agosto 05, 2010

La despenalización y la seguridad

Jorge Fernández Menéndez
Razones
Excélsior

Mientras en EU se condena la utilización de la mariguana, en los hechos esa droga cada día se usa más en forma legal en 15 de sus estados.

El debate que se ha suscitado en torno a la despenalización de la mariguana (algunos hablaron de las drogas en general) a partir de algunas opiniones vertidas en la reunión de los Diálogos por la Seguridad, del lunes y el martes pasados, y de la declaración presidencial de que, independientemente de su opinión, contraria a esa medida, sí está a favor de ese debate, sin duda es un ejemplo de pluralidad y resulta útil, porque el tema está en el ambiente académico y de salud en buena parte del mundo, incluido, por supuesto, Estados Unidos.

Lo preocupante es que ese debate resulte, como aparentemente ha ocurrido, un distractor de los graves problemas que existen en las políticas de seguridad en el país.

El tema que nos debe ocupar, y que luego de esas declaraciones desapareció prácticamente de los medios, es la estrategia de seguridad en sí, los problemas operacionales de la misma en el gobierno federal y la falta de colaboración de la mayoría de los estados y de los municipios; los fenómenos de violencia asociados a la delincuencia organizada, como la extorsión, el secuestro y el robo; la necesidad de centralizar las fuerzas policiales, de transformar al Ministerio Público, de lograr que el Poder Judicial sea mucho más estricto en sus procesos contra la delincuencia organizada; reducir los cada vez más altos índices de consumo de drogas, sobre todo entre adolescentes; incluso buscar soluciones de corto y largo plazos para los millones de jóvenes que no estudian ni trabajan. Ésos y varios otros, son nuestros actuales problemas de seguridad, no la despenalización de la mariguana.

El 25 de marzo pasado decíamos en este espacio que el tema de la legalización de la mariguana había sido abordado, fuera de agenda y a puerta cerrada, en la reunión del grupo de alto nivel México-Estados Unidos.

Anotábamos entonces que, mientras el gobierno de Estados Unidos condena la utilización de la mariguana, en los hechos esa droga cada día se usa más en forma legal en por lo menos 15 estados de la Unión Americana, mientras que en la mayoría de los otros se le tolera. Según diversas encuestas del gobierno estadunidense, por primera vez son más los que están a favor de legalizar la mariguana que quienes están por su penalización: poco más de 52% aprueban esa legalización.

De acuerdo a cifras oficiales, aunque son muy conservadoras, el narcotráfico, según acaba de asegurar el gobierno estadunidense, genera en ese país unos 61 mil millones de dólares anuales, de los que dos tercios provienen del comercio de mariguana.

Y no olvidemos que Estados Unidos produce más de 50% de la mariguana que consume.

Es una producción tan importante que en realidad en algunos estados sus utilidades son más altas que las de tabaco, maíz o trigo. Incluso el año pasado, en plena crisis económica, un grupo de legisladores presentó una propuesta en el Capitolio para legalizar la mariguana sólo por razones fiscales: estimaron que la recaudación por la venta legal de mariguana alcanzaría los 14 mil millones de dólares al año. No fue aprobada pero tampoco la rechazaron.

Y si bien el presidente Obama ha dicho públicamente que no apoyará la legalización total de la mariguana, realizó un cambio fundamental. Hasta el inicio de la actual administración, el gobierno federal mantenía la prohibición en sus leyes y se daba la paradoja de que, mientras en un estado en el que la mariguana era legal, allí no era perseguida por la policía de la localidad, pero sí podía ser perseguida por la federal.

Ahora, a través de distintas órdenes ejecutivas, el gobierno de Obama ordenó a sus agencias federales que sólo persiguieran en esos estados a personas que tuvieran cargamentos ilegales mayores de 500 kilos. En los hechos se acabó con ello la persecución de cualquier consumidor o productor pequeño.

El consumo de mariguana es el que aceita a los cárteles mexicanos. La lucha por el control territorial y el dinero cotidiano proviene sobre todo de la mariguana, y si EU decide no combatirla, entonces quizás habría que adoptar otras estrategias. El problema es que México no puede aisladamente legalizar ésa u otra droga, el costo interno e internacional sería altísimo. Si esa acción se concertara con Estados Unidos y Canadá las cosas podrían ser diferentes. Pero, independientemente de ello, el punto es que esa medida que, incluso si fuera adoptada, llevaría algunos años en implementarse, no cambiará en nada los principales desafíos de la seguridad en México ni mucho menos acabará con el crimen organizado que trasciende, en mucho, la venta, legal o no, de mariguana.

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