septiembre 13, 2010

Competitividad: de mal en peor

Arturo Damm Arnal
arturodamm@prodigy.net.mx
La Crónica de Hoy

Según el Índice de Competitividad Mundial 2010 - 2011, del Foro Económico Mundial, México retrocedió seis lugares, ubicándose en el sitio 66, entre 139 países, todo lo cual apunta en la dirección equivocada, sobre todo tomando en cuenta la importancia de la competitividad para las inversiones, la importancia de las inversiones para el progreso económico, y la importancia del progreso económico para el bienestar de la gente.

El progreso económico se define como la capacidad para producir más y mejores bienes y servicios, para un mayor número de gente, capacidad que depende de las inversiones, definidas como todo gasto destinado a producir más y mejor, inversiones que pueden darse en investigación científica y desarrollo tecnológico; en instalaciones, maquinaria y equipo; en infraestructura de comunicaciones y transportes; en educación y capacitación, y en todo lo que contribuye a producir más y mejor. Las inversiones, a su vez, dependen de la competitividad del país, definida como la capacidad de la nación para atraer (que los capitalistas decidan invertir en el país), retener (que una vez invertidos en el país los capitales se queden en el país) y multiplicar (que las ganancias generadas por los capitales invertidos en el país se reinviertan en éste) inversiones, competitividad que depende de factores que van desde la infraestructura de comunicaciones y transportes hasta las reglas del juego en materia económica, que tienen que ser a favor de la libertad individual y la propiedad privada.

Competitividad igual a inversiones, e inversiones igual a progreso económico. Mayor competitividad igual a más inversiones, y más inversiones igual a más progreso económico. ¿Cuál es el primer paso para lograrlo? Mayor competitividad. México, ¿se mueve en esa dirección? No.

En el Índice 2009 – 2010 México ocupó, en materia de competitividad, el lugar 60 entre 133 naciones. En el Índice 2010 – 2011 el lugar de México es el 66, entre 139 países, lo cual quiere decir que, en términos absolutos, tomando en cuenta nada más el lugar ocupado, México cayó de la posición 60 a la 66. En términos relativos, considerando el lugar de México con relación al resto de los países, el resultado es que, en el Índice 2009 – 2010, por arriba de México, y en mejores condiciones en materia de competitividad, se encontraba el 45.1 por ciento de los países, mientras que, en el Índice 2010 – 2011, el 47.5 por ciento de las naciones se encuentra por arriba de México, en mejor condición en materia de competitividad, lo cual quiere decir que, también en términos relativos, la situación de México empeoró.

Si del lugar pasamos a la calificación, que el Foro Económico Mundial calcula sobre siete, México obtuvo una de 4.19 que, convertida a escala de diez, da como resultado una calificación de 5.98, reprobatoria, si bien es cierto que, redondeando, ¡alcanzamos el seis!

Más allá del lugar y la calificación, la situación de México en materia de competitividad se resume en una sola palabra, mediocridad, con el agravante de que vamos de mal en peor. ¿Y los responsables?

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