agosto 19, 2010

Cola de Caballo

Juan Manuel Asai
jasaicamacho@yahoo.com
Códice
La Crónica de Hoy

El hallazgo del cadáver de Edelmiro Cavazos, alcalde panista del municipio de Santiago, parte de la zona metropolitana de Monterrey, no sorprende, pero conmueve y preocupa. Pone a la vista de todos, sin tapujos, la fragilidad de las instituciones ante la embestida feroz de las bandas del crimen organizado, que por lo visto están dispuestas a escalar su confrontación con las autoridades al más alto nivel, hasta donde tope. Esa debe ser, por lo tanto, la reacción de los tres niveles de gobierno: continuar la lucha hasta donde topen.

Dulce hogar.- En el levantamiento del alcalde Cavazos hay un detalle que estremece y que no podemos pasar por alto: lo sacaron de su casa. Un grupo armado, de aproximadamente 15 personas, fue el domingo hasta su domicilio particular, en una zona residencial, y se lo llevó. No tuvieron necesidad de esperarlo en una carretera o en una calle oscura. Nada de eso: llegaron en convoy, ante los ojos de quien quisiera ver, incluidas las cámaras de seguridad, y perpetraron el secuestro, sin reparar en la remota posibilidad de que interviniera la policía municipal o la estatal, que como siempre brillaron por su ausencia. Dos días después tiraron el cadáver a la orilla de la carretera que conduce al paraje conocido como Cola de Caballo, una zona boscosa rumbo a Ciudad Victoria, donde los regios van los fines de semana a comer carne asada y tomar cerveza.

¿Podemos confiar que no habrá impunidad en este asesinato? No, por desgracia no hay elementos para confiar. Ya que mencionamos Ciudad Victoria no puede olvidarse que también se ofreció que se resolvería el caso del asesinato del doctor Rodolfo Torre, entonces candidato del PRI a gobernador de Tamaulipas. Se dijo que había videos, que sólo falta dar con la célula de Los Zetas directamente implicada, que la solución era cosa de días, pero nada. Si los asesinatos de políticos no se resuelven, se replicarán por todos lados. La única forma de impedir una escalada es que no haya impunidad, que por lo menos un caso, por ejemplo éste, se resuelva a fondo, sin suspicacias. Que se atrape a los autores intelectuales y materiales; me refiero a los verdaderos, no a sospechosos comunes a los que se les puede enjaretar cualquier delito.

El asesinato del alcalde es la culminación de una semana particularmente difícil para Nuevo León, que está bajo ataque permanente del narco en todas sus modalidades. Ya se sabe que si dejas pasar un delito menor, los mayores no pedirán permiso. ¿Cuántos municipios de la zona metropolitana de Monterrey están tomados por los cárteles? ¿Algunos o todos? Si no se detiene a nadie por los bloqueos que estrangulan la vialidad, menos se capturará a quien secuestra, tortura y mata a un servidor público que ostenta un cargo de elección popular. Es la polvareda. Unos quieren limpiar la casa y otros mantenerla sucia, incluso con manchas de sangre.

¿Puede hacer algo la población, la gente común y corriente de Nuevo León o del Distrito Federal para ayudar que este tipo de episodios fatídicos no se repitan? Claro que puede. En sus manos está la solución a fondo del problema pero nadie se lo dice, y cuando alguien lo hace, no le creen: detengan de inmediato el consumo de drogas. No den su dinero a los narcotraficantes, no financien sus actividades criminales. Consumo de drogas y violencia van de la mano, son las dos caras del mismo monstruo. Si el mercado se achica las posibilidades de vivir en paz aumentan; si el mercado sigue creciendo, la sangre continuará anegando las calles.

Circo

La jerarquía ya perdió, la Asamblea Legislativa, el Gobierno del DF y los magistrados de la SCJN dieron una paliza de proporciones bíblicas a los prelados, de manera que si pueden montar un circo y vender cara su derrota, apareciendo como los primeros mártires del nuevo milenio, lo harán encantados de la vida. La demanda de Ebrard contra Sandoval puede ser el escándalo que estaban esperando los obispos para enterrar las aspiraciones presidenciales de Marcelo. Bueno, no nada más ellos, hay varios personajes incluso dentro del propio PRD que tienen la misma misión.

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