agosto 13, 2010

Todos nos apellidamos Gordillo

Francisco Martín Moreno
Escritor
fmartinmoreno@yahoo.com
Excélsior

Insisto: quien secuestra la educación de una nación, secuestra su futuro y quien secuestra el futuro de un pueblo se hace acreedor al peor de los calificativos.

A mi querido amigo Pablo Hiriart.

La educación en México se encuentra secuestrada por una siniestra líder sindical, quien todavía tiene la osadía de llamarse maestra. ¿Maestra.? ¿Maestra de quién o de qué.? Millones y más millones de niños dependen de los estados de ánimo, de la "estructura ética", del "profesionalismo" y de las "convicciones patrióticas" de este insaciable e incontrolable personaje de la política mexicana, un claro subproducto de la putrefacción priista que ha acabado con lo mejor de nuestro país. Como muy bien decía Karl Popper: ya sé que me repito, lo único malo es no hacerlo con las mismas palabras. Insisto: quien secuestra la educación de una nación, secuestra su futuro y quien secuestra el futuro de un pueblo se hace acreedor al peor de los calificativos.

Sólo que nunca he creído en las culpas absolutas, por lo que me pregunto: ¿dónde acaba la culpa de la peor secuestradora conocida en la historia de México y comienza la del gobierno o la de la sociedad que lo consiente? ¿Dónde comienza la culpa de Salinas, el creador del monstruo y uno de los indudables responsables de su existencia? Salinas y sólo Salinas tuvo en su mano la posibilidad política de desmantelar el sindicato de maestros, tal y como lo hizo con el de petroleros. ¿Resultado? Una vez decapitados ambos sindicatos Salinas ya había cumplido patrióticamente con la histórica encomienda, sólo que sustituyó a Jonguitud por la señora Gordillo y a La Quina por Dechamps, dos incondicionales suyos útiles para consolidar su gobierno adecuándolo a sus intereses personales, por lo que sólo se cambió de nombre el problema sin aportar finalmente solución alguna. Todo permaneció igual o peor. ¿Qué haría Salinas si fuera factible su regreso a la presidencia?

En el caso anterior, Salinas se sumó al secuestro de la educación, como lo hicieron, en su momento, Zedillo, Fox y lo ejecuta a la perfección, como cómplice indudable, el propio Calderón. Ningún presidente de la República, a pesar de la trillada y sobada expresión, tan inútil como cualquier otra, de que se apoyará con todos los poderes del Estado mexicano, para resolver los problemas nacionales, ha podido por conveniencia, incapacidad o cobardía, o todo junto, democratizar al sindicato de maestros para poder dar una instrucción de calidad a la altura, cuando menos, de nuestros socios del TLC. Pero hay más, mucho más: Peña Nieto o quien resulte candidato de la extrema izquierda y al mismo tiempo de la extrema derecha, uno solo en ambos espectros del horizonte político, un fenómeno únicamente visible y posible en nuestro país, además de López Obrador, encasillable en el fascismo de viejo cuño, cualquiera de los tres, ¿será capaz de declararle la guerra a la señora Gordillo, por ejemplo, modificando la ley de modo que el gobierno ya no entregue cheques mensuales al sindicato por concepto de las cuotas obrero sindicales retenidas, sino que los propios maestros o petroleros o electricistas se las entreguen al sindicato de su preferencia? ¿Alguno de ellos hará algo para rescatar a la niñez mexicana de su secuestradora o suscribirá pactos secretos para garantizar su acceso y estancia en el poder? ¿Llegarán maniatados a la presidencia después de suscribir acuerdos inconfesables sólo para aumentar las cifras de marginados, de inútiles e ignorantes, el caldo de cultivo ideal para la dramática proliferación del populismo con todas sus terribles consecuencias?

¿Qué hacen los diputados y los senadores, los supuestos representantes del pueblo de México, para liberar a esta macabra sanguijuela que permanece enredada alrededor de la garganta de la nación? ¿Qué estrategia tienen diseñada los partidos políticos para atacar a la fuente principal de atraso y de miseria en nuestro país? ¿Qué, a ver qué, además de devorar los escasos recursos del erario en el sostenimiento de una seudo democracia parasitada y paralizada? ¿Y el ciudadano de a pie? Sí, sí, ¿qué hace el ciudadano de a pie? ¿Qué hace el padre de familia, que hacen las asociaciones de padres de familia que supuestamente velan por la buena educación de sus hijos? ¿Qué hacen los maestros que sólo cobran su sueldo a sabiendas que no enseñan o lo hacen de manera insuficiente por falta de capacitación. ¿Dónde ha quedado el honor y el profesionalismo?

Una sociedad que no protesta es una sociedad enferma. Tú, respetado, respetadísimo lector que pasas la mirada por esta breves líneas, ¿tú sí protestas? ¿Cómo lo haces? Resulta imposible seguir tolerando, ni un día más, que alguien continúe secuestrando el futuro de nuestros hijos y exponiéndonos a todo género de cataclismos sociales derivados de las insatisfacciones materiales y educativas. ¡Basta! Si los diferentes gobiernos han permanecidos paralizados y parasitados, y tal parece ser que así continuarán mientras los dramas sociales avanzan temerariamente, ¿en dónde está la sociedad inconforme que protesta y no cede y demanda y denuncia y exige en el nombre de nuestra niñez condenada al fracaso y al hambre por falta de educación, en fin, al círculo vicioso que nos tiene atrapados?

Todos nos apellidamos Gordillo, por esa razón no hacemos nada por rescatar el futuro de nuestros hijos. ¿Tú también eres Gordillo?

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