi partido las cosas no se deciden por el lugar que ocupes en las preferencias electorales, sino por la trayectoria, el posicionamiento y la confianza que puedas generar”, comentó Fayad. El hombre admitió que se daba por muerto.

Estaba convencido de que no tenía la menor oportunidad. Pero la concreción de la alianza PAN, PRD, Convergencia y PT, “que encabezará Xóchitl Gálvez, no hay duda”, obligó a quienes deciden en el PRI a replantear su estrategia en forma integral. “Eso me volvió a dar una oportunidad”, consideró el legislador.

febrero 23, 2010

'Veracruz' por Paco Calderón

Lo que todavía falta por ver

Alberto Aziz Nassif
aziz@ciesas.edu.mx
Investigador del CIESAS
El Universal

Sin duda que la política es completamente volátil. Un día se piensa que el futuro tendrá una forma y al día siguiente estamos en un escenario completamente distinto. En repetidas ocasiones se escucha la máxima de que toda la política es local, cualquier cosa que eso pueda significar, y en estos días lo hemos comprobado de forma amplia. La historia de las alianzas partidistas y su relación con los oscuros acuerdos de la negociación fiscal de hace unos meses, han cambiado el escenario político de 2010. Los movimientos que se ven entre los partidos movieron el cuadro de alianzas más convencionales. La lucha por las gubernaturas de 2010, es una meta, pero el gran objetivo es la pelea por la próxima sucesión presidencial.

El cambio es tan sencillo que pasamos de una percepción de que el camino de regreso del PRI a Los Pinos sería como un día de campo, a una ruta mucho más complicada en donde se empezaron a mover las piezas en otra dirección. Las fuerzas que salieron derrotadas en la elección intermedia del 2009 decidieron hacer frente común en varios estados para vencer al modelo político priísta, que ya cumple 80 años de gobernar territorios poblados de abusos, atraso y caciquismo. Como parte de los costos por estos movimientos se ha dado un ajuste dentro del panismo por la crisis que destapó la salida del PAN del secretario de gobernación, Fernando Gómez Mont. ¿Qué podemos esperar de una clase política, PRI y PAN, que negocia el apoyo para subir impuestos a cambio de impunidad, es decir, que no haya alianzas entre PAN y PRD en Oaxaca?

A estas alturas del partido ya no consideramos que la alternancia por sí misma pueda llevar a cambios democráticos importantes. La experiencia de los últimos años nos ha enseñado que tener un partido diferente en el gobierno, no significa necesariamente que haya cambios políticos relevantes. También hemos aprendido que las alternancias pueden ser importantes para oxigenar —aunque sea de forma mínima— el escenario político. En este sentido, una alternancia puede resultar tan mala y defectuosa como un gobierno del viejo PRI, pero abre algunas expectativas. Después de lo que pasó en Oaxaca en el 2006 y de la enorme impunidad que domina en ese estado, no sería despreciable que el partido del responsable principal, el actual gobernador Ulises Ruiz, como lo señaló la Suprema Corte de Justicia de la Nación, perdiera las elecciones. De igual forma, sería deseable que en Puebla el partido del famoso góber precioso, Mario Marín, perdiera las elecciones, después de la violación de derechos humanos que cometió en contra de la periodista Lydia Cacho. Lo mismo sucede con Hidalgo y Durango, tierras que no conocen la alternancia. Al mismo tiempo, no se puede dejar de lado que en estas alianzas hay puro pragmatismo y fragmentación política.

En días pasados ha regresado la política a Ciudad Juárez. En las dos semanas anteriores las condiciones de la crisis de violencia que se viven en esa frontera se han vuelto intolerables y ha generado un intento gubernamental para recuperar la iniciativa política y dejar en segundo plano a las armas y los operativos de las fuerzas del orden. Desde el fracaso del modelo que ha implementado el gobierno federal, ahora se intenta una interlocución distinta, en donde la política pueda abrir nuevos cauces al estado de derecho. Ciudad Juárez necesita dejar de lado las condiciones de excepción en las que han vivido en los últimos años. En esta ciudad fronteriza estará a prueba en los próximos meses las posibilidades de rectificar el modelo y, quizá, tener alguna mejoría. Sin duda, la nueva estrategia en Juárez afectará la dinámica electoral en ese estado; habrá que ver cómo se van a mezclar los votos con la crisis de inseguridad y violencia.

