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marzo 09, 2010

Ni en la vida real ni en la virtual

Mario Melgar
Puntos suspensivos
Excélsior

No habría mundo global sin informática. Las tecnologías de la información forman parte de la vida misma en todas sus expresiones. Una de los desarrollos más utilizados es YouTube. La reproducción de materiales gráficos, videos, música, fotografías y dibujos animados es un vehículo que conecta al mundo prácticamente sin regulación alguna. No hay normas salvo las autoimpuestas por los propios dueños de los sitios informáticos.

Desde 1993, en un artículo de un libro, que ahora reproduce el Tribunal Superior de Justicia del DF, (El Papel del Abogado, Editorial Porrúa, Instituto de Investigaciones Jurídicas/UNAM, Universidad Americana de Acapulco) Héctor Fix-Fierro señaló que las tecnologías de la información son un factor de la mayor importancia en el desarrollo social y por ello no deben escapar a la atención del derecho. No obstante, los desarrollos informáticos han ido a la velocidad del cómputo, mientras que la construcción de los marcos normativos avanzan con la parsimonia del ábaco.

Más allá de esta necesidad, que desde entonces planteaba el ahora director del Instituto de Investigaciones Jurídicas, de regular todas las variables que impiden que se conozcan los delitos informáticos y más aún que se persigan, la revolución de la información ha producido una nueva sociedad internacional virtual sin freno y sin fronteras.

Después de la Cumbre de Cancún que estuvo a punto de ver un encuentro a golpes entre Chávez y Uribe, nada quedó. En Venezuela un grupo de productores ligados a la televisora Globovisión produjo un video llevado a YouTube titulado Lost Presidencial que han visitado más de doscientas mil personas. Es una parodia de la serie estadunidense Lost, en que plantean una cumbre forzada de los mandatarios iberoamericanos, después del naufragio de un yate que conduce Lula Da Silva con todos los presidentes a bordo, incluido el rey Juan Carlos.

Destacan en la virtualidad del video quienes llevan la batuta real de la política latinoamericana: Lula, Chávez, Uribe, Evo Morales, Michelet, Cristina Kirchner y Rafael Correa. Ausente en esta parodia virtual Calderón, como lo está en la vida real. Calderón es sólo un espectador mudo que prepara y toma bebidas alcohólicas. Evo y Chávez escenifican una escena de amor en los tiempos de los matrimonios del mismo sexo, y el dibujo animado de Cristina la argentina, es lo que la prensa ha considerado como una bomba sexual. El punto culminante es cuando frente a la tormenta, Lula al mando del timón tiene a su derecha al colombiano Uribe que trata de llevar el barco a la derecha mientas que Chávez situado a la izquierda forcejea por ir a la izquierda.

La caricatura de Calderón no está lejos del papel que desempeña en la escena internacional. Su rol no tiene relevancia, salvo que en el bar está encargado de preparar las bebidas para los presidentes comensales. En otra escena de su corto papel frente a Lula, bebe con singular alegría junto con Cristina, Evo y Zapatero.

En el fondo la parodia que aún no concluye, pues han anunciado nuevos episodios, se plantea lo que pasaría si los presidentes más poderosos naufragan y se quedan sin poder. Para México es la comprobación de que hasta en las parodias y dibujos animados nuestro papel internacional es inexistente y si acaso, de segunda.