agosto 15, 2010

Cubanito

Juan Manuel Asai
jasaicamacho@yahoo.com
Códice
La Crónica de Hoy

Metiche. ¿El comandante Fidel Castro tiene autoridad moral para hablar sobre elecciones democráticas? ¿Tiene derecho a calificar los comicios en México cuando en su isla ni elecciones hay? O bueno, si hay elecciones algunas veces, pero por algún extraño fenómeno de masas siempre gana el mismo partido político, que es el de Fidel, el barbón líder que, sano o enfermo, joven o anciano, usando guayabera blanca, pants deportivos o casaca militar verde olivo, no ha perdido la proclividad de meterse en los asuntos internos de México. El caso del empresario de origen argentino Carlos Ahumada, turbio a más no poder, es un ejemplo reciente, irrebatible.

Jineteras. Los diversos gobiernos mexicanos no han sabido o podido impedir su intromisión. No digo, que conste, que las elecciones del “haiga sido como haiga sido” rechinen de limpias, nada de eso, sostengo que Fidel, de cinismo colosal, se muerde la lengua al hablar de comicios arreglados por la cúpula en el poder, cuando eso es precisamente lo que han hecho los cubanos por décadas y décadas, desde mediados del siglo pasado. En lugar de meterse donde no lo llaman, el viejo debería dedicar sus reflexiones a los muchos y muy graves problemas de su isla, desde las jineteras de Varadero hasta los presos de conciencia, que deberían ponerlo rojo, pero de vergüenza no de ideología. Aunque la Cancillería mexicana lo niegue, lo cierto es que la grosera irrupción de Fidel afecta el proceso de normalización de las relaciones entre nuestro país y Cuba. Haber para cuándo.

En el país hay agravios sin saldar, resentimientos, desencuentros, cuentas pendientes, que un extranjero le de un escobazo al avispero nada más porque está aburrido y cree que no tiene nada mejor qué hacer, es inadmisible. Debido a su prolongada enfermedad, que lo tuvo a un paso de la tumba, a la que se resiste a meterse, es probable que Fidel no se haya enterado que hoy en día, a escasos cuatro años de esa maligna elección, por los milagros del pragmatismo electoral, PAN y PRD son uno mismo. Los antagonistas de ayer son los socios de hoy. La izquierda y la derecha mexicanas han formado coaliciones en algunos casos ganadoras, incluso con la bendición del mismísimo López Obrador, como en Oaxaca. Que las fuerzas del mal, los oscuros dueños de México, que combatieron a rabiar al PRD en el 2006; ahora, en el 2010, patrocinan sus campañas en varios estados de la República. Ojalá que para la próxima vez reflexione mejor.

Nadie se rinde. ¿Cómo habrá recibido el Ejército la decisión de Calderón, su jefe supremo, de abrir la discusión sobre una eventual legalización de las drogas? Seguramente les cayó mal, pésimo. No porque esa discusión no pueda o deba darse, en los claustros académicos o incluso en el Congreso, sino porque el titular del Poder Ejecutivo tiene que emitir, de cara a las Fuerzas Armadas, un mensaje claro, nítido, que no se preste a confusión o malos entendidos, pues hay en la calle miles de soldados, agentes y marinos arriesgando la vida, confrontando a los sicarios del narco, que están armados hasta los dientes y tiran a matar. Por lo pronto, “te lo digo Juan para que lo entiendas Pedro”, el general Roberto García declaró que nadie entre los involucrados en la batalla anticrimen, tiene derecho a rendirse ni a desviar el rumbo. Añadió que la guerra contra el crimen, así la llamó “guerra”, también se está ganando porque “nos asiste la ley, la razón”. El mensaje de las fuerzas armadas es: no es momento de claudicar. Más claro, ni el agua.

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