agosto 30, 2010

Diputados y senadores ninis

José Contreras
expedientepolitico@yahoo.com.mx
Expediente político
La Crónica de Hoy

El próximo miércoles, el Congreso de la Unión inicia el primer periodo ordinario de sesiones del segundo año de la LXI Legislatura, con un rezago acumulado de aproximadamente 300 iniciativas.

El rezago legislativo es importante no sólo en términos cuantitativos, sino cualitativos, pues entre las iniciativas que permanecen en la congeladora se encuentran las relacionadas con las reformas estructurales.

La reforma laboral está atorada desde hace aproximadamente 15 años, pues las primeras iniciativas para modificar el marco jurídico en forma integral datan del sexenio de Ernesto Zedillo.

Están igualmente atoradas las reformas energética, fiscal y judicial, y la confección del nuevo marco jurídico en materia de radio, televisión y telecomunicaciones.

La grave parálisis en que se encuentra sumido el Congreso de la Unión está directamente relacionada con un marco jurídico obsoleto que rige el funcionamiento del Poder Legislativo y con la gran opacidad que caracteriza al Senado y a la Cámara de Diputados.

Esa falta de transparencia hace difícil que los ciudadanos accedan a las estadísticas de asistencia de diputados y senadores a las sesiones, a las bitácoras de las reuniones de las comisiones legislativas y al listado de dictámenes discutidos y de iniciativas congeladas.

Y al no conocerse esa información, resulta complicado que la ciudadanía reclame a los legisladores por los malos resultados en su desempeño.

Esta situación fue puesta en evidencia el pasado jueves por el investigador del CIDE Khemvirg Puente, durante la Séptima Semana Nacional de la Transparencia organizada por el IFAI.

El especialista en temas legislativos dijo que sólo en 30 de las 60 comisiones que tiene el Senado se conocen las actas de trabajo y que se desconoce la información sobre el gasto ejercido por los grupos parlamentarios.

En cuanto a la Cámara de Diputados, Khemvirg Puente señaló que no hay acceso a la información financiera y tampoco la hay sobre los recursos ejercidos por los grupos parlamentarios.

El investigador del CIDE se quedó corto. En las dos cámaras del Congreso hay una muy abultada burocracia, un ejercicio discrecional de los recursos, una muy lamentable opacidad y muy poco trabajo legislativo.

En el Senado hay 60 comisiones ordinarias, más 12 comisiones especiales o grupos de trabajo.

Existen comisiones cuya existencia difícilmente se justificaría y que fueron creadas cuando llegó la pluralidad para cubrir las cuotas partidistas, como las de Asuntos Fronterizos Sur y Asuntos Fronterizos Norte, que prácticamente nunca se han reunido.

Hay tantas comisiones, que faltan senadores para llenarlas. La Comisión de Límites de Entidades Federativas sólo cuenta con un integrante, que es a la vez “presidente”, el perredista Jesús Garibay García.

En el mismo caso se encuentra la Comisión de Población y Desarrollo, en donde el único integrante y “presidente” es el panista Humberto Andrade Quezada.

Si estas comisiones tuvieran que reunirse para dictaminar algún asunto, bastaría con que los presidentes se citaran a sí mismos y ellos solos redactaran y firmaran los dictámenes. Absurdo, pero así es.

En la Cámara de Diputados hay 44 comisiones ordinarias, 40 comisiones especiales, 8 comités, 9 grupos de trabajo y 87 “grupos de amistad”.

Existen además cinco comisiones bicamerales, entre ellas la Comisión de Concordia y Pacificación (Cocopa), un elefante blanco que no tiene materia de trabajo desde hace aproximadamente siete años.

Todas estas comisiones reciben recursos económicos para su funcionamiento, pero sus integrantes no rinden cuentas ni de su trabajo ni de la forma en que gastan los recursos.

De acuerdo con la página de transparencia del Senado, las comisiones de esta cámara reciben en conjunto 14 millones 375 mil pesos al mes. La Cámara de Diputados no ha hecho pública la cifra de recursos que es entregada a las comisiones de ese órgano legislativo.

A juzgar por los datos expuestos, el Congreso de la Unión está integrado por diputados y senadores ninis: ni legislan, ni trabajan ni rinden cuentas a nadie.

OFF THE RECORD

**PRESIDENCIABLES

No habrá ningún problema para que este lunes el pleno del Senado elija al priista Manlio Fabio Beltrones como presidente de la Mesa Directiva para el próximo año.

En donde las cosas aún no se definen, pero ya casi, es en la Cámara de Diputados.

Este lunes se reunirá la Junta de Coordinación Política para tratar de formalizar el ungimiento del priista Jorge Carlos Ramírez Marín.

Si todo sale bien, o por lo menos no tan mal, el yucateco será electo mañana por el pleno presidente de la Mesa Directiva

**CORRAL, AL PATÍBULO

Casi nadie se dio cuenta, pero el diputado del PAN, Javier Corral, afirmó públicamente el pasado viernes que el presidente Felipe Calderón se ha convertido en un problema para su partido.

A Manuel Espino lo quieren expulsar por sus declaraciones en contra del Presidente de la República.

¿Harán lo mismo con el controvertido diputado Corral?

**MUCHA GALLETA

Hay quienes dicen que el Instituto Politécnico Nacional tiene el remedio para eliminar la comida chatarra de las escuelas.

Estudiantes de la casa de estudios elaboraron galletas enriquecidas con hierro, a base de hígado de res.

Distribuir estas galletas en las escuelas, dicen los expertos, contribuiría a reducir los índices de anemia infantil.

México se encuentra entre los 15 países de América Latina con mayor índice de anemia.

En las galletas politécnicas puede estar la solución al problema.

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