agosto 02, 2010

Olvide la SB 1070: la disputa es otra

Jorge Fernández Menéndez
Razones
Excélsior

¿Qué quieren demostrar la gobernadora Brewer y el Partido Republicano? Que Obama es débil en el tema migratorio.

Una juez federal, Susan Bolton, suspendió en sus capítulos más controvertidos la entrada en vigor de la ley SB 1070, pero la ley, sin esos apartados, entró en vigor el jueves en el estado y legalmente no hay una decisión definitiva sobre la misma. Las reacciones en México respecto al tema han sido dispares, por no decir esquizofrénicas: han pasado desde un desmedido entusiasmo hasta las exigencias de establecer un boicot contra los productos estadunidenses, pasando, por sobre todas las cosas, por una enorme charlatanería, particularmente en el Congreso.

Se pierde de vista lo principal en casi todos los ámbitos. Primero, lo que se logró es una victoria parcial contra una ley profundamente racista, eso no está a discusión, pero ¿qué es realmente lo que se encuentra en juego en las cortes estadunidenses?, ¿qué mueve este conflicto? En primer lugar, es una lucha entre el gobierno federal y los estados sobre sus respectivas atribuciones. Más allá del racismo o de las motivaciones electorales, que por supuesto existen, para la Casa Blanca, oponerse a la ley SB 1070, es una cuestión de principios porque los estados no pueden establecer leyes migratorias que socaven la autoridad federal. Esa es una atribución del Ejecutivo, no de los gobiernos estatales. Y ahí está la trampa y el principal punto de conflicto en la Unión Americana.

Eso se complementa con el tema eminentemente político: ¿qué quieren demostrar la gobernadora Brewer y el Partido Republicano? Que Obama es débil en el tema migratorio y, por ende, en el de la seguridad, y que por lo tanto ellos "se ven obligados" a defenderse. Si una jueza federal frena la entrada en vigor de la ley, como en parte ocurrió, se pueden presentar como víctimas y, si hubiera ocurrido lo contrario, hubiera habido una catarata de leyes similares en distintos estados que están a la expectativa de lo que ocurra en Arizona. Y eso se sustenta en un dato: más de la mitad de los estadunidenses están de acuerdo con una ley como la de Arizona porque culpan, aunque todos los datos indiquen lo contrario, a la migración latina y particularmente a la mexicana, de robarles empleos y aumentar la inseguridad. De lo demás se encarga la televisión y, si comprobamos que la principal emisora antiinmigrante y antimexicana, Fox News, tiene más del doble de audiencia que sus dos principales competidores juntos (CNN y MSNBC), no hace falta demasiado para comprender por qué ha penetrado tan profundamente el mensaje discriminatorio.

Se ha dicho hasta el cansancio que el voto latino es importante en Estados Unidos, pero habrá que ver qué tan importante resulta si los demócratas y Obama no pueden salir de la trampa en la que los han colocado: rechazar una política antiinmigrante, que es lamentablemente popular, al mismo tiempo que buscan mantener a parte de ese electorado (que no es solamente republicano, hay muchos demócratas involucrados también en esa posición, con el fin de salvaguardar sus posiciones legislativas o sus gubernaturas). Por eso, muy probablemente, vamos a enfrentarnos a una paradoja: mientras la Casa Blanca rechaza la ley SB 1070, está incrementando en forma notable sus fuerzas en la frontera, sobre todo en Arizona, y va a ser mucho más estricta en temas migratorios. Se tratará de poner firme ante la ley porque de no hacerlo resigna facultades constitucionales, pero endurecerá su política migratoria porque tiene que demostrar que utiliza eficientemente esas mismas facultades.

No viene un periodo fácil en las relaciones con Estados Unidos en éste y en otros temas fronterizos, sobre todo los relacionados con la seguridad. Nuestra estrategia tendría que estar mucho más afinada y nuestra clase política no parece comprender, ni quiere hacerlo, la complejidad y las contradicciones del momento.

Durante la visita del presidente Calderón a Washington pude hablar con Alan Bersin, el llamado zar de la frontera de la Casa Blanca y un hombre que realmente conoce lo que allí sucede, y él destacaba un punto que debería tomarse en cuenta más allá de las relaciones entre la Casa Blanca y Los Pinos: si queremos una frontera segura y estable debemos asumir responsabilidades a ambos lados de la misma. Y nosotros, decía, debemos asumir responsabilidades en el tema de las armas, el dinero, la seguridad, pero ustedes tienen que asumir responsabilidades en la seguridad y el narcotráfico, mas también en el tema migratorio, para poder, luego de las elecciones, avanzar en una ley migratoria con mayor consenso. Una frontera segura debe serlo de ambos lados. Y en eso nos falta demasiado por comprender y por hacer.

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