agosto 25, 2010

Legalizar y regular

Héctor Aguilar Camín
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

Despenalizar, legalizar, regular el tráfico de drogas son términos que significan lo mismo en la intención de quien propone suspender la prohibición de los narcóticos y asimilarlos al consumo social.

Nadie plantea con los estupefacientes una liberalización total, sino una legalización con reglas y restricciones, como tienen otras sustancias tóxicas: el alcohol, el tabaco, los fármacos.

Cada droga tiene su propio grado de peligrosidad como excitante. Muy distintas consideraciones de regulación merece la mariguana, cuyos efectos parecen inocuos, que la cocaína, los opiáceos o las metanfetaminas.

Uno pensaría que la regulación o la asimilación de la mariguana es de sencilla y liberal regulación, no así de las otras sustancias, que sólo pueden legalizarse bajo severas aunque accesibles restricciones para el usuario, pues su impacto sobre la salud de éste está lejos de ser inocuo.

La situación de México plantea algo más complicado que un problema de salud. La legalización de las drogas debe pensarse en México asociada al fenómeno de inseguridad pública que acompaña la persecución del narcotráfico.

La persecución tiene costos altos para el país, costos probablemente mayores que los daños de salud pública que traería el fin de la prohibición.

El narcotráfico da muestras de enormes capacidades de corrupción, reclutamiento y violencia armada. Las tres cosas están asociadas a las altas ganancias que les deja el tráfico prohibido. Porque es prohibido.

Un kilo de mariguana en Sonora puede valer 80 dólares. Una onza de mariguana en las ciudades de California puede valer 300 dólares, según The Economist y un kilo hasta 4 mil 300 dólares. La cannabis mexicana no es valorada en California, la llaman cannabis shit. Aún así, hay un mercado para ella en Estados Unidos con márgenes altos: hasta 2 mil dólares por un kilo.

Un kilo de cocaína en Reynosa vale 4 mil dólares, en McAllen vale 24 mil y vendida en líneas en las calles de Nueva York, unos 100 mil dólares.

La ONU calcula que el negocio de la cocaína representa para los cárteles mexicanos un ingreso de 3 mil millones de dólares al año. Suficiente para seguir haciendo lo que hacen.

Si queremos desactivar el poder de corrupción y fuego del crimen organizado, debemos reducir sus márgenes de ganancia en todas las drogas hoy prohibidas.

No bastará para ello legalizar la mariguana. Habrá que legalizar y regular también el mercado de las otras drogas.

México tiene que hacer bien las cuentas de los costos y beneficios de prohibir y legalizar. Ambos caminos tienen costos, no se trata de elegir la solución perfecta, sino el mal menor.

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