agosto 23, 2010

A Castro lo engañó un pillo Pablo Hiriart

Pablo Hiriart
phl@razon.com.mx
www.twitter.com/phiriart
La Razón

El gobierno cubano podría salir estos días con una respuesta agresiva a los puntuales señalamientos de la cancillería mexicana en torno a la indebida intromisión de Fidel Castro Ruz en los asuntos internos de nuestro país.

La respuesta de Relaciones Exteriores tocó donde duele al régimen cubano: hace votos por que el pueblo de Cuba tenga pronto acceso a elecciones libres para elegir a sus autoridades.

Castro en su carta de dos entregas (hasta ahora) pontifica sobre prácticas electorales que desconoce e incurre en un intervencionismo lesivo para los fines de su régimen: abre la puerta para que el gobierno mexicano intervenga en la política doméstica de la isla.

Aquí se ha tratado de atenuar la intervención de Fidel Castro en nuestros asuntos internos con el argumento de que ya no es Presidente de Cuba y por tanto es un simple ciudadano.

No es un simple ciudadano. Es el Secretario General del Partido Comunista de Cuba, cargo que no ha abandonado, y como se sabe es el único partido que existe en ese país y sobre el cual se sostiene la dictadura.

Pero quizá el error más grande del líder cubano es haberse dejado engañar por un pillo: Carlos Ahumada.

Castro le da crédito pleno a los dichos de Ahumada. Y si cree en sus declaraciones, en que habla de que todo —videos, entrevista con Bejarano, etc.— se hizo “para dañar a López Obrador”, también debería creer en la palabra de Carlos Ahumada expresada en el libro.

Ahí Ahumada pone a López Obrador como cualquier cosa menos un líder social: un rencoroso al frente de extorsionadores que sacaban dinero a empresarios para financiar gastos inconfesables.

¿Por qué Castro le cree a Ahumada lo que dijo a los policías cubanos y no lo que escribió después, libremente?

Castro le compra entera la versión de los interrogatorios en La Habana, en que dice que el objetivo fundamental con el tema de los videos “era dañar a López Obrador y al PRD”.

Qué ingenuo se vio el comandante Castro: el objetivo de Ahumada con los videos era quitarse de encima la presión de una acusación por fraude en la delegación Gustavo A. Madero.

Castro le cree a Ahumada que “no le cumplieron” los que lo habrían orillado a soltar los videos.

¿No le cumplieron? Diego Fernández de Cevallos le dio tres millones de dólares.

A su esposa también le entregaron una cantidad similar, por la cual firmó recibos.

Y el gobierno federal no le fincó un solo cargo.

¿No le cumplieron?

Si el comandante cree que Ahumada es un pillo, pues sí, se dejó engañar por un pillo.

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