Así, mientras los partidos a nivel nacional deshojan la margarita de la reforma política y presentan su agenda, la competencia por las gubernaturas marca tiempos y ritmos entre los poderes, que pueden conducir a otro periodo de inercias y parálisis legislativa. ¿Se puede compaginar la construcción de consensos legislativos y la competencia electoral? Sin duda, el escenario político se ha llenado de múltiples contradicciones y mientras dos partidos establecen una alianza electoral en Oaxaca o en Hidalgo, en otros espacios están enfrentados por la legislación de los matrimonios gay. ¿El resultado de estas contradicciones puede conducir a un resultado legítimo?

Lo único que queda claro es que la política se ha vuelto completamente incierta e impredecible. Las contradicciones, el pragmatismo extremo y los intereses de corto plazo dominan el escenario del país…

¿Y los responsables?

Federico Reyes Heroles
Reforma

Las escenas se repiten. Las familias, casi siempre muy pobres, con los pies en el agua, barriendo con energía lo imbatible, recogiendo entre sollozos enseres, muebles, ropa. Algún día las aguas recuperarán su cauce y en esas viviendas habrá un recuerdo doloroso de un patrimonio que se fue con el agua. Eso cuando les va bien. Pero hay casos más graves, mujeres y hombres aparecen llorando en algún refugio, ya no tienen nada, la vivienda ha desaparecido, alguien también se ha ido para siempre. Año con año, cuando las lluvias nos recuerdan su poderío, ocurre lo mismo sobre todo en los estados con costa y con ríos caudalosos, pero igual en el altiplano, en todas partes.

Ahora fue en invierno y, para agravar la situación, fueron aguas negras las que invadieron miles de hogares. Una de las carreteras más importantes del país estuvo cerrada durante días y la historia dejó de serlo, por lo menos para los medios, ya no hay novedad, la recuperación será dolorosa y lenta. Las autoridades llevan paliativos, rara vez medidas de fondo. Primero fue el oriente del Valle de México, Chalco, Ciudad Nezahualcóyotl, etcétera. Pero no tardaron en aparecer otros casos de horror, Angangueo, Tuxpan en Michoacán. Cerros desgajados, colonias desaparecidas, familias destrozadas.

Todos estamos expuestos al infortunio, a ese rayo que desciende sin aviso y nos lleva. Pero si algo ha buscado el ser humano con el conocimiento es alejarse de lo que no es una desgracia sino consecuencia de la ignorancia y de la negligencia. México tiene un severo problema de asentamientos humanos en sitios no propios para la vivienda. La orografía no nos ayuda, la hoja arrugada sigue siendo un buen símil de nuestra condición. El país se encuentra en plena etapa de migración del campo a las ciudades, decenas de millones de mexicanos en las últimas décadas y en las próximas dos han buscado y buscarán asiento en las crecientes áreas urbanas. No podemos llamarnos a sorpresa: el proceso viene de lejos y continuará.

Sin embargo la irresponsabilidad de las autoridades municipales, estatales y federales pareciera no tener límite. Quién autorizó los asentamientos en Chalco o en Michoacán o en Villahermosa o en Acapulco o donde sea. Nadie sería la respuesta y si ese alguien existe será difícil imputarle alguna responsabilidad, porque al llegar al cargo el problema ya se había iniciado y al dejarlo continuaba. A ellos sólo les tocó administrar un brevísimo momento del proceso, por eso no hay responsables. No es un problema de información, basta revisar los excelentes mapas de riesgo de la Sedesol para ratificar lo que el sentido común indica: laderas, zonas lacustres, áreas con hundimientos, cauces de ríos, zonas con minas, etcétera, están hoy habitadas en espera de la tragedia. No nacen de un día al otro, son una realidad constante que conocemos. De allí el horror, muchas de las tragedias son predecibles.

