agosto 10, 2010

Noticias del imperio... de la droga

Jorge Fernández Menéndez
Razones
Excélsior

Qué impidió que el ex presidente Vicente Fox hiciera desde el poder lo que ahora se propone desde el llano...

El ex presidente Vicente Fox pide legalizar y gravar la venta de drogas. No lo pensó ni hizo así durante su mandato. En los primeros dos años declaró, por lo menos en tres oportunidades, la guerra contra las drogas. En los dos años finales no abandonó, pero sí dejó fuera del centro de su atención el tema y fueron los años del crecimiento de la violencia, de la lucha abierta por el control territorial y del comienzo de la guerra entre los propios cárteles. Eso no descalifica la propuesta por sí misma, pero genera la pregunta de qué impidió que hiciera desde el poder lo que ahora se propone desde el llano. Y la respuesta será que no se pudo por las presiones políticas y por el deterioro de las relaciones con Estados Unidos, que terminaron muy golpeadas entre las administraciones de Fox y de Bush, por lo sucedido a partir de los atentados del 11-S.

En esto, como en muchas otras cosas, la respuesta está en homologar nuestra política con la de Estados Unidos, no hay otra posibilidad, lo supo Fox desde el poder, por eso no actuó como ahora lo propone, como también antes ErnestoZedillo que ha planteado, también después de que dejó Los Pinos, una propuesta similar, acompañado de otros ex mandatarios latinoamericanos. Las propuestas son atendibles, pero de poco sirven si los dos ex presidentes no nos explican porqué llegaron ahora a esa conclusión y cuáles fueron los obstáculos que le impidieron impulsarla cuando estaban en el gobierno. Esa sería una visión privilegiada que permitiría colocar ese debate en otra dimensión. Pero ni Fox ni Zedillo han ofrecido esa explicación. Por cierto, y hablando de homologación, si en el referéndum del 2 de noviembre California aprueba la despenalización de la mariguana (no de todas las drogas como se ha dicho y como incluso se plantea en México), ese debate, en nuestro país, será insoslayable.

En ese mismo sentido, hemos implementado una estrategia que reduce drásticamente la compra de dólares en el mercado financiero para tratar de evitar así el lavado de dinero de parte del narcotráfico. El problema, dijimos hace semanas aquí, será en dos ámbitos: la industria turística y la frontera. Ambas se manejan en dólares. Y dijimos también que lo que haría la gente que vive en la frontera será cerrar sus cuentas en México y llevarlas al otro lado, donde se puede abrir una cuenta bancaria con absoluta facilidad y depositar ahí sus dólares. Y eso es lo que está ocurriendo. Según la Coparmex de Tijuana, más de 30 mil cuentas, sólo en esa ciudad, ya se radicaron del lado estadunidense, donde pueden hacer las transacciones que se le niegan en México. En temas como el dinero y las armas, no hay equivalencias entre los dos países y en los hechos, ello daña cualquier estrategia común que pudiera establecerse.

Mientras tanto, la Policía Federal, en medio de otro debate trascendental para el futuro de la seguridad, que es el de la centralización de las fuerzas policiales, se encontró este fin de semana con una suerte de motín de sus elementos en Ciudad Juárez en contra de cuatro de sus mandos a los que acusaron de obligarlos a corromperse. Una mala señal en un mal momento. Tendrá que haber una investigación rápida y con resultados contundentes. Se ha dicho que eso demuestra que de nada serviría unificar policías porque la corrupción llega a todos. Es verdad que llega a todos, pero también es verdad, como ocurrió en Juárez, que si hay instancias superiores existe la posibilidad de atajar el mal y tratar de erradicarlo. ¿Qué hubiera sucedido si estos mandos hubieran sido de la policía municipal?, ¿a quién hubieran recurrido los elementos que protestaron por los abusos de sus jefes?, ¿quién los hubiera investigado? No hay panaceas en estas historias, hay soluciones parciales que deben abonar a otras de mayores alcances.

Dice el senador Carlos Navarrete, durante las próximas tres semanas todavía presidente de la Cámara alta, que el gobierno debe hacer uso de los instrumentos legales que se han aprobado para la lucha contra el crimen, sobre todo de la extinción de dominio. Esas armas no están del todo afiladas, pero ahí están y en ese sentido Navarrete tiene toda la razón. ¿Por qué no se ha utilizado mucho más la extinción de dominio? No lo sabemos, si tiene problemas de implementación por la forma en que fue diseñada la ley, nadie nos lo ha dicho. En Colombia es un instrumento que ha sido utilizado intensamente en la lucha contra los grupos criminales. Aquí ha quedado en el olvido.

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