septiembre 29, 2010

AMLO, coincidiendo con Peña

Joaquín López-Dóriga
lopezdoriga@milenio.com
En privado
Milenio

Ya no se trata de tener una buena voz, con una buena canción basta. Florestán

Andrés Manuel López Obrador ha decidido iniciar su campaña presidencial en el mismo territorio que su opositor priista: el Estado de México.

Y desde allí ha dicho una y otra vez lo mismo que Enrique Peña Nieto: su rechazo a la alianza electoral PAN-PRD, amenazando con un candidato suyo.

López Obrador sabe que no tiene la menor oportunidad de que su candidato gane las elecciones de julio del año que viene, pero a él lo que le importa son las de julio pero de 2012, campaña en la que está.

Sabe, también, que el PRD de Jesús Ortega no le va a hacer caso, que la alianza con el PAN es una decisión tomada y que sólo les falta un candidato a modo para los dos partidos y competitivo, partiendo del mismo supuesto de AMLO: si el PRI pierde las elecciones del Estado de México en 2011, Peña Nieto perderá las de la Presidencia en 2012, lo que no deja de ser un cálculo de esos a la medida de sus diseñadores, del deseo, no de la realidad, y que no garantiza que dándose el supuesto de que una derrota del PRI en 2011, conlleve en forma automática a la de 2012.

Es una ilusión política en la que sostienen la alianza PAN-PRD, y en lo que están de acuerdo Ortega y César Nava, quienes se han acercado a varios prospectos sin encontrar al candidato idóneo, deje usted al ideal.

El punto es que ni estos aliados ni AMLO dan espacio a lo que es algo más que una mera posibilidad: que el PRI les gane.

De ser así, ¿quiénes serían los derrotados en 2012 si ellos parten del supuesto de que quien gane el Estado de México ganará la Presidencia?

Ese es el riesgo de su apuesta, como si la alianza PAN-PRD fuera sinónimo de victoria asegurada.

Si Peña vence a esa alianza el año que viene en el Estado de México, ¿qué argumento electoral de peso efectivo tendrían en 2012?

Y eso ya para no hablar de si cada partido va con su candidato y la izquierda dividida entre AMLO y Marcelo Ebrard.

Retales

1. CÓNCLAVE. Hoy, a las nueve, desayunan en el PRI Beatriz Paredes, Jesús Murillo, Manlio Fabio Beltrones, Emilio Gamboa, Enrique Peña Nieto y no sé si Paco Rojas. Tampoco tengo confirmado a Humberto Moreira. ¿Hablarán de la sucesión del PRI, de la del Estado de México o de la presidencial?;

2. COLOSO. Colosal problema el de Alonso Lujambio: el destino del Coloso del día 15, que no saben qué hacer con él. Y no me digan que con lo que costó fue para una tarde de verano; y

3. CLARÍSIMO. La senadora Minerva Hernández se va al PAN porque el PRD ha perdido identidad. Debería hablar de esa preocupación, por ejemplo, con Manuel Espino, que dice lo mismo pero del PAN. Minerva tuvo que renunciar a su candidatura al gobierno de Tlaxcala a favor de la panista que perdió con el priista Mariano González. Y por eso se va.

Nos vemos mañana, pero en privado.

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