La Federación, los gobiernos estatales o municipales, responsables por omisión, llegarán en auxilio de los damnificados. La Cruz Roja hará como siempre lo indecible para paliar los daños. Pero a la larga la población quedará a su propia suerte. Del empobrecimiento de esas familias ni siquiera hablamos. Pronto llegará otra tragedia que nos ocupará unos días. Pero algo no funciona. En el fondo de estas tragedias subyacen dos asuntos de nuestra vida pública. El primero es la no observancia de las delimitaciones para asentamientos. Eso no es negociable. En México seguimos la tradición de no mover a la gente porque ello es contrario a sus costumbres. Pero el hecho concreto es que los mexicanos se mudan todos los días y de forma masiva. Sin embargo la laxitud en la aplicación de las normas es total. Rara vez se respetan las zonas prohibidas para vivienda. ¿Por qué? Impedir los asentamientos en lugares indebidos es quizá de las acciones más impopulares que hay, pero alguien debe hacerlo. Fingir demencia es populismo puro. Las consecuencias están allí. Primer asunto: una muy débil cultura de la legalidad.

Pero hay otra explicación. Los municipios, el orden de gobierno más cercano a la vida cotidiana de los mexicanos, están institucionalmente impedidos de tener una visión de mediano plazo, ya no digamos de largo. ¿Qué presidente municipal asume la responsabilidad de un reordenamiento territorial serio cuando sabe que su vida política dura meses? Se acaba de dar a conocer un hundimiento muy importante en la delegación Tláhuac, se debe reubicar a más de 100 mil personas. Esa simple labor llevaría varios años. ¿Lo iniciará el jefe delegacional o tendremos que esperar a que haya muertos y desaparecidos para recordar lo que ya se nos anunció?

Ahora que el priismo ya dejó saber de su negativa a aprobar la reelección de los presidentes municipales, habría que preguntarles: ¿y quién les va responder en unos años a los habitantes de Chalco, Villahermosa, Angangueo, Tuxpan y un largo etcétera? Los verdaderos responsables están en San Lázaro.

Evo, chamaqueado en Coyoacán

Carlos Marín
cmarin@milenio.com
El asalto a la razón
Milenio

Ante la nutrida concurrencia de nativos amistosos que lambisconeó a Evo Morales con la entrega del bastón de mando (en nombre de “los representantes de los grupos indígenas de la Ciudad de México”), el presidente boliviano, conmovido, lanzó estas palabras de aliento:

“¡Mucha fuerza, hermanas y hermanos mexicanos; pronto México se liberará…!”.

Ignorante de que Bolivia tiene una población autóctona mayoritaria (60 por ciento entre quechuas, aymaras, guaraníes y mojeños), el tlatoani de Coyoacán, Raulóyotl Floresacatzin, elogió a Evo por lo que supone ha hecho a favor “de las minorías”.

La explicable ausencia de aborígenes de Azcapotzalco, Tlacopan, Iztapalapa y otros señoríos prehispánicos o, de perdida, criadas y criados de la gente chic del Coyoacán real (vamos, ni siquiera se paró ahí Cirotzin Gomitzin Leyvaxúchitl), fue compensada por los panchosvilla y activistas del SME, de Atenco y del PRD.

“¡Aguas con las tribus mexicas!”, debió advertirle alguien a Evo para no exponerlo a tan grotesca chamaqueada.

AMLO y Ebrard: el pacto de 2012

Martín Moreno
Archivos del poder
Excélsior

Aquellos que pronostican o dan por hecha una ruptura entre Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard a causa de sus ambiciones rumbo a 2012, se equivocan. Aún más: esa alianza, entre dos ex priistas, está firme y así seguirá.

¿La razón? Hay una estrategia diseñada para el futuro político del tabasqueño y el del falso izquierdista: que AMLO sea el candidato presidencial del Partido del Trabajo (PT) y de Convergencia, mientras que Ebrard lo sería por el PRD y, ya sobre la marcha de las campañas, Marcelo declinaría en favor de López Obrador para, de esta manera, apuntalar su llegada a Los Pinos.

