agosto 11, 2010

Bailando con el lobo

Pedro Ferriz
El búho no ha muerto
Excélsior

Se gobierna imponiendo orden y legalidad. No hacerlo así nos lleva a la absoluta incongruencia.

Si Dios hubiera querido que se formaran sociedades permisivas entre los hombres, nos hubiera dado diez sugerencias y no diez mandamientos. Lo que más aprecia un gobernado de un gobierno es que éste se postule convicciones y las siga a cabalidad. Andar bajo la perspectiva de complacer a todos, deja muy mal parado a un pretendido liderazgo. Se gobierna imponiendo orden y legalidad. No hacerlo así nos lleva a la absoluta incongruencia. Si me permiten, quiero hacer con ustedes un ejercicio de memoria. A lo largo de las últimas tres décadas los gobiernos de la República cobraron conciencia del abuso en el que estaba incurriendo el sindicalismo en lo general, con algunas particularidades acentuadas en gremios como el Sindicato Mexicano de Electricistas. Recuerdo que en 2008, en un estudio mundial realizado por una entidad especializada en Europa, se llegó a clasificar a Luz y Fuerza del Centro como la compañía de energía más ineficiente del mundo. El chantaje de su sindicato y sus líderes la habían hecho rehén de sus pretensiones. La evolución de su contrato colectivo de trabajo, llegó a niveles demenciales. Lo que forzó al presidente Calderón a liquidar la empresa fue justo el SME y no otra razón. Este año -el sindicatito- nos hubiera costado 100 mil millones de pesos. Pero no sólo fue esa la razón para desaparecer la empresa. Los grados de corrupción alcanzados... la hicieron presa de lamentables desempeños. No solo del sindicato -debo admitir- sino de la entidad completa. El problema se hizo mayor, cuando eran administraciones las que cambiaban según el Presidente en funciones, pero con un sindicato perpetuado, envilecido, politizado, izquierdizado y para colmo... ¡radicalizado! El SME se convirtió en padrino de toda postura extrema e irremediable. Un Don Corleone cuyo objetivo se volvió en controlar al Presidente de la República. Pretensión ya conocida en otras organizaciones gremiales como aquel sindicato petrolero de La Quina, que fue a decirle a De la Madrid en los Pinos, que si hundía Pemex, se hundiría México y él con el país. Digamos que la acción más valiente de Calderón no fue sólo acabar con el SME, sino haberlo hecho dejando a Martín Esparza en la calle y no en la cárcel como hizo Salinas con Joaquín Hernández Galicia y la esencia del CEN petrolero de aquellos tiempos.

Me encuentro confundido e indignado con la postura del gobierno actual. Después de haber hecho todo para mostrar la fuerza de sus argumentos al liquidar a la compañía. Luego de haberle ofrecido a todos sus trabajadores liquidaciones incluso excedidas fuera de la ley. Después de no haber reconocido a Martín Esparza como líder legítimo al confirmar lo espurio de su origen. Ahora se sientan con él y le ofrecen hasta la posibilidad de crearle una nueva empresa, "un tanto más barata". Dialogan "al más alto nivel" con un hombre que no lo tiene. Contaminando una mesa de la más baja ralea... que repudio, por el ejemplo que representa.

A Martín Esparza lo podrán meter a la cárcel por la razón que fuera. Se le debe armar un caso en cinco minutos. Pero no se quiere. No entiendo por qué razones. Tal vez porque amaga. Tal vez porque tienen miedo a su potencial beligerancia. Quizás por estar a menos de 40 días del Bicentenario. No entiendo. El hecho es que hoy, me avergüenza el trabajo de Blake y Lozano. Desde niño me inculcaron el valor de la dignidad y esto que veo es indigno de gente que en principio creí.

Hoy más que nunca aplica eso de que si no pueden, mejor renuncien. No vaya a ser que con su ejemplo, en un chico rato, todos vayamos a comportarnos igual. Este país no merece ser abandonado. Instalado en una lógica que no aguanta, ni la primera prueba de estrés.

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¡¡¡Yo como tú, ya no entiendo nada!!!

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