agosto 03, 2010

Para seguir igual

Pedro Ferriz
El búho no ha muerto
Excélsior

El agrio comentario que nos hacemos hoy los mexicanos es que llegamos al Bicentenario en el punto más bajo de nuestra historia.

¿Cómo será México en 20 años? Estamos en la obligación de hacer una reflexión y con ello una proyección sobre la viabilidad de nuestras instituciones y sociedad. El dato duro que nos impacta, es el presente. Ese es inapelable. Ya es... y no podemos evitarlo. El agrio comentario que nos hacemos los mexicanos hoy, es que llegamos al Bicentenario, en el punto más bajo de nuestra historia. Me resulta difícil admitir que la alternancia en el poder acertó a darnos lo que pretendíamos. En teoría, el que grupos diferentes tomen las riendas del país por periodos más cortos, debió ser causa de la depuración de nuestras instituciones... y hoy resulta todo lo contrario. Desde que despertó mi conciencia política, me quejé del grado de corrupción prevaleciente. Y debo admitir públicamente el deterioro operativo de las instituciones que nos dan sustento. Si los priistas me resultaron despreciables por su grado de corrupción, los panistas no llegaron a cambiar las cosas. Por el contrario. Hoy no se mueve nada en la burocracia si no es bajo la sombra del soborno, la manipulación, extorsión o la "mochada". Hay uno que otro secretario de Estado con principios de honestidad, aunque sucumbido a la idea de limpiar las estructuras sobre las que están sentados. El mismo Presidente gravita encima la misma condición. El ambiente para hacer negocios en México es el más denso dentro de los países de la OCDE, donde pretendidamente está alojado el mundo del desarrollo. Todos justificamos un grado -aunque sea nimio- de corrupción. Pero nuestros políticos -que de eso no tienen mucho- ¡tampoco son de Marte! Pensé que el cambio de siglas partidistas, elevaría los principios del resto de la población. Que el ejemplo de "los de arriba" provocaría una decantación de honestidad... pero no fue así. Esperábamos también que llegara la justicia, sobre los que fueron injustos y deshonestos en épocas pasadas... y lo más que sucedió fue que logramos ver sólo por unos días el arresto domiciliario de Luis Echeverría. El mismo triunfo de esta rara coalición del agua y el aceite en Oaxaca y Puebla, ameritaba otro discurso que no escuché. Pregunté a los dos candidatos ganadores, si meterían -una vez en funciones- a Ulises Ruiz y Mario Marín a la cárcel y lo más que escuché de los próximos gobernadores fue que "tienen la mira puesta en el futuro". "Que no llegan con rencores o vendettas a gobernar". Quiero decirle a Gabino Cué y a Rafael Moreno Valle, que el pueblo de México ¡está harto de tanta impunidad! No son vendettas las que estamos esperando. No se trata de llegar a gobernar viendo por el espejo retrovisor. Es simplemente el ejercicio de la justicia lo que está en entredicho. El punto más alto de popularidad alcanzado por el presidente Calderón lo logró cuando eliminó a Luz y Fuerza del Centro... y vemos con pena que lo pierde cuando sienta a negociar con delincuentes del extinto SME a su brazo político y laboral. El caso de los gobiernos estatales resulta equivalente. Los gobernadores... Un par son honestos, el resto... "funcionarios de antifaz". Malandrines que con su ejemplo perpetúan la corrupción como un "sino territorial". Basan su estrategia de enriquecimiento al dejar a su delfín en el poder. Vean a Montiel con Peña. Melquíades con Marín... Pero hoy, la anhelada alternancia, tampoco altera el resultado. Gana otra opción política que asume el poder con la premisa de "no hacer nada por el pasado" ante lo evidente de que ellos también transitarán por el mismo camino... seis años después. De las presidencias municipales... ni hablar. Un horror. Ahí nadie puede ser honesto. Se establece una escalada de deshonestidad. Bien por cuenta propia. Bien por el influjo de una delincuencia trenzada con la propia estructura. Destacadamente el narco, como ingrediente adicionado en la modernidad.

No amigos. La alternancia no ha sido contundente hasta ahora. No se puede hacer una buena mermelada, con fresas podridas. Qué tipo de gobiernos podemos lograr, sino aquellos emanados de los partidos políticos que tenemos registrados. Si quieren, les dejo un tiempo para meditar sobre ellos. Grupos que guardan los principios en un cajón... en aras del poder... Sin el poder para cambiar a México.

¿Tienes ideas?

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¡No esperemos más!

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