agosto 22, 2010

Bicentenario desperdiciado

Néstor Ojeda
nestor.ojeda@milenio.com
Vuelta prohíbida
Milenio

Al secretario de Educación Pública y presidenciable panista, Alonso Lujambio, le tocó bailar con la más fea cuando lo pusieron de bateador emergente como responsable de los festejos del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución.

Lamentablemente, en lugar de ponerlo en una plataforma de despegue y lucimiento políticos, lo colocaron como blanco idóneo de las críticas a la organización de una conmemoración desprestigiada por la sombra del dispendio, la corrupción y la absoluta ausencia de sentido de trascendencia.

Dice Lujambio que sería “un desperdicio imperdonable” no celebrar con alegría y con júbilo los 200 años de nuestra existencia como país, lo que reclamarían tarde o temprano las nuevas generaciones.

Al parecer ofendido por la negativa percepción que en amplios círculos existe ante el pobre alcance conceptual de las celebraciones, el secretario Lujambio califica de “mezquinos” a quienes critican no la fecha, sino el indigno espectáculo en que el gobierno de Felipe Calderón convirtió el 200 aniversario de nuestra Independencia y el Centenario de la Revolución.

Pero qué otra reacción podían esperar ante el fracaso evidente del bodrio que nos quieren hacer pasar como conmemoración, que tiene como ejemplos emblemáticos la postergación del Arco que sería el monumento simbólico del Bicentenario y el vergonzoso y privatizado tema musical de Aleks Syntek y Jaime López, que no pasa de ser una rola popera facilona de un pretendido nacionalismo chafa.

Así, los panistas demostraron que, sin importar el esfuerzo que hagan por estar a la altura del momento histórico, los valores y principios de los Insurgentes y los Revolucionarios mexicanos están muy lejos de su ideario político y, sin duda, no forman parte de sus prioridades. Lo que nos regalan como conmemoración es la muestra clara de su visión sobre los movimientos libertarios más importantes de nuestra historia.

En resumen, para el gobierno de Calderón y el PAN, la Independencia es una telenovela y la Revolución y sus postulados de plano se les atragantan.

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