agosto 18, 2010

El 2012 y Cuba

Rubén Aguilar
Consultor y profesor de la Universidad Iberoamericana
raguilar@eleconomista.com.mx
Lo que quiso decir...
El Economista

La historia vuelve a repetirse. El gobierno cubano una vez más busca intervenir en la elección presidencial de México como lo intentó en el 2006.

El gobierno de Cuba una vez más pretende intervenir en la elección presidencial del 2012 como lo intentó en la del 2006, tal como queda registrado puntualmente en La Diferencia (Grijalbo, 2007), el libro que escribimos Jorge Castañeda y yo. La historia se vuelve a repetir.

Los artículos publicados por Fidel Castro la semana pasada desconocen el triunfo presidencial de Calderón y sin ningún dato, no lo hay, declara triunfador a López Obrador, para después, siguiendo las afirmaciones de éste -no es una idea original de Castro-, asegurar que fue víctima de un complot con objeto de impedirle llegar a ser candidato presidencial.

Los textos del comandante Castro no son accidentales y tampoco ingenuos y se proponen, por un lado, tensionar la relación con México y, por otro, apoyar la candidatura del ahora más petista que perredista. La reacción de los perredistas no ha sido unánime; Jesús Zambrano, que fue guerrillero, acusa a Castro de no haber denunciado el fraude electoral de Salinas contra Cárdenas.

En cambio, Marcelo Ebrard se sumó a las afirmaciones de Castro, al que califica como una fuente veraz que “tienen toda la información”, y López Obrador, en agradecimiento lo reconoce como uno de los “más importantes dirigentes del mundo”. Ninguno de los dos, que militaron en el PRI y nunca en la izquierda, hace referencia a la violación de los derechos humanos y al fracaso del socialismo cubano. Eso no.

El gobierno de Calderón desde que llegó pensó, de manera ingenua, que podría llevar buenas relaciones con el gobierno de Cuba y para eso concedió no hablar de la violación sistemática de los derechos humanos en la Isla, no relacionarse con los disidentes y tampoco pronunciarse sobre las elecciones de partido único.

La posición de Calderón, que volvió a los tiempos del PRI, no funcionó y ahora la cancillería ha tenido que salir a rechazar las declaraciones, estaba obligado a ello, y pronunciarse por la necesidad de que en Cuba ocurran elecciones libres, nunca las ha habido, y se respeten los derechos humanos, lo que ha estado en cuestión desde el mismo triunfo de la Revolución.

La cancillería, en lenguaje diplomático y a pesar del golpe asestado por Castro, reitera su voluntad de seguir estrechando sus relaciones con Cuba y se congratula de la recuperación de la salud del comandante, a quien felicita por su 84 cumpleaños. El gobierno de México debe solicitar al cubano si ratifica o no las declaraciones.

El apoyo de Castro a la candidatura de López Obrador tiene eco, en el mejor de los casos, en los suyos, pero no en el conjunto de la sociedad mexicana que rechaza los intervencionismos. En el intento cubano de “meterse” en la elección pasada, fue rechazado por la gran mayoría de los mexicanos. Es probable, con todo, que Cuba continúe en el mismo camino. El ser humano es el único animal que cae dos veces en la misma piedra.

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