¿Qué tal?

Este pacto o alianza tiene el consentimiento de ambos personajes. Solamente la desmedida ambición futurista de Ebrard, avivada por su resentido maestro, Manuel Camacho Solís, podría llevarla al fracaso. Por lo pronto, así está planteada.

¿Por qué declinaría Ebrard a favor de AMLO? Primero, por una razón de “convencimiento” de que Andrés Manuel es, realmente, la opción más sólida para ganar la Presidencia en las próximas elecciones. Y, segundo, porque calculan que, de esta manera, se daría un golpe espectacular para llevarse a la bolsa —o a la urna— los votos de quienes aún estarían indecisos en 2012 y que constituyen una franja tan considerable como para hacer ganar a cualquiera.

Así, no nos extrañe ver a Ebrard declinar, como candidato presidencial del PRD, en favor de AMLO, abanderado del PT y Convergencia. Todo sea por alcanzar el poder.

Quienes pronosticaban una ruptura entre Marcelo y AMLO, de momento se quedarán con las ganas.

Y tampoco debemos perder de vista que el gobierno legítimo de AMLO —que en la praxis política no opera como tal— tiene, en la realidad, una misión crucial: recolectar firmas adherentes a ese “gobierno”, que no son otra cosa que votos en potencia a favor del tabasqueño.

Hasta hoy, se han “adherido” alrededor de 2.5 millones de ciudadanos, que son sufragios garantizados para AMLO. No son poca cosa, ya que la pasada elección presidencial se decidió por sólo 250 mil votos. Es una estrategia válida y bien calculada.

De ahí que nadie debe dar por muerto a AMLO ni salir con el simplismo de decir que jamás sería Presidente teniendo como postulantes al PT y a Convergencia.

Y en caso de que se le compliquen las cosas con la codicia futurista de Ebrard, tiene otra opción poderosa: erigirse como el mejor posicionado dentro del PRD, y así ser, desde un principio, el candidato perredista a la Presidencia.

Las encuestas entre los amarillos ubican a AMLO al dos por uno sobre Marcelo. Así que por ahí tampoco habría obstáculo alguno.

AMLO y 2012. Agárrense.

ARCHIVOS CONFIDENCIALES… Que se escuche y, sobre todo, que se obedezca, esa frase contundente del secretario de la Defensa, general Guillermo Galván, respecto a cómo enfrentar al narcotráfico: “Nadie desea que esta lucha se prolongue indefinidamente; a nadie conviene”. Palabras que, dichas por el general secretario, toman un perfil de advertencia a la manera como se está librando la batalla contra el crimen organizado que, para muchos, carece de estrategia… Tras el escándalo en el Bar Bar por la agresión a Salvador Cabañas —¿cuándo lo obligará la PGJDF a declarar?, ¿dónde está El JJ?—, el GDF ordenó operativos y revisiones en todas las delegaciones, pero en Milpa Alta ni por enterados. Resulta que el director general de Obras y Desarrollo Urbano, Víctor Hugo Monterola Ríos, es dueño de un restaurante-bar llamado El Río, que no cuenta con licencia para vender alcohol y el inmueble donde se ubica está en construcción, sin el permiso correspondiente. Pero como es de un alto funcionario delegacional, pues ni quien diga nada. Inclusive, ahí es frecuente ver divirtiéndose al actual jefe delegacional, Francisco García Flores. Todo queda entre cuates. Viva la impunidad… Cuando un camión de basura del gobierno capitalino cayó del segundo piso del Periférico y provocó la muerte de una persona, de inmediato se apostaron policías en las “entradas” hacia las vías rápidas, para evitar su ingreso. Hoy, ya desaparecieron, y todo sigue igual: camiones, motos y micros, en carriles de alta velocidad. Como siempre: el GDF reacciona hasta después de una tragedia y con medidas de coyuntura y ocurrencias, para luego permitir nuevamente lo que está prohibido.

Quienes pronosticaban una ruptura entre el jefe de Gobierno y Andrés Manuel, de momento se quedarán con las ganas.

