agosto 01, 2010

Un mundo sin Maciel

Luis Petersen Farah
Milenio

Se sabe que el padre Maciel encontró en Monterrey su capital, en los dos sentidos de la palabra. Sobre todo en San Pedro Garza García, halló dinero, apoyos, colaboradores, cómplices y una gran cantidad de aspirantes a estudiar en sus colegios de moda, así tuvieran que hacer filas, pagar mucho o aguantarse como en los antros la humillación del rechazo. Y halló una verdadera legión de defensores, promovida por las más conocidas familias empresariales de esa parte del país.

En San Pedro se hablaba poco de los abusos de Maciel. Porque se daba por hecho su falsedad, porque siempre había alguien capaz de levantarse de la mesa si otro osaba comentar o informar algún avance sobre el tema y porque siempre había cómo anular el comentario con ataques directos y con la fuerza divina: era la envidia, las pruebas que Dios pone a sus santos, o las artes de mal. Simplemente no podía ser cierto todo aquello que se atribuía a Mon Pére. Si venía de las víctimas, no sólo se les descalificaba, sino se les difamaba y culpaba; si venía de la Iglesia, se la acusaba de querer destruir a la Legión y sus éxitos, la Iglesia nunca ha sido perfecta. Se hablaba poco del tema porque Maciel supo situarse en la médula de un numeroso grupo que abogaba por la calidad educativa, pero que carecía de los horizontes necesarios para hacerse preguntas críticas al respecto. Y sobre todo carecía de las ganas de hacerlo.

Se habla poco del tema, aún ahora. Unos se sienten derrotados después de una larga lucha: no es agradable aceptarlo. Otros, engañados no sólo por el padre Maciel, que a fin de cuentas pasa por ser uno de los más interesantes estafadores de la historia de México, sino por la congregación y por los que inevitablemente (en San Pedro, inevitablemente) tenían información confirmada al respecto y se hicieron de la vista gorda durante años. No es tanto lo religioso lo que importa, sino el timo, como si de repente descubrieran que su contador les roba dinero.

Y muchos, que otro tiempo se sentían orgullosos de ser egresados, ahora sólo buscan opciones educativas para sus hijos fuera de los colegios de Legionarios. Aun quienes se levantaban de la mesa, quienes escribían artículos y circulaban las cartas de defensa del padre Maciel, ya no inscriben a sus hijos al Irlandés. Las instituciones legionarias empiezan a batallar. “A mí me han llamado más de diez veces para que meta a mi hijo con los Legionarios”, comenta un ex alumno. “No creo que lo vaya a hacer”.

1 comentario:

mmbv dijo...

Legionarios de Cristo: El control total de las conciencias

http://www.offnews.info/verArticulo.php?contenidoID=22074