agosto 26, 2010

Sigue llegando gente al estadio

Germán Dehesa
dehesagerman@gmail.com
Gaceta del Ángel
Reforma

Así es, amigos aficionados al deporte que Lou Gehrig y Napoleón Mc Graw amaron. El partido todavía no comienza (¿ya comenzó?... ¿y por qué no me avisaron?... yo aquí, diciendo babosadas)... el ampayer ya hizo la última revisión del cuadro y del jompleit y canta: ¡¡¡playbol!!!. Comienza la serie por el gallardete entre Las Tarántulas Urbanas de Valsequillo y Los Leones Histéricos de Ciudad Mante. El estadio Rodomiro "El Filibustero" Peniche está a reventar, que viene de reventa, no, no es cierto, era un chistorete; pero de que hay gente de a madre, la hay.

Toda esta horneadísima fantasía beisbolística me fue dictada por un hecho muy sencillo: no quiero y/o no puedo comenzar mi artículo. El real, el efectivo.

El objeto de tal artículo era y es el decirles que ¡muchas gracias! (en México decimos "chas gracias", pero a ustedes no quiero mermarles el agradecimiento ni una letra). Esta mañana desperté tardísimo, entre otras cosas porque anoche me dormí tardísimo, pero desvelarme hasta las orillas de la locura lo hago con frecuencia y, sin embargo, siempre me despierto a la hora señalada.

Ahora no lo hice así y todavía no sé muy bien por qué. No tenía ninguna cita programada (y si le hablo por teléfono a mis cuates-cuates, sé que la relación experimentará un notable descenso en intensidad, frecuencia y temperatura). Así es que preferí dedicar más de una hora a un romance con una cajita de Kellog's y con ello a esperar que el reloj de los seres civilizados diese una hora cristiana para hablar con mis informados y bibliografiados cuates.

Si lo piensan bien, esto de hablar por la mañana con los amigos, no deja de ser una ceremonia extremadamente ociosa (salvo en este ampliamente agradecido caso). Los temas de conversación suelen ser los mismos que los que nos obligan en las primeras planas de los periódicos (¡por cierto!, ¿ya vieron a la Miss Universo?: ¡lo sabía!, ¡lo sabía!, ahora que ya ha sucedido, nos damos cuenta de que resultaba perfectamente lógico que los divinos poderes no pudieran dejar a la ciudad de Guadalajara con ese martirio permanente que son las Chivas. Por eso les envió a Jimenita Navarrete, para que compensara tantos años de estar viendo al Tubo Gómez). Vuelvo a mi tema de las pláticas matutinas. Además de lo que ya dijeron en la TV y de lo que ya publicitaron los periódicos, hay amigos y amigas que todavía tienen largo tema para la conversación. Sin embargo, somos tan tontos de interrumpir este deleite diciendo: "tengo mucho trabajo". Existen, yo los conozco, amigos y amigas que ya superaron el fantasma laboral y que han juntado suficiente intrepidez como para llegar con su jefe, ponerle cara de perro y decirle: no me lo va usted a creer... Por supuesto que no se la creen, pero una chambita regularmente pagada todavía se puede conseguir.

Este artículo no es de consejos. Soy pésimo para esa materia. Además, hace frío, estoy ronco (y Rosa Elvira es sorda) y mi cerebrito, ya se imaginarán, nomás se menea como caldo de camarón. Creo que ante tanta inclemencia, lo mejor que podemos hacer es largarnos.

¿QUÉ TAL DURMIÓ? MDCCCLXXVIII (1878)

Sería muy reconfortante que a MONTIEL le tocara esta noche dormir a la intemperie.

Cualquier correspondencia con esta benévola columna, favor de dirigirla a dehesagerman@gmail.com (D.R.)

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