La reelección legislativa

Javier Corral Jurado
Diputado Federal del PAN
El Universal

Tanto el PRI como el PRD se aprestan a presentar esta semana en el Senado, sus iniciativas de reforma constitucional y legal en materia política. Ello marca un compromiso para entrar a discutir y complementar el conjunto de las iniciativas presentadas por el Presidente que, en un primer momento, recibieron como respuesta una descalificación casi total, al menos del PRI.

El PAN ha hecho suya la propuesta presidencial, de ahí que, al quedar formalizada la visión de los tres principales partidos sobre cómo debe ser la reforma, es de esperarse que el debate se torne más preciso sobre las propuestas específicas, en un marco de negociación abierto y transparente a la sociedad pues no es admisible suponer a los partidos como actores exclusivos de tales transformaciones. El ciudadano es el sujeto esencial del sistema democrático, debiera ser por lo tanto el destinatario final del esfuerzo legislativo.

Si esta visión fuese realidad, se espera que la coincidencia mayor sea la reelección consecutiva de legisladores. Sería un buen inicio para la búsqueda de acuerdos que rediseñen el entramado constitucional de la actual división de poderes, para una mejor colaboración entre ellos. Sólo un poder legislativo fuerte, profesional e independiente puede colaborar con los demás poderes. Las cámaras débiles no son eficaces y por lo tanto, ni colaboran, ni funcionan, sólo se someten.

Soy un convencido de la reelección legislativa, que es diferente a la presidencial. El Congreso hace las leyes y el ejecutivo dirige la administración pública que gobierna en función de esas leyes. El ejecutivo como suprema autoridad administrativa sí influye dentro de las esferas de actividad del Estado, y ahí sí, puede generarse un mecanismo de perpetuación del poder. Por ello el estado de Derecho establece mecanismos de acotamiento del poder supremo administrativo, entre ellos la no reelección.

La naturaleza de las funciones del poder legislativo es diferente, por lo que su reelección sería una consecuencia natural del principio de la soberanía popular. Es el ciudadano quien tiene o no el derecho de elegir a sus representantes. Esta reelección fortalecería el poder de la ciudadanía y le daría un mecanismo de sanción al desempeño de sus representantes. Lo que el Presidente propuso es reinsertar a la Constitución una figura que ya existía hasta 1933, la reelección consecutiva, sólo que limitándola hasta por 12 años.

Frente al mundo democrático, México y Costa Rica son los únicos países que no permiten a los legisladores ser reelectos de manera inmediata. En México esta condición tiene su origen en que se buscó fortalecer el poder del Presidente quien acostumbraba ser jefe de partido y por tanto elector único de los candidatos a cargos electivos.

La reelección consecutiva favorecería la profesionalización y especialización de los legisladores, su permanencia incrementaría su conocimiento sobre lo que legislan. Además, los legisladores electos de manera consecutiva podrían transmitir su experiencia a los nuevos. Así habrá mayor calidad y eficiencia.

La experiencia dicta que esta figura le daría un contrapeso al Ejecutivo, independientemente del partido que gobierne las cámaras. Los legisladores deben ser influyentes no sólo frente a sus adversarios en el parlamento, tienen que ser también equilibrio dentro de sus partidos y frente a sus gobiernos. La reelección daría al ciudadano representantes de ellos y no de las clases dirigentes de los partidos políticos.

En tanto el poder legislativo es un poder fragmentado en diversas personas a diferencia del ejecutivo, por ejemplo, la exposición comunicacional es menor y por ello tiene menor impacto en los ciudadanos. Esto origina que se tenga la percepción de que los legisladores no sirven o que simplemente no trabajan, aunque los asuntos más decisivos para la nación se discutan en el Congreso. La reelección incentivaría la rendición de cuentas y fortalecería la legitimidad del poder legislativo. Una percepción positiva es básica para que funcione la democracia representativa.

Habría mayor continuidad en los proyectos y podrían realizarse proyecciones que valoren más la calidad que la urgencia de la inmediatez. Existirían legisladores que serían un puente estable y continuo de comunicación con otros poderes, esto es muy valioso para la gobernabilidad en un contexto de gobiernos divididos.