agosto 02, 2010

Apuntes luego de una semana difícil

Denise Maerker
Atando Cabos
El Universal

*El horror: la llamada que confirma que un compañero de trabajo ha sido secuestrado.

Lo platicamos muchas veces en los últimos meses en las reuniones de planeación de Punto de Partida, el peligro acechaba. Ahí estaban los levantones de periodistas de medios locales, las ejecuciones y la total impunidad. ¿Cuándo nos toca? ¿Cómo evitarlo? Una y otra vez nos repetíamos el rosario de precauciones.

*El agradecimiento. A todos los medios sin distinciones. Todos manifestaron el interés por salvaguardar la vida de los compañeros secuestrados y la disposición a actuar juntos a pesar de diferencias y agravios de toda índole acumulados con los años.

*Ahora más que nunca parecería impostergable que los medios y los periodistas nos pongamos de acuerdo, imaginemos protocolos de reacción y de comportamiento gremial, que garanticen la vida de los periodistas, el eficaz ejercicio de la libertad de expresión y de la obligación de informar.

*La comunicación y acuerdo permanente entre Televisa y Milenio fue fundamental.

*El alivio y la sorpresa: los secuestradores se comunicaron, querían negociar, pero pedían espacio en los informativos.

*Su argumento: si la difusión del video de un policía municipal de Lerdo confesando que los asesinos de las masacres en Torreón eran internos del penal de Gómez Palacio había provocado la reacción inmediata de la autoridad, ellos esperaban que la difusión de sus videos generara lo mismo y un daño equivalente a sus adversarios.

*El secuestro ocurrió en territorio liberado. Sí, pero de cualquier autoridad legítima. O, ¿acaso alguien escuchó en toda la semana una declaración del gobernador de Durango, Ismael Hernández, manifestando su preocupación o comprometiéndose a buscar una solución? Ni qué decir de las autoridades municipales, ¿alguien sabe cómo se llama el presidente municipal de Gómez Palacio?

*A Héctor lo soltaron el jueves en la mañana porque querían que hiciera una nota donde destacara que el video que llevó al arraigo de la directora del penal de Gómez Palacio estaba truqueado. Esa “información” debía salir en Punto de Partida en la noche, así como una entrevista con él para que contara “lo bien” que lo habían tratado. Se quedaron con los camarógrafos de Televisa y Milenio para asegurarse de que cumpliríamos con esa exigencia.

*Nadie, ni Héctor ni ningún negociador de Televisa ni de Milenio, prometió nunca que se cumpliría con esa exigencia.

*La decisión de Televisa fue inmediata: ni esta vez ni nunca se iba a negociar el contenido de un programa porque alguien tenía de rehén a un compañero nuestro.

*No fue fácil explicárselo a Héctor, que venía de dejar a los otros dos en manos de sus secuestradores, ni a todos los compañeros de Televisa Laguna.

*La consigna. Había que resolver este caso, pero también la seguridad de todos los periodistas de nuestro medio y de otros en el futuro. Ceder era poner en riesgo a todos.

*El otro agradecimiento. A la Policía Federal y en especial a sus especialistas en temas de secuestro, su apoyo fue decisivo.

*La crítica: se entiende que los triunfos hay que presumirlos, pero ¿qué necesidad tenía la PF de mostrar a los liberados frente a los medios? La seguridad de ambos debería haber estado por encima de cualquier impulso protagónico o propagandístico.

*El operativo: fue el sobrevuelo de un helicóptero por encima de las casas de la zona y el ruido de los cateos en casas cercanas lo que llevó a los secuestradores a abandonar a ambos camarógrafos.

*Las interrogantes: ¿dónde quedaron los tres agentes de la AFI, el policía municipal, y la pareja que estaban secuestrados en la misma casa de seguridad que los periodistas? ¿Por qué no lograron detener a nadie?

Esta columna se va de vacaciones.

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