agosto 25, 2010

Un candidato de vergüenza

Pablo Hiriart
phl@razon.com.mx
www.twitter.com/phiriart
La Razón

Para vergüenza de lo que alguna vez fue la izquierda mexicana, el Partido de la Revolución Democrática torció su convocatoria para elegir candidato a gobernador de Guerrero a fin de ungir como su abanderado al todavía priista Ángel Heladio Aguirre Rivero.

Como no hay gobernador priista al que vencer con el argumento de echar fuera a los caciques, los perredistas construyeron uno: vamos a evitar que regresen los caciques, y para ello buscan la alianza con el PAN y llevar al ex priista.

Como se sabe, Heladio Aguirre Rivero ya fue gobernador de Guerrero, lo hizo en forma interina al sustituir a su amigo, el gobernador constitucional Rubén Figueroa Alcocer, defenestrado por la matanza de Aguas Blancas. Es difícil recordar un gobierno más caciquil que el de Aguirre Rivero en los últimos tiempos. Pero dejemos de lado los juicios, siempre subjetivos, y vamos a los hechos.

En el primer número de La Crónica de Hoy, del lunes 17 de junio de 1996, se publicó esta cabeza principal de la primera plana: “Indígenas torturados por un robo al hermano del gobernador de Guerrero”.

La nota del entonces corresponsal de Crónica en Guerrero, Misael Habana de los Santos: arrancó así en la portada del diario:

“El 5 de junio pasado, en la comunidad de Coachapa, municipio de Ometepec, en la Costa Chica, 25 indígenas amuzgos fueron torturados bajo la acusación de haberse ‘robado y comido’ un becerro de un año de nacido, propiedad de Delfino Aguirre Rivero, hermano del gobernador Ángel Heladio Aguirre Rivero. Cuatro indígenas fueron colgados del cuello y sumergidos en una pila de agua”.

Torturados por haberse robado y comido un becerro de un año, propiedad del hermano del señor gobernador.

Ahora, para evitar “que vuelvan los caciques a gobernar Guerrero”, el PRD llevará como su candidato a Ángel Heladio Aguirre Rivero.

En tan edificante afán —evitar el regreso de los caciques—, el Partido Acción Nacional se apresta a sumarse a esa candidatura y, en los hechos, a fungir como el vagón de cola de los perredistas.

Bueno, el partido que despotrica contra el Ejército Mexicano por los excesos (mínimos) de algunos de sus miembros en el combate contra las bandas del crimen organizado, va a llevar como candidato a un torturador (o solapador) de 25 indígenas amuzgos por supuestamente comerse un becerro ajeno por hambre.

Ese “ajeno”, era del hermano del gobernador. A colgarlos del cuello, golpearlos y sumergirlos en agua, indios hambrientos.

No es la única muestra del gobierno caciquil de Aguirre Rivero. Tampoco viene al caso relatar otras, por ahora.

El hecho está ahí. Y el hecho es el oportunismo de una izquierda que en ocasiones como ésta, da vergüenza.

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